Mi lindo Quito

Salimos de Santa Marta de madrugada, a eso de las 3 AM. Cuando hay que madrugar a esas horas, los niños hay que llevarlos a rastras. El taxi nos dejo en la esquina,  a la hora indicada por la agencia contratada. La furgoneta que tenia que llevarnos hasta el aeropuerto en Cartagena de Indias no llegaba. La imagen volvía a ser patética, tirados como colillas en mitad de la acera esperando que llegara el vehículo. Tras el retraso y una vez en el interior, el aire acondicionado estaba a tope y pedimos que lo quitasen, al menos hasta que los niños se recuperasen. Estábamos helados por la espera, ni caso…, proteste y me miraron como si estuviese trastornada, así que finalmente desistimos en el intento.

El avión hacia escala en Bogotá, llegamos con tiempo, pero el enlace estaba retrasado y no perdimos el vuelo a Quito por los pelos. Como era previsible una de las maletas no consiguió llegar a buen puerto, así que aterrizamos en Quito solo con la maleta cargada con la ropa de los niños. Recordamos entonces el consejo de nuestro amigo Jaume, de llevar dos maletas pero con un poco de cada uno de la familia en cada una de ellas, por si se perdía alguna por el camino. Parece que el ser humano tiene que aprenderlo por experiencia propia para dar importancia a sabios consejos.

Descansando junto al calor del hogar

Durante los últimos 8 meses, me cuesta saber en cuantos lugares diferentes hemos dormido, me hace gracia observar como los niños se acostumbran y denominan “vamos a casa”, refiriéndose al sitio donde dormimos cada noche tras cualquier paseo. Recuerdo una noche cuando era niña haber cambiado de cama con uno de mis hermanos, la habitación estaba oscura, sentía miedo y quería ir junto a mis padres, y no supe encontrar la ubicación de la puerta, medio dormida y un tanto frustrada, regresé a la cama sin saber realmente como demonios no había sido posible dar con la puerta.

Habíamos contactado con Galo a través de Couchsurfing. No pudo recogernos en el mismo aeropuerto, en Quito han establecido una ley llamada “pico y placa” que consiste en restringir la circulación de ciertos automotores por seis horas, cada día, de acuerdo con el último dígito de su placa. De esta forma intentan mejorar la movilidad. Ese día el coche de Galo no tenía permiso para llegar a la zona del aeropuerto, así que quedo en recogernos en otro lugar. Nos llevó a tomar un delicioso helado tropical, mientras el finalizaba una ultima reunión laboral. Al llegar a su casa caímos rendidos tras un largo día de viaje.

Recorriendo el casco histórico

La capital de Ecuador tiene el centro histórico más grande, menos deteriorado y mejor preservado de América. Junto con el centro histórico de Cracovia (Polonia), fue de los primeros en ser declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, en 1978.

Tras un sueño reparador, decidimos recorrer el centro histórico. Galo nos guió con un pequeño mapa, subrayando las zonas a recorrer, mostrándonos el trolebús y el ecobus como vehículos posibles de ida y retorno. Tras la lección magistral de ubicación general, el mapa empezaba a quedar tal como nos gusta, con un poco mas de roce,  unas rayas por aquí, un escrito por allá, algún restaurante o lugar mas escondido al que debíamos acercarnos, zonas señaladas como barrios un poco mas conflictivos a los cuales no acercarse en caso de que fuese ya oscuro…..En un momento dado nos equivocamos de sentido y al preguntar a un señor si estábamos muy lejos del centro, nos acompañó al trolebús que nos dejaría mas cerca de la zona señalada, recalcando alegremente “al turista hay que cuidarle, no se apuren, estoy encantado con su compañía y la de estas bellezas”, refiriéndose a los niños. ¡Que encanto de hombre!.

