Cóbano. Disfrutando de la amabilidad “tica”

El alegre pueblo de Cóbano está localizado en la región sur de la bella Península de Nicoya en la Provincia de Puntarenas. Anteriormente Cóbano estaba formado por pequeños caseríos, pequeño y muy tranquilo, justo en la mitad de un paraje desconocido rodeado de carreteras que te conducen a diferentes playas de las costas del Pacifico, llenas de encanto, tales como Playa Malpais, Playa Santa Teresa, Playa Cabuya y Playa Montezuma. Actualmente Cóbano ha crecido pero mantiene su encanto.

Sabíamos que tocaba día de trayecto, de vez en cuando es inevitable darte una pequeña paliza hasta que llegas a destino. Cogimos el primer autobús a las 8 am desde Playa del Coco  a Puntarenas. Teníamos que cruzar en Ferry, el cual en su trayectoria atraviesa el majestuoso Golfo de Nicoya, con lo cual uno se puede relajar y disfrutar del viaje. El recorrido en el ferry es precioso, tarda una hora en llegar de orilla a orilla. Tuvimos suerte y Ángel consiguió divisar dos mantas rayas y se las mostro a Ishi. A veces consigues ver delfines que siguen el rastro de las olas. Una vez desciendes en el Puerto de Paqueras, tomas otro autobús para por fin llegar a Cóbano. Anna había perdido el ferry de las 2 pm y hasta las cinco no salía el siguiente. Ella tiene una casa a tres kms de Cóbano y nos invitó amablemente a alojarnos unos días con ella. Dijo que el lugar era pequeñito pero que haríamos espacio de una u otra forma.

El hambre nos recordó que apenas habíamos comido entre tanto viaje, así que entre maletas nos ubicamos en un restaurante con un aire muy “tico” (costarricense).

Pescadito rebozado con verduras y un poco de arroz, unos nachos al estilo costarricense acompañados con aguacate, queso fundido y una base de frijoles. La verdad, no sé si era debido a que teníamos mucha hambre, pero lo devoramos y estaba todo delicioso. Se iba haciendo de noche y por fin divisamos el autobús del que descendió Anna con sus maletas.

Una casa situada a tres kms de Cóbano

Con la linterna conseguimos abrir el candado. La casa estaba a oscuras esperando sentirse de nuevo acompañada. Una pequeña casita en la naturaleza, muy sencilla y muy cálida, de aquellas que cambian de aspecto solo habitándolas.

–          Mami yo quiero dormir con aita en la tienda de campaña. Nos dejas? si,si, nos dejas.-  La voz de Ishi sonaba entre todo el griterío.

–          Yo mami duermo contigo, hay bichos?, si hay bichos.- decía Noa mirando por todos los rincones.

–          Que lindos.- Esta vez era Ana desbordada por las preguntas.

Y que iba a decir Ana!!!, nos encantó pasar esos cuatro días con ella, saco la tienda de campaña que tanto reclamaba el niño y todo lo que hizo falta de un pequeño armario arrinconado. El armario recordaba la maleta de Mary Poppins, no os podéis imaginar su cabida. Hincho un colchón, pues ella decía que prefería el suelo, nos dejó a Noa y a mi dormir en su cama.

–          Ana, ya duermo yo aquí de verdad.- Le insistí. Me sabia mal siendo su casa y encima siendo la mayor, que fuese ella la que durmiese en el suelo del salón con una colchoneta.

–          Que no, que a mi me encanta dormir duro, siempre batallo por ello.– Contesto preparando al mismo tiempo un vasito de leche caliente con vainilla para los niños y un poco de café para nosotros.

Es una mujer con mundo. Tiene dos hijas adultas en la universidad, enérgica, con una sabiduría muy especial, decidida, amante de la naturaleza y de Costa Rica. Cada vez que observa una injusticia, se tala un árbol de la zona u encuentra basura en el rio, intentan construir un hotelazo cerca de una zona considerada parque natural, ahí va ella, a poner una denuncia y a organizar a la gente afectada para que protesten y reclamen lo que es suyo.

–          Si no reclamamos destruirán poco a poco este país tan bello, si viene cualquier gringo con dinero ahí le dan el permiso para construir y todo se destroza, es una pena. Y encima nos cambian los nombres de los lugares- Nos explicaba indignada, ya con los niños en los brazos de Morfeo.

