Playas del Coco. Arena de playa entre cajas de mudanza

Conocimos a Linda, una canadiense que reside desde hace  años en Playas del Coco, a través de couchsurfing. Justamente el día de nuestro encuentro le dieron el permiso de residencia Costarricense, no cabía en si de júbilo. Se había ofrecido a recogernos en San José y llevarnos hasta su casa. Linda nos había explicado que había recibido hacia unos días las cajas de la mudanza de Vancouver  y que no había podido colocarlo todo por problemas de espacio y de tiempo. Llegamos a Playas del Coco ya de noche y cual fue nuestra sorpresa, cuando al abrir la puerta casi no podíamos pasar por la cantidad de cajas que había por todas partes. Eso si, la habitación donde dormíamos la había limpiado y despejado del todo. Pobre Linda!!!, no se ni como nos dijo que viniésemos, pues de saberlo, habríamos ido a un hotelito de la zona. Aun esperaba a una “couchsurfer” más. Ángel y yo nos miramos asombrados pensando donde iba a dormir. Al rato, llegó Megan que tras entrar puso la misma cara de sorpresa que nosotros.

 –          Que guay dormir todos juntos en esta camita.- Noa saltaba en la cama de matrimonio.

–          Dame la linterna aita y jugamos a hacer sombras.-  Decía Ishi sin ganas de dormir

A la mañana siguiente la perspectiva aun se veía menos clara. Cajas y mas cajas, unas apiladas sobre otras, los mármoles con un sinfín de cachivaches. La nevera a rebosar y con un problema en el congelador, pues se había derramado agua y los cajones hasta los topes estaban trabados con el hielo, imposibilitando el abrirlos y acceder a los alimentos. Contando únicamente los seres vivos, éramos, dos perros, un gato, Linda, Megan y la familia trotamundos al completo.

Linda es todo un carácter, recién entrada en la tercera edad, y a pesar de su buen talante, creo que estaba un poco desbordada por la situación. Nos dispusimos a ayudarla sin saber muy bien como empezar. La situación era un poco caótica y tampoco sabiamos como serle útil. Movilizamos todos los congelados a cajas, chocolates, quesos, un pavo y un sinfín de alimentos atrapados entre el hielo. Linda cogió un secador de pelo y lo dejó dentro del congelador hasta que conseguimos despegar el bloque de hielo. No se me hubiese ocurrido nunca, pero muchas veces la gente mayor te sorprende con invenciones que finalmente funcionan. Tras esa epopeya, dejamos a Linda entre el sinfín de cajas y nos fuimos a conocer las Playas del Coco.

Entre palmeras y una playa con nombre de fruta

No se si anteriormente Playas de Coco era diferente, no obstante la imagen que me había hecho, en mi imaginación, era de una playa de arena blanca con un sinfín de palmeras sobre un mar azul turquesa. La verdad es que ni las arenas eran blancas, ni había tantas palmeras repletas de cocos, ni el mar era turquesa. No os quiero decir que no sean bonitas, pero el pueblo ha adoptado esa característica que agrada a muchos turistas pero no consigue conquistar mis expectativas. De todas formas, disfrutamos esos tres días, tanto de la situación en casa de Linda, como de conocer el pueblo en cada uno de sus rincones. Salíamos temprano y regresábamos para cenar.

Unos días en la playa, disfrutando de las olas, pelicanos pescando adentrándose en el mar y ascendiendo con su presa en el pico. Aprovechamos la arena para hacer una felicitación de cumpleaños a mi padre y poderla mandar por email. Por fin, Ishi perdió el miedo a ser comido por los tiburones, gozando de las olas. Los peces buceaban en su superficie, los veías saltando en su rompiente, jugando entre el vaivén, en el caprichoso movimiento del mar. Ángel disfrutó con Ishi corriendo de lado a lado de la orilla de la bahía. Mientras, Megan y yo conversábamos en la arena, observando como los niños se integraban con otros compartiendo juegos diversos.

Noa colocó una pechina atada a un hilo de pescar, y esta atada a un palo. Sintiéndose una gran pescadora conversaba con su amigo a la orilla del mar. Ishi caminaba por las rocas, siguiendo a Leroy, quien le iba dando clases de biología marina.

–                     Mire los cangrejos, se cogen por detrás, si no quiere que le pellizquen con sus tenazas, y sobretodo,  en la orilla se entra arrastrando los pies, así, pues las mantas rayas les gusta la superficie, se entierran bajo tierra pero dejan su cola al descubierto…….- Leroy explicaba un sinfín de anécdotas a Ishi que le escuchaba sin pestañear.

–          Y no es broma, un día  a mi me pico una y me llevaron corriendo al hospital para darme una inyección de esas que cuestan unos 2000 colones , jaaaaa como dolió eso, no se imagina usted…..– Seguía explicando Leroy.

Caminando por la orilla, dimos con una zona de playa en la encontramos una de las pocas palmeras llena de cocos. Ángel e Ishi intentaban, lanzando cocos vacíos caídos, hacer diana en los que estaban prendidos, consiguiendo que cayesen unos cuantos. Mientras, un tico en bicicleta, sonreía en sus pensamientos, se apeó y sin más, trepó ascendiendo a lo alto de la palmera.

 –           Apártense que voy a ir lanzando.- Desde arriba se escuchaba la voz del hombre y el sonido de los cocos al caer, cloc, cloc, cloc, que va cocoooo!!!.

–          Caray aita!!! has visto como ha subido ese tipo, que manera de lanzar cocos, pero esto es una barbaridad.- Ishi miraba asombrado como caían los cocos.

Pedimos un machete y nos pusimos a abrir los cocos por la por su parte superior, pero como todo en la vida, has de haber abierto muchos cocos para dar con la técnica adecuada, asi que de nuevo, el hombre nos enseño como utilizar el machete y nos informó de las propiedades que tenia el agua de esta fruta tropical. La verdad, que sabrosa!!!, e incluso se mantiene fresca en su interior. Invitamos a un matrimonio de recién casados que estaban mirando tímidamente, y disfrutamos al completo de ese maravilloso brebaje.

Flash, chip, chip, chop, chopp! Se  abrió un aspersor en un trocito de césped, nos refrescamos y quitamos la sal de todo el día en la playa. Nos esperaba una cálida cena en casa de Linda, quien cocinó una sabrosa pasta que disfrutamos en compañía de una amiga suya que vino para conocer a los nuevos inquilinos. Los niños se quedaron dormidos en la cama de Linda viendo unos dibujos de Bob Esponja. Buenas noches amores y  hasta otra Playas del Coco.

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San José de Costa Rica & Volcán Irazú. Entre la urbe y la naturaleza exuberante

Lo que costó llegar a San José de Costa Rica

La locura que hicimos realidad, fue cruzar de Guatemala a Costa Rica en autobús, con la línea de autobuses KingQuality. Las primeras cinco horas fueron maravillosas, pues el autobús era digno de admirar. Nunca habíamos montado en ninguno semejante, los asientos parecían camas. La azafata te surtía con continuos aperitivos, y ella misma se encargo de pasar la documentación necesaria en la aduana Guatemala-Salvador,  así que las horas se pasaron sin darnos cuenta.

Hicimos noche en un hotelito salvadoreño, si se puede llamar dormir a las tres horitas que teníamos, pues a las tres de la madrugada el autobús partía de nuevo. Esta vez no era tan espectacular, más bien muy sencillito, el aire condicionado estaba a tope, la azafata ya no repartía aperitivos. Se realizaban paradas por el camino, normalmente aprovechando los puestos aduaneros, en los cuales te apeabas y realizabas todos los trámites oportunos, cola, maletas abajo, chequeo, maletas arriba… aduana El Salvador-Honduras, y cambio de nuevo de autobús, esta vez con el vidrio delantero bastante roto y el aire condicionado ya no funcionaba. Pasamos del Polo Norte al Desierto de Sahara en cuestión de segundos. Seguimos ruta, más animados, dentro de lo posible,  pues solo quedaba el último tramo Honduras- Nicaragua y Nicaragua-Costa Rica. Como he dicho al principio, una locura que no recomiendo y espero no volvamos a repetir.

Finalmente llegamos a San José de Costa Rica y sabíamos de antemano que Tim,  un americano con el que habíamos contactado a través de Couchsurfing nos esperaba en su casa. Tim había vivido siete años en Costa Rica, y conocía el país de maravilla. Esos días se preparaba para regresar a su patria. Es un hombre agradable, muy cercano y acostumbrado a tratar con niños. La casa la comparte con dos mujeres peruanas, Laura, Melisa, y Emy, su simpático bebe que daba la nota dulce al hogar. Los juegos de mesa fueron una constante en los días que pasamos en San José. La verdad es que esta ciudad fue nuestro punto estratégico a partir del cual íbamos visitando diferentes zonas de Costa Rica.  La base en la que en días lluviosos fue nuestro refugio y el hogar donde cargábamos pilas.

Tim nos presento a Ana, una amiga tica (costarricense), en una cena que organizamos al estilo español. Ana nos guió en nuestro recorrido y posteriormente pasamos unos días con ella en Cobano. Laura, Melisa, Emy y su familia siempre eran una caja de sorpresas. Cuando no tenían ensayo con sus alegres cantos peruanos, realizaban un sinfín de actividades, todas ellas ligadas a la familia y compartiendo deliciosas recetas peruanas. Y esa despedida de graduación de Zoe, en un 10 de Diciembre, coincidiendo con mi cumpleaños. En esa casa, donde todos los días de un algo se creaba una fiesta, apague mi vela de los deseos.

Un día en San José

El mercado de frutas y verduras del Zapote funciona desde primerísima hora de la mañana. Las paraditas ofrecen un sinfín de frutas y verduras dispares, así que la alegría del colorido y los olores afrutados te enloquecen de tal forma que te gustaría probar un poquito de cada pieza. Los tenderos te ofrecen degustarlas. Fuimos saboreando aquello que mas nos atraía.

Empezó a chispear, lo cual nos hizo apresurarnos en nuestras compras. Un poco de maracuyá, aguacates, tomates, calabacines, bananos, mamon chino y unas piezas de guayaba. Del maracuyá hicimos un delicioso zumo con el que almorzamos acompañado de una crema de verduras.

Por la tarde nos reunimos con Catalina, una mujer costarricense que trabaja como Directora de Cultura, en el ministerio de educación (http://www.mep.go.cr/). Habíamos contactado con ella a través de Marc, nuestra pieza clave del proyecto en España. La verdad no sé que haríamos sin su ayuda, es una gozada tener alguien que constantemente nos apoya en nuestras andanzas y  aporta su punto de vista desde el otro lado del mundo, nos escucha  y colabora de forma altruista. Conectamos perfectamente con Catalina, cálida, alegre y directa. Tuvimos una reunión explicándole el proyecto educativo y las posibilidades de sinergias con Costa Rica, pues se esta haciendo un programa similar a nivel nacional para concienciar a la población costarricense de la riqueza de sus tradiciones y así evitar que se pierdan. Catalina nos presento a Marta, que trabaja como Coordinadora Nacional de la Comisión Costarricense de Cooperación con la UNESCO  (http://www.unesco.or.cr/ ). De nuevo explicamos el proyecto y se valoraron las posibilidades de colaboración con ellos. Nos resultaba divertido ir tratando todos los temas entre incisiones y preguntas de Noa e Ishi que también querían aportar su granito de arena, ya sea enseñando un dibujo, o bien pidiendo unas galletas. En otra situación consideraría impensable ir a una reunión de este tipo con los niños, pero en este viaje somos un tándem imposible de separar. Salimos contentos tras despedirnos de Marta y seguimos camino con Catalina hacia su lugar de trabajo.

Nos quedamos con ganas de poder cenar con Catalina. Más bien tenemos un encuentro pendiente ya sea de nuevo en Costa Rica o bien en España. Más que asistir a una reunión nos quedamos con la sensación de que ganábamos una amiga.

Volcán Irazú. Entre neblina y lluvia intensa  

El Irazú es un volcán activo con una larga historia de erupciones y ciclos eruptivos. En él, nacen varios ríos que alimentan las cuencas del río Chirripó, río Reventazón, río Sarapiquí y río Grande de Tárcoles. El origen de su nombre se debe a un poblado indígena que existió en las faldas del volcán llamado Iztarú, palabra que para ellos significaba cerro del temblor y trueno. Sin embargo, a través de los años por comunicación verbal se modificó el nombre a Irazú.

A pesar del mal tiempo, pues Costa Rica hasta entonces no nos obsequió con ningún rayito de sol, preparamos una excursión al Volcán Irazú. En días nublados hay que tener mucha suerte para que al llegar a la cima puedas divisar el fondo del volcán y disfrutar de su caldera y la vegetación que inunda ese paraíso natural. La situación era alarmante, en nuestro ascenso la lluvia aumentaba en intensidad y el frio que entraba por las puertas del autobús en cada una de las paradas, auguraba que pasaríamos frio. Teníamos tres horas para pasear por los alrededores de Irazú y su volcán, hasta que el autobús partiese de nuevo de regreso. Estuvimos prácticamente todo el tiempo intentando entretenernos en la cafetería de la cima, entre cafecitos, alguna magdalena, mirar las postales y libros donde podías ver fotos absolutamente increíbles del lugar. Donde la fauna vegetal y animal aparecía en cada rincón. De esta forma se nos ponían aun los dientes más largos, y cuando todo apuntaba a que nos íbamos a quedar sin ver nada, solo habiendo pisado el lugar, de repente, el viento se llevó los densos nubarrones que cubrían el lugar.