Paseando por el centro histórico, nos quedamos gratamente asombrados por su organización, limpieza y por la calidez de su gente. Iglesias coloniales, calles angostas, plazas, piletas, la cultura y el arte se observan en cada rincón. En las plazas exponían fotografías varias, en una de ellas plasmaban a las mujeres quiteñas, entre las cuales Noa posó ante la cámara mezclándose con su gente. Recorriendo con encanto los rincones, te das cuenta como la tradición de una ciudad mestiza se ofrece a cada paso.

En la plaza grande nos conquistó un puestecito en el que vendían una ensalada de frutas con una crema de lo más empalagosa, nos recordaba el merengue. Ya en la Plaza de San Francisco nos asomamos a una cafetería en la que ofrecían productos artesanales diversos y podíamos conectar con internet. Queríamos enviar un mail a nuestra sobrina y primita Nora que cumplía su primer año.

Hola guapísimos,
No hemos podido hacer skype porque no tenemos conexión en la casa de Galo el chico con el que vivimos en Quito.
Estamos en el centro en una cafetería con internet y no hemos dejado pasar la ocasión para felicitar el primer añito de la dulce Nora. Nos gustaría tener un agujerito para poder mirar como sopla su vela y ver como da sus primeros pasos.
Ishi y Noa le mandan un achuchon de esos de oso amoroso y otro para todos sus primos que seguro que  no andarán muy lejos.
Feliz, feliz en tu día
amiguita que dios te bendiga,
que reine la paz en tu día
y que cummmples muuuuchoooos maaaaaaaaasssssssssss
iuuuuujuuuuuuuu iabadabaduuuuuuu.
Noa nos vuelve a decir FELIZ CUMPLEAÑOS NORA, Aita que mucha magia,Ishi que eres una campeona, y yo que te quiero mucho.
Noa, Ishi, Diana & Ángel

–          Hey chicos!!! mirad que chocolate 100% cacao, os atrevéis con el.- Retaba Ángel.

–          Ummm! si, si, yo quiero chocolate.- Decían los niños.

–          En cuanto a mi, si a parte del chocolate me invitas a una tacita de café expreso me haces la mujer mas feliz del mundo.– Contesté

El amargo chocolate untado en el café me inundó de energía, algo desbordante, increíble, un sabor insuperable, ahora bien, para deleitarse ha de ser a trocitos diminutos. Al mirar a los niños, observe su cara desencajada, y la cara picara de Ángel lo decía todo. Claro, ellos eso del 100% cacao, no les resultaba muy familiar, lo relacionaban a mucho chocolate. Se introdujeron la pastilla al completo en su boca, tal y como estaban acostumbrados con el chocolate con leche.

–          Arrrrgggg! Pero mami, Aita esto no es chocolate, sabe a demonios.- Caras cada vez mas arrobadas.

–          Mira, poneros solo un trocito pequeño y mezclarlo con un poco de azúcar, así, ahora paladearlo, y veréis que si que es chocolate.– Ángel les mostro como disfrutarlo.

Y al llegar a casa, la tía Belén nos había contestado el mail, ¡guau que sorpresa!

Hola, familia!! Mil gracias por la felicitación a Nora! Nos hizo mucha ilusión! La peque tuvo a bien obsequiarnos con sus primeros pasos en solitario justo el día que estábamos todos reunidos comiendo para celebrar su cumple y justo después de estrenar los zapatitos que le había regalado su tía Vivi (pues no estaba inflada la tía diciendo que el mérito era de su regalo). Fue muy emocionante. Desde entonces está imparable y agotadora pero divertida y Lucas y Bruno se lo pasan teta corriendo  y jugando con ella. Pero lo mejor es que ayer nos llegó la carta de cumpleaños que le enviasteis a Lucas ¡hace 3 meses! Qué dibujos tan chulos! Pues nada, eso, que muchas gracias, muchos besitos y cuidaros mucho!!
Belén.
 

