Bandung y la caja de sorpresas

¡Dios mio!, ya no sabíamos que hacer. Dentro de un coche puedes entretenerte de muchas maneras, conversaciones, juegos de carta, leer un libro mientras no se haga de noche, adivinanzas, mirar por la ventana atraídos por el paisaje, instantes en silencio,… si te dejan los niños, dar una cabezadita, pero por mucho que te lo tomes con calma, al final uno lo que realmente quiere es llegar, a donde sea pero llegar ¡por favor!. Es en ese momento, cuando a mi se me agota la paciencia, y entonces dejo de ser persona. El viaje no parecía tener fin. 400 km entre continuas caravanas, adelantamientos temerarios y una media de 40 Km por hora,  con un resultado final de 12 horas en coche desde nuestro punto inicial Yogyakarta a nuestro destino Bandung. Personalmente me encanta viajar pero el viaje en si, es decir, los desplazamientos, de vez en cuando son una pesadilla. Llegamos a Bandung completamente agotados, el tráfico seguía siendo de lo más intenso, los bocinazos y las motos por doquier eran una constante locura. Bandung fue una verdadera “caja de sorpresas” desde la habitación de mentira, la increíble compañía de Limbert, su familia y las vivencias junto con los alumnos, la excursión a Ciparay, ligada al “homeschooling”, la boda indonesia, la entrevista con la prensa, el verde turquesa del cráter que visitamos y ese bello instrumento, el “angklung” emitiendo el sonido de las hojas de bambú, crujiendo y susurrando a través de nuestro oído haciendo que su brisa nos arrastre atrás en el tiempo, compartiendo con nosotros las viejas tradiciones.

Una habitación de mentira

Estábamos perdidos en el tráfico, nosotros y el chofer que contratamos. La oscuridad no conseguía orientarnos. Llamamos a Limbert, un encantador indonesio, con el que a través de “couchsurfing” habíamos contactado, quedando en un punto intermedio para llevarnos hacia la escuela donde nos alojaríamos. Trabaja como director en una escuela de hostelería y turismo, en el intercambio de mails nos propuso dar una charla a los alumnos de su escuela y dormir en una habitación que tienen como símil de hotel para que los estudiantes realicen las prácticas durante el periodo escolar. Noa estaba traspuesta, la cogimos en brazos del coche totalmente dormida y la acostamos en la cama.

–       Aita pero esta televisión no funciona bien, y la luz de la lamparita no se enciende y esta habitación es un poco rara no.- Ishi estaba desvelado investigando el nuevo lugar sin ninguna intención de irse a dormir.

–      No Ishi, ya te he explicado, Limbert nos ha cedido la habitación donde realizan las prácticas sus alumnos, hay de todo pero como representación  de lo que es una habitación de hotel, entiendes.- Le explicamos hasta que pareció entender.

Al amanecer, Noa fue la primera en despertar y como es lógico despertó inmediatamente al resto de la familia. El único que le hizo caso fue Ishi.

–          Noa mira que bien! has visto, es la primera vez que estamos en una habitación de mentira,  es decir, que estamos en un hotel que no es un hotel y una habitación, pero no es una habitación de verdad, y las personas que nos encontraremos tampoco trabajan de verdad aquí, son como nosotros estudiantes. Así que estamos en un sitio irreal. !No es sorprendente!.-  Ishi explicaba como un lorito su interpretación de lo que Ángel le explicó anoche.

–          Ishi, sabes que no entiendo muy bien eso que me explicas, parece que estas un poco loquito hoy.- Contesto Noa con cara de incomprensión.

Los desayunos son una de los mejores momentos del día, tu cuerpo se va desperezando, las ideas van aclarándose y el movimiento poco a poco se hace mas firme, sintiendo todo el peso de tu cuerpo, cada musculo relajado deja constancia de que las horas de sueño han servido para recuperar esas fuerzas perdidas tras un largo viaje encerrada entre cuatro paredes de hojalata.

Salimos hacia el centro comercial, entre motos, pitidos y esa conducción increíblemente alucinante de esta Indonesia. Tienes que relajarte para caminar a la deriva por el intrincado recorrido, donde finalmente nunca deja de asombrarte el reducido espacio entre los coches, las motos y tu persona. Limbert, su mujer y su hija nos esperaban en la iglesia. Las guitarras sonaban mientras la misa seguía su curso, al final del evento, nos dieron una cálida bienvenida estudiantes y familia, íbamos a pasar unos días junto a ellos.

