Playas del Coco. Arena de playa entre cajas de mudanza

Conocimos a Linda, una canadiense que reside desde hace  años en Playas del Coco, a través de couchsurfing. Justamente el día de nuestro encuentro le dieron el permiso de residencia Costarricense, no cabía en si de júbilo. Se había ofrecido a recogernos en San José y llevarnos hasta su casa. Linda nos había explicado que había recibido hacia unos días las cajas de la mudanza de Vancouver  y que no había podido colocarlo todo por problemas de espacio y de tiempo. Llegamos a Playas del Coco ya de noche y cual fue nuestra sorpresa, cuando al abrir la puerta casi no podíamos pasar por la cantidad de cajas que había por todas partes. Eso si, la habitación donde dormíamos la había limpiado y despejado del todo. Pobre Linda!!!, no se ni como nos dijo que viniésemos, pues de saberlo, habríamos ido a un hotelito de la zona. Aun esperaba a una “couchsurfer” más. Ángel y yo nos miramos asombrados pensando donde iba a dormir. Al rato, llegó Megan que tras entrar puso la misma cara de sorpresa que nosotros.

 –          Que guay dormir todos juntos en esta camita.- Noa saltaba en la cama de matrimonio.

–          Dame la linterna aita y jugamos a hacer sombras.-  Decía Ishi sin ganas de dormir

A la mañana siguiente la perspectiva aun se veía menos clara. Cajas y mas cajas, unas apiladas sobre otras, los mármoles con un sinfín de cachivaches. La nevera a rebosar y con un problema en el congelador, pues se había derramado agua y los cajones hasta los topes estaban trabados con el hielo, imposibilitando el abrirlos y acceder a los alimentos. Contando únicamente los seres vivos, éramos, dos perros, un gato, Linda, Megan y la familia trotamundos al completo.

Linda es todo un carácter, recién entrada en la tercera edad, y a pesar de su buen talante, creo que estaba un poco desbordada por la situación. Nos dispusimos a ayudarla sin saber muy bien como empezar. La situación era un poco caótica y tampoco sabiamos como serle útil. Movilizamos todos los congelados a cajas, chocolates, quesos, un pavo y un sinfín de alimentos atrapados entre el hielo. Linda cogió un secador de pelo y lo dejó dentro del congelador hasta que conseguimos despegar el bloque de hielo. No se me hubiese ocurrido nunca, pero muchas veces la gente mayor te sorprende con invenciones que finalmente funcionan. Tras esa epopeya, dejamos a Linda entre el sinfín de cajas y nos fuimos a conocer las Playas del Coco.

Entre palmeras y una playa con nombre de fruta

No se si anteriormente Playas de Coco era diferente, no obstante la imagen que me había hecho, en mi imaginación, era de una playa de arena blanca con un sinfín de palmeras sobre un mar azul turquesa. La verdad es que ni las arenas eran blancas, ni había tantas palmeras repletas de cocos, ni el mar era turquesa. No os quiero decir que no sean bonitas, pero el pueblo ha adoptado esa característica que agrada a muchos turistas pero no consigue conquistar mis expectativas. De todas formas, disfrutamos esos tres días, tanto de la situación en casa de Linda, como de conocer el pueblo en cada uno de sus rincones. Salíamos temprano y regresábamos para cenar.

Unos días en la playa, disfrutando de las olas, pelicanos pescando adentrándose en el mar y ascendiendo con su presa en el pico. Aprovechamos la arena para hacer una felicitación de cumpleaños a mi padre y poderla mandar por email. Por fin, Ishi perdió el miedo a ser comido por los tiburones, gozando de las olas. Los peces buceaban en su superficie, los veías saltando en su rompiente, jugando entre el vaivén, en el caprichoso movimiento del mar. Ángel disfrutó con Ishi corriendo de lado a lado de la orilla de la bahía. Mientras, Megan y yo conversábamos en la arena, observando como los niños se integraban con otros compartiendo juegos diversos.

Noa colocó una pechina atada a un hilo de pescar, y esta atada a un palo. Sintiéndose una gran pescadora conversaba con su amigo a la orilla del mar. Ishi caminaba por las rocas, siguiendo a Leroy, quien le iba dando clases de biología marina.

–                     Mire los cangrejos, se cogen por detrás, si no quiere que le pellizquen con sus tenazas, y sobretodo,  en la orilla se entra arrastrando los pies, así, pues las mantas rayas les gusta la superficie, se entierran bajo tierra pero dejan su cola al descubierto…….- Leroy explicaba un sinfín de anécdotas a Ishi que le escuchaba sin pestañear.

–          Y no es broma, un día  a mi me pico una y me llevaron corriendo al hospital para darme una inyección de esas que cuestan unos 2000 colones , jaaaaa como dolió eso, no se imagina usted…..– Seguía explicando Leroy.