Segundo día en el centro, repetimos

Como os he comentado Quito nos ha fascinado, así que decidimos pasar un día mas recorriendo el casco antiguo. Por la mañana, aprovechamos dos horitas de “homeschooling”, antes de dirigirnos hacia el ecobus. Aprovechábamos las mañanas, pues por la tarde refrescaba y muchas veces solía llover. El ecobus y el trolebús, tienen su encanto, os recomendamos moveros en ellos, pues son rápidos, pasan asiduamente y tienes la oportunidad de deleitarte entre conversaciones dispares de quiteños que van o regresan de sus trabajos.

La gastronomía Ecuatoriana también nos ha embelesado. Esta vez paramos a almorzar en un restaurante especializado en cebiche, mariscos y variedades marinas. Todo estaba delicioso, hasta Noa, la más problemática con las comidas, rechupeteaba las conchas o pechinas a la plancha, los camarones nos decían ¡hola!, y el arroz en su salsa no tenia desperdicio.

Seguimos nuestro paseo hasta llegar a una plaza en la que jugamos a realizar extrañas figuras mediante el propio reflejo de nuestros cuerpos sobre una estatua de mármol.

–          Jajajajjajajejej! Noa quédate ahí, así estas muy graciosa, jejijojo, parece que tenga dos narices.- Ishi se reía a carcajadas.

–          Pero este espejo hace caras de lo mas graciosas, jajeju, parecemos muy gordos y bichos raros.– Noa se deleitaba riendo junto con su hermano.

Las luces nocturnas hacen brillar Quito 

Cualquier ciudad tiene dos almas. Las emociones y sensaciones que te embargan paseando por entre las calles y lugares recónditos por el día, no tienen nada que ver con un paseo  de la mano de una cautivadora noche. La luz natural va desapareciendo, el sol se despide brindándonos sus últimos rayos. La ciudad sigue vibrando con un son cambiante, diferente, las luces artificiales se encienden tímidamente.

Colores amarillos, anaranjados, algún que otro azul se observan alumbrando los edificios, iglesias, monumentos, las calles, callejuelas empedradas. Esquinas semioscuras donde los transeúntes enamorados aprovechan para besarse, ardor, brillos en la oscuridad. Los caminantes se van difuminando, algunas calles mas escandalosas, con ritmo nocturno, suenan alegres en su apogeo, pasos seguros, decididos, en busca de diversión. Otras sin tanta intensidad, van silenciándose, los comercios se retiran, se cierran las rejas que les protegen, intentando descansar para poder brillar de nuevo cuando llegue el nuevo día. El alma de la noche tiene un aroma, un color, un sabor, un sonido y un lenguaje especial que al no estar acostumbrado puede asustar, pero el que sabe apreciar su belleza descubrirá que cada ciudad puede culminar con solo trasnochar.  Galo nos obsequió con un  paseo nocturno y las luces hicieron brillar Quito.

Una situación un tanto comprometida

Al día siguiente decidimos visitar el Parque de la Carolina, el cual quedaba relativamente cerca de casa de Galo. Tras el desayuno, fuimos caminando, queríamos pasar un día tranquilo, cerca de casa. En el parque muchos quiteños aprovechaban para realizar deporte, había personas haciendo footing, otros   fortaleciendo sus músculos aprovechando unas barras, que nosotros utilizamos como columpios. En el parque hay un lago donde cogimos un patín “pédalo”. Trasteando en el, intentando ponernos de acuerdo en quien y como manejarlo pasaron los 30 minutos.

Regresamos a casa, empezaba a chispear, vimos un restaurante en el que daban un menú que nos atrajo tanto por su aspecto como por su precio. Íbamos a entrar, pero Ángel se dio cuenta que no llevaba nada de efectivo, tenia que sacar dinero pues no aceptaban tarjeta.  El banco mas cercano quedaba a diez minutos andando, la lluvia iba “in crescendo”, Ángel decidió ir a paso ligero, mientras nosotros le esperábamos.

–          No se apure, entren y les voy sirviendo el menú, mientras su marido regresa.- Nos dijo el hombre muy amable, viendo a los críos inquietos.

