Un fin de semana entre amigos

Fue un fin de semana con una gran variedad de acontecimientos, el recorrido fue intenso, nuestro destino final era Mindo. No obstante teníamos que hacer varias paradas en el camino. Queríamos conocer la comunidad indígena de los Tsáchilas en Santo Domingo. Galo tenia una reunión en Santa María con un equipo de futbol local, con el fin de captar niños aficionados al futbol, dándoles la oportunidad de que puedan ser seleccionados para jugar en equipos de futbol semiprofesionales, enfatizando la importancia del deporte, del trabajo en equipo y sobretodo su educación. 

Galo es un personaje asombroso, diríase un caballero a la  antigua usanza, o bien un idealista moderno. Tiene tanto de caballero, en su forma, en su porte, en sus conversaciones, como de idealista, en sus creencias, en su inconformismo, en esa manera propia de luchar contra el sistema y aportar con fuerza sus creencias. Lorena, “su amor”, es una mujer estupenda, bella, serena, implicada en las causas de sociales, en la humanidad, absorta en la fotografía, en plasmar gotas de agua y amante del cacao, el cual nos mostró en ese viaje desde su interior.

El camino desde Quito hasta Santa María es precioso. El paisaje va cambiando a medida que te alejas de la ciudad, los verdes cada vez son más intensos. Paramos en uno de los pueblos donde trabajaban las melcochas, unos dulces típicos de la zona, amasando el caramelo lanzándolo hacia un gancho, ablandando la pegajosa masa en cada vuelta que daban. Era de lo mas atractivo, nos fascinaba su movimiento.

El dulce nos recordaba los largos cabellos dorados de la princesa Rapunzel. No fuimos capaces de irnos sin comprar alguno de los productos que exponían, con solo verlos se nos hacia la boca agua.

–          ¡Guau! que olorcito mas rico, dan ganas de comérselo todo.- Ishi y Noa salivando no dejaban de mirar asombrados como amasaban el dulce.

Cruzamos una laguna a bordo de una gabarra,  que utilizan para pasar los vehículos de un lado a otro. El paseo no dejaba de sorprendernos. Seguimos camino, comiendo dulces, charlando, riendo, dándonos la oportunidad de conocernos a través de una lengua común, el interés de los unos por los otros. Finalmente llegamos a la comunidad de Santo Domingo de los Tsáchilas.

 Visita a la comunidad de  los Tsáchilas

Los tsáchilas son un grupo étnico, cuyos integrantes se encuentran distribuidos en los asentamientos rurales de Chiguilpe, Otongo, Mapalí, Peripa, el Poste, El Bua, Congoma y Naranjos. Son una de las pocas culturas antecedentes a los Incas. Luchan por defender su herencia cultural, amenazados con su extinción. Como grupo minoritario, es admirable como consiguen preservar su cultura  a pesar de la presión exterior constante y de este mundo global que muchas veces no pone la atención debida a grupos minoritarios similares. Como comunidad preservan características propias, tradiciones ancestrales, el ritual de la ayahuasca, la elaboración de la chicha, etc. Una manera de vivir diferente, así como su forma de relacionarse con su entorno, dando importancia a la madre tierra, a los chamanes, grandes conocedores de las plantas medicinales y de sus poderes de sanación espiritual y física.

Su organización social esta basada en el respeto al trabajo colectivo y la organización comunal. Entre los rasgos más distinguidos de esta cultura se encuentran su lengua el Tsa’fiqui, que se traduce al español como «la verdadera lengua¨. Son conocidos por la costumbre de los integrantes del sexo masculino de recortar y teñir su cabello de rojo, rasgo por el cual también son conocidos como «colorados». No obstante el término a nivel comunitario es considerado despectivo e ignorante. La explicación a dicha costumbre tiene un aspecto espiritual muy profundo.

Lorena pidió si le podían proporcionar cacao. Uno de los compañeros tsachilas desapareció al interior de una plantación y regreso con esa fruta abierta y cortada en dos pedazos, preparada para ser disfrutada. Mientras, Ángel y  Galo explicaron a la comunidad el motivo de nuestro viaje y la posibilidad de que participasen en los talleres educativos, dando la oportunidad de dar a conocer al mundo su cultura.

Lorena, Ishi, Noa y Yo observábamos la evolución de la reunión saboreando el cacao. El cacao como fruta nos tiene maravillados. Su color a medida que va madurando cambia a unas tonalidades que me recuerdan los colores del otoño, rojizos, amarillentos. La forma del cacao es absolutamente deslumbrante, su belleza no solo radica en su forma, lo es todo, la textura, el color, el olor que desprende sin siquiera abrirla. Y una vez abierta, con ese suave “crecc”, te embriagas con el tesoro que guarda en su interior, pepitas rodeadas de una gelatina blanca que tras saborear una primera vez nunca podrás olvidarte de esta prodigiosa y exótica fruta. Al igual que nunca podremos olvidar a esta cautivante comunidad.

Erase una vez Mindo

Llegamos a Mindo ya de noche, no habíamos reservado hotel, pero dimos con uno la mar de simpático, donde las habitaciones eran cabañas de madera que embriagaban con su suave olor, parecían casas diminutas de chocolate, tanto en su interior como en su exterior. Como os he comentado el día había sido muy largo así que caímos rendidos solo al primer contacto con las sabanas, un cielo lleno de estrellas acuno nuestros sueños.

El pueblo de Mindo esta localizado a dos horas y media de Quito, posee una belleza natural, un paraíso a pocas horas de la capital. El lugar destaca por su tranquilidad, ubicado en un valle rodeado de 19.000 hectáreas de bosque primario y secundario.  La fauna que habita cuenta con unas 500 variedades de pájaros y unos 40 tipos de mariposas, además de 170 especies de orquídeas.

Como es lógico es un lugar especial para la observación de aves, colibríes, el famoso Gallo de Peña, de color rojo brillante, que construye sus nidos en las vertiginosas paredes verticales de los cañones selváticos, tucanes, quetzales, carpinteros y numerosas aves de vistosos colores.

Las orquídeas, bromeliads, heliconias, helechos, vides, musgos y líquenes crecen en la abundancia aquí. Una gran variedad, única en esta región de America del Sur.  Mindo es conocido internacionalmente como “vida de pájaro o pájaro importante” por su flora excepcional, por su maravillosa fauna y botánica. Todo ello considerado vital para el desarrollo del turismo ecológico. Es increíble cerrar los ojos y escuchar el sonido que te envuelve alrededor, embriagarte con los olores y gozar abriendo los ojos en ese arcoíris de colores.

Iniciativa Mindo lindo

Durante el fin de semana en Mindo, Lorena y Galo nos presentaron a Pedro, ecuatoriano, y Heike, alemana, y sus hijas Edith de 11 años y Manuela de 8 años. Compartimos experiencias e inquietudes al calor de una taza de madreluisa. La familia vive en Mindo, muy comprometidos con la conservación de la biodiversidad y siendo consecuentes con ella. Os invitamos a conocerlos un poco mas.

http://www.mindolindo.com

Deslizándonos a través de la selva:

El bosque protector Mindo-Nambillo está ubicado a sólo unos minutos de los alojamientos locales. Sus 19.200 hectáreas, abarca desde la pluviselva subtropical húmeda hasta las paredes empinadas del Guagua Pichincha (sobre los 4.000m). Quisimos probar una experiencia nueva, el Canopy. Es un nuevo deporte en el cual puedes disfrutar del entorno natural que te rodea desde las alturas, sin ser intrusos del medio natural.

Los cables abarcan una gran área subtropical, puedes adentrarte mágicamente en la selva, interfiriendo mínimamente en ella, acompañados por dos expertos que aman el deporte y esa biodiversidad que te hace vibrar sin darte cuenta.

–          ¡dabadabaduuuuu! que alucinante, pero que espectáculo, joder esto es precioso!!!.- cada cual se deslizaba de un modo peculiar, pero todos coincidimos en que fue una autentica gozada.

Pasamos unas horas apasionantes, dejándonos deslizar, bien equipados, entre un paisaje espectacular en el cual podías sumergir tus pensamientos mas profundos y dejar que la adrenalina hiciese fruto en ellos.

Entre mariposas y colibrís

Desde que entras al lugar, te ves trasladado a un universo desconocido, la naturaleza te rodea, la puedes palpar tan de cerca que incluso puedes imaginar ser un colibrí volando en esa majestuosidad, en ese movimiento tan fascinante que te cautiva no tan solo por su colorido, por su vuelo, sino por la fragilidad que esconde, por la belleza que desprende al ver la delicadeza al libar las flores. Una vez consigues traspasar la zona donde habitan los colibrís, te adentras en una habitación que te deja aun mas asombrada. Corres una cortina y un sinfín de mariposas de infinitos colores vuelan libres entre las flores. Nos mostraron  donde todo su ciclo de vida, nos encantamos con la gran variedad y colorido de las mariposas diurnas de este valle encantado que es Mindo.

–          Yo me quiero poner una en la nariz.- Decía Ishi tras descubrir como hacer que las mariposas posasen en sus manos.

–          Aita a mi me da miedo.- Noa protestaba inquieta.

–          No tengas miedo Noa, yo te muestro como hacerlo, veras que hermoso.- Le tranquilizaba Lorena.

Bailamos junto con las mariposas en un universo lleno de elegancia, donde el tiempo paso fugaz.

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Mi lindo Quito

Salimos de Santa Marta de madrugada, a eso de las 3 AM. Cuando hay que madrugar a esas horas, los niños hay que llevarlos a rastras. El taxi nos dejo en la esquina,  a la hora indicada por la agencia contratada. La furgoneta que tenia que llevarnos hasta el aeropuerto en Cartagena de Indias no llegaba. La imagen volvía a ser patética, tirados como colillas en mitad de la acera esperando que llegara el vehículo. Tras el retraso y una vez en el interior, el aire acondicionado estaba a tope y pedimos que lo quitasen, al menos hasta que los niños se recuperasen. Estábamos helados por la espera, ni caso…, proteste y me miraron como si estuviese trastornada, así que finalmente desistimos en el intento.

El avión hacia escala en Bogotá, llegamos con tiempo, pero el enlace estaba retrasado y no perdimos el vuelo a Quito por los pelos. Como era previsible una de las maletas no consiguió llegar a buen puerto, así que aterrizamos en Quito solo con la maleta cargada con la ropa de los niños. Recordamos entonces el consejo de nuestro amigo Jaume, de llevar dos maletas pero con un poco de cada uno de la familia en cada una de ellas, por si se perdía alguna por el camino. Parece que el ser humano tiene que aprenderlo por experiencia propia para dar importancia a sabios consejos.

Descansando junto al calor del hogar

Durante los últimos 8 meses, me cuesta saber en cuantos lugares diferentes hemos dormido, me hace gracia observar como los niños se acostumbran y denominan “vamos a casa”, refiriéndose al sitio donde dormimos cada noche tras cualquier paseo. Recuerdo una noche cuando era niña haber cambiado de cama con uno de mis hermanos, la habitación estaba oscura, sentía miedo y quería ir junto a mis padres, y no supe encontrar la ubicación de la puerta, medio dormida y un tanto frustrada, regresé a la cama sin saber realmente como demonios no había sido posible dar con la puerta.

Habíamos contactado con Galo a través de Couchsurfing. No pudo recogernos en el mismo aeropuerto, en Quito han establecido una ley llamada “pico y placa” que consiste en restringir la circulación de ciertos automotores por seis horas, cada día, de acuerdo con el último dígito de su placa. De esta forma intentan mejorar la movilidad. Ese día el coche de Galo no tenía permiso para llegar a la zona del aeropuerto, así que quedo en recogernos en otro lugar. Nos llevó a tomar un delicioso helado tropical, mientras el finalizaba una ultima reunión laboral. Al llegar a su casa caímos rendidos tras un largo día de viaje.

Recorriendo el casco histórico

La capital de Ecuador tiene el centro histórico más grande, menos deteriorado y mejor preservado de América. Junto con el centro histórico de Cracovia (Polonia), fue de los primeros en ser declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, en 1978.

Tras un sueño reparador, decidimos recorrer el centro histórico. Galo nos guió con un pequeño mapa, subrayando las zonas a recorrer, mostrándonos el trolebús y el ecobus como vehículos posibles de ida y retorno. Tras la lección magistral de ubicación general, el mapa empezaba a quedar tal como nos gusta, con un poco mas de roce,  unas rayas por aquí, un escrito por allá, algún restaurante o lugar mas escondido al que debíamos acercarnos, zonas señaladas como barrios un poco mas conflictivos a los cuales no acercarse en caso de que fuese ya oscuro…..En un momento dado nos equivocamos de sentido y al preguntar a un señor si estábamos muy lejos del centro, nos acompañó al trolebús que nos dejaría mas cerca de la zona señalada, recalcando alegremente “al turista hay que cuidarle, no se apuren, estoy encantado con su compañía y la de estas bellezas”, refiriéndose a los niños. ¡Que encanto de hombre!.

Paseando por el centro histórico, nos quedamos gratamente asombrados por su organización, limpieza y por la calidez de su gente. Iglesias coloniales, calles angostas, plazas, piletas, la cultura y el arte se observan en cada rincón. En las plazas exponían fotografías varias, en una de ellas plasmaban a las mujeres quiteñas, entre las cuales Noa posó ante la cámara mezclándose con su gente. Recorriendo con encanto los rincones, te das cuenta como la tradición de una ciudad mestiza se ofrece a cada paso.

