La Isla de Penang, un sorbito de Malasia

George Town, difuminándose bajo un azul índigo

La isla de Penang es el asentamiento británico más antiguo de Malasia. El ritmo de KL es particularmente diferente, nos adentramos de nuevo en esas tres culturas, china, malaya e india  intercambiando experiencias de vida. La isla cobra ritmo propio, el escenario cambiante, muy colorido, con trazos exóticos que no dejan de asombrarte, en esas lenguas desconocidas repletas de sonidos misteriosos que dejan a tu imaginación adivinar sobre las conversaciones reinantes. Estamos rodeados de un azul índigo que hace brillar la ciudad de George Town con intensidad especial, las mezquitas con sus cantos, los diferentes barrios chino e indio, inmersos en un predominio musulmán, pero con voz cantante dejan entrever que provienen de otros lares, con otras creencias, llenas de colores, de valores que mueven sus mundos, en un abrazo que conlleva entendimiento, y que hace de Malasia un lugar tan particular.

Muchas personas consideran las playas su principal atractivo, en mi opinión no fueron las playas lo que nos atrajeron de sus islas, quizás hemos visto paisajes que matizaban su encanto, así que tampoco queremos quitarle su valor. Pero ya sabéis que a nosotros lo que nos deja siempre sin palabras son las personas. El vestuario de sus gentes, las mujeres musulmanas vestidas con bellos velos “Hiyab” cubriendo sus cabezas como signo de identidad, el “Nihab” que utilizan cubriendo la mayoría de su cuerpo, dejando libre únicamente una mirada enigmática que me sorprendía en su belleza llena de sensualidad, las indias en sus saris espléndidas, bellas en ese eterno colorido lleno de tonalidades explosivas, la mujer china en un corte oriental vistiendo suaves sedas. Y los hombres, ¿que os podría explicar?, creo que al ser mujer debería fijarme mas en ellos, pero os mentiría si no os dijese que pasaban mas desapercibidos, muy delgados, menudos, con poca intensidad ¿cómo diría? quizás “mucha mujer para tan poco hombre”, no me refiero a mi persona, sino a sus mujeres, a sus parejas, a sus amantes, a sus amigas. Bueno, bueno al menos en lo que se refiere a esta isla en particular, pues también son una gran explosión para los sentidos si consigues ver mas allá de ese moreno de grandes ojos, que a pesar de mis 10 años de matrimonio, me sigue volviendo loca  en todo su abanico de colores.

George Town esta situada al noreste de la isla, se desprende una esencia china de esas en la que el tiempo parece detenido, casi sin poder respirar. Si consigues pasear por sus calles, callejuelas y pequeñas plazas, os admirará una metrópoli donde encontrareis antiguas y maravillosas construcciones chinas, mezquitas, templos, carritos de alimentos, mercados, festividades celebrando algún acontecimiento, trishaws, parejas jugando al mahjong, se respira por todas partes un toque asiático que no deja nunca de crearte alguna pregunta llena de incógnitas. El gusto de Malasia, un trocito de su cultura escondido en esta ciudad.

Sentimientos encontrados

Todo provoca sentimiento, solo hay que estar dispuesto, abierto a poder saborear lo que nos proporciona un nuevo día. Existen momentos diferentes que cada persona puede experimentar bajo el prisma y el color  que este predispuesto a soportar. Nos ponemos muros, barreras, mamparas ocultas, expresamos, escondemos, nos dejamos llevar por esa energía que fluye en sus diversas explosiones. Y de vez en cuando los sentimientos, influenciados por nuestros pensamientos se encuentran, coexisten discrepantes.

Parece que la familia tras esa pequeña escala en casa de Wendy había recuperado su equilibrio. A veces por las noches cuando todo el movimiento parece asentarse, y los sonidos de la noche te invaden mis “Dianas“ diversas, llenas de particularidades, cada una a su estilo tan propio, se encontraron en el silencio y empezaron a conversar en un lenguaje lleno de misterio.