Acontecimientos de lo más curiosos

Nuestra relación con Limbert era un constante ir y venir de un lugar a otro. Estaba encantado con nuestra puntualidad. Y la verdad, es algo de lo que podemos sentirnos orgullosos, pues con los niños no es tan sencillo, en el último momento, ese antes de salir de casa, recuerdas algo olvidado o bien surge algún que otro inconveniente. Yo creo que en nuestro caso nos salva el ser madrugadores.

Nos dijo si queríamos a lo largo del día participar en la boda de uno de los estudiantes a la que estaba invitado, simplemente para ver el ambiente, lo cual nos pareció una buena oportunidad para poder presenciar variaciones en el ritual del enlace al estilo indonesio. El concepto de familia es primordial,  de esta forma Limbert nos puso al día del significado de “the gatherings”.

–          Son un constante encuentro, incluso con familiares de los que hace tiempo no sabias de ellos por haber emigrado a otros lugares.  A pesar de que en nuestra generación, las reglas van cambiando, el número de encuentros familiares que tienes a lo largo del mes es una locura. Prácticamente no te queda tiempo para realizar una relación social fuera de lo que es tu familia. Pero el cambio será progresivo, no se  puede modificar de forma brusca valores y costumbres ancestrales que forman parte de nuestra cultura. A pesar de que los jóvenes vemos que condicionan un estilo de vida que no consigue encontrar un equilibrio con el ritmo que llevamos en la actualidad.- Limbert aparcó el coche, habíamos llegado.

Éramos los únicos extranjeros, nos dieron un pequeño obsequio en recuerdo del enlace,  las dos familias padres, madres, hermanos y novios vestidos de ceremonia esperaban en una pequeña tarima, saludando a todos los invitados. Juntamos nuestras manos junto a las suyas dándoles nuestras mas sinceras felicitaciones. En realidad, el enlace había sido durante la mañana, así que todo fue un poco extraño, pues ni conocíamos a los novios, ni a su familia, nos ofrecieron formar parte del banquete y una vez finalizamos nuestros platos, Limbert nos dijo que ya teníamos que marchar a comprar lo necesario para la clase practica del día siguiente. Nos despedimos al mismo ritmo vertiginoso que les saludamos y a la salida nos dieron otro pequeño presente en señal de gratificación. No podía dejar de pensar en lo absurdo de la situación, no se en Indonesia, pues Limbert constantemente nos decía, no os preocupéis están encantados con vuestra presencia, pero en la cultura española estoy segura de que dirían, pero buenos “vaya familia de gorrones”.

De la situación de boda pasamos a un centro comercial de lo más “In”, donde realizamos las compras necesarias para nuestra clase práctica en la escuela de turismo, patatas, cebollas, huevos, aceite y un poco de sal. Al salir del supermercado nos topamos con un stand publicitario, inmediatamente al vernos se acercaron a los niños y nos hicieron participar, regalándonos unas entradas para ir a ver la ultima entrega de Spiderman, ¡no es increíble!.

–          Por favor dedíquenos unos minutos de su tiempo, ¿de que país son?, si nos dice “……” en nuestro idioma… estas entradas serán para vosotros- El chico del stand era todo sonrisas. Ishi y Noa sin saber que demonios repetían, no dejaron escapar la oportunidad de ver la película, repitiendo como papagayos la indescifrable frase que les decían.

Spanish indonesian omelet

Improvisamos un poco sobre la marcha, la idea de realizar una clase práctica de cocina española resultaba divertida. Ahora bien, así como la exposición del proyecto en el que estábamos inmersos, tanto nuestra experiencia como familia dando la vuelta al mundo como el explicar las vivencias con los diferentes colegios por los que hemos pasado ya anteriormente, los habíamos compartido con otras escuelas pero esta era la primera vez que nos pedían realizar una exposición sobre la cultura española ligado a nuestro “modus vivendi” actual. Preparamos un “powerpoint” resumiendo diferentes puntos que considerábamos importantes, así como imágenes que reflejasen el aprendizaje e intercambio que adquiríamos a raíz de los encuentros con las diferentes familias y sus diversas culturas.

