Nepal, un canto a la vida

Ojos de NepalHasta 1950, Nepal ha permanecido cerrado al mundo, fueron los alpinistas quienes buscando nuevas realidades descubrieron un país con infinitas posibilidades. Un pequeño país limitrofe con India y Tibet, que te embriaga en esa cultura milenaria, una extraña fusión India, china y tibetana.  Recorrimos Nepal de este a oeste. Un viaje apasionante desde el valle de Katmandú, en la hermosura de sus templos hindúes y budistas refugiados entre las cumbres más altas del planeta hasta Pokhara, siendo esta una pequeña población de montaña nacida a orillas del lago Phewa. Picos montañosos que surgen de entre las nubes, paisajes impresionantes que te dejan sin habla haciéndote sintonizar con la naturaleza en su estado más puro. El reflejo de estos parajes brilla deslumbrante, devolviéndote mágicas imágenes invertidas sobre sus aguas. En el horizonte, imponente, descubres sin gran esfuerzo la inmensidad de los Himalayas, hogar del gigantesco “Jety”, siempre enigmático y abominable hombre de las nieves o más conocido como “Migou” por los tibetanos. 

Namaste o  नमस्ते  Nepal

Namaste.- Namaste

.- Namaste.– Uníamos las manos delante del pecho en una pequeña reverencia.

Desde que descendimos del avión, una de las palabras que aprendes es “Namaste”. Me devolvió a la India, la cual había visitado a solas con Ángel hacia unos años. Es un placer levantarte e intercambiar esa forma de saludo.

No es solo la dulzura del sonido al pronunciarla, es la sonrisa que recibes a cambio, la calidez que desprende entre dos personas, y su significado, pues no es únicamente un saludo, es una manera de honrar a la otra persona, mostrándole respeto y agradecimiento. Es una palabra en sánscrito, lengua sagrada de la India, lengua del yoga, donde los mantras se nutren. Y su significado, lentamente, a medida que los días se iban sucediendo, se nos fue  revelando

“Yo honro el lugar dentro de ti, donde el Universo entero reside.

Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz.

 Cuando tú estás en ese lugar en ti, y yo estoy en ese lugar en mí, somos sólo Uno”

Pokhara, un punto de partida hacia la inmensidad

Barcas en el Lago PhewaPokhara es el punto de partida de muchos trekkings, desde pequeñas excursiones a largos abordajes al Himalaya. Los artículos de material de montaña eran muy variados, siendo un constante las tiendas especializadas en la falsificación de grandes marcas deportivas. Ahora bien, si preguntabas al respecto, cualquier respuesta era un enigma. A veces me pregunto, cómo es posible que subsistan tantas y tantas tiendecitas dedicadas unas tras otras al mismo tipo de producto. Se diferenciaban cuatro tipos de lugares, hoteles, restaurantes, cada cual con un estilo más diverso, tiendas de deporte y tenderetes de artesanías nepalíes.

Por supuesto, una vez salías de la gran avenida, te adentrabas en un mundo salpicado de pagodas tibetanas donde el aire espiritual ligado a la belleza del entorno intentaba equilibrar esa desmesurada efervescencia que conlleva el turismo. El flujo de personas era de lo más variopinto, hippies asentados, nepalíes, tibetanos y turistas asombrados, maravillados, extasiados y anonadados por cada uno de los movimientos que se sucedían en ese pueblito a la vera del lago Phewa. Y la noche nos arropo dejando que el sueño nos invadiese meciéndonos en su suave melodía nepalí, un canto a la vida.

 Un Canto a la vida, a la alegría, a esos infinitos caminos a recorrer

Los primeros rayos despejando y anunciando el día.

El olor inconfundible del café por la mañana.

Una risa sonora que trasciende bien alto.

Un humor contagioso que desprende carcajadas sinceras.

La alegría de vivir de forma intensa.

 

Un suave sonido inunda la estancia.

Movimiento sutil de un cuerpo bailando.

El compás, el vaivén, la energía acompaña.

Un sinfín de notas se desprenden sin pausa.

Un músico comparte, disfrutando, alterando el ambiente.

 

El llanto de un niño que reclama un abrazo.

Un cálido abrazo que arropa ese llanto.

Un llanto apagado, trasformado en sonrisa.

Una manita entrelazada en una gran mano.

Un padre feliz, suspira a su lado, siguiendo el camino.

 

Esas pequeñas cosas que te regala la vida.

Esos ligeros instantes a saborear.

Pudiendo pasar rozando, casi sin ser vistos.

Esas diminutas sensaciones que te rodean.

Esos olores profundos que te trasladan a un mundo de felicidad.

 

El inicio de un viaje, la incertidumbre en la espera.

El regocijo de compartir una nueva cultura.

Un amigo, una amiga, una familia que te acompaña en su recorrido.

La ilusión, el jolgorio, la risotada, hilaridad imprecisa.

Días intensos, crecimiento familiar, unión incondicional.

Familia trotamundos

Sarangkot, una excursión nocturna

Annapurnas

Mañana madrugaremos muchísimo y ascenderemos por la ladera de la montaña con linternas hasta llegar a Sarangkot, asi que ya estáis espabilando para iros a dormir en un periquete.– la sentencia era firme.

–          Papis, con linternas en la montaña, Saran…. que…… guauuuuu, como mola.- Ishi ya empezaba a alterarse, lo teníamos merecido por explicar la sorpresa antes de tiempo.

–          Mami, yo también querré una linterna, preparamos un aperitivito, y porque no dormimos también en la montaña.- Noa daba brincos encima de la cama.

Un taxi nos esperaba a la puerta del Butterfly lodge, la oscuridad de la noche se veía mancillada por una luna casi llena y un sinfín de estrellas. Refrescaba, Ishi y Noa tenían un aspecto muy divertido con sus caritas de ojos legañosos reflejando claramente que si fuera por ellos abrían seguido durmiendo. Pero al mismo tiempo, en el trayecto del taxi iban sintiendo la excitación que les provocaba esta nueva aventura.

Nos despedimos del taxista y nos adentramos por un camino ascendiendo entre piedras, y pequeñas casitas que delimitaban el paso.

–         Aita, tengo una luz mágica, sígueme, yo soy vuestro guía.– Ishi ya había despertado del todo, no sabe estarse quieto.

–      Mami, me das la manita, es muy largo el camino.- Noa no acababa de entender porque ir en la oscuridad de la noche y no esperar a que se hiciese de día.

–          No Noa, tenemos que llegar a Sarangkot, antes de que despunte el alba, veras que hermoso, te llenaras de energía.

–          Jo mami, es que hace frio, y mis pies no quieren caminar hoy.- Noa protestaba con cara picara.

Tiene un sabor especial adentrarte en la oscuridad de la noche, los olores y sonidos se intensifican, la sensación de libertad se despierta y todo aflora al estar en penumbra. No teníamos mucho tiempo que perder pues el amanecer estaba al caer, apuntábamos a llegar a la cima antes de que surgiesen los primeros rayos del sol delineando el contorno de las montañas. Fue un momento especial, el cual saboreamos rodeados de un paisaje que nos  reforzó lo mágico que es estar juntos, lo espectacular de los espacios naturales, la fragilidad que existe en el cielo cuando los primeros rayos de sol acarician las cumbres. El amanecer nos regaló un maravilloso “namaste” en su fusión de colores, de cielos dorados, rojos, naranjas y violetas haciéndonos sentir una grata sensación de felicidad. Y desde el otro lado de las montañas, una voz nos llamó diciéndonos que tras el descenso podríamos conocer el reflejo del Himalaya sobre las aguas del lago, allá en lo alto, desde la “World Peace Pagoda”.

Butterfly Foundation in Nepal

Butterfly FoundationHabíamos contactado de antemano con Mr. Govinda, gerente del hotel y fundador de la Fundación Butterfly en Nepal. Parte de los benéficos del hotel, sabias que se destinaban directamente a su fundación. La Fundación Butterfly es una organización sin ánimo de lucro que apoya a familias de bajos recursos en Nepal y que está basada en Pokhara.

“We work directly with the local communities to find lasting solutions to poverty and injustice. Through child sponsorship in Nepal we aim to give our children the access to education, that will help lift them out the poverty trap. We seek to help and to be helped to ensure that poor people can improve their lives and livelihoods.”

“Trabajamos directamente con las comunidades locales para encontrar soluciones duraderas contra la pobreza y la injusticia. Mediante el patrocinio infantil en Nepal, con el objetivo de darles acceso a la educación, que ayudará a salir de la trampa de la pobreza. Procuramos ayudar y ser ayudados asegurando que la gente pobre pueda mejorar sus vidas y sustentos”

www.butterflyfoundation.org

Conocimos a los niños, a las profesoras que conviven a diario con ellos, a una voluntaria que estaba pasando unos días en la fundación. Compartimos experiencias, jugamos, saboreamos la comida preparada, bailamos y cantamos intercambiando algunas palabras.

–          Hola bonita, me llamo Diana.- La niña de las coletas al estilo “Pipi Langstrum” (Pipi Calzaslargas) me seguía a todas partes.

El tiempo como siempre en estas situaciones, paso fugaz, las caras de los niños hablaban por si solas, niños de ojos enormes, llenos de energía, inquietos, abrían sus manos en busca de abrazos. Ángel, Ishi y Noa se destaparon mostrando su destreza al cuidado de niños más pequeños.  Sueños de niño hechos realidad o sueños de adulto en los que ves posible como la humanidad desprende, en cuanto te acercas, un amor incondicional. Solo hay que tocarles las manos,  sonreír,  mostrarte cercano, acercarles la cuchara de papilla hacia sus labios, sonarles la candela que les cae de la nariz, abrazarles si lo precisan, escuchar cómo se sienten, percibir toda esa alegría que encierran y que te regalan sin siquiera haberles dado tiempo a conocerte mejor.