–          Pero chica, que demonios haces aquí en esta isla perdida, entre estos cantos, entre esa gente tan diferente, no tienes ganas de regresar a tu hogar, que ya lleváis un año, ¿qué hay de tu trabajo? ¿del colegio, piensa en los niños? ¿del seguir una rutina? ¿de echar raíces?.- La insegura se ha puesto el traje de batalla.

–          ¡Callate ya!, pero que pesada que llegas a ser. Que no tienes ni idea de que es, lo que te pierdes, no sabes ver mas allá de esa pared que llamas tu hogar, de tus amigos que no siempre ves y de tu familia que al fin y al cabo estés donde estés siempre responden, de esas raíces y estabilidad que solo ves en un puerto… si tu supieras la cantidad de raíces que pueden mostrarse en cada lugar, no me hablarías nunca mas de cuando asentare la cabeza…. – La aventurera había picado el cebo.

–          Pero bueno que os pasa, un poco de orden amigas, no veis que a dos bandos no vais a llegar a nada, venga no discutáis.– Y allí había aparecido la defensora de las causas justas, la gran buscadora del equilibrio, la cual parece no saber vivir sin el.

–          Los niños, no se, yo veo que han pasado un año formidable, por supuesto lleno de contrastes, pero les veo felices, solo tenéis que verles sus caras, jajaja, seria la primera en regresar si no les viera contentos, son increíbles, que gran capacidad de adaptación.– La gran mama, tierna, dulce, maravillada en ese instinto donde tus hijos son lo mas importante y vital.

–          Me muero por pasar unos días a solas con Ángel, ¡si yo pudiera¡, montaba un fin de semana de esos tan especiales, música, un baile, una cena, conversaciones de adultos, una botella de vino, seducción, un gran abrazo, desnudándole lentamente…..- La amante se estaba destapando.

–          Mami, ¿estas despierta?, ¿puedo dormir contigo? Ishi no deja de moverse, abrázame.- Noa había tenido un mal sueño, reclamaba su espacio, las “Dianas” diferentes desaparecían entre la oscuridad.

Dr Jekyll and Mr Hyde

Michel nos invitó a su pisito de uno de los condominios propios de la isla. Recibimos un mail vía “Couchsurfing”, nos quedamos asombrados por la amplitud de las explicaciones sobre las diferentes normas, instrucciones, comportamientos adecuados e inadecuados en los que iba describiendo su perfil.

–          No se Diana, léelo, la verdad es que lees su invitación y parece majo pero lees su perfil y asusta un poco, tanto “warning”.- Ángel siempre me deja leer los perfiles pues dice que tengo mejor intuición.

–          Caray este tipo, me deja asombrada, parece un tanto maniático, no se vamos y vemos. Si no estamos a gusto pues siempre estamos a tiempo de ir a otro lugar.- Y de esta forma sencilla sin pensarlo dos veces nos liamos la manta sobre la cabeza.

Nuestra llegada fue bien curiosa, pues en el ascensor subiendo al 16 º piso, le remangué la camiseta a Ishi y vi que tras la rascada de una picada de mosquito había hecho una flebitis tal que el recorrido le iba de la picada en el antebrazo hasta prácticamente la axila, al tocar le provocaba dolor y toda la zona estaba mas caliente, Ummmm! no me gusto nada, le tenia que ver un médico.