En la plaza grande nos conquistó un puestecito en el que vendían una ensalada de frutas con una crema de lo más empalagosa, nos recordaba el merengue. Ya en la Plaza de San Francisco nos asomamos a una cafetería en la que ofrecían productos artesanales diversos y podíamos conectar con internet. Queríamos enviar un mail a nuestra sobrina y primita Nora que cumplía su primer año.

Hola guapísimos,
No hemos podido hacer skype porque no tenemos conexión en la casa de Galo el chico con el que vivimos en Quito.
Estamos en el centro en una cafetería con internet y no hemos dejado pasar la ocasión para felicitar el primer añito de la dulce Nora. Nos gustaría tener un agujerito para poder mirar como sopla su vela y ver como da sus primeros pasos.
Ishi y Noa le mandan un achuchon de esos de oso amoroso y otro para todos sus primos que seguro que  no andarán muy lejos.
Feliz, feliz en tu día
amiguita que dios te bendiga,
que reine la paz en tu día
y que cummmples muuuuchoooos maaaaaaaaasssssssssss
iuuuuujuuuuuuuu iabadabaduuuuuuu.
Noa nos vuelve a decir FELIZ CUMPLEAÑOS NORA, Aita que mucha magia,Ishi que eres una campeona, y yo que te quiero mucho.
Noa, Ishi, Diana & Ángel

–          Hey chicos!!! mirad que chocolate 100% cacao, os atrevéis con el.- Retaba Ángel.

–          Ummm! si, si, yo quiero chocolate.- Decían los niños.

–          En cuanto a mi, si a parte del chocolate me invitas a una tacita de café expreso me haces la mujer mas feliz del mundo.– Contesté

El amargo chocolate untado en el café me inundó de energía, algo desbordante, increíble, un sabor insuperable, ahora bien, para deleitarse ha de ser a trocitos diminutos. Al mirar a los niños, observe su cara desencajada, y la cara picara de Ángel lo decía todo. Claro, ellos eso del 100% cacao, no les resultaba muy familiar, lo relacionaban a mucho chocolate. Se introdujeron la pastilla al completo en su boca, tal y como estaban acostumbrados con el chocolate con leche.

–          Arrrrgggg! Pero mami, Aita esto no es chocolate, sabe a demonios.- Caras cada vez mas arrobadas.

–          Mira, poneros solo un trocito pequeño y mezclarlo con un poco de azúcar, así, ahora paladearlo, y veréis que si que es chocolate.– Ángel les mostro como disfrutarlo.

Y al llegar a casa, la tía Belén nos había contestado el mail, ¡guau que sorpresa!

Hola, familia!! Mil gracias por la felicitación a Nora! Nos hizo mucha ilusión! La peque tuvo a bien obsequiarnos con sus primeros pasos en solitario justo el día que estábamos todos reunidos comiendo para celebrar su cumple y justo después de estrenar los zapatitos que le había regalado su tía Vivi (pues no estaba inflada la tía diciendo que el mérito era de su regalo). Fue muy emocionante. Desde entonces está imparable y agotadora pero divertida y Lucas y Bruno se lo pasan teta corriendo  y jugando con ella. Pero lo mejor es que ayer nos llegó la carta de cumpleaños que le enviasteis a Lucas ¡hace 3 meses! Qué dibujos tan chulos! Pues nada, eso, que muchas gracias, muchos besitos y cuidaros mucho!!
Belén.
 

Segundo día en el centro, repetimos

Como os he comentado Quito nos ha fascinado, así que decidimos pasar un día mas recorriendo el casco antiguo. Por la mañana, aprovechamos dos horitas de “homeschooling”, antes de dirigirnos hacia el ecobus. Aprovechábamos las mañanas, pues por la tarde refrescaba y muchas veces solía llover. El ecobus y el trolebús, tienen su encanto, os recomendamos moveros en ellos, pues son rápidos, pasan asiduamente y tienes la oportunidad de deleitarte entre conversaciones dispares de quiteños que van o regresan de sus trabajos.

La gastronomía Ecuatoriana también nos ha embelesado. Esta vez paramos a almorzar en un restaurante especializado en cebiche, mariscos y variedades marinas. Todo estaba delicioso, hasta Noa, la más problemática con las comidas, rechupeteaba las conchas o pechinas a la plancha, los camarones nos decían ¡hola!, y el arroz en su salsa no tenia desperdicio.

Seguimos nuestro paseo hasta llegar a una plaza en la que jugamos a realizar extrañas figuras mediante el propio reflejo de nuestros cuerpos sobre una estatua de mármol.

–          Jajajajjajajejej! Noa quédate ahí, así estas muy graciosa, jejijojo, parece que tenga dos narices.- Ishi se reía a carcajadas.

–          Pero este espejo hace caras de lo mas graciosas, jajeju, parecemos muy gordos y bichos raros.– Noa se deleitaba riendo junto con su hermano.

Las luces nocturnas hacen brillar Quito 

Cualquier ciudad tiene dos almas. Las emociones y sensaciones que te embargan paseando por entre las calles y lugares recónditos por el día, no tienen nada que ver con un paseo  de la mano de una cautivadora noche. La luz natural va desapareciendo, el sol se despide brindándonos sus últimos rayos. La ciudad sigue vibrando con un son cambiante, diferente, las luces artificiales se encienden tímidamente.

Colores amarillos, anaranjados, algún que otro azul se observan alumbrando los edificios, iglesias, monumentos, las calles, callejuelas empedradas. Esquinas semioscuras donde los transeúntes enamorados aprovechan para besarse, ardor, brillos en la oscuridad. Los caminantes se van difuminando, algunas calles mas escandalosas, con ritmo nocturno, suenan alegres en su apogeo, pasos seguros, decididos, en busca de diversión. Otras sin tanta intensidad, van silenciándose, los comercios se retiran, se cierran las rejas que les protegen, intentando descansar para poder brillar de nuevo cuando llegue el nuevo día. El alma de la noche tiene un aroma, un color, un sabor, un sonido y un lenguaje especial que al no estar acostumbrado puede asustar, pero el que sabe apreciar su belleza descubrirá que cada ciudad puede culminar con solo trasnochar.  Galo nos obsequió con un  paseo nocturno y las luces hicieron brillar Quito.

Una situación un tanto comprometida

Al día siguiente decidimos visitar el Parque de la Carolina, el cual quedaba relativamente cerca de casa de Galo. Tras el desayuno, fuimos caminando, queríamos pasar un día tranquilo, cerca de casa. En el parque muchos quiteños aprovechaban para realizar deporte, había personas haciendo footing, otros   fortaleciendo sus músculos aprovechando unas barras, que nosotros utilizamos como columpios. En el parque hay un lago donde cogimos un patín “pédalo”. Trasteando en el, intentando ponernos de acuerdo en quien y como manejarlo pasaron los 30 minutos.

Regresamos a casa, empezaba a chispear, vimos un restaurante en el que daban un menú que nos atrajo tanto por su aspecto como por su precio. Íbamos a entrar, pero Ángel se dio cuenta que no llevaba nada de efectivo, tenia que sacar dinero pues no aceptaban tarjeta.  El banco mas cercano quedaba a diez minutos andando, la lluvia iba “in crescendo”, Ángel decidió ir a paso ligero, mientras nosotros le esperábamos.

–          No se apure, entren y les voy sirviendo el menú, mientras su marido regresa.- Nos dijo el hombre muy amable, viendo a los críos inquietos.

Estuve dudando un segundo, pero finalmente al ver la cara bonachona del hombre, le dije que solo sirviese por el momento a los niños, que yo esperaría a Ángel. Viendo lo que había tardado y la cara de Ángel, cuando vió a los niños iniciando ya el segundo plato, vi que algo no funcionaba.

–          Pero que hacéis ya comiendo, como es que habéis entrado, caray Diana, pues ahora si que estamos listos, me deniegan la operación, ya puedes solucionar tu esta papeleta, yo voy a ver si puedo hablar con La Caixa en Santa María y ver que pasa.- Me dijo Ángel con cara de pocos amigos y empapado de agua.

–          Ejem, ejem, disculpe señor, mire es que tenemos un problema con la tarjeta, así que no tenemos como pagarle los dos menús, lo siento mucho, yo le prometo resolver cuanto antes y solucionar este contratiempo.- Le explicaba la odisea mientras los niños miraban despreocupados.

La verdad es que la situación era un tanto comprometida, pues el dueño del local no nos conocía de nada, las pintas que llevamos viajando tampoco ayudan mucho a nuestro favor, pues a pesar de que siempre he pensado que las apariencias engañan, el estar más o menos presentable también ayuda. No obstante, el hombre asumió galantemente la situación, y no solo dijo que no importaba sino que por supuesto me relajase y que ahora mismo me serviría mi primer plato, con su zumo, su segundo y su postre.

–          No, no faltaba mas, solo le dejo a deber lo de los niños.– Le dije un tanto avergonzada.

–          Ni hablar ya resolverán, sírvanle la sopa.- Le dijo al camarero.

Es uno de esos momentos, en que por un lado quieres desaparecer, por otro, te das cuenta de lo que para ti es un gran contratiempo, para el que te escucha y se sabe poner en tu lugar es cuestión de confianza. Que en nuestro camino, estamos encontrando un sinfín de personas con buen corazón. De que el ser humano, a pesar de sus diferencias culturales puede encontrar puntos comunes y apoyarse en cualquier situación. Y por otro lado de la seguridad que te aporta tener una respuesta eficiente en la sucursal que te lleva la parte económica al otro lado del charco. Ángel tuvo una conversación entrecortada, mientras finalizaba mi menú, a través de Skype y le solucionaron rápidamente el problema pudiendo disponer de nuevo de efectivo.

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Santa Marta. Conviviendo en familia numerosa

Santa Marta también es conocida por su pasado colonial. Para los colombianos Santa Marta es uno de los primeros destinos turísticos, el barrio de Rodadero, el parque natural de Tayrona, la Sierra Nevada de Santa Marta y la belleza de sus playas Caribeñas, Playa Blanca, Taganga…

Llegamos a Santa Marta en bus desde Cartagena de Indias. El autobús nos dejo en la bomba (gasolinera) de Matacoco. La escena era un poco desoladora, polvo y mas polvo acompañado de viento, el cual arrastraba arena y te hacia cerrar inevitablemente los ojos. Nuestros cuerpos pegados a nuestras conocidas maletas, la verde, la negra menos manejable y las mochilitas de los niños, sin descuidar mi bolso indio que poco a poco va perdiendo forma y color.  Teníamos una dirección que nos había proporcionado Nora a través del mail de couchsurfing, pero lamentablemente ningún taxista la conocía y quien la conocía no quería llevarnos hacia el lugar indicado.

–       “!huy! ni hablar yo por allí no paso con mi carro”.- Nos contestaban tras parar algún taxista

–       Caray Ángel!!! pero tu crees que esta bien la dirección, parece que tengamos que llegar a un lugar inhabitado por la reacción de los taxistas.- Comentaba con Ángel.

–       Llamare a Nora para asegurarnos.– Contestó

De la nada escuchamos el rugir del viejo coche aparcado a nuestra vera, el cual creíamos que estaba abandonado. Las maletas seguían dándonos sustento, y el señor del coche, que la verdad, no se bien de donde surgió,  nos dijo sin mas, que él nos llevaría. A veces no te queda otra alternativa y la situación mas inverosímil se convierte en la escogida.

El muro que cubría la casa estaba pintado de amarillo por su parte baja. Nora nos esperaba vestida con un largo vestido blanco dándonos la bienvenida. Su casa es preciosa, muy amplia, con un techo construido con hoja de palma, descansa sobre un acantilado, y las vistas de las que disfruta son impresionantes, se respira siempre un suave aroma a palma que da pie a relajarte y a un no querer salir de ese confortable hogar lleno de niños. No conocimos al marido de Nora, pues por motivos laborales pasa algún tiempo fuera de casa, pero si pudimos disfrutar de la compañía de la dulce Nora y de sus tres hijos.

Una familia numerosa

De esta forma conocimos a Luis de 13 años, con una figura de lo más espigada, moreno, de enormes ojos, inquieto, educado, conversador, risueño, en esa edad en la que el mundo de los adultos le empieza a atraer pero que el niño que sigue siendo persiste con toda su fuerza. Daniela, de 9 años, una niña hermosa, con una mirada especial, mucho más seria en un primer momento, inteligente, guardaba las distancias hasta que finalmente decidió dejarse conocer, dejándonos disfrutar de su dulzura y su carácter sumamente directo. Y finalmente el benjamín de la familia Don Giorgio, de 6 años, un gran conquistador, alegre, movido, intenso, y de una gran ternura.

Una pareja de americanos que tras la jubilación disfrutaban de los últimos días en casa de Nora, habían decidido salir de EEUU y vivir definitivamente en algún lugar de Latinoamérica, pero todavía no habían elegido el sitio definitivo y dedicaban su tiempo a aprender el español y a decidir el lugar de su futuro nuevo hogar. A pesar de que fueron encantadores, creo que se les pusieron los pelos de punta al ver todavía mas niños recorriendo la casa.

Daniela hizo buenas migas con Ishi, incluso se integro en las clases matutinas. Noa y Giorgio más que buenas migas, eran uña y carne, reían y formaban una pareja sorprendente de la que no podías dejar de maravillarte. Luis ponía la nota de cordura al grupo, pues les paraba cuando alguna de las locuras rayaba lo irracional.

Pasamos tres noches con Nora y su familia,  la última noche, Giorgio y Noa estaban dibujando encima de la mesa de la cocina, los colores desperdigados por todas partes, cada cual perdido en su hoja en blanco, en su mundo de ensueño.

–       Mira Noa este soy yo, Giorgio y aquí estas tu, entonces cuando te vayas, yo iré a España y volveremos a jugar ¡vale!.- Orgulloso le mostraba su boceto trazado con lápiz.

