Santa Marta. Conviviendo en familia numerosa

Santa Marta también es conocida por su pasado colonial. Para los colombianos Santa Marta es uno de los primeros destinos turísticos, el barrio de Rodadero, el parque natural de Tayrona, la Sierra Nevada de Santa Marta y la belleza de sus playas Caribeñas, Playa Blanca, Taganga…

Llegamos a Santa Marta en bus desde Cartagena de Indias. El autobús nos dejo en la bomba (gasolinera) de Matacoco. La escena era un poco desoladora, polvo y mas polvo acompañado de viento, el cual arrastraba arena y te hacia cerrar inevitablemente los ojos. Nuestros cuerpos pegados a nuestras conocidas maletas, la verde, la negra menos manejable y las mochilitas de los niños, sin descuidar mi bolso indio que poco a poco va perdiendo forma y color.  Teníamos una dirección que nos había proporcionado Nora a través del mail de couchsurfing, pero lamentablemente ningún taxista la conocía y quien la conocía no quería llevarnos hacia el lugar indicado.

–       “!huy! ni hablar yo por allí no paso con mi carro”.- Nos contestaban tras parar algún taxista

–       Caray Ángel!!! pero tu crees que esta bien la dirección, parece que tengamos que llegar a un lugar inhabitado por la reacción de los taxistas.- Comentaba con Ángel.

–       Llamare a Nora para asegurarnos.– Contestó

De la nada escuchamos el rugir del viejo coche aparcado a nuestra vera, el cual creíamos que estaba abandonado. Las maletas seguían dándonos sustento, y el señor del coche, que la verdad, no se bien de donde surgió,  nos dijo sin mas, que él nos llevaría. A veces no te queda otra alternativa y la situación mas inverosímil se convierte en la escogida.

El muro que cubría la casa estaba pintado de amarillo por su parte baja. Nora nos esperaba vestida con un largo vestido blanco dándonos la bienvenida. Su casa es preciosa, muy amplia, con un techo construido con hoja de palma, descansa sobre un acantilado, y las vistas de las que disfruta son impresionantes, se respira siempre un suave aroma a palma que da pie a relajarte y a un no querer salir de ese confortable hogar lleno de niños. No conocimos al marido de Nora, pues por motivos laborales pasa algún tiempo fuera de casa, pero si pudimos disfrutar de la compañía de la dulce Nora y de sus tres hijos.

Una familia numerosa

De esta forma conocimos a Luis de 13 años, con una figura de lo más espigada, moreno, de enormes ojos, inquieto, educado, conversador, risueño, en esa edad en la que el mundo de los adultos le empieza a atraer pero que el niño que sigue siendo persiste con toda su fuerza. Daniela, de 9 años, una niña hermosa, con una mirada especial, mucho más seria en un primer momento, inteligente, guardaba las distancias hasta que finalmente decidió dejarse conocer, dejándonos disfrutar de su dulzura y su carácter sumamente directo. Y finalmente el benjamín de la familia Don Giorgio, de 6 años, un gran conquistador, alegre, movido, intenso, y de una gran ternura.

Una pareja de americanos que tras la jubilación disfrutaban de los últimos días en casa de Nora, habían decidido salir de EEUU y vivir definitivamente en algún lugar de Latinoamérica, pero todavía no habían elegido el sitio definitivo y dedicaban su tiempo a aprender el español y a decidir el lugar de su futuro nuevo hogar. A pesar de que fueron encantadores, creo que se les pusieron los pelos de punta al ver todavía mas niños recorriendo la casa.

Daniela hizo buenas migas con Ishi, incluso se integro en las clases matutinas. Noa y Giorgio más que buenas migas, eran uña y carne, reían y formaban una pareja sorprendente de la que no podías dejar de maravillarte. Luis ponía la nota de cordura al grupo, pues les paraba cuando alguna de las locuras rayaba lo irracional.

Pasamos tres noches con Nora y su familia,  la última noche, Giorgio y Noa estaban dibujando encima de la mesa de la cocina, los colores desperdigados por todas partes, cada cual perdido en su hoja en blanco, en su mundo de ensueño.

–       Mira Noa este soy yo, Giorgio y aquí estas tu, entonces cuando te vayas, yo iré a España y volveremos a jugar ¡vale!.- Orgulloso le mostraba su boceto trazado con lápiz.

–       Que bien, entonces le diremos a tus papas, para ver si te dejan ir a Santa María, toma te regalo mi dibujo.- Noa le dio un dibujo similar en el que salían dos amigos cogidos de la mano.

Pasando una tarde regocijándonos entre pozas de agua

A media hora caminando desde la casa de Nora encuentras unas pozas de agua, “Finca las pozas”, situado en el sector Tigrera cerca de Minca. Pedimos permiso a Nora para realizar una pequeña excursión al lugar, llevándonos a todo el  equipo al completo.

Iniciamos el ascenso a las pozas andando, pero paulatinamente los niños fueron protestando pues era todo subida y finalmente un servicio de motos, decidió llevarnos hasta el final del trayecto. Nos subieron de tres en tres e incluso uno de ellas decidió cargar con cuatro. Para los lugareños es su forma de transporte, para nosotros resultaba inusual ver una moto tan cargada de niños y todos ellos sin casco, solo el conductor lo llevaba, pero claro para Ishi y Noa montar en esa moto con sus nuevos amigos les resulto una aventura maravillosa.

El lugar era tranquilo, sencillo e ideal para refrescarse. Las pozas eran naturales, el agua de un color verdoso. Habían colocado unas mesas, y un chiringuito donde podías pedir aperitivo y algún refrigerio. Entre los arboles colgaban pequeñas hamacas, donde una pareja recostó a su bebe que mecido en ese vaivén, durmió plácidamente dejando a sus papas relajarse entre las aguas.

–       Podemos alquilar un flotador rueda, nos quedaremos mas rato, no?.- Nos preguntaron Daniela y Luis con una gran sonrisa.

–       Por supuesto, decidle al señor que a parte, nos traiga una cocacola con una bolsa de papitas por favor.-  Les encargue

Los niños iban saltando desde las piedras. Formaban un grupo perfecto, la eclosión que tuvieron durante esos días fue genial, todo fluía. Noa jugaba a inventar un extraño brebaje junto con Giorgio, entre los dos no paraban de ingeniárselas para encontrar cada uno de los ingredientes. Ishi, Daniela y Luis iban batallando con la enorme rueda inflable, probablemente la cámara de un camión. Las risas infantiles resonaban en las pozas. La tarde paso fugaz, divertida y serena. Descendimos el camino andando y anocheció entre las anécdotas que iban contando camino su casa, la casa del muro amarillo.

Pasando el día en Playa Taganga

Taganga es un poblado pequeño dedicado a la pesca desde su origen. Posee una cultura milenaria y una tradición de vivir para y gracias a ese precioso mar que les proporciona todo lo necesario. Debido a su belleza, a la zona se le esta imponiendo cierta modernización. Como siempre el turismo es capaz de cambiar cualquier lugar, pero el encanto del pueblo no se ha dejado corromper.

La situación de Taganga es privilegiada, esta enclavada en una bahía al borde del espectacular Parque Natural de Tayrona. Se descubre una de las playas más bonitas de Colombia. El paisaje es precioso, conjunto de mar y montaña, la vegetación de cactus y arbustos combinan con el lugar embelleciéndola aun mas.

En la playa cogimos una lancha, tuvimos que batallar con el precio, pues a pesar de que a Ángel no le suelen subir tanto los precios como a mi, esta vez se estaban pasando.  La lancha nos dejo en una de las playas, donde los pescadores estaban a punto de sacar las redes.

Ese día simplemente nos relajamos y disfrutamos del mar y sus alrededores, meciéndonos entre las olas, estirándonos en la arena, aprovechando pequeños trozos de sombra, recogiendo piedras, pechinas y buscando sus mágicas formas. Un lugar ideal donde conversar, poner la mente en blanco dejando que las olas se lleven aquellos pensamientos que a veces no te dejan dormir.

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Cartagena de Indias: folclore, artesanía y privilegiada gastronomía

Hospedados en un hostal en el barrio Getsemani

Recuerdo nuestra llegada a Cartagena hacia el mediodía, la diferencia de temperatura era notable, teníamos hambre, ganas de pasear y conocer el centro histórico. Dejamos nuestras maletas en un albergue de mochileros, para ser sincera, no muy recomendable por lo barullero y escandaloso a todas horas. De todas formas nos lo esperábamos. La elección del lugar, fue por estar ubicado en el barrio de Getsemani, uno de los barrios más representativos de Cartagena y donde las personas africanas traídas como esclavos habían solido vivir.

Las anécdotas en ese albergue eran continuas, cuando no nos quedábamos sin desayuno, por llegar un poco tarde (8:30 h), nos quedábamos sin desayuno por ser demasiado temprano (7:00h), así que el horario para conseguir desayuno era de lo mas ambiguo y lo cierto es que, por unas cosas u otras nunca conseguimos uno completo.

De madrugada, una de las noches nos abrieron una  de las ventanas para invitarnos a la fiesta que había montado uno de los grupos de mochileros argentinos con los que estábamos hospedados. Pero claro el ritmo siendo mochilero y teniendo niños es muy diferente del que llevaban ell@s, mucho más nocturno y con ganas de fiesta a todas horas. Definitivamente íbamos al revés, cuando nosotros queríamos descansar ellos querían bulla y cuando nosotros estábamos en marcha ellos todavía dormían tras tanto trasnochar.

–          Hey venga todos a bailar.- Un chico con ojos de alucinado invadía nuestra habitación asomando su cara por la ventana.

–          Hola, necesita algo.- No podía creérmelo con lo que había costado dormir tras tanto lio.

–          Hey no chicos nos hemos equivocado, es la mama con los niños, debe ser la habitación del lado, disculpe sigan durmiendo.- Se disculpaba el chico Argentino.

De esta forma éramos conocidos como “la mama con los niños, o los papas”. La siguiente noche vino la policía, pues habían robado en varios cuartos, por suerte el nuestro se lo saltaron. La policía fue interrogando cuarto por cuarto y cuando llegó a la nuestra, de nuevo nos catalogaron con “Esta familia no hace falta son la de los papas y los dos niñ@s. No se preocupen señores sigan durmiendo”.

Amaneceres y atardeceres entre murallas y cañones

Cartagena posee un legado histórico que se palpa en cada calle que recorres, pasear entre los muros te envuelve en pura fantasía. La ciudad brilla hermosa, radiante, palpita encanto a cada paso. Caminando nos vimos envueltos por su cultura, llena de sabor caribeño, por sus costumbres que llenan de vida sus relatos, por esa energía llena de fuerza, fusión de sangre africana y culturas aborígenes.

“Me bastó con dar un paso dentro de la muralla para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde, y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer…»

Vivir Para Contarla, García Márquez, Gabriel.

Recorrimos sus murallas por fuera y por dentro. Puedes ver los restos de estructuras militares, entre sus muros, se abren huecos entre los cuales suelen ponerse parejas de enamorados, disfrutando de un poco de intimidad y de una vista espectacular de ese mar que envuelve Cartagena y le aporta esa fragancia salada, a pesar de que ellos no veían mas allá que sus dos almas entrelazadas.

Descansamos sobre los cañones, formando parte de una alegre estampa donde la gente sale a pasear con el fin de perderse entre el gentío, cada cual sumido en un sueño distinto. El atardecer iba comiéndose los últimos rayos de sol, el cielo fue asumiendo esas embriagadoras formas de luz y color, y la noche conquistó finalmente los muros de la ciudad, tomando un son diferente.

Mujeres entre las murallas

Una gran mayoría de mujeres procedentes de Palenque de San Basilio, y por ello llamadas Palenqueras, se dedican a la venta ambulante de frutas, de bollo, hecho de maíz blanco y de alegrías hechas de coco. De esta forma, nos hacen llegar una tradición milenaria proveniente del Africa Occidental.

¡Oh Cartagena de Indias!

Con sus bonitas murallas

Y un mar que brinda sus playas

Donde el turismo se baña

Y una nativa que ofrece en su linda porcelana

Tajada de piña, coco, banana y papaya.

Petrona Caceres, Apendice 245

Tras pasear por Cartagena te das cuenta de su importancia, de su porte, de su belleza. Forman en si parte del paisaje colonial, diría que son capaces de difuminarse en él, constituyendo un icono querido y conocido por los turistas. Pueden aparecer en el rincón más estratégico, aportándote conversaciones conocedoras de su Colombia adoptada, sabias con costumbres ancestrales propias del lugar de origen de sus antepasados. El latido africano corre por sus venas.