Nos encontramos frente a una puerta llena de candados atravesados por una cadena, y así tras picar el timbre apareció Michel, un francés muy peculiar que tenía un poco del dulce Mr Jekyll y otro del intransigente Mr. Hyde. Tras ese primer encuentro empezó las infinitas explicaciones sobre que se podía y que no se podía hacer. Los límites estaban muy bien marcados, lo imposible era seguirlos todos sin que hubiese ninguna incidencia de por medio. Mr Jekyll era todo refinamiento, las tostadas, la mantequilla al punto, el te muy caliente, las vistas de los animales desde su balcón, la música, la naturaleza, el estar en compañía, el mostrarnos la isla por los lugares que el consideraba mas hermosos, jugar con los niños e incluso quedarse con Noa ese primer día, pues estaba cansada de tanto trote, y tras tan solo media hora de habernos conocido, pues teníamos que llevar a Ishi a localizar un medico por lo de la flebitis del brazo. Pero cuando se transformaba en Mr Jekyl las cosas cambiaban  “dont touch my TV”, “I am a leader, it has to be my way”, “don´t put the plates as this”,”dont help me”, “I prefer to do it my way and by myself”, siempre marcando ese “DON´T” y marcándote el camino, un camino donde nadie, incluso ni él podía relajarse. Creo que ese era su principal problema, debe ser difícil vivir en esa necesidad de tenerlo todo perfecto. Los niños preferían verle en su hogar lo menos posible. Ahora bien, fuera de esos candados que cerraban las puertas de su piso, podía mostrarse en diferentes facetas mucho más relajadas, donde todos volvíamos a conectar.

Michel nos llevó a disfrutar de un tour por la isla, parándonos en todos aquellos lugares que consideraba de interés. El desayuno y el amanecer en la playa, los exotismos gastronómicos en el recorrido fueron excepcionales, la recogida de basuras en el camino hacia la pequeña catarata, demostrando como la naturaleza te agradece que la cuides y la limpies de basura, ese baño tan refrescante en la pequeña catarata escondida, el mostrar a Ishi como saltar desde las alturas, el jacuzzi natural hecho a base de rocas que Ishi ayudo a reparar, las vistas y el lugar de construcciones fantasiosas donde comimos unos platos de gastronomía exquisita rodeados de serpientes y de un paisaje envidiable. Un café en un puesto callejero, el disfrutar de cómo varios pescadores tiraban sus redes expandiéndose en el agua, coche, naturaleza, sabores, paisajes, gente, conversaciones y Michel, un personaje que en un momento te cautiva y en otro nunca deja de asombrarte.

El rey de las frutas, un fruto de lo mas oloroso

Paramos en la carretera, había un puestecito de frutas donde Michel, en este momento, el encantador Dr Jekyl, nos invitó a que tastásemos al rey de las frutas, el Durian. La fruta tiene su encanto,  pesa unos 5 kilos, de aspecto bastante peculiar, corteza espinosa cubierta de unas gruesas espinas muy duras. Su color varía entre el amarillo, marronáceo o verde. Su textura me recordó a la del paté, muy pastosa, pero su olor nauseabundo hace pensar que estas comiendo cerca de algún animal muerto. Curiosamente dicen que finalmente tu paladar y olfato se acostumbra y entonces nunca dejaras de dudar que es el rey de las frutas, y considerado digno de dioses entre sus amantes incondicionales.

“Es como comerse una crema de vainilla en una letrina, y su olor se puede describir como excremento de cerdo, barniz y cebollas, todo mezclado con un calcetín sudado”.

                                                                                      Cartel Isla de Penang

Michel nos aconsejó probarlo, y tanto Ishi como Ángel dieron con su encanto, pero el lado femenino del equipo, pese a probar varios días después con toques más suaves, como es el café de Durian, o algún pastelito, fue imposible. No puedo con el durian, quizás en otra vida.

Un mensaje para el mundo

“Si fuéramos capaces de mandar un mensaje a aquellos que vivieron en el pasado y vivirán en el futuro. ¿Cuál seria vuestro mensaje para ellos? Ahora coge un bolígrafo o un lápiz, escribe tu mensaje en un trozo de papel e introdúcelo en la capsula del tiempo.”

“Para encontrar la felicidad el secreto esta en vuestras manos, dejaros llevar por vuestra intuición y que os dejéis fluir.