–       Que bien, entonces le diremos a tus papas, para ver si te dejan ir a Santa María, toma te regalo mi dibujo.- Noa le dio un dibujo similar en el que salían dos amigos cogidos de la mano.

Pasando una tarde regocijándonos entre pozas de agua

A media hora caminando desde la casa de Nora encuentras unas pozas de agua, “Finca las pozas”, situado en el sector Tigrera cerca de Minca. Pedimos permiso a Nora para realizar una pequeña excursión al lugar, llevándonos a todo el  equipo al completo.

Iniciamos el ascenso a las pozas andando, pero paulatinamente los niños fueron protestando pues era todo subida y finalmente un servicio de motos, decidió llevarnos hasta el final del trayecto. Nos subieron de tres en tres e incluso uno de ellas decidió cargar con cuatro. Para los lugareños es su forma de transporte, para nosotros resultaba inusual ver una moto tan cargada de niños y todos ellos sin casco, solo el conductor lo llevaba, pero claro para Ishi y Noa montar en esa moto con sus nuevos amigos les resulto una aventura maravillosa.

El lugar era tranquilo, sencillo e ideal para refrescarse. Las pozas eran naturales, el agua de un color verdoso. Habían colocado unas mesas, y un chiringuito donde podías pedir aperitivo y algún refrigerio. Entre los arboles colgaban pequeñas hamacas, donde una pareja recostó a su bebe que mecido en ese vaivén, durmió plácidamente dejando a sus papas relajarse entre las aguas.

–       Podemos alquilar un flotador rueda, nos quedaremos mas rato, no?.- Nos preguntaron Daniela y Luis con una gran sonrisa.

–       Por supuesto, decidle al señor que a parte, nos traiga una cocacola con una bolsa de papitas por favor.-  Les encargue

Los niños iban saltando desde las piedras. Formaban un grupo perfecto, la eclosión que tuvieron durante esos días fue genial, todo fluía. Noa jugaba a inventar un extraño brebaje junto con Giorgio, entre los dos no paraban de ingeniárselas para encontrar cada uno de los ingredientes. Ishi, Daniela y Luis iban batallando con la enorme rueda inflable, probablemente la cámara de un camión. Las risas infantiles resonaban en las pozas. La tarde paso fugaz, divertida y serena. Descendimos el camino andando y anocheció entre las anécdotas que iban contando camino su casa, la casa del muro amarillo.

Pasando el día en Playa Taganga

Taganga es un poblado pequeño dedicado a la pesca desde su origen. Posee una cultura milenaria y una tradición de vivir para y gracias a ese precioso mar que les proporciona todo lo necesario. Debido a su belleza, a la zona se le esta imponiendo cierta modernización. Como siempre el turismo es capaz de cambiar cualquier lugar, pero el encanto del pueblo no se ha dejado corromper.

La situación de Taganga es privilegiada, esta enclavada en una bahía al borde del espectacular Parque Natural de Tayrona. Se descubre una de las playas más bonitas de Colombia. El paisaje es precioso, conjunto de mar y montaña, la vegetación de cactus y arbustos combinan con el lugar embelleciéndola aun mas.

En la playa cogimos una lancha, tuvimos que batallar con el precio, pues a pesar de que a Ángel no le suelen subir tanto los precios como a mi, esta vez se estaban pasando.  La lancha nos dejo en una de las playas, donde los pescadores estaban a punto de sacar las redes.

Ese día simplemente nos relajamos y disfrutamos del mar y sus alrededores, meciéndonos entre las olas, estirándonos en la arena, aprovechando pequeños trozos de sombra, recogiendo piedras, pechinas y buscando sus mágicas formas. Un lugar ideal donde conversar, poner la mente en blanco dejando que las olas se lleven aquellos pensamientos que a veces no te dejan dormir.

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Cartagena de Indias: folclore, artesanía y privilegiada gastronomía

Hospedados en un hostal en el barrio Getsemani

Recuerdo nuestra llegada a Cartagena hacia el mediodía, la diferencia de temperatura era notable, teníamos hambre, ganas de pasear y conocer el centro histórico. Dejamos nuestras maletas en un albergue de mochileros, para ser sincera, no muy recomendable por lo barullero y escandaloso a todas horas. De todas formas nos lo esperábamos. La elección del lugar, fue por estar ubicado en el barrio de Getsemani, uno de los barrios más representativos de Cartagena y donde las personas africanas traídas como esclavos habían solido vivir.

Las anécdotas en ese albergue eran continuas, cuando no nos quedábamos sin desayuno, por llegar un poco tarde (8:30 h), nos quedábamos sin desayuno por ser demasiado temprano (7:00h), así que el horario para conseguir desayuno era de lo mas ambiguo y lo cierto es que, por unas cosas u otras nunca conseguimos uno completo.

De madrugada, una de las noches nos abrieron una  de las ventanas para invitarnos a la fiesta que había montado uno de los grupos de mochileros argentinos con los que estábamos hospedados. Pero claro el ritmo siendo mochilero y teniendo niños es muy diferente del que llevaban ell@s, mucho más nocturno y con ganas de fiesta a todas horas. Definitivamente íbamos al revés, cuando nosotros queríamos descansar ellos querían bulla y cuando nosotros estábamos en marcha ellos todavía dormían tras tanto trasnochar.

–          Hey venga todos a bailar.- Un chico con ojos de alucinado invadía nuestra habitación asomando su cara por la ventana.

–          Hola, necesita algo.- No podía creérmelo con lo que había costado dormir tras tanto lio.

–          Hey no chicos nos hemos equivocado, es la mama con los niños, debe ser la habitación del lado, disculpe sigan durmiendo.- Se disculpaba el chico Argentino.

De esta forma éramos conocidos como “la mama con los niños, o los papas”. La siguiente noche vino la policía, pues habían robado en varios cuartos, por suerte el nuestro se lo saltaron. La policía fue interrogando cuarto por cuarto y cuando llegó a la nuestra, de nuevo nos catalogaron con “Esta familia no hace falta son la de los papas y los dos niñ@s. No se preocupen señores sigan durmiendo”.

Amaneceres y atardeceres entre murallas y cañones

Cartagena posee un legado histórico que se palpa en cada calle que recorres, pasear entre los muros te envuelve en pura fantasía. La ciudad brilla hermosa, radiante, palpita encanto a cada paso. Caminando nos vimos envueltos por su cultura, llena de sabor caribeño, por sus costumbres que llenan de vida sus relatos, por esa energía llena de fuerza, fusión de sangre africana y culturas aborígenes.

“Me bastó con dar un paso dentro de la muralla para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde, y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer…»

Vivir Para Contarla, García Márquez, Gabriel.

Recorrimos sus murallas por fuera y por dentro. Puedes ver los restos de estructuras militares, entre sus muros, se abren huecos entre los cuales suelen ponerse parejas de enamorados, disfrutando de un poco de intimidad y de una vista espectacular de ese mar que envuelve Cartagena y le aporta esa fragancia salada, a pesar de que ellos no veían mas allá que sus dos almas entrelazadas.

Descansamos sobre los cañones, formando parte de una alegre estampa donde la gente sale a pasear con el fin de perderse entre el gentío, cada cual sumido en un sueño distinto. El atardecer iba comiéndose los últimos rayos de sol, el cielo fue asumiendo esas embriagadoras formas de luz y color, y la noche conquistó finalmente los muros de la ciudad, tomando un son diferente.

Mujeres entre las murallas

Una gran mayoría de mujeres procedentes de Palenque de San Basilio, y por ello llamadas Palenqueras, se dedican a la venta ambulante de frutas, de bollo, hecho de maíz blanco y de alegrías hechas de coco. De esta forma, nos hacen llegar una tradición milenaria proveniente del Africa Occidental.

¡Oh Cartagena de Indias!

Con sus bonitas murallas

Y un mar que brinda sus playas

Donde el turismo se baña

Y una nativa que ofrece en su linda porcelana

Tajada de piña, coco, banana y papaya.

Petrona Caceres, Apendice 245

Tras pasear por Cartagena te das cuenta de su importancia, de su porte, de su belleza. Forman en si parte del paisaje colonial, diría que son capaces de difuminarse en él, constituyendo un icono querido y conocido por los turistas. Pueden aparecer en el rincón más estratégico, aportándote conversaciones conocedoras de su Colombia adoptada, sabias con costumbres ancestrales propias del lugar de origen de sus antepasados. El latido africano corre por sus venas.

Pueden situarse en las playas o entre las murallas, con un traje llamativo, colorido, amarillo, azul, rojo vistoso. Se abanican bajo el sol abrasador, cubriéndose algunas mediante una sombrilla. Venden su rica ensalada de frutas cubierta con leche condensada y conversan con los turistas. Es imposible no verlas, con su porcelana cargada todavía sobre su cabeza, en busca del turista al que venderle su mercancía. También las encuentras trenzando el pelo, dándole colorido con sus cuentas de colores variados, cada trenza en una combinación diferente, dando lugar a un peinado de lo mas artístico.

Palanquera Colombiana, en tu caminar, en tu conversar, en tus ventas, nos muestras una realidad profunda, una cultura distinta, llena de ese exotismo caribeño.

Homescholing en la biblioteca de la ciudad amurallada

Descubrimos la biblioteca del casco antiguo rodeados del mismo encanto del día anterior. Esta vez con nuestros libros, libretas y una bolsa con plastilinas de colores. Con Noa utilizamos mucho las plastilinas, pues de esta forma se hace mucho más sencillo aprender los sonidos que tiene cada letra.

–          Mami si hago los churritos de esta forma podemos hacer la “mmmmm” verdad, porque mama comienza con “mmmmm”.- Noa iba transformando el churro en una “M”.

–          Y a mi que me toca?, ya he acabado el capitulo del Rey Arturo que me has dicho.- Ishi reclamaba atención.

–          Ishi hoy te daré figuras geométricas,  mama seguirá con tu hermana.- Ángel finalmente había decidido a continuar las clases con Ishi, e Ishi estaba ilusionado con que su aita fuese de nuevo su profesor.

Ese día fue todo perfecto pero no siempre es tan sencillo. Es uno de los temas más complicados con los que nos estamos encontrando en este viaje. La rutina es muy difícil de conseguir, los estados de animo de cada uno varían. Para que se establezca una armonía sin que existan precisamente esos horarios pautados de los que carecemos, hay que ingeniárselas y armarse de mucha paciencia. Así que antes de iniciar nada, siempre esta la típica pregunta y los consecuentes pactos.

–          Pero hoy es sábado,  hoy no toca homeschooling.  Bueno, y ¿porque no damos fracciones en vez de…..? y Noa ¿que es lo que hará hoy?, claro lo que hace ella es muy fácil.- Comentaba Ishi desafiante.

–          Caray Ishi!!! hoy es sábado pero ayer era viernes y no hicimos clase, entonces no me dijiste nada de porque no la dábamos. La verdad es que no nos lo pones nada fácil cuando empiezas así.– Le solemos responder.

Hay días en que Ishi no ve la ocasión de poner sus inquietantes peros o porqués, y esos días normalmente acaban siendo una locura, tienes que romper el ciclo al que te intenta llevar y no siempre tienes el humor necesario para darle la vuelta a la tortilla. Pues a veces te dan ganas de tirar la toalla y decirle, mira chico si no quieres no hacemos nada, pero cuando llegues de nuevo a España te harán un examen y allí ya no habrá tiempo para enseñarte nada nuevo, si lo pasas, seguirás en tu curso y sino pues ya veremos que sucederá, es tu decisión no la de tus papas. Cuando llegamos a este punto, las cosas de nuevo se colocan en su sitio, pero claro nos encantaría no tener que llegar  a ello.

En busca de un trocito de arena

Supongo que alguna vez os habréis encontrado en la playa, toalla al hombro, con ganas de situarte y darte un refrescante chapuzón y con la única pregunta que aborda tu mente ¿Donde demonios nos ponemos?

Tras la sesión de homeschooling, fuimos en busca de una de las playas que rodean la ciudad. En uno de los barrios modernos, en Bocagrande, decidimos colocar nuestras toallas. La arena estaba atestada, y a decir verdad el lugar, en si, no era muy bonito, el encanto lo encontrabas en lo novedoso de la infinidad de carpas de alquiler, una al lado de otras, pequeños puntos sombríos de los que guarecerse del ardiente sol.

Y la gente, esos cartageneros y cartageneras con su alegre caminar, intentando seducirte para darte un masaje, venderte unas gafas, algún heladito, coquitos, enseñarte a bailar…. En fin cualquier situación te abstraía del lugar en que te encontrabas, una playa a rebosar. Ángel y yo observábamos como los niños se relajaron en la arena haciendo castillos, dejando que la tierra y el agua formasen un torreón de entre muchas de las figuras posibles.

El placer de navegar

Una de las actividades que puedes realizar en Cartagena de Indias es ir en busca de las Islas del Rosario, a solo 30 minutos de la ciudad. La idea era de lo mas atractiva, compramos los boletos donde te vendían un pack completo que incluía esos un poco de todo: barco que realizaría el recorrido por las islas del Rosario, visita a un Oceanario de la isla de San Martin de Pajalares, comida típica del lugar en Playa Blanca, baño y regreso a Cartagena.

En fin, al menos no nos dejaron en Playa Blanca que era otra opción. Las Islas, la verdad, es que podrían haber sido de lo más apacibles, pues si hubiésemos conseguido evitar el gentío, el lugar era espectacular. Pero el viaje en barco resultó ser demasiado largo y nauseoso por parte de alguno de los pobres pasajeros que no soportaron el movimiento de vaivén. Así que mucho barco comparado con el poco tiempo que dispusimos para disfrutar de las islas, todas ellas desbordadas por una cantidad increíble de turismo.