–          Guauuu!!!, ahora o nunca, vamos a la carrera.- Gritamos todos al unísono, saliendo de la cafetería en busca del camino que te llevaba a la falda del volcán.

El recorrido fue de lo mas explosivo, se notaba que habíamos estado como gatos enjaulados.

Todos gozábamos de esa inquietud infantil  en días de lluvia que tan bien conoce el profesorado y sus aulas. Y finalmente pudimos otear la belleza del Irazú.

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Antigua Guatemala. Calidez de colores

Antigua Guatemala posee un color y olor característicos, son tonos suaves combinados con colores más estridentes. Ángel enloqueció fotografiando cada esquina, cada puerta, ventanas, cerrojos, manecillas… en fin como digo en su locura fotográfica se perdió. Y los olores que salen por los puestecitos, son los que me enloquecían a mí y a los niños. Te dan ganas de probarlo todo: bellezas realizadas en chocolate, galletitas, dulces de leche trenzados, cuadrados, diversas formas geométricas dan lugar a mazapanes, coquitos y múltiples pasteles.

A medida que avanza el día el olor varía de un aroma dulzón a uno mas especiado. Las posibilidades de restaurantes son infinitas, ahora bien, el precio, a veces es un tanto desorbitado. Las tiendas de ropa, muebles, cafeterías de diseño, joyerías donde el jade es la princesa de las piedras preciosas, jugueterías, SPAs… inundan cada una de las calles del centro de la ciudad, invitándote y seduciéndote con sus escaparates siempre tan bien dispuestos y de un colorido espectacular.

Antigua ha crecido horrores, sobretodo orientado al turismo o a personas con un alto poder adquisitivo, pues el acceso a ciertos lujos no esta a la mano de todo guatemalteco. Es una pena, pues los pequeños comercios, en la que la gente guatemalteca solía comprar, han ido desapareciendo por la competencia que crean esas grandes empresas que se quedan con cada uno de los locales, imposibles de alquilar por otros por la explosiva subida de sus precios. Y al final, el que se resiente, es el guatemalteco de a pie, el luchador, el que no tiene las cosas tan fáciles, ni dispone de los recursos para salir del paso. Y a pesar de que tiene mucho encanto, recuerdo la Antigua Guatemala de hace 11 años y no tiene nada que ver con la actual. Aumenta el turismo pero la magia de su esencia no es posible de conservar en ese delicado equilibrio.

No obstante, si preguntas y si quieres disfrutar realmente de una cocina deliciosamente guatemalteca, lo podéis conseguir preguntando a su gente. Tenéis que conocer el comedor de la abuelita “La Canche”, donde compartes mesa con los lugareños, y saboreas realmente los guisos tradicionales a un precio que te lo puedes permitir, sin que tus ojos salgan de sus cuencas orbitarias, o bien el restaurante Sunshine Grill, cuyo dueño posee un don de gentes muy peculiar, donde a parte de un menú delicioso con comida local, puedes disfrutar de una de las mejores pizzas del lugar.

Y por supuesto, otra de nuestras actividades en Antigua fue la búsqueda de parques donde Ishi y Noa conociesen niños, pues en esta ciudad estuvimos alojados en un hotelito y no conocíamos ninguna familia.

–          Hola buenas, somos una familia española que está de visita en Antigua, que será que Ishi puede jugar con ustedes a futbol?. – Pregunté a un papá que estaba jugando a futbol con unos cuantos niños, pues Ishi ese día no se decidía a preguntarles si podía jugar con ellos.

–          Ahhh! Siendo española usted sabrá explicarme que significa “coño”, es que mi papá no me lo quiere explicar.- Dijo explosivo a modo de respuesta, uno de los niños, mientras el padre me miraba avergonzado.

Por supuesto, les puse al corriente del significado de la palabra intentando que no les saliesen los colores al habérmelo preguntado, mientras les explicaba su cabeza subía y bajaba interesadísimos en la lección de anotomía. Finalmente el partido se reanudo e Ishi ya danzaba junto con ellos. Noa mientras se hizo amiga de una simpática niña llamada Babita, y yo con la mama de ésta disfrute de una entretenida e intensa conversación. Hasta luego princesas.

La Plaza Mayor de Antigua Guatemala. Aprendiendo a lustrar zapatos

Entre betunes y zapatos se divisan unas manitas de color chocolate que lustran zapatos a diario en la Plaza Mayor de Antigua Guatemala. Ishi conquistó a los niños de Antigua con una pelota firmada por los jugadores del Barça, así que finalmente casi teníamos una visita asegurada a la placita central, pues los niños indígenas que lustraban zapatos habían quedado para el consabido partidito.

–          Señora, podemos dejar con usted las cajitas.- Me comentaban dejando las cajas de madera con sus betunes, líquidos para dar brillo y demás utensilios.

–          Por supuesto, jueguen sin pena, jueguen.- Les contestaba, encantada de verles olvidarse de sus enseres de trabajo.

La placita de Antigua tiene un encanto especial, indígenas trajinando en busca de comprador, niños, mujeres, hombres, ancianos recorren cada tramo, intercambiando saludos. Cada cual en su peculiar andar, con un motivo, un pensamiento. Una persona atándose un zapato tras tropezar, una niña siguiendo una pelota, una madre amamantando a su bebe, un anciano sentado en un banco, un hombre paseando a su simpático perro disfrazado con pañuelo y gafas, el agua de la fuente en su deslizar, y  a lo lejos se divisa una boda, escuchándose el repicar de las campanas que repiquetean alegres en un delicioso gong, anunciando la unión entre un hombre y una mujer.

–          Mire Ishi, se hace así, se empieza con este tinte para este zapato, coja el trapo de esta forma, y frote, frote con vigor.- Le explicaba a Ishi, Juan de 11 años.

–          Aita, porque mis amigos trabajan si esta prohibido que los niños trabajen?.- Preocupado, tras finalizar el partido, Ishi realizo dicha pregunta con respuesta difícil que dar a un niño de 9 años.

Pero Ángel, le explicó con gran naturalidad la situación con que vivían esos niños y de como colaboraban en la economía familiar. No obstante, Ishi no quedo contento con la respuesta y le dijo que ello se tenía que denunciar pues no podía ser que sus amigos no fueran al colegio y tuviesen que trabajar.

Contrastando «homeschooling” con Luisa Fernanda

En Antigua Guatemala, aprovechamos para ver si el “homeschooling” estaba funcionando o bien íbamos con retraso. La verdad es que pensamos que el viaje ya en si conlleva una experiencia que enriquecerá a los niños en su caminar. Su experiencia de vida ya forma parte de la educación que reciben. No obstante al ser un viaje tan largo, sobretodo con Ishi, que por edad es el que puede conllevar un retraso en algunas de las materias que se están dando en el curso escolar que estaría cursando actualmente. Nos gustaría que al regresar a España puedan incorporarse a sus clases con sus compañer@s de curso sin que les conlleve ningún problema el haber estado tanto tiempo sin pisar las aulas.

Por todo ello, decidimos contratar esos días a una profesora guatemalteca que pudiese orientarnos un poco más.  Así conocimos a Luisa Fernanda, una guatemalteca con la que disfrutamos viendo como Ishi iba ilusionado y sin rechistar, y regresaba siempre con alguna historia que contar.

–          Sabéis que en el laboratorio de la prima de Luisa Fernanda, recogen muestras de sangre, de orina y hasta de cacas, las he visto en el microscopio de cerca y……- Cada día una nueva historia que explicar.

–          Ahora ya tengo una edad en que puedo ver películas de carne y hueso. . Tú crees mami que la película de  Los 4 fantásticos ya es para mí?.- Preguntó Ishi 

–          Que quieres decir con eso de carne y hueso?.- Contesté

–          Pues que no sean de dibujitos sino de gente de verdad, como nosotros. Luisa Fernanda dice que…..- Respondió resoplando por no comprender que decía.

Tras finalizar los días que pasamos en Antigua, Luisa Fernanda nos comunicó que todo iba bien, que había estado encantada con Ishi y que seguro saldríamos adelante. Únicamente nos remarcó que tenia que mejorar la escritura, así que andamos liados con los cuadernos de trazos, de los cuales Ishi huye con gran facilidad. Que gozada fue conocer a Luisa Fernanda quien nos dio ese apoyo que nos faltaba, para seguir adelante y retomar con más confianza el “homescholing”.

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La belleza del Lago Atitlan

A Guatemala se la conoce por el país de la eterna primavera. Su luz tiene un color que encandila. Los verdes intensos, los azules añiles, amarillos y naranjas atornasolados, todo brilla con un encanto especial. Al igual que en México, su gente te conquista, llegando con alegría a través de sus sonrisas. Llegamos a Panajachel desde San Cristóbal de las Casas, cruzando la frontera con una furgoneta, entre saltos y vaivenes pues la carretera no es muy esplendorosa. Pasaportes sellados, cambio de furgoneta, de conductor y seguimos camino.

En 1999 trabajamos durante un año en un proyecto materno infantil con Médicos Sin fronteras en Champerico (costa pacifica de Guatemala). Recuerdo disfrutar de ese año y celebrar la entrada del año 2000 bañándonos a las 12 de la noche vestidos todo el equipo de blanco y ofreciendo flores a Yemanya, la diosa mayor de los Orishas y Madre de todos los Orishas, hija de Olokúm (Dios del Mar) en las aguas del pacifico. Durante ese año tuvimos tiempo de recorrer Guatemala. Por ello ya conocíamos la belleza del Lago Atitlan, pero de nuevo nos ha conquistado con esa energía espiritual que te invade desde que lo divisas en la distancia.

Callejeando hacia las aguas azules

Adoquines, unos pasos, aceras estrechas llenas de barreras arquitectónicas, das un traspié, caminas un poco pisando huevos, pero aun así percibes su encanto. Olores a telas, caminando por la calle principal, mujeres indígenas vendiendo su mercancía, telas colgando graciosamente de su cabeza, vestidas con su traje típico, pañuelos, pulseras, mil y un grabados de múltiples colores. Niños y niñas recorriendo las calles, siguiendo a sus madres, imitando sus andares, sus gestos, sus maneras.

Ishi y Noa destacan con ese pelo rubio y su piel blanca. La gente les observa. Algunos quieren tocar sus cabezas. Ellos mezclándose mediante el juego, se transforman en uno más del grupo, subidos a los árboles. Una niña muestra a Noa como atar un hilo de colores a un palo de madera, de la punta del cordel cuelgan una piedra.

–          Vamos a pescar- le dice la niña palo al hombro, jugando subidas a un muro, imaginándose rodeadas de agua y peces en su isla de colores.

Teresa, una mujer indígena se acerca sentándose a mi lado. Dos mujeres, dos culturas atraídas entre sonrisas. Mantenemos una conversación abierta, sincera, sin barreras. Tiene interés por saber cómo es la vida en España, si prefiero los niños o las niñas, si me gustaría tener más hijos, como conocí a mi marido… le explico un poco de todo y finalmente  que es lo que estamos haciendo en Guatemala, se le escapa la risa y me comenta que ella viaja por el lago vendiendo un poquito aquí otro allá.

San marcos de la Laguna. Conociendo la Escuela Caracol

Situada en San Marcos de la Laguna, pueblo situado en el Lago Atitlan y con unas vistas muy especiales, visitamos la Escuela Caracol, donde imparten una educación inspirada en la pedagogía Waldorf. No se si habéis oído hablar de esta corriente, donde se separan de un aprendizaje jerárquico, dirigista y competitivo,  buscando un aprendizaje donde trabajan la serenidad, la sensibilidad, imaginación, tolerancia, solidaridad…etc  acompañándose de arte, poesía, fabulas, cuentos…etc. Veníamos con la idea de compartir nuestro proyecto y ver posibles sinergias con la escuela,   además de que nuestros hijos se incorporasen a las aulas durante esos días. No obstante fue imposible pues al estar finalizando el curso escolar, interferirían en el buen ritmo de sus aulas.

Conversamos directamente con Joshua y su mujer  Courtney fundadores de la Escuela en el año 2007. Nos mostraros sus instalaciones, las cuales son envidiables, nos quedamos con las ganas de poder establecer dichas sinergias pues a pesar de mostrarse interesados en el proyecto, nos comunicaron que por el momento no se unirían a él, pues tenían un sistema muy propio. Os dejamos su pagina web para que podáis observar otras realidades educativas que funcionan muy bien.

http://www.escuelacaracol.org

El día a día en Panajachel

En Panajachel habíamos convivido con Olguita de 7 años y Helga, su madre, una mujer alemana que vivía en el lago desde hace años. Pasamos varios días en su casa. Sus hijos mayores estaban en Alemania. Su casa era una de las llamadas casitas blancas, su vecindario estaba lleno de niños, así que Ishi y Noa pasaron unos días recorriendo entre sus juegos de una casa a otra. Toda la tropa se llamaban unos a los otros al despertar. El curso escolar había finalizado, pero  esa semana se iniciaban unas actividades de verano en la escuela a la que asistía Olga. Helga nos introdujo a su directora, y muy amablemente tras explicarle el proyecto invito a los niños a que pasasen unos días disfrutando de las actividades de verano.

Así pasaron uno tras otro los días, entre paseos al pueblo y vida social. Mientras la pobre Helga iba trajinando entre estudios, exámenes de psicología, trabajo y muchas ganas de que llegase el día de partir a Alemania con el fin de pasar las Navidades en familia y reunirse con sus otros dos niños.