Pasamos el día en la escuela “Hospitality School”. Los alumnos que vinieron eran de las clases de turismo y de hostelería, entre 17 y 20 años, cada clase con su ritmo, su energía particular, unos muy dispuestos a interactuar, lo cual era lo que se pretendía, otros más vergonzosos con más dificultades a la hora de participar. Pero todo fue sobre ruedas, muy explosivo, con un sin fin de preguntas, caras de asombro, algún malentendido que acababa en carcajada al darnos cuenta de la incomprensión idiomática. Ishi y Noa participaron desde la elección de las fotos, la selección de cada una de las patatas y útiles de cocina que necesitábamos, el pase de diapositivas y darle la vuelta a la tortilla mostrando como conseguirlo sin que se te caiga al suelo.

Las bombonas de butano estaban en orden, el fuego encendido, las patatas peladas y cortadas en finas láminas, la cebolla troceada, los huevos batidos. Los alumnos de hostelería enfundados en sus trajes de cocina, observaban como procedía y tras ello se ponían en grupo a seguir con el proceso.

–          Esto esta resultando muy divertido verdad mami, yo me pido dar la vuelta a la tortilla, me dejaras.- Ishi había disfrutado pasando las diapositivas y sintiéndose muy a gusto con todos esos alumnos con ganas de jugar con ellos.

–          De acuerdo pero das la vuelta conmigo, que esto es una señora tortilla y esta sartén pesa lo suyo.- Le contesté a Ishi mientras los alumnos le miraban bromeándole constantemente, y Noa ya estaba dando vueltas por toda la clase jugando a una especie de escondite apareciendo y desapareciendo.

Ángel y Limbert se reían con el guirigay que había, unos realizando la mezcla de patatas, cebolla y huevos, otros vertiéndolo en las dos sartenes, otros recogiendo las peladuras, otros jugando con nuestros hijos, en fin las tortillas iban cogiendo forma a un ritmo muy natural.

–          Caray aita mira que pila de tortillas, esto parece increíble, pero cuantas faltan todavía.- Noa tenia unas ganas locas de probar bocado, no podía esperar el momento.

–          One, two and three, “flip flop”, “tachin-tachan”.- Ishi estaba satisfecho con la tapa de la sartén con la tortilla volteada en una mano y la sartén en la otra.

–          Que artista mami, me ha salido bien.– Todos los alumnos le aplaudieron.

–        Bravooo, bravooo, oleee oleee.– Vitoreaban tal y como habían aprendido cuando nos preguntaron acerca de las corridas de toros.

Al olor de la comida aparecieron diferentes profesores mostrando a Ishi como jugar al “Bao Bao”. Llegó el momento de disfrutar del merecido esfuerzo y fue entonces cuando surgió la  “Spanish indonesian omelet” puesto que no hubo manera de que la degustasen sin antes añadirle una buena rociada de chile por encima de cada una de las tortillas. Sus caras satisfechas nos hicieron disfrutar aun más del día compartido en el “Hospitality School”.

Desayuno con periodistas

–          Os gustaría salir en algún periódico de Indonesia, pienso que vuestra historia es interesante de compartir.-  Nos preguntaron

–          Bueno si, estaría muy bien.- Y la verdad, ¿por qué No?

La esposa de Limbert tiene unos amigos que trabajan como periodistas en uno de los periódicos que tienen tirada en Indonesia, y comentando nuestra historia con ellos decidieron entrevistarnos una mañana compartiendo un desayuno en la cafetería del “Hospitality School” donde el día anterior habíamos realizado la charla a los alumnos.

Fue divertido, entre café y pastelitos típicos las preguntas se fueron sucediendo, una detrás de otra, improvisando las respuestas y contestando tal y cual estábamos viviendo nuestra experiencia. La verdad es que no sabemos de bien cierto si se acabó publicándose o simplemente quedo como anécdota, pero el rato compartido con Limbert, su esposa y los periodistas realmente lo disfrutamos.

