Parque Nacional de Torres de Paine. Majestuosas torres de granito.

Yo diría que nadie puede quedar igual tras visitar la Patagonia sur, extensas praderas, tierras áridas, nevadas, sigue habiendo un algo especial en estos parajes que te colman de felicidad.

Salimos de madrugada en el autobús que cruza la frontera Argentina (Rio Turbio) – Chile (Dorotea) en un alto en el que la nieve ya se percibía.  Ya en el lado chileno nos hicieron bajar todas a maletas para pasarlas por el scanner debido a que tienen una ley muy estricta de entrada de alimentos en el país. Ishi y Noa jugaban con la nieve mientras esperaban que la cola fuese avanzando.

–          Briiiiiii! Que frio aita, hey Noa jugamos a hacer bolas de nieve.- Ishi provocaba a Noa lanzándole su primera bola.

–          Jajajaja, no Ishi no me la tires dentro de la camiseta, así no vale, ahora veras.– Noa protestaba al sentir la nieve en su cuerpo.

Nuestra experiencia en “couchsurfing” esta resultando de lo más increíble, te puedes encontrar con todo tipo de situaciones, de las cuales en su mayoría han sido ante todo positivas y estimulantes. Lo que nos encontramos al llegar a la dirección de la casa donde la familia chilena nos esperaba fue de lo más rocambolesco. Son seis de familia, Oscar, Gloria y sus hijos Bastian, Gustavo, Enzo, Alison. Me olvidaba de Jasper, la mascota de Alison, un pequeño perro que danzaba de arriba abajo por toda la casa dando si cabe más movimiento. Normalmente en nuestras búsquedas de compartir con los miembros de “couchsurfing”, intentamos mirar perfiles de familias, puesto que Ishi y Noa siempre lo disfrutan más si hay niños de su edad. Ahora bien, parecía que en casa de Gloria todos sus integrantes se desvivían por cuantos mas “couchsurfers” recibamos mas disfrutaremos.

–          Mami,Aita donde vamos a dormir nosotros?.- Noa no tenia claro la ubicación del espacio un tanto limitado por el numero de personas que lo compartíamos.

–          Tranquila Noa, ahora Gloria nos dirá donde dejar las cosas.– Puesto que claro cada “couchsurfer” aparecía con su consecuente equipaje estilo mochilero.

Así que mas que disfrutar de una vida en familia me recordó mis tiempos en los que con mis amigos de atletismo íbamos a albergues juveniles o refugios de montaña donde tras largas excursiones compartíamos un concurrido espacio donde un sinfín de excursionistas de diferentes partes del mundo se relajaban compartiendo vivencias. Compartimos dos noches con una familia que convive de forma constante con ese ambiente de cambio constante, van viendo pasar un sinfín de caras, colores y culturas dispares. Llegamos a compartir casa con otros 8 “couchsurfers” en nuestra segunda noche, toda una mezcla de nacionalidades. Pero como en la vida en general supongo alguna vez os habéis encontrado con esa sensación de “ummmm! bueno y ahora que hago, no era exactamente lo que esperábamos, pero aquí estamos”.    La experiencia en la casa de esta “loca” y acogedora familia fue fugaz e intensa.

De nuevo en un tour descubriendo un mundo lleno de riqueza

El pronóstico del tiempo anuncia un día soleado. Seis de la mañana, la casa en silencio, estaba todo muy oscuro y no querías pisar a nadie, la furgoneta nos esperaba  en la puerta. Finalmente contratamos un tour, con el cual esta vez habíamos acertado a pesar de no ser forofos de ir en viajes organizados, gustándonos más ir por libre. El guía, un chileno encantador, nos hizo el recorrido de lo más placentero. El día como pronosticado amaneció con un cielo raso espectacular, la primera parada fue una visita a la Cueva del Milodon. Es un monumento natural que consiste en un conjunto de grandes cuevas situadas a 24 Km de Puerto Natales camino del Parque Natural de Torres del Paine, en el sur de Chile. En el lugar fueron hallados restos de un mamífero herbívoro de grandes dimensiones que se extinguió hace millones de años. Nos encontramos con nuestro amigo el milodon, siendo invitados a su cueva donde la luz del alba brillaba con sus primeros rayos.

–          Aita que eso un oso o un caballo oso, tiene cabeza de caballo, que grande, ¿eran así de verdad?.- Preguntaba Ishi al lado del milodon.

–          A mi este bicho me asusta, tiene unas uñas muy afiladas.- Noa no se atrevía a acercarse demasiado, no lo tenia muy claro.

El esplendor en el Parque Nacional Torres del Paine

A veces se me hace difícil describiros un paisaje o un lugar, algunos te llegan directamente al alma por la simplicidad del paisaje, por su fuerza, otros por los momentos compartidos, algunos por las sensaciones que te invaden al solo pisarlos, pero en algún momento tienes que detenerte, respirar y volver a situarte.

–          Ángel, que día es hoy?.– Le pregunte.

–          21.- Contesto rápido.

–          No, pero que día de la semana y de que mes?.- Seguí preguntando.

–          Chica que despiste, sábado 21 de Abril del 2012, y por si las moscas estamos en Chile.– Se reía.

El Parque Nacional Torres del Paine está ubicado en la XII Región de Chile, entre el macizo de la Cordillera de Los Andes y la Estepa Patagónica, en la provincia de Ultima Esperanza, comuna de Torres del Paine. Creado el año 1959, declarado Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO el año 1979. Para quienes hemos tenido el privilegio de visitarlo os contaré que a mi en particular me sirvió para volver a tocar tierra, para sentirme de cerca y ver donde estaba, para valorar todo lo que la vida me ha ido dando y para volver a disfrutar de la naturaleza en su estado mas potente y volver a sentir mi corazón. Animales que transmiten libertad y belleza, ríos, lagos estáticos y lagunas, espejos, azules indescriptibles, montañas mágicas, enormes torres de granito, masas de hielo color turquesa, colores ambivalentes, parajes en medio de la pampa chilena.

Desde la furgoneta Ángel avistó un puma, ¿os lo podéis creer?:

–          Disculpe, para la furgoneta, me parece que en esa montaña a lo lejos esta descendiendo un puma.- La furgoneta paro.

–          ¿Qué dices Ángel?, ¿Dónde? ¿Qué tengo que buscar?.- Intentaba mirar donde señalaba sin conseguir distinguir mas que un pequeño punto marrón en movimiento.

–          Si, es cierto, podéis felicitar a Ángel, hace un año que no veía ninguno, y se hacen difícil de ver.- El guía estaba encantado con la aportación.

El punto marrón fue descendiendo hasta hacerse del todo perceptible, cruzo prácticamente por donde estábamos parados, ágil en su caminar, sereno, orgulloso. Fue increíble, todos quedamos encantados con la escena, se te paraba la respiración. No se los otros pero ninguno de nuestra familia había visto un puma en libertad.

Fauna y paisajes, cóndores, águilas, guanacos, caranchos, ñandúes, pastos bajos con colores amarillentos, y seguiría extendiéndome simplemente recordando la Laguna Verde, color que se desprende del efecto de las bacterias en esas aguas, los reflejos en el lago del macizo Torres del Paine, los rebaños de ovejas, en esa blancura algodonada, los perros ayudando a los gauchos. Esos hombres en sus caballos, acompañando al ganado, hábiles jinetes y criadores de animales, poseedores de una gran destreza física, destacan con su altivez, su carácter reservado y melancólico, su porte. Daban ganas de pararse, montarse a caballo, acompañarles y poder disfrutar de alguna de las historias posibles a compartir. Pero seguimos camino, saludándole con la mano, las cataratas adornadas con un colorido arcoíris. Ishi y Noa gozando de la naturaleza, aprendiendo del sentirse libres, de lo maravilloso de estos paisajes, de la gente que la habita, de los animales en libertad y del estar todos juntos disfrutando de la simplicidad de compartir un sándwich de queso y unas sabrosas manzanas verdes.

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Ushuaia & Tierra de Fuego. Explorando tierras australes

A Ushuaia se la conoce en lengua de los Yaghanes o yámanas, sus primeros habitantes, como “la bahía que penetra hacia el poniente”. El surgimiento del núcleo urbano ha sido lento, sobretodo debido a sus características climáticas, construyéndose en las adyacencias de centros misionales ya establecidos.

Ivana y Alejo su hijo de 10 años nos esperaban en el aeropuerto recibiéndonos con un cartel donde se leía “Bienvenidos familia Cabello”. Cuando viajas por países donde no tienes familia o amigos, siempre es una gozada que te reciban con cariño y con esos pequeños detalles que hacen del momento vivido más especial y que dicen ya mucho de la calidez de las personas con las que convivirás unos días. Ivana es una joven Argentina, con mucho carácter, divertida y que desprende pasión allá por donde pasa. Alejo es un niño adorable, que a mi particularmente, me recordaba en su manera a Jonathan, mi sobrino cuando tenia su edad, extrovertido, atento, amante de la naturaleza, dulce, alegre y con un corazón tan grande que le desbordaba.

Su casa es de madera, como las del lugar, tienen una perra preciosa, enorme, color marrón, “Ianka”, todo un personaje y un miembro más de la familia. Nos esperaba una deliciosa cena, donde el cordero patagónico estaba para chuparse los dedos.

Mate entre amigos

Desde que entras en Argentina te das cuanta de la importancia y tradición cultural asociada al mate. Los ves por todas partes, no solo en las casas, sino el mate forma parte de sus mismas figuras, en los autobuses, en la calle, en los parques, ves a todo tipo de personajes compartiendo, cebando, absorbiendo y disfrutando casi de forma obsesiva ese liquido que de tanto ver te dan ganas de probar y saber mas de él.

–          Ivana nos podrías explicar acerca del mate, nos tiene realmente asombrados, la forma en que el Argentino lleva la bebida a todas partes.- Le preguntamos mientras cenábamos.

–          Si queréis mañana tras dejar a los niños en el colegio preparamos uno y os explico.- Ivana contestó de forma practica, pues es mucho mejor una buena explicación compartiendo nuestro primer mate.

Es gracioso, considero que España tiene un vinculo cultural con el café, el cortado o el café con leche, muy semejante, compartiendo con los amigos, o saboreándolo en un momento muy tuyo. Pero no me imagino llevándonos la cafetera, la tacita y el agua caliente en un termo para prepararlo en cualquier momento.

El mate es la bebida nacional, una tradición heredada de los indios guaraníes. Cuya palabra proviene del idioma quechua, describiendo a una calabaza. La yerba es llamada yerba mate, proviene de un árbol de la selva Paranaense. La bebida se prepara en una calabaza, cuya forma redondeada es muy agradable de sostener, se toma mediante una cánula con forma de bombilla toda agujereada, generalmente metálica, que sirve de colador. Unos lo prefieren azucarado, con miel, solo, hay diferentes tipos de mate. Para que el mate este listo para tomar, se tiene que tener en cuenta un “todo”, desde la temperatura del agua, la cual no ha de llegar a hervir, hasta la forma de colocar la bombilla en su interior y sin moverlo al absorber. La persona que realiza el mate, se le llama cebador, quien tomara el primer mate y luego lo ira pasando en ronda volviendo a cargar la hierba y el agua caliente, formándose una espumilla alrededor de la pipeta.

–          Caray Ivana!!! yo me quemo, como colocas la lengua en la bombilla.– Notaba la punta de la lengua ardiendo a cada sorbo.

No conseguí finalizar el mate sin quemarme la punta de la lengua, y espero irme de Argentina habiendo podido descubrir como lo toman tan rápido sin esperar a que la temperatura disminuya y sin parecer tener mi mismo problema. El ritual a su alrededor te cautiva, pues al fin y al cabo en su esencia, la bebida lo que consigue es compartir, crear conversaciones, estimular al grupo a trasmitir sus momentos vividos, reír sabiendo escuchar a través de los sentidos.

La magia en Tierra de fuego

Los paisajes y nuestra estancia en Patagonia nos han despertado los sentidos, las emociones que se juntan son varias, por un lado los colores de otoño amarillos, cobrizos y anaranjados, me trasladan al Montseny con una fuerza constante, por otro lado estamos en nuestro decimo mes de viaje, con lo cual a mi particularmente la nostalgia de compartir momentos con mis seres queridos la siento mas profundamente, que ganas tenia de sentir frío, de ese olor a montaña, de la tierra húmeda con ese particular olor a vida, de caminar perdiéndote por los senderos, de observar animales, de abrazarme a los arboles, de esa energía que irradia alegría, libertad, ganas de ver mas allá.

Alejo nos prestó durante esos días el libro “Explorando Tierra del Fuego” de las autoras  Maria Laura Borla y Marisol Vereda, que le había regalado su mama, con el fin de incentivarle en el conocimiento de esta hermosa tierra y de su espíritu explorador. Y en él nos íbamos sumergiendo con el fin de conocer mejor la realidad que vivíamos, fue a través del libro, de la mano de Ivana y de Alejo que tuvimos la oportunidad de descubrir diariamente nuevos caminos.

La Patagonia en todo su esplendor

Sabíais que existen numerosas explicaciones para explicar el origen del nombre “Patagonia”. El término proviene de la primera expedición europea al mando de Hernando de Magallanes que llegó a estas latitudes en el año 1520. Patagonia como símbolo de pie grande  o del portugués “patagao”. Relatando su contacto con los nativos de la zona.

“se presento ante nosotros un verdadero gigante” duplicaba a los españoles en estatura “llevaba este hombre unos zapatos hechos con la misma piel                                                                                                                                                   

Pigafetta, cronista de la expedicionde Magallanes

Esta versión fue puesta en tela de juicio mas tarde por otros navegantes,

“si patagones quiere decir pie grande, estos indígenas no merecen el nombre….estos cuatro patagones que he medido pueden ser mencionados entre los hombres de pie mas chico de las razas que han sido observadas”

Perito Francisco P. Moreno

Así podemos llegar a versiones como Tierra de Pentagones aludiendo a los nativos…. U otro tipo de explicaciones que intentan aportar claridad al término. Mientras el origen de tierra de fuego viene ligado también a los nativos, los cuales hacían fuegos para calentarse y cocinar, con lo cual por la noche se distinguían un sinfín de puntos luminosos que brillaban en el bosque, de ahí el nombre de Tierra de Fuego.

“A la noche observaron que muchos fuegos brillaron en el boscaje de las tierras situadas al sur y eran tan llamativos que sirvieron para denominarla Tierra de Fuego”

Taiana

Un paseo por el bosque

–          ¿Qué vamos a hacer hoy, no hay colegio?.- Comentaba el grupo de niños

–        Quizás podríamos ir a pasear con Ianka, y así Alejo nos muestra el caminito del bosque que lleva al tren del fin del mundo.- Les comente valorando su respuesta entusiasta.

Íbamos camino del bosque, turnándonos su correa.  Al salir de casa, decenas de perros se nos acercaron debido a la presencia de Ianka, la perra de Ivana y Alejo. Nos fuimos deshaciendo de ellos, a pesar de que costo lo suyo. La perra es preciosa, enorme y la tienes que sostener firme si no quieres que ella te pasee a ti.  Los niños iban charlando, el camino era una explosión de colores otoñales, el olor increíble, y como había llovido, la tierra estaba húmeda.  Alejo es un niño que se conmueve frente a la naturaleza, nos mostró entre los arboles, la “barba de viejo”, signo de la pureza del aire. Se paraba, nos hacia señales para que detenernos, imitando el sonido de los pájaros mediante un plástico en la boca. Era tan similar el sonido que emitía, que los pájaros le respondían. El camino cada vez más embarrado, se acercaba el atardecer y la temperatura estaba descendiendo rápidamente, Noa empezó a protestar pues sin darse cuenta las manos ya no las sentía, así que decidimos dar la vuelta.

Al llegar a casa Noa lloraba de frio, así que le enrolle en una manta y nos pusimos a ver una película, no recuerdo su titulo pero el protagonista muy elocuentemente en un momento dado menciono:

–          El destino esta escrito en las estrellas.- a lo que Noa contesta mirándome muy seria.

–          Interesante, interesante , esto de que el destino este escrito en las estrellas, pero no puede ser, por que las estrellas están aplastadas en el cielo, entonces ¿como se puede escribir sobre ellas?.- Me quede sin palabras.