Jaibalito. La Casa del Mundo

Los cumpleaños fuera de casa se celebran siempre de manera particular. Por una parte esperas el email o llamadita de tu familia o amigos, por otra quieres hacer del día algo especial, algo a recordar, una fecha en la que te paras a pensar, donde tu pasado, tu presente y tu futuro se encuentran de manera inusual.

El 10 de Noviembre celebramos el cumpleaños de Ángel. Decidimos pasar la noche del 9 en la La Casa del mundo, un lugar con gran encanto, ideal y con una vista espectacular a la vera del lago Atitlan. Disfrutamos de una cena entrañable. Las cenas las montan juntando varias mesas y compartiendo el lugar con los huéspedes que coincidan en la casa. El ambiente que se crea es muy especial, hogareño, cálido, incluso da la sensación que hayas compartido mucho mas que simplemente esa coincidencia de una noche en el hotel. A nuestro lado conocimos una pareja australiana de mediana edad, quienes nos ayudaron con Ishi y Noa, los cuales estaban un poco nerviosos y parecía una de aquellas noches en las que no dejarían que cenásemos tranquilos. A veces pasa, con los niños nunca sabes, y mas en un ambiente en el que la magia y el hablar en susurros compartían un momento especial y el griterío de los críos no suele formar parte de lo esperado. La mujer Australiana tras ver varios de nuestros intentos fallidos, conquisto a Ishi con un juego que trazo en un trozo de papel. Finalmente nos relajamos, Noa termino dormida entre mis brazos, Ishi se calmo y la cena transcurrió sin tener que renunciar a ella, en una noche de luna llena espectacular.

Al amanecer cantamos un sonoro cumpleaños feliz con vistas al lago y al volcán. Ángel apago una enorme vela que encontramos, en una magdalena de chocolate de gran dimensión. Al otro lado del skype estaban los “aitites” quienes desde Bilbao pudieron participar cantando junto a nosotros. Tras darle al cumpleañero algún regalo sorpresa, nos dimos un baño en el lago recargándonos con una energía revitalizadora.

Chichicastenango. En un día de mercado

Chichicastenango, a ser posible en día de mercado, te abre una ventana directa hacia un pueblo indígena donde el colorido te envuelve en un sinfín de sensaciones. Donde la mirada de esos hombres, mujeres y niños te traspasa en su profundidad queriéndote explicar  acerca de secretos rituales que aprenden desde el mismo momento que son concebidos, en esos arrullos maternos.

El día de mercado en Chichicastenango es un constante fluir y movimiento. Si te sientas al pie de las escaleras de la iglesia veras vidas que se entrecruzan en su caminar, unos venden alimentos, otros flores, inciensos y velas para el culto y los rituales. Grandes telas desplegadas te enloquecen, llenas de armonía, telas trabajadas por manos expertas que sabiamente han ido combinando los hilos formando bellas figuras que expresan momentos vividos del día a día del pueblo indígena, o bien líneas rectas y curvas, flores, cuadrados en un explosivo arcoíris.

En las escaleras, llenas a rebosar de personas en sus diversos quehaceres, destaca  un hombre que arrodillado al pie de la entrada, canturrea palabras en su lengua, moviendo con una mano una cuerda a la que atada se balancea una lata llena de incienso. El humo caprichoso sigue al viento impregnando en su humareda gran parte del lugar considerado santo.

–          Entramos a la iglesia?, quiero ver que hacen.-  Comenta Noa ya en con un pie dentro de la iglesia.

–          Sí, entremos, creo que hoy están bautizando.- Contesto aita.

En el interior, la oscuridad hacia que tus ojos tuviesen que habituarse antes de poder ver nada. Un sinfín de velas con flores e incienso descansaban en diferentes zonas del pasillo central. Familias rodeaban en circulo zonas del ritual, canturreando, encendiendo las velas, colocándolas unas detrás de otras. Otros dejaban caer pétalos de flores, sobretodo de color amarillo.

 –          Mami yo también quiero encender una, puedo?.- Decía Ishi mirando al grupo familiar

–          Bueno, pregunta a ese señor, al más mayor si te deja observar y ayudarle.- Le comente.

Otra de las cualidades de esta población indígena es la calidez con que tratan a los niños, nunca molestan, forman parte del grupo, y precisamente gran parte de su educación es el aprendizaje que realizan a base de observar y aprender de los adultos. La sabiduría esta en las manos de los mas ancianos de quien aprenden a respetar y a admirar desde su mas temprana infancia. El anciano vestido al estilo tradicional, miro a su mujer, quien con una sonrisa les tendió a Ishi y Noa  ambas velas explicándoles como colocarlas y enseñándoles un canto. De vez en cuando, lanzaban un chorrito de alcohol que se evaporaba rápidamente.

El día en “Chichi” se nos paso volando, entre paseos por el mercado, jugando con los niños del parque, explicándoles y representando cuentos, con los cuales se tronchaban y descansando un ratito. Tras una picada de abeja, calmamos a Noa tomando una fresca Coca Cola. No es curioso, que esta bebida puedas encontrarla en todas partes, a veces hasta en el más recóndito lugar, al pedir sobre las posibles bebidas, siempre te ofrecen Coca Cola.

Hasta la vista Chichicastenango, mil gracias por vuestra acogida chichicastecos.

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San Cristóbal de las Casas. La Ciudad Real

Desde que llegas a México y te vas impregnando de su cultura, de su gente, te das cuenta que poco a poco te va cautivando profundamente. Su gente es abierta y cálida, espontanea allí por donde vas. La unión familiar es primordial, todo queda en familia. No obstante no son solo las sonrisas lo que conlleva su magia, sino su colorido, su música, la fuerza con que llevan a cabo cada paso, cada tradición, los valores presentes en cada rincón y su fuerte creencia religiosa.

La ciudad de San Cristóbal es una de las ciudades coloniales más bellas del estado y del país. Ciudad con historia, creada en los S.XVI y XVII que muestra diversos estilos arquitectónicos entre los que destaca el barroco, el plateresco y el neoclásico. Iglesias tradicionales, plazuelas siempre repletas de niños, sus calles empedradas, y las casas bajas de alegres coloridos, donde sus techos de teja roja destacan rasgando el cielo Azul. Un nuevo colorido bordea la casa desde su base hasta la mitad de la puerta, y un tercer colorido se añade alrededor de sus ventanas, lo cual acentúa un intenso contraste.

La artesanía de la zona es abundante, puedes descubrirla en cada ciudad que visites independientemente de lo pequeña que sea. Vasijas, platos, artículos de cerámica, juguetes de madera, cubertería, muebles…. Cada uno de ellos decorado con un inmenso colorido, parecen abarcar más de lo que el mismo arcoíris posee. La población indígena viste sus trajes tradicionales, que varían de pueblo en pueblo.

Al acercarte a sus mercados, las frutas y hortalizas aparecen apiladas en pequeños montoncitos listos para ser vendidos. La combinación de las frutas  y hortalizas componen puestos que deleitan los ojos del comprador.

Día de Muertos. Paseando en compañía de los ancestros

El hijo de Santiago Carnago, nuestro amigo cubano, esta casado con Beatriz una mujer chiapaneca, y viven precisamente en San Cristóbal de las Casas. La madre de Beatriz regenta un hotel, y allí nos alojamos pudiendo compartir unos días con ellos y teniendo la suerte de coincidir durante esas fechas con el día de todos los santos o como dicen en México, con el Día de Muertos.

Su familia nos invito a compartir con ellos y poder disfrutar de ese día tan especial, donde año tras año la sociedad mexicana decide como va a celebrar a sus muertos. Recias tradiciones conllevan ese día, unos decorando los hogares con el tradicional cempasúchil de Oregón, rezando el rosario en el panteón unidos en familia. Otros con una mezcla mestiza en la que la música mexicana, la bebida y comida con la que más disfrutaba el muerto, y el canto a sus seres queridos y ancestros, se celebran de forma tan alegre. Más que en un cementerio parece que estés  rodeado de fiesta en un colorido y repleto panteón, donde durante todo el día por muy grande que sea el cementerio probablemente contarías más vivos que difuntos. Los niños, entre ellos los nuestros, jugaban entre las tumbas, incluso un grupito de niños enseñaba a Ishi a bailar la peonza encima de una lapida.

–          Observe, se agarra así, por la cuerdita, el brazo de esta forma y se le da este efecto dejándola deslizar, pruebe.- Un niño le explicaba todos los pasos.

–          Lo intento, así, por aquí y…. ohh! Lo hice al revés.- Ishi intentaba una y otra vez, insistentemente, mejorando la técnica, hasta que finalmente la hizo bailar tal y como le habían enseñado.

Con semejante contraste cultural, es imposible no preguntar como viven ese día en esa alegría agridulce. La madre de Beatriz, me comentaba sabiamente que la muerte es pasar de un estado a otro, la vida es el camino en el que has crecido, un aprendizaje en el que normalmente evolucionas y pasas a otro estado una vez muerto. Para ella, que había perdido a su marido y a uno de sus hijos, la posibilidad de sentirles de nuevo cerca, esta realmente presente en el día de muertos, y ello le llenaba de felicidad.

Indudablemente, la tradición es muy fuerte, pero la influencia americana a traído nuevas tradiciones incorporadas a su cultura, celebrando Halloween, así que también encuentras en esos días, niños disfrazados de zombis, de Harry Potter, calabacita, de bruja….

Observando una combinación con recias tradiciones, un sector moderado con coloridos panteones y alegría y otros que incorporan también un Halloween mas propio de una cultura americana, Pero en fin, cada quien es libre de celebrar a sus muertos de la manera que mas satisfactoria le parezca.

Pan de Muertos. Merendando con pan de muertos

Una de las tradiciones mas representativas de la cultura mexicana es la celebración del Día de Muertos. En ella, las familias aprovechan juntándose y visitando los panteones que anteriormente han limpiado, arrancando las malas hierbas y adornando con pinaza toda la tumba. El olor es muy característico y refrescante. Colocan ramos de flores en jarrones, encienden velas, pintan las tumbas con un intenso y variado colorido, conviviendo día y noche con sus “muertitos”, como ellos les llaman. Las ofrendas son uno de los símbolos mas importantes, en sus casas ponen altares, colocando toda clase de objetos, comida y bebida que les complacía.

La merienda con pan de muertos se convirtió en una deliciosa costumbre mexicana, acompañada normalmente con una taza de chocolate. La forma circular de este dulce bizcocho simboliza el ciclo entre la vida y la muerte. Los huesecillos, calaveras, elaborados con masa, escarchados con azúcar o adornados con ajonjolí simbolizan las lágrimas derramadas a los muertos. Su sabor dulzón deleita al paladar mas exigente, no obstante si queréis disfrutarlo tendréis que esperar un año mas.

Cañón del Sumidero

El Cañón del Sumidero, es un orificio de gran profundidad situado a 5 km de Tuxtla Gutiérrez capital del estado de Chiapas. Esta falla geológica, formada hace millones de años, hoy es uno de los escenarios naturales más sorprendentes y bellos no solo de México sino del mundo.

Nos habían hablado bastante sobre la posibilidad de visitarlo. El paseo se realiza en lancha desplazándose por el cauce del rio Grijalva, recorriendo gran parte del cañón. Sus aguas son de un color indefinido, marrón verdoso. No hay que tener mucha suerte para poder divisar cocodrilos de gran tamaño,  que descansan en las orillas unos sobre otros, aletargados, tomando el sol. Sus movimientos suaves te dan una idea equivocada de que no existe peligro. Pero no me gustaría nada ser uno de los pescadores que recorren las orillas sin ningún temor.

–          Ángel te has fijado en sus dientes, no me gustaría estar entre sus fauces. Los reptiles nunca han sido santo de mi devoción, al verlos siempre se me eriza la piel de la espalda.- Comente

–          Aita mira ese tan chiquitico, que simpático.- Chillaba Ishi

Al pasar por una zona más estrecha se divisó un sinfín de materiales plásticos que flotaban en las aguas, botellas de agua, sandalias, bolsas de plástico… residuos de humanidad. Una sensación desagradable te invadía al ver esa perdida de estabilidad del ecosistema, belleza destruida.

El hombre que conducía la   lancha nos informo que habían creado un proyecto de recogida y tratado de los residuos que invadían el Cañón. Mas adelante vimos redes en los laterales del rio donde se iba recopilando todos los residuos. Al menos se estaba tratando de solucionar el problema de la contaminación ambiental.

Saliendo de ese tramo la impresión que tienes al recorrer el Cañón es muy agradable. La vegetación, sus tonos verdosos, la inclinación de sus paredes permitió la formación de cuevas en cuya pendiente caen cascadas magníficas formando algo parecido a un Árbol de Navidad, acantilados que se elevan casi 1000 metros de altura sobre el nivel del agua. En el camino puedes descubrir gran cantidad de animales, tales como aves con nombres tan curiosos como la papamoscas, la chachalaca, conocida por los ruidos que emite, el cuiche, el cinco real, monos, cocodrilos… y el final del recorrido termina en una presa donde esta ubicada la central hidroeléctrica Manuel Moreno Torres.