Ciparay y su mágica bienvenida

Todo surgió a través de comentar nuestras vivencias con el “homeschooling”. Las dificultades que conlleva representar dos roles de madre y maestro, el de encontrar las rutinas en el camino, el crear un horario o un espacio de estudio en las diferentes realidades que vivimos, el enfrentarte a que el aprendizaje sea lo mas llamativo e interesante para ellos, el no ceñirte a un programa, el no tener un referente o experiencia previa…. Y sus ventajas, al compartir ese espacio puedes observar como sin darte cuenta el aprendizaje conlleva una relación cercana, un compartir dudas sobre un sinfín de porqués, el acompañamiento junto a estos seres llenos de avidez por saber cada día un poco mas, las risas y las incongruencias, el poder mitigar sus frustraciones cuando no consiguen entender, en fin, que finalmente el esfuerzo conlleva recompensas. La realidad de las escuelas publicas en Indonesia es muy diferente dependiendo del lugar en que se encuentren, así que el “homeschooling” esta teniendo un gran seguimiento pues la calidad de educación que se da dentro de esos grupos organizados conlleva un mejor aprendizaje y múltiples facilidades hacia la comunidad de padres. Limbert tiene un gran amigo que ha creado una escuela “homeschooling” en su casa, la implicación con la comunidad en la que viven es digna de admiración.

–          ¿How do you say “lets go to the school” in Spanish?.- Preguntó Limbert

–          Vamos a la escuela.- Contestamos, Limbert imito el sonido y las caras de Ishi y Noa eran todo un poema, no pudimos contener la risa.

Mr Google Maps entro en acción, es una barbaridad la inmensidad de datos que este buscador puede llegar a almacenar, y lo que nunca deja de impresionarme, la facilidad de actualizar la información y tenerla al día. Limbert dependía de Google Maps para llegar a Ciparay, el camino que trazaba fue el que posiblemente en un futuro abrirán, pues no nos llevo por la carretera central asfaltada sino por un recóndito entresijo de callejuelas muchas de las cuales aun estaban por asfaltar, así que disfrutamos del paisaje, donde al alejarnos de la gran ciudad todo iba transformándose en un color mucho mas verde.

Una casita de construcción sencilla apareció entre un campo de arroz. Fuimos recibidos con una cálida bienvenida. Finalizaba el día escolar y algunos de los niños se despidieron, tomándonos la mano y llevándolas hacia sus cabezas, “adiós”. Un rico olor salía de la cocina, los platos estaban preparados, y entre sabor y sabor compartimos nuestras vivencias con el “homeschooling”.

Eran todo oídos, lo cual hizo olvidarme de alguna de las más obvias muestras de educación, ceder la palabra. No me había dado cuenta de la infinidad de preguntas que tenia respecto a la educación de nuestros hijos hasta que me escuche conversando en las cien mil batallitas que exprese ante el grupo de Ciparay, mostrando vivencias entre los libros, libretas y utensilios que iba sacando de una de las carteras de mis hijos. Sus respuestas eran del estilo “!ummm! it’s interesting” o “!oh! you can imagin being in all those countries!” o “yes, you are doing a good work”, lo cual me daba pie sin darme cuenta a expresar muchas mas dudas…..

Sharing with the parents group

Las sillas las colocamos en círculo alrededor de una mesa en el exterior de la casa. Los círculos poseen un algo especial que hacen que todo lo que se genere en ellos quede impregnado de cierto encanto. El grupo estaba formado mayoritariamente por madres de la comunidad, madres fuertes, esperanzadas, llenas de encanto y paciencia hacia sus niños, mujeres que veían en el “homeschooling” un gran apoyo, donde su ayuda era imprescindible para tirar todo adelante. Ishi y Noa ya formaban parte del resto de niños, podía escuchar sus risas en sus juegos. El grupo iba tomando forma tazas de té y plátanos dulces. Ángel y yo compartimos experiencias de nuestra realidad tras todo este año viajando por el mundo. La conversación pasaba del inglés al bahasa indonesio, y de este al ingles. Alguna frase en español se me escapaba de vez en cuando. Y ese grupo del todo desconocido se convirtió en un gran amigo, de esos amigos que escuchan y comparten, de esos amigos tan familiares que te dejan desnudar tu alma. Y filosofamos sobre la vida, desenfundando nuestros sentimientos, en las dificultades, en la realidad del día a día y experimentamos esa unidad de grupo que lo hace único e irrepetible.

 –          Bueno ahora que ya hemos filosofado y arreglado el mundo, vamos a ser mas realistas e intentemos cada uno de nosotros explicar ¿que querríamos hacer que no hemos hecho?.- Ángel nos hizo descender de las nubes.