La interesante y animada Katmandú

Calle de KatmanduQue decir de Katmandú. A veces Nepal queda como un destino menos conocido, o bien menos atractivo, con no tanto que ofrecer como otros destinos. Y la verdad es que el sabor que nos ha dejado ha sido como el de degustar un nuevo plato con una receta milenaria, misteriosa y exquisita. Nos ha dejado aquel regusto incierto del querer repetir y descubrir los secretos de su encanto.  El mundo se abre a tus pies paseando por Katmandú, el espíritu de su gente se aprecia en cada rincón, un gran hormiguero repleto de vendedores que abarrotan las calles con sus infinitos puestos que te embriagan de colores. Palacios reales, venerados dioses hindúes sobresalen en los templos, esculturas eróticas describiendo la mitología. Sorprendentes cultos chamánicos que hacen que tus ojos no sepan hacia dónde mirar, un grupo de ancianas debatiendo en un templo, lo que daría por saber su idioma, la expresión de sus caras era un primor de sabiduría.

–       Namaste señoras, ¿solucionando los problemas del mundo?.- Sonrisas al responder.

Hay un lugar en Katmandú que nos traía de cabeza, pues si Nepal es una amalgama de culturas la gastronomía del país la conocimos de las manos del Yak Restaurant. Un lugar ideal donde degustas algunos de los platos más sabrosos. Entre “momos tibetanos”, “queso de leche de Yak”, “sopa Dal” y una cerveza tibetana servida en un barril lleno de semillas disfrutábamos de las últimas horas del día. Que bien sentaba esa cena  calentita, y la bebida, semillas de mijo de un color negruzco y que mezclaban con agua hirviendo. El sabor me resultaba similar al del sake. Todavía a día de hoy cuando nos trasladamos a Katmandú en nuestro pensamiento, nuestros pasos se dirigen hacia el Yak Restaurant, nos sentamos en una de sus mesas recordando el sabor de ese queso de búfalo tan intenso y sabroso que consigue que se nos haga la boca agua.

Nos podíamos haber perdido entre el gentío, parecía una avalancha de personas, casi todas en el mismo sentido, la vida del mercado es apasionantemente viva, tome a Noa sobre mis hombros, me daba más seguridad. Ishi se adelantó con su aita. Nos detuvimos en un parking de motos, increíble poder encontrar un poco más de espacio. Y en cambio hacían magia de la nada transformaban un metro cuadrado en cuatro.

–          Mami, cuantas personas que somos en el mundo verdad?.- Desde mis hombros Noa lo veía todo desde otra perspectiva.

–           Si cariño, no es precioso, mira cuanta vida, eoooo, nepalis!!!, nosotros somos de Barcelona.

La ciudad guardaba tesoros a cada paso, en cada rincón, entre las calles, las plazoletas, constituyéndose un paisaje urbano fascinante como aquel bombón misterioso que en su interior guarda un increíble, único y especiado licor que nos hace ante todo soñar.

Antes de dormirse, Noa dibujó un unicornio, lo puso bajo su almohada, y se fue a dormir con una sonrisa en sus labios explicando que su amigo aparecería en sus sueños y juntos se irían de nuevo hacia el Himalaya.

Katmandú desde las afueras

Banderas de PlegariaRecorrimos las afueras  de Katmandú guiados por el primo del dueño del hostal en el que nos alojábamos. A unos 11 km del centro, dirección noreste, encuentras una de las mayores estupas esféricas en Nepal, Boudhanath representando un mandala y destacando el dibujo de unos enormes ojos que parecían leer en lo más profundo de tu alma. Las estupas son un tipo de arquitectura budista y yaina hecha para contener reliquias y que deriva de los antiguos túmulos funerarios.

La vida del barrio tibetano de Bodhnath gira entorno a su estupa. Se construyó allí por estar en la ruta del Tibet que pasaba a través del Valle de Katmandú. Antiguamente, peregrinos y viajeros hacían una parada en Bodhnath pidiendo protección para el viaje o agradeciendo el haber llegado a destino sin percances. Hacia la tarde la afluencia aumenta y los budistas realizan sus ofrendas, circunvalando el templo en el sentido horario hasta que el día decide evadirse en la oscuridad de la noche.

Callejeamos antes de llegar a la entrada, toda ella rodeada de tiendecitas donde podías comprar elementos para el culto, rezo u ofrendas. Entre tanto, nos cruzábamos con oleadas de nepalís que venían fervientes a visitar la amada estupa. Los inmensos ojos seguían observándonos desde su cúpula, y nos adentramos sin miedo, en esa inquietud que te invade cuando algo no acaba de ser conocido, queriendo descubrir un poquito más de todo lo que nos ofrecía, su significado sigiloso permanecía escondido en lo más hondo de esos ojos que representaban la sabiduría de Buda, y al salir nos encontramos de nuevo con la realidad, un grupo de niños de unos 8 a 12 años esnifaban cola en una bolsa de papel.

–          Mama que hacen esos niños, tienen los ojos raros ¿Porque están solos?.- Ishi preguntó preocupado, sin entender.

–          Probablemente son niños de la calle, no deben tener padres, o bien no se ocupan de ellos, y están inhalando pegamento, para colocarse y así huir de la realidad.- Preferí contarle la verdad.

–          Jo mama, pero si tienen mi edad. ¿Cómo hacen cuando tiene hambre o sed?

–         Si cariño, la vida les está tratando con una dureza que no merecen. Ya me gustaría que fuese sencillo el poderles proporcionar una solución, pero por el momento al menos yo no la tengo.

El templo de Pashupatinath, puente entre hombres y dioses

Que felicidad amanecer a su lado y ver todo aquello que más amas en el mundo. Es tan diferente ver la vida a través de los ojos de tus hijos, todo adquiere un cariz que irradia trasparencia, pues parecen juntarse dos maneras de observar el mundo, desde el niño que eras y desde el adulto en que te has convertido. Por ello, ser madre a veces es tan difícil, tienes que aprender de nuevo sobre lo aprendido erróneamente, desmitificar y colocarlo todo de acuerdo a como realmente lo sientes, lo percibes, y lo vives en el ahora, en tu presente.

Cremaciones en el templo de PashupatinathEntrar en el templo de Pashupatinath en familia y explicarles a nuestros hijos lo que verían una vez dentro fue algo que personalmente me revolvió en un sinfín de pensamientos contradictorios. Si bien, ya durante todo el recorrido por Latinoamérica, te das cuenta de que la cultura está presente en cada ritual, y de que nos despedimos de nuestros seres queridos de formas muy diferentes dependiendo de nuestras creencias.

En Nepal se confirmaron con fuerza que la visión que uno tiene sobre la muerte en nuestra cultura occidental esta erróneamente ligada al dolor, al sufrimiento, a la negación del final de un ciclo que al fin y al cabo es ley de vida.

“El lugar más impactante de Katmandú es el templo de Pashupatinath, a orillas del río Bagmati –una arteria del sagrado río Ganges–, que al descender del Himalaya “comunica” a los hombres con los dioses. “

Rigveda, antiguo texto sagrado de la India

Y a través de los ojos de nuestros hijos pude ver uno de los templos del dios Shiva en su ambivalente papel de creador y destructor. Cada día descienden los fieles por las escalinatas del templo, hasta el rio Bagmati, cuyas aguas  purifican sus almas. De la nada sentados entre los escalones meditando, te sobresaltaban las figuras de los “Saddhus” hombres sagrados, tiznados con cenizas en sus túnicas anaranjadas y sus largas cabelleras trenzadas en lo alto.

Las piras funerarias sobresalían en los diferentes “Ghats”, escalones cerca del rio, donde los familiares rodean a su muerto, en un último adiós dándole de beber agua del rio sagrado antes de proceder en la incineración. Acompañado de sus seres queridos, el cuerpo va desapareciendo, transformándose en cenizas que serán trasportadas por el rio al encuentro de su Karma. La corriente del rio abrió las aguas creando un puente entre hombres y dioses, trasladando sus cenizas y liberándolas del sufrimiento de la vida.

–        Vamos niños, ya es hora de ir a casa.- Miraba a mis hijos con cierta inquietud, intentando saber si estaban digiriendo todo lo acontecido.

–          No mami, espera, queremos ver como se apaga el fuego y sus cenizas se despiden en el agua.- Noa e Ishi miraban fascinados el fuego, parecían serenos forjándose probablemente una idea más cercana sobre que es realmente la muerte.

Chitwan National Park el corazón de la selva

Rinocerontes de un cuerno en ChitwanRecorrimos el parque desde varias de las posibilidades que ofrecían, desde las alturas del lomo de una elefanta en ese contoneo constante, entre los brincos y traqueteo en el asiento de un jeep, descendiendo suavemente en una sencilla canoa de madera meciéndonos a través del rio y disfrutando del silencio, y a pie dirigidos por nuestro guía adentrándonos en la selva a través de senderos serpenteantes.  Chitwan significa “el corazón de la selva”.

La familia real nepalí recorría esta gran extensión desde el siglo XIX como terreno de caza.  En el año 1984 el parque fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los tharu, un grupo étnico, originarios de Terai, disfrutan de esa belleza a diario. La comunidad indígena son considerados descendientes de Siddharta Gautama fundador del budismo.  El elefante seguía su recorrido, las copas de los arboles parecían cercanas, nos encontramos con un increíble rinoceronte de un solo cuerno, nos sentíamos seguros desde la grupa y con la posibilidad de observar al magnifico ejemplar desde un lugar privilegiado, gacelas, infinidad de pájaros, todo colorido, cocodrilos, la fauna era un constante y el entorno natural un tesoro que crecía libre y lleno de esplendor.

–          Mami, ¿el tiempo cuando pasa a dónde va?