Chenalho. Conociendo sus escuelas

Chenalho es una pequeña población indígena y las dificultades de escolarización son complicadas. Entre la población indígena se observan bajos niveles de logro escolar y altos niveles de monolingüismo, deserción escolar y bajo rendimiento académico. Los estudiantes indígenas, comparados con los no indígenas, enfrentan problemas de acceso y permanencia en la escuela, y la ayuda académica adicional, cuando se ofrece, no aminora la brecha existente entre indígenas y no indígenas, ni mucho menos ayuda a superar el estigma generado alrededor de los estudiantes de origen indígena. En la mayor parte de las escuelas indígenas del país predomina la castellanización directa, con lo cual hay una desubicación lingüística. El bilingüismo que teóricamente es el propósito del subsistema prescolar y de primaria no se asume como tal. En el caso de los alumnos que han tenido poco contacto con el español la enseñanza se convierte en inteligible así como un efecto de desplazamiento lingüístico. La cultura indígena no esta presente en las aulas, no teniendo en cuenta sus estilos de aprendizaje basados más en la observación, exploración, imitación y experimentación. En cambio se insiste en la transmisión verbal de conocimiento, enfatizando lo escrito, cuando la cultura indígena es oral. Por otro lado los niños indígenas, con su trabajo soportan parte del de la economía familiar, finalmente muchos de ellos deciden dejar la educación escolar. El abandono escolar no parece estar relacionado sólo con situaciones familiares económicamente restrictivas y con un  sistema educativo racista. En algunos casos, los niños se ven obligados  a dejar la escuela para ayudar económicamente al hogar, pero la mayoría la abandona por causas discriminatorias.

Beatriz trabaja como profesora de idiomas del CECYT (Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Chiapas). Sabia de nuestro proyecto a través de Santiago, y nos propuso visitar las aulas y conversar con su director.

Fuimos visitando las aulas, presentándonos a los alumnos y explicándoles sobre nuestras andanzas. Ishi y Noa estaban impresionados. La escuela era de alumnos de secundaria, y ellos se esperaban niños de su edad.

–          Mami pero estos son niños grandes, donde están los mas pequeños.- Preguntaba Ishi

–     Es que Beatriz trabaja en un colegio para niños de secundaria, mas tarde visitaremos el de primaria.- Contesté

Fue un día muy productivo. Los alumnos participaron debatiendo sobre su cultura, sobre la posibilidad de ver o convivir con otras. Estaban intrigados sobre que les parecía a los niños el vivir esta experiencia, los cuales estaban un tanto vergonzosos, pues les rodeaban haciéndoles un sinfín de preguntas.

Mas tarde visitamos la escuela primaria “Licenciado Benito Juárez García “ de Chenalho y de nuevo explicamos al director nuestra intención sobre el proyecto educativo. Esta vez los niños se introdujeron a las clases del nivel que les correspondía por edad.

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Recorriendo Tierras Mayas

Valladolid o “La Sultana de Oriente”

Después de Mérida, Valladolid es la segunda ciudad en importancia y la más antigua del estado de Yucatán. Fundada en el 1543 por Francisco de Montejo conocido como “el sobrino”, Valladolid se asentó definitivamente en la antigua Zací conocida por «gavilán blanco», lugar donde residían los señores del linaje Maya Cupol.

Desde nuestros primeros paseos por Valladolid, nos dimos cuenta de su pasado. En el aire se podía palpar una historia que contar, sus calles de aceras estrechas y edificios antiguos conservan un glorioso pasado. Si te paras a escuchar, puedes oír una voz que te explica como ha sido testigo de varios levantamientos indígenas: la “guerra de castas”, movimiento social de los nativos mayas del sur y oeste del Yucatán contra la población blanca “criollos y mestizos”, y también puedes encontrar restos de esa primera revolución en 1910.

Precisamente su magia radica en esa fusión propia de dos mundos, de la cual han quedado impregnados los muros que recrean sus casonas coloniales, todo rodeado de parques tranquilos y acogedores. Y que decir de sus gentes, muchos de ellos de la etnia Maya, que han sido protagonistas de un pasado dramático. Sabíais que “la guerra de castas” costo cerca de un cuarto de millón de vidas humanas?.

–          Caray que hambre tengo, y que olorcito mas bueno sale de ese restaurante, entramos?.- Comente en alto

–          Ummm, si tenemos mucha hambre.- Contestaron los tres al mismo tiempo.

La cocina yucateca te sorprenderá con sus sabrosos platillos que hacen tu boca agua, comida de oriente, el paladar se despierta   y vas degustando deliciosos sabores envueltos en un gran aroma y con nombres mayas: los panuchos, los papadzules, los lomitos de Valladolid , la longaniza ahumada, el escabeche oriental, el pavo de Monte Sakol, la sabrosa sopa de lima o la exquisita cochinita Pibil….

Por otro lado esta encantadora ciudad esta ubicada estratégicamente cerca de diferentes puntos de interés. No obstante nosotros nos decantamos por conocer más sobre la cultura Maya y nos dio pie a visitar la imponente zona arqueológica de Chichen Itza y la ciudad colonial de Mérida donde nos establecimos unos días.

Ruinas de Chichen Itza. Una de las siete maravillas del mundo moderno

Para que nos resultase más fácil de comprender, Ángel consiguió un documental del National Geographic, donde se explicaba el descubrimiento de la civilización Maya, sus costumbres, su cultura, sus valores… El día anterior a nuestra visita a Chichen Itza vimos el documental que Ishi  esperaba en candeletas. Aprovechamos los descubrimientos del día a día y los introducimos en su educación, así que, como casi siempre, le propuse redactar sobre la cultura Maya.

–          Jo mami, pero otra redacción, no he hecho ya suficientes, seguro que los niños de mi clase hoy tienen fiesta y yo aquí haciendo deberes.- Protestaba Ishi

–          Mira Ishi,  yo no se si a ellos les ponen mas o menos deberes, pero si quieres ir a su mismo curso cuando regreses hay que estudiar y esforzarse. No se lo pongas mas difícil de lo que es a tu mama, por favor.– Le conteste, pensando lo complicado de que tu propio hijo te vea como madre y profesora.

–          Pero mami, no es justo.– Ishi seguía en sus trece, bufffff.

Los Mayas:
Los Mayas tenían un rey en cada ciudad, cuando se moría lo escondían en una pirámide, lo tapaban con mantas de tela y pintaban con pintura roja las mantas y le ponían una mascara. Cazaban con lanzas con arcos y con cuchillos. Cazaban todo tipo de animales menos el jaguar que era un animal sagrado para los Mayas.
También jugaban a un juego de pelota que parece muy chulo.
Hacían sacrificios para que los dioses les diesen una buena cosecha y les pedían un sacrificio. Entonces cuando elegían al que sacrificaban les daban una droga para no ponerse nervioso. Yo creo que de todas formas se pondrían nerviosos.
Después llego Colon con muchos curas y quemaron sus libros para que creyeran como ellos. Pero los arqueólogos dicen que menos mal porque a parte de escribir en los libros también escribieron en las paredes de los templos y los arqueólogos cada vez descubren mas sobre los Mayas y descubren mas reyes enterrados.

Chichen Itza, te hace acercarte a un mundo lleno de misticismo, magia, religiosidad y simbología. Cuando te adentras, te dan ganas de que existiera esa maquina del tiempo y poder disfrutar de todo un día observando el fluir de la civilización Maya. Es una de las cosas que encuentro a faltar cuando visito ruinas, me gustaría al igual que en las películas, no solo poder recorrer el sinfín de piedras que compone esa ciudad ceremonial y que van constituyendo hermosas formas increíbles de construir en la edad que se forjaron. Nos quedamos con ganas de poder conversar con sus gentes, participar en sus quehaceres, entender las diferencias entre nacer hombre o mujer,  empaparnos de las sorpresas que nos esperarían en su día a día. De nuevo soñando  con ese ideal, pero verdad que seria interesante llegar a conseguir algún día  ese artilugio que nos permitiera conocer más de nuestros ancestros?.

El único paseo que no acabó de convencerme, fue la inmensidad de puestecitos dedicados a la venta de un gran número de artesanías relacionadas con la cultura Maya y realizadas para el turismo. Soy consciente, que es una forma de recaudar fondos. En las ruinas de Palenque, las cuales visitamos posteriormente, no había tanto puesto ni vendedor ambulante, y allí me resultaron atractivas, pero en Palenque los vendedores no eran tan sumamente insistentes como en Chichen Itza, solo si te interesabas por algo estaban atentos y dispuestos a atenderte.

Viajando de la forma que lo hacemos es imposible llevarte un detalle de cada lugar, y eso que a veces hay determinados objetos que te encantaría llevártelos en tu maleta, pero ésta iría aumentando de peso, así que normalmente no solemos comprar nada. En este caso, Ishi se enamoro de un pequeño artilugio Maya con forma de jaguar, del que con una técnica de soplido constante surgía el rugir de este animal. Así que tras insistir un buen rato y negociar con cada uno de los vendedores, el niño compro el pequeño objeto de barro con forma de cabeza de jaguar arggggg, gearggggg.

La vestimenta Maya. Maravillosos tejidos de variopintos colores

Una vez te sumerges en su mundo, las preguntas de los niños son constantes. Para ellos todo tiene que tener un porque, quieren comprender lo que les envuelve, es otra de las características mas enriquecedoras de este viaje.

Quien pudiera tener de nuevo la inquietud y energía de un niño, donde los porqués forman parte de la comprensión, de su apertura, de esos ojos grandes y esas ganas de saber del mundo que les rodea.

–                  Mami, porque visten iguales las mamas y las niñas y los papas y los niños?.- Preguntaba Noa señalando a los habitantes vestidos aun a la usanza de la región.

–         Es su manera de vestir y forma parte de ellos, de como piensan, de su cultura…..- Noa me miraba de forma extraña sin entender nada de lo que decía.

La vestimenta Maya al igual que otras civilizaciones indígenas corresponde a una sectorización social. En sus colores, sus formas, su manera de entrecruzar se proyecta el estatus o casta de cada uno de ell@s. La vestimenta es sencilla y con un carácter marcadamente funcional, pues muchos de ellos se dedicaban al cultivo de tierras.

Las mujeres utilizan una falda que denominan Huipil. Según la ubicación geográfica y la temperatura, las faldas son mas largas o mas cortas y el colorido  de estas mas brillante y con mas o menos intensidad. Las blusas suelen ser bordadas y con gran colorido. Es hermosa la manera que combinan los diversos tejidos. Del hombro les cuelga un manto, el cual siempre se recolocan con elegancia. Los vestidos suelen ser más livianos sueltos y de color blanco hasta la rodilla.

Los hombres visten una especie de pantalón ancho que llaman pati, camisas sencillas y un hermoso poncho bordado que les cubre hasta la cintura. Siempre combinaciones maravillosas de tejidos de infinitos colores.  Es imposible que tus ojos no se dejen seducir por esas telas. Nos explicaron que el origen del tejer conlleva un significado plenamente religioso.

Cuenta la leyenda que las mujeres recibieron como regalo de la diosa Ixchel (Diosa de la Luna), un exquisito don de tejer, donde la magia de la combinación de los colores se yuxtapone con los símbolos de sagrado significado. Es impresionante ver como a través de tinturas vegetales, animales y minerales surgen cada una de las gamas utilizadas como tinte en las telas.

Unos días en Mérida.  Capital americana de la cultura en el año 2000

Nos detuvimos en Mérida un total de tres días, llegamos en viernes, así que los eventos culturales eran numerosos. Paseamos por sus calles, nos sentamos en las bancas de sus parques, pudiendo conversar con sus gentes, personas cálidas y con las que rápidamente entablas conversación.

–          El problema radica en que esto ha cambiado mucho, ahora los niños no juegan como antes, sus mamas trabajan y los abuelos son los que nos encargamos de ellos, y claro nosotros les educamos a la antigua usanza hasta que llegan los papas, y ni que decir tiene que una vez llegan ellos, se les educa de otro modo, y por ello comporta un problema…- Me explicaba María contemplando a sus nietos.

Ishi y Noa se incorporaron al teatro que exponían en las calles. En uno de los parques  representaban “Ruiponce”, la princesa de pelo larguísimo que una bruja roba y encierra en una torre desde su más temprana infancia.   Tras la actuación realizaban juegos para los niños y como no, Ishi y Noa se apuntaron al grupo infantil.

Recorrimos las bibliotecas en nuestra tarea educativa, encontrando otros niños realizando tareas en grupo. Tomamos marquesitas, una especie de barquillo de gran tamaño, el cual lo puedes pedir relleno de dulce de leche o de queso, el sabor del cual es tan exquisito, que todavía hoy, si pienso en ello, se me hace la boca agua.

Un hombre nos conquisto haciendo surgir música de diferentes sierras, mostro como proceder, descomponiendo las notas musicales haciendo vibrar la sierra en diferentes lados y doblando su filo para darle mas tiempo al sonido, glinggggg, glongggg, slinckkkk, slonoook. Que artista!!!.

Palenque (Chiapas). En un esperado 5 cumpleaños feliz

En la ciudad de Palenque, Noa hizo cinco años. Estaba nerviosísima contando los días que faltaban desde hacia una semana. Habíamos recorrido toda Mérida en previsión del día buscando desesperadamente globos de colores, y un ansiado Mickey Mouse. Bingo! finalmente dimos con ello, tres días antes de la celebración. Mickey Mouse durmió escondido en la caja fuerte del hotel donde pasamos dos días.

–          Aita puedo ir a buscar mi pastel de cumpleaños, mañana ya es el día verdad?….-Preguntó Noa con una espectacular sonrisa.