La tarde iba tocando a su fin,  cada uno de los presentes expresó lo que soñaba, fue una experiencia intensa, pues la confianza creada hizo que surgiera lo más profundo de los pensamientos, de los miedos en el camino, de las dificultades encontradas, de los sentimientos escondidos. Y al expresar esos sueños, la alegría encontraba el camino para tener fortaleza, la emoción expresada con lágrimas provocaba esperanza, el coraje aparecido en cada una de esas mujeres nos llenaba de emoción, y el poder compartir hacía que todo resplandeciese con un brillo especial. Y lo mas desconcertante es que ellas veían en nosotros el coraje para seguir adelante, la inspiración para hacer realidad sus ilusiones, el ejemplo para decidirse a tomar camino, en esa lucha tan suya. En cambio nosotros nos veíamos absortos por esa capacidad de lucha, por esa generosidad en compartir, por esa grandeza de espíritu, por sus ganas de cambiar las dificultades por algo más justo, y en esa ambigüedad, la noche se nos echó encima y tuvimos que despedirnos.

En el cráter blanco de “Kawah Putih”

El colegio de Ciparay nos cedió su coche y un conocido de ellos se ofreció a llevarnos a Kawah Putih, un lago de aguas aturquesadas formadas a raíz de un cráter volcánico que se encuentra a unos 50 km al sur de Bandung.

El lugar tiene su encanto, nos hizo recordar los bellos paisajes de Yellowstone, donde la mágica atmosfera que crea el cráter hace que todo parezca de un color irreal.

El blanco de la tierra, el azul turquesa del lago, los troncos sin vida aportando un algo dantesco. Una isla en forma de corazón destacaba en el lago, pequeñas fumarolas desprendiendo vapor, el amarillo azufre en la línea difuminada entre el agua del lago y la tierra circundante.

–          Mami esos señores quieren hacerse una foto con nosotros, pero no queremos y siempre insisten, pero no solo ellos sino muchos.- Desde nuestra llegada a Asia constantemente las personas locales quieren retratarse junto con los niños y tocarles la cabeza o las mejillas. A estas alturas Noa e Ishi estaban un tanto cansados con la situación.

–          Ishi, Noa tened paciencia, no podéis contestar así, es un tanto grosero, lo hacen porque no están acostumbrados a vuestros rasgos y les hace gracia tener una foto con vosotros.- Por mucho que les explicase no comprendían ni querían ninguna escusa, Ishi les iba contestando de lo mas antipático “I said Noooooo”.

A nuestro regreso paramos en unas “hotsprings” donde Ishi y Noa disfrutaron bañándose en las piscinas rodeados de toboganes. Únicamente había familias musulmanas, mujeres y hombres y niños se bañaban vestidos, así que por mucho que me insistieron Noa e Ishi fui incapaz de bañarme. Olvidé traerme una camiseta larga que tapase mi bikini.

Consumismo de outlet en outlet

Desde hacia un año llevábamos prácticamente la misma ropa, tal y como salimos de Barcelona llegábamos a Indonesia. No obstante, ahora si que era necesario cambiar prácticamente toda nuestra indumentaria. Las razones eran variadas, muy variadas, grandes descosidos, ropas muy trotinadas tras tanta lavadora, ya que un tanto por ciento de las lavanderías que encuentras por el camino te devuelven la ropa lavada pero de un color indescriptible, puede ser debido a que utilizan agua de los ríos, a que lavan con jabones con lejía o bien por no separar la ropa por colores, todo va al mismo saco. Por otro lado, ¡la verdad sea dicha! al llevar poca variedad, terminas también un poco cansado de verte siempre con la misma indumentaria, la cual la acabas sintiendo como un uniforme. En el caso de los niños, el motivo era diferente, tenían manchas indelebles y un sinfín de agujeros en casi cada prenda, y por otro lado, el estirón anual hacia que sus ropas ya les fueran un poco cortas. En Bandung encuentras un sinfín de “outlets” donde la ropa fuera de temporada esta muy bien de precio. Así que fuimos con nuestro olvidado espíritu consumista, que se apodero de nosotros rápidamente y nos lanzó de tienda en tienda a un ritmo desenfrenado.  Es curioso como ese consumismo por mucho que lo critiques y que intentes huir de el finalmente vuelve a conquistarte.