–         Pero que quieres decir con  ¿a dónde va? – la pregunta de Ishi me dejo pensativa y me asombró al mismo tiempo.

–          Pues sí, todos esos minutos, las horas, una vez han pasado donde van a parar, que es lo que hacen, vuelven de nuevo de regreso…

–          Caray que te has despertado  filosófico hijo, déjame ver cómo responder a ello  ¿ y tú que crees?.- Le conteste dándole la vuelta a la tortilla, dejando la pelota de nuevo en su campo.

–          Mami son los gnomos los que se encargan de recoger el tiempo y ponerlo de nuevo en el reloj.- Noa había aportado la solución.

No os podría decir que es lo que disfrutamos más, si las conversaciones que se establecen en familia, la bendita naturaleza, los silencios compartidos, puesto que desde el silencio también se dice tanto, los nepalís gente amigable, sencilla, tranquila, el amor que sientes por los animales, y lo que te transmiten guiándose únicamente por el instinto, vuelves a querer nacer y crecer en ese entorno sin barreras, aprendiendo a vivir y dejándote llevar en ese ciclo de la vida.

–          ¿Si volvieses a nacer que animal te gustaría ser?.- Los niños dormían, las manos de Ángel masajeaban mis pies, no podía desprenderme de la mirada del rinoceronte, tan directa, tan viva.

–          A mí, ¡ummmm!, a mí una mosca cojonera, Diana, una mosca cojonera.- jajajajaja la explosión de risas casi despierta a los niños.

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Chiang Mai, una verde metrópolis

El arte de vivir en Tailandia

Estatua de un buditaDesde que pisamos Tailandia, constantemente me aflora el dicho “una sonrisa vale mas que mil palabras”. Pero es que Tailandia es un país de sonrisas, y pasear entre su gente es un verdadero placer que te llena de un estado de especial felicidad. La hospitalidad y el encanto de estas personas es envidiable, su ancestral cultura, la herencia histórica, los verdes de su naturaleza, los arrozales, la belleza de las playas, esa manera de cocinar tan sabrosa…. la fragilidad que conlleva mantener todo ese encanto siendo uno de los 10 destinos turísticos más visitados del planeta hace que se me pongan los pelos de punta.

La forma de ser y sentir de esas gentes es absolutamente maravillosa, la divinidad de los templos, esa alegría de vivir que puedes palpar en cada detalle, desde su arte en darte un masaje y hacer que tu cuerpo no solo se relaje sino que llegue a contactar con su yo mas profundo, a su gastronomía tan difícil de definir en esa complejidad de sabores, combinaciones y aromas. No es un secreto oculto, existe, solo hay que desplazarse y llegar a ese entorno lleno de complicidad.

Una abuelita monitorizada

Lucy, la abuelita motorizadaChiang Mai, es la segunda ciudad más grande de Tailandia, de orígenes indígenas, se encuentra a 700 km al norte de Bangkok, salpicada por las fértiles aguas del rio Ping. Rodeada de templos y de un paisaje frondoso, donde el verde sobresale por encima de todo. Floreció como un importante centro religioso, donde comercio  y cultura iban de la mano, que sucumbió ante el ataque del ejército birmano en 1556. Podría llamarse de infinitas formas, pues es un verdadero tesoro, pero se la conoce como “La Rosa del Norte”, no se exactamente el porqué. Si alguno de vosotros sabe la leyenda a ese nombre nos encantaría poder conocerla.

La experiencia en la convivencia con cada familia te lleva a no hacerte nunca una idea de las mil y una posibilidades con las que te puedes encontrar. Te equivocarías desde el principio si intentases hacerte  una pequeña impresión sobre el hogar donde vas a vivir esos próximos días. Ahora bien, desde el primer encuentro los niños nos han mostrado con una naturalidad  increíble lo que podemos esperar. En general te encuentras un gran mundo abierto a tus pies

donde el pilar fundamental es el respeto, el intercambio cultural y la confianza.

Lucy es una mujer americana de 73 años, muy activa y constantemente en movimiento, los niños enseguida se encariñaron con ella llamándole “la abuelita monitorizada”. Les tenia sorprendidos el que una persona mayor se desplazase de un sitio a otro en motocicleta, cubriéndose su cabello pelirrojo con un casco que todavía le daba un aspecto mas cómico. Para ella, tenernos en su casa, fue un gran reto, pues nunca había alojado a una familia de cuatro con dos niños pequeños, los cuales decía estaban cargados siempre de una increíble energía.

Picante, agrio, dulce, salado y amargo

La cultura de cada país puede saborearse en la exquisitez de sus platos. De la gastronomía Thai probablemente diríais que es picante y especiada. Pero si os preguntáis por sus secretos, la descubriríais al aprender a mantener un equilibrio en un inmenso abrazo entre los cinco sabores fundamentales en cada una de sus recetas; el despertar del picante, la insensatez de lo agrio, lo delicioso del dulce, lo ingenioso del salado y lo trágico de lo amargo.

Frutos secos en el mercado de Chiang MaiHay un dicho entre su gente que dice “mai pet, mai aloe” cuyo significado es “no pica, no gusta”, tienen un paladar asombroso en el que si no distinguen la cantidad adecuada del verdadero sabor de los chiles rojos no se sentirán realmente cautivados al degustarlo. Por otro lado, la guindilla les aporta un alto contenido en vitaminas y al neutralizarlo con lima evitan la posibilidad de bacterias.

El sonido de “mai pet” lo aprendes rápido, por supuesto en nuestro caso no para decirles que añadan un poquito mas, sino todo lo contrario. Ishi y Noa añadían siempre esta coletilla al pedir algún manjar en uno de los tantos mercados al aire libre que encontrábamos en nuestro camino.

Ummm!, cualquier receta conlleva un momento social idóneo para compartir y dialogar. Que rico esos olores que desprenden los productos frescos al aire libre, el traqueteo de la gente en su devenir, el sonido bullicioso de los mercados, la inmensidad en su colorido  y  tantas, tantísimas delicias juntas dispuestas a poder derretirse en tu paladar y hacerlo gozar.

Una gran familia de elefantes

Elefanta pintando en el Mae Sa Elephant CampEl tuk tuk nos dejó  en la entrada del campamento de elefantes de Mae Sa. La sensibilización familiar y la estima hacia estos animales es un constante, se refleja continuamente en nuestras charlas, no hay día que no salga con admiración la palabra “elephant”.

–          Pero Mami, ¿No podríamos tener un elefante en nuestra casa? De verdad que yo sería quien lo cuidaría. Venga por favor, porfa….. Dime que sí- Noa me ponía su cara más dulce y su cuerpo vibraba con esa ilusión infantil que nunca deja de sorprenderme.

En Tailandia culturalmente el elefante significa poder, desde tiempos del reino de Siam se convive y se aprende el arte de domesticar a estos increíbles paquidermos.

El elefante blanco, el más poderoso, aparece en su bandera considerándose sagrado. Habíamos oído hablar del gran trabajo que hacían en ese lugar, así que nos adentramos en el con unas ganas locas de conocer más sobre ellos. El trabajo que realizan allí es continuo, combinando actividades destinadas a la necesidad de recaudar fondos, con  los cuidados necesarios para conseguir seguir firme con su filosofía.

Our philosophy is to create a natural and healthy environment for the elephants while working to conserve and breed them, due to the dwindling number of Asian elephants left in the wild.”

www.maesaelephantcamp.com

De esta forma puedes verte involucrado en un sinfín de actividades, unas mas turísticas y otras en las que el buen trato que reciben queda reflejado en las diferentes áreas, teniendo en cuenta el bienestar del animal en su integración social al turismo, y su salud bio y psicológica.

La luz dorada de los templos

Paseando por la ciudad, entras en una gran variedad de posibilidades de recorrer las laberínticas calles, a través de los mercados, jardines escondidos, no hay perdida, simplemente los templos están dispersos por todas partes. En ellos encuentras momentos especiales donde la armonía forma parte del lugar. El olor a incienso, la espiritualidad que te rodea, la gran creencia y respeto. Los templos, grandes o pequeños, son lugares sagrados donde puedes darte cuenta de su profundo significado cultural. El budismo forma parte de ellos, su filosofía de vida.

Buda Esmeralda–        Noa, no te olvides de quitarte los zapatos al entrar.- A pesar de estar ya más que acostumbrada, muchas veces se olvidaba que todavía los llevaba puestos.

–        Y seguro veremos de nuevo a buda. 

–        Ah! Pero esta vez, veréis un buda hecho de esmeralda, a ver si encontráis a un buda verde.- A veces hay que motivarles de nuevo pues como niños que son, tras un rato viendo templos no querían descubrir otro, así que en cada uno de ellos buscabas la diferencia.

–       ¿Verde como los marcianos?.- Que risa tras su cara de sorpresa.

Por supuesto, la vida que se crea alrededor de los templos es un continuo fluir, tenderetes dispuestos para los turistas, puestos de frutas, pequeños quioscos de venta donde las velas, las flores y el incienso son un constante. Así que es fácil perderse, tanto dentro, con su esencia espiritual, como fuera, con el espíritu mercantil y el regateo.  Pasando del trabajo espiritual al libre comercio. No nos decidíamos por cual era más bello, cada uno en su particularidad tenía su encanto. Seguíamos dando vueltas alrededor de la cúpula dorada, dando tres vueltas en su presente, pasado y futuro, siempre en el sentido de las agujas del reloj, cada cual con sus pensamientos, haciendo girar los mantras que fluían escritos en rodillos de bronce.

–          ¿Y que tenemos que escribir aquí? Podemos…- Ishi y Noa miraban absortos como los lugareños escribían sobre una gran tela anaranjada, en esa hermosa letra ininteligible a nuestros ojos.