–          De acuerdo vamos a ello.- Ángel, Ishi y Noa regresaron con una dulcísima masa de chocolate y merengue de colores.

Noa todavía dormía plácidamente en ese sueño infantil profundo que no te cansas de observar. Nos dedicamos a hinchar globos de colores, sacamos al empaquetado Mickey de su escondite, Ishi decidió que ya era hora de despertarle cantando un sonado cumpleaños feliz. Despertó alegremente y rasgo el papel de su regalo.

 –          Mami, un Mickey mouse color chocolate. Hola Mickey, soy Noa y cumplo cinco años. Vamos a hacer una fiesta. Veras que bien nos lo pasamos.- Le decía Noa a su nuevo amiguito.

Hicimos volar los globos en la habitación, subían, descendían, globos revoloteando por toda la habitación, bailamos una conga, risas, bulla, alegría.

Los “aitites” (abuelitos en euskera), han escrito un mensaje en el blog. Caray con “aitite”!, que campeón!, y él decía que el internet se le hacia muy complejo. Finalmente les llamamos por skype, que maravilla!, conseguimos hablar con ellos.

Desayunando, trajeron su chocolateado pastel de cumpleaños, y finalmente soplo la velita  pidiendo su deseo.

–           Deseo, deseo, ummmmm, haber…- Se le escapaba la risa

Planeamos un día de excursión a la cascada Misol-ha,  un lugar más que adecuado para dar un paseo a través de la cascada, donde al pasar por detrás de su caída, sientes como su rocío va mojándote poco a poco. Hubo gente que incluso se dio un refrescante baño en esas aguas de tonalidad verdosa. Comimos un sándwich de pollo en las escaleras que descendían a Misol-ha, nos quedamos con ganas de darnos ese esperado chapuzón, pero el autobús ya partía hacia un nuevo destino las cascadas de Aguas azules.

Cascadas de aguas azules. Un mundo donde el azul es el que destaca

En estas cascadas destaca la intensidad de su azul, la fuerza de la caída, el descender del agua en esa formación de espuma, blanco jugando sobre una claridad aturquesada, ese rio descendiendo trazando líneas curvas, y una gran inmensidad.

Hay varios lugares donde disfrutar de esas aguas y zambullirse. Nos quedamos en una zona donde había más amplitud. De una rama colgaba una liana de la que varios niños se estaban lanzando.

–          Aita que no me atrevo, si no hay nadie en el agua, estas seguro de que no hay cocodrilos? Y si cuando caigo van a por mi?.- Avergonzado Ishi quería lanzarse pero como siempre estaba preocupado por que habitaba en las aguas.

–          Caray Ishi, no me hagas reír, ya te hemos dicho que no hay peligro. Te crees que te dejaríamos saltar si pensáramos que hay cocodrilos? Ya me lanzo yo primero.– Argumentaba Ángel intentando que viese lo absurdo de su miedo.

Ángel voló una, dos y tres vueltas en la liana, cayendo en forma de bomba y salpicando alrededor. Ishi cogió coraje y se lanzo detrás de él, saliendo a todo correr del agua con sonrisa triunfante. Una vez conseguido el objetivo y tras ver que no había habitantes indeseados, siguieron lanzándose y disfrutando de la liana.

Ruinas de Palenque. Último alto en  la ruta Maya

Nos fascinó el calendario Maya, su significado, lo avanzado de las matemáticas por el tiempo en el que vivían, su persistencia, su sabiduría acerca del cielo y las constelaciones.  Eran unos estupendos astrónomos y matemáticos. Por ello no nos extraño que sean conocidos como los señores del tiempo.

Las ruinas Mayas de Palenque son impresionantes, como explicaba con anterioridad, los puestecitos con artículos para vender no están tan masificados, con lo cual el paseo por las ruinas es una maravilla, prescindiendo de ese constante, compre, compre donde a veces te vuelven loco. Por otro lado, así como en Chichen Itza no te permiten subir a las pirámides, en Palenque te permiten subir a la mayoría de ellas, con lo cual te puedes abstraer en alguna de las pirámides pudiendo disfrutar de una vista espectacular.

Realmente aconsejamos que os decidáis a descubrir en un momento dado esta cultura tan sorprendente que nos dejó fascinados. Sentir en vuestra propia piel la energía que te invade al   ascender por entre las ruinas, el poder tocar sus piedras, cerrar los ojos  y percibir un poquito de su historia.

Hasta la vista señores del tiempo.

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Cuba. En el mar Caribe se divisa una Isla donde su música no tiene fin

La linda Cuba. Por fin regresamos a ella tras seis años sin pisarla. Toda la familia estaba ilusionada en volver a sentir ese olor a mar, esa locura, ese orden dentro de un tremendo caos, el poder disfrutar de los antiguos amigos, de nuestra familia cubana Inés, Leticia, Carlitin, Juan Carlos, Silvia, Lia, Juanito, Felipe, Robertico, Santiago, David, Daniel, … y un largo etc con los que compartimos muchos momentos intensos ligados a todo tipo de trabas propias de la supervivencia cubana.

Esta isla tiene un algo especial que te enloquece en ambos sentidos, por un lado echarías a correr a los cinco minutos del aterrizaje, puesto que desde que llegas hasta que te vas todo lo que hagas se convertirá en pura lucha como hace el cubano a diario. Si leéis la redacción de Ishi os podréis dar cuenta de cómo percibió un niño de 9 años su entrada al país. Todavía reímos cuando leemos la redacción que compuso al día siguiente  de su llegada.

      

Y llegué a Cuba:
Hace seis años que no he pisado Cuba y estuve año y medio viviendo con mis papas cuando era pequeño. Hoy he llegado, cuando llegamos fue un poco mal con el autobús que cogíamos hasta Santiago de Cuba y que era de 15 h. Entonces mi aita, tenía que cambiar dinero pero había mucha cola, y cuando llego su turno, no le dejaban cambiar dinero.
Entonces el policía le dijo que se tenía que ir.
Mi madre intento convencer al conductor del autobús que no nos dejase tirados que enseguida llegaba aita, pero no pudo, entonces llego mi padre por fin con el dinero cubano cambiado  CUC y entonces mi madre le dijo que nos habían bajado las maletas y nos habían dejado tirados y entonces grito y yo le enseñe el dedo del medio al del autobús, y mama me dijo que eso no se hacía. 
Después un señor de los que mandaban nos dijo subid al taxi gratuito para perseguir el autobús. Le pillamos en una parada y nos subimos en el autobús.
Después de acabar las 15 horas habían un porrón de taxistas hablándonos, algunos nos mintieron, pero uno no nos mintió y nos llevó a nuestro hotel y enseño el dedo del medio a los otros taxistas (pero ese fue el conductor no yo). Cuando llegamos al hotel nos dimos los cuatro una ducha y pensamos en visitar a Inés y Leticia de sorpresa.
Cuando llegamos a su casa se pusieron super contentas y comenzaron a besarme y a achucharme, y a Noa como no la conocieron hicieron lo mismo. Entonces me dijeron que se había muerto mi gato Musi hace poco, con seis años y yo me puse a llorar, pero se me pasó, me hacía ilusión volver a ver a Musi.
Me hicieron recordar cosas de cuando yo era pequeño, nos hicieron comida que yo tomaba cuando estuve en Cuba, y me la comí toda y reímos.
También me presentaron amigos de cuando yo era pequeño e Inés nos regaló unas pulseras a los dos, y cada día iremos a su casa. Pero aún sigo un poco triste por lo de mi gato, pero mis papas me han dicho dos cosas: Que los animales viven menos que las personas y que me intentaran comprar un gato igual que el mío cuando se acabe la vuelta al  mundo, pero para eso todavía queda mucho tiempo.

Por otro lado, Cuba te proporciona ese son de locura que te deja embelesado, con su colorido, con su música, con los gráciles movimientos del caminar santiaguero, habanero, del isleño con sus características propias dependiendo de cada una de sus regiones. Esa alegría agridulce del cubano que te sabe conquistar con sus palabras, sus historias, su manera educada llena de pasión, una pasión propia de tragicomedia.

Como característica positiva, su gran espíritu de lucha, su visión tragicómica de cada situación, donde las penas las visten de alegría, y su alegría les hace bailar, su imaginación desbordante, su alma llena de música, su capacidad de adaptarse ante cualquier situación.

Como característica negativa su conformismo negado, el cual aun a pesar de los  años no logro entender.

Santiago de Cuba. Que lucha la del santiaguero

Santiago de Cuba no tiene nada que ver con La Habana. Si en esta, la vida del cubano es difícil, la del Santiaguero es doblemente complicada. Ahora bien tiene la cualidad de que al final como dicen ellos “siempre resuelven”.

Hacía seis años desde que dejamos Santiago, tras haber trabajado en un proyecto de Salud con Médicos del Mundo. Cuando Ishi tenía dos años, a Ángel le propusieron coordinar un proyecto de prevención de SIDA muy interesante que abarcaba toda la Provincia de Santiago de Cuba. Recuerdo mi estancia en Santiago de Cuba durante ese año y medio con gran cariño. Era la primera vez que partíamos al extranjero como cooperantes y con un niño pequeño. Ishi entonces tenía dos años y medio, por lo cual tome la decisión de acompañar a Ángel sin tener yo contrato de trabajo y así poder ver como se adaptaba Ishi a su nueva vida.

La cuestión fue que tanto Ángel como Ishi se adaptaron rápidamente y a mí me costó lo mío encontrar mi lugar: convivimos,  aprendimos, y descubrimos en primera persona el día a día y “la lucha” que conlleva llevar adelante lo que te propones en un país donde nada es tan fácil como al principio crees que será llevarlo a cabo.

Cuando vives una temporada larga en el extranjero, creas lazos muy fuertes que te unen de por vida a pesar de la distancia. Inés hizo el papel de mi segunda madre o la tercera abuela para Ishi. Siempre hemos estado en contacto, a pesar de que el correo a veces es complicado e internet están bastante vetado. Resumiendo para comunicarte con ellos también tiene su truco.

Nuestro segundo hogar. Lleno de alegría e infinita paciencia

Finalmente, decidimos salir del hotel e instalarnos en casa de Inés. Fueron unos días alegres llenos de bullicio, griterío de niños, entre historias de qué hemos hecho todo este tiempo, poniéndonos al día en las novedades, explicando nuestras inquietudes y conviviendo en ese mismo techo que tanto trabajo le había costado. Recuerdo los sudores en su momento:

–          Que hoy tiramos la placa, que ya llego el cemento, hay que si llueve y no se seca bien- Comentaba  Ines saliendo a todo correr de la oficina de Médicos del Mundo.

No obstante, Inés es una luchadora nata, de aquellas que ganan las batallas más difíciles. Una gran conocedora de la vida, de la gente, generosa y sobretodo una de aquellas personas de gran corazón que lo deja todo con tal de ayudar.

Que alegría que tuvimos al ver aquel rinconcito anteriormente lleno de polvo y ladrillos convertidos ahora en un hogar.  Que gozada disfrutar de su nieta, de escucharle reír con mis hijos, disfrutar de sus abrazos, de probar de nuevo sus potajes,  el sonido de su movimiento al son de la música del vecindario y de su vieja olla a presión de la que saca siempre partido en su deliciosa creatividad en la cocina. Mujer de la que de dos huesos y una papa puede hacer aparecer un sabroso manjar.

Ishi disfruto de su idealizada Cuba de la que tanto había oído hablar, observando el vecindario, las profesoras con quien se relacionó en el “circulo infantil”  cuando llegamos a Cuba, los viejos amigos, la casa donde vivimos y ese loco ajetreo típicamente cubano.

Noa gozó con Gabi, la nieta de Inés, entre risas y peleas, besos y reconciliaciones, recorriendo los pasillos a gran velocidad con la misma moto que había traído Ishi hace tantos años, paseos, siempre en esa fiesta de la que disfrutan los niños.

Ángel pudo por primera vez, ver la labor que se había realizado, con el proyecto ya finalizado y pudo conversar de nuevo con la gente con la que trabajo ese día a día agotador en la batalla por conseguir que todo llegase a un buen fin. Pudimos cenar con el equipo de antaño, una de esas noches de cielo estrellado, en un paladar, degustando un buen jamón, y de las frituritas de malanga, tan sabrosas, tan típicas de Santiago. Disfrutando en buena compañía y pudiendo reír de las mil anécdotas que sucedieron  y de las mil que están por venir.

Inés y Leticia:
Mis papas trabajaron en Santiago de Cuba, en un proyecto de Salud con Médicos del Mundo. Vivimos dos años en Cuba, entonces yo era pequeño y tenía casi tres años.
Inés es una mujer cubana, es como mi tercera abuela y siempre me ha cuidado mucho.
Inés es negra, me gusta su pelo todo rizadito y normalmente se lo recoge con un turbante. Lo que más me gusta de Inés son sus abrazos.
Inés tiene dos hijos Carlitin y Leticia. Leticia también me da mucho cariño, es negra y tiene el pelo muy rizado, pero ella no utiliza turbante. Y lo que más me gusta de ella es cuando me hace cosquillas. Carlitin vive encima de casa de Inés y Leticia. Y dentro de la casa vive una lagartija roja que dicen que da suerte a la casa. Me gusta tener una segunda familia en Santiago de Cuba.