Ángel y yo preparamos la cena, esperando que Ivana regresase del trabajo. Como siempre la cocina tomo vida, crema de verduras, pudin de patata carne y tomate de segundo. La puerta chirrió, y la voz de Ivana irrumpió con su característica eclosión, y de nuevo las conversaciones de familia surgieron alrededor de la mesa donde cenábamos acompañados de un buen vino tinto.

Matriculados en Ushuaia y escapada al glaciar

Habíamos intercambiado varios mails con Ivana acerca de la posibilidad de que Ishi y Noa se incorporasen a las respectivas clases del colegio de su hijo, Ivana había conversado con el director de la escuela sobre nuestra llegada e intención de que nuestros hijos compartieran esos días con ellos. Es curioso como en cada país la misma situación se procede de forma diversa. En Ushuaia tuvimos que matricular a Ishi y Noa por trámites burocráticos durante esos 10 días, así que constan como escolarizados, a nosotros nos resultaba de lo mas curioso y divertido, escolarizados en Tierra de Fuego.

–          Mami como se cierra esta ducha, mami donde esta mi cartera, mami donde esta la bata que me dejó Alejo, no la encuentro, voy a llegar tarde a la escuela.- Ishi no dejaba de preguntar donde encontrar todo lo necesario.

–          Caray Ishi espabila, Alejo ya esta preparado y desayunado y tú todavía por aquí danzando, chico dale, céntrate.- A veces conviviendo con otras familias con hijos de las mismas edades, ves como te pueden llegar a tomarte el pelo, o bien la dependencia de dejárselo todo preparado les mengua su autonomía.

Finalmente te das cuanta de que su autonomía no depende tanto de ellos sino de dejarles hacer por ellos mismos, a veces en nuestro querer hacerles las cosas más fáciles les impedimos que crezcan a su debido tiempo siendo responsables de todo aquello que ya pueden hacerse cargo en relación a su edad. Mientras que Ishi todavía reclamaba como regular bien el agua caliente de la ducha, Alejo se había duchado, vestido, preparado la mochila para ir a la escuela y había desayunado, mientras su madre apuraba los últimos minutos en la cama. Esos días Ishi espabilo de lo lindo, y al final era tan rápido como su amigo. Sabia que  Ángel se encargaba esa mañana de acompañarlos a la escuela, así que me relaje y seguí durmiendo.

Noa no se incorporó esos días a la escuela, el colegio de Alejo iniciaba en primero de primaria y aun dándole la oportunidad a pesar de sus cinco años, de integrarse a primero con niños de 6 años, Noa al ver los pupitres dispuestos como “en la clase de los niños grandes” no quiso quedarse en el aula. Ishi estuvo encantado pues se unió a la misma clase de su amigo, el cual le puso al tanto del ritmo habitual, de los chismes del momento y le presentó a sus mejores amigos, haciendo un tándem inseparable. Mientras los dos niños pasaban el día en la escuela, Ángel, Noa y yo nos fuimos a descubrir la lengua del Glaciar Martial en la misma Ushuaia. Ummm! Que vistas.

En el faro del fin del mundo

Decidimos hacer una de las excursiones que no te debes perder si visitáis alguna vez Ushuaia, tomas uno de los barcos que navegan por el Canal de Beagle, recorriendo la Isla de Lobos, pájaros y regresan rodeando  el Faro del Fin del Mundo “Les eclauteurs”.

De nuevo, el grupo maravilla recorriendo este espectacular mundo, ya como parte de la familia Alejo mostrándonos de nuevo su natural atracción hacia los animales y seres vivos. Fue una gozada disfrutar de la fuerte relación que se estableció entre ellos dos, la complicidad y la  alegría al verlos juntos se palpaba en cada uno de sus movimientos.

No me extraña que la vista del faro inspirase a Julio Verne en su novela titulada precisamente “El faro del fin del mundo”. No os voy a mentir, me enamore de estas tierras, poseen una energía especial, una soledad que conquista, donde la tierra se sumerge en las aguas, donde los hielos, el frio y la fauna que habitan las aguas te empiezan a dibujar  algo parecido a la Antártida. Has de sentirlo, la sensación es difícil de explicar con palabras. Tan especial como la familia con la que convivimos esos días. A veces no precisas mucho tiempo para conocerte, simplemente eclosiona entre todos un hacer de forma natural con el que todo el mundo vibra en la misma sintonía.

Desde el barco divisamos un cormorán zambulléndose en el mar en busca de su presa, volaba por encima nuestro y ascendió de nuevo  sereno hacia las rocas. Nos acercamos a diferentes montículos donde los veías a cientos, tocando sus alas unos con otros, parecían pingüinos aprovechando los rayitos de sol que se filtraban entre las nubes.

Nos perdimos la temporada de avistamiento de ballenas y pingüinos, pues ya habían emigrado hacia lugares más cálidos, pero los leones marinos yacían sobre las rocas calientes esperando compañía, una gran manada observándonos, levantando sus cabezas mirando al cielo, frotándose unos con otros, jugueteando los más jóvenes, en ese torpe movimiento de sus cuerpos redondeados rellenos de grasa.  Es maravilloso poder observar los seres vivos en libertad, el tiempo se pasa volando, no queriéndote alejar de su mirada, gustosa de formar parte de su manada, de su entorno, de este lugar, de ese olor a mar, impactados en esa ubicación tan austral.

Entre lagos, un chocolate caliente

La diversión estaba asegurada, entre todos preparamos un snack por si el hambre en el camino llegaba antes de lo esperado y lo necesario para pasar el día fuera, había mucho que visitar camino hacia el Paso Garibaldi, Lago Fagnano, Lago Escondido, Comuna de Tolhuin y finalmente otro picnic en la Laguna Esmeralda.

Hicimos una pequeña trampa, pues el coche de Ivana no es muy grande y Noa o uno de nosotros sobraba, en total éramos seis: Ivana, Ángel, Alejo, Ishi, Noa y yo misma. La policía solo permitía a tres detrás y dos delante. Si queríamos hacer la excursión, solo quedaba alquilar otro coche o intentar apretujarnos un poco mas, decidimos apretujarnos un poco más.  Al salir de Ushuaia tienes que pasar un control de policía, así que Noa por la ser la mas pequeña fue medio escondida sobre las piernas de Ivana con el cinturón puesto y entre un abrigo que la cubría. Dos delante y cuatro detrás.

–          Puedo salir ya, hace mucho calor.- Noa se quejaba entre el batiburrillo de cosas que le tapaban.

–          Shiiii Noa, enseguida pasamos y nos ponemos bien.- Le tranquilizaba Ivana, sonriendo a la policía.

–          Uuuujuuuuu! No se han dado cuenta, muy bien Noa.- Ishi y Alejo estaban entusiasmados tras pasar el control.

El día fue transcurriendo atravesando los Andes fueguinos, descubriendo los diferentes lagos ocultos en la cordillera, al pie del paso Garibaldi. Imponentes espejos de agua, rodeados de naturaleza. Incluso si te abstraías podía parecerte un paraje a orillas del mar, puesto que el viento patagónico, siempre dispuesto embravece las aguas del lago creando olas en su orilla y sus dimensiones le dan un toque inusual, casi surrealista. De nuevo nuestros sentidos quedaron impactados por la belleza salvaje de estos lugares.

–          Ivana sabes que me he olvidado, ropa de repuesto por si terminan en el agua.- Comente en una de nuestras paradas.

–          ¿Que me dices?, eso ya no sucede, son grandes, yo ya no recuerdo la ultima vez que pensé en la ropa de repuesto, debía ser Alejo muy pequeño.- Contestó muy segura.

Y la preparación del picnic iba de lo lindo, un poquito de pan por aquí, con un trocito de salami, olivas, pate, queso, unas patatas….. cada cual preparándolo con su receta especial. Los niños corriendo de un lado al otro, lanzando piedras al lago, aventurándose entre los senderos, risas y más risas, querían construir un dique. Otro sándwich, conversaciones en la intimidad de la naturaleza, relajo, vivencias y de repente un gran splashhh….

–          Mamaaaa! Esto esta helado, ¿pero como ha sido?.- Alejo había caído al agua del lago, Ishi estaba muerto de risa, mientras su amigo parecía petrificado y confuso.

–          Pero que boludo, ¿Cómo es posible?, te vas a congelar, ves desnudándote, te has de quitar esta ropa mojada.- Ivana y yo nos mirábamos, mi mirada lo decía todo.

–          Ya te lo dije Ivana, con los míos lo se por experiencia, siempre alguno de mi familia termina en el agua, Ishi anda desvístete y deja algo de ropa a tu amigo.- Conteste mientras los dos niños se iban desprendiendo de la ropa.

La calefacción a tope, mientras las ropas de alejo iban secándose, la risa era contagiosa, los dos niños medio desnudos compartiendo prendas secas, un calor increíble dentro del coche para quien estuviese vestido, pero todo soportable, el día iba tocando su fin y antes de regresar a casa, Ivana nos llevó a una pastelería típica de Tolhuin y en ese lugar un tanto peculiar disfrutamos de un cálido y azucarado chocolate fueguino.

Asado argentino entre amigos

Ángel estaba entusiasmado desde nuestra llegada a Argentina, le apasiona la carne, mientras que yo disfruto mucho más del pescado y del marisco.  En Argentina existe un saber popular sobre el rito del asado. Constituye una de sus mayores tradiciones gastronómicas y constituye del mismo modo una buena excusa para reunirse con los amigos. Durante nuestra estancia con Ivana conocimos a alguno de sus amigos, Roberto tiene esa mano, ese don, esa manera de darle el punto justo y de crear un ambiente alrededor del fuego mientras el asado va tomando la esencia deseada. El bueno de Roberto con su encanto, uno de los mejores amigos de Ivana participó en nuestra última noche en tierras fueguinas. Una copita de vino tinto acompañando el entramado de conversaciones y risas que tuvieron lugar durante la preparación del asado, en la degustación y tras finalizar esa sabrosa carne patagónica.

Quizás algunos os preguntareis, pero ¿que tiene de dificultad un asado?, solo hay que prender el carbón sobre unos hierros calientes,… pero en realidad, por mucho que creamos dominar el tema, en Argentina, aprenderíamos todavía mas, pues no es solo el carbón, sino la leña, no es solo el tipo de carne sino su preparación con ese algo diferente con el que le dan su toque especial, no es solo la conversación sino el duende que conlleva todo con esa naturalidad tan propia. Para el asado hay que tener ese algo musical, una complicidad con el fuego, con la carne para extraer de ella lo mejor, para que se cocine culminando su gusto, la magia en los colores de la noche ante las llamas, ese olor lleno de arte, ese sentimiento, ese esmerarse al máximo agasajando al amigo. Ese asado servido a la mesa entre amigos con una copa de vino en la mano, al son de las brasas y sus jugos llenos de esencia.

Y la guinda del pastel, un hermoso parque natural

El otoño crea en los bosques una disparidad de colores que van desde el amarillo al rojo pasando por ocre, los olores, la libertad, el cielo azul, esa belleza que nos rodeaba nos inundaba de felicidad, una risa contagiosa invadía el silencio a cada momento.

Has llegado al “fin del Mundo”. Montañas, mar y bosque reunidos en un paisaje, celoso de sus historias, que tiene mucho para relatarnos en su particular lenguaje de formas, movimientos, colores, sensaciones y ausencias. Descifrarlo requiere que te conviertas en un observador atento a todo lo que te rodea, grande o pequeño, cercano o lejano, vivo o inanimado; porque todo esta íntimamente relacionado. Busca allí las respuestas a tus interrogantes. Para esta forma de observar su mundo, los Yaghanes poseían una expresión: Maiá-Kú. 
Cuando brote en ti ese espíritu de busqueda… Maiá’Kú, ….te sentirás mas que en el “fin del mundo” en el umbral de un mundo nuevo que te espera para confiarte sus secretos…
                                                                                                                          Maiá-Kú

Noa con su nuevo muñequito, un gracioso elefante,… esperemos que este no lo olvidemos de nuevo en algún remoto rincón, pues con este, ya va el tercer peluche perdido en el camino con su consecuente disgusto. Noa disfruta llevando sus muñequitos, llevándolos de la mano, así que es fácil verla jugueteando y conversando con ellos en sus paseos, no obstante tenemos que estar pendientes de no dejárnoslo al marchar. Nos internamos entre los senderos, descubrimos arboles a los que querer y donde sentir su energía, el museo del Parque Natural de Tierra de Fuego nos dio los buenos días, escalamos montañas, lanzamos piedras al lago, observando cual de ellas rebotaba mas veces y mas lejos, corrimos por la orilla, el libro de Alejo nos reveló nombres desconocidos por nuestros oídos, un halcón se mostraba altivo en un poste, la bandera argentina ondeando al viento…

Y entonces cuando ya casi finalizaba el día, pensé en mi familia al otro lado del mundo, en mi madre, en mis hermanos, en mi padre especialmente con esa fina conexión que nos une, y pronuncie desde mis profundidades la palabra mágica “Maiá’Kú”, me sentí  feliz, a su lado, trasladándole toda esa maravillosa energía de la que estaba rodeada, y por un momento volé hacia su vera en un gran abrazo.

–          Hola papi, soy yo aquí estoy de nuevo, te quiero.- El atardecer daba paso a esa luz tan bella que nos regala el sol al despedirse.

Días con Alejo en Tierra de Fuego
Cuando pise Tierra de Fuego nos vinieron a buscar Ivana y Alejo, un niño de mi edad. Cuando llegamos a su casa, nos presentaron a su perra “Ianka” la mar de graciosa.
Jugué con Alejo a la Play Station, a unos muñecos y a más juegos, no parábamos, dormimos en la misma habitación y conversábamos antes de dormirnos mucho rato. Nos fuimos de paseo. Tanto Alejo como su mama Ivana son de lo más simpáticos. Hicimos varias excursiones, en una alquilamos un coche y fuimos a unas lagunas, queríamos cruzar un rio, pero no podíamos. Alejo y yo estábamos haciendo el tonto con unos troncos, y Alejo se callo al agua, eso que estaba a un grado bajo cero o algo así. Su mama le decía, ¡pero como puede ser! ¡Que boludez!, y esa expresión me daba la risa, le deje parte de la ropa que llevaba y nos quedamos los dos en calzoncillos. Secamos la ropa en la calefacción del coche y volvimos a casa. Pasamos unos días tremendos, yo pude ir a su colegio, a su clase todos los días, me lo pase pipa. Y cuando tuvimos que volver al aeropuerto, nos despedimos tomando un chocolate con leche en una cafetería. Alejo comenzó a decir que se quería ir con nosotros en la maleta o donde lo lleváramos pero por mala suerte no trajimos su pasaporte. Buscaremos la manera de volver a ver a mi amigo fueguino.
   Ishi
 

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Las Cataratas de Iguazú. Fortaleza en el rugir de sus aguas

Sobrevolando el cielo de nuevo. Los paisajes desde el cielo son bien cambiantes, es como descubrir el mundo desde otro prisma, desde una perspectiva diferente, haciéndote descubrir nuevas realidades, los triángulos parecerán círculos, las grandes elevaciones pequeños precipicios, los niños adultos, puesto que ellos juegan desde las alturas, y los adultos pequeñas hormigas. De esta forma la realidad se transforma en un universo de nuevo lleno de color y fantasía.

–          Ángel mira que hermosura, que selva, que verde, que espectacular, que maravilla.– La visión que tenia desde la ventana del avión era realmente impresionante, una explanada interminable donde el verde era el color predominante.

–       Estas viendo el Parque Natural de Iguazú, verdad que parece no tener fin, si es hermoso.- Ángel, las cabezas de Ishi y Noa detrás de él cubrían toda la ventana, disfrutando de la vista.

–          ¿Qué son las cataratas de Iguazú? ¿Habrá columpios? ¿Estaremos con una familia?.– Preguntaban los niños.

–          No, esta vez estaremos en un hotel tanto del lado brasileño como cuando crucemos al lado argentino.- Contestamos casi al unísono.