–          Por supuesto, escribid aquello que os salga del corazón.- Ángel les ofreció un rotulador

Las velas se iban encendiendo, los monjes bendecían a los feligreses, nos arrodillamos entre ellos simplemente observando y sintiendo a tu alrededor, una mano dispuesta sobre la palma abierta de Buda. Y paseando descubrimos entre los arboles un universo de palabras.

Mano con mano con BudaUn universo de palabras

“When Money speaks, truth is silent” – “Cuando el dinero habla la verdad calla”

“It is easy know man’s face, but it is difficult to know his thought” – “Es fácil ver la cara de la gente, pero no sus pensamientos”

“Better is to speaks unpleasant truth tan to tell lies” – “Es mejor decir verdades desagradables que mentiras”

“Education is a guide, knowledge is a Key” – “La educación es la guía, el conocimiento la clave”

“Living without hope is like burying oneself” – ¨Vivir sin esperanza es como enterrarse asimismo”

“Crying with the wise is better than laughing with the fool” – “Mejor llorar con el sabio que reir con el tonto”

 Despidiéndonos en el Zoo de Chiang Mai

Cartel Zoo Chiang MaiObservando los animales del zoo te das cuenta de lo fundamental de la libertad. Por un lado, al tener niños, muchas veces no hemos visto la alternativa contraria a no tener que visitar de nuevo un zoo. Y es que a mí en particular, por muy bien cuidado y pensado que este realizada la distribución de cada área en el lugar, siempre coincido en lo mismo. La falta de libertad me trasporta a un estado de tristeza que me impide salir con una sensación de haber disfrutado plenamente. De todas formas, lo críos adoran el zoo, las actividades educativas ligadas a cada representación, el poder ver de cerca tantísimos animales a los que admiran por diferentes motivos. El encuentro con otros niños y la constante posibilidad de jugar que conlleva. Y entre tanto, el sinfín de preguntas que te hacen, no solo acerca de sus amigos favoritos, los animales, sino gran variedad de ellas como la que aconteció tras darles un billete para pagar un bolsito en uno de los muchos tenderetes.

De compras en un mercaditoTras cada cambio de país, las monedas y billetes van cambiando en su variedad de formas, colores y material utilizado en su fabricación.

–        Aita ¿Quién invento el dinero? ¿Quién lo fabrica? ¿Y porque no hacen mucho, para poder repartirlo a todo el mundo?.- Ishi ya sabía que en Tailandia la moneda oficial se denomina Baht.

–        Bueno es una larga historia, nos tendríamos que remontar a la época de los fenicios y… bueno estaría genial poder fabricar tanto dinero como hiciese falta, pero todo es mucho mas complicado….- La verdad, Ángel no sabia muy bien por donde empezar.

–       Pero a ver, estos fenicios podrían haber dicho que todas fueran iguales. ¿Como es que en cada país que vamos las monedas y los billetes cambian y son tan diferentes?, podrían hacerlos igual para todo el mundo, así seria menos lio para todos.- Ishi insistía en simplificarlo todo.¨

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Reencuentros varios en Tailandia

Como me gustaría poder veros por un agujerito

De los dos meses que pasé en Barcelona, la de veces que tras conversar con ellos, lo último que les decía era:

–           Como me gustaría poder veros por un agujerito.

Entre los murmullos diversos que escuchaba entre países. Fueron muchas veces el saber de ellos a través de las voces de mis hijos contándome sobre sus desventuras, el eterno ¿Cómo está el abuelito?, el ansiado ¿Cuándo podrás regresar? Y el tierno, “te queremos mami un abrazo de oso, vuelve pronto”. Y a mi demanda de ese agujerito, Ángel compuso el vídeo de los elefantes y de su estancia en Sayaboury. Sentí cerca el apoyo de mi familia y amigos, redescubrí a mi padre, siendo un placer verle cada vez más recuperado sabiendo que pronto me encontraría de nuevo con ellos.

Del Skype al abrazo en Bangkok

Los ciclos en la vida se abren y se cierran, no sé exactamente como, pero así funciona, al menos respecto a mi manera de observar el mundo. Durante el viaje han sucedido un sinfín de acontecimientos, a través de los cuales maduramos, crecemos, abrimos los ojos, lloramos y reímos a la vez. Qué difícil es aprender, deambulando a través de un fino hilo que sin darte cuenta te va guiando y te lleva a descubrir aquello para lo que realmente, sin saberlo, ya estabas preparado.

Las horas de avión pasaron fugaces en los cien mil pensamientos que me inquietaban. Me conmueve el acercarme a mi cultura, poco a poco las voces, la lengua, los gestos, la manera de vestir que te rodea, te reafirma que cada vez estas más próximo a tu lugar de origen. Mientras que cuando vas en sentido contrario, todo se va trasformando y paulatinamente esos  sonidos, olores, afinidad que te envuelve y que te resultan tan cálidos, van diluyéndose, desdibujándose y transformándose en algo diferente que te revelara una nueva cultura con formas a primera vista bien diferentes.

El avión aterrizó en Bangkok, la maleta me esperaba rodando en la cinta, y allí estaban Noa, Ishi y Ángel tras esa línea que separa los pasajeros de los familiares. Que ternura poder abrazarles de nuevo y sentirlos entre mis brazos.

Mae Sot, rencuentro con Marc

Marc en la "Chicken School"Marc ha estado en nuestra retaguardia, en Barcelona, desde el inicio de nuestra odisea. Todo fue pura casualidad o bien para quien no crea en las casualidades estaba en nuestro destino cruzarnos en el camino. Ángel y él se conocieron mientras que preparábamos el viaje, y entre ambos surgió ese tipo de entendimiento que lleva a las personas a ayudarse mutuamente. Es un apasionado de los viajes, de carácter alegre, muy motivado por temas sociales y humanitarios. Nos ayudó a crear nuestra pagina web, de echo la idea de Educaction se fue desarrollando mientras nuestros lazos se hacían mas estrechos, los videos de los preparativos y una de las fotos que mas me gustan de la familia, aquella que consta en la portada en que salimos uno detrás de otro con nuestros manos cogiendo los hombros del siguiente en edad, nos la tomó Marc el en la playa de San Pol de Mar, una semana antes de nuestra marcha. Tras ese seis de Julio del 2011, siempre hemos mantenido contacto, siendo nuestro anclaje en Barcelona y haciendo un poco de moderador cuando perdíamos la objetividad. Él, forma parte del equipo que creo la ONG Colabora Birmania, que trabaja desde hace años en Mae Sot colaborando a través del voluntariado. Definitivamente este año se ha liado la manta a la cabeza y ha decidido ir a vivir y seguir trabajando desde allí.  Mil gracias Marc por mostrarnos un poquito más de mundo bajo tu cálida compañía.

 “ Colabora Birmania lo formamos un grupo de personas que hemos trabajado en Mae Sot (Tailandia) a través de un voluntariado.
Durante meses vivimos las injusticias y el sufrimiento de los refugiados e inmigrantes birmanos y hemos optado por quedarnos de forma permanente y crear Colabora Birmania.
A través de esta ONG aportamos nuestros conocimientos, experiencia e ilusión para mejorar las condiciones de vida de la población birmana desplazada en Tailandia por uno de los conflictos más atroces y olvidados de Asia.
Estamos en Mae Sot (Tailandia). Esta población se encuentra a 4 km de la frontera con Birmania. Su situación fronteriza hace que sea el lugar donde se forman más asentamientos de birmanos, inmigrantes y refugiados, que huyen de la pobreza y opresión de su país. Cruzan el río que les separa de Tailandia y llegan a este país con la esperanza de mejorar sus vidas.”
Carmen, Marc, Meri, Javi y Claudia

De Barcelona a Mae Sot

Marc en la "Chicken School"En el inicio, al principio de nuestro encuentro en Barcelona ya noté un “feeling” especial. Ha pasado más de 2 años y aunque estemos lejos, siempre he pensado que tenemos una unión muy fuerte. Pero no ha sido hasta ahora, que la familia viajera ha venido a Mae Sot en Tailandia, cuando he notado que se ha cerrado un círculo. He seguido su viaje como si fuera el mío, he disfrutado como el que más con sus experiencias y por fin, ahora ya puedo decir que soy un trozo pequeño de esas mismas… Ángel, Diana, Ishi y Noa han estado aquí! 🙂

Después de más de un año de emails y skypes (bendita tecnología) he podido verlos y estar con ellos unos días. Su viaje no es cosa fácil así que al llegar a Mae Sot se dejaron llevar y me tocó el papel de guía y mostrarles la ciudad, y la situación birmana en esta parte del país.

Vivir en Mae Sot es como vivir en un pueblo que es como si fuera el fórum de las culturas. Población multiétnica compuesta de tailandeses, birmanos, chinos, karen, musulmanes, etc…

Los que predominan más son los birmanos, con una población de casi 2 millones en todo el país, viven muchos de ellos de forma ilegal. Muchos han tenido que huir de su país a causa de la dictadura militar que gobiernan, y han tenido que buscarse una vida mejor al otro lado de la frontera. Los niños de estas increíbles personas se merecen una educación y una infancia digna.

Estar a diario con estos niños es como convertirte de nuevo en uno de ellos, irradian inocencia y transmiten esa sonrisa tan pura. Cada día pienso la suerte que tengo de encontrarme aquí y de poder compartir momentos con esta gente. Sin quererlo muchas veces nos ayudan más que nosotros a ellos.

Al estar con la familia me fijé en ellos. Ishi y Noa llegaron a las escuelas un poco tímidos, pero al cabo de un rato, ya estaban corriendo, jugando con ellos, y hablando con gestos y sonidos. Que más da si tienen el pelo rubio o moreno, si tienen los ojos grandes o rasgados, si vienen de oriente u occidente, los niños son niños y fue una gozada verlos juntos.

