Las Cataratas de Iguazú. Fortaleza en el rugir de sus aguas

Sobrevolando el cielo de nuevo. Los paisajes desde el cielo son bien cambiantes, es como descubrir el mundo desde otro prisma, desde una perspectiva diferente, haciéndote descubrir nuevas realidades, los triángulos parecerán círculos, las grandes elevaciones pequeños precipicios, los niños adultos, puesto que ellos juegan desde las alturas, y los adultos pequeñas hormigas. De esta forma la realidad se transforma en un universo de nuevo lleno de color y fantasía.

–          Ángel mira que hermosura, que selva, que verde, que espectacular, que maravilla.– La visión que tenia desde la ventana del avión era realmente impresionante, una explanada interminable donde el verde era el color predominante.

–       Estas viendo el Parque Natural de Iguazú, verdad que parece no tener fin, si es hermoso.- Ángel, las cabezas de Ishi y Noa detrás de él cubrían toda la ventana, disfrutando de la vista.

–          ¿Qué son las cataratas de Iguazú? ¿Habrá columpios? ¿Estaremos con una familia?.– Preguntaban los niños.

–          No, esta vez estaremos en un hotel tanto del lado brasileño como cuando crucemos al lado argentino.- Contestamos casi al unísono.

Y las campanas que daban pie a las preguntas empezaron a sonar. “ It is the warning bell, the warning bell”. Pero claro nombrar las Cataratas de Iguazú, de por sí, hace que la aventura toque de nuevo a tu puerta y despiertas con grandes ganas de comerte el mundo, aventurarte en esas tierras verdes rodeadas de cascadas. Con el “homeschooling” disfrutábamos en la búsqueda de información a medida que las preguntas iban surgiendo. ¿Dónde están? ¿Cómo son? ¿Quién las habita? ¿Las descubrió algún aventurero? ¿Cómo llegó a ellas? ¿Cuál es su historia? ¿Como se llamaba?…

 La leyenda nos descubrió un paisaje lleno de belleza

Las Cataratas del Iguazú se encuentran en la región de las 3 Fronteras, formada por las ciudades de “Puerto Iguazú” en Argentina, “Foz do Iguaçu” en Brasil y “Ciudad del Este” en Paraguay. Nuestro primer encuentro fue como podréis imaginar del lado brasileño. Allí, en esa gran superficie sobre el rio Aiguazu, entre palabras, imágenes, paseos y recorridos pudimos conocer un pedacito de esta joya de la naturaleza considerada una de las siete maravillas naturales del mundo.

Por entonces la región era habitada por indígenas de la etnia Mbyá-Guaraní. Con el tiempo se impuso su actual nombre, que significa agua grande (I= agua, Guazú= grande) en lengua Guaraní.

El amor es uno de los sentimientos más fuertes que unen a los seres vivos. Una historia trasmitida de generación en generación paulatinamente se convertirá en leyenda, y en muchas de ellas, a medida que las descubres, ves como el vínculo de la historia como unión y desencadenante de cada palabra, es el amor. Veréis de nuevo como a través de esta leyenda se os muestra una gran historia y un paisaje donde este sentimiento va más allá que la magia. Por supuesto desde el primer momento el amor es el sentimiento más firme, solido, resistente. La cultura nos lo muestra, siempre unida a él, creando historias llenas de odio, de tristeza, de belleza, pero donde al final el amor, en un momento dado, siempre vence al más osado y despiadado demonio que habita en la tierra. Así, en el contrariado amor de Tarobá y Naipí se manifiesta el asombro y el respeto que los aborígenes sentían por las Cataratas.

Abrazo de Colores
Ya no queda en la región ningún anciano que haya presenciado aquello: sucedió hace tantos años que nadie recuerda quién fue el primero en referir la historia. Tantos, que en la Tierra habitaban junto a los hombres los hijos del Gran Tupá.
Y algunos hijos del Gran Tupá fueron monstruosos y despiadados, como Boi. La enorme serpiente que habitaba el río, exigía cada año una doncella para ser entregada en sacrificio. Y aquel año, cuentan, la eligió a Naipí. Naipí con la noche en sus cabellos. Naipí con el alba en su mirada; en sus ojos de almendra y de melaza. Naipí con su sonrisa de orquídea y nube blanca. Con su piel de cobre y de tersura; y su voz de pájaro campana.
¡Ay, el joven Tarobá cuánto la amaba! Tanto que esa noche, sin mirar peligros, intentó salvarla. Pero Boi los sintió. Escuchó sus voces sobre la canoa que se deslizaba, sigilosa, por el río. El río que hasta entonces gobernaba. El río que era Boi. La fiera serpiente encorvó su lomo y el río se partió en múltiples pendientes y cascadas: la frágil canoa se precipitó al vacío.
Cuentan que desde entonces unas inmensas cataratas habitan la región de Iguazú. Y que Naipí descansa, convertida en piedra, bajo el salto más alto. Dicen también que Tarobá se transformó en un árbol cuyas ramas intentan acercarse a ella. Pero Boi se interpone.
Sin embargo, cuando los rayos del sol penetran las aguas cristalinas, un arco iris se extiende, poderoso, desde la piedra al árbol: son Tarobá y Naipí que atraviesan los siglos abrazándose. Boi, impotente, nada puede hacer para evitarlo.
                                                                                            Leyenda Guarany  por Sol Silvestre

El encanto de esos parajes

De nuevo surcando caminos rodeados de naturaleza, verde, agua, libertad. El color verde en si es relajante, el fluir del agua en su eterno avance, los sonidos creando melodía, el viento acariciando tus mejillas, los pasos al andar, unas semillas que observar, los pájaros en su colorido, aleteando, picoteando, revoloteando. En realidad pensándolo mas detenidamente, no hacemos nada fuera de lo común, paseas, conversas, juegas con tus hijos, observas y dejas que el día vaya transcurriendo.

