Cartagena de Indias: folclore, artesanía y privilegiada gastronomía

Hospedados en un hostal en el barrio Getsemani

Recuerdo nuestra llegada a Cartagena hacia el mediodía, la diferencia de temperatura era notable, teníamos hambre, ganas de pasear y conocer el centro histórico. Dejamos nuestras maletas en un albergue de mochileros, para ser sincera, no muy recomendable por lo barullero y escandaloso a todas horas. De todas formas nos lo esperábamos. La elección del lugar, fue por estar ubicado en el barrio de Getsemani, uno de los barrios más representativos de Cartagena y donde las personas africanas traídas como esclavos habían solido vivir.

Las anécdotas en ese albergue eran continuas, cuando no nos quedábamos sin desayuno, por llegar un poco tarde (8:30 h), nos quedábamos sin desayuno por ser demasiado temprano (7:00h), así que el horario para conseguir desayuno era de lo mas ambiguo y lo cierto es que, por unas cosas u otras nunca conseguimos uno completo.

De madrugada, una de las noches nos abrieron una  de las ventanas para invitarnos a la fiesta que había montado uno de los grupos de mochileros argentinos con los que estábamos hospedados. Pero claro el ritmo siendo mochilero y teniendo niños es muy diferente del que llevaban ell@s, mucho más nocturno y con ganas de fiesta a todas horas. Definitivamente íbamos al revés, cuando nosotros queríamos descansar ellos querían bulla y cuando nosotros estábamos en marcha ellos todavía dormían tras tanto trasnochar.

–          Hey venga todos a bailar.- Un chico con ojos de alucinado invadía nuestra habitación asomando su cara por la ventana.

–          Hola, necesita algo.- No podía creérmelo con lo que había costado dormir tras tanto lio.

–          Hey no chicos nos hemos equivocado, es la mama con los niños, debe ser la habitación del lado, disculpe sigan durmiendo.- Se disculpaba el chico Argentino.

De esta forma éramos conocidos como “la mama con los niños, o los papas”. La siguiente noche vino la policía, pues habían robado en varios cuartos, por suerte el nuestro se lo saltaron. La policía fue interrogando cuarto por cuarto y cuando llegó a la nuestra, de nuevo nos catalogaron con “Esta familia no hace falta son la de los papas y los dos niñ@s. No se preocupen señores sigan durmiendo”.

Amaneceres y atardeceres entre murallas y cañones

Cartagena posee un legado histórico que se palpa en cada calle que recorres, pasear entre los muros te envuelve en pura fantasía. La ciudad brilla hermosa, radiante, palpita encanto a cada paso. Caminando nos vimos envueltos por su cultura, llena de sabor caribeño, por sus costumbres que llenan de vida sus relatos, por esa energía llena de fuerza, fusión de sangre africana y culturas aborígenes.

“Me bastó con dar un paso dentro de la muralla para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde, y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer…”

Vivir Para Contarla, García Márquez, Gabriel.

Recorrimos sus murallas por fuera y por dentro. Puedes ver los restos de estructuras militares, entre sus muros, se abren huecos entre los cuales suelen ponerse parejas de enamorados, disfrutando de un poco de intimidad y de una vista espectacular de ese mar que envuelve Cartagena y le aporta esa fragancia salada, a pesar de que ellos no veían mas allá que sus dos almas entrelazadas.

Descansamos sobre los cañones, formando parte de una alegre estampa donde la gente sale a pasear con el fin de perderse entre el gentío, cada cual sumido en un sueño distinto. El atardecer iba comiéndose los últimos rayos de sol, el cielo fue asumiendo esas embriagadoras formas de luz y color, y la noche conquistó finalmente los muros de la ciudad, tomando un son diferente.

Mujeres entre las murallas

Una gran mayoría de mujeres procedentes de Palenque de San Basilio, y por ello llamadas Palenqueras, se dedican a la venta ambulante de frutas, de bollo, hecho de maíz blanco y de alegrías hechas de coco. De esta forma, nos hacen llegar una tradición milenaria proveniente del Africa Occidental.

¡Oh Cartagena de Indias!

Con sus bonitas murallas

Y un mar que brinda sus playas

Donde el turismo se baña

Y una nativa que ofrece en su linda porcelana

Tajada de piña, coco, banana y papaya.

Petrona Caceres, Apendice 245

Tras pasear por Cartagena te das cuenta de su importancia, de su porte, de su belleza. Forman en si parte del paisaje colonial, diría que son capaces de difuminarse en él, constituyendo un icono querido y conocido por los turistas. Pueden aparecer en el rincón más estratégico, aportándote conversaciones conocedoras de su Colombia adoptada, sabias con costumbres ancestrales propias del lugar de origen de sus antepasados. El latido africano corre por sus venas.