Pueden situarse en las playas o entre las murallas, con un traje llamativo, colorido, amarillo, azul, rojo vistoso. Se abanican bajo el sol abrasador, cubriéndose algunas mediante una sombrilla. Venden su rica ensalada de frutas cubierta con leche condensada y conversan con los turistas. Es imposible no verlas, con su porcelana cargada todavía sobre su cabeza, en busca del turista al que venderle su mercancía. También las encuentras trenzando el pelo, dándole colorido con sus cuentas de colores variados, cada trenza en una combinación diferente, dando lugar a un peinado de lo mas artístico.

Palanquera Colombiana, en tu caminar, en tu conversar, en tus ventas, nos muestras una realidad profunda, una cultura distinta, llena de ese exotismo caribeño.

Homescholing en la biblioteca de la ciudad amurallada

Descubrimos la biblioteca del casco antiguo rodeados del mismo encanto del día anterior. Esta vez con nuestros libros, libretas y una bolsa con plastilinas de colores. Con Noa utilizamos mucho las plastilinas, pues de esta forma se hace mucho más sencillo aprender los sonidos que tiene cada letra.

–          Mami si hago los churritos de esta forma podemos hacer la “mmmmm” verdad, porque mama comienza con “mmmmm”.- Noa iba transformando el churro en una “M”.

–          Y a mi que me toca?, ya he acabado el capitulo del Rey Arturo que me has dicho.- Ishi reclamaba atención.

–          Ishi hoy te daré figuras geométricas,  mama seguirá con tu hermana.- Ángel finalmente había decidido a continuar las clases con Ishi, e Ishi estaba ilusionado con que su aita fuese de nuevo su profesor.

Ese día fue todo perfecto pero no siempre es tan sencillo. Es uno de los temas más complicados con los que nos estamos encontrando en este viaje. La rutina es muy difícil de conseguir, los estados de animo de cada uno varían. Para que se establezca una armonía sin que existan precisamente esos horarios pautados de los que carecemos, hay que ingeniárselas y armarse de mucha paciencia. Así que antes de iniciar nada, siempre esta la típica pregunta y los consecuentes pactos.

–          Pero hoy es sábado,  hoy no toca homeschooling.  Bueno, y ¿porque no damos fracciones en vez de…..? y Noa ¿que es lo que hará hoy?, claro lo que hace ella es muy fácil.- Comentaba Ishi desafiante.

–          Caray Ishi!!! hoy es sábado pero ayer era viernes y no hicimos clase, entonces no me dijiste nada de porque no la dábamos. La verdad es que no nos lo pones nada fácil cuando empiezas así.– Le solemos responder.

Hay días en que Ishi no ve la ocasión de poner sus inquietantes peros o porqués, y esos días normalmente acaban siendo una locura, tienes que romper el ciclo al que te intenta llevar y no siempre tienes el humor necesario para darle la vuelta a la tortilla. Pues a veces te dan ganas de tirar la toalla y decirle, mira chico si no quieres no hacemos nada, pero cuando llegues de nuevo a España te harán un examen y allí ya no habrá tiempo para enseñarte nada nuevo, si lo pasas, seguirás en tu curso y sino pues ya veremos que sucederá, es tu decisión no la de tus papas. Cuando llegamos a este punto, las cosas de nuevo se colocan en su sitio, pero claro nos encantaría no tener que llegar  a ello.

En busca de un trocito de arena

Supongo que alguna vez os habréis encontrado en la playa, toalla al hombro, con ganas de situarte y darte un refrescante chapuzón y con la única pregunta que aborda tu mente ¿Donde demonios nos ponemos?

Tras la sesión de homeschooling, fuimos en busca de una de las playas que rodean la ciudad. En uno de los barrios modernos, en Bocagrande, decidimos colocar nuestras toallas. La arena estaba atestada, y a decir verdad el lugar, en si, no era muy bonito, el encanto lo encontrabas en lo novedoso de la infinidad de carpas de alquiler, una al lado de otras, pequeños puntos sombríos de los que guarecerse del ardiente sol.

Y la gente, esos cartageneros y cartageneras con su alegre caminar, intentando seducirte para darte un masaje, venderte unas gafas, algún heladito, coquitos, enseñarte a bailar…. En fin cualquier situación te abstraía del lugar en que te encontrabas, una playa a rebosar. Ángel y yo observábamos como los niños se relajaron en la arena haciendo castillos, dejando que la tierra y el agua formasen un torreón de entre muchas de las figuras posibles.

El placer de navegar

Una de las actividades que puedes realizar en Cartagena de Indias es ir en busca de las Islas del Rosario, a solo 30 minutos de la ciudad. La idea era de lo mas atractiva, compramos los boletos donde te vendían un pack completo que incluía esos un poco de todo: barco que realizaría el recorrido por las islas del Rosario, visita a un Oceanario de la isla de San Martin de Pajalares, comida típica del lugar en Playa Blanca, baño y regreso a Cartagena.

En fin, al menos no nos dejaron en Playa Blanca que era otra opción. Las Islas, la verdad, es que podrían haber sido de lo más apacibles, pues si hubiésemos conseguido evitar el gentío, el lugar era espectacular. Pero el viaje en barco resultó ser demasiado largo y nauseoso por parte de alguno de los pobres pasajeros que no soportaron el movimiento de vaivén. Así que mucho barco comparado con el poco tiempo que dispusimos para disfrutar de las islas, todas ellas desbordadas por una cantidad increíble de turismo.

Como he dicho otras veces, huimos de los lugares mas turísticos, o de las actividades mas turísticas, pero a veces decidimos arriesgarnos a ver si conseguimos verle el encanto. Por el momento no ha sido posible, ahora bien, no desistiremos en nuestros intentos.

Cartagena «la nuit»

La noche en Cartagena sigue siendo bella, llena de colorido y del más sabroso son y baile rumbero. Los grupos de jóvenes ofrecen dentro de las murallas espectáculos gratuitos, de los que hasta el personaje que carezca de menos ritmo disfrutaría.

Los trajes son vistosos, de vivos colores, las mujeres en sus danzas mueven sus cuerpos a un ritmo desenfrenado, cadera, abdomen, pecho, hombros gozan en su movimiento. El vuelo de sus faldas acompaña el son en cada paso, mientras los hombres entallados en finas mayas y con el torso al desnudo, brillantes lucen sus pieles,  acompañando al baile, aportando el equilibrio que falta.

Tam tam tam los tambores dan la nota que acompasa y te que te hace palpitar, simplemente observando.

–          Cogemos un carrito de esos papis.- Decían los niños.

–          Si, mañana prometido lo cogeremos, ahora ya se hace tarde.– contestamos, mirando como pasaba el caballo a trote, majestuoso el cochero en su carroza.

–          ¡Ala! Niños, mirad he encontrado una herradura.– Comenté.

–          Nos la podemos quedar, dicen que trae suerte.– Dijo Ishi.

Ángel e Ishi llevaban días diciendo que se cortarían el pelo. Al pasar por una de las calles nos atrajo una barbería, en la que muy dispuestos y prácticamente al mismo tiempo, dos peluqueros Cartagineses, pelaron a padre e hijo.

La combinación de luces en la noche aporta una calidez que supera la del abrasador sol diurno. Y el paseo entre las callecitas empedradas, acompañados de la brisa que refresca por fin la ciudad, pone la guinda sobre el pastel.  Salimos de la muralla, callejeando hacia el barrio Getsemani donde nos esperaba una noche más de encanto, listos para partir al amanecer hacia Santa Marta.

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Bogotá. Tierra impulsiva, de grandes revoluciones, capital cultural, rebosante de leyendas y mitos

Vivencias en los aeropuertos

De nuevo nuestros pies saboreaban el traqueteo de un aeropuerto. Los aeropuertos son lugares donde las vivencias se entrecruzan y los sentimientos están a flor de piel. Puedes sentarte durante horas y gozar de forma amena solo dejándote llevar, viendo como las vidas de las personas van bailando en esa incansable obra de teatro. En la obra se enlazan varios actos, dependiendo la localización, zona de llegadas, salidas, puerta de embarque, recogida de equipajes…

Los momentos que fluyen están dotados de un peculiar encanto, diferentes, pero todos ellos unidos a instantes llenos de pasión. Unos se despiden con grandes abrazos, las lagrimas se pueden concentrar en los ojos intentando que no lleguen a brotar, o simplemente dejar que fluyan sin mas, degustando ese cálido sabor salado que conlleva la lagrima al rozar sobre tus labios. Tristeza, nostalgia, sensibilidad. Otros entre sonrisas y abrazos llenos de gozo, parece que vayan a explotar en cualquier momento, alegres bienvenidas, besos paternos, maternos, dulzura de la llegada de un amor pasional, amor impulsivo. Un cálido abrazo, apego de hermanos, cariño de amigos. Aquellos que van con prisas, rezagados, apurando los últimos minutos que les quedan para poder facturar, cruzar la aduana y llegar a la puerta de embarque, los ves corriendo con una pequeña maleta, solos, acompañados, adultos o familias con varios niños, confirmando entre los carteles en que dirección se encuentra ubicada la inalcanzable puerta de embarque. Y uno de los lugares más impresionantes, la zona de recogida de equipajes. Allí se juntan todo tipo de emociones, pues uno ya esta cansado de todo el viaje, solo falta la recta final, localizar tu maleta de entre tantas iguales. Es entonces donde saltan las chispas, las prisas, y los ojos van surcando entre el rodar de la cinta, y les ves alegrarse cuando dan con ella, o impacientarse cuando ya todos andan con sus maletas y todavía no ha salido la nuestra. Ojos enfadados, esperanzados, y si finalmente no llega, cansados, nos dirigimos hacia la consabida reclamación de equipajes.

In extremis, tenemos donde alojarnos, en espera de Carlos

Minutos antes de embarcar a Bogotá, Carlos nos contesto a través de Couchsurfing, ofreciéndonos alojarnos en su casa. Aterrizamos a las 14 h pero no podíamos encontrarnos con el hasta las 19h que finalizaba su turno laboral.

Ya es parte del devenir del viaje, las personas que se cruzan en nuestro camino pasan del gran desconocido a personas que comparten momentos especiales con nuestra familia. Cada uno de ell@s va ocupando un lugar en nuestro recorrido. A pesar del poco tiempo de que disponía, Carlos nos guio nuestros primeros pasos en Bogotá.

Bogotá es la capital de Colombia, está ubicada en el centro del país sobre una extensa planicie en la Cordillera de los Andes a 2.600 metros sobre el nivel del mar. Es una ciudad en constante  transformación, cultural, ciudad de museos, con una gran diversidad al igual que todo el país. Una ciudad que te da centenares de oportunidades y actividades a realizar.

El barrio de La Candelaria en Bogotá posee un encanto especial. El empedrado de sus callecitas convierte en romántico cualquier recorrido, los balcones y los patios coloniales hacen que te enamores de la zona desde el primer momento en que te adentras en él. Nos sentamos delante de una de las innumerables iglesias, degustamos ese delicioso cafecito colombiano, ¡ummmm! ¡Que sabor mas especial!. Nos sumergimos en el Museo del Oro y descansamos en la Plaza Bolivar, donde un actor callejero nos deleitaba haciéndonos bromas con esa ironía fina, que utilizan los colombianos frente a los españoles. Finalmente sucumbimos ante el recorrido abrazando este barrio histórico, del que sin lugar a dudas nos dejo un gran sabor de boca a pesar de las protestas varias de Ishi y Noa con ganas de llegar a casa y ponerse por fin sus pijamas.

Al día siguiente, Carlos ya había salido hacia su trabajo, nosotros estábamos aprovechando la mañana haciendo Homeschooling y de repente, se abrió la puerta, entrando una pareja desconocida para nosotros.

–          Señora, disculpe he debido confundirme.- Un chico joven acompañado de su novia, miraba la llave insistentemente y salió de nuevo al rellano de la escalera para comprobar que no se había confundido de piso.

–          No, entre no se equivocan, somos invitados de Carlos.- Contestaba intentando que no se me escapase la risa por lo absurdo de la situación.

Carlos no esperaba a su compañero de piso hasta una semana mas tarde, así que solo le había explicado brevemente nuestra estancia en Bogotá en su casa. Su piso era pequeño, así que a pesar de que tanto Carlos como su compañero, insistieron en que podíamos quedarnos, decidimos que era mejor alojarnos en un hotel de la zona, lo cual finalmente y como comprobareis mas adelante no fue así.