Como he dicho otras veces, huimos de los lugares mas turísticos, o de las actividades mas turísticas, pero a veces decidimos arriesgarnos a ver si conseguimos verle el encanto. Por el momento no ha sido posible, ahora bien, no desistiremos en nuestros intentos.

Cartagena «la nuit»

La noche en Cartagena sigue siendo bella, llena de colorido y del más sabroso son y baile rumbero. Los grupos de jóvenes ofrecen dentro de las murallas espectáculos gratuitos, de los que hasta el personaje que carezca de menos ritmo disfrutaría.

Los trajes son vistosos, de vivos colores, las mujeres en sus danzas mueven sus cuerpos a un ritmo desenfrenado, cadera, abdomen, pecho, hombros gozan en su movimiento. El vuelo de sus faldas acompaña el son en cada paso, mientras los hombres entallados en finas mayas y con el torso al desnudo, brillantes lucen sus pieles,  acompañando al baile, aportando el equilibrio que falta.

Tam tam tam los tambores dan la nota que acompasa y te que te hace palpitar, simplemente observando.

–          Cogemos un carrito de esos papis.- Decían los niños.

–          Si, mañana prometido lo cogeremos, ahora ya se hace tarde.– contestamos, mirando como pasaba el caballo a trote, majestuoso el cochero en su carroza.

–          ¡Ala! Niños, mirad he encontrado una herradura.– Comenté.

–          Nos la podemos quedar, dicen que trae suerte.– Dijo Ishi.

Ángel e Ishi llevaban días diciendo que se cortarían el pelo. Al pasar por una de las calles nos atrajo una barbería, en la que muy dispuestos y prácticamente al mismo tiempo, dos peluqueros Cartagineses, pelaron a padre e hijo.

La combinación de luces en la noche aporta una calidez que supera la del abrasador sol diurno. Y el paseo entre las callecitas empedradas, acompañados de la brisa que refresca por fin la ciudad, pone la guinda sobre el pastel.  Salimos de la muralla, callejeando hacia el barrio Getsemani donde nos esperaba una noche más de encanto, listos para partir al amanecer hacia Santa Marta.

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Bogotá. Tierra impulsiva, de grandes revoluciones, capital cultural, rebosante de leyendas y mitos

Vivencias en los aeropuertos

De nuevo nuestros pies saboreaban el traqueteo de un aeropuerto. Los aeropuertos son lugares donde las vivencias se entrecruzan y los sentimientos están a flor de piel. Puedes sentarte durante horas y gozar de forma amena solo dejándote llevar, viendo como las vidas de las personas van bailando en esa incansable obra de teatro. En la obra se enlazan varios actos, dependiendo la localización, zona de llegadas, salidas, puerta de embarque, recogida de equipajes…

Los momentos que fluyen están dotados de un peculiar encanto, diferentes, pero todos ellos unidos a instantes llenos de pasión. Unos se despiden con grandes abrazos, las lagrimas se pueden concentrar en los ojos intentando que no lleguen a brotar, o simplemente dejar que fluyan sin mas, degustando ese cálido sabor salado que conlleva la lagrima al rozar sobre tus labios. Tristeza, nostalgia, sensibilidad. Otros entre sonrisas y abrazos llenos de gozo, parece que vayan a explotar en cualquier momento, alegres bienvenidas, besos paternos, maternos, dulzura de la llegada de un amor pasional, amor impulsivo. Un cálido abrazo, apego de hermanos, cariño de amigos. Aquellos que van con prisas, rezagados, apurando los últimos minutos que les quedan para poder facturar, cruzar la aduana y llegar a la puerta de embarque, los ves corriendo con una pequeña maleta, solos, acompañados, adultos o familias con varios niños, confirmando entre los carteles en que dirección se encuentra ubicada la inalcanzable puerta de embarque. Y uno de los lugares más impresionantes, la zona de recogida de equipajes. Allí se juntan todo tipo de emociones, pues uno ya esta cansado de todo el viaje, solo falta la recta final, localizar tu maleta de entre tantas iguales. Es entonces donde saltan las chispas, las prisas, y los ojos van surcando entre el rodar de la cinta, y les ves alegrarse cuando dan con ella, o impacientarse cuando ya todos andan con sus maletas y todavía no ha salido la nuestra. Ojos enfadados, esperanzados, y si finalmente no llega, cansados, nos dirigimos hacia la consabida reclamación de equipajes.

In extremis, tenemos donde alojarnos, en espera de Carlos

Minutos antes de embarcar a Bogotá, Carlos nos contesto a través de Couchsurfing, ofreciéndonos alojarnos en su casa. Aterrizamos a las 14 h pero no podíamos encontrarnos con el hasta las 19h que finalizaba su turno laboral.

Ya es parte del devenir del viaje, las personas que se cruzan en nuestro camino pasan del gran desconocido a personas que comparten momentos especiales con nuestra familia. Cada uno de ell@s va ocupando un lugar en nuestro recorrido. A pesar del poco tiempo de que disponía, Carlos nos guio nuestros primeros pasos en Bogotá.

Bogotá es la capital de Colombia, está ubicada en el centro del país sobre una extensa planicie en la Cordillera de los Andes a 2.600 metros sobre el nivel del mar. Es una ciudad en constante  transformación, cultural, ciudad de museos, con una gran diversidad al igual que todo el país. Una ciudad que te da centenares de oportunidades y actividades a realizar.

El barrio de La Candelaria en Bogotá posee un encanto especial. El empedrado de sus callecitas convierte en romántico cualquier recorrido, los balcones y los patios coloniales hacen que te enamores de la zona desde el primer momento en que te adentras en él. Nos sentamos delante de una de las innumerables iglesias, degustamos ese delicioso cafecito colombiano, ¡ummmm! ¡Que sabor mas especial!. Nos sumergimos en el Museo del Oro y descansamos en la Plaza Bolivar, donde un actor callejero nos deleitaba haciéndonos bromas con esa ironía fina, que utilizan los colombianos frente a los españoles. Finalmente sucumbimos ante el recorrido abrazando este barrio histórico, del que sin lugar a dudas nos dejo un gran sabor de boca a pesar de las protestas varias de Ishi y Noa con ganas de llegar a casa y ponerse por fin sus pijamas.

Al día siguiente, Carlos ya había salido hacia su trabajo, nosotros estábamos aprovechando la mañana haciendo Homeschooling y de repente, se abrió la puerta, entrando una pareja desconocida para nosotros.

–          Señora, disculpe he debido confundirme.- Un chico joven acompañado de su novia, miraba la llave insistentemente y salió de nuevo al rellano de la escalera para comprobar que no se había confundido de piso.

–          No, entre no se equivocan, somos invitados de Carlos.- Contestaba intentando que no se me escapase la risa por lo absurdo de la situación.

Carlos no esperaba a su compañero de piso hasta una semana mas tarde, así que solo le había explicado brevemente nuestra estancia en Bogotá en su casa. Su piso era pequeño, así que a pesar de que tanto Carlos como su compañero, insistieron en que podíamos quedarnos, decidimos que era mejor alojarnos en un hotel de la zona, lo cual finalmente y como comprobareis mas adelante no fue así.

En casa de Olimpo y Yolanda, conversaciones de media noche

Las estancias en los lugares por donde pasamos son bien dispares. Ahora bien tras los meses que llevamos viajando, nos damos cuenta que una de las experiencias más vitales, es el compartir y convivir con cada una de las personas que vamos conociendo. Cuando preguntamos a los niños sobre los lugares en los que se han sentido como en casa, siempre coinciden con respuestas que conllevan los hogares de diferentes familias con las que hemos convivido. Quizás cambian de hogar o ponen ejemplos y anécdotas respecto a momentos vividos con cada una de las familias, pero nunca suelen recordar las que acaecen en hoteles por los que hemos pasado.  Con ello, no quiero decir que no sea agradable pasar unos días en algún hotel, también es necesario de vez en cuando, pasar unos días únicamente en familia. Sin embargo preferimos, si existe, la opción de conocer un nuevo hogar.

–          Aita, este es el país de Libardo. Pues Libardo es Colombiano, verdad?.- Ishi nos recordó con su pregunta que contactando con Libardo quizás solucionaríamos el poder alojarnos con otra familia.

–          Pues si Ishi tienes razón, no lo había pensado, le escribiré ahora mismo.- Contestó Angel pensando como no se le había ocurrido antes.

Recordáis nuestra estancia en Quebec, pasamos unos días inolvidables junto con Libardo, de origen colombiano y Silvie, quebecua. De esta forma y gracias a la amistad entre Libardo y Olimpo, nos pusimos en contacto y trasladamos nuestras maletas a la casa de Olimpo y Yolanda.

Durante este viaje, sigo pensando en la idea del destino. Es muy curioso como se va entretejiendo todo el recorrido, los cambios que hemos realizado en el trayecto, las personas que vamos conociendo, diferentes aspectos que de forma casual van sucediéndose hasta que finalmente ves un fino trazo, y a través de ese trazo va surgiendo una figura de alegres colores, todo va tomando forma, sentido y con cada cambio, el cual a veces parece un autentico inconveniente, acaba transformándose en algo que debía suceder.

Nuestro encuentro con Olimpo y Yolanda no fue meramente casual, tenemos muchos puntos en común y si de alguna forma tuviera que explicarlo diría que fue como un “dejavu”. Cada uno de nosotros se encontraba viviendo una situación diferente, pero curiosamente todo se hallaba entrelazado entre nosotros.

Olimpo posee un encanto especial, muy social, recién entrado en su séptima década, con una sabiduría propia del que observa la vida desde un estado de calma, sin prisas, pausado, razonando y dándole vueltas hasta llegar al corazón, a los sentimientos. No se el motivo, pero no nos hicimos ninguna foto, si le pudieseis ver podríais observar claramente lo que intento transmitir, pues en su fisonomía se traslucía su esencia. Yolanda mucho más pragmática, sin ese don filosófico, unas veces ausente, otras muy cercana, generosa, dándonos tiempo a adaptarnos en una casa donde sus niñ@s hacia tiempo que dejaron de ser niñ@s, pero donde los padres nunca pueden dejar de serlo a pesar de poderles sentir como adultos.

Ángel, los niños y yo nos quedamos embelesados esos días compartidos en su Hogar por ambas figuras.

Las conversaciones compartidas con Olimpo desde que los niños dormían hasta medianoche, no tenían perdida. Nos explayamos en nuestras explicaciones y nos dimos cuenta de como el viaje poco a poco nos estaba cambiando, nos hicimos conscientes de nuestras diferencias de enfoque, de como evoluciona la familia al completo, de lo divertido de las coincidencias, de las dificultades que conlleva convivir en ese fuerte vinculo, del sentido de afrontar cada situación, y como cada una de las dificultades con las que te encuentras, aportará el equilibrio necesario para hacer realidad nuestro sueño. Puesto que al fin y al cabo, a pesar de que tanto Ángel como yo solemos ver los momentos desde diferentes ángulos, el sentido y amor que nos unen, hace que finalmente coincidamos en un mismo punto.

Camila, la muñeca más grande del mundo

Camila tiene 60 metros de largo, 14 metros de ancho y 15 metros de alto. Permanecía recostada sobre  un gran parque en pleno Bogotá. Esta muñeca es la réplica de una mujer de 28 años y 1,65 de estatura, esta embarazada y apunto de dar a luz. Los niños estaban fascinados por adentrarse en el cuerpo de Camila. La idea nos pareció fantástica, poder conocer cómo es y cómo funciona el cuerpo humano.

Entramos por su pabellón auricular, desde allí realizamos un recorrido por nueve escenarios que representan varias secciones del organismo. En cada uno de ellos se podía sentir cómo funcionan los diferentes órganos del cuerpo, gracias a los efectos especiales.

–          Beagggg!!! mami esta lengua esta viscosa, tiene como saliva.– Noa se asusto pues la lengua empezó a moverse de arriba abajo y la campanilla se hizo presente a simple vista.

–          Pero bueno, de verdad que los pulmones de un fumador son tan negros, pero ¡que horror!.– Decía Ishi al diferenciar entre los pulmones de Camila y los de un fumador.

El recorrido fue de lo más educativo, incluso pudimos ver el feto en el interior de Camila y como él bebe, decidió salir a conocer por primera vez el mundo que le esperaba protegido en ese cálido abrazo materno. A la salida nos esperaban unas bolas enormes de aire que flotaban en una piscina y dentro de las cuales te podías introducir  intentando flotar formando parte de la pelota trasparente.

Inundados por la magia del día de Reyes

La magia que comporta el día de Reyes es espectacular, cada persona lo vive de una forma distinta, dependiendo sin lugar a dudas de como se ha ido trasmitiendo en su familia a través de los años y durante su niñez. Las carrozas de los Reyes son esperadas y envueltas de una gran sorpresa, manteniendo viva la llama en los corazones de las familias, cuando en la cabalgata rodeados de un sinfín de niñ@s, abuel@s, pap@s y no tan niñ@s, ansiosos por ver pasar al apuesto Melchor, el alegre Gaspar y el cálido Baltasar, puedes saborear un poquito de su magia, e intentar que tu beso llegue suavemente hacia sus mejillas.

En Colombia pocos son los que celebran el día de reyes, y no existe la cabalgata, así que vimos la cabalgata en un documental que encontramos de un resumen de todas las cabalgatas acaecidas en España, vimos niños de todas las edades y de diferentes generaciones, con un punto en común. Todas las caras reflejaban la mas cándida emoción de poder ver a los tres Magos en vivo y en directo la noche de reyes.