                                                                                                                                 Ishi

  “Os deseo una buena vida”

                                                       Noa

 Paseando de nuevo entre mariposas

En la isla de Penang tuvimos la oportunidad de visitar la “Penang Butterfly Farm” donde de nuevo pudimos disfrutar de un paseo entre mariposas y diversos bichos con todo tipo de detalles. Unos ciempiés enormes se escurrían entre nuestras manos, las plantas tropicales desprendían un aroma intenso, un escarabajo de gran tamaño asombró a Ishi, parecían conversar con el niño mirándole fijamente.

Nos explicaron de nuevo el ciclo de las mariposas y nos revelaron una leyenda india que desconocíamos.

“Legends of the Native American Indians believe that wishes carried by butterflies to the Great Spirit would be granted.”

«…cuando quieras desear felicidad y convertir tus deseos en realidad, captura una mariposa, susúrrale tu petición o deseo y entrégale su libertad. El mensajero alado, agradecido, llevará tu mensaje al Gran Espíritu y te será concedido…»

“El ciclo de su metamorfosis vincula a la mariposa con la transformación, la  resurrección  y el alma. También representa felicidad y belleza. En Japón es un símbolo de las geishas, y dos mariposas juntas significan un matrimonio feliz.”

Antes de salir del recinto nos dieron a cada uno, una cajita que contenía una mariposa que acababa de salir de su capullo, y de esta forma, transformándonos en indios, susurramos nuestra solicitud y las dejamos en libertad.

–          Mami, aita, mirad, se me ha posado en mi peto.- Noa irradiaba felicidad por cada poro de su piel

Un lugar donde la gastronomía es una delicia de sabores

Penang tiene la reputación de ser uno de los más fabulosos paraísos gastronómicos. Puedes encontrar infinitos sabores que harán de tus sentidos los más dichosos: Nyonya, chino, vegetariano, indio, malayo, estilo Hakka e infinitas combinaciones entre estas tres culturas que conviven desde hace siglos en Malasia. La posibilidad de tastar los platos lo encuentras en cualquier lugar de la isla, desde pequeños puestecitos callejeros montados en carretillas, puestos ambulantes, cafeterías, restaurantes y “food courts” donde se comparte un gran comedor y tienes alrededor posibilidades de los mas dispares.

–          Tortilla de ostras fritas, el pan ese tan rico “roti canay”, yo quiero repetir como ayer estaba todo delicioso.- A Ishi se le hacia la boca agua cada vez que decidíamos cenar en el “food court”.

–          Mami, yo quiero pescadito a la plancha, no se como lo llaman en este país.– Cada loco con su tema, Noa adora el pescado.

En general compartíamos varios platillos entre todos pudiendo tastar los diferencias entre lo seleccionado. Ya el aroma que te invadía desde los diferentes puestos de venta, te hacia difícil el elegir, pues todo tenía una pinta extraordinaria: Nasi Kandar, mee goreng, wan tan mee, cendol, Penanag Laksa….  Las tres culturas de Malasia cocinando, disfrutando, marinando, creando sabores, unidos entre  especies, salsas, carnes, pescados, fideos, arroces mariscos, dulces ummm! que gozada para los sentidos. Bienvenidos a este lugar donde el sabor se transforma en paraíso.

Un francés y una vuelta al mundo en autostop

Coincidimos con Jérémy en la isla de Penang, en esta casa de locos, donde los días se sucedían con un ritmo vertiginoso y donde cada paso que dabas dependía un poco en el estado en que Mr Jekyl o Mr Hyde se encontrase, al menos mientras pisábamos “Territorio Comanche”.

Jérémy es un joven francés lleno de ideales, perseguidor de sus sueños, con una idea del mundo muy parecida a la nuestra, donde nos mostró las realidades del viajar mediante “autoestop”, que nunca nos habíamos planteado. Un hombre que sigue viendo el mundo desde una perspectiva muy positiva, donde las infinitas culturas nos muestran  gratos secretos, en el que el ser humano vibra en sintonía, implicándose y abriéndole las puertas de diferentes hogares, entre ellas las puertas de sus corazones.