En casa de Olimpo y Yolanda, conversaciones de media noche

Las estancias en los lugares por donde pasamos son bien dispares. Ahora bien tras los meses que llevamos viajando, nos damos cuenta que una de las experiencias más vitales, es el compartir y convivir con cada una de las personas que vamos conociendo. Cuando preguntamos a los niños sobre los lugares en los que se han sentido como en casa, siempre coinciden con respuestas que conllevan los hogares de diferentes familias con las que hemos convivido. Quizás cambian de hogar o ponen ejemplos y anécdotas respecto a momentos vividos con cada una de las familias, pero nunca suelen recordar las que acaecen en hoteles por los que hemos pasado.  Con ello, no quiero decir que no sea agradable pasar unos días en algún hotel, también es necesario de vez en cuando, pasar unos días únicamente en familia. Sin embargo preferimos, si existe, la opción de conocer un nuevo hogar.

–          Aita, este es el país de Libardo. Pues Libardo es Colombiano, verdad?.- Ishi nos recordó con su pregunta que contactando con Libardo quizás solucionaríamos el poder alojarnos con otra familia.

–          Pues si Ishi tienes razón, no lo había pensado, le escribiré ahora mismo.- Contestó Angel pensando como no se le había ocurrido antes.

Recordáis nuestra estancia en Quebec, pasamos unos días inolvidables junto con Libardo, de origen colombiano y Silvie, quebecua. De esta forma y gracias a la amistad entre Libardo y Olimpo, nos pusimos en contacto y trasladamos nuestras maletas a la casa de Olimpo y Yolanda.

Durante este viaje, sigo pensando en la idea del destino. Es muy curioso como se va entretejiendo todo el recorrido, los cambios que hemos realizado en el trayecto, las personas que vamos conociendo, diferentes aspectos que de forma casual van sucediéndose hasta que finalmente ves un fino trazo, y a través de ese trazo va surgiendo una figura de alegres colores, todo va tomando forma, sentido y con cada cambio, el cual a veces parece un autentico inconveniente, acaba transformándose en algo que debía suceder.

Nuestro encuentro con Olimpo y Yolanda no fue meramente casual, tenemos muchos puntos en común y si de alguna forma tuviera que explicarlo diría que fue como un “dejavu”. Cada uno de nosotros se encontraba viviendo una situación diferente, pero curiosamente todo se hallaba entrelazado entre nosotros.

Olimpo posee un encanto especial, muy social, recién entrado en su séptima década, con una sabiduría propia del que observa la vida desde un estado de calma, sin prisas, pausado, razonando y dándole vueltas hasta llegar al corazón, a los sentimientos. No se el motivo, pero no nos hicimos ninguna foto, si le pudieseis ver podríais observar claramente lo que intento transmitir, pues en su fisonomía se traslucía su esencia. Yolanda mucho más pragmática, sin ese don filosófico, unas veces ausente, otras muy cercana, generosa, dándonos tiempo a adaptarnos en una casa donde sus niñ@s hacia tiempo que dejaron de ser niñ@s, pero donde los padres nunca pueden dejar de serlo a pesar de poderles sentir como adultos.

Ángel, los niños y yo nos quedamos embelesados esos días compartidos en su Hogar por ambas figuras.

Las conversaciones compartidas con Olimpo desde que los niños dormían hasta medianoche, no tenían perdida. Nos explayamos en nuestras explicaciones y nos dimos cuenta de como el viaje poco a poco nos estaba cambiando, nos hicimos conscientes de nuestras diferencias de enfoque, de como evoluciona la familia al completo, de lo divertido de las coincidencias, de las dificultades que conlleva convivir en ese fuerte vinculo, del sentido de afrontar cada situación, y como cada una de las dificultades con las que te encuentras, aportará el equilibrio necesario para hacer realidad nuestro sueño. Puesto que al fin y al cabo, a pesar de que tanto Ángel como yo solemos ver los momentos desde diferentes ángulos, el sentido y amor que nos unen, hace que finalmente coincidamos en un mismo punto.

Camila, la muñeca más grande del mundo

Camila tiene 60 metros de largo, 14 metros de ancho y 15 metros de alto. Permanecía recostada sobre  un gran parque en pleno Bogotá. Esta muñeca es la réplica de una mujer de 28 años y 1,65 de estatura, esta embarazada y apunto de dar a luz. Los niños estaban fascinados por adentrarse en el cuerpo de Camila. La idea nos pareció fantástica, poder conocer cómo es y cómo funciona el cuerpo humano.

Entramos por su pabellón auricular, desde allí realizamos un recorrido por nueve escenarios que representan varias secciones del organismo. En cada uno de ellos se podía sentir cómo funcionan los diferentes órganos del cuerpo, gracias a los efectos especiales.

–          Beagggg!!! mami esta lengua esta viscosa, tiene como saliva.– Noa se asusto pues la lengua empezó a moverse de arriba abajo y la campanilla se hizo presente a simple vista.

–          Pero bueno, de verdad que los pulmones de un fumador son tan negros, pero ¡que horror!.– Decía Ishi al diferenciar entre los pulmones de Camila y los de un fumador.

El recorrido fue de lo más educativo, incluso pudimos ver el feto en el interior de Camila y como él bebe, decidió salir a conocer por primera vez el mundo que le esperaba protegido en ese cálido abrazo materno. A la salida nos esperaban unas bolas enormes de aire que flotaban en una piscina y dentro de las cuales te podías introducir  intentando flotar formando parte de la pelota trasparente.

Inundados por la magia del día de Reyes

La magia que comporta el día de Reyes es espectacular, cada persona lo vive de una forma distinta, dependiendo sin lugar a dudas de como se ha ido trasmitiendo en su familia a través de los años y durante su niñez. Las carrozas de los Reyes son esperadas y envueltas de una gran sorpresa, manteniendo viva la llama en los corazones de las familias, cuando en la cabalgata rodeados de un sinfín de niñ@s, abuel@s, pap@s y no tan niñ@s, ansiosos por ver pasar al apuesto Melchor, el alegre Gaspar y el cálido Baltasar, puedes saborear un poquito de su magia, e intentar que tu beso llegue suavemente hacia sus mejillas.

En Colombia pocos son los que celebran el día de reyes, y no existe la cabalgata, así que vimos la cabalgata en un documental que encontramos de un resumen de todas las cabalgatas acaecidas en España, vimos niños de todas las edades y de diferentes generaciones, con un punto en común. Todas las caras reflejaban la mas cándida emoción de poder ver a los tres Magos en vivo y en directo la noche de reyes.

Los niños estaban de lo mas nerviosos, constantemente nos preguntaban sobre si los Reyes Magos sabrían donde encontrarnos entre tanto trajín, faltaban tres días para el 6 de Enero. Les tranquilizábamos diciéndoles que para ello son magos. Habíamos escrito la carta a los Magos de Oriente y la tiramos en un buzón en Ciudad de Panamá antes de partir hacia Digir Dupu, la Isla Tigre, pero ni nosotros mismos sabíamos que el 5 por la noche dormiríamos en casa de Olimpo y Yolanda, así que lo que si que les hicimos constar en la carta, fue de que estaríamos en algún lugar de Bogotá.

Preparamos unas galletas y tres copitas de vino, una para cada uno de ellos, a los camellos les dejamos un cuenco con agua para que se recuperasen tras tanto traqueteo, no descuidamos dejar los zapatos  de cada uno de los miembros de la casa, y antes de acostarse Ishi y Noa les dejaron unos dibujos y una nota donde les comentaban que los dibujos eran un regalo para ellos.

–          Mami estoy tan nerviosa, tu crees que nos darán un beso. Yo quiero un beso de Baltasar, ¿le gustara mi dibujo? verdad que ha quedado  bonito.- Noa no podía dormir, a pesar de estar agotada.

–          Noa duérmete ya, que si nos ven despiertos pasaran de largo. Aita dejamos la ventana abierta y una luz por si acaso no se aclaran con nuestra dirección, siempre pueden seguir la luz. – Comentaba Ishi, con más dudas.

–          Bueno chicos a dormir que ya es tarde, que tengáis dulces sueños, ya veremos que sucede, yo confío en su magia.- Les besamos a cada uno, en ambas mejillas

Seguimos nuestras largas conversaciones con Olimpo. La noche pasó placida dando lugar a un bello amanecer. No sabemos en que momento nos premiaron con su presencia, pero a la mañana siguiente despertamos cubiertos de un polvo dorado que brillaba en cada rincón de la casa.

–          ¿No te parece fantástico mami? Aita los reyes Magos nos localizaron finalmente y   nos han dejado una carta, nos han dejado dos regalos para cada uno, ¿podemos abrirlos?.- Ishi y Noa gritaban ansiando nuestro despertar.

–          Bueno, bueno, tranquilos, dadnos cinco minutos.– Contestamos.

Querida familia trotamundos:
Vaya traqueteo que lleváis, nos ha sido muy difícil encontraros, pero finalmente siguiendo vuestras pistas, y gracias a Libardo y a Silvie supimos que os alojabais en casa de Olimpo y Yolanda. En fin,  ya estábamos avisados desde el año pasado de vuestra ¨VUELTA AL MUNDO¨, así que veníamos preparados y con mucha energía. Bueno, bueno, ahora nos gustaría conversar con los niños, pues de ellos es el día.
Os estamos observando por un agujerito, muchas veces nos tronchamos con vosotros y vemos que estáis adaptándoos de maravilla en este apasionante viaje que estáis realizando. ¡Que suerte chicos!, podéis ver un sinfín de culturas y conocer lo maravilloso de este mundo y de su gente, quizás dar la vuelta al mundo con vuestros papas sea vuestro mejor regalo.
Noa, vaya carácter, nos encanta tus sonrisas y la alegría que siempre te rodea, nos ha encantado tu estrella amarilla. Déjate que tu mano te lleve a todo lo que quieras dibujar, no siempre sale bien, no te enfades, no vivimos en un mundo perfecto, seria  muy aburrido. Tienes que saber que a base de insistir surge la belleza.
Ishi sentimos mucho lo de la perdida de tu PSP, tienes que saber que esta en buenas manos y te la cuidan mucho, la encontró el papa de un niño en San Francisco y ni te imaginas los ojos de felicidad cuando su papa se la regalo, así que no te sepa mal, en su momento tendrás otra PSP, prometemos conversar con tus papas, pues sabemos que a veces te lo ponen difícil.
También sabemos lo difícil del Homeschooling, y de que tu mama sea la profesora, pero vemos que te esfuerzas y seguro tiraras adelante. Piensa que la educación es un gran pilar en la vida. Bueno caballero, no te enojes y sonríe tanto como puedas. Veras que te hemos traído un regalito sorpresa, que quizás no sea el que esperas, pero el mejor regalo que si os hacemos y que no se ve, es el rociaros a ti, a tu familia, a Olimpo y a Yolanda con mucha magia para este 2012. Magia que os acompañara durante este viaje y en vuestro caminar.
Sabemos que a veces es difícil apreciar el regalo, pues cuesta mas cuando no se ve físicamente, pero también estamos seguros que vosotros sabréis darle la importancia que se merece, así que comprobareis estos días que os acompaña una gran ilusión, alegría y felicidad.  
Un beso enorme de los Magos de Oriente. Uno especial de vuestro querido Baltasar.
                                                                                                                               Melchor, Gaspar y Baltasar
                                                                                                                                                      6 de Enero 2012

Ishi jugaba con unos coches. Noa dibujaba formas con unas plastilinas de colores que les había traído su rey favorito, Baltasar. La alegría inundaba la casa con sus caras de felicidad. A su lado dos diarios de variados colores lucían esperando que Noa e Ishi se decidiesen a escribir y dibujar más durante el viaje.

No pudimos hacer un Skype como habíamos prometido con nuestra familia en España, pero en la casa de la tía Vivi y Manuel también nos habían dejado una carta, ¡Jo que ilusión!. 

De nuevo visitando La bella Candelaria

Una vez más disfrutamos de un día visitando y recorriendo el barrio de La Candelaria. El día lucía grisáceo, no obstante nos arriesgamos a mojarnos, no teníamos alternativa y la verdad es que en días nubosos lo máximo que puede suceder es quedar totalmente empapado o saberte refugiar en algún lugar protegido de la lluvia.

De esta forma, tuvimos el placer de conocer el museo de Botero, pintor, escultor y dibujante nacido el 19 de abril de 1932 en Medellín (Colombia).

