Sao Paulo, la gran metrópolis

Desde el inicio de nuestra aventura mandamos un mail al grupo de familias de Couchsurfing en el que informábamos sobre nuestro itinerario y nuestra fecha de partida. Así conocimos de antemano a varias familias con las que acordamos aproximadamente las fechas del paso por sus hogares. No obstante ha habido una en concreto con la que la relación se fue haciendo cada vez más cercana. Siempre firmaban sus mails como Lu&Lu, Luiz y Luzia. Han ido siguiendo la evolución del viaje, a través de intercambios de varios: mails, lectura del blog, la web de Educaction, mensajes a través de couchsurfing y nuestro perfil, en el que se van sucediendo un sinfín de pequeñas notas de agradecimiento a las direcciones de las familias con las que convivimos y al mismo tiempo estas responden a nuestras líneas con pequeñas anécdotas que van dejando huella y referencias de los días compartidos y de las relaciones establecidas entre ambas familias.

De esta forma durante gran parte de nuestro recorrido teníamos noticias de Lu & Lu, quienes sin petición alguna, de vez en cuando nos ayudaban con la búsqueda de los lugares por los que pasábamos, o nos facilitaban la posibilidad de contactar con algunos colegios de Sao Paulo. Y la verdad, es que su ayuda ha aportado seguridad en nuestro recorrido. Ellos saben de que uno de los pormenores del viaje o del viajar con niños es de que dispones de menos tiempo para la organización, y saber que tienes alguien que vela y va siguiendo tus andanzas, te aporta la seguridad de saber que allí, en algún lugar de Sao Paulo, existe esa presencia cálida que hará lo posible por ayudar en caso necesario.

El viaje de Paraty a Sao Paulo se hizo relativamente corto, Luiz nos vino a recoger a la terminal de autobuses. Pobre, venia cansado tras una agotadora lucha, por llegar a tiempo, contra el denso trafico en hora punta. Mientras que Ishi le tendió la mano como un caballero, Noa se puso tímida y no quiso darle un beso, cogida por detrás de mis piernas. Y los dos hombres Ángel y Luiz por fin en ese cara a cara se saludaron.
Luiz es un hombre recién entrado en sus 60, de esos hombres que engañan por su semblante serio, con una fina ironía, muy atento en cada pequeño detalle, de lento despertar, conversador y ameno, se sume en el mutismo si esta cansado, pero solo su presencia hace al lugar un espacio más cálido. Luzia, una brasileña recién entrada en sus cincuenta, pero que aparenta cuarenta, con una gran calidez humana, extrovertida y abierta, serena y cercana, aporta el equilibrio necesario para que todo el que disfrute de estar a su alrededor pueda sentirse a gusto casi sin percibir su presencia. Siempre esta allí ofreciéndote dulces palabras. Si el portugués hablado por un brasileño ya tiene un son placentero, este idioma mas que portugués, “brasileiro”, escuchado de los labios de Luzia suena delicioso. En fin, entre los dos hacen una pareja encantadora, verlos cogidos de la mano y conversar me hacen dudar de la eterna controversia de que la convivencia conlleva finalmente aburrimiento en la pareja. Entre Luzia y Luiz fluye un magnetismo que los años y la convivencia, si algo hacen, es reforzar su relación.

Un apartamento en Sao Paolo

Entre lo libros de la habitación en que dormíamos, Luiz nos mostró unos en que podías disfrutar de la historia de São Paulo, entre el sinfín de fotos, descubrimos como esta ciudad surgió como una misión jesuita reuniendo en sus primeros territorios habitantes de origen tanto europeo como indígena. Con los años, el poblado se distinguió como centro comercial y de servicios de importancia regional. La característica de ciudad comercial y de composición heterogénea la acompañan en toda su historia. Nos impresionó en su dimensión, entendiendo perfectamente el paso de ciudad industrial a metrópolis, cargada de rascacielos. Es la ciudad de Brasil con mayor población y el principal
centro financiero del país y uno de los mayores del mundo. Es considerada como la mejor ciudad para hacer negocios en América Latina. También es llamada por los brasileños como “a cidade não pode parar”, “la ciudad que no puede parar”.
Luzia había preparado una deliciosa cena, otra de sus cualidades es que cocina exquisito. El apartamento de Lu & Lu esta de lo mas organizado, cuando no huele a algún manjar delicioso, hace olor a suavizante y sino es “Lilica” recién perfumada, una perrita adoptada que conquistó a toda la familia. Da gusto darse una ducha en ese baño siempre limpio, donde el agua sale caliente desde el inicio. Entre semana Lu &Lu tenían un importante evento, la empresa en la que trabajan participaba en una feria internacional, así que esos días los tenían de lo mas ajetreados entre su trabajo y hacernos de guía turísticos por su ciudad natal. Por las mañanas al despertar, solo Ishi, el más madrugador de todos, les había despedido “que tengáis un buen día”. Escuchabas el leve tintineo de platos y el olor a café que provenía de la cocina, la asistenta que ayudaba a Luiz y Luzia en la casa desde hace años y cuyo nombre me costaba recordar, nos había preparado el desayuno, que lujo, imposible mejor cuidados, todo mimos. Era gracioso como nos comunicábamos, uno finalmente puede creer entender en un 65% el portugués, eso si te hablan despacito.