Pueden situarse en las playas o entre las murallas, con un traje llamativo, colorido, amarillo, azul, rojo vistoso. Se abanican bajo el sol abrasador, cubriéndose algunas mediante una sombrilla. Venden su rica ensalada de frutas cubierta con leche condensada y conversan con los turistas. Es imposible no verlas, con su porcelana cargada todavía sobre su cabeza, en busca del turista al que venderle su mercancía. También las encuentras trenzando el pelo, dándole colorido con sus cuentas de colores variados, cada trenza en una combinación diferente, dando lugar a un peinado de lo mas artístico.

Palanquera Colombiana, en tu caminar, en tu conversar, en tus ventas, nos muestras una realidad profunda, una cultura distinta, llena de ese exotismo caribeño.

Homescholing en la biblioteca de la ciudad amurallada

Descubrimos la biblioteca del casco antiguo rodeados del mismo encanto del día anterior. Esta vez con nuestros libros, libretas y una bolsa con plastilinas de colores. Con Noa utilizamos mucho las plastilinas, pues de esta forma se hace mucho más sencillo aprender los sonidos que tiene cada letra.

–          Mami si hago los churritos de esta forma podemos hacer la “mmmmm” verdad, porque mama comienza con “mmmmm”.- Noa iba transformando el churro en una “M”.

–          Y a mi que me toca?, ya he acabado el capitulo del Rey Arturo que me has dicho.- Ishi reclamaba atención.

–          Ishi hoy te daré figuras geométricas,  mama seguirá con tu hermana.- Ángel finalmente había decidido a continuar las clases con Ishi, e Ishi estaba ilusionado con que su aita fuese de nuevo su profesor.

Ese día fue todo perfecto pero no siempre es tan sencillo. Es uno de los temas más complicados con los que nos estamos encontrando en este viaje. La rutina es muy difícil de conseguir, los estados de animo de cada uno varían. Para que se establezca una armonía sin que existan precisamente esos horarios pautados de los que carecemos, hay que ingeniárselas y armarse de mucha paciencia. Así que antes de iniciar nada, siempre esta la típica pregunta y los consecuentes pactos.

–          Pero hoy es sábado,  hoy no toca homeschooling.  Bueno, y ¿porque no damos fracciones en vez de…..? y Noa ¿que es lo que hará hoy?, claro lo que hace ella es muy fácil.- Comentaba Ishi desafiante.

–          Caray Ishi!!! hoy es sábado pero ayer era viernes y no hicimos clase, entonces no me dijiste nada de porque no la dábamos. La verdad es que no nos lo pones nada fácil cuando empiezas así.– Le solemos responder.

Hay días en que Ishi no ve la ocasión de poner sus inquietantes peros o porqués, y esos días normalmente acaban siendo una locura, tienes que romper el ciclo al que te intenta llevar y no siempre tienes el humor necesario para darle la vuelta a la tortilla. Pues a veces te dan ganas de tirar la toalla y decirle, mira chico si no quieres no hacemos nada, pero cuando llegues de nuevo a España te harán un examen y allí ya no habrá tiempo para enseñarte nada nuevo, si lo pasas, seguirás en tu curso y sino pues ya veremos que sucederá, es tu decisión no la de tus papas. Cuando llegamos a este punto, las cosas de nuevo se colocan en su sitio, pero claro nos encantaría no tener que llegar  a ello.

En busca de un trocito de arena

Supongo que alguna vez os habréis encontrado en la playa, toalla al hombro, con ganas de situarte y darte un refrescante chapuzón y con la única pregunta que aborda tu mente ¿Donde demonios nos ponemos?

Tras la sesión de homeschooling, fuimos en busca de una de las playas que rodean la ciudad. En uno de los barrios modernos, en Bocagrande, decidimos colocar nuestras toallas. La arena estaba atestada, y a decir verdad el lugar, en si, no era muy bonito, el encanto lo encontrabas en lo novedoso de la infinidad de carpas de alquiler, una al lado de otras, pequeños puntos sombríos de los que guarecerse del ardiente sol.

Y la gente, esos cartageneros y cartageneras con su alegre caminar, intentando seducirte para darte un masaje, venderte unas gafas, algún heladito, coquitos, enseñarte a bailar…. En fin cualquier situación te abstraía del lugar en que te encontrabas, una playa a rebosar. Ángel y yo observábamos como los niños se relajaron en la arena haciendo castillos, dejando que la tierra y el agua formasen un torreón de entre muchas de las figuras posibles.