Mueve la cadera mueve la cintura, ponle condimento ponle sabrosura. Te estoy contando los pasos, me gusta cómo te mueves, dale, dale, pa que bailes, y ahora te voy a enseñar realmente a disfrutar

–          Barabara, barabara, chipitopi, dibiribi…….. y dale ritmo.

La música, el baile y los cubanos son un  conjunto explosivo imposible de separar.

Reflexiones sobre Santiago de Cuba y los santiagueros, por Santiago Carnago

Conocimos a Santiago colaborando con el proyecto de prevención de SIDA de Médicos del Mundo, organizando un concierto en la Plaza de la Revolución del que todavía hoy se habla.

Actualmente dedica su tiempo a diferentes facetas del mundo del arte: director artístico, compositor, actor, arreglista,  etc.

Proposiciones de trabajo no le faltan, siempre le ves en un ir y venir inquieto. No obstante tiene una forma muy particular de administrar el tiempo, el cual en su caso, parece tener más de 24 horas al día, trabajo, amigos, familia, siempre encuentra algún momento para saludarte y darte un cálido abrazo, o dedicarte una sonrisa.

El multifacético Santiago Carnago Lopez nos brinda a continuación una deliciosa y personal visión de la ciudad que le vio nacer, crecer y de la cual recibió su nombre. Persona afable, comprometida y muy humana. Seguro disfrutareis con ella.

Santiago de Cuba es una ciudad muy particular de la geografía Cubana, digamos que es única por su impresionante topografía rodeada de montañas con un calor intrínseco y una belleza natural espectacular. La santiaguera es mestiza, regularmente bella y voluminosa, se contornea al caminar y según se dice la culpa del volumen lo tiene el subir y bajar de las lomas de la ciudad, porque hay que ver que Santiago de Cuba está lleno de pendientes y calles escalonadas, de picos y barrios hundidos por debajo de otros tan altos que para alcanzarlos “te corre el sudor a chorros” como se diría literalmente.
Pero Santiago es una ciudad alegre y dinámica con ese deseo que siempre tiene su gente de bailar en cualquier sitio y sobre todo beber porque nada hace el santiaguero que no lo acompañe una botella de ron, el santiaguero bebe cuando le nace un hijo y bebe si tiene que pasar la noche en un funeral, bebe si trabaja al sol y bebe si le llega el muy poco frio que se atreve a entrar en la comarca, si es que llega algún aire frío alguna vez, se bebe por celebrar y por nostalgia, porque siempre el santiaguero añora algo del pasado, su música, la casa donde nació y que hoy ya no existe, el familiar lejano, sus carnavales que ya no se parecen a los que vivió de niño, los recuerdos y las tradiciones que son arraigos de su vida.
El santiaguero es jaranero y algo charlatán pero eso sí, muy de su Santiago. Es casi imposible encontrar un hijo de esta tierra que reniegue de haber nacido en ella, es como un orgullo inmenso nacer en una tierra que tantos generales y héroes le dio a la guerra de independencia contra la España colonial, y nos jactamos de todo, de haber hecho nacer al bolero y al son en esta parte del mundo, de ser los dueños de los mangos más dulces y jugosos del universo que son los del Caney, de tener un ron que da envidia y satisface el paladar del más exigente catador.
Nos vanagloriamos de tener en Santiago la tumba del ilustre José Julián Martí y Pérez, el más universal de todos los Cubanos, y que un pedazo de nuestra tierra sirva de base la iglesia donde habita la virgen de la Caridad del Cobre, “Patrona de los Cubanos”, la milagrosa “Cachita” que todos los cubanos veneran. Es motivo de orgullo que hayan sido santiagueros Miguel Matamoros, Ñico Saquito y Don Francisco Repilado “Compay Segundo”.
Orgullo de tener unos carnavales, que aunque ya no se parezcan a los de antaño, siguen sacando a la gente de sus casas para ver como el sol despunta el día con la garganta amelcochada de alcohol. Y nos hemos inventado palabras y frases que sólo el santiaguero dice con dignidad académica: compay, nagüe, papaya, hayaca, cutara, macho asa’o, raya’o, que algunos llaman granizado pero que en medio del calor santiaguero es una plancha de hielo que se raya con un cepillo y es endulzado con sirope de sabores y al que lo vende se le llama raya’ero. Empleamos falda para decir saya, y decenas de palabras que pueden estar o no en el diccionario pero que aquí las decimos porque es nuestro modo de expresión y punto.
Pero sobre todo el santiaguero se las da de guapetón y le atribuye al calor su “valentía”, se dice que el santiaguero es caliente, tiene la sangre caliente y que no le aguanta las pulgas a nadie. Eso sí, amoroso y hospitalario lo es y no por slogan ni consigna, lo es porque lo es, que el santiaguero se para contigo en medio de la calle a explicarte una dirección y hasta te lleva de la mano si tiene que llevarte y eso no cuesta nada, que en la casa de un santiaguero siempre algo se te brinda de acuerdo a las escaseces, siempre pudo ser el café que ahora no es tan factible pero aunque sea  agua pero algo se te brinda.
Y para llamar a la vecina o a los niños que juegan en la calle y es la hora de comer, se grita o mejor dicho en buen santiaguero, se vocea su nombre, porque en Santiago vocear es cotidiano y eso parece que se aprendió de los miles de vendedores ambulantes que proliferan en las calles.
Y qué decir de los pregones, aquellos que con música sin igual de picantosa y dicharachera, forman parte de nuestra cultura y del repertorio de los más importantes músicos cubanos, como olvidar melodías como “Frutas del caney”, “El yerberito”, “El vendedor de agua”, “Los tamalitos de Olga” y otros tantos. Los pregones, pienso que son de las cosas que el santiaguero añora sin importar donde esté, porque, esta es y ha sido siempre una ciudad musical y con sonido propio. Algunos de estos sonidos se han perdido en el tiempo, de ahí la añoranza.
Como olvidar el inconfundible sabor negro, mestizo y criollo de una ciudad que se identifica por el particular sonido de una conga santiaguera, esa que cuando suena arrastra una multitud de colores que componen una raza particular en Cuba al “conguero santiaguero”. San Agustín, San Pedrito, Los Hoyos y Paso Franco, son los puntos cardinales de una ciudad que resuena al ritmo de tambores que compiten por la preferencia de un oído educado en los más sabrosos ritmos del quinto y la campana. Arrollar, es sin duda uno de los placeres terrenales que se disfruta entre sudores y tropezones de un jolgorio de costumbres, de tradición y autenticidad. Y hasta “Santiago a Pie” han llegado desde todas partes del mundo a disfrutar de incomparable sabor de una conga santiaguera.
Pudiéramos comentar infinitamente como somos los santiagueros de bullangueros, altruistas, hospitalarios, bebedores y mujeriegos, pero en verdad no tienes otra opción para conocernos, que venir alguna vez con sombrilla, abanico y cutaras, dispuesto subir las lomas de este Santiago único en Cuba.

Plaza de la Revolución. Disfrutando de Silvio Rodríguez

Desde mi infancia y adolescencia recuerdo bellas canciones de Silvio Rodriguez. Mis herman@s y yo solíamos escuchar durante horas sus discos, la melodía, esa voz y su letra te suele poner los pelos de punta, llegando a lo más hondo de tu ser.

Durante nuestra estancia en Cuba, Silvio Rodríguez colaboro en el proyecto de SIDA de Médicos del Mundo, siendo el vínculo de unión con Roberto, el manager de los artistas Cubanos con más solera del momento. El concierto que se organizo fue increíble, tanto el vivir su organización desde su inicio a su fin, con sus cien mil batallas para tirarlo adelante, el poder disfrutar de ello en directo y compartir con los cubanos esa plaza de la Revolución llena hasta los topes escuchando el son, el movimiento y la magia de los cantantes con su increíble ritmo y su sabrosa locura.

En Barcelona he tenido la oportunidad de disfrutar de algún concierto de Silvio en directo, ahora bien el poder volver a disfrutar de su voz en la misma Plaza de la Revolución rodeada de nuestros amigos cubanos multiplica lo gratificante del momento por cuatro. Y de nuevo podía observar ese caminar tan peculiar de Santiago Carnago estando atento a cada movimiento, a cada una de las necesidades que precisa cada genio para que su música y el espectáculo sigan manteniendo al espectador en un gran sueño.

Cuba linda, hermosa, pasional, tan humana, tan llena de encanto, lucha por los tuyos y cambia, cambia, cambia sin perder tu encanto.

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Cancún. En Maya, Kaan Kun “Olla o nido de serpientes”

Devolvimos el coche en el aeropuerto de Los Ángeles. Esta vez nuestro avión nos llevaría a Cancún, así que finalmente nos despedimos de EEUU y nos adentraríamos  en Centroamérica.  Cancún es una ciudad con desarrollo turístico de nivel internacional, ubicado en la costa noreste del estado de Quintana Roo en el este de México, a más de 1700 Km. de la ciudad de México.

-Aita tienes en tu maleta la PSP?, no está en mi mochila, que raro.- Pregunto Ishi con esperanza.

– Oh oh, Mami no encuentro a “Pingüi”, me parece que está en la habitación de Shea.- Noa miraba con ojos llorosos.

Ishi perdió su PSP, creemos se la dejo en el coche alquilado, y Noa olvido su muñeco de peluche en casa de Patty y Garry. Amortiguamos el desconsuelo de Noa asegurándole que Shea lo cuidaría tan bien como ella, respecto a Ishi fue imposible consolarlo. Considero muy difícil, tras nuestra experiencia, conseguir salir de los sitios sin olvidar algo, un cuaderno, alguna pieza de ropa, el champú que insistentemente se queda en diferentes cuartos de baño… pero claro, esta vez, fueron perdidas muy sentidas.

Entre tanto un alto en el camino

Como explicaros, cuando se llega a un lugar elegido, a ese lugar deseado, como no vas a visitar tal o cual lugar estando donde estas?, sería una pena. Por todo ello, el ritmo va tomando paulatinamente velocidad. Y sin darte cuenta, has recorrido y visitado muchos lugares hermosos, pero precisamente por ello y para poder seguir disfrutándolos, tienes que dejar que tus sentidos se recuperen. Suerte de los niños, que de vez en cuando te recuerdan que necesitan estar todo un día en casa y a poder ser, con sus pijamas, lo cual indica que es hora de encontrar ese lugar que os explico.

Aunque penséis que es una locura, pues para muchos, nuestra vuelta al mundo puede parecerles unas continuas o largas vacaciones. Cuando realizas un viaje de estas características, es muy importante realizar de tanto en tanto ese imprescindible alto en el camino. Encontrar un espacio dedicado únicamente a tu familia, un lugar en el que no tengas nada en mente, frenar ese ritmo al que ya te has acostumbrado y del que sin darte cuenta tiendes a acelerar. Una visita a un lugar maravilloso sin ningún tipo de idea preconcebida sobre qué es lo que vas a hacer, salvo recuperarte de todo el trajín que conlleva todo viaje.
–          Mama ya sabes que los mayores hablan diferente que los niños-  dijo Ishi –          Que quieres decir?- Respondí para ver por dónde iba. –      Pues por ejemplo para decir “barco hundido”, los mayores diríais mirad ese “pecio”, con lo que solo vosotros os enteráis de que estáis hablando,  mientras que los niños seguiríamos llamándolo “barco hundido”.- Se explayó. –          Asombroso.- conteste  –          Cuando deja un niño  de ser niño y se hace adolescente?. Y un adolescente en adulto?.- Seguía preguntando Conviviendo con familias El convivir con otras familias, en nuestro caso, está resultando una de las experiencias más gratificantes del viaje. Es impresionante la capacidad de adaptación del ser humano. Con cada familia se crea una experiencia diferente, tienes la oportunidad de conocer personas muy dispares, a las que quizás no habrías tenido acceso de otra forma. Con ellos, exploras ciudades, te interesas por sus costumbres, aprendes recetas,  compartes y contrastas valores y formas de pensar. Enseñas a los niños acerca de otras formas de vivir, de pensar, de soñar y de percibir la vida. Ellos son como esponjas que absorben casi sin quererlo. Su acento desde que llegamos a México ha ido cambiando, es muy divertido comprobar como la entonación al conversar va adoptando el tono cantarín del lugar  al que llegamos tras unos días de convivencia.
Pero por otro lado, se requiere de un esfuerzo para adaptarse en cada casa, a cada persona, cada uno de ellos con sus personalidades, con sus hábitos, y por supuesto que tu familia es la que se adapta al lugar y se deja llevar, nunca el lugar a ellos. Forma parte de la inmersión. Por eso mismo, también es necesario buscar un lugar donde vas a estar únicamente en familia, reencontrando de nuevo nuestro propio ritmo, con nuestras batallas, con nuestro particular equilibrio. Es algo que consideramos vital.
Normalmente preferimos la calidez y la acogida de una familia. Cada familia constituye un hogar a su imagen, con sus particularidades y las casas van tomando forma. Por el contrario en los hoteles, en mi opinión, nunca consigues sentir la esencia que te recuerda un pequeño matiz de tu casa. La diferencia radica en que en el hotel no puedes crear un cambio dependiendo de tu gusto, de tus apetencias, de tus necesidades. Cada hotel posee un encanto diferente, más o menos cuidado, más o menos delicado, con un sentido, siguiendo una estética, una línea. Se puede adaptar mejor o peor a tus expectativas, pero siempre teniendo en cuenta que tu no serás el que genere el cambio. En resumen, no podrás colocar el dibujo de tu hijo pegado con un imán en la nevera, un futón en tu habitación, escoger los libros de lectura de la estantería, un felpudo de bienvenida o el simple llavero que abre su puerta y que dice tanto de su dueño. No podrás,  puesto que esa no será siempre tu habitación, sino tu habitación por unos días. De acuerdo, que siempre se pueden realizar sugerencias y a base de muchas de ellas se consiguen cambios, pero ese aire de hogar solo se consigue viviendo un determinado tiempo en el mismo lugar. No obstante, y a pesar de que sigo afirmando lo mismo, encontramos ese equilibrio tan necesario en el Hotel Grand Palladium Riviera Resort & Spa. Gran Palladium Riviera Resort & Spa. La parada perfecta
Escribimos a Joan, un amigo nuestro que trabaja en el mundo de la hostelería sobre la posibilidad de que algún hotel contribuyese de alguna manera en el proyecto educativo y en nuestra vuelta al mundo. Nos facilitó la dirección de correo de Jose Luis, director del Grand Palladium Riviera Resort & Spa. Le escribimos sobre el proyecto, sobre nuestro sueño, sobre nuestras andanzas y sobre la necesidad de realizar ese alto en el camino. A los cinco minutos de enviado el mensaje teníamos su respuesta, cálida, directa, con ganas de conocernos e invitándonos a su resort el tiempo que precisáramos. El resort está constituido por cuatro complejos, tiene una gran calidad y el trato que recibimos fue absolutamente delicioso. Está situado en Akumal, a unos 90 kilómetros al sur de Cancún. http://www.fiestahotelgroup.com/es/hoteles/destinos/america/mexico/riviera-maya/grand-palladium-riviera-resort-spa/
Nos bañamos a diario en ese precioso mar de aguas turquesas, transparentes, cálidas. Recorrimos sus playas de lado a lado, arenas blanquecinas entrecruzadas por rocas coralinas. Jugamos entre las olas y observamos como los peces de muchos colores se movían con rapidez entre los pies. El complejo fue creado respetando su naturaleza. Observas armonía entre la construcción y el ambiente tropical. Un bosque seco o manglar bajo recorre cada rincón.
La región es preciosa, está formada geológicamente por una meseta caliza, su roca es permeable. Con el tiempo se han creado de forma natural, grutas subterráneas comunicadas formando redes. En algunos casos las grutas se han llenado de agua formando lo que llaman en México “Cenotes”. Algunos cenotes están abiertos al público y puedes disfrutar nadando o buceando. La fauna autóctona no dejo de llamarnos la atención a cada paso que dábamos.
Los niños desaparecieron desde el primer momento. Descubrieron el Ranchito, “El Club de Ricky Racoon” el primer día y no quisieron salir de él prácticamente hasta que partimos de nuevo. Su personal es de lo más dulce,  no cesan de realizar actividades siempre cambiantes, donde los críos se integraron siendo uno más del equipo. Casi nos daba vergüenza ir a proponerles alguna actividad con nosotros pues normalmente recibíamos calabazas, cosa sorprendente.