Por fin pude hablar largo y tendido con Ángel, como siempre, no para de darle vueltas a la cabeza con temas y nuevas ideas. Seguro que serán de lo más interesantes. Tu mente nunca descansa! También pude ver el cariño y la paz que transmite Diana sobre todo con sus hijos, bendita bendición! Qué bien te habrá ido esta habilidad durante el viaje! Y finalmente los niños: Ishi, ese culo inquieto, siempre curioso y con ganas de aprender y la pequeña Noa, ojalá nunca pierdas esa inocencia que te hace ser tan especial!

Ha sido un placer estar con la familia, que me hayan hecho partícipe de su proyecto y haber compartido su experiencia en esta parte de Tailandia.

Os sigo, soy vuestro fan y nos vemos muy pronto! 😉

Marc Komas

Un día en el “Chicken School

“El Chicken School es una guardería que cada día recibe a 85 niñas y niños birmanos. Durante todo el día son atendidos por personal local y Colabora Birmania cubre todos los gastos de mantenimiento de la guardería y de alimentación de los niños.”

Colabora Birmania ONG en Tailandia

 –          Mañana iremos a comprar al mercado la comida que necesitan en el “Chicken school”, me tendréis ayudar vale chicos.- Marc estaba implicando a los niños en la visita de mañana.

–          Vale, ¿Y para cuantos días compraremos, que tenemos que comprar?.- Ishi y Noa estaban contentos de ayudar.

Los mercados son realmente fantásticos, es una presencia constante de estímulos para tus sentidos, colores, olores, y ese fluir de las personas en su trajín por encontrar lo necesario para la semana, o bien ese mismo día, pues muchas de las familias viven comprando con lo necesario para ese día. Marc esta progresando en su tailandés, así que los momentos en el mercado son estimulantes pues puede tener sus pequeñas conversaciones en las que va interactuando en esa lengua que para nosotros suena tan extraña.

Unos litros de aceite, huevos, pollo, verduras, frutas, cereales… Íbamos recorriendo los diferentes puestecitos del mercado Birmano asentado en Mae Sot, casi lo teníamos todo, nos desplazamos a la ultima de las tiendas, donde como un ritual semanal nos prepararon un te servido con un tentempié a base de judías secas. En esta tiendecita donde básicamente se especializan en arroz les gusta negociar el precio antes de finalizar la compra, es agradable pues mantienes una relación estrecha con los dueños y poco a poco vas intimando. Los niños se quedaron encantados cuando vieron que la dependienta les regalaba unos “tetrabricks” de un Yogourt de frutas. Estábamos listos para visitar el “Chicken school”.

Día de examen

Estudiante en la Escuela del Km42–          Que raro. están más silenciosos que de costumbre, normalmente en cuanto nos oyen nos reciben y ya los tienes saltando a tu alrededor.- Marc estaba asombrado.

Los niños estaban realizando un examen, por ello el silencio.  De todas formas nuestra llegada contribuyó a desconcentrarlos un poco, las miradas de reojo y sonrisas picaras eran constantes. Unos ojos enormes, llenos de energía, resaltaban en esas caras hermosas. El respeto al adulto era fascinante, al pasar por nuestro lado sus cuerpitos se inclinaban. Habíamos llegado prácticamente a la hora de comer. Normalmente están acostumbrados a visitas de extranjeros que realizan trabajos de voluntariado en la escuela, dando clase de ingles o colaborando de diferentes formas. Ahora bien, nunca habían tenido una visita de una familia con niños, así que Ishi y Noa eran la novedad.

Uno de los jóvenes profesores nos invitó a la clase de los más pequeños. A Marc se le subían al regazo y poco a poco ya estábamos rodeados de toda la clase que danzaba a nuestro alrededor. El profesor les animó para que cantasen un repertorio de lo más variado. Es una gozada cuando te ves envuelta de esa felicidad infantil, a pesar de las dificultades de sus familias, en el colegio se les da educación y comida, hace falta trabajar junto con los padres, pues muchas de las familias no ven lo necesario que es la educación, les llevan pues saben que allí están bien alimentados y atendidos, pero en ocasiones esos niños en cuanto tienen una edad mínima son llevados  a las plantaciones para  ayudarles en su trabajo de cultivo y ganarse su sustento diario.

Niños meditando en la "Chicken School"El profesor se sentó en el suelo en posición de loto, fue un momento especial, cada uno de ellos se fue relajando, manos juntas, escuchando el mantra que emitía el joven, alguno de los mas pequeños se les cerraban los ojos y terminaban durmiendo, cabeceando hacia el hombro del compañero. El olor de la comida se hacia mas intenso, las mesas estaban preparándose por los de más edad. Ishi y Noa colaboraron en el reparto de platos, mientras otro grupo de niños preparaba los cepillos con la pasta de dientes en una mesa para que estuviesen listos tras la comida. La disciplina entre tantos niños era necesaria para que todo fuese funcionando con su sentido.

–          Ahora que ya conocéis la escuela, ¿Queréis ir otro día a realizar alguna actividad en el “Chicken School”, algo que les queráis enseñar y que penséis que les pueda gustar?.- Les pregunto Marc de regreso al hotel.

Compramos unas páginas de colores y unos globos. Ese día, si que nos esperaban con los brazos abiertos y las sonrisas contagiosas. Noa e Ishi estaban inquietos, estaban impacientes por realizar las actividades. Ishi se hizo un lio al intentar mostrarles como hacer un avión de papel, todos los críos se pusieron en círculo, Noa fue repartiendo una hoja por niño.

–          Ahora doblamos el papel así, y ahora asa, y ahora……- No era tan fácil como pensábamos, pero estaba siendo la mar de entretenido. Poco a poco cada uno de ellos doblaba el papel consiguiendo su avión, algunas lenguas salían de las bocas mordiéndosela con la punta con los dientes en esa dificultad de conseguir un nuevo paso.

–          Fuuuussssss, scruñch…– Los aviones desfilaban de las manos volando de un lado para otro del círculo. Las caras de alegría ya te dejaban satisfecha para el resto del día.

Le tocaba el turno a Noa, a quien le fascina doblar los papeles y cortar dando formas diferentes al papel. El momento mágico es cuando lo vuelves a abrir y encuentras un folio transformado con un sinfín de agujeros de formas asombrosas. La “Seyamá”, “pequeña profesora”, como la llamaron, iba dando las instrucciones en un lenguaje corporal que nos hacia reir, entre tímida y segura iba conversando en castellano, dando cada una de las indicaciones. Luego se iba acercando a cada niño asegurándose que seguían los pasos. Se puso contentísima cuando la aplaudieron al finalizar la actividad. Era el momento de hinchar los globos de colores y dejarles jugar con libertad. Fue un día estupendo.

Erase una vez una barraca de curas transformada en clínica

Llegamos cerca de la frontera Birmana, giramos y aparcamos el coche en un lugar en lo que todo era pura actividad. Marc nos presentó a Albert, un arquitecto de Barcelona que trabaja colaborando en la clínica, y nos fue explicando en su paseo como la Dra. Cynthia, fundadora de la clínica, transformó una pequeña barraca en lo que hoy es “Mae Tao Clínic”. La historia y la fuerza de esta luchadora incansable son fascinantes.

 “The Mae Tao Clinic has gone from being a simple, one-roomed building with only a rice cooker to sterilize instruments, to a large and organized Clinic providing healthcare to over 150.000 displaced people per year”
“El Mae Tao Clinic ha pasado de ser un edificio de una simple habitación con una olla de cocer arroz utilizada como esterilizador de instrumentos, a una Clínica amplia y organizada que proporciona la asistencia médica a más de 150.000 desplazados por año”

www.maetaoclinic.org

Niño con su hermanito en la Mae Tao ClinicLa clínica da accesibilidad y asistencia médica de calidad a los desplazados birmanos a lo largo de la frontera birmano-tailandesa. Durante el recorrido todo era un fluir de acontecimientos ligado a la salud de los birmanos. Un niño esperando a sus padres, con un bebe recién nacido en sus brazos, el pie todavía pintado con la tinta que utilizan para poner su huella en el certificado de nacimiento. Una mujer joven, de la mano del brazo del hombre, aun dolorida tras el parto.

Una sala de espera llena de niños, unos llorosos, otros con mocos, enfebrados, en los brazos de sus madres. Los sanitarios moviéndose de un lado para otro en un recorrido incierto, dando las instrucciones pertinentes. Una mujer con una escoba limpiando una de las salas. Un pabellón seguido de otro, en sus diferentes secciones. Ajetreo, movimiento, trabajo por doquier, sonrisas, griterío, conversaciones, batas blancas, enfermos, sanitarios, no sanitarios, una lucha por la vida…

Experiencias desde el Km 42

Mural en la Escuela del Km42“El colegio “km 42”  ha sido construido por Colabora Birmania. En él estudian 400 niños y niñas birmanos. Junto a otra organización local, cubrimos todos los gastos de escolarización junto a otra ONG y ofrecemos una comida completa diaria a todos sus alumnos. De esta manera evitamos que los niños tengan que trabajar para ganarse su propio sustento.”

Colabora Birmania ONG en Tailandia                        www.colaborabirmania.org

El día había empezado un tanto desangelado, las nubes de un color grisáceo, el coche no quería seguir subiendo la cuesta, el motor empezó a calentarse y revolucionado como estaba tuvimos que parar a mitad de camino de la escuela del Km 42, donde nos esperaba dos días llenos de sorpresas. Empezaba a llover, descendimos del coche y nos enfundamos en nuestros chubasqueros. A los cinco minutos un coche paraba para ayudarnos a ascender la empinada cuesta, lo ataron con una gran cadena de hierro, pusieron primera y remolcando a la pickup, conseguimos llegar a la cima. Tras ese pequeño descanso y sin tanta cuesta por delante el coche decidió seguir camino consiguiendo llegar a la escuela donde un sinfín de sonrisas llenas de energía sabia de nuestra llegada. Rebeca trabaja como voluntaria en el Km 42 dando clases a los niños, al igual que a Marc le adoran, y a la que aparece en escena todo adopta un cariz diferente, saben que la actividad y la hora de clase esta a punto de iniciar. Les tranquiliza con canciones haciéndoles bajar el tono de sus voces, pues son muchos por aula y algo hay que idear, sino es todo una locura.