Y las campanas que daban pie a las preguntas empezaron a sonar. “ It is the warning bell, the warning bell”. Pero claro nombrar las Cataratas de Iguazú, de por sí, hace que la aventura toque de nuevo a tu puerta y despiertas con grandes ganas de comerte el mundo, aventurarte en esas tierras verdes rodeadas de cascadas. Con el “homeschooling” disfrutábamos en la búsqueda de información a medida que las preguntas iban surgiendo. ¿Dónde están? ¿Cómo son? ¿Quién las habita? ¿Las descubrió algún aventurero? ¿Cómo llegó a ellas? ¿Cuál es su historia? ¿Como se llamaba?…

 La leyenda nos descubrió un paisaje lleno de belleza

Las Cataratas del Iguazú se encuentran en la región de las 3 Fronteras, formada por las ciudades de “Puerto Iguazú” en Argentina, “Foz do Iguaçu” en Brasil y “Ciudad del Este” en Paraguay. Nuestro primer encuentro fue como podréis imaginar del lado brasileño. Allí, en esa gran superficie sobre el rio Aiguazu, entre palabras, imágenes, paseos y recorridos pudimos conocer un pedacito de esta joya de la naturaleza considerada una de las siete maravillas naturales del mundo.

Por entonces la región era habitada por indígenas de la etnia Mbyá-Guaraní. Con el tiempo se impuso su actual nombre, que significa agua grande (I= agua, Guazú= grande) en lengua Guaraní.

El amor es uno de los sentimientos más fuertes que unen a los seres vivos. Una historia trasmitida de generación en generación paulatinamente se convertirá en leyenda, y en muchas de ellas, a medida que las descubres, ves como el vínculo de la historia como unión y desencadenante de cada palabra, es el amor. Veréis de nuevo como a través de esta leyenda se os muestra una gran historia y un paisaje donde este sentimiento va más allá que la magia. Por supuesto desde el primer momento el amor es el sentimiento más firme, solido, resistente. La cultura nos lo muestra, siempre unida a él, creando historias llenas de odio, de tristeza, de belleza, pero donde al final el amor, en un momento dado, siempre vence al más osado y despiadado demonio que habita en la tierra. Así, en el contrariado amor de Tarobá y Naipí se manifiesta el asombro y el respeto que los aborígenes sentían por las Cataratas.

Abrazo de Colores
Ya no queda en la región ningún anciano que haya presenciado aquello: sucedió hace tantos años que nadie recuerda quién fue el primero en referir la historia. Tantos, que en la Tierra habitaban junto a los hombres los hijos del Gran Tupá.
Y algunos hijos del Gran Tupá fueron monstruosos y despiadados, como Boi. La enorme serpiente que habitaba el río, exigía cada año una doncella para ser entregada en sacrificio. Y aquel año, cuentan, la eligió a Naipí. Naipí con la noche en sus cabellos. Naipí con el alba en su mirada; en sus ojos de almendra y de melaza. Naipí con su sonrisa de orquídea y nube blanca. Con su piel de cobre y de tersura; y su voz de pájaro campana.
¡Ay, el joven Tarobá cuánto la amaba! Tanto que esa noche, sin mirar peligros, intentó salvarla. Pero Boi los sintió. Escuchó sus voces sobre la canoa que se deslizaba, sigilosa, por el río. El río que hasta entonces gobernaba. El río que era Boi. La fiera serpiente encorvó su lomo y el río se partió en múltiples pendientes y cascadas: la frágil canoa se precipitó al vacío.
Cuentan que desde entonces unas inmensas cataratas habitan la región de Iguazú. Y que Naipí descansa, convertida en piedra, bajo el salto más alto. Dicen también que Tarobá se transformó en un árbol cuyas ramas intentan acercarse a ella. Pero Boi se interpone.
Sin embargo, cuando los rayos del sol penetran las aguas cristalinas, un arco iris se extiende, poderoso, desde la piedra al árbol: son Tarobá y Naipí que atraviesan los siglos abrazándose. Boi, impotente, nada puede hacer para evitarlo.
                                                                                            Leyenda Guarany  por Sol Silvestre

El encanto de esos parajes

De nuevo surcando caminos rodeados de naturaleza, verde, agua, libertad. El color verde en si es relajante, el fluir del agua en su eterno avance, los sonidos creando melodía, el viento acariciando tus mejillas, los pasos al andar, unas semillas que observar, los pájaros en su colorido, aleteando, picoteando, revoloteando. En realidad pensándolo mas detenidamente, no hacemos nada fuera de lo común, paseas, conversas, juegas con tus hijos, observas y dejas que el día vaya transcurriendo.

Pero, ¿qué és lo que marca tanta diferencia entre pasear en una gran urbe y hacerlo en un paraje tan especial como Iguazú? ¿Serán los sonidos, tus sentidos serenos, la calidez de colores, ese olor tan especial que se desprende en un entorno natural? ¿Sera que la gente se relaja sin ese estrés añadido? Sus semblantes sosegados, sonrientes, pausados, con ganas de compartir o simplemente perderse ante lo desconocido. Despertando ese alma adormilada, una gran energía se descubre dejando fluir la risa, tus pensamientos, tus sentimientos, todo aflora serenamente y vuelves a conectar con ese yo escondido, ese ser tan íntimo que solo tú conoces, y que a veces asusta cuando consigues verlo de cerca, tan cálido, tan dulce, juntos por fin de la mano rencontrándonos en el camino.

¿Que mas hay que ver en Iguazú?

Un sinfín de escenas donde la naturaleza en su máximo esplendor, los seres vivos en plena libertad y el ser humano en su estado más puro se encuentran y la unión conlleva una explosión que da lugar a gozar durante el resto del día. Una familia caminaba de la mano, tanto el lado brasileño con esa vista directa y abierta hacia la caída de las cascadas, como el lado Argentino donde quizás no puedas observar la visión al completo, pero si llegar a sentirte dentro de la misma vertiente y escuchar el rugir del agua al descender salvaje, el agua salpicando tus mejillas te hacen llegar a formar parte de la catarata. Cada país se ha quedado con un pedacito de maravilla ambos dos fascinantes en sus diferencias. Me fijé en un hombre joven que paseaba intranquilo, mirándolo todo, conversando y riendo en un grupo de amigos.

Otro con una cámara inmensa en mano, dos mujeres paseando conversando entre ellas, complicidad de grupo. Al llegar a la caída de la cascada, él se acercó hacia la más morena, cogiéndola de la mano suavemente le señalo “agua grande”, le sonrió, arrodillándose de su bolsillo saco una cajita ofreciéndosela, cruzándose las miradas, perdiéndose el sentirse observados, solo ellos dos en este mundo. Sus lágrimas caían cuando él le coloco el anillo de compromiso en su dedo anular.

Un trenecito avanzando por el rail, unos argentinos compartiendo mate, la risa de los niños al interactuar con los monos, los senderos por los que vas recorriendo todo el parque en sus diversos recorridos. Noa transportando una gran rama de palmera convertida en caballo, simulando ser viejita, un abrazo de oso a su aita, el aire recorriéndole la falda al estilo Marilyn Monroe… Ishi aprendiendo sobre la fortaleza del caparazón del armadillo,  mojándose en la catarata sintiendo su fuerza, jugando con su hermana en su eterna batalla, meditando y haciendo locuras. Ángel se transforma cuando la naturaleza le rodea y entonces le puedes conocer mucho más allá, sin ningún caparazón. Y que queréis que os cuente de él, si se diese a conocer tal y como lo hace con nosotros podríais disfrutar de un hombre muy especial.

–          ¿Quieres también que te regale un anillo?.- Me pregunto cuando observábamos la escena.

–          No amor, me es suficiente con tu presencia, tu dulzura, tu manera, así tal cual como eres y disfrutar del presente.-  Susurre besando suavemente sus labios.

      

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Sao Paulo, la gran metrópolis

Desde el inicio de nuestra aventura mandamos un mail al grupo de familias de Couchsurfing en el que informábamos sobre nuestro itinerario y nuestra fecha de partida. Así conocimos de antemano a varias familias con las que acordamos aproximadamente las fechas del paso por sus hogares. No obstante ha habido una en concreto con la que la relación se fue haciendo cada vez más cercana. Siempre firmaban sus mails como Lu&Lu, Luiz y Luzia. Han ido siguiendo la evolución del viaje, a través de intercambios de varios: mails, lectura del blog, la web de Educaction, mensajes a través de couchsurfing y nuestro perfil, en el que se van sucediendo un sinfín de pequeñas notas de agradecimiento a las direcciones de las familias con las que convivimos y al mismo tiempo estas responden a nuestras líneas con pequeñas anécdotas que van dejando huella y referencias de los días compartidos y de las relaciones establecidas entre ambas familias.

De esta forma durante gran parte de nuestro recorrido teníamos noticias de Lu & Lu, quienes sin petición alguna, de vez en cuando nos ayudaban con la búsqueda de los lugares por los que pasábamos, o nos facilitaban la posibilidad de contactar con algunos colegios de Sao Paulo. Y la verdad, es que su ayuda ha aportado seguridad en nuestro recorrido. Ellos saben de que uno de los pormenores del viaje o del viajar con niños es de que dispones de menos tiempo para la organización, y saber que tienes alguien que vela y va siguiendo tus andanzas, te aporta la seguridad de saber que allí, en algún lugar de Sao Paulo, existe esa presencia cálida que hará lo posible por ayudar en caso necesario.

El viaje de Paraty a Sao Paulo se hizo relativamente corto, Luiz nos vino a recoger a la terminal de autobuses. Pobre, venia cansado tras una agotadora lucha, por llegar a tiempo, contra el denso trafico en hora punta. Mientras que Ishi le tendió la mano como un caballero, Noa se puso tímida y no quiso darle un beso, cogida por detrás de mis piernas. Y los dos hombres Ángel y Luiz por fin en ese cara a cara se saludaron.
Luiz es un hombre recién entrado en sus 60, de esos hombres que engañan por su semblante serio, con una fina ironía, muy atento en cada pequeño detalle, de lento despertar, conversador y ameno, se sume en el mutismo si esta cansado, pero solo su presencia hace al lugar un espacio más cálido. Luzia, una brasileña recién entrada en sus cincuenta, pero que aparenta cuarenta, con una gran calidez humana, extrovertida y abierta, serena y cercana, aporta el equilibrio necesario para que todo el que disfrute de estar a su alrededor pueda sentirse a gusto casi sin percibir su presencia. Siempre esta allí ofreciéndote dulces palabras. Si el portugués hablado por un brasileño ya tiene un son placentero, este idioma mas que portugués, “brasileiro”, escuchado de los labios de Luzia suena delicioso. En fin, entre los dos hacen una pareja encantadora, verlos cogidos de la mano y conversar me hacen dudar de la eterna controversia de que la convivencia conlleva finalmente aburrimiento en la pareja. Entre Luzia y Luiz fluye un magnetismo que los años y la convivencia, si algo hacen, es reforzar su relación.

Un apartamento en Sao Paolo

Entre lo libros de la habitación en que dormíamos, Luiz nos mostró unos en que podías disfrutar de la historia de São Paulo, entre el sinfín de fotos, descubrimos como esta ciudad surgió como una misión jesuita reuniendo en sus primeros territorios habitantes de origen tanto europeo como indígena. Con los años, el poblado se distinguió como centro comercial y de servicios de importancia regional. La característica de ciudad comercial y de composición heterogénea la acompañan en toda su historia. Nos impresionó en su dimensión, entendiendo perfectamente el paso de ciudad industrial a metrópolis, cargada de rascacielos. Es la ciudad de Brasil con mayor población y el principal
centro financiero del país y uno de los mayores del mundo. Es considerada como la mejor ciudad para hacer negocios en América Latina. También es llamada por los brasileños como “a cidade não pode parar”, “la ciudad que no puede parar”.
Luzia había preparado una deliciosa cena, otra de sus cualidades es que cocina exquisito. El apartamento de Lu & Lu esta de lo mas organizado, cuando no huele a algún manjar delicioso, hace olor a suavizante y sino es “Lilica” recién perfumada, una perrita adoptada que conquistó a toda la familia. Da gusto darse una ducha en ese baño siempre limpio, donde el agua sale caliente desde el inicio. Entre semana Lu &Lu tenían un importante evento, la empresa en la que trabajan participaba en una feria internacional, así que esos días los tenían de lo mas ajetreados entre su trabajo y hacernos de guía turísticos por su ciudad natal. Por las mañanas al despertar, solo Ishi, el más madrugador de todos, les había despedido “que tengáis un buen día”. Escuchabas el leve tintineo de platos y el olor a café que provenía de la cocina, la asistenta que ayudaba a Luiz y Luzia en la casa desde hace años y cuyo nombre me costaba recordar, nos había preparado el desayuno, que lujo, imposible mejor cuidados, todo mimos. Era gracioso como nos comunicábamos, uno finalmente puede creer entender en un 65% el portugués, eso si te hablan despacito.

Gastronomía exquisita
En esta ciudad puedes encontrar cualquier tipo de gastronomía, lo cual refleja la variedad en su población, la diversidad cultural dio origen a una rica, sabrosa y diferente forma de cocinar, lo cual aporta a la ciudad un atractivo mayor.

Me conformare con describiros un establecimiento inaugurado hace cuarenta años “Rodicio Pizzería” al que nuestros amigos iban desde su noviazgo. La noche se presentaba un tanto complicada, Noa había entrado en cólera en el coche en el que íbamos Luzia y yo. Tremenda pataleta de aquellas que no sabes por donde coger, pues es más el cansancio que otra cosa y que ni ella misma sabia el porqué de
tanto lloro. Luiz, Angel, Ishi y Lucas, su nieto iban en otro coche, así que se perdieron una buena.

– Buaaaaaaa! Buaaaaa!.- Noa lloraba desconsoladamente.
– Luzia para el coche y paso atrás a ver si se calma.- Luzia paro el coche y yo descendí pasando a la parte trasera.
– Buaaaaaaaaaaaaaa! Pero Noa tranquila, que pasa, Buaaaaaaaaa.- La llantera aumentaba a cada palabra, quizás había sido peor el remedio que la enfermedad.

Seguimos el recorrido hasta el restaurante con tremenda sirena e intentando respirar bien hondo, pues quien haya tenido niños sabe que el llanto desconsolado de un pequeño es uno de los sonidos que mas pueden descolocar a una persona, por más serena que sea. Mágicamente, sea por cansancio o por el ambiente al entrar en el Rodizio con ese agradable olor a Pizza, Noa se calmó y el desfile se inicio. Las mesas tienen un cartelito donde puedes poner la señal verde en posición pizza salada o pizza dulce, con lo cual los camareros van sirviéndote variedades en sus diferentes de estilos.

Una vez estas hasta los topes, colocas la señal roja la cual indica que es suficiente. Lucas devoraba cada trocito, Noa con los ojos enrojecidos se le empezaba a escapar la sonrisa, Ishi no sabia por donde empezar, a Luiz y a Angel se les iban los ojos con cada bandeja que pasaba por su vista, Luzia me guiñaba un ojo a modo de triunfo “por fin un poco de tranquilidad”, y yo disfrutaba con la escena y con lo novedoso de tastar una pizza de chocolate, especialidad de la casa. Nos invitaron a conocer la cocina y de nuevo descubrimos un mundo increíble acompañados por un hombre encantador que nos iba explicando el funcionamiento del lavaplatos, el horno de leña donde un cocinero entraba las pizzas de forma constante, las masas las tenían previamente preparadas y otros dos cocineros iban redecorando la redonda superficie
creando un estilo propio, de esta forma iban surgiendo ricas y sabrosas variedades. Lucas, preguntaba todo, Noa quería montar una pizza, Ishi dudaba en que trabajo le gustaría mas si realizar la pizza o ponerla en el horno con esa paleta gigante, el calor que surgía del horno le hacia pensar que mejor prepararla, pues tenia claro que lavar los platos y colocarlos en el lavavajillas era demasiado para el. Al llegar a casa, todos llegaban dormidos, soñando con que tres niños montaban pizzas en una gran cocina y disfrutando con su sabor una vez recién sacadas del horno.

He conseguido todos los dedos de mis manos
– ¿Mami me explicas como fue el día en que nací? ¿Podre llamar a los primos en cuanto me levante? Mañana cumpliré todos los dedos de mis manos.- Ishi quería saber todo sobre aquel día.
– Bueno fue un día muy especial, estábamos celebrando la pascua en casa de tu tía Vivi y …..- Recordando y contándoles como fue sucediendo todo, finalmente Ishi y Noa se quedaron dormidos.