Pero, ¿qué és lo que marca tanta diferencia entre pasear en una gran urbe y hacerlo en un paraje tan especial como Iguazú? ¿Serán los sonidos, tus sentidos serenos, la calidez de colores, ese olor tan especial que se desprende en un entorno natural? ¿Sera que la gente se relaja sin ese estrés añadido? Sus semblantes sosegados, sonrientes, pausados, con ganas de compartir o simplemente perderse ante lo desconocido. Despertando ese alma adormilada, una gran energía se descubre dejando fluir la risa, tus pensamientos, tus sentimientos, todo aflora serenamente y vuelves a conectar con ese yo escondido, ese ser tan íntimo que solo tú conoces, y que a veces asusta cuando consigues verlo de cerca, tan cálido, tan dulce, juntos por fin de la mano rencontrándonos en el camino.

¿Que mas hay que ver en Iguazú?

Un sinfín de escenas donde la naturaleza en su máximo esplendor, los seres vivos en plena libertad y el ser humano en su estado más puro se encuentran y la unión conlleva una explosión que da lugar a gozar durante el resto del día. Una familia caminaba de la mano, tanto el lado brasileño con esa vista directa y abierta hacia la caída de las cascadas, como el lado Argentino donde quizás no puedas observar la visión al completo, pero si llegar a sentirte dentro de la misma vertiente y escuchar el rugir del agua al descender salvaje, el agua salpicando tus mejillas te hacen llegar a formar parte de la catarata. Cada país se ha quedado con un pedacito de maravilla ambos dos fascinantes en sus diferencias. Me fijé en un hombre joven que paseaba intranquilo, mirándolo todo, conversando y riendo en un grupo de amigos.

Otro con una cámara inmensa en mano, dos mujeres paseando conversando entre ellas, complicidad de grupo. Al llegar a la caída de la cascada, él se acercó hacia la más morena, cogiéndola de la mano suavemente le señalo “agua grande”, le sonrió, arrodillándose de su bolsillo saco una cajita ofreciéndosela, cruzándose las miradas, perdiéndose el sentirse observados, solo ellos dos en este mundo. Sus lágrimas caían cuando él le coloco el anillo de compromiso en su dedo anular.

Un trenecito avanzando por el rail, unos argentinos compartiendo mate, la risa de los niños al interactuar con los monos, los senderos por los que vas recorriendo todo el parque en sus diversos recorridos. Noa transportando una gran rama de palmera convertida en caballo, simulando ser viejita, un abrazo de oso a su aita, el aire recorriéndole la falda al estilo Marilyn Monroe… Ishi aprendiendo sobre la fortaleza del caparazón del armadillo,  mojándose en la catarata sintiendo su fuerza, jugando con su hermana en su eterna batalla, meditando y haciendo locuras. Ángel se transforma cuando la naturaleza le rodea y entonces le puedes conocer mucho más allá, sin ningún caparazón. Y que queréis que os cuente de él, si se diese a conocer tal y como lo hace con nosotros podríais disfrutar de un hombre muy especial.

–          ¿Quieres también que te regale un anillo?.- Me pregunto cuando observábamos la escena.

–          No amor, me es suficiente con tu presencia, tu dulzura, tu manera, así tal cual como eres y disfrutar del presente.-  Susurre besando suavemente sus labios.

      

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10 respuestas a Las Cataratas de Iguazú. Fortaleza en el rugir de sus aguas

  1. Marc Comas Alongina dijo:

    Tremendas fotos, como siempre. Nunca me voy a cansar de ver Iguazú, es increíble! 🙂

  2. ana maria barbero sans dijo:

    qué bonita leyenda guaraní, qué recuerdos… Tandé p’haré ipona tereí! (Que tengáis una buena tarde)

  3. Octavio dijo:

    Jejej chicos que recuerdos, estuvimos justo ahí ya hace 9 años, fue por mayo de 2003, realmente es alucinante, nuestro Alvaro conta con añito y medio pero lo pasó en grande, son realmente impresionantes, algo digno de ver.

    Un saludo, os seguimos, nos encanta lo que haceis.

  4. Ester dijo:

    Guau!!! que recuerdos…IGUAZU …ahora volvería sin pensarlo…. bonitas fotos y bonito texto… mucha sensibilidad en tus palabras…para mi no hay mayor obra de arte que la NATURALEZA… seguir disfrutando de la vida.

    • Hola Ester:
      Ya te echábamos de menos. Pasar por Iguazú ha sido un regalo. Esas tierras verdes espectaculares te abren lo ojos de par en par. Cierto, la naturaleza en si, es una inmensa y preciosa obra de arte.
      Un cálido abrazo.

      Esta familia viajera

  5. Ester dijo:

    Gracias familia por el cálido abrazo otro para vosotros…. hemos estado tres semanicas viajando por Holanda, nuestros viajes son corticos pero intensos… y ya estamos de vuelta en la tórrida Zaragoza poniéndonos al día de las penurias políticas que asolan a nuestro país…no se que quedara de el cuando volváis … esto es muy triste… de buena os estáis librando familia…pero bueno ya veremos que pasa… lo dicho seguir disfrutando de la vida y compartiendo con todos nosotros vuestras vivencias…Un abrazo.

  6. solsilvestre dijo:

    Muchas gracias por compartir mi versión de una leyenda tan hermosa. Y por no omitir mi nombre en los créditos. Un beso grande,

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