–          Mami, que haces aquí?, estoy haciendo un gorro de pirata, si quieres me vienes a recoger luego.- decía Noa cada vez que me asomaba por el ranchito “Ricky Racoon”.

–    Aita, esta noche participamos en una actuación de “Grease” y yo soy el protagonista, así que tengo que ensayar. Puedo quedarme un ratito mas.- Sonreía Ishi moviendo afirmativamente la cabeza esperando una respuesta positiva.

Hicimos buenas migas con Jose Luis, un joven gallego encantador, de lo más emprendedor, quien nos presentó al resto del grupo, mayoritariamente gallegos. Se percibía un ambiente de trabajo muy agradable. Al ver lo bien que funcionaba el club y la calidad educativa que daban, pensamos en proponerles que se uniesen al proyecto educativo, no como colegio pero si como entidad que participa en la educación en los niños. Muchas de las actividades que realizan tienen que ver con temas culturales o educación medioambiental, concepto con el que están muy solidarizados.

Nos quedamos con ganas de devolverles ese bello momento conseguido, esa necesidad de cargar pilas que nos proporcionaron con los brazos abiertos, eternamente gracias.

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Los Ángeles. Mucho más que Hollywood Boulevard

Sunset Beach. En busca de lugares nunca olvidados

Érase una vez un lugar de playa, cerca de Los Ángeles, llamado Sunset Beach. Un lugar que conocí a mis 22 años. Entusiasmada, ilusionada, con ganas de reencontrarme con Peter,   un chico américo-mejicano, 8 años mayor que yo, a quien había conocido en Barcelona, tomando unas clases de inglés. Con el tiempo, de profesor paso a ser un gran amigo y progresivamente me fue conquistando.

Una persona de aquellas por los que cruzas océanos sin pensar más allá, sin importarte el qué dirán, sin dar más explicaciones, sin imaginar cómo hare, de que viviré. Simplemente dejándote llevar por esa intensidad que te recorre al escuchar su voz, al leer una de sus cartas, al escucharle cantar, al saber que podrás de nuevo verle  y sentirle a tu lado, besarle, abrazarle, reír a mansalva, conversar y conversar hasta agotar cada uno de los temas. Quedarte dormida entre sus brazos y volver a sentir que todo fluye sin contratiempos, con armonía, con ganas de conocer el mundo y saborear de ese amor que no te deja respirar.

Era joven y con poca experiencia, fueron seis meses intensos, los cuales me hicieron madurar. Abrí los ojos y descubrí que a pesar de mi acostumbrado optimismo hacia la vida y hacia lo que me rodea, no todo es tan fácil, que la ilusión no es suficiente, que la verdadera amistad no te defrauda y siempre está allí, que los conocidos no siempre son amigos, pero que alguien que crees un simple conocido puede sorprenderte. Me dolió comprobar que el amor puede tener fin sin tu quererlo, y que las raíces y tu familia son uno de los mejores pilares en los que apoyarte cuando tus lagrimas no te dejan ver las estrellas.

Ahora, estaba en el mismo lugar, la misma calle, años más tarde, con mis hijos, con Angel, con unos cuantos años más y explicándoles mis locuras de los 22. Regresé a Sunset Beach recorriendo mil lugares por los que había paseado, su playa, su sol, la luz, ese olor a mar y “The little house”, la pequeña casa situada en la 5th Street, donde había aprendido a base de tropezones, y donde guardaba muy buenos recuerdos. Me encanto poder volver a conversar con mis antiguos vecinos: el dulce y cálido Dan, y el misterioso Dave a quien encontré saliendo de su casa, reconociéndonos mutuamente y sorprendiéndonos en ese regreso al pasado.

Como en casa. Patty, Garry  & Shea

Vimos a dos niñas en un patio subidas a un árbol. El magnetismo entre ellas se observaba sin escucharlas, armonizaban en su vaivén conquistando la copa. Shea, la hija de Patty, lucía un hermoso pelo largo con un suave tinte azulado, se había tintado el pelo disfrazándose en el cole, y ahora por muchos lavados no conseguía eliminar el azul en su totalidad. Al explicarlo, su cara se ponía un tanto triste. Es una niña hermosa y con una dulzura que conquista sin más.

–          Mam, do you think someday it will disappear?- preguntaba Shea incrédula tras su cuarto lavado de cabello y sin el resultado esperado.

Patty nos abrió la puerta. Desde el primer momento su naturalidad, su alegría, su ingeniosa locura y su acogida sincera nos dieron rienda suelta a conversar desde que llegamos hasta que nos despedimos días después. Garry, su marido, es un hombre que conquista, carismático, muy agradable, de aquellas personas que sabe estar pendiente de cualquier detalle que te hace sentir parte del grupo.

Shea, Ishi y Noa congeniaron al igual que nosotros desde que iniciaron el ascenso al árbol en el que seguían Shea y su amiga. Así que sus risas espontaneas y sus juegos nos alegraron y permitieron poder disponer más tiempo para nosotros, pues muchas de las veces ni sabíamos que existían, distraídos en sus juegos.

Como describiros nuestra estancia en Los Ángeles?, la verdad es que fue en definitiva espectacular. La realidad es que Los Ángeles en sí, a mi modo de ver es una ciudad en la que nunca viviría, pues le falta ese magnetismo que logra conquistarme, y le sobra esa energía que logra ponerme los pelos de punta y consigue estresarme. Quizás sea ignorancia, o me haría falta pasar una larga temporada para poder apreciar de veras su esencia.

La clave de la poción mágica que hizo que todo se transformase fue la familia que nos acogió aquellos días. Una familia de tres, un número mágico en cuanto a convivencia, puesto que tres y cuatro suman siete. Siete es la unidad universal en la interpretación griega de los números.

El barrio en el que viven tiene un encanto especial, no son las mansiones lujosas que todo el mundo espera encontrar en Los Ángeles. Los medios televisivos siempre tergiversan la realidad. Quien no relaciona esta ciudad con Hollywood y las grandes estrellas, por las cuales parece que nunca pasa la edad y que están exentos de los particulares problemas que invaden al resto de la humanidad. Digamos que la pasión que transmitía el barrio eran sus casas con cierta antigüedad, cada una con su estilo propio y su magnetismo, paseando por sus aceras, caminando en un ambiente cosmopolita, emigrantes, bohemios unidos  en una cálida convivencia. Un vecindario increíble, donde celebrar un cumpleaños, puede convertirse en una noche adorable que no quieres que llegue a su fin. Todo ello combinado con esa fascinante familia con la que compartimos el día a día, lográndonos hacer sentir como en casa y entre amigos.

Hollywood Boulevard. Caminando entre estrellas

Desayunos, comidas, meriendas, cenas. Los alimentos, cada cual en su forma y sabor particular, el cocinarlos con delicadeza, poner cariño e ilusión. Cuando  realizas una de tus recetas bailando, cuando pretendes que de la combinación de cada uno de ellos surja algo delicioso, cuando te pones manos a la obra, consigues lo mejor de cada uno. En realidad, el fin en sí mismo no es disfrutar de ese plato exquisito sino disfrutar de él en buena compañía. Un mismo trozo de pan compartido con tu mejor amigo tiene un sabor diferente y te alimenta mejor, en cuerpo y alma.

Tras el desayuno Patty y Shea decidieron ser nuestras guías para visitar el paseo de la fama. El paseo transcurre de este a oeste en el Hollywood Boulevard, desde la calle Gower hasta la Av. La Brea y de Norte a Sur, en la calle Vin entre Yucca Street y Sunset Boulevard.

Las estrellas se suceden en la acera, estrellas de cinco puntas. El nombre de la persona homenajeada se encuentra en el centro de la misma con fondo rosado y un emblema redondo, indicando la categoría por la que se le concedió la estrella: un micrófono, una máscara tragicómica, una cámara cinematográfica…

–          Mirad la de King Kong. Caray!!! como le hicieron poner su huella aquí, a lo mejor nos lo encontramos- comentaba Ishi asustando a su hermana.

–          Shea, Noa!!! vamos donde Shrek, guau que chulada- seguía Ishi entusiasmado.

Patty y yo disfrutamos cuando dimos con las manos y pies de George Cloony. Que tendrá este hombre que seduce todo tipo de mujeres?. Ángel reía al observarnos. Hay un sinfín de hombres, para todo tipo de gustos y colores. Mujeres con apetencias muy diversas, así que para que discutir, uno puede ponerse de acuerdo al decidirse, pero con George Cloony una no esta tan segura.

Ahora en serio, si das rienda a tu imaginación el paseo de la fama puede ser un lugar muy entretenido, y con buena compañía siempre ríes más.  Acabamos en un centro comercial, tras comprar dos postales de Hollywood que los niños querían enviar a cada una de sus clases.

–          Esta es la mía Aita.- Noa dibujo un enorme corazón de color rojo para sus amigos de la clase de las estrellas.

–          Como se escribe Hollywood.– decía Ishi sentado en una mesa con su postal y boli en mano.

En una plaza central descubrieron unos chorros de agua que salían del suelo. Los niños tomaron la iniciativa, era una mañana calurosa y el sol brillaba intenso. Tímidamente iban sorteando las líneas de agua, riéndose cuando alguna conseguía hacer diana. Nosotros observábamos sentados en un banco. Que energía verles correr en su movimiento incierto a través del laberinto acuático.

Acabaron los tres empapados, Ishi y Shea se estiraron al sol, pero Noa más pequeña y sin vergüenzas, antes de estirarse me pidió que le sacase su ropa, corralillos de agua iban resbalando por sus pies formando un charco a su lado.

–          Sorry lady is this girl naked your daughter? (Disculpa señora es esa niña que va desnuda su hija)-me dijo una policía con cara de pocos amigos.

–          Sorry.- me quede sin palabras, mi hija y desnuda, no me dio tiempo a reaccionar y siguió en su perfecto inglés y seriamente prácticamente sin gesticular.

–          Tendría que vestirla inmediatamente, no sabe que podríamos estar rodeados de pedófilos.- insistió sin más.

–          Disculpe pero no está desnuda, su ropa está plenamente mojada y se está secando al sol, y estoy a su lado, pero no se preocupe que ya la visto……- conteste esta vez, no enmudeciéndome pero sorprendentemente atragantada con el discurso, no daba crédito a lo que escuchaba.

–          Mami porque me vistes si esto esta empapado, déjame secarme al sol.– escuchaba la voz de Noa con toda la razón y sin saber que responderle.