Los niños estaban de lo mas nerviosos, constantemente nos preguntaban sobre si los Reyes Magos sabrían donde encontrarnos entre tanto trajín, faltaban tres días para el 6 de Enero. Les tranquilizábamos diciéndoles que para ello son magos. Habíamos escrito la carta a los Magos de Oriente y la tiramos en un buzón en Ciudad de Panamá antes de partir hacia Digir Dupu, la Isla Tigre, pero ni nosotros mismos sabíamos que el 5 por la noche dormiríamos en casa de Olimpo y Yolanda, así que lo que si que les hicimos constar en la carta, fue de que estaríamos en algún lugar de Bogotá.

Preparamos unas galletas y tres copitas de vino, una para cada uno de ellos, a los camellos les dejamos un cuenco con agua para que se recuperasen tras tanto traqueteo, no descuidamos dejar los zapatos  de cada uno de los miembros de la casa, y antes de acostarse Ishi y Noa les dejaron unos dibujos y una nota donde les comentaban que los dibujos eran un regalo para ellos.

–          Mami estoy tan nerviosa, tu crees que nos darán un beso. Yo quiero un beso de Baltasar, ¿le gustara mi dibujo? verdad que ha quedado  bonito.- Noa no podía dormir, a pesar de estar agotada.

–          Noa duérmete ya, que si nos ven despiertos pasaran de largo. Aita dejamos la ventana abierta y una luz por si acaso no se aclaran con nuestra dirección, siempre pueden seguir la luz. – Comentaba Ishi, con más dudas.

–          Bueno chicos a dormir que ya es tarde, que tengáis dulces sueños, ya veremos que sucede, yo confío en su magia.- Les besamos a cada uno, en ambas mejillas

Seguimos nuestras largas conversaciones con Olimpo. La noche pasó placida dando lugar a un bello amanecer. No sabemos en que momento nos premiaron con su presencia, pero a la mañana siguiente despertamos cubiertos de un polvo dorado que brillaba en cada rincón de la casa.

–          ¿No te parece fantástico mami? Aita los reyes Magos nos localizaron finalmente y   nos han dejado una carta, nos han dejado dos regalos para cada uno, ¿podemos abrirlos?.- Ishi y Noa gritaban ansiando nuestro despertar.

–          Bueno, bueno, tranquilos, dadnos cinco minutos.– Contestamos.

Querida familia trotamundos:
Vaya traqueteo que lleváis, nos ha sido muy difícil encontraros, pero finalmente siguiendo vuestras pistas, y gracias a Libardo y a Silvie supimos que os alojabais en casa de Olimpo y Yolanda. En fin,  ya estábamos avisados desde el año pasado de vuestra ¨VUELTA AL MUNDO¨, así que veníamos preparados y con mucha energía. Bueno, bueno, ahora nos gustaría conversar con los niños, pues de ellos es el día.
Os estamos observando por un agujerito, muchas veces nos tronchamos con vosotros y vemos que estáis adaptándoos de maravilla en este apasionante viaje que estáis realizando. ¡Que suerte chicos!, podéis ver un sinfín de culturas y conocer lo maravilloso de este mundo y de su gente, quizás dar la vuelta al mundo con vuestros papas sea vuestro mejor regalo.
Noa, vaya carácter, nos encanta tus sonrisas y la alegría que siempre te rodea, nos ha encantado tu estrella amarilla. Déjate que tu mano te lleve a todo lo que quieras dibujar, no siempre sale bien, no te enfades, no vivimos en un mundo perfecto, seria  muy aburrido. Tienes que saber que a base de insistir surge la belleza.
Ishi sentimos mucho lo de la perdida de tu PSP, tienes que saber que esta en buenas manos y te la cuidan mucho, la encontró el papa de un niño en San Francisco y ni te imaginas los ojos de felicidad cuando su papa se la regalo, así que no te sepa mal, en su momento tendrás otra PSP, prometemos conversar con tus papas, pues sabemos que a veces te lo ponen difícil.
También sabemos lo difícil del Homeschooling, y de que tu mama sea la profesora, pero vemos que te esfuerzas y seguro tiraras adelante. Piensa que la educación es un gran pilar en la vida. Bueno caballero, no te enojes y sonríe tanto como puedas. Veras que te hemos traído un regalito sorpresa, que quizás no sea el que esperas, pero el mejor regalo que si os hacemos y que no se ve, es el rociaros a ti, a tu familia, a Olimpo y a Yolanda con mucha magia para este 2012. Magia que os acompañara durante este viaje y en vuestro caminar.
Sabemos que a veces es difícil apreciar el regalo, pues cuesta mas cuando no se ve físicamente, pero también estamos seguros que vosotros sabréis darle la importancia que se merece, así que comprobareis estos días que os acompaña una gran ilusión, alegría y felicidad.  
Un beso enorme de los Magos de Oriente. Uno especial de vuestro querido Baltasar.
                                                                                                                               Melchor, Gaspar y Baltasar
                                                                                                                                                      6 de Enero 2012

Ishi jugaba con unos coches. Noa dibujaba formas con unas plastilinas de colores que les había traído su rey favorito, Baltasar. La alegría inundaba la casa con sus caras de felicidad. A su lado dos diarios de variados colores lucían esperando que Noa e Ishi se decidiesen a escribir y dibujar más durante el viaje.

No pudimos hacer un Skype como habíamos prometido con nuestra familia en España, pero en la casa de la tía Vivi y Manuel también nos habían dejado una carta, ¡Jo que ilusión!. 

De nuevo visitando La bella Candelaria

Una vez más disfrutamos de un día visitando y recorriendo el barrio de La Candelaria. El día lucía grisáceo, no obstante nos arriesgamos a mojarnos, no teníamos alternativa y la verdad es que en días nubosos lo máximo que puede suceder es quedar totalmente empapado o saberte refugiar en algún lugar protegido de la lluvia.

De esta forma, tuvimos el placer de conocer el museo de Botero, pintor, escultor y dibujante nacido el 19 de abril de 1932 en Medellín (Colombia).

“Formas redondeadas, infladas, pintadas con una suave pincelada casi invisible e hinchadas hasta alcanzar unas figuras humanas de tamaño exagerado con características naturales y objetos de todas clases, celebrando la vida en sí mismos mientras se mofan de su rol en el mundo.” 

“En el arte, mientras tengas ideas y pienses, estás destinado a deformar la naturaleza. Arte es deformación.”  

                                                                                                                                              Fernando Botero

Paseando entre sus obras pasó de forma fugaz la tempestad, y al salir, únicamente chispeaba.   De todas formas, decidimos ir hacia la biblioteca que quedaba frente al museo. Era una biblioteca enorme, así que recorrimos varios pasillos entre escaleras hasta dar con la sección infantil. Allí dejamos que los niños se perdieran entre la inmensidad de los libros. Finalmente el hambre pudo más que las ganas de lectura y acabamos el día comiendo una deliciosa pizza al horno acompañada de una fresca cerveza, en un restaurante de ese hermoso barrio.

Ascensión a Monserrate entre colas y esperas

Decidimos pasar el día en Monserrate. Desde cualquier punto de la ciudad puedes observar el cerro a 3152 metros sobre el nivel de mar. Monserrate se divisa de día magnifica, destacando en su blancura, y por la noche rodeada en una aurea creada a base de luces indirectas. Se ha convertido en símbolo por excelencia de la capital colombiana, no únicamente debido a su presencia y que de por si la hace bella, sino por su carácter religioso.

Puedes ascender en teleférico o en funicular. Nos decantamos por el teleférico pese a la larga cola que había que realizar. Sabíamos que la vista desde el teleférico tanto en su ascenso como en el descenso es deliciosa, así que nos lo tomamos con calma y nos desplazamos al final de la larga fila. Acabamos entablando una amena conversación con una familia Colombiana con la que finalmente acabamos pasando el día.

Ellos mismo nos confiaron que el problema de Colombia no es que no te guste, sino que te quieras quedar, Colombia te conquista de tal forma que no quieres regresar a tu país de origen.

Por la tarde noche, ya de regreso, llamamos a Camilo, un amigo Ángel de Médicos Sin Fronteras.  Conocimos a Juliana su mujer y a sus dos hij@s. Habíamos quedado para cenar en su casa. Recuerdo la noche como una velada perfecta en la que los niñ@s disfrutaron en sus juegos y nosotros cuatro nos fundimos, pudiendo conversar, solucionando inquietudes, escuchando mil anécdotas, riéndonos de nuestra faceta como padres, en nuestros roles laborales y extra laborales, unidos  por esa suave brisa que te envuelve cuando todo fluye de forma tan natural.

Despidiéndonos de los nuevos amigos

Siempre llega el momento en que finalmente tienes que despedirte. Las relaciones que vas creando muchas veces son intensas, mas que un adiós es un hasta la vista. Nos vemos en España, esta vez seremos nosotros quien os acogeremos en nuestro hogar. El próximo destino era Cartagena de Indias. Antes de partir, Olimpo nos ofreció una tirada de cartas mediante, “El Tarot Egipcio”, uno de los tarot más antiguos que se conocen. Noa danzaba por la sala, Ishi participaba siendo el guardián del fuego, incienso y velas siempre encendidas, un búho nos miraba sonriente desde lo alto del tronco, Olimpo extendió el oráculo, bello en su colorido, brindándole diversas ofrendas, casi todas ellas naturales y llenas de significado, semillas, cristales… Envueltos en un aurea rebosante de energía, fuimos realizando preguntas dirigidas a un futuro, eligiendo nuestras cartas que paulatinamente nos fueron dando pinceladas de realidad hacia ese futuro incierto y del que normalmente en algún momento de tu vida, te gustaría mirar desde un agujerito para mitigar la incertidumbre.

Bueno amig@s no os cuento más, quizás en otra ocasión, durante una velada bajo una noche estrellada y acompañados de una embriagadora copa de vino.

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Ciudad de Panamá. Celebrando la entrada del nuevo año

Reinaba la más absoluta oscuridad, eran las 4:20 de la mañana, nos habíamos dormido, pues la lancha salía a las 5 de la madrugada desde Narganá, un pueblo vecino y concretamos salir como máximo de Digir Dupu a las 4:30 h. Nos apresuramos, mas bien volamos, no queríamos perder la lancha, pues no sabíamos con certeza, si en un día tan especial, habría mas salidas y habíamos quedado que al llegar a Ciudad de Panamá haríamos un Skype con la familia a las 0:00 hora española, con el fin de celebrar el Nuevo Año juntos.

–          Niños despertad rápido, cargad vuestras mochilas que Demetrio y Daniel nos esperan en la barca para llevarnos hasta Narganá, rápido que ya vamos tarde.- Desperté a los niños,  mientras Angel intentaba acabar de empacar todo alumbrando con una pequeña linterna.

–          Mami no encuentro mis chancletas, pero bueno voy descalza, no pasa nada.- Dijo Noa.

–     No Noa que no tenemos otros zapatos, amor recuerda donde las dejaste.- Contesté con prisas.

–          Mami es que no se, no veo nada.- Contestaba riéndose, medio dormida.

Entre olas y oscuridad llegamos a Narganá, pero desgraciadamente la lancha ya había salido. Todavía era oscuro, en el muelle reinaba el más absoluto silencio. Descargamos las mochilas y deje a Noa dormida, medio en pijama y descalza pues finalmente no encontramos sus chancletas. Un barco de pescadores se apiado de la escena y me llamó.

–          Mamá, traiga a su bebe y al niño (a todos los niños chiquitos los llaman bebes), estírela aquí y tápela con la cobija, hasta que solucionen.- Con voz firme, un marinero encantador, de un barco colombiano amarrado en el muelle me dirigía los pasos.

–          Oh! Mil gracias muy amable. Si que hace frio, hemos perdido la lancha por los pelos.- Contesté.

Ángel, Daniel y Demetrio fueron a ver que solución había. No se escuchaba un alma. A su regreso, fuimos a la pequeñísima pista de aterrizaje de Corazón de Jesús, pues nos dijeron que posiblemente podríamos encontrar alguna plaza libre. En fin, la información era de lo más dispar. Una vez en el aeropuerto unos nos decían que si había pasajes, otros que no era cierto, que todo estaba a tope y reservado, pero que si podríamos coger otra lancha hacia las 13 horas. Otros que siendo un día tan señalado no habría ese servicio. La desolación por la información tan dispar hacia que los ánimos estuvieran un poco por los suelos, cada vez que conversábamos con alguien nos abrumábamos. Solo Daniel y Demetrio con su característica tranquilidad, propias de los kunas, nos miraban sonrientes dándonos a entender que ya resolveríamos la situación.

De la espera en el aeropuerto, sacamos de bueno, conocer a una familia alemana con un niño de 2 años y una niña de 5. Llevaban 4 años viajando en velero y de momento se planteaban seguir viajando otros 2 mas. Noa e Ishi hicieron buenas migas con ellos y la amena conversación nos hizo relajar un poco ante tanta incertidumbre. Por el camino siempre topas con gente asombrosa que te dejan con ganas de poder pasar unos días más en su compañía.

A pesar de que el viaje fue un tanto accidentado, finalmente salió una lancha hacia Carti. Nos despedimos de Daniel y Demetrio, nuestros amigos de Digir Dupu, quienes nos habían cuidado todos los días que pasamos en su isla, con sus conversaciones, acompañándonos en diferentes momentos y haciéndonos cálida la estancia. Daniel de una dulzura exquisita, obsequió a Ishi con un cayuco tallado en madera y a Noa con un remo donde con un color verde había pintado un pez y un pato. Ya en el último momento, y ante el insistente hambre de Ishi y Noa, Daniel les repartió un bollito de pan a los niños y nos dimos un último abrazo antes de subir a la lancha. Una cierta nostalgia nos invadía. Digir Dupu y su gente había dejado una profunda huella en la familia.