Gastronomía exquisita
En esta ciudad puedes encontrar cualquier tipo de gastronomía, lo cual refleja la variedad en su población, la diversidad cultural dio origen a una rica, sabrosa y diferente forma de cocinar, lo cual aporta a la ciudad un atractivo mayor.

Me conformare con describiros un establecimiento inaugurado hace cuarenta años “Rodicio Pizzería” al que nuestros amigos iban desde su noviazgo. La noche se presentaba un tanto complicada, Noa había entrado en cólera en el coche en el que íbamos Luzia y yo. Tremenda pataleta de aquellas que no sabes por donde coger, pues es más el cansancio que otra cosa y que ni ella misma sabia el porqué de
tanto lloro. Luiz, Angel, Ishi y Lucas, su nieto iban en otro coche, así que se perdieron una buena.

– Buaaaaaaa! Buaaaaa!.- Noa lloraba desconsoladamente.
– Luzia para el coche y paso atrás a ver si se calma.- Luzia paro el coche y yo descendí pasando a la parte trasera.
– Buaaaaaaaaaaaaaa! Pero Noa tranquila, que pasa, Buaaaaaaaaa.- La llantera aumentaba a cada palabra, quizás había sido peor el remedio que la enfermedad.

Seguimos el recorrido hasta el restaurante con tremenda sirena e intentando respirar bien hondo, pues quien haya tenido niños sabe que el llanto desconsolado de un pequeño es uno de los sonidos que mas pueden descolocar a una persona, por más serena que sea. Mágicamente, sea por cansancio o por el ambiente al entrar en el Rodizio con ese agradable olor a Pizza, Noa se calmó y el desfile se inicio. Las mesas tienen un cartelito donde puedes poner la señal verde en posición pizza salada o pizza dulce, con lo cual los camareros van sirviéndote variedades en sus diferentes de estilos.

Una vez estas hasta los topes, colocas la señal roja la cual indica que es suficiente. Lucas devoraba cada trocito, Noa con los ojos enrojecidos se le empezaba a escapar la sonrisa, Ishi no sabia por donde empezar, a Luiz y a Angel se les iban los ojos con cada bandeja que pasaba por su vista, Luzia me guiñaba un ojo a modo de triunfo “por fin un poco de tranquilidad”, y yo disfrutaba con la escena y con lo novedoso de tastar una pizza de chocolate, especialidad de la casa. Nos invitaron a conocer la cocina y de nuevo descubrimos un mundo increíble acompañados por un hombre encantador que nos iba explicando el funcionamiento del lavaplatos, el horno de leña donde un cocinero entraba las pizzas de forma constante, las masas las tenían previamente preparadas y otros dos cocineros iban redecorando la redonda superficie
creando un estilo propio, de esta forma iban surgiendo ricas y sabrosas variedades. Lucas, preguntaba todo, Noa quería montar una pizza, Ishi dudaba en que trabajo le gustaría mas si realizar la pizza o ponerla en el horno con esa paleta gigante, el calor que surgía del horno le hacia pensar que mejor prepararla, pues tenia claro que lavar los platos y colocarlos en el lavavajillas era demasiado para el. Al llegar a casa, todos llegaban dormidos, soñando con que tres niños montaban pizzas en una gran cocina y disfrutando con su sabor una vez recién sacadas del horno.

He conseguido todos los dedos de mis manos
– ¿Mami me explicas como fue el día en que nací? ¿Podre llamar a los primos en cuanto me levante? Mañana cumpliré todos los dedos de mis manos.- Ishi quería saber todo sobre aquel día.
– Bueno fue un día muy especial, estábamos celebrando la pascua en casa de tu tía Vivi y …..- Recordando y contándoles como fue sucediendo todo, finalmente Ishi y Noa se quedaron dormidos.