Seguro os interesaría saber mas de su proyecto, de sus ilusiones, de sus expectativas, del vivir el día a día con intensidad y con un espíritu de lucha y una sabiduría que alcanzas en esas largas esperas, bajo cualquier condición climática, esperanzado que alguien pueda transportarle de un lugar a otro, ese otro, que le aportará otra visión del mundo.  Aquí tenéis su enlace a su pagina web http://www.tour-du-monde-autostop.fr ,la verdad para nuestra familia fue muy agradable el poder compartir unos días con el.

“The project «Coup de pouce autour du monde» is the realization of my dream: touring the world by the mean of transport the most social, I am indeed talking about «hitchhiking».

This dream also became a challenge, to prove that the planet Earth is mainly occupied by people with good intentions. My aim is to tour the World for 5 years (2007-2012) only by hitchhiking, relying completely on the kindness of the strangers that I will meet in every country I will cross…”

                                                                                  Jeremy Marie

Un gran masaje

Darse un masaje representa mucho mas de lo que cada persona puede llegar a creer, tocarse el cuerpo, consentir el ser tocado, sentirse de cerca, vibrar en cada sensación, saberse relajar y gozar de unas manos llenas de calidez que te recorren sin saber en que dirección o alcanzando ese punto que guarda alguna tensión. El dejarse llevar es un regalo que no todo el mundo sabe permitirse, pues todo se basa en la confianza, en el querer sentir ese cuerpo, olvidado a veces, que nos habla tanto sobre nosotros mismos. Démonos la oportunidad, tan solo unos minutos al día para sentirnos vivos, acaríciate, quiérete, mímate, escúchate, siente que es lo que percibes, de que te habla ese rostro que te acompaña, esas bellas arrugas que muestran como te sientes, a pesar de la “fealdad” de la que muchos cirujanos plásticos quieren venderte. La piel que puede erizarse a cualquier contacto, el cerrar los ojos anulando un sentido te proporciona agudizar otros tantos, proporcionándote un sinfín de secretos que esconde tu alma y del que tu cuerpo podría explicar un sinfín de porqués.

Desde que llegas a Asia existen un sinfín de oportunidades que te llaman a darte un masaje, un sinfín de locales con diversos tratamientos tradicionales, hidratación intensiva, reflexología podal, “Fish massage” donde tras sentarte en algo así como una piscina llena de peces estos te van dando besitos retirando todas las células muertas “ajjjjj!!! que asco”, “auricular wax massage” donde comentaban que al derretirte cera sobre el pabellón auricular te provoca un estado de relajación muy especial que conlleva un sueño profundo al reino de los mares…. En fin las posibilidades eran amplias, decidimos ir los cuatro a disfrutar de una sesión de reflexología podal.

Noa se sentó en un sillón a mi lado, se la veía pequeñita absorbida por la enormidad del espacio que ocupaba el sofá, los chicos se sentaron en frente y a pesar de no poder escuchar la conversación que mantenían, podías observar por sus caras, un tanto contrariadas, que el tipo de masaje no era exactamente lo que ellos esperaban. A todos nos atendió una mujer diferente, exceptuando a Ángel a quien se le acercó un hombretón. La chica que retorcía los dedos a Ishi se tronchaba con las caras de dolor que ponía.

–          Aita esta mujer es un poco bruta, le puedes decir que no apriete tanto, me esta destrozando.- Ishi vergonzoso no sabia como decirle a esa mujer de cara risueña que por mucho que le dijese “relax, please” a él le era imposible no sentir que le aprisionaban los pies.

–          ¿What is he saying?, ¿did he like it?.- Le comentaba con otra sonrisa a Ángel, a quien el hombretón mientras le decía “you are a strong man”, le iba presionando cada vez mas sobre su gemelo, las caras de nuestros chicos eran un poema a diferencia de las nuestras que a medida que pasaban los minutos se relajaban nuestros cuerpos.