El viaje en lancha fue de película, pues entre la velocidad y el oleaje, los botes no cesaban y a cada salto te salpicaban las olas y te iban calando, más bien empapando. Una vez en Carti, tuvimos que coger un coche 4×4 que nos llevó finalmente a Ciudad de Panamá. Llegamos in extremis.

–          Si, todavía llegamos, enciende el ordenador Ángel. Veamos si con televisión a la carta sintonizamos con las campanadas.- Entramos en la habitación a la carrera y con muchísimas ganas de conseguir hablar con la familia

–          Guau, los abuelitos y los tíos están conectados, hurra lo hemos conseguido, Feliz Año Nuevo jejejajejo.- Todos al unísono, en un batiburrillo de emociones y cansancio. 

Tras una larga y cálida ducha, y un pequeño descanso, fuimos a celebrar esta nueva entrada de año premiándonos con una cena en un restaurante japonés, previa parada en una zapatería para cubrir esos pies aun descalzos de la más pequeña de la familia. El día seguía en odisea, pues no había zapaterías abiertas, todos querían celebrar la entrada del 2012. El taxista que nos dejó en el restaurante conocía un mercadillo, en el que encontramos algo para salir del paso, pues sabíamos que el primero de año si que todos los establecimientos permanecerían cerrados.

Si queréis que os sea sincera, estábamos tan rendidos que tras saborear esos deliciosos sushis y un helado de te verde, me quede dormida junto a los niños sin poder llegar a las 0:00  panameñas. Solo Ángel vio el feliz ajetreo que armaron los panameños en un sinfín de fuegos artificiales dándole la bienvenida a este nuevo 2012. Dado que  no conseguimos llegar despiertos, al día siguiente preparamos doce taquitos de queso en lugar de uvas, pues no conseguimos dar con ellas. Buscamos el video de las campanadas españolas en youtube y poniendo cada taquito de queso en la boca a cada son del nuevo gong, con los carrillos repletos, la felicidad inundó de nuevo nuestros corazones.

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Digir Dupu (Isla Tigre), comarca de Kuna Yala (Panamá). Unas Navidades muy diferentes

La historia del pueblo Kuna esta llena de riqueza y fortaleza; riqueza por la sabiduría que engloba toda su cultura, fortaleza por ser una historia de constante lucha, por preservar la tierra, la identidad del hombre y la mujer Kuna.

¨La comunidad de Isla Tigre (mamartupu), era una isla despoblada, llena de palmeras de cocos, vegetación, arboles y un árbol llamado “Mamar”, un árbol frondoso, que estaba a orillas de la isla, también había un charco lleno de artimañas, nadie podía vivir en esta isla. Los comuneros de la isla vecina venían a realizar sus labores de la agricultura, este alberque era albergue temporal para ellos, pero a medida que aumentaban los trabajadores se organizaron como pueblo.

En el año mil novecientos ocho, un 4 de Febrero, 27 personas se organizan como pueblo, nombrando al señor Olis Pen como primera autoridad, estos ancestros lucharon con ahínco, para la futura generación en la que hoy vemos sus logros.¨

                                                              Sahilatura de la Isla Tigre comarca de Kuna Yala

El pueblo Kuna considera indispensable pasar el legado de su cultura a través de los niños y niñas de hoy, el que sean capaces de leer y escribir en su lengua materna, entendiendo la madre tierra como aquella que da vida y que tienen que preservar y defender. Niños y niñas que sientan su cultura, que se enorgullezcan de ser Kunas, que sigan manteniendo su lengua y su bella forma de ver el mundo.

El pueblo Kuna de hoy realza la importancia de conocer todo aquello andado, todo aquello transmitido de generación en generación a partir de sus ancianos, todo el legado, esa historia, esa memoria colectiva Kuna que ha sido custodiada, conservada y guardada por sus sabios a través de sus cantos tradicionales.

¨Es esencial conocer el camino andado por nuestros ancianos, de parte de la generación actual, porque el largo camino de nuestra historia es la base, es la medicina, el oxigeno y vida que sostiene nuestra forma de ser, el día en que perdamos estos conocimientos, terminaremos de ser Kunas, y seremos un montón de los que no tienen identidad.¨

                 Origen del pueblo Kuna, Instituto de Investigaciones Koskun Kalu

 Anécdotas en una isla donde aprendes la importancia que tiene nuestra madre tierra

Llegamos un 20 de Diciembre y nos fuimos el ultimo día del año. La isla  de Digir Dupu tiene mucho encanto, como isla, quizás en los alrededores encuentras islas mas bellas, y eso que de belleza no carece, pues la zona Kuna Yala esta considerada como una de las áreas donde se conservan islas maravillosas. Para nosotros su esencia la encontrabas en la cultura Kuna y en su gente.

Y no os digo, que fuera sencillo para extranjeros adaptados a una vida mucho más fácil. En lo de fácil me refiero, en cuanto a comodidad, actividades de recreo y ocio, mas media…. y todo aquello que conlleva la expansión en el mundo occidental.

Pues parándome a pensar, su forma de vida es tranquila, pausada, donde el tiempo es un misterio, una invención. Las horas no tienen tanta importancia como la luz del sol o el amanecer y el anochecer. El tiempo jajaja, me rio del tiempo, en esa isla no existe. Pero, en realidad, para una persona acostumbrada a esas prisas, a depender siempre del reloj, a tener actividades de forma constante, casi enfermiza, Digir Dupu puede resultarle difícil de ingerir.

Ahora bien, si eres capaz de vivir en una cabaña humilde al lado del mar, ducharte con cubos de agua, lo cual tiene un encanto especial, lavar a mano la ropa que necesites, comer lo que pesques o no pesques durante el día, permitirte convivir entre unos cuantos bichos imposibles de hacer desaparecer. Pasar inadvertido ese poco o mucho de arena que nunca consigues quitar por muchas veces que pases la escoba, pues el viento siempre trae entre los recodos de la puerta, una fina arena blanca de la playa. Si consigues prescindir de internet y televisión, de los mas media, disponiendo así muchas horas en las que pensar, disfrutar del silencio o poder comunicarte con quien este dispuesto. Entonces y solo entonces disfrutaras de veras en Digir Dupu y ello te dará la fantástica oportunidad  de conocer al hombre y mujer Kuna, contagiarte a través de la alegría de esos infinitos niñ@s Kunas e impregnarte de esa cultura que poco a poco nos fue cautivando.

Por las noches, bajo la mosquitera en la que finalmente dormíamos, jugábamos con los niños a hacer sombras chinas con una linterna. La noche tiene un encanto especial, pues ellos se relajan y nos cuentan anécdotas que han trascurrido a lo largo del día.

–          Mami, cuando sea mayor me comprare una cabaña en esta Isla, tu crees que me dejaran?.- Pregunto Ishi.

–          Bueno, todo es posible, es cuestión de ver el modo de hacer tu sueño realidad.- Conteste  también soñando en otro mundo.

–          Es que mami, esta isla es el paraíso de los niños, me encanta.- Continuo Ishi tras un bostezo, ya medio dormido.

Isla Digir Dupu
Cuando llegamos  a la isla Digir Dupu, me fui a la cabaña tan bonita que estaba hecha de bambú y de hojas de palmera. Fui a comer a un restaurante, había pollo con arroz de coco. Después me avisaron de que siempre a las tres pm hay un partido de futbol, así que me apunte. Y en el partido yo marque algunos goles. Después pasee por toda la isla y todo el poblado. Al siguiente día conocí bastantes amigos y me lo pasaba genial jugando a futbol, a dispararnos, a congelarnos, al escondite, a escalar y a otros juegos como hacer petardos con cerillas.
Cada día quedábamos mis amigos y yo para jugar y también he comenzado a repasar los bloques de materia que ya hemos dado, pues tenía exámenes.
Algunos días me ha dolido la cabeza, y la mami me daba paracetamol y me curaba. Hace mucho sol. También íbamos a la caseta de las hamacas que estaban al lado de nuestra cabaña. Y nos balanceamos.  He aprendido a pescar con carrete, y en tres días he pescado nueve peces, y poníamos como cebo pulpos, cangrejos y caracoles de mar. Me lo estoy parando tan bien en la isla de Digir, me gusta tener tantos amigos para disfrutar, esto parece el paraíso de los niños.

 

Educar según el pueblo Kuna

Durante esos 11 días que pasamos con los Kunas, pudimos observar como la educación esta implicita desde su inicio e involucra a toda la sociedad. Desde los arrullos maternos cantando a sus bebes, meciéndoles en sus hamacas en el vaivén y son de las maracas que acompañan sus cantos.  Baba y Nana, “padre y madre” desde el hogar, mas tarde reafirmado por la comunidad, y complementado por los ancianos y por los sailagan y argarmar  “autoridades locales”.

“Educar para los kunas, en sentido literal, es “unaed, durtaked, odurtaked». Los abuelos sostienen que a todo Io que tiene vida sobre la Madre Tierra, Baba le dio una educación integral (Bela immar unar bukua). Por lo tanto, no sólo el hombre recibe educación, según la cultura kuna, sino también las plantas medicinales, los árboles, las rocas, el río, el mar, los vientos (sapiuar bela unar bukua).”

“El niño y la niña kuna no sólo reciben la educación de buenos modales, sino también recibe la educación con relación al medio donde vive, al cuidado y conservación de la Madre Tierra, a la protección de los ecosistemas, a dar el valor positivo a la ancianidad, al aprecio de lo originalmente autóctono, al respeto a lo sagrado.

 CONGRESO GENERAl DE LA CULTURA KUNA, lnstituto de lnvestigaciones Koskun Kula

No obstante, la influencia externa es muy fuerte y para arraigarse a sus tradiciones y seguir fieles a su cultura, la escuela juega en este momento un papel crucial, donde envuelven al niñ@ en el arte Kuna junto a su cultura, su lengua, en ese esfuerzo constante por mantener y no perder la riqueza de sus valores.

Fue precisamente el ultimo día cuando conocimos a una mujer Kuna extraordinaria, que trabaja como profesora de los niños de prescolar, realizando una labor maravillosa sobre como introducir el español en los niños Kunas, teniendo en cuenta la importancia de su cultura, de su lengua materna Kuna y su valor cultural.

De su mano los alumnos fluían en las representaciones que realizaban. Con la ayuda del director nos fueron mostrando el colegio, las dinámicas que realizaban en la educación de los nin@s, la necesidad de vincular a las madres en el proceso y poco a poco fuimos grabando actividades realizadas por los alumn@s, relacionadas con la cultura Kuna.

Saneamiento ambiental. Manejo adecuado de desechos sólidos domiciliarios en la comunidad de Digir Dupu (Isla Tigre)

En la isla choca ver como uno de sus laterales esta lleno de un montón de basura compuesta por diferentes materiales, normalmente no orgánicos. Nos aproximamos a un grupo de niños que rodeaba uno de los montones, con un palo, iban buscando pequeños objetos que consideraban sus tesoros.

–          Que buscáis?.- Preguntó Noa, intentando ver que era lo que les tenia tan entretenidos.

–          Juguetes, si rebuscas un poco al final encuentras algo precioso.- Contesto la niña mayor, que entendía lo que preguntaban, pues los otros tres niños eran mas pequeños y solo hablaban Kuna.

–          Nuudagged, “Mira fijamente”.- Abrió la mano mostrando un conejito de plástico y una pequeña pelota de goma.

–          Aaalaaa mami! has visto que chulo¨.- Expresó Noa al ver el conejito.

–          Has visto, esta isla esta llena de chancletas, jajaja, es la isla de las zapatillas olvidadas.- Noa seguía conversando, con una zapatilla azul en la mano, jugando a ver si era de su tamaño.

La verdad, es que muchas veces ves a los niños jugar a futbol con una única chancleta en pie, pero normalmente es el pie con el que chutan y se lo protegen de esta forma. No todos, pues la mayoría prefieren ir descalzos. Ishi y Noa fueron descalzos los 11 días que pasamos en la isla, pocas veces hacían caso al decirles que se calzasen, pero claro ellos, no querían ser diferentes de los demás.

En la comunidad de Digir Dupu se observa una problemática entorno a un manejo inadecuado de las basuras domiciliarias de su isla y de las basuras que el mar arrastra hacia su costa. La comunidad no cuenta con una cobertura ni servicio de recolección de desechos comunitarios. Por lo limitado de sus recursos, utilizan letrinas que vierten sus contenidos directamente en los litorales de la comunidad, contaminando así las aguas.

Siendo conscientes del deterioro de la imagen del pueblo y del consecuente problema de salubridad han elaborado un completo proyecto de saneamiento ambiental con el fin de realizar un manejo adecuado de los desechos solidos domiciliarios en Digir Dupu.

Por el  momento, en la comunidad  se organizan realizando  grupos de recogida de basuras que amontonan y queman cada vez que hace falta. Pero son conscientes que  esta actividad no es la solución definitiva. Esperamos que en breve a través de la colaboración externa, se encuentren fondos para poder llevarlo a cabo y solucionar así un problema presente que afecta directamente a la población Kuna.

Tras trabajar conjuntamente con las autoridades de Digir Dupu se firmó un convenio entre Educaction, Digir Galu (ONG local creada por los Kunas) y el Saila como representante máximo de la comunidad. La colaboración comienza con este proyecto de gestión de desechos solidos para la cual nuestra organización buscará fondos.