Profesor contando el cuento de Caperucita en birmano

Niños escuchando el cuento de Caperucita

L@s profesor@s birmanos, la mayoría jóvenes y motivados pueden hacer maravillas, teniendo en cuenta los escasos recursos materiales con que cuentan, el calor que hace en las aulas, el número de alumnos por profesor, la dificultad añadida de las realidades familiares que viven o han vivido. La imagen que transmitían estaba llena de magia, un baile en el que danzan de los más pequeños a los más adolescentes, desde la cocinera que da sabor a los guisos, al tendero que pidió tener una pequeña tiendecita a su vera…. Desde el albañil que puso la primera piedra a ese nuevo comedor, a los padres que batallan a diario con el sol trabajando en los campos ganándose el sustento de la familia… Bailan y danzan al son de una música que crean a diario entre profesores y alumnos. Un director que lucha por llevar todo adelante, esa ayuda externa de las dos ONG que en sus ideales colaboran a que un proyecto se haga realidad. Los sonidos grabes de las dificultades que encuentran en el camino, momentos de crisis en que parece que la ayuda externa esta disminuyendo, hay que buscar más fondos, conseguir multiplicar por tres kilos el kilo de pollo, por tres el de arroz, por tres el número de profesores, por tres esa motivación que consigue sonrisas y felicidad en esas caras infantiles llenas de ilusión por aprender mas y mejor.

–          “Choco choco lala, choco choco tete, choco laa, choco te, chocolate”.– Las palmas en sus posiciones diferentes iban sonando al ritmo del son del chocolate, de esta forma los niños trabajando con su psicomotricidad, despertaban sus sentidos.

Alegría entre niños Birmanos

Ishi & Marc en Moto en Mae SotMarc es un amigo de mis papas, lo conozco desde  hace mucho tiempo, antes de empezar nuestro viaje. Es muy simpático. Un día fuimos a la escuela donde trabaja Marc y nos íbamos a quedar a dormir. Nos quedamos tirados en una subida, pues el coche se calentó, pero otro coche nos ayudo a subir y después ya se soluciono el problema del calentón. Al llegar  nos presentó  a las profesoras y nos enseñó  las clases, las habitaciones donde nos íbamos a quedar a dormir. Era la hora de comer y todo olía a pollo y arroz, yo tenía muchísima hambre y el pollo estaba delicioso. Después de comer jugué con los niños al bádminton y entonces nos encontramos una mantis y nos pusimos a jugar con ella, pero entonces se fue a un árbol, Le empezamos a tirar piedras, pero seguía en el árbol, entonces se nos ocurrió coger los tirachinas y la matamos a tirachinazos, fuimos un poco brutos. Luego nos fuimos a practicar puntería y después toco la campana e hicimos clase en Birmano, pues la escuela es de niños Birmanos. Se hizo de noche y yo me fui con mis amigos al comedor del colegio donde escalamos por las barandillas del tejado me enseñaron y cogimos toda clase de insectos, arañas, bichos voladores y todo tipo de animales escondidos entre las barandillas del tejado de la escuela.
Ishi con los niños de las Escuela del Km42Hay demasiadas diferencias entre mi escuela y la de Mae Sot, una es que en este país hace tanto calor, que las aulas son abiertas y puedes escuchar todas las clases, otra es que hay niños que viven en la escuela, son niños Birmanos, algunos son huérfanos, la escuela es grande y vienen mas de 400 alumnos cada día. Noa y yo con los niños nos comunicábamos con gestos.
Un día aita dio clase de matemáticas, hicimos los cuadrados mágicos, yo les enseñé juegos tradicionales en español y ellos me enseñaron otros juegos típicos de su país.
Una vez pusimos pintura, bueno agua con barro en nuestras manos y dibujamos el mundo y pusimos nuestras manos en el papel, mostrando como estamos dando la vuelta al mundo. También Rebeca les enseño una bola del mundo, canciones españolas y nos mostro donde esta España y donde esta Myanmar (Birmania). Fue muy divertido quedarnos a dormir en la escuela, Dormimos en la escuela con edredón y nos cubría una gran mosquitera, se oían muchos ruidos durante la noche.
                                                                                                Ishi Cabello Iglesias

           

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Conviviendo entre elefantes

Sayaboury, Elephant Conservation center–        Chicos, he pensado en llevaros a un centro donde nos enseñaran a convivir entre elefantes y a entenderlos y respetarlos como se debe. ¿Os gustaría ir allí?, mientras esperaremos que el abuelito se ponga mejor y mama pueda regresar– La propuesta de Ángel no se hizo esperar con la respuesta entusiasta de los niños

–          Si aita, si, donde esta eso, ¿como te ayudamos?- En un viaje así, la unión familiar se hace más fuerte.

–         Únicamente os pido que tengáis paciencia en el viaje, pues el sitio es precioso pero el acceso para llegar a el es muy lento, no quiero escuchar cien mil veces  ¿Cuánto queda aita?

El centro de conservación de elefantes esta situado en Sayaboury, Laos. El paisaje que te envuelve es de aquellos que te dejan con los ojos abiertos como platos, la vegetación frondosa rodeado de montañas y acompañados de un lago cuyas aguas se tornan plateadas a la caída del sol. Vivimos los tres unos días increíbles alternando el estar con el ser, dejándonos llevar por las enseñanzas que diariamente te abrían los ojos a un mundo fabuloso donde los elefantes eran el compañero ideal, donde los niños se olvidaban de la ausencia de su madre y reían y sentían sus manos tocando la trompa y la grupa rasposa de sus nuevos amigos.

En el centro nos explicaron la problemática que existe en Asia con el trato que reciben estos animales que son utilizados de manera indiscriminada en el turismo, muchas veces siendo cuidados por personas que desconocen sus necesidades básicas, únicamente teniendo en cuenta al animal como una inversión que les aportará beneficios. De esta forma se les pierde el respeto que merecen y su deterioro avanza sin consentimiento.

Elefantes en Sayaboury Elephant Conservation CenterLos elefantes son unos seres magníficos, impresionantes, majestuosos y no dejan de fascinarte en su imponente presencia y su belleza.  Probablemente podríamos aprender mucho de ellos observando sus movimientos en ese paisaje que se transforma en su contoneo, su amoroso  instinto maternal, el respeto al adulto y la importancia de la unión familiar y de grupo que desprenden a cada paso que dan.

–          Mira aita, nos está mirando, inmenso,  que guay.- Chillaba Ishi

–        Que ojos más grandes, que marrones y que pestañas más largas.- Noa se fascinaba mirándolos. De hecho no hace más que pedir si podremos tener un elefante al nuestro regreso a Barcelona.

Mi experiencia en el Centro de Conservación de Elefantes

Al despertarnos Noa y yo pusimos la tele, dejamos dormir a aita un poco más. Yo desayune un pankeke de plátano y mermelada, Noa un huevo frito con beicon y aita una tortilla deliciosa de muchos ingredientes.
Estábamos nerviosos pues era día de viaje, recogimos las maletas para ir a un sitio de elefantes.  Cogimos un tuk tuk que nos dejó en la estación de autobuses, cogimos un autobús que tenía más años que mil abuelos de cien años. Entramos y dejamos las maletas, así comenzó el viaje que era de cuatro horas hasta el sitio de los elefantes. Noa y yo jugamos a cartas, a la Tablet…. Tras tres horas y media el autobús tenía que coger un barco para cruzar el inmenso rio. Mi hermana y yo aprovechamos para estirar las piernas y jugamos un rato en la arena. Vimos el autobús de nuevo al otro lado del rio y subimos, solo quedaba media hora para llegar a la otra estación de autobuses.  Al llegar tomamos otro tuk tuk y allí nos esperaba otro barco que era del sitio de los elefantes, y ayude al señor del barco a empujarlo para llegar al sitio de los elefantes.
Vivimos en una cabaña, y lo primero que hice al entrar fue estirarme en una hamaca, ¡me encantan las hamacas!. Al amanecer nos enseñaron la zona, rodeados de agua y verde. Era la hora en que los elefantes tomaban su baño, era muy divertido, cogían agua con sus trompas, las levantaban y “truuuuuu, truuuuuu” lanzaban el agua mojando sus cuerpos. Los elefantes en Laos tienen como pecas rosadas, en diferentes partes de su cuerpo, sobretodo en las orejas y su cara.  Nos presentaron a los elefantes y a sus “mahouts”, y nos dijeron que eligiéramos el elefante que más nos gustara.
Mano de Ishi sobre ElefanteNoa eligió a una elefanta de 18 años y yo a un elefante de 60 años. Los mahouts nos enseñaron a Aita, a mi y a Noa como montarse en un elefante. Había tres formas, uno subías por su cabeza escalando por la trompa, y otra por las rodillas. Jo, tienen una piel gris, muy dura, rasposa y con unos pelos muy graciosos. Vaya paseo, Noa iba con el aita y yo solo, fue muy divertido. Por la tarde conversamos con la veterinaria, y nos enseñó la “nursery” y nos mostró un sitio para ver el atardecer. Noa y yo encontramos millones y millones de termitas, nos quedamos a mirarlas y regresamos a nuestra cabañita a estirarnos en la hamaca y seguir jugando. Noa tenía sueño y dijo que quería dormir en la hamaca, pero aita le dijo que no pues hay mosquitos que transmiten enfermedades y en la hamaca no había mosquitera, en cambio en las camas donde dormíamos sí. Aita le puso a hacer un pipi, se lavó los dientes y se quedó roque. Yo me estire en la hamaca con el aita y nos relajamos.
Los mahouts tienen una relación especial con el elefante, desde que empiezan a ser mahout están siempre con el mismo elefante, crecen con el elefante. Los elefantes pueden vivir unos 100 años así que envejecen juntos.
Ese día desayunamos huevos revueltos, los mahouts nos dijeron que nos enseñarían a darles instrucciones. Nos mostraron un cartel donde explicaba las instrucciones. Primero practicamos junto con los mahouts y luego solos. Primero monto Noa, luego yo y después el aita. A mí se me hizo muy divertido ver como nos hacían caso, fantástico!!!.
En uno de los paseos, mi elefante se levantó con dos piernas y casi me caí, y el mahout se enfadó un poco con mi elefante.  Le pregunte, porque había reaccionado así, y me contesto que porque se estaba defendiendo, pero no supimos que había visto. Yo me asuste un poco.
Más tarde, fuimos al museo y construimos un puzzle enorme de elefantes hecho de madera. Nos explicaron que los elefantes comen cada día 250 kilos de comida, cagan 100 kilos, beben 150 litros y orinan 100 litros, y nosotros nos quedamos boquiabiertos con la información.
Se hizo de noche de nuevo, cenamos y Noa se quedó dormida. Yo me quede con aita en la hamaca y nos contamos historias, desde la cabaña escuchábamos sonidos de animales, patos, grillos, el bramido de los elefantes, la lluvia. Encontré un caracol y lo cogí entre mis manos…. Fue una experiencia genial pasar unos días en el centro de conservación de elefantes.