En fin al principio dijo que mi hija era demasiado mayor para ir en ropa interior, pero luego fue avisando a cada uno de los padres con niños incluso con panal transmitiéndoles el mismo mensaje. Me pareció un tanto exagerado. De acuerdo que la pedofilia existe y la perversión también, pero demos un voto de confianza a este mundo y dejemos que los niños puedan disfrutar de un poco de agua sin tanto puritanismo. A veces el mundo adulto complica tanto las cosas, que pena.

Seguimos camino de regreso y disfrutamos de un sabroso helado en un lugar con encanto muy cerca de casa. El día llegaba a su fin, los pijamas nos esperaban y el consiguiente desfile de cepillos de dientes, cuentos, besos de buenas noches y rutinas antes de sucumbir al sueño.

Disneyland. El país de la ilusión donde todo es posible

Los nervios estaban a flor de piel, los niños estaban muy nerviosos pensando en el día siguiente. Shea tenía que ir al colegio, y no podía hacer  novillos. Ya había faltado uno de los días acompañándonos. Pero participo antes de irse a dormir.

–          Seguro que mañana conoceré a Mickey Mouse Aita. Me peinaras bien guapa mami – pregunto Noa con cara entusiasmada.

–          Si quieres te hago una mecha de color azul Noa.- comento Shea todavía con su cabello ligeramente azulado.

Noa se durmió fascinada con su mecha azulada, Ishi no paraba de conversar y nosotros definitivamente tuvimos que poner orden diciéndoles que si no se dormían al día siguiente no podrían disfrutar de lo cansados que estarían.

Disneyland estaba disfrazado de Halloween. Durante el año el decorado del lugar va transformándose, debe ser precioso realizar un pase de diapositivas o de filmaciones en el que puedas ver a cámara rápida su transformación dependiendo de la temática. Este mundo mágico da pie a todo tipo de acontecimientos y es increíble si conectas de nuevo con el niño que llevas dentro. Las actuaciones que realizan te sumergen en un país en el que todo es posible. Me recuerda a la película de Mary Poppins cuando al lado de su amigo el deshollinador salta al interior de un paisaje pintado en la acera y consiguen introducirse en él y disfrutar de una aventura sin fin.

Que decir, no pienso que el lugar sea mágico solo para los niños, sino una tierra de encanto donde ambos pueden reencontrarse y hacer cualquier sueño realidad. Donde el presente, el pasado y el futuro se unen a la perfección sonriendo en ese equilibrio conseguido.

Donde Mickey Mouse se hace tu amigo dándote la mano,  Tom Sawer aparece jugando con Huckleberry Finn, puedes imaginarte cantando junto a los piratas, volar sobre la cabeza de Dumbo, y danzar junto con Alicia en su país de las Maravillas, ayudar a Buzz Lightyear en su nueva azaña,  la dulzura de Little World te transporta….. tanta belleza, que puedes confundir fantasía y realidad.

–          Mami has visto su nariz que divertida, me sonríe a mi.- expresaba Noa embelesada por Mickey y su hogar.

–          Has visto aita la nave de la guerra de las galaxias, casi nos estrellamos, fuaaaa.- comento Ishi al descender de la nave y quitarse las gafas en 3D.

Mientras la ciudad sigue su ritmo: bandas de música, desfiles, actuaciones, carruajes de cuentos de hadas tirados por caballos, las tiendas detalladamente diseñadas, los puestos de churros con canela y azúcar……

Los fuegos artificiales estaban casi finalizando, la noche se nos echó encima, Ishi quiso entrar en una tiendecita para comprar unas chuches para Shea. Pasen y vean señores, señoras, papas y mamas, niños y niñas…. el espectáculo continúa, mientras la imaginación siga en curso nunca veremos su fin. Buenas noches DisneyLand, gracias por profundizar en la magia, en la fantasía, en la ilusión y creer en lo maravilloso del mundo.

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Recorriendo la costa Californiana a través de la Highway #1

Saliendo de San Francisco. Entre logística familiar y últimos abrazos

Nos despedimos del buenazo de Larry, todos con prisas diferentes: el con ganas de disfrutar el fin de semana con sus amigos, nosotros ya con nuestro peculiar desfile de 2 mochilas grandes y 2 mochilitas. Cada niño lleva su mochila tamaño escuela, más que nada, llena tesoros varios. En el caso de Noa, muchos colores para dibujar, papelotes ya pintados de los que no consigue desprenderse, un peluche, que normalmente pierde de tanto en tanto y se arma la de Dios, una pulserita y un cordel atado a una botella que utiliza a modo de caña de pescar.

Respecto a Ishi, normalmente lleva un libro, actualmente las aventuras de Tom Sawer, muy acorde a su estilo, un sinfín de chapas de botellas que va recolectando allí donde vamos, un taper con sus muñequitos de Star Wars, Rudolfito, un peluche que ha viajado con el toda su vida, un tiburón bueno, que dice él y la PSP que por fin consiguió el año pasado tras mucho insistir que ya todos sus amigos la tenían.

En fin, a mi modo de ver, es un éxito viajar con tan poco equipaje, y un gran logro haber conseguido introducir lo necesario en dos mochilas. No obstante, Ángel opina que podemos reducir el equipaje a una maleta y a menudo insiste en liberarse de ropa. Yo siempre le contesto lo mismo.

–          Chico!!! intenta encontrar otra mujer que viaje con tan poco, en semejante viaje- hay cosas que nunca comprenderé de los hombres.

–          Caray Diana!!! pero es peso y finalmente con dos mudas para cada uno tenemos suficiente- reclama

Recuerdo que al despedirnos de mi familia, nos regalaron un perfume para cada uno.  Cuando lo puse en la maleta, Ángel renegaba por el peso. Pero que caray, es de lo más agradable cuando tras un largo viaje, te das una ducha fresca y notas como toda tu musculatura se relaja, los niños ya dormidos, te vistes con ropa limpia y disfrutas de una o dos pulsaciones de ese embriagador perfume que te traslada, en mi caso, al calor de mi familia, en el caso de los niños al país de los sueños y en el caso de Ángel a un delicioso olor a limón que me fascina, eso cuando por fin decide utilizarlo, supongo que más que por el para dejarme con una sonrisa en los labios. ¡Que rico ummmm!.

En fin, no sé por dónde iba, a veces me despisto. Estoy descubriendo que lo de escribir me va fascinando cada vez más, quizás sea una manera de sentiros cerca, no sé. Ahora bien precisa de su tiempo, por ello voy un tanto retrasada respecto al trayecto, intentare ponerme al día.

Por la costa pacífica, entre San Francisco y Los Ángeles.

Nuestro último trayecto con el coche alquilado. Uno no puede acostumbrarse tan bien, pero económicamente siendo cuatro era la mejor decisión, además de la libertad que te da para tomar la ruta que tú decidas. En este caso, no fue la más rápida pero si la más bella.

Tomamos la decisión de tomar la carretera que recorre la costa entre San Francisco y Los Ángeles. La Highway #1 recorre toda la costa del Pacifico, nos turnamos el trayecto, cosa bastante rara, pues normalmente Ángel prefiere conducir.

Os aconsejo recorrerla tomándoos el tiempo que preciséis. El paisaje es espectacular, su olor, el sabor a mar que descubres al respirar su aire, el contraste del verde de la vegetación con el blanco de la playa, el marrón de los acantilados y el azul del mar te va sedando lentamente, no puedes dejar de mirar, así que si sois el conductor, tener cuidado con despistaros, pues parte de su encanto son el entre tramado de curvas que se suceden en el trayecto.

–          Mami aita, tengo más pipi- dice Noa con las manos entre las piernas moviéndose inquieta de un lado a otro.

–          Noa aguanta un poquito que aquí es imposible parar- respondo pensando la locura de tantos pipis.

Monterey. Entre muelles de barcos se divisa la fauna marina

Seguimos camino, llegando a Monterey, una comunidad frente al mar en la costa central de California,  la antigua capital de California fundada por los españoles en 1770 y una de las ciudades con más historia. Posee una gran reserva natural marina. Su economía está basada en el turismo y en gran medida en la pesca. Esta zona se hizo famosa gracias al autor americano ganador del Premio Nobel, John Steinbeck, cuya obra recomiendo y en cuyo lugar se inspiró para narrar alguna de sus principales novelas, como “Las Uvas de la Ira” y “Al este del Edén”.

Cuando has vivido en cualquier comunidad frente al mar te das cuenta de la fuerza que tiene, de la energía constante que te envuelve, e incluso se te hace difícil de acostumbrarte a vivir en un lugar alejado de esa gran manta azul que cubre la mayor parte de la madre tierra.

Ese mar que nos llena de gozo en su vaivén, con su riqueza natural, donde la vida emerge desde las profundidades, que nos deleita en su multicolorido, nos divierte en sus posibilidades de navegar, de descubrirlo en su superficie o bien buceando abrazando su interior. Donde la risa de un niño siempre rompe entre sus olas.

No obstante ese mar que amamos tanto, puede ser traidor, puede esconder una gran ciudad en el agua, engullendo todo aquello que encuentra a su paso, sin distinciones, sin diferencias. Cuando enfadado muestra su descontento por ensuciarlo, por descuidarlo,  por haberle perdido el respeto.

También quisiera agradecer y señalar el trabajo diario de los pescadores, esos maestros amigos del mar, que sin temor sondean sus aguas, recorriéndolas, conversando con las olas, esas familias de marinos que les dan soporte y que esperan alegres su regreso de nuevo a la costa, a salvo, al calor de la familia. Marineros bravos contra el viento, contra las mareas, sabiendo apreciar la calidez que muchas veces descubren al abrazar al mar.

Paseamos por el muelle de los pescadores, abierto al público, es ahí donde puedes observar trabajando de más cerca o más lejos a los pescadores, sudorosos entre redes, vaciando sus cestas repletas de pescados, resbaladizos, frescos aún con vida, esperando a ser vendidos.

Un pelicano se reía de nosotros, no nos dejaba acercar lo suficiente y Noa empezó a hacer pucheros, no acababa de agradarle.

–          Aita, mami este pajarito me da un poco de miedo- afirmaba mirándole con cara de pocos amigos.

–          Mami, las focas, míralas de nuevo, rápido mi tripulación, al abordaje, ayudadme a mover esta gran bola de hierro.- jugaba Ishi corriendo en el embarcadero.

Salimos del muelle y fuimos a la zona más turística, un sinfín de tiendecillas y restaurantes en un sinfín de posibilidades ligadas todas ellas al mar. Surgía un olor inconfundible a dulce, una tienda de caramelos mostraba figuras de colores, realizados de forma tradicional. Los caramelos relucían en el escaparate, parecido a la casita de casita de chocolate de Hansel y Gretel. En la entrada de algunos restaurantes, había una persona que te daba la oportunidad de tastar una deliciosa, blanca y cremosa sopa de cangrejo.

–          Caray!!! yo quiero otra tacita, puedo decirle que quiero repetir, me ha encantado.- decía Ishi relamiéndose los labios.

–          Bueno intenta, el no ya lo tienes.- le conteste, pensando que a mí también me gustaría repetir.

Me quede con las ganas de pedirles la receta, quizás alguno de vosotr@s nos sabe trasmitir la manera de combinar lo necesario para realizar esa sabrosa crema de cangrejo.

Os gustaría compartirla?

Leones marinos entre las aguas y la arena blanca

Justo al sur de los acantilados Big Sur, a unos kilómetros al Norte del Castillo Hearst de San Simeón,   encuentras un mirador en el que te espera un fantástico regalo. En Noviembre de 1990, en la playa rocosa de Piedras Blancas, llegaron docenas de leones marinos, siendo la base de la colonia actual. Si bien siempre puedes encontrar grupos de ellos, en los meses de Diciembre a Abril, la Playa se puebla de miles de ellos, pudiendo llegar a 8000 ejemplares. Actualmente el lugar es área natural protegida.

–          Mirad allí los tenéis, casi casi los podéis tocar, no son bellos?- comenta Ángel

–          Jolines que grandes esas focas, les damos unas galletas- dice Noa sorprendida

–          No son focas son Leones Marinos Noa, y ni se te ocurra darles de comer está prohibido.- eesponde su hermano

Ishi ha aprendido la lección desde los parques naturales, los animales tienen que vivir en su medio, el darles de comer sería contraproducente y rompería su equilibrio en ese frágil ecosistema.  Me alegra oír como le explica a su hermana, que le mira con ojos incrédulos, sin entender bien las palabrotas que utiliza Ishi.

Si se mantienen quietos, podrían confundirse con el color de la arena, pues les gusta enterrarse, un grupo unido, machos, hembras, crías, unos encima de otros. El sonido que emiten es auténtico. Mires donde mires encuentras su presencia en diferentes momentos, machos luchando entre ellos, otro persiguiendo a una hembra, está arrastrándose sin dejar vencerse por el peso y tamaño de su compañero. Las crías de tierna mirada, su cara y cuerpo menudo mantienen el aspecto de fragilidad que adquiere todo ser con pocos días o meses de vida.  Esa inocencia que da ganas de abrazar, de acariciar, de proteger. Las madres permanecen al lado de sus crías, observándolas, lamiéndolas y olfateándolas. El instinto maternal de los leones marinos es maravilloso y poder observarlas a tan corta distancia y en libertad es una oportunidad única. Con un poco de tristeza, levantamos la mano y tiramos un beso al aire hacia un león en particular que nos había conquistado.

 Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

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