Momentos vividos, momentos sentidos

Los momentos vividos en Digir Dupu, serán recordados con mucho cariño por nuestra familia. Fueron días intensos, pues el pueblo estaba en plena actividad, coincidimos con la celebración de  la fiesta del Inna-Muustiki (fiesta del inicio de la pubertad) que celebra el momento de la primera menstruación de la niña, momento en que se convierte en mujer y es apta para la maternidad. Fiesta en la que Ishi participó como un niño más teniendo que bañar a la niña con cubos de agua, tomando chicha de maíz y pintándose la cara con una pasta vegetal de color rojizo “achiote”,  siguiendo el ritual Kuna.

Nos invitaron a ver la preparación de la chicha, bebida elaborada  a partir del maíz,  artesanal y ancestral, la cual realizan de forma ceremonial en diferentes festividades. Fue una pena no poder compartir con ellos la bebida pues marchábamos de la isla el día 31 de madrugada y la realizaron un 24 de Diciembre, así que no estaría lista hasta el 31, tras todo un delicado proceso de fermentación.

Coincidimos también con una boda, felicitando a los novios en su alegría. Varios seres decidieron tomar camino en esos días, así que también nos vimos inmersos en el acompañamiento a los familiares del difunto, pues la participación de la comunidad es muy importante en su cultura y esos días formábamos parte de ella.

La verdad es que los acontecimientos se sucedían sin cesar. Las mujeres Kunas consiguieron cautivarme con sus gráciles movimientos, sus miradas, su perseverancia en mantenerse herméticas. Y que decir, de las mujeres Kunas, las cuales no me lo ponían tan fácil como sus hombres, los cuales se mostraron mucho mas abiertos, pues normalmente ellos hablan las dos lenguas y han salido mucho mas de la isla.

Pero es lógico que ellas, me vieran como una intrusa, así que el acercamiento fue paulatino, día a día. Saludándoles, sentándome a su lado mientras hacían sus quehaceres. Siempre acompañada por mi inseparable Noa, quien me abría puertas con su sonrisa y jugando con sus hij@s. Todas las tardes, paseábamos entre las callecitas que se creaban a partir de sus casas alineadas una detrás de otra, casas realizadas de caña de bambu y techos con hoja de palma.

Nos sentábamos con ellas, sintiéndonos acompañadas en sus conversaciones. Uno de los días, Noa trajo un estuche con colores y hojas de papel para compartir y la magia surgió. Niñ@s de diferentes edades pedían una hoja de papel y me enseñaban sus dibujos una vez finalizados, mientras sus madres trabajaban en las “molas”. Un aspecto importante en la cultura de los Kunas, es precisamente su confección, la mola la utilizan como vestimenta las mujeres.  Las molas, consisten en diseños geométricos, antropomórficos, mitológicos, zoomórficos y de la vida cotidiana.

Una de las tardes en que nos sentábamos acompañadas por el susurro de sus conversaciones toqué el brazo de una de ellas siguiendo las pulseras que cubren sus antebrazos, pulseras que les llenan de color. Ella con sonrisa picara se levantó y desapareció marchando al interior de su hogar. Al regresar, en uno de sus puños escondía un objeto, abriendo la mano me regaló un collar con una sonrisa.

–          Esto es un regalo para ti.- Dijo en Kuna mientras su compañera me traducía.

–          Muchas gracias, me reí y le di un beso acercándome a su mejilla. En mi tierra, así se agradecen los regalos.- le dije mientras se reía de mi beso.

Al día siguiente, en el último día del año partíamos de madrugada hacia Ciudad de Panamá.

–          Hoy nos venimos a despedir, mañana nos vamos de madrugada, gracias por vuestra acogida, hemos disfrutado mucho toda mi familia, ha sido una delicia vuestra compañía y me alegra el haber visto jugar cada día a mis hij@s con los vuestr@s.- Les dije esperando que me entendiesen.

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Cruzando la frontera “tico” – panameña

Ya en San José y tras mirar de nuevo en internet como evolucionaba la potente borrasca, decidimos que adelantábamos nuestro viaje a Panamá con la esperanza de que la situación climatológica mejorase en el país vecino.

Tiendo a pensar que las vidas de las personas muchas veces están entrelazadas, el universo es increíble y las sorpresas que te depara la vida son siempre inesperadas. Increíblemente al llegar a la parada central de autobuses en San Jose para coger el autobús, nos cruzamos inevitablemente con Ana que regresaba a San José.

–          Mami mira,es Ana con aita.- Gritaron los niños.

Desde al autobús agitamos las manos, la ventanilla estaba mojada con pequeñas gotitas de agua, que alegría podernos despedir finalmente. El viaje era largo y decidimos dormir en  Sixaola, el último pueblo que encuentras antes de pasar la frontera de Costa Rica con Panamá. Las puertas del autobús se abrieron, los niños dormían, nos dijeron que ya habíamos llegado.

–          Por favor, nos podría indicar donde están las Cabañas Sánchez?.- Preguntó Ángel directamente al autobusero.

–          Lo siento pero esa no es mi función.- Contestó quedándose tan ancho.

–          Bueno, bueno, ya se lo encontrara, que sepa que finalmente uno recibe aquello que da.- Renegaba Ángel con el conductor.

El autobusero no era muy simpático que digamos y nos dejo en medio de un pueblo, de nombre Sixaola, con no muy buena pinta, con Noa dormida en mis brazos, Ishi “ko” técnico, pues era tardísimo y Ángel cargando con las dos mochilas y las mochilitas de los niños. Seguía lloviendo.

Un hombre se apiado de nosotros y nos acompañó a las cabañas. Pasamos en la oscuridad a través de varias calles, cada cual mas deprimente, al cruzar debajo de un puente mas oscuro, no lo teníamos del todo muy claro, supongo que nuestras miradas nos delataron, pues el pobre hombre, nos decía, no desconfíen, no va a pasar nada, síganme, soy amigo.

Llegamos un tanto empapados, a un lugar increíblemente espectacular, no se si cabaña o antro, en fin uno de los lugares más espantosos en los que he llegado a dormir, pero al fin y al cabo un lugar donde cobijarnos. Ahora, al recordar la anécdota nos desternillamos.

Al llegar a la puerta, un sapo enorme nos esperaba. La verdad es que no habíamos visto uno de mayor tamaño en nuestra vida. Ángel nos dijo, cuidado al abrir la puerta no vaya a entrar.

–          Mierda, que avanza directo, eh!!! tu no, no pases.- Chillamos

–        Socorro mami, que bicho es ese- Decía Noa que finalmente había despertado entre tanto alboroto.

Sigo diciendo, que a mi los reptiles y anfibios no son santo de mi devoción. Creo recordar que de pequeña, coger sapos entre mis manos era uno de mis hobbies, al menos es lo que me explica mi madre. Ishi, Noa y yo subimos rápidamente a la cama, dirigiendo a Ángel como conseguir que sacase el viscoso sapazo de la habitación.

–          Ahhh! Les entro el sapo.- Contesto el dueño del lugar como si el sapo formase parte del equipamiento.

A la mañana siguiente, mientras Ángel se afeitaba y yo me duchaba, bajo mis pies caía un líquido blanquecino lleno de pelos muy cortos. Vaya asco!!! Finalmente, nos dimos cuenta que la pica comunicaba directamente al pie de la ducha y el jabón y barba de Ángel estaba cayendo mientras me duchaba.

–          Mami, mami, nuestras maletas y las bolsas están invadidas de hormigas.- Decían los niños.

–          Que pena con ustedes, que pena. Tengo un producto muy bueno para las hormigas. Si quieren que les consuele, aquí en mi país, decimos que las hormigas traen suerte pues nos indican cuando va haber inundaciones, así que están bien bendecidos.- Dijo el señor al pedirle un insecticida.

Tardamos una hora exacta de reloj para conseguir quitar cada una de las infinitas hormigas que nos habían invadido. No sé que fue lo que les interesaría con tanto ahínco, pues las ultimas provisiones las habíamos gastado en el autobús. Misterios de la naturaleza. La frontera de Costa Rica-Panamá nos estaba esperando.

Divisando Panamá desde su frontera.

Un taxi nos llevo a la frontera, pasaportes en mano, maletas y demás mochilitas. El traqueteo propio de la familia trotamundos cuando decide que es tiempo de cambiar de rumbo. La verdad es que ya teníamos ganas de llegar a un hotel en condiciones y descansar tras tanta andanza. Como digo muchas veces, los niños son un buen punto de información para saber que rumbo hay que tomar, y esta vez ambos indicaban que querían unos días de no hacer nada, lo cual conlleva ningún movimiento concreto.

Por fin en la frontera, nos apeamos del taxi, conseguimos los papeles a rellenar en la garita de aduanas. Crucen el puente, y verán el siguiente control.

–          Dios mio!!!, que puente, niños atentos, tened mucho cuidado. Ishi de la mano de Noa, no la sueltes ni un momento, poquito a poco, sin prisas.- Les decía sin cansarme con las dos manos sujetando la mochila que cargaba sobre mi cabeza.

–          Jajaja, la mami ya va al estilo de Chichicastenango.– Se reía Noa sin sentir ningún peligro.

–          Si mami, no te preocupes, yo la tengo bien cogida de la mano. Noa no pises ningún agujero.- Me contestó Ishi contento de tener una función tan importante.

Cuenta la leyenda callejera que el puente ha caído en varias ocasiones y por ello están construyendo uno nuevo. Es un puente que cruza el río Sixaola, esta construido con madera y hierro, pero el deterioro sobretodo del suelo es escalofriante.  Solo puede pasar un vehículo  por la angostura del puente y por cuestiones de peso, hasta que no termina de pasar este no dejan circular al siguiente sea en el sentido que sea, para evitar posibles accidentes. Los transeúntes que circulan de un lado a otro de la frontera, van avanzando sorteando toda clase de obstáculos y agujeros por el que Noa os aseguro que cabía. Avanzamos pisando huevos, tanteando el terreno y teniendo muy en cuenta donde pisaba la niña. Finalmente llegamos al lado panameño.

–          Señor,  yo le dejo pasar si me promete dos cosas: una que no se divorcie y se lie con otras mujeres y segundo que cuide de su familia.- Contestaba guasón, el aduanero panameño que atendió a Angel, sellando los pasaportes.

–          En cuanto vea a mi mujer se dará cuenta de que no tengo ninguna intención de la primera y el cuidado de mi familia siempre ha sido algo que considero prioritario, así que creo cumplir ambos requisitos.- Contesto Ángel alegremente guiñándole un ojo.

–          Que te ha dicho Ángel?.- Le decía desde lejos, pues me había quedado apartada con los niños y las maletas.

–          Nada nada, que finalmente pasamos la frontera.- Contestó.

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Parques Nacionales de Manuel Antonio y Tortuguero. Deleitándonos con la naturaleza costarricense

Costa Rica  ha sido uno de los pioneros en Latinoamérica en priorizar en la importancia de la protección de los recursos naturales y en el ser consecuente con ello. Casi el 25% de la superficie terrestre y parte de la zona marítima del país han sido declarados Parques Nacionales y Zonas de Protección desde el año 1970. La concienciación ciudadana es admirable. Existen iniciativas privadas dedicadas a proteger el medioambiente y cuentan con la ayuda de organizaciones internacionales y/o universidades.

Parque Nacional de Manuel Antonio. Embrujados en esa hermosura

Como familia, nos encanta vernos envueltos en la naturaleza, ahora bien, no creo que seamos los únicos, pienso que todo ser humano puede encontrar perfectamente la armonía en un lugar en que su esencia conecte directamente con el medio natural. Costa Rica es un paraíso donde puedes disfrutar de Parques Naturales que te embriagan y te hacen vibrar en esa locura llenándote de energía.

Esta área silvestre se localiza en la costa pacífica de Costa Rica, en la provincia de Puntarenas. Es una pequeña isla biológica. Su belleza escénica te deja sin palabras. La diversidad de escenarios aporta una gran riqueza, pasando de un bosque tropical muy húmedo donde habitan  especies de fauna y flora en peligro de extinción, a los manglares, la vegetación de playa, ambientes marinos hermosos, pequeñas islas que dan un toque cálido y una laguna de 14 hectáreas.

–          Mirad allá arriba, lo veis?, prácticamente no se mueve pero es un perezoso, allí del tronco a la izquierda.- Cámara en mano Ángel divisaba mejor los animales a través de su objetivo.

–        Jo!!! aita yo no veo nada, a donde tengo que mirar, y desde que tronco a la izquierda, pues yo no veo nada.– Ishi miraba en todos los rincones del bosque, loco por ver el perezoso.

Nos adentramos en el parque, observando cada rincón, descubriendo en las copas de los arboles el perezoso de dos y tres dedos con sus movimientos lentos y acompasados, el mapache, el pizote, simpáticos monos de cara blanca que saltaban de rama en rama, lagartos escondidos entre las piedras. Tuvimos suerte y nos dimos de bruces con una serpiente de un verde fosforito que ascendía entre las ramas a gran velocidad.

El bosque y la playa se mantienen en un equilibrio fascinante. La humedad concentrada conlleva las tonalidades verdosas más sorprendentes, un bosque entre montañas. Paseando observas el contraste entre las sombras de un ecosistema  y la claridad de las playas en su refrescante brisa marina. Los arrecifes de coral a su alrededor aportan seguridad a todo el ecosistema.  Y en ese embrujo te ves inmerso en cien mil aventuras.

–          Galeones piratas, nos atacan, izad las velas.- Berreaba Ishi dando instrucciones a su grumete, subido a un tronco que habían encontrado en la orilla del Mar.

–          Subid al palo mayor creo que no las tenemos todas a nuestro favor.– contestaba otro de los niños con los que jugaban.