                                                                                                     Ishi

Erase un centro de conservación de elefantes

Erase una gente fabulosa, luchando por una buena causa.

 Una cabaña con sonidos variopintos,

Una familia descubriendo un nuevo mundo.

Sabores exquisitos con matices asiáticos.

Un animal inmenso de ojos vidriosos,

Su larga trompa, la piel áspera en su textura.

En su grupa zigzagueamos entre la vegetación.

¿Daríamos nuestra  vida por descubrir cuáles son sus pensamientos?

Compañero, nos fascinaría poder seguir siendo amigos,

Hasta la vista, nosotros seguimos camino…..

                                                                                       Familia Trotamundos

Elephant Conservation Center, Sayaboury ( www.elephantconservationcenter.com )

 

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Luang Prabang, el reino de millones de elefantes

Luang PrabangLuang Prabang es reconocida por La UNESCO como la capital del “Reino de millones de elefantes” en el siglo XIII. Algunos por su belleza y su historia la conocen como “La perla de Laos”.  La antigua capital es una ciudad religiosa, en sus días vivieron reyes y príncipes. Impresionante en su escenario que resurge de entre la vegetación y el paseo creado alrededor del rio Mekong, cuyas aguas en sus brillos cambiantes, rosados anaranjados y dorados la llenan de esplendor y la cubren de una esencia mágica.

Los edificios se distinguen de entre la vegetación, casitas de tejas rojas, las pagodas en sus dorados, los templos llenos de budas, su tranquilidad, y lo más fascinante, lo que nos ha conquistado como siempre, su gente, cálida, cercana, tímida y sincera. Los paisajes pueden ser hermosos, bellos, espectaculares pero lo que realmente llena de vida cualquier paraíso es el movimiento, el traqueteo, los sonidos y olores que se van alternando a lo largo del día observando como la vida de los laosianos va llenando las calles: niños con su alegría y candidez jugueteando, monjes en sus plegarias en su aprendizaje, mujeres y hombres danzando, así como los ancianos en su sabiduría.

Recorríamos la ciudad en bicicleta. Desde la cima de la colina tienes una vista fabulosa de toda la ciudad y es entonces cuando te das cuenta de que se desprende una energía única, espiritual, pudiendo escuchar su latido, fuerte, altivo, lleno de intensidad.  Noa prefería colocarse en el asiento de adelante, iba fascinada mirándolo todo con ojos grandes, ojos de niña. Mientras detrás de ella iba pedaleando y manejando, internándonos por las callejuelas. Ishi normalmente se adelantaba y esperaba cuando no sabía la dirección a tomar.

–          ¿Aita es por aquí o giro por la siguiente?

El juego y el como un pequeño detalle se transforma en juguete

NiñaLos niños de Laos son impresionantemente vitales, entusiastas, hermosos soñadores, llenándote de una alegría contagiosa al recibir de forma constante el regalo de sus sonrisas. Es fascinante observar como un niño o un grupo de niños juegan durante horas en un mundo imaginario, lleno de códigos y significados que transforman la realidad en un mundo fantástico. Nunca me cansaría de mirarlos, aunque parece que a un adulto le pueda resultar difícil de comprender, es simplemente poner atención y pronto te trasladaras siendo invitado a compartir de la experiencia de volver a sentirte uno más en esa imaginación desbordante. El infante aprende, investiga sin miedo, descubre, percibe, intuye a través de su mundo de juegos. El grupo de niños aprende a compartir, se inicia en un sistema de signos y significados, percibe alegrías y vence miedos en su andar. Pierde y gana batallas, se aventura y se abre a un mundo que le permitirá más adelante caminar en ese loco y complicado mundo adulto.

Una de las experiencias del viaje más hermosas, está siendo ver como Ishi y Noa participan del juego en sus diferentes momentos, edades, países y culturas en las que nos estamos adentrando. Como se están relacionando con cada uno de los niños que estamos  conociendo en el camino, como el lenguaje corporal vence las fronteras del lenguaje oral, como siendo niños no existen diferencias culturales, sino que las diferencias se transformas en risas o carcajadas por la ambigüedad. Esta siendo un regalo observar como los niños buscan niños y vibran en sinfonía  una fuente de energía descubrir en sus ojos felicidad. Como cualquier pequeño detalle puede llegar a ser un juguete y ser partícipe de un gran juego. Que un simple botón pueda  transformarse en aquel objeto más “fashion”.

En un principio pensamos que una de las primeras cosas que les costaría a Ishi y Noa seria desprenderse de su habitación de juguetes y llevar solo una mochilita con aquellos más preciados. Ha sido un aprendizaje comprobar no solo que no les fue difícil elegir qué es lo querían llevar, sino ver la facilidad con que su mochila se transforma y aquellos objetos mágicos van cambiando al mismo ritmo con el que vamos avanzando en nuestro viaje, mientras que las culturas cambiantes van formando parte de sus vidas.

–          Ishi vamos a buscar cosas interesantes por el suelo.- Noa incitaba a su hermano en un nuevo juego.

–          Venga chicos no seáis basureros, que después llenáis la habitación de trastos viejos.- a Ángel no le gusta que Ishi y Noa cojan cosas del suelo.

–          Pero aita no ves que no es basura, son grandes tesoros.

Deambulando sin rumbo

Si queréis conocer bien cualquier lugar, lo mejor a ser posible es dejarte llevar e ir deambulando sin rumbo. De esta forma te verás envuelto en una marea que te llevara guiándote a los lugares más increíbles. Luang Prabang no es una excepción, la ciudad te envuelve desde el primer momento, un suave olor a jazmín,  esencias de platos cocinados con ese toque asiático, los sonidos de las bicicletas en su tintineo al tocar sus timbres, las risas de los niños, el lenguaje incomprensible a nuestros oídos, los monjes recorriendo las calles, los fieles mostrándoles respeto, ofreciéndoles comida, miradas satisfechas, agradecidas.

De entre las callejas das a parar a un mercado, frutas recién cortadas, vasos de plástico en sus diferentes coloridos dependiendo de la variedad de frutas preparadas, agua de coco, pescadito asado insertado en un palo, salchichas, puestos de flores…. El olor va variando dependiendo del producto puesto a la venta. Pies descalzos, pelotas de futbol, cada equipo siguiendo el balón….

Monjes en el río MekongUna carrera de piraguas surcando las aguas del rio, un pescador lanzando la red, un monje enseñando los misterios del agua a un niño envuelto también en su túnica color azafrán, las cafeterías a lo largo del rio Mekong donde las horas te pasan viendo simplemente fluir el rio que da color a Luang Prabang, una ciudad encantadoramente viva.

–          Aita me encanta Luang Prabang

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Vang Vieng, las mil y una caras de un puente

Campesina en Vang Vieng (Laos)Vang Vieng es un pueblito situado a tres horas al norte de Vientián. Está creciendo poco a poco, su turismo básicamente de “backpackers”. De viajeros hay muchos y de muchos tipos, con sus diferentes inquietudes, sus ganas de descubrir y de conocer un mundo diferente. No obstante aquí encontramos sobre todo los que van en busca de fiesta, drogas y alcohol ligado a algo parecido a un deporte de aventura.

Podríamos llamarle la capital del “tubing”, o cómo bajar el río tumbado sobre un flotador. Donde realizas paradas en pequeños barecitos establecidos por su curso para ponerse morado de alcohol. Lo cual es bien absurdo, pues el deporte nunca es buen aliado del alcohol. Tras cuatro horas de bajada los turistas regresan borrachos sosteniendo sus flotadores en una imagen, si bien un tanto deplorable. Y más si tienes dos niños preguntones que no pasan ni una y que te avasallan con sus preguntas directas al grano. Al menos las imágenes me sirvieron para darles una buena disertación de los efectos que el alcohol y las drogas pueden causar en el ser humano.

No obstante, a pesar que es una pena que el recurso económico del pueblo sea precisamente ese turismo, lo cual a mi parecer enturbia su encanto, Vang Vieng está rodeado de una naturaleza exuberante, paisajes paradisiacos donde poder encontrarte con la verdadera esencia de la cultura que trasmite Laos. Campos de arroz en su inmensidad, montañas de piedra caliza donde se forman cuevas increibles, de altura y formas diversas, budismo y templos, gente trasparente y llena de encanto.