El 31 de marzo, Ishi cumplía 10 años, se levantó aun mas temprano que de costumbre, toda una locura. Los cumpleaños de mis hijos me crean un estado especial, por un lado una alegría increíble al verles crecer y ser cada vez mas independientes, por otro lado recuerdos de uno de los momentos mas indescriptibles por los que pasa una mujer, las diferentes fases del embarazo, sentir por fin a tu hijo en tus brazos tras ese momento tan delicado como es el alumbramiento, el acompañamiento de tu familia… Durante ese día ves como un pequeño corto, su evolución, viendo pasar un sinfín de momentos compartidos en las diferentes edades del niño. Ishi estaba ilusionado con eso de que su edad ya tenía dos dígitos, solo al despertar ya se sentía mayor con una energía que me desbordaba. Y llamó a sus primos, se estaba tronchando con ellos, cuando al estirarse, una de sus piernas dieron con el mecanismo de un escritorio que había en la habitación, era un escritorio de esos plegables para que la habitación tuviese mas espacio, al caer sin que nadie le acompañase, la sujeción cedió, quebrándose. Nuestras caras eran todo un poema, él mirándome con cara de no haber roto un plato, yo intentando ver la magnitud de los daños, sabiendo que no podía esperar nada bueno por el ruido a madera quebrada que había escuchado. Ángel intentando encajar las piezas del puzzle y Noa seguía dormida.

– ¿Ishi pero que has hecho? ¿Cómo puedes ser tan bruto?….- Me di cuenta el día que era y no quise empezar con mal pie, así que callé.
– Mami no le digas a Luiz y a Luzia, lo reparamos con pegamento, vaya liada, es que yo no se como ha pasado mami, de verdad.- Ishi se olvidó que sus primos estaban en el skype.
– Como quieres que no se lo diga, esto no es cuestión de pegar con pegamento, necesitamos un ebanista, y por supuesto que se lo explicaré y tu te disculparás.- Le dije seria.
– No mami eso no, como se lo voy a decir.- Seguía protestando.

Luiz y Luzia, por supuesto son unos buenazos, no dieron importancia al tema y aun esperamos que nos envíen la factura de la reparación, una factura que parece no llegar nunca. En fin, lo siento de nuevo. En su casa, de largo fue donde los niños tuvieron mayores percances. Una taza, una botellita de cristal y el escritorio. La verdad que a veces se me cae la cara de vergüenza con solo recordarlo.

Luiz se había encargado de todo, sabía que Ishi quería como regalo de cumpleaños ver un partido de futbol en las gradas de un estadio de verdad. El día estaba organizado para que los hombres de la casa disfrutasen del partido de futbol Palmeiras-Mirassol. Fuimos todos juntos a ver el museo de Futbol de Sao Paulo, dimos un gran paseo, un aperitivito, comimos y poco a poco llegó el momento del gran encuentro.
Ishi lucia una camiseta de Brasil azul que le habían regalado Lu&Lu y estaba hinchado de jubilo y nervioso cuando los despedimos a la entrada del estadio. Luzia, Noa y yo decidimos que haríamos otra actividad mientras ellos disfrutaban en el campo. Yo no soy una gran forofa del futbol, a pesar de que me encanta jugar, pero digamos que ver partidos no es uno de mis hobbies. En casa fuimos preparando la cena, como siempre los guisos de Luzia resultaron exquisitos. Ishi a pesar de que sufrió pensando que no tendría pastel, a su debido tiempo pudo apagar esas 10 velas que le esperaban y pedir un gran deseo.

Un día en el Colegio Marista Arquidiocesano de São Paulo (www.marista.org.br/arqui)
Como os he dicho antes, el matrimonio con el que convivimos nos hizo los días en Sao Paolo de lo más especial. Al llegar a su ciudad, no solo nos esperaban con los brazos abiertos y con ganas de compartir experiencias sino habiendo contactado con la escuela en la que de niños ambos habían estudiado. El Colegio Marista Arquidiocesano nos dió una cálida bienvenida en el último día lectivo antes de Pascua, incorporando a Ishi y Noa en los cursos escolares que les correspondían según su edad.

    

Hicimos una primera reunión para conocernos y explicar el proyecto a la dirección del colegio,
en la que nos mostraron su escuela. Recuerdo que sobretodo Ishi estuvo un tanto enfurruñado y Noa de lo mas tímida, no suelen gustarles las reuniones que tenemos, lo cual creo que le sucedería a cualquier niño. En cambio cuando se incorporan a las clases, a pesar de que a veces Ishi protesta de que para ellos es siempre “un eterno primer día”, una vez se difuminan con el resto de la clase, realmente lo disfrutan.

El día les pasó rapidísimo, entre los nervios de preparar la cartera, la timidez en el encuentro con la clase, los juegos en el recreo, la gimnasia, el conocer a las profesoras y el mágico alumnado brasileño que con su alegría e interés en conocerlos se lo pusieron todo mucho más fácil. Esta vez, Ángel y yo no nos quedamos, era extraño después de mucho tiempo disponíamos de todo un día lectivo para nosotros a solas, casi no nos lo creíamos, incluso todavía teníamos la sensación de tenerlos a nuestra vera, ya saliendo de las puertas del colegio.

La experiencia como siempre, fue genial, los niños al recogerlos, lucían sonrientes, el pelo alborotado, la camiseta medio girada. Me encanta verles despeinados, para mi es un indicador de que se han movido y la han gozado. La cartera llena de dibujos que los niños brasileños les habían regalado, un kit especial de lápiz, regla y libreta, y unos chocolatados huevos de pascua.

– Mami donde viven los conejitos de Pascua, y como hacen para traer los huevos de chocolate.- Noa estaba intrigada tras pasar un día con la clase de quinto de prescolar de los Maristas. Había absorbido el ambiente de pascua.
– Y tu Ishi, como lo has pasado:.- Preguntamos.
– Muy bien, hemos jugado horrores, también hemos hecho un trabajo sobre “Jogos e brincadeiras”, lo único ¡ummmmm! es que me han hecho una pregunta, que bueno, todos querían saber, y es que no se la he contestado, porque es tan tonta.- Agachaba la cabeza.
– Pero que pregunta:.- Queríamos saber, chinchándole un poco.
– Vaaah, todos los niños , una pesadilla, ¿que si tenia novia?- Respondía vergonzoso

Brincadeiras Populares ou brincadeiras Folclóricas são aquelas brincadeiras antigas e que são passadas de geração para geração mantendo suas regras básicas de origem. Muitas delas existem há séculos, e por vezes costumam ter variações ou sofrer modificações de acordo com a região do Brasil, porém os objetivos das brincadeiras são sempre os mesmos. A preservação destas brincadeiras é muito importante para o conhecimento da história e do folclore do nosso país…

Peteca
Quando os portugueses chegaram no Brasil, encontraram os índios brincando com uma trouxinha de folhas cheia de pequenas pedras, amarrada a uma espiga de milho, que chamavam de PeŽteka, que em tupi significa «bater». A brincadeira foi passando de geração em geração e, no século 20, o jogo de peteca tornou-se um esporte, com regras e torneios oficiais.

Los días se fueron pasando como un paseo por un parque de luz
Tan solo el experimentar unos días, la sensación de estar en familia paseando por una ciudad de más de 20 millones de personas vale la pena. Te levantas temprano “mais ou menos”, desayunas “pão de queijo”, o unas “tostadinhas” untadas con un “queijo” de lo mas especial y un expresso. La música brasileira siempre acompañándote, que regalo para el alma. La avenida Paulista o la avenida de las antenas, el parque de la luz, el parque Sakurá con sus cuidados espacios y sus enormes carpas japonesas, la Pinacoteca de Sao Paulo, disfrutando de una merienda en su cafetería, los grandes edificios engulléndote, ese gran pulmón en movimiento, el parque Ibirapuera, con su zona de modelismo (barcos, aviones, coches, pistas de scalextric… Los museos, las luces de la noche, esa calidez brasileña y los poquitos turistas.

Cualquier paseo por un parque puede llevarte a un sinfín de recorridos por donde los sentidos siempre consiguen relajarse agudizándose: risas, música, un bebe en pleno llanto, el trinar de los pájaros, pasos en sus diferentes ritmos, agua, bicicletas, patines, parejas de la mano, un gran beso…. Como definirlo, el silencio en sus diferentes versiones. Y las historias, pequeñas o grandes se irán sucediendo a lo largo de los años, en sus diversas estaciones y coloridos:
un amigo escuchando, un padre de la mano de su hija, un anciano dando de comer a las palomas, el inicio de un amor, el final de una relación, un grupo de gays siendo mas libres, burbujas de jabón, compartir con los amigos, encuentros y adioses, deportistas y amateurs en busca de una buena forma física, gozando de un hobby. Si los lugares pudiesen conversar, cuantos momentos vividos podrían descubrirnos.

– Mira papis, Luiz y Luzia nos han regalado un huevo de pascua, bueno mas bien una pelota.- Ishi mostraba un gran huevo de chocolate envuelto en el papel con el colorido característico del equipo Paulista.
– Uhauuuuu! Ahhhhh! Pero si dentro esta lleno de más chocolate y hay un regalo.- La cara de júbilo de Ishi y Noa al abrir el huevo fue de tal sorpresa que acabamos todos riendo a carcajadas.

Otro día y más paseos, no sin antes tomar otro “cafezinho” con ellos. Cómo muchos espacios en Brasil, Sao Paolo también es “muito grande”, verdadero, cambiante, a todas luces impresionante. Las conversaciones pasaban por temas muy diversos, economía, futbol, sentimientos, la ironía del “impostometro”, viajes, la locura del homeschooling en la falta de rutinas, risas y muchas ganas de compartir. Quién tenga dudas del uso que tiene una lengua, de ese lenguaje corporal que tanto nos ayuda, tendría que vivir una experiencia como la nuestra. Puedes intentar varias lenguas, español, catalán, ingles, probar con el brasileiro…, y te das cuenta que sobretodo sirve para aproximarse, convivir, compartir y crecer como persona.

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Paraty y el túnel del tiempo

La lluvia era torrencial, tomamos un taxi tras el trayecto en autobús desde Rio. Un día lluvioso, se escuchaba el “wiggle waggle, wing, wing, wang” del limpiaparabrisas deslizándose por el cristal del coche, por mucha velocidad con que se moviesen, las gotas de lluvia repoblaban rápidamente el lugar sin dejar mucha claridad con la que orientarse. Finalmente, llegamos al hotel pero estaba cerrado. Era una de esas pocas veces que no habíamos reservado de antemano, así que empapados, regresamos de nuevo al taxi. El taxista nos llevó a un hotelito que conocía y que disponían de una habitación triple. Cuando dormíamos la tormenta persistía resonando sobre el tejado. Nos levantamos como nuevos y con un apetito atroz.

El pasear por Paraty te transporta en el túnel del tiempo. Una preciosa ciudad colonial, calles empedradas, donde se hace difícil el dar pasos firmes, más bien vas tanteando constantemente el suelo. Mantiene un hermoso colorido, donde los blancos y los  tonos pastel se acentúan con otros más intensos, mantiene un gran encanto arquitectónico rodeado de naturaleza. En el centro histórico el trafico de coches esta prohibido, lo que contribuye a poder disfrutar de la ciudad con mucha mas libertad, y la imaginación te da pie a situarte en una época anterior y saborear el Brasil de antaño. Paraty fue fundada en el año 1667,  de gran importancia económica por sus plantaciones de café y caña de azúcar, sinónimo de buen aguardiente, y por ser puerto en la ruta del oro y piedras preciosas que embarcaban hacia Portugal. No obstante, en el siglo XVIII, debido al continuo ataque de piratas que se refugiaban en las playas cercanas a Paraty, se decidió cambiar la ruta, decisión que afecto a Paraty, llevando a la ciudad a un gran aislamiento económico.

–          Entonces es verdad que había piratas de los de verdad aita, vaya chulada no!.- Ishi tiene idealizado el concepto de los piratas, le era difícil verlos únicamente como aquellos que asaltaban los barcos con el fin de llevarse el botín.

–          Bueno, digamos que los piratas no aportaron muchos beneficios a Paraty.– Ángel explicaba la historia tal y como le habían explicado algunos de los lugareños de la zona.

“Erase que se era hace muchos, muchos años, los piratas surcaban estas aguas….” Mientras Ángel seguía la historia, Ishi y Noa se imaginaban yendo en un gran velero, surcando los mares en busca de un gran tesoro.

En el ambiente se respiraba un olor que me transportó a mi niñez, cuando en Semana Santa se juntaban todas las palmas, mías y de mis hermanos, la casa quedaba invadida de un olor muy especial, el que se desprendía de las hojas de palma. Un hombre con unas gafas oscuras se acercó a nosotros y nos mostró como con hojas de palma podía realizar diferentes creaciones, un saltamontes para Ishi, una flor para que Noa regalase a su mama, conversando iba seduciendo a los niños. Ágil y diestro con sus manos, nos confesó que tenía un problema en la vista y le tendrían que operar de ambos ojos, con uno todavía se defendía pero con el ojo derecho ya no veía nada. Nos dejó de lo más sorprendidos, nunca lo hubiera imaginado con la habilidad con que entretejía y cortaba las hojas de palma. Seguimos conversando, pasando de un tema a otro.

–          Es hermoso lo que hacen con sus hijos, ya me gustaría poder ir con ustedes, pero ahora lo importante en estos momentos para mi es recuperar mi vista. Bueno chicos ya han aprendido como realizar la flor.- El hombre intentó mostrar a los niños tal y como él había aprendido de niño.

–          Muchas gracias por todo, mucha suerte con la intervención, guardaremos de recuerdo el saltamontes y la flor.- Seguimos camino buscando un lugar donde comer.

Una familia de ocho

A unos 9 km del centro de Paraty, se encuentra un pueblito rural llamado Coriscão. La línea de buses a pesar de no ser muy frecuente funciona de maravilla, allí íbamos intentando saber donde debíamos bajar, las instrucciones que Chrisna y Amaru nos habían dado  no parecían tener grandes complicaciones, pero al sugerir al autobusero que nos avisase al llegar a la parada, nos contestó que no sabia exactamente donde debía dejarnos. El murmullo en el autobús empezó del más bajito susurro hasta la consulta directa y en voz alta.

–          ¿älguien daqui conhece a família Chrisna y Amaru?.- El autobusero girándose hacia los pasajeros vocifero en voz alta, los pasajeros empezaron a conversar entre ellos y en un pim pam mas o menos sabíamos donde teníamos que bajarnos.

–          Bueno esto es tremendo, si que es un pueblo chiquito, parece todos se conocen, “obrigado, obrigado”, gracias.- La gente nos miraba sonriendo, satisfechos por ayudarnos.

Chrisna y los niños nos esperaban en la parada, así que no había duda, habíamos llegado a buen puerto, las maletas siempre presentes, Ishi y Noa con su habitual energía propia de los días en que viajamos y que tenemos que conocer a una nueva familia, es decir un tanto alterados. Su casa estaba justo frente la parada, el lugar era precioso, destacaba el verde en un amplio terreno, rodeado de vegetación y arboles donde los niños se pasaban el día escalando en sus juegos. Un caminito dibujado con arena te acercaba a la entrada de su casa y otro te llevaba a una casa más pequeña que utilizaban como casa de huéspedes. En esa confortable casita nos alojamos de lo mas alegres durante esos días, a pesar de que la mayor parte del tiempo la pasamos, o paseando por los alrededores o en  compañía los nuevos amigos. Cuatro adultos, cuatro niños, una sonora y alborotada familia de ocho. La verdad es que fue delicioso pasar esos días con esta cálida familia. Pasaron rápido, más bien fugaces, los niños jugaron juntos como si fueran amigos de toda la vida, compartiendo bellos momentos, las dos familias se vieron envueltas en una mágica atmosfera que encontramos en ese nuevo hogar llamado Coriscão.

Unas clases magistrales de ajedrez

Amaro es un apasionado del ajedrez, en realidad diría un apasionado de la vida. Ese hombre siempre estaba en movimiento, se le veía pensando en varios temas a la vez, un sabio de aquellos que tiene fama de despistados, pero que el despiste solo se dirige a aquello que el no considera vital. Por las mañanas entrenaba y mostraba a sus hijos el arte del juego en ajedrez, y el ambiente de la casa se transformaba. Caena y Kelly de 10 años se colocaban delante de la pantalla mediante el programa “chess master” o bien frente al tablero de ajedrez mostrando diferentes tácticas en el movimiento de las fichas. Era una gozada ver como cada uno de ellos disfrutaba, el silencio se sucedía en cada avance o retroceso, las caras de concentración, miradas atentas, alguna palabra ligada al juego, algún reproche de alguno de los niños en ese aprender a perder mediante el juego y la sucesión de partidas una tras otra hasta que llegaba el momento de poner fin y pasar a otra actividad, almorzar y prepararse antes de ir al colegio.