“Formas redondeadas, infladas, pintadas con una suave pincelada casi invisible e hinchadas hasta alcanzar unas figuras humanas de tamaño exagerado con características naturales y objetos de todas clases, celebrando la vida en sí mismos mientras se mofan de su rol en el mundo.” 

“En el arte, mientras tengas ideas y pienses, estás destinado a deformar la naturaleza. Arte es deformación.”  

                                                                                                                                              Fernando Botero

Paseando entre sus obras pasó de forma fugaz la tempestad, y al salir, únicamente chispeaba.   De todas formas, decidimos ir hacia la biblioteca que quedaba frente al museo. Era una biblioteca enorme, así que recorrimos varios pasillos entre escaleras hasta dar con la sección infantil. Allí dejamos que los niños se perdieran entre la inmensidad de los libros. Finalmente el hambre pudo más que las ganas de lectura y acabamos el día comiendo una deliciosa pizza al horno acompañada de una fresca cerveza, en un restaurante de ese hermoso barrio.

Ascensión a Monserrate entre colas y esperas

Decidimos pasar el día en Monserrate. Desde cualquier punto de la ciudad puedes observar el cerro a 3152 metros sobre el nivel de mar. Monserrate se divisa de día magnifica, destacando en su blancura, y por la noche rodeada en una aurea creada a base de luces indirectas. Se ha convertido en símbolo por excelencia de la capital colombiana, no únicamente debido a su presencia y que de por si la hace bella, sino por su carácter religioso.

Puedes ascender en teleférico o en funicular. Nos decantamos por el teleférico pese a la larga cola que había que realizar. Sabíamos que la vista desde el teleférico tanto en su ascenso como en el descenso es deliciosa, así que nos lo tomamos con calma y nos desplazamos al final de la larga fila. Acabamos entablando una amena conversación con una familia Colombiana con la que finalmente acabamos pasando el día.

Ellos mismo nos confiaron que el problema de Colombia no es que no te guste, sino que te quieras quedar, Colombia te conquista de tal forma que no quieres regresar a tu país de origen.

Por la tarde noche, ya de regreso, llamamos a Camilo, un amigo Ángel de Médicos Sin Fronteras.  Conocimos a Juliana su mujer y a sus dos hij@s. Habíamos quedado para cenar en su casa. Recuerdo la noche como una velada perfecta en la que los niñ@s disfrutaron en sus juegos y nosotros cuatro nos fundimos, pudiendo conversar, solucionando inquietudes, escuchando mil anécdotas, riéndonos de nuestra faceta como padres, en nuestros roles laborales y extra laborales, unidos  por esa suave brisa que te envuelve cuando todo fluye de forma tan natural.

Despidiéndonos de los nuevos amigos

Siempre llega el momento en que finalmente tienes que despedirte. Las relaciones que vas creando muchas veces son intensas, mas que un adiós es un hasta la vista. Nos vemos en España, esta vez seremos nosotros quien os acogeremos en nuestro hogar. El próximo destino era Cartagena de Indias. Antes de partir, Olimpo nos ofreció una tirada de cartas mediante, “El Tarot Egipcio”, uno de los tarot más antiguos que se conocen. Noa danzaba por la sala, Ishi participaba siendo el guardián del fuego, incienso y velas siempre encendidas, un búho nos miraba sonriente desde lo alto del tronco, Olimpo extendió el oráculo, bello en su colorido, brindándole diversas ofrendas, casi todas ellas naturales y llenas de significado, semillas, cristales… Envueltos en un aurea rebosante de energía, fuimos realizando preguntas dirigidas a un futuro, eligiendo nuestras cartas que paulatinamente nos fueron dando pinceladas de realidad hacia ese futuro incierto y del que normalmente en algún momento de tu vida, te gustaría mirar desde un agujerito para mitigar la incertidumbre.

Bueno amig@s no os cuento más, quizás en otra ocasión, durante una velada bajo una noche estrellada y acompañados de una embriagadora copa de vino.

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Ciudad de Panamá. Celebrando la entrada del nuevo año

Reinaba la más absoluta oscuridad, eran las 4:20 de la mañana, nos habíamos dormido, pues la lancha salía a las 5 de la madrugada desde Narganá, un pueblo vecino y concretamos salir como máximo de Digir Dupu a las 4:30 h. Nos apresuramos, mas bien volamos, no queríamos perder la lancha, pues no sabíamos con certeza, si en un día tan especial, habría mas salidas y habíamos quedado que al llegar a Ciudad de Panamá haríamos un Skype con la familia a las 0:00 hora española, con el fin de celebrar el Nuevo Año juntos.

–          Niños despertad rápido, cargad vuestras mochilas que Demetrio y Daniel nos esperan en la barca para llevarnos hasta Narganá, rápido que ya vamos tarde.- Desperté a los niños,  mientras Angel intentaba acabar de empacar todo alumbrando con una pequeña linterna.

–          Mami no encuentro mis chancletas, pero bueno voy descalza, no pasa nada.- Dijo Noa.

–     No Noa que no tenemos otros zapatos, amor recuerda donde las dejaste.- Contesté con prisas.

–          Mami es que no se, no veo nada.- Contestaba riéndose, medio dormida.

Entre olas y oscuridad llegamos a Narganá, pero desgraciadamente la lancha ya había salido. Todavía era oscuro, en el muelle reinaba el más absoluto silencio. Descargamos las mochilas y deje a Noa dormida, medio en pijama y descalza pues finalmente no encontramos sus chancletas. Un barco de pescadores se apiado de la escena y me llamó.

–          Mamá, traiga a su bebe y al niño (a todos los niños chiquitos los llaman bebes), estírela aquí y tápela con la cobija, hasta que solucionen.- Con voz firme, un marinero encantador, de un barco colombiano amarrado en el muelle me dirigía los pasos.

–          Oh! Mil gracias muy amable. Si que hace frio, hemos perdido la lancha por los pelos.- Contesté.

Ángel, Daniel y Demetrio fueron a ver que solución había. No se escuchaba un alma. A su regreso, fuimos a la pequeñísima pista de aterrizaje de Corazón de Jesús, pues nos dijeron que posiblemente podríamos encontrar alguna plaza libre. En fin, la información era de lo más dispar. Una vez en el aeropuerto unos nos decían que si había pasajes, otros que no era cierto, que todo estaba a tope y reservado, pero que si podríamos coger otra lancha hacia las 13 horas. Otros que siendo un día tan señalado no habría ese servicio. La desolación por la información tan dispar hacia que los ánimos estuvieran un poco por los suelos, cada vez que conversábamos con alguien nos abrumábamos. Solo Daniel y Demetrio con su característica tranquilidad, propias de los kunas, nos miraban sonrientes dándonos a entender que ya resolveríamos la situación.

De la espera en el aeropuerto, sacamos de bueno, conocer a una familia alemana con un niño de 2 años y una niña de 5. Llevaban 4 años viajando en velero y de momento se planteaban seguir viajando otros 2 mas. Noa e Ishi hicieron buenas migas con ellos y la amena conversación nos hizo relajar un poco ante tanta incertidumbre. Por el camino siempre topas con gente asombrosa que te dejan con ganas de poder pasar unos días más en su compañía.

A pesar de que el viaje fue un tanto accidentado, finalmente salió una lancha hacia Carti. Nos despedimos de Daniel y Demetrio, nuestros amigos de Digir Dupu, quienes nos habían cuidado todos los días que pasamos en su isla, con sus conversaciones, acompañándonos en diferentes momentos y haciéndonos cálida la estancia. Daniel de una dulzura exquisita, obsequió a Ishi con un cayuco tallado en madera y a Noa con un remo donde con un color verde había pintado un pez y un pato. Ya en el último momento, y ante el insistente hambre de Ishi y Noa, Daniel les repartió un bollito de pan a los niños y nos dimos un último abrazo antes de subir a la lancha. Una cierta nostalgia nos invadía. Digir Dupu y su gente había dejado una profunda huella en la familia.

El viaje en lancha fue de película, pues entre la velocidad y el oleaje, los botes no cesaban y a cada salto te salpicaban las olas y te iban calando, más bien empapando. Una vez en Carti, tuvimos que coger un coche 4×4 que nos llevó finalmente a Ciudad de Panamá. Llegamos in extremis.

–          Si, todavía llegamos, enciende el ordenador Ángel. Veamos si con televisión a la carta sintonizamos con las campanadas.- Entramos en la habitación a la carrera y con muchísimas ganas de conseguir hablar con la familia

–          Guau, los abuelitos y los tíos están conectados, hurra lo hemos conseguido, Feliz Año Nuevo jejejajejo.- Todos al unísono, en un batiburrillo de emociones y cansancio. 

Tras una larga y cálida ducha, y un pequeño descanso, fuimos a celebrar esta nueva entrada de año premiándonos con una cena en un restaurante japonés, previa parada en una zapatería para cubrir esos pies aun descalzos de la más pequeña de la familia. El día seguía en odisea, pues no había zapaterías abiertas, todos querían celebrar la entrada del 2012. El taxista que nos dejó en el restaurante conocía un mercadillo, en el que encontramos algo para salir del paso, pues sabíamos que el primero de año si que todos los establecimientos permanecerían cerrados.

Si queréis que os sea sincera, estábamos tan rendidos que tras saborear esos deliciosos sushis y un helado de te verde, me quede dormida junto a los niños sin poder llegar a las 0:00  panameñas. Solo Ángel vio el feliz ajetreo que armaron los panameños en un sinfín de fuegos artificiales dándole la bienvenida a este nuevo 2012. Dado que  no conseguimos llegar despiertos, al día siguiente preparamos doce taquitos de queso en lugar de uvas, pues no conseguimos dar con ellas. Buscamos el video de las campanadas españolas en youtube y poniendo cada taquito de queso en la boca a cada son del nuevo gong, con los carrillos repletos, la felicidad inundó de nuevo nuestros corazones.

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Digir Dupu (Isla Tigre), comarca de Kuna Yala (Panamá). Unas Navidades muy diferentes

La historia del pueblo Kuna esta llena de riqueza y fortaleza; riqueza por la sabiduría que engloba toda su cultura, fortaleza por ser una historia de constante lucha, por preservar la tierra, la identidad del hombre y la mujer Kuna.

¨La comunidad de Isla Tigre (mamartupu), era una isla despoblada, llena de palmeras de cocos, vegetación, arboles y un árbol llamado “Mamar”, un árbol frondoso, que estaba a orillas de la isla, también había un charco lleno de artimañas, nadie podía vivir en esta isla. Los comuneros de la isla vecina venían a realizar sus labores de la agricultura, este alberque era albergue temporal para ellos, pero a medida que aumentaban los trabajadores se organizaron como pueblo.

En el año mil novecientos ocho, un 4 de Febrero, 27 personas se organizan como pueblo, nombrando al señor Olis Pen como primera autoridad, estos ancestros lucharon con ahínco, para la futura generación en la que hoy vemos sus logros.¨

                                                              Sahilatura de la Isla Tigre comarca de Kuna Yala

El pueblo Kuna considera indispensable pasar el legado de su cultura a través de los niños y niñas de hoy, el que sean capaces de leer y escribir en su lengua materna, entendiendo la madre tierra como aquella que da vida y que tienen que preservar y defender. Niños y niñas que sientan su cultura, que se enorgullezcan de ser Kunas, que sigan manteniendo su lengua y su bella forma de ver el mundo.

El pueblo Kuna de hoy realza la importancia de conocer todo aquello andado, todo aquello transmitido de generación en generación a partir de sus ancianos, todo el legado, esa historia, esa memoria colectiva Kuna que ha sido custodiada, conservada y guardada por sus sabios a través de sus cantos tradicionales.

¨Es esencial conocer el camino andado por nuestros ancianos, de parte de la generación actual, porque el largo camino de nuestra historia es la base, es la medicina, el oxigeno y vida que sostiene nuestra forma de ser, el día en que perdamos estos conocimientos, terminaremos de ser Kunas, y seremos un montón de los que no tienen identidad.¨

                 Origen del pueblo Kuna, Instituto de Investigaciones Koskun Kalu

 Anécdotas en una isla donde aprendes la importancia que tiene nuestra madre tierra

Llegamos un 20 de Diciembre y nos fuimos el ultimo día del año. La isla  de Digir Dupu tiene mucho encanto, como isla, quizás en los alrededores encuentras islas mas bellas, y eso que de belleza no carece, pues la zona Kuna Yala esta considerada como una de las áreas donde se conservan islas maravillosas. Para nosotros su esencia la encontrabas en la cultura Kuna y en su gente.