Supongo que cada uno de vosotros recuerda perfectamente uno de esos días de ir de compras, en el que el inicio es desenfrenado y poco a poco la falta de fuerzas van apoderándose de tu cuerpo, tus pies ya no dan de si, ya no sabes ni que es lo que querías comprar. ¡Como no! tus ojos se han sentido atraídos por otros enseres diferentes a lo que realmente querías comprar. Y poco a poco empiezas a desear llegar de nuevo a casa y olvidarte de toda esa energía sobrecargada en ese ambiente que solo encuentras en esos tipos de establecimientos donde la vida parece que solo gira alrededor de las ventas. Ángel aborrece ir de compras y yo no me considero una mujer que enloquece por cambiarse de vestuario con excesiva asiduidad. Ahora bien, ese día íbamos toda la familia con ilusión en busca de nuevas camisetas, ropa interior y algún que otro pantalón. Quita, pon, saca, pruébate, cámbiate, baja el pantalón, me sienta bien, me va grande, no me acaba de convencer, regreso al probador, no tienen de mi talla, quizás en otro color, vamos a otro “outlet”. Lo dicho ¡una verdadera locura!

¡Sorry, but my hear now is so yellow! ¡Disculpe, pero mi pelo esta amarillísimo!

Y no sé por qué, tampoco podía prescindir de cortarme el pelo y darle por fin un baño de color. Pues si, seguía en ese ritmo desenfrenado de querer darme simples caprichos.  De haber prescindido durante meses parecía que nada en Bandung podía esperar. Cada vez que me miraba al espejo seguía en mis trece.

–          Caray Ángel estoy hecha un esperpento, necesito ya una peluquería, hacerme un buen corte y darle un poco de vida.- Estaba en crisis existencial.

–         Pues mami yo te veo linda.- Noa siempre pone el camino de lo más fácil, es deliciosa.

Así que fuimos en busca de una peluquería. Y en la primera que encontré y que me daba un poco de confianza  preguntamos sobre la posibilidad de que me cogiesen al momento. Todo prometía esperanzador, los niños se iban a pasear con Ángel, no tuve en cuenta que en Indonesia el cabello de las personas es de un liso espectacular y de un negro azabache intenso. Un buen lavado, un masajito en el cuero cabelludo, olor a un delicioso jabón, un corte para estar de lo mas fresco y no tenerme que preocupar por peinarme. Y tras todo ello me empiezan a dar brochazos con una crema de color que a simple vista parecía de lo más amarilla. Ahora bien, tras preguntar, me aseguraron que no me preocupase, que ese amarillo era normal del producto. Tras el lavado, seguía de un amarillo subido, pero insistieron que tras el secado vería el resultado real.

–          ¡Sorry, but my hear now is so yellow! ¡Disculpe, pero mi pelo esta amarillísimo!.- Mi cara lo decía todo, no solo era amarillo canario sino que al regresar a la habitación de mentira…

–          ¡Madre mía! ahora si que estas realmente fea, pero ¿que te han hecho?.– Los tres al unísono con la misma sentencia, me venían ganas de desaparecer del mundo, llorar desconsoladamente como una niña.

Noa fue en busca de un mechón de mi pelo que tenía guardado en su mochila.

–          No te preocupes mami, regresamos y les decimos que tú lo quieres de este color, este si que es el tuyo.

Terima kasih Indonesia

Lo que quisieron los niños plasmar en el dibujo tras la visita de la familia trotamundos
“Un mundo desbordado de felicidad, alegría, ilusión, igualdad, culturalidad, unión, diversidad libertad, inmensidad”
                                        Los niños de Ciparay

Hemos tenido la fortuna de recorrer esta hermosa indonesia y encontrarnos con vuestra familia en Banjul. Mil gracias por todos los momentos compartidos, por vuestra calidez y hospitalidad, por la excursión hacia el homeschooling, el cine, esa tortilla española con toque indonesio, la cenita en vuestra casa, esos constantes consejos y sobretodo por el compartir y hacernos sentir en familia. Las puertas de nuestro hogar están abiertas cuando deseéis visitarnos. Esperando que nuestros caminos se vuelvan a cruzar. Terima kasih Indonesia

                                                                            La familia trotamundos

We have had the fortune of visiting the beautiful Indonesia and meeting your family in Bandung. Many thanks for all the shared moments, for your warmth and hospitality, for the excursion towards the homeschooling, the cinema, the Spanish omelet with Indonesian touch, the dinner in your house, the continuous advices and mostly for sharing and making us feel family. The doors of our home are opened whenever you want to visit us. Hope that our ways will cross again. Terima kasih Indonesia

                                                                             The globetrotter family

Noa, Ishi, Diana & Ángel

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