El 31 de marzo, Ishi cumplía 10 años, se levantó aun mas temprano que de costumbre, toda una locura. Los cumpleaños de mis hijos me crean un estado especial, por un lado una alegría increíble al verles crecer y ser cada vez mas independientes, por otro lado recuerdos de uno de los momentos mas indescriptibles por los que pasa una mujer, las diferentes fases del embarazo, sentir por fin a tu hijo en tus brazos tras ese momento tan delicado como es el alumbramiento, el acompañamiento de tu familia… Durante ese día ves como un pequeño corto, su evolución, viendo pasar un sinfín de momentos compartidos en las diferentes edades del niño. Ishi estaba ilusionado con eso de que su edad ya tenía dos dígitos, solo al despertar ya se sentía mayor con una energía que me desbordaba. Y llamó a sus primos, se estaba tronchando con ellos, cuando al estirarse, una de sus piernas dieron con el mecanismo de un escritorio que había en la habitación, era un escritorio de esos plegables para que la habitación tuviese mas espacio, al caer sin que nadie le acompañase, la sujeción cedió, quebrándose. Nuestras caras eran todo un poema, él mirándome con cara de no haber roto un plato, yo intentando ver la magnitud de los daños, sabiendo que no podía esperar nada bueno por el ruido a madera quebrada que había escuchado. Ángel intentando encajar las piezas del puzzle y Noa seguía dormida.

– ¿Ishi pero que has hecho? ¿Cómo puedes ser tan bruto?….- Me di cuenta el día que era y no quise empezar con mal pie, así que callé.
– Mami no le digas a Luiz y a Luzia, lo reparamos con pegamento, vaya liada, es que yo no se como ha pasado mami, de verdad.- Ishi se olvidó que sus primos estaban en el skype.
– Como quieres que no se lo diga, esto no es cuestión de pegar con pegamento, necesitamos un ebanista, y por supuesto que se lo explicaré y tu te disculparás.- Le dije seria.
– No mami eso no, como se lo voy a decir.- Seguía protestando.

Luiz y Luzia, por supuesto son unos buenazos, no dieron importancia al tema y aun esperamos que nos envíen la factura de la reparación, una factura que parece no llegar nunca. En fin, lo siento de nuevo. En su casa, de largo fue donde los niños tuvieron mayores percances. Una taza, una botellita de cristal y el escritorio. La verdad que a veces se me cae la cara de vergüenza con solo recordarlo.

Luiz se había encargado de todo, sabía que Ishi quería como regalo de cumpleaños ver un partido de futbol en las gradas de un estadio de verdad. El día estaba organizado para que los hombres de la casa disfrutasen del partido de futbol Palmeiras-Mirassol. Fuimos todos juntos a ver el museo de Futbol de Sao Paulo, dimos un gran paseo, un aperitivito, comimos y poco a poco llegó el momento del gran encuentro.
Ishi lucia una camiseta de Brasil azul que le habían regalado Lu&Lu y estaba hinchado de jubilo y nervioso cuando los despedimos a la entrada del estadio. Luzia, Noa y yo decidimos que haríamos otra actividad mientras ellos disfrutaban en el campo. Yo no soy una gran forofa del futbol, a pesar de que me encanta jugar, pero digamos que ver partidos no es uno de mis hobbies. En casa fuimos preparando la cena, como siempre los guisos de Luzia resultaron exquisitos. Ishi a pesar de que sufrió pensando que no tendría pastel, a su debido tiempo pudo apagar esas 10 velas que le esperaban y pedir un gran deseo.

Un día en el Colegio Marista Arquidiocesano de São Paulo (www.marista.org.br/arqui)
Como os he dicho antes, el matrimonio con el que convivimos nos hizo los días en Sao Paolo de lo más especial. Al llegar a su ciudad, no solo nos esperaban con los brazos abiertos y con ganas de compartir experiencias sino habiendo contactado con la escuela en la que de niños ambos habían estudiado. El Colegio Marista Arquidiocesano nos dió una cálida bienvenida en el último día lectivo antes de Pascua, incorporando a Ishi y Noa en los cursos escolares que les correspondían según su edad.

    

Hicimos una primera reunión para conocernos y explicar el proyecto a la dirección del colegio,
en la que nos mostraron su escuela. Recuerdo que sobretodo Ishi estuvo un tanto enfurruñado y Noa de lo mas tímida, no suelen gustarles las reuniones que tenemos, lo cual creo que le sucedería a cualquier niño. En cambio cuando se incorporan a las clases, a pesar de que a veces Ishi protesta de que para ellos es siempre “un eterno primer día”, una vez se difuminan con el resto de la clase, realmente lo disfrutan.

El día les pasó rapidísimo, entre los nervios de preparar la cartera, la timidez en el encuentro con la clase, los juegos en el recreo, la gimnasia, el conocer a las profesoras y el mágico alumnado brasileño que con su alegría e interés en conocerlos se lo pusieron todo mucho más fácil. Esta vez, Ángel y yo no nos quedamos, era extraño después de mucho tiempo disponíamos de todo un día lectivo para nosotros a solas, casi no nos lo creíamos, incluso todavía teníamos la sensación de tenerlos a nuestra vera, ya saliendo de las puertas del colegio.