Y no os digo, que fuera sencillo para extranjeros adaptados a una vida mucho más fácil. En lo de fácil me refiero, en cuanto a comodidad, actividades de recreo y ocio, mas media…. y todo aquello que conlleva la expansión en el mundo occidental.

Pues parándome a pensar, su forma de vida es tranquila, pausada, donde el tiempo es un misterio, una invención. Las horas no tienen tanta importancia como la luz del sol o el amanecer y el anochecer. El tiempo jajaja, me rio del tiempo, en esa isla no existe. Pero, en realidad, para una persona acostumbrada a esas prisas, a depender siempre del reloj, a tener actividades de forma constante, casi enfermiza, Digir Dupu puede resultarle difícil de ingerir.

Ahora bien, si eres capaz de vivir en una cabaña humilde al lado del mar, ducharte con cubos de agua, lo cual tiene un encanto especial, lavar a mano la ropa que necesites, comer lo que pesques o no pesques durante el día, permitirte convivir entre unos cuantos bichos imposibles de hacer desaparecer. Pasar inadvertido ese poco o mucho de arena que nunca consigues quitar por muchas veces que pases la escoba, pues el viento siempre trae entre los recodos de la puerta, una fina arena blanca de la playa. Si consigues prescindir de internet y televisión, de los mas media, disponiendo así muchas horas en las que pensar, disfrutar del silencio o poder comunicarte con quien este dispuesto. Entonces y solo entonces disfrutaras de veras en Digir Dupu y ello te dará la fantástica oportunidad  de conocer al hombre y mujer Kuna, contagiarte a través de la alegría de esos infinitos niñ@s Kunas e impregnarte de esa cultura que poco a poco nos fue cautivando.

Por las noches, bajo la mosquitera en la que finalmente dormíamos, jugábamos con los niños a hacer sombras chinas con una linterna. La noche tiene un encanto especial, pues ellos se relajan y nos cuentan anécdotas que han trascurrido a lo largo del día.

–          Mami, cuando sea mayor me comprare una cabaña en esta Isla, tu crees que me dejaran?.- Pregunto Ishi.

–          Bueno, todo es posible, es cuestión de ver el modo de hacer tu sueño realidad.- Conteste  también soñando en otro mundo.

–          Es que mami, esta isla es el paraíso de los niños, me encanta.- Continuo Ishi tras un bostezo, ya medio dormido.

Isla Digir Dupu
Cuando llegamos  a la isla Digir Dupu, me fui a la cabaña tan bonita que estaba hecha de bambú y de hojas de palmera. Fui a comer a un restaurante, había pollo con arroz de coco. Después me avisaron de que siempre a las tres pm hay un partido de futbol, así que me apunte. Y en el partido yo marque algunos goles. Después pasee por toda la isla y todo el poblado. Al siguiente día conocí bastantes amigos y me lo pasaba genial jugando a futbol, a dispararnos, a congelarnos, al escondite, a escalar y a otros juegos como hacer petardos con cerillas.
Cada día quedábamos mis amigos y yo para jugar y también he comenzado a repasar los bloques de materia que ya hemos dado, pues tenía exámenes.
Algunos días me ha dolido la cabeza, y la mami me daba paracetamol y me curaba. Hace mucho sol. También íbamos a la caseta de las hamacas que estaban al lado de nuestra cabaña. Y nos balanceamos.  He aprendido a pescar con carrete, y en tres días he pescado nueve peces, y poníamos como cebo pulpos, cangrejos y caracoles de mar. Me lo estoy parando tan bien en la isla de Digir, me gusta tener tantos amigos para disfrutar, esto parece el paraíso de los niños.

 

Educar según el pueblo Kuna

Durante esos 11 días que pasamos con los Kunas, pudimos observar como la educación esta implicita desde su inicio e involucra a toda la sociedad. Desde los arrullos maternos cantando a sus bebes, meciéndoles en sus hamacas en el vaivén y son de las maracas que acompañan sus cantos.  Baba y Nana, “padre y madre” desde el hogar, mas tarde reafirmado por la comunidad, y complementado por los ancianos y por los sailagan y argarmar  “autoridades locales”.

“Educar para los kunas, en sentido literal, es “unaed, durtaked, odurtaked». Los abuelos sostienen que a todo Io que tiene vida sobre la Madre Tierra, Baba le dio una educación integral (Bela immar unar bukua). Por lo tanto, no sólo el hombre recibe educación, según la cultura kuna, sino también las plantas medicinales, los árboles, las rocas, el río, el mar, los vientos (sapiuar bela unar bukua).”

“El niño y la niña kuna no sólo reciben la educación de buenos modales, sino también recibe la educación con relación al medio donde vive, al cuidado y conservación de la Madre Tierra, a la protección de los ecosistemas, a dar el valor positivo a la ancianidad, al aprecio de lo originalmente autóctono, al respeto a lo sagrado.

 CONGRESO GENERAl DE LA CULTURA KUNA, lnstituto de lnvestigaciones Koskun Kula

No obstante, la influencia externa es muy fuerte y para arraigarse a sus tradiciones y seguir fieles a su cultura, la escuela juega en este momento un papel crucial, donde envuelven al niñ@ en el arte Kuna junto a su cultura, su lengua, en ese esfuerzo constante por mantener y no perder la riqueza de sus valores.

Fue precisamente el ultimo día cuando conocimos a una mujer Kuna extraordinaria, que trabaja como profesora de los niños de prescolar, realizando una labor maravillosa sobre como introducir el español en los niños Kunas, teniendo en cuenta la importancia de su cultura, de su lengua materna Kuna y su valor cultural.

De su mano los alumnos fluían en las representaciones que realizaban. Con la ayuda del director nos fueron mostrando el colegio, las dinámicas que realizaban en la educación de los nin@s, la necesidad de vincular a las madres en el proceso y poco a poco fuimos grabando actividades realizadas por los alumn@s, relacionadas con la cultura Kuna.

Saneamiento ambiental. Manejo adecuado de desechos sólidos domiciliarios en la comunidad de Digir Dupu (Isla Tigre)

En la isla choca ver como uno de sus laterales esta lleno de un montón de basura compuesta por diferentes materiales, normalmente no orgánicos. Nos aproximamos a un grupo de niños que rodeaba uno de los montones, con un palo, iban buscando pequeños objetos que consideraban sus tesoros.

–          Que buscáis?.- Preguntó Noa, intentando ver que era lo que les tenia tan entretenidos.

–          Juguetes, si rebuscas un poco al final encuentras algo precioso.- Contesto la niña mayor, que entendía lo que preguntaban, pues los otros tres niños eran mas pequeños y solo hablaban Kuna.

–          Nuudagged, “Mira fijamente”.- Abrió la mano mostrando un conejito de plástico y una pequeña pelota de goma.

–          Aaalaaa mami! has visto que chulo¨.- Expresó Noa al ver el conejito.

–          Has visto, esta isla esta llena de chancletas, jajaja, es la isla de las zapatillas olvidadas.- Noa seguía conversando, con una zapatilla azul en la mano, jugando a ver si era de su tamaño.

La verdad, es que muchas veces ves a los niños jugar a futbol con una única chancleta en pie, pero normalmente es el pie con el que chutan y se lo protegen de esta forma. No todos, pues la mayoría prefieren ir descalzos. Ishi y Noa fueron descalzos los 11 días que pasamos en la isla, pocas veces hacían caso al decirles que se calzasen, pero claro ellos, no querían ser diferentes de los demás.

En la comunidad de Digir Dupu se observa una problemática entorno a un manejo inadecuado de las basuras domiciliarias de su isla y de las basuras que el mar arrastra hacia su costa. La comunidad no cuenta con una cobertura ni servicio de recolección de desechos comunitarios. Por lo limitado de sus recursos, utilizan letrinas que vierten sus contenidos directamente en los litorales de la comunidad, contaminando así las aguas.

Siendo conscientes del deterioro de la imagen del pueblo y del consecuente problema de salubridad han elaborado un completo proyecto de saneamiento ambiental con el fin de realizar un manejo adecuado de los desechos solidos domiciliarios en Digir Dupu.

Por el  momento, en la comunidad  se organizan realizando  grupos de recogida de basuras que amontonan y queman cada vez que hace falta. Pero son conscientes que  esta actividad no es la solución definitiva. Esperamos que en breve a través de la colaboración externa, se encuentren fondos para poder llevarlo a cabo y solucionar así un problema presente que afecta directamente a la población Kuna.

Tras trabajar conjuntamente con las autoridades de Digir Dupu se firmó un convenio entre Educaction, Digir Galu (ONG local creada por los Kunas) y el Saila como representante máximo de la comunidad. La colaboración comienza con este proyecto de gestión de desechos solidos para la cual nuestra organización buscará fondos.

Momentos vividos, momentos sentidos

Los momentos vividos en Digir Dupu, serán recordados con mucho cariño por nuestra familia. Fueron días intensos, pues el pueblo estaba en plena actividad, coincidimos con la celebración de  la fiesta del Inna-Muustiki (fiesta del inicio de la pubertad) que celebra el momento de la primera menstruación de la niña, momento en que se convierte en mujer y es apta para la maternidad. Fiesta en la que Ishi participó como un niño más teniendo que bañar a la niña con cubos de agua, tomando chicha de maíz y pintándose la cara con una pasta vegetal de color rojizo “achiote”,  siguiendo el ritual Kuna.

Nos invitaron a ver la preparación de la chicha, bebida elaborada  a partir del maíz,  artesanal y ancestral, la cual realizan de forma ceremonial en diferentes festividades. Fue una pena no poder compartir con ellos la bebida pues marchábamos de la isla el día 31 de madrugada y la realizaron un 24 de Diciembre, así que no estaría lista hasta el 31, tras todo un delicado proceso de fermentación.

Coincidimos también con una boda, felicitando a los novios en su alegría. Varios seres decidieron tomar camino en esos días, así que también nos vimos inmersos en el acompañamiento a los familiares del difunto, pues la participación de la comunidad es muy importante en su cultura y esos días formábamos parte de ella.

La verdad es que los acontecimientos se sucedían sin cesar. Las mujeres Kunas consiguieron cautivarme con sus gráciles movimientos, sus miradas, su perseverancia en mantenerse herméticas. Y que decir, de las mujeres Kunas, las cuales no me lo ponían tan fácil como sus hombres, los cuales se mostraron mucho mas abiertos, pues normalmente ellos hablan las dos lenguas y han salido mucho mas de la isla.

Pero es lógico que ellas, me vieran como una intrusa, así que el acercamiento fue paulatino, día a día. Saludándoles, sentándome a su lado mientras hacían sus quehaceres. Siempre acompañada por mi inseparable Noa, quien me abría puertas con su sonrisa y jugando con sus hij@s. Todas las tardes, paseábamos entre las callecitas que se creaban a partir de sus casas alineadas una detrás de otra, casas realizadas de caña de bambu y techos con hoja de palma.

Nos sentábamos con ellas, sintiéndonos acompañadas en sus conversaciones. Uno de los días, Noa trajo un estuche con colores y hojas de papel para compartir y la magia surgió. Niñ@s de diferentes edades pedían una hoja de papel y me enseñaban sus dibujos una vez finalizados, mientras sus madres trabajaban en las “molas”. Un aspecto importante en la cultura de los Kunas, es precisamente su confección, la mola la utilizan como vestimenta las mujeres.  Las molas, consisten en diseños geométricos, antropomórficos, mitológicos, zoomórficos y de la vida cotidiana.

Una de las tardes en que nos sentábamos acompañadas por el susurro de sus conversaciones toqué el brazo de una de ellas siguiendo las pulseras que cubren sus antebrazos, pulseras que les llenan de color. Ella con sonrisa picara se levantó y desapareció marchando al interior de su hogar. Al regresar, en uno de sus puños escondía un objeto, abriendo la mano me regaló un collar con una sonrisa.

–          Esto es un regalo para ti.- Dijo en Kuna mientras su compañera me traducía.

–          Muchas gracias, me reí y le di un beso acercándome a su mejilla. En mi tierra, así se agradecen los regalos.- le dije mientras se reía de mi beso.

Al día siguiente, en el último día del año partíamos de madrugada hacia Ciudad de Panamá.

–          Hoy nos venimos a despedir, mañana nos vamos de madrugada, gracias por vuestra acogida, hemos disfrutado mucho toda mi familia, ha sido una delicia vuestra compañía y me alegra el haber visto jugar cada día a mis hij@s con los vuestr@s.- Les dije esperando que me entendiesen.