Ishi también es un forofo del ajedrez, en general, los juegos de mesa le suelen atraer, y este es uno de ellos. Llevaba días sabiendo que la siguiente familia que conoceríamos vivían un niño y una niña de su edad y que su papa les enseñaba a jugar a ajedrez, así que llevaba días esperando ansioso de ponerse junto a ellos y recibir unas clases magistrales. Claro que fueron en portugués, otro poquito en ingles, alguna palabra en español y el lenguaje corporal que lo soluciona todo. Y quedó encantado, en ese juego que une a cualquier niño pero que tiene la capacidad de proyectar al adulto de la misma forma. Así que, la cohesión de las dos familias fue viento en popa y a toda vela, los días pasaron hermosos, con un sinfín de anécdotas, aventuras, conversaciones compartidas, en esa ilusión por hacer que cualquier momento se transforme en algo especial.

Compartiendo experiencias con colegios varios

Chrisna y Amaro trabajan como profesores, sus horarios son diferentes, así combinan perfectamente el cuidado de sus hijos. Christa es una mujer fascinante, decidida, de aquellas personas que saben ponerse en el lugar del otro anticipándose a tus necesidades antes siquiera que tú sientas que te falta algo. Desde que nos escribimos se movilizo, para que pudiésemos visitar dos colegios de primaria, uno en Paraty, al que van sus hijos y otro ubicado en Coriscão, el pueblito rural donde viven.

Colegio Plante (Paraty – Brasil) ( www.colegioplante.com.br)

Cogimos el autobús en el horario de entrada a la escuela, así que iba lleno de niños vestidos en sus diferentes uniformes escolares. Chrisna nos esperaba en la parada cerca del colegio para presentarnos al equipo directivo. Tres mujeres de lo mas agradables a las que explicamos nuestro proyecto y la idea de trasmitir a los niños el viaje que estábamos haciendo con nuestro hijos. Nos reunimos en una pequeña salita, Chrisna se fue a trabajar y los niños a sus respectivas clases. Ishi se incorporó a la misma clase de Caena y Kelly.  El colegio Plante es una de las escuelas más grandes, respetadas y particulares en Paraty.

Nos fueron mostrando su escuela, pasando por las diferentes clases, conversando con los alumnos, haciendo especial hincapié en la clase de Kelly y  Caena, donde intercambiamos diversas anécdotas: la de nuestra familia y esta vuelta al mundo, la forma de aprender viajando, lo positivo, lo que se añora de no formar parte de una clase. Ishi habló de su clase en Santa María de Palautordera y explicó algunos juegos típicos españoles, dándose cuenta que en algunos solo cambiaba el nombre. Las preguntas iban surgiendo de la forma más inesperada.

–          Eu quis perguntar, ummmm! ¿como é que as crianças são tão loiras se o Papa é assim tão marrom?. “Yo quisiera preguntar, ummm! ¿Cómo es que sus niños son tan rubios y su papa es tan moreno?.- Uno de los niños nos hizo la pregunta del millón y las risas empezaron a inundar el aula.

–          Yo diría que la genética en este caso ha jugado un papel importante.- Contestó riendo una de las profesoras

Capoeira y el ritmo africano

El timbre tocó, finalizada la charla, nos esperaba una clase de capoeira, donde nos familiarizamos con la importancia de este arte en la cultura brasileña, siendo patrimonio de esta. La mezcla de arte y lucha se practica al son de instrumentos con una música que te transporta a África, el berimbau, la pandereta, el atabaque. Es la síntesis de movimientos y gestos corporales de las culturas africanas que, durante los últimos tres siglos ha formado parte del cotidiano urbano nacional brasileño.

Capoeira es lucha de bailarines. Es danza de gladiadores. Es duelo de camaradas. Es juego, es bailado, es disputa, simbiosis perfecta de fuerza y ritmo, poesía y agilidad. Única en que los movimientos son comandados por la música y por el canto. La sumisión de la fuerza al ritmo. De la violencia a la melodía. La sublimación de los antagonismos. En la capoeira, los contenedores no son adversarios, son camaradas. No luchan, fingen luchar. Buscan  genialmente dar  la visión artística de un combate. Por encima del espíritu de competición, hay en ellos un sentido de belleza. Lo capoeira es un artista y un atleta, un jugador y un poeta.  
Gomes ( s.d, p.2)

La clase empezó a danzar al son del berimbau, instrumento de cuerda parecido a un arco musical, que emitía un sonido apasionante. Ishi ya formaba parte del grupo imitando sus movimientos, en un baile que sientes de inicio a fin. Cabriolas en el aire, cuerpo a cuerpo, agilidad y destreza. Su profesor, un joven brasileño que ama este arte, nos explicó como sentía la capoeira y lo que implicaba practicarla como parte de la educación desde la infancia.

Finalmente, la jornada escolar finalizaba, el ultimo timbre nos recordó lo rápido que había pasado el tiempo. Chrisna pasó a recoger a sus hijos, todavía nos quedaba una última reunión con los profesores que querían charlar sobre nuestra experiencia familiar. Ishi y Noa ya estaban deseosos de regresar a casa junto con sus amigos, así que se fueron acompañados de Chrisna hacia casa, mientras nosotros nos quedábamos conversando con el grupo de profes que había montado un pequeño tentempié.

Escola Municipal María Jácome de Mello (Corisco, Paraty – Brasil)

También, a través de Chrisna, pudimos conocer otra realidad. Una pequeña escuela ubicada en el barrio de Corisco que forma parte del sistema público de educación en Brasil, donde los recursos tanto materiales como humanos son más limitados. Pero donde el querer de los profesores hace del lugar una escuela muy cálida donde los niños sienten con orgullo formar parte de ella.

Los “meninos” que asisten a la escuela, muchas veces no se han movido prácticamente de Corisco, y los profesores han montado un programa donde conocer las diferentes realidades culturales de su comarca forma parte de la educación que reciben. De esta forma en sus excursiones, trabajan  los aspectos culturales de las diferentes zonas, realizando posteriormente, manualidades, poesías, canciones donde quedan reflejados esencias propias de su país Brasil y de su gente los brasileños que la viven.

Hino do município de Paraty

Paraty cidade a beira mar
Meu cantinho adorado
Tens o céu bordado de estrelas
És tu Paraty amado.

Um leito de cetim feito de rosas
Um belo pedacinho do Brasil
Paraty, oh minha terra
És linda como um céu de anil.

Letra por Aldmar Gomes Duarte Coelho
Melodia por Benedito das Flores

Un baño en la poza “Poço de Lage”

El día amaneció de lo más soleado, cualquier prenda de ropa por ligera que fuera parecía sobrar, hasta los niños estaban ese día mas aletargados, sentados al pie de un árbol, disfrutando de su sombra. Alguna vez nos han alquilado la casa donde os alojáis un grupo de indios, con el fin de realizar un retiro espiritual, nos comentaba Chrisna. Esa esquina es la que suelen utilizar para meditar. Antes de meditar suelen tomar unas semillas, luego se colocan en posición, la columna vertebral bien recta, los hombros hacia atrás y relajados, su cabeza ligeramente hacia adelante, bajan la barbilla ligeramente, los ojos entornados y sus manos en el regazo. Se siente mucha paz cuando los ves en tu jardín tan relajados.

–          Que calor que hace aita, ¿no podríamos ir a bañarnos cerca del rio?.- Ishi insistía en darse un baño y refrescarse.

–          ¿Mami como hace el sol para darnos siempre tanto calor?, porque el debe estar ardiendo, ¿no le gustaría también refrescarse como nosotros?.- Noa no cesaba en sus preguntas, en su constante querer saber más y entender como funciona este mundo.

Nos sugirieron ir a una poza realizando una pequeña excursión cerca de la casa. No nos lo pensamos dos veces, todos teníamos ganas de un baño. El lugar parecía escondido tras un caminito, el agua se escuchaba descender por el cauce del rio. En el medio de la poza había una gran roca en forma de ballena, luciendo boca y ojos, ¡hola señora ballena!. Habían colgado una cuerda atada a un gran tronco de un árbol. La tarde desapareció entre chapuzones, risas y juegos en el agua. Por fin olvidamos el calor que reinaba, iba oscureciendo cuando nos dimos un último baño antes de regresar a casa. Ishi y Noa tenían hambre y muchas ganas de jugar con  Caena y Kelly.

Un rico pastel de verduras y unas empanadillas de atún y huevo

Noa es una enamorada de la vida, cualquier cosa le atrae y fascina al mismo tiempo. Sus carcajadas son una gozada para los oídos, como un cascabeleo que te llena de felicidad, me sigue a todas partes, me persigue allá donde voy, y aunque juegue con los niños, yo creo que a la que oye mi presencia en movimiento, tiene como un doble sentido y sabe que algo va a suceder en pocos minutos. Dejó de saltar a la comba con el resto del grupo y me dió un gran abrazo.

–          ¿Mami, que haces?, ¿Puedo ayudarte?, hoy te toca cocinar a ti verdad.- Noa me miraba zalamera.

–          Si Noa, ¿Me ayudas a hacer un pastel de verduras, unas empanadillas de atún y una ensalada?.- Sabia que su respuesta seria positiva, se muere por cocinar, o mas bien le encanta todo lo que conlleve los verbos amasar, revolver, recortar, adornar…

Y seguimos con la infinidad de verbos que puedes utilizar mientras cocinas. Lavamos y cortamos las verduritas, hicimos un sofrito con ellas, cascamos los huevos, amasamos la masa donde verter el sofrito, lo pintamos con huevo batido, espolvoreamos una pizca de queso sobre la masa y poco a poco, todo aquel mejunje fue tomando forma de pastel. Los olores empezaban a despuntar tanto en la cocina como en el comedor. Los cacharros, como siempre que cocino junto con Noa también destacaban en una pila, hora del primer fregoteo. Es parte de la  fiesta, mojar, limpiar, remojar, enjabonar, aclarar y  secar. De nuevo la cocina reluciente, en ese olor a jabón, segundo turno para las empanadillas de atún y huevo.

–          Jo mami, esto es muy divertido, que rico, me dejas a mi sola cortar el huevito y poner el atún.- Noa iba danzando de un lado a otro, cortando un trozo de huevo duro y poniéndoselo en la boca.

–          Si Noa, yo te dejo, pero cuidado con el cuchillo, pues este corta un poco mas, todo bien pequeñito, y muy importante, si quieres que al final comamos empanadillas deja de zamparte su relleno.- Yo me reía viéndola disfrutar, a pesar que cuando esta ella, todo es mucho mas lento, y todo queda con un desorden muy característico propio de las manitas de mi hija.

El horno estaba caliente, a punto para que las empanadillas se dorasen hasta su punto óptimo. Y ahora si que el olor en la casa era tal que las glándulas salivares empezaban a trabajar sin previo aviso, casi era la hora de la cena. Al día siguiente partíamos de nuevo hacia Sao Paolo.

Recuerdo a la mañana siguiente, al simpático Caena subido a un árbol atado a una cuerda, a Kelly con su locura característica, unas trenzas recogiendo su pelo y una manita diciendo adiós, Ángel conversando con Amaro en su trajinar acompañándonos a pie de puerta hasta que llegase el bus que nos llevaría a la estación de autobuses en Paraty, Ishi con la mochila detrás de la espalda y Noa estirada sobre las mochilas. Chrisna nos despidió en Paraty, utilizando los minutos que le daban para almorzar y acercarse a la estación en su bicicleta.

Habíamos estado tan a gusto con esta familia que daba pena partir, pero como siempre recordé las palabras de Franc, un gran amigo mio, “los amigos son en cuanto los vives como tal, no los pierdes en el camino al alejarte de ellos, y si no los ves mas, no implican que no hayan sido amigos, lo fueron, ahí están y como decía el filosofo: me quedé con su música”.

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Los cariocas y su amado Rio de Janeiro

Marco, un taxista encantador nos llevó desde el hotel hasta el aeropuerto en Salvador de Bahía. Alguno de los muchos aviones que veíamos nos llevaría hasta Rio. Río de Janeiro es una de las ciudades Brasileñas mundialmente conocida, que aporta esa imagen de color, alegría, playas y diversión. En el hotel de Salvador Bahía habíamos estado en una burbuja, a pesar de que ya empezabas a tastar un poco de Brasil, pero fue en Rio de Janeiro donde realmente pudimos empezar a saborear su cultura y conocer a su gente.

Playa de Itacoatiara

La población brasileña muestra una gran variedad étnica y cultural. El brasileño desprende un calor humano de lo mas especial, contagia con su alegría, en una espontaneidad natural,  simpáticos, llenos de vida, dispuestos a festejar y celebrar, el baile, el carnaval, el futbol, el conversar en ese acento tan particularmente suyo.

Las playas en Brasil también son lugares a destacar. Esta pequeña playa cerca de Niteroi nos cautivó por su encanto, las familias bien avenidas, los surfistas en sus tablas esperando y persiguiendo la olas, una gran roca donde escalar, la compañía de otros “meninos” y un sinfín de arena, agua, sol, olor a cremas, palas, cubos y mucha energía con la que disfrutar.

Recreandonos por el paseo marítimo de Praia de Icarai en Niteroi

Niteroi es una ciudad del estado de Rio de Janeiro que fue fundada en Noviembre de 1573 por un indígena tupí de la tribu de los “temiminós”, llamado Araibóia, cuyo significado es «serpiente feroz» y tiene el privilegio de ser la única ciudad brasileña fundada por un indígena. Destaca la construcción a pie de costa del Museo de Arte Contemporáneo, diseñado por el arquitecto es el brasileño Oscar Niemeyer, constituyendo el símbolo principal de la ciudad. Realmente Niemeyer consiguió que su obra se fundiera sobre el mar.

“Quando o Prefeito Jorge Roberto me levou para onde seria construído o Museu de Arte Contemporânea de Niterói, eu senti que ali era a oportunidade de fazer uma boa arquitetura. Um apoio central e o museou a surgir solto no espaço como uma flor.””

                                                                                                     Oscar Niemeyer

Nos encantaba salir de mañana, tras un rápido despertar, caras recién lavadas, bañador puesto y dispuestos a comprar una bolsita de esas ricas y sabrosas bolas rellenas de queso. Diría que uno de los platos mas típicos de Brasil es su «Pão de queijo», a nosotros nos conquistó, dicen que es fácil de preparar y aunque no conseguimos su receta, os aseguro que cada una de esas bolitas son una delicia para el paladar.

–          Mami quiero más pão de queijo, me encantan.– Ishi con una bola de queso en la boca y otra en su mano estaba pendiente de cuantas quedaban.

–          A mi me tocan más, yo solo he comido dos.- Noa reclamaba que ella iba mas lenta pero que también quería más.

Dábamos siempre, al iniciar o finalizar el día, una caminata por el animado paseo marítimo, por las mañanas mas tranquilo, hacia al atardecer los grupos de brasileños se animaban cada cual creando diferentes ambientes: los que dedicaban el tiempo a juegos deportivos entrenando en la arena de playa, los culturistas fortaleciendo músculos, los que corrían practicando footing, los que se unían para charlar, los que paseaban, las mamas o parejas con sus niños quemando los últimos cartuchos del día, los que preferían zambullirse en el mar, los inconfundibles turistas, los que paseaban a sus perros, los que saboreaban la delicia de un coco bien fresco, un heladito o una cerveza en compañía, los que bailaban y aquellos que regresaban del trabajo y querían unos minutos para fundirse entre los demás.

Visita al Pan de Azucar.

Solo pronunciando su nombre ya te da ganas de visitarlo. El Pao de Açúcar es una formación rocosa de 396 m de altura sobre el nivel del mar y que está situada en la Bahía de Guanabara.