Partiditas de ajedrez, refrescos y una comida sabrosa

Relajandonos en el Blue LagoonNos alojamos en un hotel con piscina a orillas de un rio, partiditas de ajedrez, chapuzones y juegos de agua en el “Blue Lagoon”, una laguna donde refrescarse, siendo de lo más placentero. Allí practicábamos, casi a diario, nuestro particular “tubing” adaptado a la familia, pues al fin y al cabo la idea esencial de este deporte es increíblemente divertida. Un neumático gigante de camión a modo de flotador, un gran árbol que nos maravillaba en sus diversas alturas a modo de trampolín de saltos. Una cuerda atada a sus ramas para deslizarnos en el aire y dejarnos caer sobre las aguas azul verdoso y mucha energía para no parar de saltar y de divertirte en tus brincos, dejando el relax para más tarde sobre el neumático flotando en el agua.

El clima era asfixiante, el calor, la humedad, de aquellos días en los que la ducha no sirve prácticamente para nada, solo para recordarte lo reconfortante que es sentir el agua sobre tu cuerpo empapado de sudor. Te duchabas, te vestías, abrías la puerta de la habitación y unos goterones invadían rápidamente tu piel.  Intentábamos desplazarnos en las primeras horas del día y regresar hacia el atardecer cuando la intensidad del sol no incidía de forma tan abrasadora.

Uno de los días alquilamos una bicicleta que al pedalear con un poco más de fuerza la cadena se salía de forma constante del piñón. ¡Que locura de trayecto! Entre el calor y la dichosa cadena acabe con unas ganas locas de que el día tuviese menos horas.

–        Aita, se me ha salido otra vez la cadena.- Ishi parecía pedalear sin sentido

–        Caray!!! otra vez no, pero que haces, no le des tan fuerte.- Ángel refunfuñaba, sus manos estaban llenas de grasa de tanto colocar la cadena en el plato de nuevo.

Las mil y una caras de un puente

Campesinas cruzando el puente de Vang Vieng Cada día teníamos que cruzar el puente. Curiosamente, había que pagar un peaje, dependiendo de si ibas a pie, en bicicleta, en ciclomotor o en otro tipo de vehículo, el precio variaba. La de historias que nos podría contar si pudiese hablar. Al cruzarlo parecía poderse escuchar un susurro que te acompañaba en su recorrido. Crujidos al caminar sobre las viejas maderas, sonidos del viento al silbar sobre los cables rojizos que lo mantenían en pie, palabras cruzadas de los transeúntes que se movilizaban sobre él para llegar a sus puntos de encuentro.

Podías pasarte horas y horas únicamente observando, desde que se iluminaba con los primeros rayos de sol hasta que parecía desaparecer sobre su rio al anochecer. Parecía que toda la vida de ese pueblito se empezaba a cocer en ese tramo que permitía cruzar el rio, un rio de aguas marronaceas, aguas normalmente tranquilas, solo a veces turbulentas, rodeado de montañas donde la vegetación no parecía tener fin. Personas desfilando de un lado para otro en una dirección, con una propuesta, con una ilusión, con un propósito. Expresiones diferentes, vestuario de colores, pies dándole a los pedales, ruedas girando……

–     Aita hagamos una carrera, venga a ver si me pilláis hasta el otro lado.- Ishi pedaleaba con todas sus fuerzas consiguiendo desplazarse velozmente.

–       Pero bueno, eso se avisa antes, me coges desprevenido, ahí vamos, Noa agarrate fuerte.

 

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Vientián, calor y amabilidad a orillas del rio Mekong

En el Buda Park–          ¡Greeeee, heeee, chiiiiii! Diana me oyes, no tengo buena conexión, voy con los niños a Laos.- Los sonidos por Skype eran constantes, la comunicación era muy mala pero nos íbamos entendiendo.

–          A Laos? No decías que no iríais por allí, ¿Cómo os las vais arreglando los tres? ¡heee, chiiii!.- La conversación seguía su curso.

–          Tranquila todo en orden, tenemos que salir de Tailandia para que nos renueven el visado, pues al haber entrado por tierra solo nos dieron 15 días. En Laos pediré el visado por un mes, te paso a los niños que te quieren dar un beso.

Poco a poco se sucedían los días.

Homeschooling, y sueños en un tren

En la estación de Bangkok tomaron el tren. Los trenes son transportes ideales para viajar en familia. Todo conlleva una aventura al igual que en los libros de Harry Potter, donde desde el momento de entrada a la estación por el muro mágico desde el andén nueve y tres cuartos, hasta los compartimentos del tren que te hacen saber del inicio de un viaje, de compartir vivencias con los demás pasajeros y te llevan a un mayor conocimiento de este increíble mundo. En ese agradable traqueteo, las ventanas les iban mostrando otras realidades.

–          Y donde dormiremos.- Ishi y Noa no veían la cama, hasta que Angel finalmente les explicó cómo funcionaba.

Llegada a LaosEntre las posibilidades varias de investigar y corretear por los pasillos, realizaron las actividades ligadas al “homeschooling”, un libro y unas hojas en blanco. Matemáticas en sus problemas, alguna redacción, una película en ingles…. El sol se iba escondiendo y el cansancio iba haciendo mella, a pesar de que la excitación habitual de los cambios hace que las posibles rutinas no se lleven nunca de la misma forma.

Pero finalmente, Ishi y Noa durmieron arropados ambos en la misma cama y la imaginación y el cansancio les llevo una vez más al país de los sueños donde todo es posible, donde la realidad se transforma en subjetividad y donde el inconsciente te lleva más allá de lo alcanzable.

Laos un país del que mi familia se enamoró desde el primer momento. La conexión que sintieron fue maravillosa y una de sus preferidos del sudeste asiático. Parece mentira siendo Laos un país sin costa que prácticamente pasa desapercibido por ser uno de los países más pobres del mundo. Es increíble cómo funciona la seducción en todos sus sentidos, fluye en ambas direcciones, paisajes llenos de armonía y belleza, las emociones se despiertan desde las primeras sonrisas que te regalan sus habitantes, quienes no te acosan con su incesante intento de venta, te abren las puertas a un mundo bello, colorido, tranquilo, sin tantos bocinazos y motocicletas, en un alegre pedaleo entre esas bicicletas de grandes ruedas.

Aprendiendo del budismo, los niños budistas

Monjes budistas en VientianeEl budismo está siempre presente, formando parte de las vidas de las personas, en sus costumbres, en su cultura, en sus paisajes. Los laosianos ofrecen comida a los monjes cuando estos hacen sus paseos vespertinos. El azafrán de las túnicas liadas a sus cuerpos, monjes paseando, incorporándose a cada una de las posibilidades, les observareis en los templos, mirando algún partidillo, fotografiándose con los turistas practicando su inglés, al lado de los ríos mirando al infinito, rezando, figuras alargadas, de cabezas rapadas, una bolsa con libros les acompaña en cada paso…

“Los Budas se caracterizan por tener los lóbulos de las orejas aumentados, lo que constituye un signo de amplio saber; los ojos semicerrados y los labios entreabiertos, y se le suele representar en la postura de meditación”

Buda aparece por todas partes, grandes, medianas y pequeñas figuras doradas, barrigas orondas, de lóbulos grandes, o bien reencarnado en sus jóvenes novicios, niños budistas, aprendiendo en esa filosofía del despertar.

“Con sus 11 caras y sus mil brazos simboliza el deseo de Buda de ayudar y consolar a los que sufren.”

“Con el brazo derecho doblado con la palma de la mano vuelta hacia arriba dando a entender el que no tengamos miedo.”

“Situando el centro de la vida que está localizado detrás del ombligo de su inmenso abdomen.”

Bicicletas como vehículo de transporte

Paseo en bicicleta por la rivera del río MekongNo podemos hablar de este país sin mencionar las bicicletas, de grandes asientos, colores variados, cargadas en sus diferentes actividades diarias, venta de productos, la compra del día, escobas, cestas de paja, al rico pescadito fresco……

El intercambio de sonrisas al cruzarse unas con otras, timbres en ese cascabeleo “ring, ring” a modo de saludo, indicando que por aquí ando, por aquí me muevo.

Por supuesto, Ishi, Aita y Noa también pedalearon al mismo son, de un lado a otro, recorriendo Vientián, sus templos budistas, sus calles poco transitadas, un pueblo grande con un toque muy francés.

Es verdad que las estadísticas nos muestran un alto analfabetismo, una mortalidad infantil elevada, siendo uno de los pocos estados comunistas que todavía hoy perduran. Ha padecido años de aislamiento internacional, empezó a abrirse al mundo en los años 90. Aun así las estadísticas no reflejan ese encanto que desprende y que te conquista en su manera serena de enfrentar los problemas. 

Felicidad, unidad y valores, un entorno increíble rodeado de naturaleza, el buen carácter de la gente laosiana, sus mujeres, sus hombres, los niños jugando en el río, compartiendo los árboles, el colorido verde y ese columpio en las alturas desde el que saltan hasta cansarse … la alegría en sus caras les impedía ver la pobreza. A veces me pregunto que sería si todavía pudiésemos vivir en un mundo sin dinero. Por un lado, el dinero conlleva riqueza, y otros piensan que “el dinero no da la felicidad pero ayuda ;-)”, no obstante si le das la vuelta a la tortilla también conlleva corrupción, avaricia, egoísmo, desigualdades e infelicidad en esa búsqueda eterna de tener y querer más. ¿Para qué queremos más? si lo vital e importante no lo sabemos ver, incluso a veces teniéndolo muy cerca.

 

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