La experiencia como siempre, fue genial, los niños al recogerlos, lucían sonrientes, el pelo alborotado, la camiseta medio girada. Me encanta verles despeinados, para mi es un indicador de que se han movido y la han gozado. La cartera llena de dibujos que los niños brasileños les habían regalado, un kit especial de lápiz, regla y libreta, y unos chocolatados huevos de pascua.

– Mami donde viven los conejitos de Pascua, y como hacen para traer los huevos de chocolate.- Noa estaba intrigada tras pasar un día con la clase de quinto de prescolar de los Maristas. Había absorbido el ambiente de pascua.
– Y tu Ishi, como lo has pasado:.- Preguntamos.
– Muy bien, hemos jugado horrores, también hemos hecho un trabajo sobre “Jogos e brincadeiras”, lo único ¡ummmmm! es que me han hecho una pregunta, que bueno, todos querían saber, y es que no se la he contestado, porque es tan tonta.- Agachaba la cabeza.
– Pero que pregunta:.- Queríamos saber, chinchándole un poco.
– Vaaah, todos los niños , una pesadilla, ¿que si tenia novia?- Respondía vergonzoso

Brincadeiras Populares ou brincadeiras Folclóricas são aquelas brincadeiras antigas e que são passadas de geração para geração mantendo suas regras básicas de origem. Muitas delas existem há séculos, e por vezes costumam ter variações ou sofrer modificações de acordo com a região do Brasil, porém os objetivos das brincadeiras são sempre os mesmos. A preservação destas brincadeiras é muito importante para o conhecimento da história e do folclore do nosso país…

Peteca
Quando os portugueses chegaram no Brasil, encontraram os índios brincando com uma trouxinha de folhas cheia de pequenas pedras, amarrada a uma espiga de milho, que chamavam de PeŽteka, que em tupi significa “bater”. A brincadeira foi passando de geração em geração e, no século 20, o jogo de peteca tornou-se um esporte, com regras e torneios oficiais.

Los días se fueron pasando como un paseo por un parque de luz
Tan solo el experimentar unos días, la sensación de estar en familia paseando por una ciudad de más de 20 millones de personas vale la pena. Te levantas temprano “mais ou menos”, desayunas “pão de queijo”, o unas “tostadinhas” untadas con un “queijo” de lo mas especial y un expresso. La música brasileira siempre acompañándote, que regalo para el alma. La avenida Paulista o la avenida de las antenas, el parque de la luz, el parque Sakurá con sus cuidados espacios y sus enormes carpas japonesas, la Pinacoteca de Sao Paulo, disfrutando de una merienda en su cafetería, los grandes edificios engulléndote, ese gran pulmón en movimiento, el parque Ibirapuera, con su zona de modelismo (barcos, aviones, coches, pistas de scalextric… Los museos, las luces de la noche, esa calidez brasileña y los poquitos turistas.

Cualquier paseo por un parque puede llevarte a un sinfín de recorridos por donde los sentidos siempre consiguen relajarse agudizándose: risas, música, un bebe en pleno llanto, el trinar de los pájaros, pasos en sus diferentes ritmos, agua, bicicletas, patines, parejas de la mano, un gran beso…. Como definirlo, el silencio en sus diferentes versiones. Y las historias, pequeñas o grandes se irán sucediendo a lo largo de los años, en sus diversas estaciones y coloridos:
un amigo escuchando, un padre de la mano de su hija, un anciano dando de comer a las palomas, el inicio de un amor, el final de una relación, un grupo de gays siendo mas libres, burbujas de jabón, compartir con los amigos, encuentros y adioses, deportistas y amateurs en busca de una buena forma física, gozando de un hobby. Si los lugares pudiesen conversar, cuantos momentos vividos podrían descubrirnos.

– Mira papis, Luiz y Luzia nos han regalado un huevo de pascua, bueno mas bien una pelota.- Ishi mostraba un gran huevo de chocolate envuelto en el papel con el colorido característico del equipo Paulista.
– Uhauuuuu! Ahhhhh! Pero si dentro esta lleno de más chocolate y hay un regalo.- La cara de júbilo de Ishi y Noa al abrir el huevo fue de tal sorpresa que acabamos todos riendo a carcajadas.

Otro día y más paseos, no sin antes tomar otro “cafezinho” con ellos. Cómo muchos espacios en Brasil, Sao Paolo también es “muito grande”, verdadero, cambiante, a todas luces impresionante. Las conversaciones pasaban por temas muy diversos, economía, futbol, sentimientos, la ironía del “impostometro”, viajes, la locura del homeschooling en la falta de rutinas, risas y muchas ganas de compartir. Quién tenga dudas del uso que tiene una lengua, de ese lenguaje corporal que tanto nos ayuda, tendría que vivir una experiencia como la nuestra. Puedes intentar varias lenguas, español, catalán, ingles, probar con el brasileiro…, y te das cuenta que sobretodo sirve para aproximarse, convivir, compartir y crecer como persona.

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