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Cruzando la frontera “tico” – panameña

Ya en San José y tras mirar de nuevo en internet como evolucionaba la potente borrasca, decidimos que adelantábamos nuestro viaje a Panamá con la esperanza de que la situación climatológica mejorase en el país vecino.

Tiendo a pensar que las vidas de las personas muchas veces están entrelazadas, el universo es increíble y las sorpresas que te depara la vida son siempre inesperadas. Increíblemente al llegar a la parada central de autobuses en San Jose para coger el autobús, nos cruzamos inevitablemente con Ana que regresaba a San José.

–          Mami mira,es Ana con aita.- Gritaron los niños.

Desde al autobús agitamos las manos, la ventanilla estaba mojada con pequeñas gotitas de agua, que alegría podernos despedir finalmente. El viaje era largo y decidimos dormir en  Sixaola, el último pueblo que encuentras antes de pasar la frontera de Costa Rica con Panamá. Las puertas del autobús se abrieron, los niños dormían, nos dijeron que ya habíamos llegado.

–          Por favor, nos podría indicar donde están las Cabañas Sánchez?.- Preguntó Ángel directamente al autobusero.

–          Lo siento pero esa no es mi función.- Contestó quedándose tan ancho.

–          Bueno, bueno, ya se lo encontrara, que sepa que finalmente uno recibe aquello que da.- Renegaba Ángel con el conductor.

El autobusero no era muy simpático que digamos y nos dejo en medio de un pueblo, de nombre Sixaola, con no muy buena pinta, con Noa dormida en mis brazos, Ishi “ko” técnico, pues era tardísimo y Ángel cargando con las dos mochilas y las mochilitas de los niños. Seguía lloviendo.

Un hombre se apiado de nosotros y nos acompañó a las cabañas. Pasamos en la oscuridad a través de varias calles, cada cual mas deprimente, al cruzar debajo de un puente mas oscuro, no lo teníamos del todo muy claro, supongo que nuestras miradas nos delataron, pues el pobre hombre, nos decía, no desconfíen, no va a pasar nada, síganme, soy amigo.

Llegamos un tanto empapados, a un lugar increíblemente espectacular, no se si cabaña o antro, en fin uno de los lugares más espantosos en los que he llegado a dormir, pero al fin y al cabo un lugar donde cobijarnos. Ahora, al recordar la anécdota nos desternillamos.

Al llegar a la puerta, un sapo enorme nos esperaba. La verdad es que no habíamos visto uno de mayor tamaño en nuestra vida. Ángel nos dijo, cuidado al abrir la puerta no vaya a entrar.

–          Mierda, que avanza directo, eh!!! tu no, no pases.- Chillamos

–        Socorro mami, que bicho es ese- Decía Noa que finalmente había despertado entre tanto alboroto.

Sigo diciendo, que a mi los reptiles y anfibios no son santo de mi devoción. Creo recordar que de pequeña, coger sapos entre mis manos era uno de mis hobbies, al menos es lo que me explica mi madre. Ishi, Noa y yo subimos rápidamente a la cama, dirigiendo a Ángel como conseguir que sacase el viscoso sapazo de la habitación.

–          Ahhh! Les entro el sapo.- Contesto el dueño del lugar como si el sapo formase parte del equipamiento.

A la mañana siguiente, mientras Ángel se afeitaba y yo me duchaba, bajo mis pies caía un líquido blanquecino lleno de pelos muy cortos. Vaya asco!!! Finalmente, nos dimos cuenta que la pica comunicaba directamente al pie de la ducha y el jabón y barba de Ángel estaba cayendo mientras me duchaba.

–          Mami, mami, nuestras maletas y las bolsas están invadidas de hormigas.- Decían los niños.

–          Que pena con ustedes, que pena. Tengo un producto muy bueno para las hormigas. Si quieren que les consuele, aquí en mi país, decimos que las hormigas traen suerte pues nos indican cuando va haber inundaciones, así que están bien bendecidos.- Dijo el señor al pedirle un insecticida.

Tardamos una hora exacta de reloj para conseguir quitar cada una de las infinitas hormigas que nos habían invadido. No sé que fue lo que les interesaría con tanto ahínco, pues las ultimas provisiones las habíamos gastado en el autobús. Misterios de la naturaleza. La frontera de Costa Rica-Panamá nos estaba esperando.

Divisando Panamá desde su frontera.

Un taxi nos llevo a la frontera, pasaportes en mano, maletas y demás mochilitas. El traqueteo propio de la familia trotamundos cuando decide que es tiempo de cambiar de rumbo. La verdad es que ya teníamos ganas de llegar a un hotel en condiciones y descansar tras tanta andanza. Como digo muchas veces, los niños son un buen punto de información para saber que rumbo hay que tomar, y esta vez ambos indicaban que querían unos días de no hacer nada, lo cual conlleva ningún movimiento concreto.

Por fin en la frontera, nos apeamos del taxi, conseguimos los papeles a rellenar en la garita de aduanas. Crucen el puente, y verán el siguiente control.

–          Dios mio!!!, que puente, niños atentos, tened mucho cuidado. Ishi de la mano de Noa, no la sueltes ni un momento, poquito a poco, sin prisas.- Les decía sin cansarme con las dos manos sujetando la mochila que cargaba sobre mi cabeza.

–          Jajaja, la mami ya va al estilo de Chichicastenango.– Se reía Noa sin sentir ningún peligro.

–          Si mami, no te preocupes, yo la tengo bien cogida de la mano. Noa no pises ningún agujero.- Me contestó Ishi contento de tener una función tan importante.

Cuenta la leyenda callejera que el puente ha caído en varias ocasiones y por ello están construyendo uno nuevo. Es un puente que cruza el río Sixaola, esta construido con madera y hierro, pero el deterioro sobretodo del suelo es escalofriante.  Solo puede pasar un vehículo  por la angostura del puente y por cuestiones de peso, hasta que no termina de pasar este no dejan circular al siguiente sea en el sentido que sea, para evitar posibles accidentes. Los transeúntes que circulan de un lado a otro de la frontera, van avanzando sorteando toda clase de obstáculos y agujeros por el que Noa os aseguro que cabía. Avanzamos pisando huevos, tanteando el terreno y teniendo muy en cuenta donde pisaba la niña. Finalmente llegamos al lado panameño.

–          Señor,  yo le dejo pasar si me promete dos cosas: una que no se divorcie y se lie con otras mujeres y segundo que cuide de su familia.- Contestaba guasón, el aduanero panameño que atendió a Angel, sellando los pasaportes.

–          En cuanto vea a mi mujer se dará cuenta de que no tengo ninguna intención de la primera y el cuidado de mi familia siempre ha sido algo que considero prioritario, así que creo cumplir ambos requisitos.- Contesto Ángel alegremente guiñándole un ojo.

–          Que te ha dicho Ángel?.- Le decía desde lejos, pues me había quedado apartada con los niños y las maletas.

–          Nada nada, que finalmente pasamos la frontera.- Contestó.

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Parques Nacionales de Manuel Antonio y Tortuguero. Deleitándonos con la naturaleza costarricense

Costa Rica  ha sido uno de los pioneros en Latinoamérica en priorizar en la importancia de la protección de los recursos naturales y en el ser consecuente con ello. Casi el 25% de la superficie terrestre y parte de la zona marítima del país han sido declarados Parques Nacionales y Zonas de Protección desde el año 1970. La concienciación ciudadana es admirable. Existen iniciativas privadas dedicadas a proteger el medioambiente y cuentan con la ayuda de organizaciones internacionales y/o universidades.

Parque Nacional de Manuel Antonio. Embrujados en esa hermosura

Como familia, nos encanta vernos envueltos en la naturaleza, ahora bien, no creo que seamos los únicos, pienso que todo ser humano puede encontrar perfectamente la armonía en un lugar en que su esencia conecte directamente con el medio natural. Costa Rica es un paraíso donde puedes disfrutar de Parques Naturales que te embriagan y te hacen vibrar en esa locura llenándote de energía.

Esta área silvestre se localiza en la costa pacífica de Costa Rica, en la provincia de Puntarenas. Es una pequeña isla biológica. Su belleza escénica te deja sin palabras. La diversidad de escenarios aporta una gran riqueza, pasando de un bosque tropical muy húmedo donde habitan  especies de fauna y flora en peligro de extinción, a los manglares, la vegetación de playa, ambientes marinos hermosos, pequeñas islas que dan un toque cálido y una laguna de 14 hectáreas.

–          Mirad allá arriba, lo veis?, prácticamente no se mueve pero es un perezoso, allí del tronco a la izquierda.- Cámara en mano Ángel divisaba mejor los animales a través de su objetivo.

–        Jo!!! aita yo no veo nada, a donde tengo que mirar, y desde que tronco a la izquierda, pues yo no veo nada.– Ishi miraba en todos los rincones del bosque, loco por ver el perezoso.

Nos adentramos en el parque, observando cada rincón, descubriendo en las copas de los arboles el perezoso de dos y tres dedos con sus movimientos lentos y acompasados, el mapache, el pizote, simpáticos monos de cara blanca que saltaban de rama en rama, lagartos escondidos entre las piedras. Tuvimos suerte y nos dimos de bruces con una serpiente de un verde fosforito que ascendía entre las ramas a gran velocidad.

El bosque y la playa se mantienen en un equilibrio fascinante. La humedad concentrada conlleva las tonalidades verdosas más sorprendentes, un bosque entre montañas. Paseando observas el contraste entre las sombras de un ecosistema  y la claridad de las playas en su refrescante brisa marina. Los arrecifes de coral a su alrededor aportan seguridad a todo el ecosistema.  Y en ese embrujo te ves inmerso en cien mil aventuras.

–          Galeones piratas, nos atacan, izad las velas.- Berreaba Ishi dando instrucciones a su grumete, subido a un tronco que habían encontrado en la orilla del Mar.

–          Subid al palo mayor creo que no las tenemos todas a nuestro favor.– contestaba otro de los niños con los que jugaban.

–          Empujad, todos a una, empujad o finalmente naufragaremos.- Seguía chillando Ishi.

En general soy de las que pienso no necesitar de grandes paisajes para pasarlo en grande y disfrutar al máximo, solo necesitas de tu imaginación y a poder ser de una buena compañía. En este caso, gozamos  de un entorno fantástico, la familia estaba de muy buen talante, es decir nadie andaba de morros y la gente con la que coincidimos completó el ingrediente que le faltaba al hechizo para seguir embrujados.

Parque Nacional de Tortuguero. Bajo una cortina de intensa lluvia

El área protegida del Parque Nacional  de Tortuguero era un archipiélago de islas volcánicas con sedimentos aluviales de las montañas del interior que llenaron los espacios y formaron una red de islas pantanosas. Es uno de los pocos parques nacionales de Costa Rica donde caminar no es necesariamente la mejor manera de ver las cosas. El sendero marcado a lo largo de la playa se utiliza principalmente para la observación de anidación de las tortugas, pero la mejor manera de ver la mayor parte del parque es desde una lancha.

Uno de los pequeños inconvenientes en Costa Rica fue el clima que tuvimos, una borrasca ocupaba todo el territorio de Costa Rica y Panamá, así que la mayoría de los días amanecía muy nublado y a medida que avanzaba parecía el diluvio universal. Esa mañana amanecí medio dormida, necesitaba un buen café para recuperar los despertares que había tenido durante la noche, todavía hay noches así, a pesar de que los niños ya tienen 5 y 9 años.

A veces los astros se combinan para que se despierten por diferentes razones en distintas horas de la noche, finalmente todos dormían y yo me desvele.

Tras un buen café, y un desayuno no del todo apetitoso, nos pusimos en marcha. Queríamos conocer Tortuguero, si o sí.

–          Tu crees que es buena idea?.- Comentaba Ángel viendo la cortina de agua que caía.

–          Bueno, tenemos chubasquero. La otra opción es decidir no conocerlo.- Conteste pragmática.

No se si la decisión fue la mas acertada pero cogimos el bus que te llevaba a las lanchas. Estas recorrían las aguas del rio Tortuguero llegando hasta el pueblo del mismo nombre. El caudal del rio era impresionante, las aguas marronaceas fluían turbias, a veces daba la sensación que la lancha patinaba en vez de avanzar. A pesar de llevar chubasqueros, y de que la lancha tenia un techo, acabamos bastante empapados. Ahora bien, disfrutamos del paseo, los verdes eran fabulosos, el rio trazaba infinitas curvas, y a veces pasábamos entre arboles inmersos entre las aguas.