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Malasia, un gran espejo de culturas

Malasia es un espejo de culturas de una diversa y armoniosa mezcla étnica, difícil de encontrar en ningún otro lugar del mundo. De Kuala Lumpur guardo un recuerdo especial, no exactamente de la ciudad, de sus dos torres, de los parques, de los grandes “Malls” o centros comerciales, de los museos, de esos paisajes, de un calor intenso, sino de su gente, de esa variedad llena de vida y encanto, pero sobretodo lo que nos permitió hacer realidad  cada una de nuestras vivencias fue Wendy, la persona con la que convivimos en esta ciudad, donde cualquier sueño puede hacerse realidad.

 My Malaysia
Every country has its ups and downs… wonderful things and bad things too and it is always a choice how we choose to tell our story. Here is mine.
Every time I travel I would enjoy seeing new things and enjoying new experiences. Sometimes I would hope that Malaysia would be like the places I’ve been – I hope for better public transport, more tourist friendly signboards, cleaners toilets… and such things  but when I come home, am always happy to be home. Happy and blessed to be back in Malaysia… this is why 🙂
Food.  Malaysia has the best food at prices that a typical Malaysian could afford. We can enjoy something delicious depending on how much we want to spend. Coffee can be as little RM1 or RM16. Nasi lemak (our common breakfast food) can be just RM1 or you can also spend RM8 and ironically – Often, the RM1 Nasi Lemak taste better. That’s why Malaysians eat a lot and always. We love food and food is very affordable.
Side by side. Here in Malaysia you will find many things that seems like opposites just next to each other. The lush green forest is just 15 minutes drive from modern shopping malls. Traditional temples next to modern buildings. It is common to find a church next to a mosque and next to temple. There is always harmony between different things
Kindness. In general, Malaysians are very kind. If you are lost, hungry or need help, there is always somebody that is willing to help you. Recently a couch surfer couple  from Iran decided that they want to try hitch hiking. So I show them how to get to the highway and later they told me that not only did they got a ride, the driver even offered to give them some money because he assumed they had too little money and may need some money for food.
It is things like this that makes me smile when think about Malaysia. Above the many complaints people make… there is a beautiful side and we always have the choice to see what we want to see and appreciate what we choose to appreciate.
Couchsurfing has helped me appreciate Malaysia even more. When couch surfer tell me about the things they enjoyed about Malaysia. It help me see things from a different perspective and mostly it helps me appreciate things that for me is “normal” but for others it is “special”. Hosting couch surfers help me learn more about my country through the eyes of a traveler. So… to my travelling friends; thank you for sharing your journey with me!
Wendikaa Lim

Su casa esta a las afueras de Kuala Lumpur, conseguimos llegar en taxi a pesar de algunas complicaciones. La puerta se abrió y allí estaba ella de rasgos chinos-malayos. Permitirme presentaros a Wendy, la veréis en las fotos siempre con una sonrisa, pues ella es así: familiar, cálida, tranquila, en ese saber escuchar, trabajadora, generosa, dulce, amante de la buena cocina, sabe hablar en el lenguaje de los niños, una artista a pesar de que ella no lo cree así, en fin podría seguir poniéndole infinidad de adjetivos pero con los escogidos siento que ya dicen mucho de ella.

Durante el viaje se han presentado en varias ocasiones momentos de incertidumbre, por diferentes motivos, el equilibrio familiar cambia y todo queda trastocado en una centésima de segundo y sin saberlo parece que un huracán pase sobre nuestras cabezas. Así estaba la familia cuando Wendy nos abrió las puertas de su casa. Su presencia, sus conversaciones, su acompañamiento, el día a día  compartiendo pequeños instantes hizo que poco a poco todo volviese a la normalidad y de nuevo pudimos ver el vaso medio lleno.