Unos dicen que su nombre proviene de el hecho de que las dos rocas se asemejan a los montículos de azúcar que preparaban para mandar a Europa en los siglos XVI y XVII. Otros dicen que proviene de la lengua tipu guaraní “Pau-nh-acuqua”.  La vista de Rio que nos esperaba avivaba su belleza tal y como Leite de Castro describe mediante su arte en forma de mujer esculpida.

A cabeleira, a floresta;
Os seios, as montanhas;
A cintura, as praias;
A saia, as ondas do mar;
A silhueta, a graça da mulher carioca;
Aos pés da estátua, Íbis.

uma visão poética do Rio de Janeiro por Crtistóvão Leite de Castro

El cumpleaños de Ishi se aproximaba y Ángel en un ataque de espontaneidad le propuso como regalo de sus 10 años un paseo en helicóptero sobrevolando la ciudad hasta el Cristo Corcovado.

–          Aita lo dices en serio, no dijiste que mi regalo seria una vez llegado a Sao Paolo, ver un partido de futbol.- Ishi estaba impresionado con unos ojos abiertos como un búho.

–          Si en serio, pienso que es un merecido regalo de 10 años.– Ángel también estaba ilusionado.

Les esperé pacientemente, viendo cada uno de los movimientos. Finalmente el helicóptero ascendió con mi familia dentro, fue alejándose hasta convertirse en un pequeño punto sobre ese cielo azul, y desaparecieron al pasar entre una blanca y esponjosa nube. Fue una sensación extraña, por un lado me alegraba de verles partir tan decididos, tan contentos en esa nueva aventura, por otro era una de las pocas veces que nos separábamos, digamos que no soy muy amante de los vuelos, sean de largo o corto recorrido, en helicóptero, en avión, o en globo. La sensación de estar en el aire me atrae y me aterra de la misma forma. Ese día preferí verlo todo desde la firmeza que te aporta pisar con los pies en el suelo, o bien quizás necesitaba esa media hora tan solo para mi y mis pensamientos. Sus caras al aterrizar expresaban una energía muy particular, la panorámica desde el aire de la ciudad, de sus playas, las personas tan chiquititas y el encuentro con el cristo desde el cielo les había abierto una gran sonrisa entre sus mejillas.

Día en la playa de Ipanema

De nuevo teníamos ganas de playa, ya teníamos por la mano el recorrido de los autobuses, esos buses tan extraños, donde una vez pagas tienes que pasar haciendo correr algo parecido a una rueda, en la que muchas veces te quedas medio encajado. Las personas gruesas, embarazadas, con niños pequeños, lo tiene un poco mal. Noa que no pagaba billete la tenía entrenada para saltar sobre ella sin hacerla correr, pues sino al revisor se le descolocaban los números de pasajeros con billete, en fin todo un sistema de lo más extraño el cual todavía no acabo de entender por la incomodidad que les supone a muchos pasajeros.

Nos decidimos por la playa de Ipanema, querida por los cariocas y digna de disfrutar, muy animada, alegre, soleada, con ese mar embravecido pero practicable, una arena blanca, que ese día quemaba una barbaridad, tanto es que decidimos ir hacia el atardecer y disfrutar de las últimas horas. Ipanema tiene canciones que hablan de ella, la playa es grande, unos dos kilómetros diría yo, encuentras personas de diversa índole, zona de familias, de gays, vendedores ambulantes, amantes y locos por el deporte…. Nosotros, como siempre, los forofos de construir castillos de arena.

–          Noa corre ayúdame a construir la barrera y proteger el castillo, que las olas cada vez vienen mas fuertes.- Ishi estaba como loco, de rodillas escarbando en la arena.

–          Jajajaja, yo me lanzo si hace falta Ishi, no nos lo destruirán splachhhhh. Aitaaa ayúdanos- Noa se tiraba contra las olas intentando que estas no llegasen al muro.

El atardecer en cualquier playa tiene un efecto relajante, el sonido del mar, el olor a yodo, la fuerza con que el sol se despide, el recoger de los bañistas que te acompañan, cada uno de ellos con esa tranquilidad que ofrece el saber que tras llegar a casa y preparar la cena, disfrutaras de sentirte de nuevo en un acogedor hogar. Y ese hogar, ¿donde esta en estos momentos realmente nuestro hogar? ¿Quí lo sá?, lo creamos en cada lugar por el que pasamos, lo compartimos con otras familias, lo añoramos cuando entramos en nostalgia, nos regocijamos al recordarlo, al escuchar una melodía, o un olor característico que nos transporta de nuevo a nuestra querida Barcelona.

Visita al Cristo del Corcovado

Uno de los símbolos por antonomasia de Río de Janeiro es el Cristo Redentor, en la colina del Corcovado, desde donde puedes  disfrutar de una de las vistas más increíbles de la ciudad. Posee 30 metros de altura, esta subido en un pedestal de 8 metros, y pesa nada más y nada menos que 1.145 toneladas. La escultura fue construida en 1921, por el escultor francés Landowski y se puso en el lugar como elemento conmemorativo del centenario de la independencia brasileña. Recientemente fue elegida como una de las 7 maravillas del mundo moderno.

No obstante, os contaré algo que quizás también os suceda de vez en cuando. Es una sensación como si el mundo por una decima de segundo os guiñase un ojo, y en una especie de burla, os dijese “pero que equivocada estabas verdad”. Sucede cuando has estudiado algo con intensidad, te has maravillado con algún cuadro a través del papel que se muestra en algún libro de arte, de alguna figura, de una persona en concreto de la que tanto te han hablado pero que nunca has visto, de algún momento grabado en tu memoria, o simplemente algún recuerdo de niña. Al evocarlos los has transformado, en formas mas grandes, más pequeñas, más coloridas, mas o menos oscuras, con mas metáfora en las palabras de la conversación acaecida y en tu memoria  la realidad se guarda algo deteriorada. Y entonces cuando te encuentras realmente frente a la figura, el cuadro, el hombre del que te han hablado, vas al lugar donde sucedió aquel momento cuando eras niña, todo vuelve a colocarse en su lugar y te das cuenta de que nada se asemeja a lo que creías como verdadero.

El cristo Corcovado me impresionó con su tamaño colosal, parecía tocar el cielo rodeado entre nubes, que magnifica presencia, parecía sonreír, gritar y al mismo tiempo abrazar  a la humanidad al completo. Ahora entendía mejor las sonrisas de oreja a oreja que lucia mi familia al descender del helicóptero. Desde que inicias la visita te rodea un algo especial, el trenecito con el que asciendes, la vegetación que va cambiando de tonalidad en cada traqueteo del vagón, el idioma cantarín del hablar entre brasileños, su energía alegre, y una vez has llegado a puerto, las escaleras que van dejando adivinar parte del cristo, una mano, parte del brazo, un trocito grisáceo se deja entrever. Y al final del camino te quedas de piedra, miras hacia arriba, la figura te engloba en su imponencia, la gente desaparece de tu alrededor y allí estas, él y tu. Que inquietante pequeñez, un pequeño punto entre tantos otros frente a esa espectacular obra de arte, y tras un pequeño respiro tu esencia perdida en esa inmensidad vuelve a recuperarse con el sonido de las voces de tus niños.

–        Mami hazte unas fotos con nosotros, así con los brazos abiertos como el Cristo.- Ishi y Noa estaban impacientes.

–        Mira Diana que vistas, Rio es precioso lo veas desde donde sea.- Ángel disfrutaba de las vistas.

Y realmente el paisaje del que disfrutas se transforma casi irreal, con las luces del atardecer, el horizonte visual que se abre desde este punto de Rio de Janeiro, te ofrece la oportunidad de disfrutar de todas la ciudad a tus pies, una vista panorámica rica en belleza, donde dan ganas de probar las redondeadas montañas de azúcar, o dar un gran salto y volar sobre ese inmenso mar que bordea la ciudad.

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Sosegándonos entre dunas y playas vírgenes

Las relaciones que establecemos en cada lugar normalmente tienen duende, ese duende del que tanto sabe la raza gitana y que tan bien se describe y puedes sentir desde el flamenco. Una esencia especial, que se desprende desde el primer momento en que te conoces, hasta el último segundo en que te despides, y no sabes cuando tus caminos volverán a cruzarse.

Una de las experiencias que enfatizaría del viaje, seria precisamente la facilidad con que puedes entablar relaciones con personas de lo mas dispar, que quizás en otras circunstancias te seria mucho mas difícil de acceder, o bien por otros motivos no pensarías ni por un segundo en tener la oportunidad de conocer. De esta forma el movimiento comporta conocer otros ambientes, otras ciudades, culturas, sabores y personas que conllevan relatos y experiencias especiales.

Supongo recordareis a José Luis, el director del hotel en el que estuvimos en México, un gallego encantador, con el que a pesar de la brevedad de la que pudimos disfrutar en su compañía, hicimos buenas migas y en todo momento ha estado abierto a ayudarnos en el viaje en todo lo posible dentro de lo que esta en su mano. Salíamos de Bolivia de nuevo con esa sensación de que necesitábamos una semana de parón. Cuando vas avanzando en el camino, todo es movimiento, todo es cambiante, todo va fluyendo, sin darte cuenta has recorrido ciudades, pueblos, países, los paisajes van recreando diferentes lugares, cada lugar con su nombre, con sus características, con su gente. “Las alarmas” vuelven a despertarte y te das cuenta de que te gustaría detenerte por un momento en este mundo, moderar ese continuo avance, sosegar ese instinto que te sugiere frenar y saborear de nuevo los nuevos senderos que nos esperan en el trayecto.

Nos pusimos en contacto con José Luis, ya casi llegando a Brasil. Él estaba de viaje en Jamaica por trabajo y  los emails que nos intercambiábamos iban danzando a 1000 por hora. No teníamos nada que perder, el mensaje era sencillo y directo, “Saludos, como va todo, nosotros cansados de tanto movimiento, necesitamos un parón”. Justo antes de salir de Bolivia, en el aeropuerto de Santa Cruz de la Sierra, donde tomaríamos el avión hacia Brasil, recibimos su respuesta.

 José Luis de nuevo en su generosidad nos abrió sus puertas. Nos volvió a acompañar la buena fortuna y gracias a su implicación en nuestro viaje, en el proyecto Educaction y sobretodo en nuestra familia, pudimos de nuevo descansar unos días en el  Grand Palladium Imbassaí Resort & Spa de Salvador de Bahia. De nuevo allí, conocimos a Luis, el director del Hotel, también gallego, a quien agradecimos de nuevo la amabilidad y deferencia para con nosotros, y con el que apenas pudimos disfrutar de una media, tomando un café. A nuestros hijos siempre les digo que el mundo esta lleno de sorpresas, que las personas son parte de ellas y las hacen posibles, y es precisamente en ese intercambio, en las circunstancias más curiosas, donde el ser humano puede sorprenderte en sus infinitas respuestas.

Grand Palladium Imbassaí Resort & Spa, Salvador de Bahía

Y llegamos a Brasil, un país donde el portugués se escucha con un ritmo melódico, yo hablaría mas bien de “Brasileiro”, pues tiene un son mucho más suave. Un país justificadamente conocido por su riqueza paisajística, su belleza amazónica, el carnaval en sus fiestas, sus bailes, su música, las playas de Copacabana e Ipanema, ese futbol tan especial, donde el balón parece danzar junto a sus jugadores en ese toque mágico, su diversidad multicultural, en fin uno de los países más importantes y significativos en esta lado del mundo.

El complejo al que estábamos invitados es precioso, se encuentra dentro de la Reserva Natural de Imbassai, muy cerca del pueblo de Praia do Forte, frente al mar de la «Costa dos Coqueiros» y es hogar del río que le da su nombre. Los ambientes que lo rodean tiene unos paisajes increíbles, las dunas, las playas vírgenes, las zonas protegidas, el bello entorno natural de bosques de cocoteros y los ríos que forman la costa «Green Line» de la región lo convierten en un lugar de lo mas especial. Esta vez, nuestro cámara particular se declaro en huelga, ya le tocaba también, pues a pesar de que Ángel disfruta como un niño persiguiendo y captando los momentos a través de su objetivo, a veces se abstrae tanto que desaparece en un mundo diferente que tan solo el conoce. Mientras, nosotros, su familia, seguimos nuestra propia fiesta. Probablemente ya os habréis dado cuenta que en la mayoría de las fotos, él es el gran ausente, pero por supuesto es quien esta detrás de esa maravillosa cámara que nos acompaña y a la que siempre ves colgada a su cuello. Cuando me animo y consigo lanzarme a fotografiar se nota como ni el enfoque, ni el resultado tiene tanta fuerza, por supuesto yo no poseo su misma destreza. Así que esta vez nos tendréis que perdonar que la exposición de nuestro paso por esta belleza de lugar no disponga de muchas fotografías que poder mostraros.

Buscando a Lilica

Durante todos esos días, los niños se mantenían gran parte del día desaparecidos. En el hotel funcionaba a las mil maravillas la animación. El equipo proponía diferentes actividades durante todo el día, así que en el ambiente siempre existía algún lugar donde la música y el baile brasileiro lucían fervientes.

–          Ángel donde están los niños?, hace rato que no se nada de ellos.- Preguntaba estirada en una de las escaleras de la piscina, manteniendo medio cuerpo dentro medio tostándose, una mano sobre mi cintura, la otra sosteniendo un sabroso batido de frutas tropicales.

–          No se, la verdad, la ultima vez que les vi me explicaron que esta noche tendrían que ir en busca de una bruixa llamada Lilica.- Ángel del todo relajado, observaba como bailaban en el agua un grupo de turistas recién llegados.

Era inevitable, Brasil con esa encantadora dulzura al hablar, el baile, el lugar, las piscinas, ese mar azul, las playas de arena blanca, la exquisitez gastronómica en la variedad de restaurantes ‘a la carte‘, buffets y bares, e infinitas opciones de diversión…… nuestro cansancio fue desapareciendo, nuestro sistema de alarma se difuminó hasta hacerse invisible, nuestras ganas de continuar el viaje se iban renovando, y poco a poco a medida que la semana tocaba a su fin estábamos preparados  para continuar nuestra ruta.

Unas manitas tocaron mi panza, Noa se reía, sumergiéndose y soltando chorritos de agua entre sus labios. Ishi le seguía de cerca, preguntándome si podía ir en bicicleta por el camino que le llevaba a la playa, y que si más tarde podría cenar con los de su club para ir en busca de Lilica. Realmente habían desaparecido, el grupo que se ocupaba de las actividades infantiles conquistaron a nuestros hijos desde el primer día. A primera hora con la infinidad de actividades deportivas, a segunda con las de agua y al anochecer con sus actuaciones en directo. Como todas las noches, las estrellas eran parte del espectáculo, un grupo de 12 buscaba a una bruixa, la excitación de los niños era exquisita, en ese entusiasmo, fascinación, inocencia, buscando a ese ser embrujado, recorriendo los pasillos, los jardines alrededor de la piscina, preguntando en portugués a cada paso.

–          Señor por favor, han visto pasar una bruixa por aquí.- Preguntaban el grupo de niños.

–          No no, no quisiera, que miedo, por aquí no la he visto pasar.- Los transeúntes primero asombrados por la pregunta, luego tras algún guiño de ojos contestaban cada cual a su libre albedrio, imaginación al poder.

Y si finalmente dieron con un cuerpo estirado en unas escaleras cerca de la piscina, vestido de negro, con unas medias lilas, la cara bien blanca y los labios oscuros. Noa se aferro a mi, estaba aterrada, Ishi y los niños mas grandes se reían a carcajadas, intentando tocarla pero sin llegar a atreverse en un quiero y no puedo.

–          Un besito, quien me da un besito y yo le doy un caramelo….un besitoooo.- La bruja Lilica pedía besos a cambio de caramelos sosteniendo su sombrero, realmente entendía que Noa estuviese tan aferrada a mi cuello.

–          No, no, mami, yo no le voy a dar ningún beso, paso de los caramelos.- Ishi tampoco se atrevía, el disfraz estaba muy bien logrado.

–          Ishiiiii, Ishiiii, buaaaaa, dame un besito, un besito aquí en mi piquito, muaaaaa, muaaaaa.- La bruixa insistía, moviendo sus labios y haciendo morritos.

Que creéis, ¿consiguió finalmente Lilica algún beso de su estupefacto grupo de seguidores?