Paseando por la granja

Que contento estaba Ishi de haber dormido en la tienda de campaña acompañado por su aita!!!. La relación de Ishi y Ángel es tan especial como explosiva y una de las batallas de este viaje será conseguir que lleguen a un equilibrio. Ishi lo reclama a gritos, pero al mismo tiempo le suele provocar hasta conseguir sacar a Ángel de sus casillas. Ángel esta deseoso también de encontrar la fórmula magistral. En fin estamos la mar de entretenidos, disfrutando con intensidad cada situación familiar. Cada loco con su tema.

El café lo colamos a la manera tradicional, un saquito con café colgado de un artilugio muy divertido, agua hirviendo, un chorro va deslizándose a la jarrita del café, mientras el color del agua va transformándose en un marrón intenso. En la casa se percibe el olor del café en cada rincón. Cebollita, tomate y unos huevos revueltos acompañado de tostadas.

–          Yo quiero más lechita de esa con vainilla. Esta tan rica!!!.- A Noa le encanta la leche y actualmente está adicta a acompañarla con un chorrito de vainilla.

Ana ofreció a Ishi café con leche. En España, actualmente los niños no toman café, pues al tener cafeína, se recomienda evitarlo. Pero en muchos de los países latinoamericanos los niños desayunan con café e incluso te explican las propiedades beneficiosas de que lo tomen, así que Ishi tomo una tacita de café con leche.

–          Mami me siento tan mayor por haber tomado café, podre tomar más veces.-  Sonreía Ishi con la taza entre sus manos.

–          Aita te preparo una sopa muy rica, veras.- Noa iba trajinando con las sobras del café, un trozo de limón, unas cuantas hierbas, pim, pam pum, iba revolviendo en su receta infantil, que churroso quedo todo, y por supuesto nos tomamos la sopita, argggg.

Paseamos por la granja. En el establo estaban fumigando a las vacas, llenas de garrapatas, un ternerito acabado de nacer mamaba de la teta de su madre, que delicioso. Subí los niños a uno de los caballos con los que recogían el ganado y dimos un paseo por la pradera. Cuando has nacido en ciudad, la vida en el campo te resulta siempre un espectáculo.

Que risas, que gozada verles disfrutar, desciende, asciende, ahora yo, ahora tu. El caballo relincha, la vaca muge, monos de cara blanca se deslizaban de la copa de un árbol, varias madres con sus crías, saltando entre los árboles. De regreso, nos metimos en el establo, Ishi quería aprender a lanzar el lazo, se esforzaba lanzando sin descanso hasta que en una de ellas consiguió amarrar uno de los terneros más grandes. Mientras, Noa se entretenía caminando decidida entre las patas de las vacas,  paseando al ternerito acabado de nacer, frotándole el hocico. Nuestras ropas tomaron ese particular olor a vaca, caballo y establo.

Un día de playa

Al día siguiente disfrutamos de un día en la playa, tras otro paseíto en autobús. Montezuma está ubicada en la punta sur de la Península de Nicoya y fue un remoto y pequeño pueblo pescador. Este pequeño pueblo cuenta con una atmosfera muy tranquila, tiene un estilo de vida Hippie que atrae a muchos turistas.

La costa de Montezuma posee playas muy lindas y limpias, separadas por rocas aflorando y una gran área para el surfing. Costa Rica tiene fama de tener playas muy cuidadas, la de Playas del Coco nos había decepcionado, así que nos alegremos al llegar a las playas de Montezuma y poder deleitarnos y sumergirnos en la inmensidad del mar. No os podéis imaginar la sorpresa que tuvimos al quitarnos las camisetas. Ishi y yo teníamos una compañía poco agradable, lucíamos sendas garrapatas pegadísimas a nuestro cuerpo. Que desagradable sensación!!!. Angel  no las arranco de cuajo y el  agua de mar ahogo a los desagradables bichejos y el aire arrastro el sonido de nuestros gritos silenciando el escándalo acaecido.  Que animal más nauseabundo!!!. Arjjjjjjjj!!!.

A nuestro regreso a la casa hicimos un delicioso pescado preparado con condimento y envuelto en papel de plata, lo colocamos en un horno artesanal realizado en el porche. En el fuego tostamos “semillas de marañón” (anacardos). Una cena deliciosa acompañada de una fresca botella de vino blanco. Cóbano nos sorprendió con su olor a campo, a verde, a tierra, a leche con vainilla, a esa compañía tan generosa, Ana llena de su vital energía.

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