Sumergiéndonos en Kuala Lumpur a través de los cinco sentidos

KL, como la llaman por esos lares, esta situada en el corazón del sudeste asiático, tierra donde conviven armónicamente una gran mezcla de culturas, y donde las diferencias se hacen posibles desde el respeto. Chinos, hindúes y malayos compartiendo viejas colonias, sabor de especias, sonidos de jungla, animales misteriosos, flores inimaginables, tejidos de grandes colores, la selva de Borneo en sus sonidos enigmáticos, Asia, lo sabroso y especial de cada receta que ligada a su cultura trasmite la magia milenaria de los sabores difundidos de generación en generación.

La ciudad es una eterna contradicción, desde los restaurantes mas impresionantes, los lujosos “malls”, a los pequeños puestecitos donde cualquier manjar te hace salivar inmediatamente, y donde todos tus sentidos te invitan a querer tastar un trocito de aquello que esta haciendo ese señor con tanta delicadeza, que huele tan rico y que no tienes ni idea de cómo se llama. Guauuu!!! los impresionantes rascacielos gemelos, las “Petrona Towers”, que te sorprenden tanto de día como en las luces nocturnas teñidas de un tono azulado que le aportan un aspecto impresionante. Su arquitecto representó en esas torres de forma singular, esa unión de culturas que no sueles ver convivir con tanta armonía como en esta tierra.

La ciudad es moderna y bulliciosa, con modernos rascacielos, edificios espectaculares, pero no ha perdido esa esencia llena de colorido, de riqueza cultural, persistiendo los edificios coloniales que te acercan a su pasado, un sensacional y movido barrio chino donde los vendedores ambulantes llevan sus carritos danzando un gran baile lleno de sabores de desconocidos secretos, mercados nocturnos aportando mas vida a la noche y distritos indios donde los sonidos cambiantes te aseguran  de haberte movido a otro mundo.

Los ejecutivos salían de sus puestos de trabajo enfundados en traje y corbata, la población en una gran mayoría musulmana vestía  con sus “Hihad” o “Niqab”, siempre ligados a una estética, valoran la apariencia, son pudorosos, y por supuesto lo que para un occidental puede ser una vestimenta adecuada, para el malayo puede estar totalmente fuera de lugar.

En mi opinión, siempre nos ha funcionado “allá donde fueres haz lo que vieres”, y realmente funciona, solo tienes que abrir los ojos, con las “gafas de ver”. Por supuesto, pues si lo ves con aire crítico, lo único que sucederá es que por un lado no disfrutaras, por otro te puedes encontrar con miradas que lo dicen todo y por ultimo os perderéis te perderás la posibilidad de adaptarte a las tres culturas desde una mirada llena de respeto. Y si bien no puedes ir por unos días con tirantes y pantalones cortos, que más da, si por otro lado te abrirán cienmil puertas. Así que esas “gafas de ver” son importantes y a veces no es fácil entender lo que uno no ha mamado desde pequeño. Y si, por supuesto, nos damos cuenta de que estamos cargados de puñetas desde que nuestra madre nos trajo al mundo y nos empezaron a educar y con ello poco a poco nos arrancan esa intuición innata que te acerca a la verdadera naturaleza de la vida.

Paseando bajo un sol abrasador

En Kuala Lumpur lo primero que tuvimos que hacer es acostumbrarnos a ese calor que podía más que las ganas que teníamos de visitar cada rincón. Con el calor, no hay nada que hacer, a medida que pasan los días el cuerpo va habituándose e incluso si te quedas lo suficiente eres capaz de sentir frio cuando refresca por la noche. No quedaba otra que respetar las horas del día en la que “el señor sol” podía ser mas respetuoso con el ciudadano de a pie.

En la ciudad conviven tres etnias; un 50% de Malayos, un 30% de chinos y un 10 % de indios. Existe un dicho popular en el que afirman que el malayo gobierna, el chino negocia y comercia, enriqueciéndose, y el indio es el que realiza el trabajo mas pesado. En cuanto a la mujer, como en todas partes se le complica un poco mas la existencia, pero sabíais que la mujer malaya dicen que es sumisa (yo no me lo acabo de creer), la china fría y calculadora, y la india apasionada y bella. Cada uno de los prejuicios, de las actitudes y los procederes persisten a pesar del grato equilibrio que han conseguido en esta triple convivencia cultural.