Retomando buenos hábitos entre clases de Capoeira

Durante esa semana me di cuenta de nuevo de lo importante que es de manera asidua practicar deporte. Este siempre ha sido un pilar en mi vida. Mi padre es un gran deportista y nos ha inculcado desde niños a mí y al resto de mis hermanos ese gusanillo que una vez amado es muy difícil de olvidar. Amo el deporte y lo que conlleva, lo que te enseña, los valores añadidos que te cambian y te ayudan a valorarlo todo desde diferentes perspectivas. No solo es ese sentimiento de bienestar que te invade al correr, nadar, la diversión que te aporta el jugar en equipo, no solo es observar como tu cuerpo físicamente va fortaleciéndose,  sino el observar como tu mente se despeja al tensarse o relajarse tu musculatura, al inspirar y expirar lo que parece preocupar desaparece, en esa serenidad que solo al correr, nadar, danzar… y dejarte llevar puedes llegar a sentir. Cada día íbamos a correr a la orilla del mar, o bien disfrutábamos de las instalaciones del gimnasio en sus respectivas modalidades. Incluso varios de los días nos apuntamos a una clase de capoeira, una forma de arte brasileña donde la expresión corporal se combina entre las artes marciales, la música y el deporte. Yo no sé que demonios fue lo que hice imitando a ese simpático entrenador brasileño en cada uno de sus movimientos, a cada cual mas gráciles, pero lo que os aseguro es que en las horas siguientes tenia agujetas en cada parte de mi cuerpo. Por ello, al día siguiente nos dedicamos únicamente a recorrer el SPA, la sauna, la piscina de burbujas y cascadas de agua, las piscinitas en sus diferentes temperaturas, el pediluvio, el baño de vapor… todo un lugar de ensueño.

Mil gracias de nuevo José Luis, Luis y todos los compañeros que hicieron posible cargar de nuevo las pilas.

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Cochabamba, 16 años después

La ciudad de Cochabamba, es la capital del departamento de Cochabamba, siendo en la actualidad la tercera ciudad en importancia económica de Bolivia. Se encuentra situada en el centro del país, en el valle del mismo nombre en medio de la cordillera de los Andes. El porqué de elegir Cochabamba en nuestro camino comportaba un rencuentro con un sinfín de recuerdos para Ángel.

En los años 1995 y 1996, trabajó  en un proyecto de salud materno infantil con Médicos Sin Fronteras. Tras 16 años encontró una Cochabamba muy cambiada, enorme, pero con la misma esencia de aquellos días y pudo saborear caminos pasados. La frase mas usual de Ángel durante aquellos días era “caray que cambiado, se ha hecho enorme” tras un gran suspiro. Un sinfín de momentos vividos por esos lares se dejaban entrever de nuevo al recorrer Cochabamba.

En los años 1995 y 1996, pasé unos de mis mejores momentos dentro de lo que ha sido mi trayectoria con Médicos Sin Fronteras. En aquel tiempo, tuve la fortuna de compartir con un magnifico equipo, durante mas de un año, el día a día en el pequeño pueblo de Mizque, situado en el Departamento de Cochabamba. Edgar, Remberto, Johnny, Cecilia, Roxana …etc son nombres que han quedado alojados en lo mas profundo de mi ser, como aquel equipo con el que tuve la suerte de trabajar y convivir. Ellos me dieron pie a conocer con bastante detalle las duras condiciones de vida que sufrían l@s campesi@s quechuas, en aquel entonces, con un muy precario acceso a la salud,…pero igualmente pude conocer de cerca, gracias a ellos, tradiciones ancestrales, como la elaboración de la chicha, bebida con un componente cultural y espiritual muy profundo, o el mascado de la hoja de coca, que si bien a mi no me producía ninguno de los efectos esperados, los campesinos la mascan de manera continuada, ayudándoles a disminuir la sensación de hambre así como el cansancio y la fatiga que producen las largas horas de duro trabajo en el campo. En mi caso tan solo me producía un adormecimiento de la zona de la boca donde la mascaba, así que al final desistí en su uso diario, y tan solo lo hacia cuando teníamos algún evento que lo ameritaba. Allí fue donde conocí algunas pinceladas sobre el pensar de los indígenas quechuas, como su profundo conocimiento de lo que ellos llaman la “Pachamama”, es decir, la madre tierra. Recuerdo una conversación, donde un campesino, en uno de los actos organizados para la inauguración de un centro de salud construido por Médicos Sin Fronteras, me explicaba que todo aquello que se leía y escuchaba en los medios de comunicación sobre el cambio climático y sus consecuencias, tenia desde su punto de vista una lectura mucho mas simple, la cual me transmitió tal que así: “Los hombres hemos estado dañando con nuestros actos a la Pachamama, y ahora ella nos lo esta devolviendo en forma de inundaciones, terremotos, huracanes,…etc.”. Por aquel entonces, utilizábamos la ciudad de Cochabamba, como centro de compras para los proyectos de Médicos Sin Fronteras, así que en mi función de responsable de logística, viajaba con bastante asiduidad, por un camino de tierra, en aquel entonces en vías de ser empedrado, durante las 4 horas que duraba el trayecto. Fue en Cochabamba, donde de la mano del arquitecto Raimundo, a quien habíamos contratado para la elaboración y seguimiento técnico de las obras de construcción de los centros de salud, pude conocer los entresijos de una ciudad tranquila en la cual pude disfrutar de un sinfín de cenas, cafecitos y cervezas entre amigos. Ahora 16 años después, me encontraba una ciudad mucho más urbanita y más ruidosa, que incluso había desarrollado el tema del turismo, cosa algo impensable en los años que allí pasé.

A través de Couchsurfing contactamos con Ramiro, sociólogo y todo un personaje, muy involucrado y que ha hecho posible la organización denominada Red Tinku. Una organización de voluntarios en Bolivia que trabaja en diversos proyectos locales desde el año 1998, organizando campos de trabajo, a corto, mediano y largo plazo. Sus principios, tal y como ellos mismos se definen, son la autogestión, la justicia social, la reciprocidad, la solidaridad, la paz, la interculturalidad, la defensa de los derechos humanos y de la madre tierra, y lograr mayores oportunidades para los sectores marginados y excluidos.

La Tintuka y la comunidad El Potrero

Descendimos en el taxi en la Tintuka, tal y como Ramiro nos aconsejó. De nuevo al pie de una puerta, esta vez era un muro más que una puerta esperando que alguien contestase a nuestro repiqueteo. La Tinkuna es una casa comunitaria propiedad de la Red Tinku donde los voluntarios suelen vivir y compartir la experiencia de trabajar en los proyectos que van surgiendo en comunidades de Cochabamba.

Actualmente están trabajando en una pequeña comunidad de campesinos, El Potrero, donde mayoritariamente hablan en quechua. Los trabajos que realizan los voluntarios son de apoyo escolar mediante talleres, juegos didácticos con los niños de la comunidad. Los voluntarios incluyen temas de ecología e interculturalidad. Finalmente no nos alojamos en La Tintuka pero mantuvimos contacto con Ramiro quien nos presentó en la escuela de la comunidad donde trabajaban.  De esta forma y tras ponerles al corriente de nuestras andanzas nos invitaron a conocer la escuela, e Ishi y Noa se incorporaron a las clases en un día lectivo. Los alumnos nos miraban extrañados, ¿de verdad van ha pasar un día con nosotros?. Fue una experiencia enriquecedora, donde podías palpar las dificultades que tienen para llevar adelante la educación de los niños con el problema añadido de escasos recursos materiales y humanos. Pero por supuesto, para Ishi y Noa el colegio era un lugar especial donde poder relacionarse y jugar con un sinfín de niños del lugar, el día paso fugaz, entre clases y recreos.

–     Mañana vendréis de nuevo tu y tu hermanita Ishi.- Uno de los niños preguntaba sonriente.

–    No mañana ya nos vamos hacia Brasil, creo que esta vez cogemos un avión.- Contestó Ishi chocando manos a modo de despedida.

PD: Podéis ver parte del material recogido en la escuela de la comunidad El Potrero en la pagina web de Educaction (www.educaction.org).

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Caminando por las alturas del altiplano boliviano

Ya desde la frontera entre Perú y Bolivia percibes un gran cambio al mirar directamente a los ojos a los bolivianos. Por supuesto que en cada lugar existen todos los colores y variedad de personalidades, pero culturalmente existen un sinfín de características que ayudaran a definirnos como personas. Sus ojos te miran fijamente con una dureza que en un primer momento te descoloca, pues sientes que les invade el resentimiento, progresivamente te das cuenta que es puramente fortaleza, ganas de tirar adelante a pesar de las circunstancias con las que se encuentran, muchas de ellas cargadas de dureza. Bolivia es uno de los países de Latinoamérica mas pobres  y donde puedes palpar que el sistema educativo no es uno de sus pilares. La pobreza danza por las calles haciendo visible lo que en otros lugares queda escondido. Bolivia es un país de contrastes, sus paisajes cambiantes, su gente introvertida, fuerte, llena de costumbres y tradiciones que respetan. Y donde si consigues traspasar esa barrera te encontraras con un ser humano que ha luchado durante mucho tiempo y que quizás por ello evite la calidez que el contacto aporta, pero gente de buen corazón que no te denegara un saludo cuando te cruces con ellos. Desde mi perspectiva, me parecían muchos de ellos rudos, sin muchas ganas de darte conversación, pero al mismo tiempo te mostraban un lado muy humano, un espíritu indómito, orgulloso, que lucha a diario con lo que le aporta la vida, una vida donde la pobreza toca a la mayoría de la población.

La Paz, una ciudad de contrastes

La Paz está situada al noroeste de Bolivia a una altitud de 3649 metros sobre el nivel del mar y con una extensión de 133.985 Km.2, siendo la capital y la sede del Gobierno central. Desde que desciendes de la ciudad de El Alto con el autobús hacia la capital, los edificios inacabados destacan en su color rojizo, las paredes sin repellar, pocas de ellas pintadas, destacándose la unión de esos edificios bajos de ladrillo rojo, entre los cuales el cemento se deja ver regalimando en color gris. Una ciudad donde el ritmo de los transeúntes lo marca todo, en su eterno tintineo de colores, sabores, olores, ventas, compras, bocinas de coches, camiones, mamas cargando niños, bultos repletos siempre de un sinfín de posibilidades diversas. Las “cholitas” con sus trajes típicos, enfundadas en sus faldones ondulados de colores, con su cabello trenzado, la raya recta dividiendo en dos su larga y oscura cabellera.

Los niñ@s también muestran esa dureza en sus ojos, fue algo que me impactó, pues normalmente estos consiguen sonreír muchas veces, pero a estos me costó sacarles fácilmente la sonrisa.

“compra, compra, mamita, un ponchito para su niña.- Una anciana vendía telas y ponchos, sentada en la calle.

De esta forma los puestos callejeros, en sus diferentes estilos, ya sea en portales, en la calle luciendo su material distribuido en pequeños bultos en esa gran manta colorida, en las tiendas, puestos de ropa, de zapatos, de CD pirateados, de souvenirs, de comida…. Todos ellos crean un paisaje que forma parte del alma de esta ciudad donde los antiguos edificios coloniales, las iglesias, las plazas se entrecruzan con los edificios por terminar de ladrillo rojo.  Las pintadas en sus paredes son de lo mas común, pintadas llenas de desprecio hacia la política de su país, pintadas con resentimiento, colores del odio, pintadas con faltas de ortografía que hacen daño a los ojos, pero que al fin y al cabo siguen mostrando su espíritu de lucha e inconformismo.

Paseando entre palomas

Regresábamos de disfrutar de la feria de Alasitas. Una feria artesanal muy enraizada entre los bolivianos. Su principal característica es la venta de miniaturas de toda clase de elementos como puede ser dinero, automóviles, casas, títulos universitarios… que los asistentes encomiendan al Equeco, con el fin de que se haga realidad sus deseos en un futuro cercano. El “equeko” es el dios de la abundancia, de la felicidad, de la alegría, conocido en lengua aimara como “iqiqu”, recibe culto en todo el altiplano andino, pero sobretodo se hace más visible durante el solsticio de verano cuando celebran la feria de la Alasita en la ciudad de la Paz.  Su figura es muy cordial, un hombre de aspecto afable y sonriente, rellenito, que va cargando un sinfín de bolsas, viste con ropa tradicional y en la boca tiene un agujerito en el que las  personas al hacerle culto le colocan un cigarro y lo dejan quemar. Sus labios siempre toman un color negruzco debido a la cantidad de ofrendas en forma de cigarros, alcohol y miniaturas.

Ishi esta siempre pendiente de que es lo que voy escribiendo y por donde voy y que es lo que hago y cuando me pondré al día.

–          Mami pero todavía estas escribiendo sobre Bolivia, pero si hace ya tiempo que nos fuimos de ese país.- Ishi me miraba por encima del hombro observando la pantalla del ordenador.

–          Chico pero si voy como loca, nunca encuentro el tiempo, cuando tu aita no tiene el ordenador, estoy jugando con vosotros y sino estamos de paseo o conversando con otras familias, y por la noche caigo rendida, anda ayúdame.- Le contesté.

–          Yo quiero que en La Paz pongas el titulo de “Paseando entre palomas”.- Ishi me retaba por si no me gustaba el titulo.

Uno de los recorridos en la Paz lo acabamos paseando entre palomas en una de las placitas que hay, y entre palomas conseguimos hacer sonreír a la gente que estaba aprovechando unos rayitos de sol, y que miraba como Noa pasó del mas absoluto pánico a que un sinfín de palomas se apoderase de ella, a la mas absoluta felicidad al ver que estas no hacían nada, y que su hermano disfrutaba dándoles pan y haciendo que se subiesen a sus rodillas, entre sus manos, picoteando suavemente cada migaja que conseguían.

Como un mar de sal

Al suroeste de Bolivia podemos disfrutar del salar mas grande del mundo “El Salar de Uyuni”, cubriendo una superficie de 10.582 Km2, a una altura de 3.653 metros sobre el nivel del mar.

Hicimos el recorrido junto con tres chicos neozelandeses que compartieron las impresiones del espectacular paisaje en familia.

–          Yupiii, vamos hacia los trenes, guaaala que pasada!.– Ishi y Noa corrían hacia los restos de ferrocarril.

–          Mirad estoy tan fuerte que puedo con esta super pesa.– Los niños se divertían saltando de un lugar a otro.

–          Ángel, yo quiero una foto en este tren  “Así es la vida”, nunca sabes cuando te va a volver a sorprender.- El lugar tenia de verdad encanto.

El paisaje es asombroso desde su inicio, descendimos en algo parecido a un cementerio de trenes, los restos más importantes de maquinaria de ferrocarril que datan desde 1890. De esta forma trepamos entre sus tripas, donde leías trozos de mensajes “Así es la vida”, “Se necesita un mecánico con experiencia”. Imaginándonos en un mundo al revés, donde el oxido del metal daba pie a la aventura, un viaje en forma de tren, un tren donde su antigüedad transformaba en historias que te trasladaban a un movimiento sin fin y al país de nunca jamás.

Se apreciaban rusticas viviendas construidas con adobe y sal, tejados de paja, sal en forma de bloques que trabajan tras sacar montones de sal del lugar. Entre el pueblo de Uyuni y el salar, el terreno es árido, las llamas, las vicuñas y otros mamíferos pastorean por la zona de forma habitual. Si uno no ha estado nunca en un salar, habréis de imaginar una inmensa explanada cubierta de una arena tan blanca que el mirarla directamente es prácticamente imposible. Infinidad de reflejos  te entretienen en un eterno intentar diferenciar el gran contraste entre la costra blanca de sal, el azul del cielo y el reflejo que el agua de la lluvia creaba entre las figuras humanas que danzaban por este desierto de sal. Ha sido una experiencia extraordinaria, ese blanco brillante, cristales con formas maravillosas, sabor a sal, espejos en el camino que te retornan una figura de ti misma, donde la realidad puede esconderse de forma ficticia, donde toda fotografía es posible en ese efecto donde el horizonte se difumina entre el cielo azul haciéndose apenas imperceptible.

¡Vale un Potosí!

Todos los dichos tienen su razón de ser, la ciudad de Potosí cuenta de una gran antigüedad, es una de las ciudades más famosas, con más tradición e historia de Latinoamérica. Conocida por su derroche de riqueza, llegando a ser el mayor centro de producción de plata del continente y en el siglo XVII paso a ser la ciudad más grande de América por ello  “vale un potosí” era una frase muy común en la época colonial haciendo referencia a aquellos objetos o personas muy valorados o estimados.   