Ya en Tortuguero nos metimos directamente en una cafetería, no se si la única pues el diluvio continuaba y no pudimos pasear por el pueblo. Eso si, nos dimos el lujo de pedir un fantástico desayuno  y tuvimos la oportunidad de conocer a un grupo, tres catalanas, un argentino y una valenciana con quienes estuvimos la mar de entretenidos conversando al son del chapoteo, o cascadas que generaba la lluvia.

Guapiles. En casa de la Hermana de Ana María

Seguía diluviando, no sabíamos que hacer, los niños entre tanta lluvia estaban inquietos. De nuevo Ana y su familia siempre tan atenta, nos salvaron de un posible dia encerrados en el hotel. Tras llegar al hotel en el que estábamos alojados, llamamos a Ana, tal y como habíamos quedado.

–          Ana, ya hemos llegado de Tortuguero, como quedamos?- Le dije.

–       Yo estoy en Guapiles con mi mama y mi hermana, pero os envío a mi sobrino para que os recoja por el hotel y dormís en casa de mi hermana, así nos vemos de nuevo.- Contestó alegre.

Conocimos a su hermana Flor, su marido y sus sobrinos. Toda la familia hecha de la misma pasta, tan cálidos que te hacen sentir desde el primer momento como en casa. Los niños disfrutaron con “Necio”, un cachorro de perro inquieto y juguetón. El griterío de nuevo inundaba la casa. Flor cosía muñecas de trapo, intentamos hacer una rana con papiroflexia, pero solo salió la mitad, ninguno de los adultos recordaba como finalizar las ancas traseras, así que finalmente hicimos volar aviones, cuya elaboración no tenía mucho secreto.

Conversamos sobre Costa Rica, sobre España, sobre las ventajas e incongruencias de cada país, de su belleza, sobre los niños y los no tan niños, sobre las familias y los amigos, en general, conversaciones arraigadas todas ellas a la vida y a momentos que compartir.

A la mañana siguiente amaneció de nuevo con lluvia. Tras finalizar unos cuantos deberes, Ishi ayudo a preparar un cargamento de papayas, pues la familia se dedica al cultivo de esta fruta. Fueron apilando un sinfín de papayas, con delicadeza, cada una en sus cajas y poco a poco llegó la hora de despedirnos de esta encantadora familia y tomar el bus que nos llevaría de nuevo a la capital, San José. Que pena no pudimos despedirnos de Ana, pues en el momento de la partida estaba visitando a su madre.

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Cóbano. Disfrutando de la amabilidad «tica»

El alegre pueblo de Cóbano está localizado en la región sur de la bella Península de Nicoya en la Provincia de Puntarenas. Anteriormente Cóbano estaba formado por pequeños caseríos, pequeño y muy tranquilo, justo en la mitad de un paraje desconocido rodeado de carreteras que te conducen a diferentes playas de las costas del Pacifico, llenas de encanto, tales como Playa Malpais, Playa Santa Teresa, Playa Cabuya y Playa Montezuma. Actualmente Cóbano ha crecido pero mantiene su encanto.

Sabíamos que tocaba día de trayecto, de vez en cuando es inevitable darte una pequeña paliza hasta que llegas a destino. Cogimos el primer autobús a las 8 am desde Playa del Coco  a Puntarenas. Teníamos que cruzar en Ferry, el cual en su trayectoria atraviesa el majestuoso Golfo de Nicoya, con lo cual uno se puede relajar y disfrutar del viaje. El recorrido en el ferry es precioso, tarda una hora en llegar de orilla a orilla. Tuvimos suerte y Ángel consiguió divisar dos mantas rayas y se las mostro a Ishi. A veces consigues ver delfines que siguen el rastro de las olas. Una vez desciendes en el Puerto de Paqueras, tomas otro autobús para por fin llegar a Cóbano. Anna había perdido el ferry de las 2 pm y hasta las cinco no salía el siguiente. Ella tiene una casa a tres kms de Cóbano y nos invitó amablemente a alojarnos unos días con ella. Dijo que el lugar era pequeñito pero que haríamos espacio de una u otra forma.

El hambre nos recordó que apenas habíamos comido entre tanto viaje, así que entre maletas nos ubicamos en un restaurante con un aire muy “tico” (costarricense).

Pescadito rebozado con verduras y un poco de arroz, unos nachos al estilo costarricense acompañados con aguacate, queso fundido y una base de frijoles. La verdad, no sé si era debido a que teníamos mucha hambre, pero lo devoramos y estaba todo delicioso. Se iba haciendo de noche y por fin divisamos el autobús del que descendió Anna con sus maletas.

Una casa situada a tres kms de Cóbano

Con la linterna conseguimos abrir el candado. La casa estaba a oscuras esperando sentirse de nuevo acompañada. Una pequeña casita en la naturaleza, muy sencilla y muy cálida, de aquellas que cambian de aspecto solo habitándolas.

–          Mami yo quiero dormir con aita en la tienda de campaña. Nos dejas? si,si, nos dejas.-  La voz de Ishi sonaba entre todo el griterío.

–          Yo mami duermo contigo, hay bichos?, si hay bichos.- decía Noa mirando por todos los rincones.

–          Que lindos.- Esta vez era Ana desbordada por las preguntas.

Y que iba a decir Ana!!!, nos encantó pasar esos cuatro días con ella, saco la tienda de campaña que tanto reclamaba el niño y todo lo que hizo falta de un pequeño armario arrinconado. El armario recordaba la maleta de Mary Poppins, no os podéis imaginar su cabida. Hincho un colchón, pues ella decía que prefería el suelo, nos dejó a Noa y a mi dormir en su cama.

–          Ana, ya duermo yo aquí de verdad.- Le insistí. Me sabia mal siendo su casa y encima siendo la mayor, que fuese ella la que durmiese en el suelo del salón con una colchoneta.

–          Que no, que a mi me encanta dormir duro, siempre batallo por ello.– Contesto preparando al mismo tiempo un vasito de leche caliente con vainilla para los niños y un poco de café para nosotros.

Es una mujer con mundo. Tiene dos hijas adultas en la universidad, enérgica, con una sabiduría muy especial, decidida, amante de la naturaleza y de Costa Rica. Cada vez que observa una injusticia, se tala un árbol de la zona u encuentra basura en el rio, intentan construir un hotelazo cerca de una zona considerada parque natural, ahí va ella, a poner una denuncia y a organizar a la gente afectada para que protesten y reclamen lo que es suyo.

–          Si no reclamamos destruirán poco a poco este país tan bello, si viene cualquier gringo con dinero ahí le dan el permiso para construir y todo se destroza, es una pena. Y encima nos cambian los nombres de los lugares- Nos explicaba indignada, ya con los niños en los brazos de Morfeo.

Paseando por la granja

Que contento estaba Ishi de haber dormido en la tienda de campaña acompañado por su aita!!!. La relación de Ishi y Ángel es tan especial como explosiva y una de las batallas de este viaje será conseguir que lleguen a un equilibrio. Ishi lo reclama a gritos, pero al mismo tiempo le suele provocar hasta conseguir sacar a Ángel de sus casillas. Ángel esta deseoso también de encontrar la fórmula magistral. En fin estamos la mar de entretenidos, disfrutando con intensidad cada situación familiar. Cada loco con su tema.

El café lo colamos a la manera tradicional, un saquito con café colgado de un artilugio muy divertido, agua hirviendo, un chorro va deslizándose a la jarrita del café, mientras el color del agua va transformándose en un marrón intenso. En la casa se percibe el olor del café en cada rincón. Cebollita, tomate y unos huevos revueltos acompañado de tostadas.

–          Yo quiero más lechita de esa con vainilla. Esta tan rica!!!.- A Noa le encanta la leche y actualmente está adicta a acompañarla con un chorrito de vainilla.

Ana ofreció a Ishi café con leche. En España, actualmente los niños no toman café, pues al tener cafeína, se recomienda evitarlo. Pero en muchos de los países latinoamericanos los niños desayunan con café e incluso te explican las propiedades beneficiosas de que lo tomen, así que Ishi tomo una tacita de café con leche.

–          Mami me siento tan mayor por haber tomado café, podre tomar más veces.-  Sonreía Ishi con la taza entre sus manos.

–          Aita te preparo una sopa muy rica, veras.- Noa iba trajinando con las sobras del café, un trozo de limón, unas cuantas hierbas, pim, pam pum, iba revolviendo en su receta infantil, que churroso quedo todo, y por supuesto nos tomamos la sopita, argggg.

Paseamos por la granja. En el establo estaban fumigando a las vacas, llenas de garrapatas, un ternerito acabado de nacer mamaba de la teta de su madre, que delicioso. Subí los niños a uno de los caballos con los que recogían el ganado y dimos un paseo por la pradera. Cuando has nacido en ciudad, la vida en el campo te resulta siempre un espectáculo.

Que risas, que gozada verles disfrutar, desciende, asciende, ahora yo, ahora tu. El caballo relincha, la vaca muge, monos de cara blanca se deslizaban de la copa de un árbol, varias madres con sus crías, saltando entre los árboles. De regreso, nos metimos en el establo, Ishi quería aprender a lanzar el lazo, se esforzaba lanzando sin descanso hasta que en una de ellas consiguió amarrar uno de los terneros más grandes. Mientras, Noa se entretenía caminando decidida entre las patas de las vacas,  paseando al ternerito acabado de nacer, frotándole el hocico. Nuestras ropas tomaron ese particular olor a vaca, caballo y establo.

Un día de playa

Al día siguiente disfrutamos de un día en la playa, tras otro paseíto en autobús. Montezuma está ubicada en la punta sur de la Península de Nicoya y fue un remoto y pequeño pueblo pescador. Este pequeño pueblo cuenta con una atmosfera muy tranquila, tiene un estilo de vida Hippie que atrae a muchos turistas.

La costa de Montezuma posee playas muy lindas y limpias, separadas por rocas aflorando y una gran área para el surfing. Costa Rica tiene fama de tener playas muy cuidadas, la de Playas del Coco nos había decepcionado, así que nos alegremos al llegar a las playas de Montezuma y poder deleitarnos y sumergirnos en la inmensidad del mar. No os podéis imaginar la sorpresa que tuvimos al quitarnos las camisetas. Ishi y yo teníamos una compañía poco agradable, lucíamos sendas garrapatas pegadísimas a nuestro cuerpo. Que desagradable sensación!!!. Angel  no las arranco de cuajo y el  agua de mar ahogo a los desagradables bichejos y el aire arrastro el sonido de nuestros gritos silenciando el escándalo acaecido.  Que animal más nauseabundo!!!. Arjjjjjjjj!!!.

A nuestro regreso a la casa hicimos un delicioso pescado preparado con condimento y envuelto en papel de plata, lo colocamos en un horno artesanal realizado en el porche. En el fuego tostamos “semillas de marañón” (anacardos). Una cena deliciosa acompañada de una fresca botella de vino blanco. Cóbano nos sorprendió con su olor a campo, a verde, a tierra, a leche con vainilla, a esa compañía tan generosa, Ana llena de su vital energía.

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Playas del Coco. Arena de playa entre cajas de mudanza

Conocimos a Linda, una canadiense que reside desde hace  años en Playas del Coco, a través de couchsurfing. Justamente el día de nuestro encuentro le dieron el permiso de residencia Costarricense, no cabía en si de júbilo. Se había ofrecido a recogernos en San José y llevarnos hasta su casa. Linda nos había explicado que había recibido hacia unos días las cajas de la mudanza de Vancouver  y que no había podido colocarlo todo por problemas de espacio y de tiempo. Llegamos a Playas del Coco ya de noche y cual fue nuestra sorpresa, cuando al abrir la puerta casi no podíamos pasar por la cantidad de cajas que había por todas partes. Eso si, la habitación donde dormíamos la había limpiado y despejado del todo. Pobre Linda!!!, no se ni como nos dijo que viniésemos, pues de saberlo, habríamos ido a un hotelito de la zona. Aun esperaba a una “couchsurfer” más. Ángel y yo nos miramos asombrados pensando donde iba a dormir. Al rato, llegó Megan que tras entrar puso la misma cara de sorpresa que nosotros.

 –          Que guay dormir todos juntos en esta camita.- Noa saltaba en la cama de matrimonio.

–          Dame la linterna aita y jugamos a hacer sombras.-  Decía Ishi sin ganas de dormir

A la mañana siguiente la perspectiva aun se veía menos clara. Cajas y mas cajas, unas apiladas sobre otras, los mármoles con un sinfín de cachivaches. La nevera a rebosar y con un problema en el congelador, pues se había derramado agua y los cajones hasta los topes estaban trabados con el hielo, imposibilitando el abrirlos y acceder a los alimentos. Contando únicamente los seres vivos, éramos, dos perros, un gato, Linda, Megan y la familia trotamundos al completo.