–          Empujad, todos a una, empujad o finalmente naufragaremos.- Seguía chillando Ishi.

En general soy de las que pienso no necesitar de grandes paisajes para pasarlo en grande y disfrutar al máximo, solo necesitas de tu imaginación y a poder ser de una buena compañía. En este caso, gozamos  de un entorno fantástico, la familia estaba de muy buen talante, es decir nadie andaba de morros y la gente con la que coincidimos completó el ingrediente que le faltaba al hechizo para seguir embrujados.

Parque Nacional de Tortuguero. Bajo una cortina de intensa lluvia

El área protegida del Parque Nacional  de Tortuguero era un archipiélago de islas volcánicas con sedimentos aluviales de las montañas del interior que llenaron los espacios y formaron una red de islas pantanosas. Es uno de los pocos parques nacionales de Costa Rica donde caminar no es necesariamente la mejor manera de ver las cosas. El sendero marcado a lo largo de la playa se utiliza principalmente para la observación de anidación de las tortugas, pero la mejor manera de ver la mayor parte del parque es desde una lancha.

Uno de los pequeños inconvenientes en Costa Rica fue el clima que tuvimos, una borrasca ocupaba todo el territorio de Costa Rica y Panamá, así que la mayoría de los días amanecía muy nublado y a medida que avanzaba parecía el diluvio universal. Esa mañana amanecí medio dormida, necesitaba un buen café para recuperar los despertares que había tenido durante la noche, todavía hay noches así, a pesar de que los niños ya tienen 5 y 9 años.

A veces los astros se combinan para que se despierten por diferentes razones en distintas horas de la noche, finalmente todos dormían y yo me desvele.

Tras un buen café, y un desayuno no del todo apetitoso, nos pusimos en marcha. Queríamos conocer Tortuguero, si o sí.

–          Tu crees que es buena idea?.- Comentaba Ángel viendo la cortina de agua que caía.

–          Bueno, tenemos chubasquero. La otra opción es decidir no conocerlo.- Conteste pragmática.

No se si la decisión fue la mas acertada pero cogimos el bus que te llevaba a las lanchas. Estas recorrían las aguas del rio Tortuguero llegando hasta el pueblo del mismo nombre. El caudal del rio era impresionante, las aguas marronaceas fluían turbias, a veces daba la sensación que la lancha patinaba en vez de avanzar. A pesar de llevar chubasqueros, y de que la lancha tenia un techo, acabamos bastante empapados. Ahora bien, disfrutamos del paseo, los verdes eran fabulosos, el rio trazaba infinitas curvas, y a veces pasábamos entre arboles inmersos entre las aguas.

Ya en Tortuguero nos metimos directamente en una cafetería, no se si la única pues el diluvio continuaba y no pudimos pasear por el pueblo. Eso si, nos dimos el lujo de pedir un fantástico desayuno  y tuvimos la oportunidad de conocer a un grupo, tres catalanas, un argentino y una valenciana con quienes estuvimos la mar de entretenidos conversando al son del chapoteo, o cascadas que generaba la lluvia.

Guapiles. En casa de la Hermana de Ana María

Seguía diluviando, no sabíamos que hacer, los niños entre tanta lluvia estaban inquietos. De nuevo Ana y su familia siempre tan atenta, nos salvaron de un posible dia encerrados en el hotel. Tras llegar al hotel en el que estábamos alojados, llamamos a Ana, tal y como habíamos quedado.

–          Ana, ya hemos llegado de Tortuguero, como quedamos?- Le dije.

–       Yo estoy en Guapiles con mi mama y mi hermana, pero os envío a mi sobrino para que os recoja por el hotel y dormís en casa de mi hermana, así nos vemos de nuevo.- Contestó alegre.

Conocimos a su hermana Flor, su marido y sus sobrinos. Toda la familia hecha de la misma pasta, tan cálidos que te hacen sentir desde el primer momento como en casa. Los niños disfrutaron con “Necio”, un cachorro de perro inquieto y juguetón. El griterío de nuevo inundaba la casa. Flor cosía muñecas de trapo, intentamos hacer una rana con papiroflexia, pero solo salió la mitad, ninguno de los adultos recordaba como finalizar las ancas traseras, así que finalmente hicimos volar aviones, cuya elaboración no tenía mucho secreto.

Conversamos sobre Costa Rica, sobre España, sobre las ventajas e incongruencias de cada país, de su belleza, sobre los niños y los no tan niños, sobre las familias y los amigos, en general, conversaciones arraigadas todas ellas a la vida y a momentos que compartir.

A la mañana siguiente amaneció de nuevo con lluvia. Tras finalizar unos cuantos deberes, Ishi ayudo a preparar un cargamento de papayas, pues la familia se dedica al cultivo de esta fruta. Fueron apilando un sinfín de papayas, con delicadeza, cada una en sus cajas y poco a poco llegó la hora de despedirnos de esta encantadora familia y tomar el bus que nos llevaría de nuevo a la capital, San José. Que pena no pudimos despedirnos de Ana, pues en el momento de la partida estaba visitando a su madre.

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Cóbano. Disfrutando de la amabilidad «tica»

El alegre pueblo de Cóbano está localizado en la región sur de la bella Península de Nicoya en la Provincia de Puntarenas. Anteriormente Cóbano estaba formado por pequeños caseríos, pequeño y muy tranquilo, justo en la mitad de un paraje desconocido rodeado de carreteras que te conducen a diferentes playas de las costas del Pacifico, llenas de encanto, tales como Playa Malpais, Playa Santa Teresa, Playa Cabuya y Playa Montezuma. Actualmente Cóbano ha crecido pero mantiene su encanto.

Sabíamos que tocaba día de trayecto, de vez en cuando es inevitable darte una pequeña paliza hasta que llegas a destino. Cogimos el primer autobús a las 8 am desde Playa del Coco  a Puntarenas. Teníamos que cruzar en Ferry, el cual en su trayectoria atraviesa el majestuoso Golfo de Nicoya, con lo cual uno se puede relajar y disfrutar del viaje. El recorrido en el ferry es precioso, tarda una hora en llegar de orilla a orilla. Tuvimos suerte y Ángel consiguió divisar dos mantas rayas y se las mostro a Ishi. A veces consigues ver delfines que siguen el rastro de las olas. Una vez desciendes en el Puerto de Paqueras, tomas otro autobús para por fin llegar a Cóbano. Anna había perdido el ferry de las 2 pm y hasta las cinco no salía el siguiente. Ella tiene una casa a tres kms de Cóbano y nos invitó amablemente a alojarnos unos días con ella. Dijo que el lugar era pequeñito pero que haríamos espacio de una u otra forma.

El hambre nos recordó que apenas habíamos comido entre tanto viaje, así que entre maletas nos ubicamos en un restaurante con un aire muy “tico” (costarricense).

Pescadito rebozado con verduras y un poco de arroz, unos nachos al estilo costarricense acompañados con aguacate, queso fundido y una base de frijoles. La verdad, no sé si era debido a que teníamos mucha hambre, pero lo devoramos y estaba todo delicioso. Se iba haciendo de noche y por fin divisamos el autobús del que descendió Anna con sus maletas.

Una casa situada a tres kms de Cóbano

Con la linterna conseguimos abrir el candado. La casa estaba a oscuras esperando sentirse de nuevo acompañada. Una pequeña casita en la naturaleza, muy sencilla y muy cálida, de aquellas que cambian de aspecto solo habitándolas.

–          Mami yo quiero dormir con aita en la tienda de campaña. Nos dejas? si,si, nos dejas.-  La voz de Ishi sonaba entre todo el griterío.

–          Yo mami duermo contigo, hay bichos?, si hay bichos.- decía Noa mirando por todos los rincones.

–          Que lindos.- Esta vez era Ana desbordada por las preguntas.

Y que iba a decir Ana!!!, nos encantó pasar esos cuatro días con ella, saco la tienda de campaña que tanto reclamaba el niño y todo lo que hizo falta de un pequeño armario arrinconado. El armario recordaba la maleta de Mary Poppins, no os podéis imaginar su cabida. Hincho un colchón, pues ella decía que prefería el suelo, nos dejó a Noa y a mi dormir en su cama.

–          Ana, ya duermo yo aquí de verdad.- Le insistí. Me sabia mal siendo su casa y encima siendo la mayor, que fuese ella la que durmiese en el suelo del salón con una colchoneta.

–          Que no, que a mi me encanta dormir duro, siempre batallo por ello.– Contesto preparando al mismo tiempo un vasito de leche caliente con vainilla para los niños y un poco de café para nosotros.

Es una mujer con mundo. Tiene dos hijas adultas en la universidad, enérgica, con una sabiduría muy especial, decidida, amante de la naturaleza y de Costa Rica. Cada vez que observa una injusticia, se tala un árbol de la zona u encuentra basura en el rio, intentan construir un hotelazo cerca de una zona considerada parque natural, ahí va ella, a poner una denuncia y a organizar a la gente afectada para que protesten y reclamen lo que es suyo.

–          Si no reclamamos destruirán poco a poco este país tan bello, si viene cualquier gringo con dinero ahí le dan el permiso para construir y todo se destroza, es una pena. Y encima nos cambian los nombres de los lugares- Nos explicaba indignada, ya con los niños en los brazos de Morfeo.

Paseando por la granja

Que contento estaba Ishi de haber dormido en la tienda de campaña acompañado por su aita!!!. La relación de Ishi y Ángel es tan especial como explosiva y una de las batallas de este viaje será conseguir que lleguen a un equilibrio. Ishi lo reclama a gritos, pero al mismo tiempo le suele provocar hasta conseguir sacar a Ángel de sus casillas. Ángel esta deseoso también de encontrar la fórmula magistral. En fin estamos la mar de entretenidos, disfrutando con intensidad cada situación familiar. Cada loco con su tema.

El café lo colamos a la manera tradicional, un saquito con café colgado de un artilugio muy divertido, agua hirviendo, un chorro va deslizándose a la jarrita del café, mientras el color del agua va transformándose en un marrón intenso. En la casa se percibe el olor del café en cada rincón. Cebollita, tomate y unos huevos revueltos acompañado de tostadas.

–          Yo quiero más lechita de esa con vainilla. Esta tan rica!!!.- A Noa le encanta la leche y actualmente está adicta a acompañarla con un chorrito de vainilla.

Ana ofreció a Ishi café con leche. En España, actualmente los niños no toman café, pues al tener cafeína, se recomienda evitarlo. Pero en muchos de los países latinoamericanos los niños desayunan con café e incluso te explican las propiedades beneficiosas de que lo tomen, así que Ishi tomo una tacita de café con leche.

–          Mami me siento tan mayor por haber tomado café, podre tomar más veces.-  Sonreía Ishi con la taza entre sus manos.

–          Aita te preparo una sopa muy rica, veras.- Noa iba trajinando con las sobras del café, un trozo de limón, unas cuantas hierbas, pim, pam pum, iba revolviendo en su receta infantil, que churroso quedo todo, y por supuesto nos tomamos la sopita, argggg.

Paseamos por la granja. En el establo estaban fumigando a las vacas, llenas de garrapatas, un ternerito acabado de nacer mamaba de la teta de su madre, que delicioso. Subí los niños a uno de los caballos con los que recogían el ganado y dimos un paseo por la pradera. Cuando has nacido en ciudad, la vida en el campo te resulta siempre un espectáculo.

Que risas, que gozada verles disfrutar, desciende, asciende, ahora yo, ahora tu. El caballo relincha, la vaca muge, monos de cara blanca se deslizaban de la copa de un árbol, varias madres con sus crías, saltando entre los árboles. De regreso, nos metimos en el establo, Ishi quería aprender a lanzar el lazo, se esforzaba lanzando sin descanso hasta que en una de ellas consiguió amarrar uno de los terneros más grandes. Mientras, Noa se entretenía caminando decidida entre las patas de las vacas,  paseando al ternerito acabado de nacer, frotándole el hocico. Nuestras ropas tomaron ese particular olor a vaca, caballo y establo.

Un día de playa

Al día siguiente disfrutamos de un día en la playa, tras otro paseíto en autobús. Montezuma está ubicada en la punta sur de la Península de Nicoya y fue un remoto y pequeño pueblo pescador. Este pequeño pueblo cuenta con una atmosfera muy tranquila, tiene un estilo de vida Hippie que atrae a muchos turistas.

La costa de Montezuma posee playas muy lindas y limpias, separadas por rocas aflorando y una gran área para el surfing. Costa Rica tiene fama de tener playas muy cuidadas, la de Playas del Coco nos había decepcionado, así que nos alegremos al llegar a las playas de Montezuma y poder deleitarnos y sumergirnos en la inmensidad del mar. No os podéis imaginar la sorpresa que tuvimos al quitarnos las camisetas. Ishi y yo teníamos una compañía poco agradable, lucíamos sendas garrapatas pegadísimas a nuestro cuerpo. Que desagradable sensación!!!. Angel  no las arranco de cuajo y el  agua de mar ahogo a los desagradables bichejos y el aire arrastro el sonido de nuestros gritos silenciando el escándalo acaecido.  Que animal más nauseabundo!!!. Arjjjjjjjj!!!.

A nuestro regreso a la casa hicimos un delicioso pescado preparado con condimento y envuelto en papel de plata, lo colocamos en un horno artesanal realizado en el porche. En el fuego tostamos “semillas de marañón” (anacardos). Una cena deliciosa acompañada de una fresca botella de vino blanco. Cóbano nos sorprendió con su olor a campo, a verde, a tierra, a leche con vainilla, a esa compañía tan generosa, Ana llena de su vital energía.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

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