Se cuenta que, a fines del siglo XVI, el Inca Huaina Capac, señor del imperio inca que se extendía desde Quito, Ecuador, hasta Chile, visitó al Sumaj Orko – «cerro magnifico», en quechua -, y ordenó que se confeccionaran joyas de plata para su corte. Cuando comenzaron a extraer el mineral de sus vetas, una voz estruendosa les conminó a que se detuvieran: «No caven; no es para otros». Poco después los primeros colonizadores españoles se asentaron al pie del cerro…

Fuentes: Hugo Boero Rojo; Bolivia Mágica; Fred Kohler;
Peter Mc Farren; Guía cultural y turística de Bolivia.

La efervescencia y bullicio de aquellos días de gloria y riqueza han quedado atrás, pero aun puedes disfrutar de esa esencia del pasado, calles de adoquines, balcones barrocos, la casa de la moneda, iglesias y plazas centrales con sus mercados llenos de gente, donde sus habitantes acostumbrados al extranjero se muestran mas abiertos, amables y hospitalarios que en su capital. Y si os atrevéis y la claustrofobia no os detiene,  os aconsejo, acercaros a las minas y poder ver los alrededores donde descansan los mineros y la sensación de adentrarse a una mina. Entrareis de una pieza y saldréis moldeados por otro patrón y un sinfín de preguntas sin repuesta. Comprobareis la dureza del trabajo que los mineros y sus familias tienen que mantener durante largas jornadas laborales. No quisimos hacer una gran ruta por la mina, pues presentíamos que no era el lugar mas adecuado para ir con niños, pero si queríamos que conociesen una realidad inquietante, así que acordamos una ruta corta. Olor a humedad, charcos y mas charcos creando un barrizal, el camino iba estrechándose a medida que avanzábamos, nuestros cuerpos tenían que acoplarse a la altura del túnel, el aire se viciaba entre la pólvora de explosiones que realizaban para abrir otros túneles mucho mas lejos de donde estábamos y la falta de oxigeno se hacia palpable a pesar del cable que pasa por cada túnel y libera O2. Una baba rojiza caía de las paredes. Los mineros la llaman “La baba del diablo”, por lo que el guía nos aconsejó no tocarla pues la muerte en caso de que nos la pusiésemos en la boca, seria fulminante. Nos quedamos helados e Ishi al oír esas palabras, empezó con el “mami yo quiero ya salir de aquí”.

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Por la Ruta Mágica del Perú

La magia os abrirá las puertas siempre y cuando estéis preparados a tomar su manilla y empujarla. El mundo lo puedes ver desde muchas perspectivas, y las visiones con las que te encuentras pueden hacerte descubrir el más deslumbrante paisaje, como un encuentro con la estepa mas dura, seca y quebrada. Pero a los ojos de cada uno de nosotros, la más quebrada puede ser la más bella y la más deslumbrante la que te traiga los peores recuerdos y viceversa. Con lo cual, cada persona sintoniza con algo en particular desde su esencia. Y por ello es importante que al despertar tengas ganas de saborear el nuevo recorrido, con ganas, con ilusión, con alegría, que es la mejor manera de poder sacarle belleza al más oscuro paisaje.

De nuevo estábamos ante la disputa de si realizar la Ruta del Sol con un servicio de transporte turístico Cusco-Puno. Y como ya sabéis, como familia entramos un poco “en pánico” cada vez que perdemos nuestra libertad y decidimos tramitar el itinerario en una de esas oficinas que te ofrecen el recorrido con servicio de guía y con paradas diversas en el camino. Finalmente decidimos abrir la puerta con alegría y el recorrido resulto ser del todo placentero a pesar de que todo era al “corre, corre, que te pillo”.

A la Ruta del Sol se la conoce como una de las Rutas Mágicas del Perú. Ángel y yo nos tronchábamos cada vez que el autobús se paraba, el guía nos ubicaba respecto al horario a seguir, y desde el primer paso que dabas fuera del autobús, la visita turística iniciaba en sus explicaciones, los minutillos que te dejaban en libertad para recorrer el área y regresar al autobús transcurrían en un instante, “bajó, pisó y desapareció´”.

De esta forma descubrimos Andahuaylillas, un pueblo pequeño donde su iglesia guardaba una historia particular, nos encantaron sus suelos empedrados con formas circulares, nos mostraron los vestigios incas y al salir podías optar por la puerta del infierno o por la que te llevaba directamente al cielo. Por supuesto, por si las moscas, todo el grupo salió por aquella en la que los dibujos pintados sobre las paredes

eran más lindos y divinos. ¿Seria la puerta del cielo o la del infierno?.  Continuamos visitando Raqchi  un sitio arqueológico incaico  y el «Templo de Wiracocha», ubicado en el distrito de San Pedro, provincia de Canchis, en la región Cuzco, en Perú.

Volvimos a reafirmar el gran conocimiento y relación de estas culturas con la astronomía. Su gente actualmente vive del turismo que visita la zona, puedes ver un sinfín de artesanías, las personas vestidas en sus llamativos trajes tradicionales, un anciano cargando fardos de flores silvestres, una hoz en la mano, unos ojos que parecían traspasar a través tuyo, sin entender donde el tiempo se había parado. Hombres y mujeres ligados a la tierra, al campo, al ganado. Mujeres hilando lana, una lana de ovejas recién trasquiladas, madres amamantando a sus bebes, donde la lactancia materna es un arte, pasado de madres a hijas. Unos ojos llenos de vida, de entendimiento, en esa sabiduría que te da el pasar de los años, la calidez de la gente, el saber esperar un nuevo día sin hacer nada mas que aguardar a que descienda de nuevo el sol. Esos ojos divertidos, lejos, muy lejos de nuestras preocupaciones, de las prisas, del estrés que conlleva el haber nacido en ciudades donde lo que se prioriza es el tener versus del ser.

La tercera parada fue gastronómica, nos esperaba un almuerzo buffet, a base de platillos y más platillos preparados por una mujer que finalmente nos compartió sus sabrosas recetas. La sociedad precolombina llamada “Tahuantinsuyo” supo dominar el medioambiente para el manejo inteligente de los recursos naturales y de esta forma tierras áridas se convirtieron en extensas áreas de producción agrícola intensiva. De los principales alimentos que se cultivaron hay que destacar la quinua, la quiwicha (achita o amaranto), el tarwi, y las papas para obtener el chuño. La quinua, un tipo de cereal, fue el principal cultivo de los Andes y el principal alimento de los Incas por considerarlo sagrado. La quiwicha, del quechua huahutli o amaranto, supone un aporte perfecto y balanceado de aminoácidos, lo cual es ideal para la alimentación humana. Las semillas son negras y relucientes. La harina es utilizada en la elaboración de tamales, tortilla, panes y ricos postres. Tanto para los incas como para los aztecas era considerada una planta sagrada.

El propio emperador todos los años relucía una azada de oro para plantar las primeras semillas. El tarwi es una leguminosa, alimento lleno de proteínas, grasas, hierro, calcio y fósforo, ideal para niños y embarazadas y madres que dan de lactar. En las afueras del restaurante, las llamas pastaban tranquilas dejándose tocar. Con los estomagos llenos y contentos, llegamos a Abra la Raya, el punto mas alto del viaje,

a 4310 metros sobre el nivel del mar. Si se te ocurria echar una carrerita lo notabas en la falta de aire y en los latidos que te azuzaban en las sienes. Los puestecitos seguian vistosos, el viento era gelido, un bebe sentado sobre la mercancia lloraba reclamando brazos, varios niños lucian a sus llamas esperando recibir unas monedas a cambio de unas fotos. Indiscutiblemente cambiamos su forma de vida, unos por darles la moneda, otros por fotografiarles, otros por no darles nada. Los niños dejan sus juegos para aportar dinero al nucleo familiar. Quizas se podría encontrar otro sistema, donde el niño pueda seguir siendo niño todo el tiempo que sea necesario. Y finalmente llegamos Pukara ubicado a 106 km de la ciudad de Puno nuestro destino final a orillas del lago Titicaca, en la Meseta del Collao. Visitamos el Museo de Pukara, pueblo de ceramistas cuyo origen se remonta a 1600 años a.c.

–          Aita, mami has visto cuantos toros hay encima de las casas.- Preguntaba Ishi observando.

–          Es verdad hay muchos toritos en los tejados de las casas, ¿Qué sera?.- Conteste intrigada.

–          Es para aportar suerte y felicidad al hogar.- Nos explico Angel que ya conocia la tradicion de la zona.

El “torito” apareció en Pukara durante la época colonial, legado español y a partir de una estratégica concepción intelectual de la cultura mágico-religiosa mantenida hoy por los campesinos. De esta forma, en las ceremonias de marcación del ganado, utilizan al torito como símbolo de procreación de los rebaños, para augurar la felicidad en los matrimonios, atraer la fertilidad a los hogares y el buen cuidado de los mismos. Asi que terminamos comprando un pequeño torito que viaja en uno de los bolsillos de mi bolso junto con un buho que me regalo el bueno de Olimpo en nuestro paso por Colombia. Suponemos que toro y buho mantienen tremendas conversaciones familiares y a estas alturas deben ser ya muy buenos amigos.

Navegando por el lago Titicaca

El lago Titicaca es uno de los lugares más hermosos de America, donde el misterio siempre esta presente, sus aguas permanecen placidas, sin apenas movimiento, compartiendo el lugar con una población mayoritariamente indígena, quienes conservan  las tradiciones del imperio inca. Es impresionante comprobar como el pasado y el presente conviven en un fragil equilibrio, donde los misterios provenientes de la cultura incaica siguen  transmitiéndose a traves del viento y las aguas de su lago.

Este lago navegable esta ubicado en una zona compartida por Perú y Bolivia. Se distingue por las grandes dimensiones que posee: una extensa superficie aproximada de 8,490 km2 y una profundidad de 280 metros. Las fabulas, los mitos, los cuentos de hadas, las leyendas nos despiertan los sentidos. Al llegar a los lugares, te das cuenta de que a pesar de que la tradicion oral se esta perdiendo, todavia podemos rescatar mucho del pasado en esas historias explicadas de generacion en generacion. De esta forma, encontramos explicaciones a un sinfín de historias, ligadas a sus valores, sus costumbres, su singular manera de pensar, expresada en palabras, cantos, sonidos que nos hacen vibrar al ser escuchados. Me gustaria compartir con vosotros una hermosa leyenda que encontre buscando mas sobre el lago Titicaca.

Leyenda del Valle de Wiñay Marka, conocido hoy como Lago Titicaca
Por las orillas del Lago Titicaca, existe una leyenda que dice que la creación del mundo duró muchos siglos y, durante este tiempo, Apu Qullana Awki creó el Universo: la tierra, el cielo, los mares, ríos, lagos, animales, las plantas, la gente, las estrellas, etc.
Cuando terminó de crear el mundo Qullana Awki se fue a vivir a una de las montañas más grandes del altiplano, que se ubica cerca del lago; pero dejó un mandamiento para la gente.
En aquellos tiempos, todo lo que hoy ocupa el lago Titicaca era un paraíso llamado Wiñay Marka “Ciudad Eterna”, donde no había odio, envidia, ni riñas entre los hombres. Era un valle hermoso. Lo único que tenía que cumplir la gente era el mandamiento del Apu, que era no subir ni escalar la montaña sagrada, donde moraba el Apu, y que se identificaba por las llamas quo ardían en la cima de aquella montaña. Sin embargo, un día la gente, instados por el Awqa “ser maléfico” escalaron la montaña que protegía a todo el Valle Sagrado. El Awqa hizo creer a la gente que, llegando a la cima de aquella montaña, iban a convertirse en seres superiores, tan igual y aún más que el Apu Oullana Awki.
Entonces por esta desobediencia Apu hizo salir de las cuevas muchos pumas que devoraron a la gente. Todo fue una carnicería que hizo correr lagunas de sangre. Ante esta situación, el padre Sol lloró inconsolablemente durante cuarenta días y cuarenta noches; las lágrimas del Sol habían formado una inmensa laguna, que ahogó a todos los pumas que han matado a la gente. De esta destrucción se salvó poca gente, que dijeron: “Qaqa titinakawa”, son pumas grises. Así nació el lago y su nombre.
        Tradición oral  recogida en la isla Jisk’ata, Puno. Por Victor Ochoa Villanueva
 

Islas formadas a base de totora

En Puno zarpamos a bordo de una pequeña embarcacion para navegar sobre el lago Titicaca, considerado el lago navegable mas alto del mundo. Al adentrarte en sus aguas puedes observar una humilde planta que crece en gran parte del lago, «la totora”, gracias a la cual antiguas civilizaciones prehispánicas realizaron proezas al fabricar embarcaciones atravesando los mares, construir viviendas en forma de islas flotantes en medio de la nada,  donde los caballitos de totora les proveen de sustento.

El paisaje sobre el lago Titicaca es de un azul intenso, van cruzandose pequeñas embarcaciones donde los pescadores realizan su labor diaria. Las cañas de totora sirven de refugio para ciertas especies de aves y a su vez son muy valoradas por los Uros, descendientes de una de las culturas mas antiguas de america. Las cañas constituyen su fuente básica de alimentación, y a su vez como sistema de mantenimiento que tienen para perennizar la existencia de su hábitat artificial.

Al desembarcar en una de sus isla, las mujeres de la comunidad nos dieron una cálida bienvenida, con sus vestimentas típicas y canticos en su lengua aymará. Extraordinario, insolito e impresionante son los adjetivos que definirian a su gente, a su cultura, a su manera de vivir, de construir sus casas y al empeño que han puesto por no perder sus raices. Alguna de las islas flotantes sirven para mostrar a los visitantes, como viven y al mismo tiempo en ese intercambio de vivencias se contribuye en parte a su modo actual de subsistencia.

Las fotos hablan por si mismas y os pueden trasladar junto a ellos, la experiencia aporta el olor a caña humeda, el sentir como tus pasos parecen flotar sobre una esterilla natural, probar el sabor de la totora, conocer el interior de sus casas, su artesania, el poder remar junto a ellos en una de sus embarcaciones, jugar con sus niños, el conversar con las mujeres y hombres sobre sus costumbres, las cuales,

tambien nos confiesas, con los cambios se van perdiendo, sobretodo cuando los hijos al crecer van a estudiar tierras adentro relacionandose con las sociedades cercanas pero tan diferentes. En fin, una delicia que como familia disfrutamos y aconsejamos de poder visitar al menos una vez en la vida.

La isla de Taquile, donde las mujeres hilan y los hombres tejen la lana


Al visitar Puno, si no estás ya acostumbrado a zonas de altura, seguramente percibirás la falta de oxígeno, o bien te sentirás mal, pudiendo llegar a tener soroche, lo que comúnmente se le conoce como el “mal de altura”, razón por lo cual es recomendable la adquisición de caramelos de coca, o infusiones de coca, otra opción seria mascar coca, a pesar de que sabe a rayos, ya os lo adelanto. Desde Quito, nos habíamos ido acostumbrando a la altura, así que en nuestro caso no hubo inconvenientes. No obstante nos hizo gracia ver que en el hotel donde nos alojamos esos días ofrecían, además de hojas de coca y sus caramelos, la posibilidad de inhalar O2 en caso necesario: “Informamos que tenemos a su disposición botellas de oxigeno”.

Tras nuestra visita con los Uros decidimos seguir ruta hacia la isla de Taquile, “intika” en Quechua. Esta situada a 45 km de la capital. La villa se encuentra a 3950 msnm y su punto más alto a unos 4050 msnm. En ese punto si que nos costó subir, caray como tiraban, hasta los mas ancianos cargados con sacos de leña, y nosotros resoplando a cada paso faltándonos el aire. Sus habitantes hablan en quechua. De nuevo nos encontrábamos ante una cultura, del todo desconocida para nosotros, descendientes del imperio incaico. Sus vestimentas sorprenden y les distinguen, incluso informan sobre su estado civil. El chullo, gorro que llevan los hombres sobre la cabeza, nos mostrará según su colorido si están casados o solteros. Curiosamente son los varones que tejen la lana aprendiendo desde niños, mientras las mujeres enseñan a las niñas a hilvanarla. Toda una experiencia.

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