Linda es todo un carácter, recién entrada en la tercera edad, y a pesar de su buen talante, creo que estaba un poco desbordada por la situación. Nos dispusimos a ayudarla sin saber muy bien como empezar. La situación era un poco caótica y tampoco sabiamos como serle útil. Movilizamos todos los congelados a cajas, chocolates, quesos, un pavo y un sinfín de alimentos atrapados entre el hielo. Linda cogió un secador de pelo y lo dejó dentro del congelador hasta que conseguimos despegar el bloque de hielo. No se me hubiese ocurrido nunca, pero muchas veces la gente mayor te sorprende con invenciones que finalmente funcionan. Tras esa epopeya, dejamos a Linda entre el sinfín de cajas y nos fuimos a conocer las Playas del Coco.

Entre palmeras y una playa con nombre de fruta

No se si anteriormente Playas de Coco era diferente, no obstante la imagen que me había hecho, en mi imaginación, era de una playa de arena blanca con un sinfín de palmeras sobre un mar azul turquesa. La verdad es que ni las arenas eran blancas, ni había tantas palmeras repletas de cocos, ni el mar era turquesa. No os quiero decir que no sean bonitas, pero el pueblo ha adoptado esa característica que agrada a muchos turistas pero no consigue conquistar mis expectativas. De todas formas, disfrutamos esos tres días, tanto de la situación en casa de Linda, como de conocer el pueblo en cada uno de sus rincones. Salíamos temprano y regresábamos para cenar.

Unos días en la playa, disfrutando de las olas, pelicanos pescando adentrándose en el mar y ascendiendo con su presa en el pico. Aprovechamos la arena para hacer una felicitación de cumpleaños a mi padre y poderla mandar por email. Por fin, Ishi perdió el miedo a ser comido por los tiburones, gozando de las olas. Los peces buceaban en su superficie, los veías saltando en su rompiente, jugando entre el vaivén, en el caprichoso movimiento del mar. Ángel disfrutó con Ishi corriendo de lado a lado de la orilla de la bahía. Mientras, Megan y yo conversábamos en la arena, observando como los niños se integraban con otros compartiendo juegos diversos.

Noa colocó una pechina atada a un hilo de pescar, y esta atada a un palo. Sintiéndose una gran pescadora conversaba con su amigo a la orilla del mar. Ishi caminaba por las rocas, siguiendo a Leroy, quien le iba dando clases de biología marina.

–                     Mire los cangrejos, se cogen por detrás, si no quiere que le pellizquen con sus tenazas, y sobretodo,  en la orilla se entra arrastrando los pies, así, pues las mantas rayas les gusta la superficie, se entierran bajo tierra pero dejan su cola al descubierto…….- Leroy explicaba un sinfín de anécdotas a Ishi que le escuchaba sin pestañear.

–          Y no es broma, un día  a mi me pico una y me llevaron corriendo al hospital para darme una inyección de esas que cuestan unos 2000 colones , jaaaaa como dolió eso, no se imagina usted…..– Seguía explicando Leroy.

Caminando por la orilla, dimos con una zona de playa en la encontramos una de las pocas palmeras llena de cocos. Ángel e Ishi intentaban, lanzando cocos vacíos caídos, hacer diana en los que estaban prendidos, consiguiendo que cayesen unos cuantos. Mientras, un tico en bicicleta, sonreía en sus pensamientos, se apeó y sin más, trepó ascendiendo a lo alto de la palmera.

 –           Apártense que voy a ir lanzando.- Desde arriba se escuchaba la voz del hombre y el sonido de los cocos al caer, cloc, cloc, cloc, que va cocoooo!!!.

–          Caray aita!!! has visto como ha subido ese tipo, que manera de lanzar cocos, pero esto es una barbaridad.- Ishi miraba asombrado como caían los cocos.

Pedimos un machete y nos pusimos a abrir los cocos por la por su parte superior, pero como todo en la vida, has de haber abierto muchos cocos para dar con la técnica adecuada, asi que de nuevo, el hombre nos enseño como utilizar el machete y nos informó de las propiedades que tenia el agua de esta fruta tropical. La verdad, que sabrosa!!!, e incluso se mantiene fresca en su interior. Invitamos a un matrimonio de recién casados que estaban mirando tímidamente, y disfrutamos al completo de ese maravilloso brebaje.

Flash, chip, chip, chop, chopp! Se  abrió un aspersor en un trocito de césped, nos refrescamos y quitamos la sal de todo el día en la playa. Nos esperaba una cálida cena en casa de Linda, quien cocinó una sabrosa pasta que disfrutamos en compañía de una amiga suya que vino para conocer a los nuevos inquilinos. Los niños se quedaron dormidos en la cama de Linda viendo unos dibujos de Bob Esponja. Buenas noches amores y  hasta otra Playas del Coco.

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San José de Costa Rica & Volcán Irazú. Entre la urbe y la naturaleza exuberante

Lo que costó llegar a San José de Costa Rica

La locura que hicimos realidad, fue cruzar de Guatemala a Costa Rica en autobús, con la línea de autobuses KingQuality. Las primeras cinco horas fueron maravillosas, pues el autobús era digno de admirar. Nunca habíamos montado en ninguno semejante, los asientos parecían camas. La azafata te surtía con continuos aperitivos, y ella misma se encargo de pasar la documentación necesaria en la aduana Guatemala-Salvador,  así que las horas se pasaron sin darnos cuenta.

Hicimos noche en un hotelito salvadoreño, si se puede llamar dormir a las tres horitas que teníamos, pues a las tres de la madrugada el autobús partía de nuevo. Esta vez no era tan espectacular, más bien muy sencillito, el aire condicionado estaba a tope, la azafata ya no repartía aperitivos. Se realizaban paradas por el camino, normalmente aprovechando los puestos aduaneros, en los cuales te apeabas y realizabas todos los trámites oportunos, cola, maletas abajo, chequeo, maletas arriba… aduana El Salvador-Honduras, y cambio de nuevo de autobús, esta vez con el vidrio delantero bastante roto y el aire condicionado ya no funcionaba. Pasamos del Polo Norte al Desierto de Sahara en cuestión de segundos. Seguimos ruta, más animados, dentro de lo posible,  pues solo quedaba el último tramo Honduras- Nicaragua y Nicaragua-Costa Rica. Como he dicho al principio, una locura que no recomiendo y espero no volvamos a repetir.

Finalmente llegamos a San José de Costa Rica y sabíamos de antemano que Tim,  un americano con el que habíamos contactado a través de Couchsurfing nos esperaba en su casa. Tim había vivido siete años en Costa Rica, y conocía el país de maravilla. Esos días se preparaba para regresar a su patria. Es un hombre agradable, muy cercano y acostumbrado a tratar con niños. La casa la comparte con dos mujeres peruanas, Laura, Melisa, y Emy, su simpático bebe que daba la nota dulce al hogar. Los juegos de mesa fueron una constante en los días que pasamos en San José. La verdad es que esta ciudad fue nuestro punto estratégico a partir del cual íbamos visitando diferentes zonas de Costa Rica.  La base en la que en días lluviosos fue nuestro refugio y el hogar donde cargábamos pilas.

Tim nos presento a Ana, una amiga tica (costarricense), en una cena que organizamos al estilo español. Ana nos guió en nuestro recorrido y posteriormente pasamos unos días con ella en Cobano. Laura, Melisa, Emy y su familia siempre eran una caja de sorpresas. Cuando no tenían ensayo con sus alegres cantos peruanos, realizaban un sinfín de actividades, todas ellas ligadas a la familia y compartiendo deliciosas recetas peruanas. Y esa despedida de graduación de Zoe, en un 10 de Diciembre, coincidiendo con mi cumpleaños. En esa casa, donde todos los días de un algo se creaba una fiesta, apague mi vela de los deseos.

Un día en San José

El mercado de frutas y verduras del Zapote funciona desde primerísima hora de la mañana. Las paraditas ofrecen un sinfín de frutas y verduras dispares, así que la alegría del colorido y los olores afrutados te enloquecen de tal forma que te gustaría probar un poquito de cada pieza. Los tenderos te ofrecen degustarlas. Fuimos saboreando aquello que mas nos atraía.

Empezó a chispear, lo cual nos hizo apresurarnos en nuestras compras. Un poco de maracuyá, aguacates, tomates, calabacines, bananos, mamon chino y unas piezas de guayaba. Del maracuyá hicimos un delicioso zumo con el que almorzamos acompañado de una crema de verduras.

Por la tarde nos reunimos con Catalina, una mujer costarricense que trabaja como Directora de Cultura, en el ministerio de educación (http://www.mep.go.cr/). Habíamos contactado con ella a través de Marc, nuestra pieza clave del proyecto en España. La verdad no sé que haríamos sin su ayuda, es una gozada tener alguien que constantemente nos apoya en nuestras andanzas y  aporta su punto de vista desde el otro lado del mundo, nos escucha  y colabora de forma altruista. Conectamos perfectamente con Catalina, cálida, alegre y directa. Tuvimos una reunión explicándole el proyecto educativo y las posibilidades de sinergias con Costa Rica, pues se esta haciendo un programa similar a nivel nacional para concienciar a la población costarricense de la riqueza de sus tradiciones y así evitar que se pierdan. Catalina nos presento a Marta, que trabaja como Coordinadora Nacional de la Comisión Costarricense de Cooperación con la UNESCO  (http://www.unesco.or.cr/ ). De nuevo explicamos el proyecto y se valoraron las posibilidades de colaboración con ellos. Nos resultaba divertido ir tratando todos los temas entre incisiones y preguntas de Noa e Ishi que también querían aportar su granito de arena, ya sea enseñando un dibujo, o bien pidiendo unas galletas. En otra situación consideraría impensable ir a una reunión de este tipo con los niños, pero en este viaje somos un tándem imposible de separar. Salimos contentos tras despedirnos de Marta y seguimos camino con Catalina hacia su lugar de trabajo.

Nos quedamos con ganas de poder cenar con Catalina. Más bien tenemos un encuentro pendiente ya sea de nuevo en Costa Rica o bien en España. Más que asistir a una reunión nos quedamos con la sensación de que ganábamos una amiga.

Volcán Irazú. Entre neblina y lluvia intensa  

El Irazú es un volcán activo con una larga historia de erupciones y ciclos eruptivos. En él, nacen varios ríos que alimentan las cuencas del río Chirripó, río Reventazón, río Sarapiquí y río Grande de Tárcoles. El origen de su nombre se debe a un poblado indígena que existió en las faldas del volcán llamado Iztarú, palabra que para ellos significaba cerro del temblor y trueno. Sin embargo, a través de los años por comunicación verbal se modificó el nombre a Irazú.

A pesar del mal tiempo, pues Costa Rica hasta entonces no nos obsequió con ningún rayito de sol, preparamos una excursión al Volcán Irazú. En días nublados hay que tener mucha suerte para que al llegar a la cima puedas divisar el fondo del volcán y disfrutar de su caldera y la vegetación que inunda ese paraíso natural. La situación era alarmante, en nuestro ascenso la lluvia aumentaba en intensidad y el frio que entraba por las puertas del autobús en cada una de las paradas, auguraba que pasaríamos frio. Teníamos tres horas para pasear por los alrededores de Irazú y su volcán, hasta que el autobús partiese de nuevo de regreso. Estuvimos prácticamente todo el tiempo intentando entretenernos en la cafetería de la cima, entre cafecitos, alguna magdalena, mirar las postales y libros donde podías ver fotos absolutamente increíbles del lugar. Donde la fauna vegetal y animal aparecía en cada rincón. De esta forma se nos ponían aun los dientes más largos, y cuando todo apuntaba a que nos íbamos a quedar sin ver nada, solo habiendo pisado el lugar, de repente, el viento se llevó los densos nubarrones que cubrían el lugar.

–          Guauuu!!!, ahora o nunca, vamos a la carrera.- Gritamos todos al unísono, saliendo de la cafetería en busca del camino que te llevaba a la falda del volcán.

El recorrido fue de lo mas explosivo, se notaba que habíamos estado como gatos enjaulados.

Todos gozábamos de esa inquietud infantil  en días de lluvia que tan bien conoce el profesorado y sus aulas. Y finalmente pudimos otear la belleza del Irazú.

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