Estuve dudando un segundo, pero finalmente al ver la cara bonachona del hombre, le dije que solo sirviese por el momento a los niños, que yo esperaría a Ángel. Viendo lo que había tardado y la cara de Ángel, cuando vió a los niños iniciando ya el segundo plato, vi que algo no funcionaba.

–          Pero que hacéis ya comiendo, como es que habéis entrado, caray Diana, pues ahora si que estamos listos, me deniegan la operación, ya puedes solucionar tu esta papeleta, yo voy a ver si puedo hablar con La Caixa en Santa María y ver que pasa.- Me dijo Ángel con cara de pocos amigos y empapado de agua.

–          Ejem, ejem, disculpe señor, mire es que tenemos un problema con la tarjeta, así que no tenemos como pagarle los dos menús, lo siento mucho, yo le prometo resolver cuanto antes y solucionar este contratiempo.- Le explicaba la odisea mientras los niños miraban despreocupados.

La verdad es que la situación era un tanto comprometida, pues el dueño del local no nos conocía de nada, las pintas que llevamos viajando tampoco ayudan mucho a nuestro favor, pues a pesar de que siempre he pensado que las apariencias engañan, el estar más o menos presentable también ayuda. No obstante, el hombre asumió galantemente la situación, y no solo dijo que no importaba sino que por supuesto me relajase y que ahora mismo me serviría mi primer plato, con su zumo, su segundo y su postre.

–          No, no faltaba mas, solo le dejo a deber lo de los niños.– Le dije un tanto avergonzada.

–          Ni hablar ya resolverán, sírvanle la sopa.- Le dijo al camarero.

Es uno de esos momentos, en que por un lado quieres desaparecer, por otro, te das cuenta de lo que para ti es un gran contratiempo, para el que te escucha y se sabe poner en tu lugar es cuestión de confianza. Que en nuestro camino, estamos encontrando un sinfín de personas con buen corazón. De que el ser humano, a pesar de sus diferencias culturales puede encontrar puntos comunes y apoyarse en cualquier situación. Y por otro lado de la seguridad que te aporta tener una respuesta eficiente en la sucursal que te lleva la parte económica al otro lado del charco. Ángel tuvo una conversación entrecortada, mientras finalizaba mi menú, a través de Skype y le solucionaron rápidamente el problema pudiendo disponer de nuevo de efectivo.

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4 respuestas a Mi lindo Quito

  1. Paula Corchado dijo:

    Hola Ángel, por lo que veo, en vuestro viaje todo está yendo sobre ruedas. ¡Qué experiencia tan envidiable! Ya que estáis en Quito, me acuerdo de una institución educativa que se llama. “El león dormido”, dirigida por Mauricio y Rebeca Wild, que es una de las más revolucionarias y positivas de todas las que yo he conocido. Si aún tenéis oportunidad, no dudéis en visitarla, será muy interesante para la próxima newsletter. Recuerdos a toda tu familia,
    Paula

  2. Hola Paula,
    es una pena decirte que vamos con retraso en la publicación del blog, pues hace un mes y medio que pasamos por Quito. El retraso se debe a tener demasiadas cosas entre manos 😉 , así que nos quedaremos con las ganas de conocer a ese león dormido.
    Un cálido abrazo.
    La familia trotamundos

  3. janett dijo:

    Hola angel y familia…me alegro mucho que hayan visitado mi pais y sobre todo que la hayan pasado de maravilla, espero regresen pronto y puedan adentrarse a nuestra cultura, visiten la amazonia, se van a sorpender.

    Abrazos,
    Janett

    • Hola Janett
      Quedamos gratamente sorprendidos en nuestro paso por Ecuador, es un país que tiene un poco de todo, a una distancia de lo más accesible, y lo mejor la calidez de su gente. Nos quedamos con ganas de sumergirnos en la amazonia, esperemos poder volverlo a visitar algún día. Un abrazo.
      La familia trotamundos

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