Caminando por la orilla, dimos con una zona de playa en la encontramos una de las pocas palmeras llena de cocos. Ángel e Ishi intentaban, lanzando cocos vacíos caídos, hacer diana en los que estaban prendidos, consiguiendo que cayesen unos cuantos. Mientras, un tico en bicicleta, sonreía en sus pensamientos, se apeó y sin más, trepó ascendiendo a lo alto de la palmera.

 –           Apártense que voy a ir lanzando.- Desde arriba se escuchaba la voz del hombre y el sonido de los cocos al caer, cloc, cloc, cloc, que va cocoooo!!!.

–          Caray aita!!! has visto como ha subido ese tipo, que manera de lanzar cocos, pero esto es una barbaridad.- Ishi miraba asombrado como caían los cocos.

Pedimos un machete y nos pusimos a abrir los cocos por la por su parte superior, pero como todo en la vida, has de haber abierto muchos cocos para dar con la técnica adecuada, asi que de nuevo, el hombre nos enseño como utilizar el machete y nos informó de las propiedades que tenia el agua de esta fruta tropical. La verdad, que sabrosa!!!, e incluso se mantiene fresca en su interior. Invitamos a un matrimonio de recién casados que estaban mirando tímidamente, y disfrutamos al completo de ese maravilloso brebaje.

Flash, chip, chip, chop, chopp! Se  abrió un aspersor en un trocito de césped, nos refrescamos y quitamos la sal de todo el día en la playa. Nos esperaba una cálida cena en casa de Linda, quien cocinó una sabrosa pasta que disfrutamos en compañía de una amiga suya que vino para conocer a los nuevos inquilinos. Los niños se quedaron dormidos en la cama de Linda viendo unos dibujos de Bob Esponja. Buenas noches amores y  hasta otra Playas del Coco.

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2 respuestas a Playas del Coco. Arena de playa entre cajas de mudanza

  1. Paula Corchado dijo:

    Hola familia Trotamundos: soy Paula de l’escola Pont Trencat de Sta Mª de Palautordera. Me parece sumamente interesante todo lo que estáis haciendo a lo largo de vuestro maravilloso viaje. Sólo me conoce Ángel que fue quien vino al colegio para ponernos al corriente de lo que ibais ha hacer. Intento compartirlo con mis alumnos. He mirado todo lo que he podido al respecto de vuestros contactos con escuelas. Me interesaría mucho saber si los centros que habéis visitado tienen (me imagino que sí, pero yo no lo he sabido ver) algún programa para la enseñanza de la lengua y de las matemáticas, técnicas instrumentales básicas para la formación integral de la persona. Como ya sabéis, Marc Comas vino a la escuela y hizo un vídeo sobre algunas cosillas que hacemos. La información salió en la primera “newsletter”. A mí me interesaría saber qué hacen al respecto de estas dos grandes áreas en las escuelas que visitáis y si mis alumnos y yo podemos ponernos en contacto con ellas y sus alumnos para intercambiar experiencias. Me parece algo interesantísimo para enriquecer la cultura de nuestros alumnos.
    Si habéis encontrado vídeos o cualquier otra información sobre áreas diferentes de las que os comento, me serían muy útiles. Gracias por todo y que continuéis teniendo un viaje tan maravilloso como hasta ahora. Un fuerte abrazo,

    Paula

    • Hola Paula:
      Perdona por no responderte al momento, y no te preocupes por escribirnos a través de esta dirección, la verdad es que eres de las personas mas activas desde el principio y entendemos tus inquietudes. El viaje esta siendo una maravilla, es una gozada viajar en familia y poder ver la evolución que vamos haciendo. Es cierto que a veces vamos de cabeza, entre dar la educación a los niños, lo cual es ardua tarea, conocer los lugares, convivir con las familias que nos acogen, seguir organizando la ruta, y contactar con los colegios en nuestro camino. Respecto los avances que vamos haciendo para tirar adelante el proyecto educativo y compartir cultura son continuos pero es muy lento. Es decir nos damos cuenta que la acogida en los colegios es muy receptiva, se entusiasman y lo acogen con las puertas abiertas. Pero el que nos entreguen las actividades realizadas esta siendo mas complicado, pero bueno pensamos que finalmente saldrá adelante es cuestión de insistir.

      Por todo ello todavía no tenemos nada que ofrecerte respecto al área que te interesa y en la que trabajasteis Marc y vuestra escuela. De nuevo felicitarte con vuestra implicación, nos encantaron los videos que se grabaron. Lo único que podemos comprometernos es que por los siguientes colegios que pasemos preguntaremos al respecto si podemos conversar con alguna profesora que se ocupe de este área en concreto y consultaremos con algún contacto que ya hemos realizado.
      Un abrazo
      La familia trotamundos

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