El placer de navegar

Una de las actividades que puedes realizar en Cartagena de Indias es ir en busca de las Islas del Rosario, a solo 30 minutos de la ciudad. La idea era de lo mas atractiva, compramos los boletos donde te vendían un pack completo que incluía esos un poco de todo: barco que realizaría el recorrido por las islas del Rosario, visita a un Oceanario de la isla de San Martin de Pajalares, comida típica del lugar en Playa Blanca, baño y regreso a Cartagena.

En fin, al menos no nos dejaron en Playa Blanca que era otra opción. Las Islas, la verdad, es que podrían haber sido de lo más apacibles, pues si hubiésemos conseguido evitar el gentío, el lugar era espectacular. Pero el viaje en barco resultó ser demasiado largo y nauseoso por parte de alguno de los pobres pasajeros que no soportaron el movimiento de vaivén. Así que mucho barco comparado con el poco tiempo que dispusimos para disfrutar de las islas, todas ellas desbordadas por una cantidad increíble de turismo.

Como he dicho otras veces, huimos de los lugares mas turísticos, o de las actividades mas turísticas, pero a veces decidimos arriesgarnos a ver si conseguimos verle el encanto. Por el momento no ha sido posible, ahora bien, no desistiremos en nuestros intentos.

Cartagena “la nuit”

La noche en Cartagena sigue siendo bella, llena de colorido y del más sabroso son y baile rumbero. Los grupos de jóvenes ofrecen dentro de las murallas espectáculos gratuitos, de los que hasta el personaje que carezca de menos ritmo disfrutaría.

Los trajes son vistosos, de vivos colores, las mujeres en sus danzas mueven sus cuerpos a un ritmo desenfrenado, cadera, abdomen, pecho, hombros gozan en su movimiento. El vuelo de sus faldas acompaña el son en cada paso, mientras los hombres entallados en finas mayas y con el torso al desnudo, brillantes lucen sus pieles,  acompañando al baile, aportando el equilibrio que falta.

Tam tam tam los tambores dan la nota que acompasa y te que te hace palpitar, simplemente observando.

–          Cogemos un carrito de esos papis.- Decían los niños.

–          Si, mañana prometido lo cogeremos, ahora ya se hace tarde.– contestamos, mirando como pasaba el caballo a trote, majestuoso el cochero en su carroza.

–          ¡Ala! Niños, mirad he encontrado una herradura.– Comenté.

–          Nos la podemos quedar, dicen que trae suerte.– Dijo Ishi.

Ángel e Ishi llevaban días diciendo que se cortarían el pelo. Al pasar por una de las calles nos atrajo una barbería, en la que muy dispuestos y prácticamente al mismo tiempo, dos peluqueros Cartagineses, pelaron a padre e hijo.

La combinación de luces en la noche aporta una calidez que supera la del abrasador sol diurno. Y el paseo entre las callecitas empedradas, acompañados de la brisa que refresca por fin la ciudad, pone la guinda sobre el pastel.  Salimos de la muralla, callejeando hacia el barrio Getsemani donde nos esperaba una noche más de encanto, listos para partir al amanecer hacia Santa Marta.

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4 respuestas a Cartagena de Indias: folclore, artesanía y privilegiada gastronomía

  1. Deborah Sirvas dijo:

    El relato les queda espectacular, desde sus palabras nos transportan hasta sus propias vivencias y lugares de los cuales nos cuentan. Esperare con ansias su próxima ciudad y por lo pronto me daré el tiempo para ir poniéndome al día poco a poco con el itinerario que lo llevo muy atrasado.
    Suerte amigos! Saludos muy especiales para Noa de Monique.

  2. Hola Deborah
    Recibimos las fotos que nos enviaste. Noa se puso contenta al ver a Monique. Cuando escribamos sobre Lima estate segura que una de ellas sale en el blog. Nos alegra que te gusten los relatos, de eso se trata, de compartir vivencias y de que podáis disfrutar con ellas.
    Un abrazo de esta familia que quedo encantada al conoceros.
    Hasta la vista.

  3. Vis dijo:

    Ishi en cartagena te pelaron con cresta como el Neymar, mañana le enseño la foto a Guille…
    Buscaremos mas jugadores Brasileiros y te pasaremos la info para que escojáis el mejor partido.
    Noa brujita a ver si el próximo Skype te ajuntas, jajaja
    Besos

    • Que bien poder veros a través de Skype. Ya tenéis a Ishi con ganas de ver a Neymar en directo. La brujilla de Noa no es muy amiga de skype tendremos que ir acostumbrándola paulatinamente, por el momento os tenéis que conformar con las fotos.
      Un beso familia

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