Por supuesto, la religión en Malasia tiene un peso muy importante, musulmanes, hinduistas, budistas y otras minorías viven respetándose, pudiendo observarse construcciones con características propias de cada cultura. No obstante hay un claro predominio islámico.

–          Mama ya están otra vez cantando, pero que cantan ahora tan alto.- Un canto desde una mezquita llamaban a los feligreses al rezo, el primero de los cinco avisos diarios que indican que es la hora de arrodillarse mirando a la meca y orar. Ishi no entendía el porque se tenia que enterar todo el mundo.

–          Son musulmanes y rezan cinco veces al día, y esto que escuchas es para avisar que es la hora de rezar.- le contesté.

–          Ciiincooo veces caaaadaaaa día, pero que le dicen a su Diós tantas veces, ¡vaya rollo!.- Ishi estaba asombrado

Luna llena, un rio y un sinfín de luciérnagas

Todo niño ha sentido un algo especial cuando por primera vez descubre el brillo luminoso de una luciérnaga, esos seres especialmente mágicos que hacen de la noche un cuadro repleto de puntos de luz que se encienden y apagan danzando un baile donde los pasos se pierden en la danza del amor.

Wendy propuso enseñarnos las “fireflies” (luciérnagas), nos desplazamos en su coche rojo alejándonos de Kuala Lumpur. El lugar era de ensueño,  había un rio, era de noche y la luna lucia llena de un blanco sublime, esperamos viendo los carteles que nos informaban sobre el ciclo de la vida de las luciérnagas.

–          Mami pero que son exactamente las “fireflies” y porque hacen lucecitas, ¿tienen una varita mágica?, ¿nos van a convertir en algún animal?.- Noa nos miraba mientras se ponía el chaleco esperando una respuesta a todas sus dudas.

–          Noa, pero no digas tonterías son como unos gusanos que por la noche dan luz por una cosa que llaman los que saben “luminialgo” y así hablan y se explican cosas.- Ishi explicaba de forma “experta” a su hermana moviendo sus manos de un lado para otro.

El paseo fue de lo más especial, una pequeña barquita que dirigía por ambos lados del rio un barquero mientras nos explicaba anécdotas sobre estos animales. Noche estrellada, luna llena, estelas de luz en el agua tintineando las olas. Y al llegar a los bordes del rio un sinfín de luces con un brillo verdoso despertaron nuestros sentidos, que belleza, que gozada poder disfrutar de estos pequeños momentos que hacen del mundo algo tan especial. Delicadamente y pidiendo permiso al barquero tome una de los cientos entre mis manos, mostrándoles a los niños mas de cerca y liberándola a los pocos minutos. Ishi y Noa no daban crédito y sus sonrisas eran un poema lleno de ternura. Quizás son simples luces, pequeños gusanos alados, creando un aurea resplandeciente en busca de pareja, el brillo pulsante de una luciérnaga en un lenguaje único, una maravilla nocturna que te seduce desde la primera vez que la vés.

Paseando con luciérnagas
Cuando Wendy dijo que iríamos a las luciérnagas, Noa y yo nos emocionábamos mucho. Cayo la noche y Wendy nos llevo a verlas, hicimos un paseo en una barquita, mi hermana y yo nos divertimos horrores cogiendo luciérnagas con mucho cuidado y mirando la luz de las luciérnagas entre nuestras manos, y luego las soltábamos y volaban hacia las hojas con las demás lucecitas que brillaban en la noche. El tipo de luciérnagas que había son de las que se encienden y se apagan a la vez, no se como lo consiguen, pues parece muy difícil. A la vuelta vimos muchos artilugios de luz y jugamos un rato en el parque y cuando volvimos a casa, Noa y yo nos quedamos roques.
                                                                                              Ishi

Las alas deslumbrantes

Los días iban pasando en casa de Wendy con una familiaridad asombrosa, yo tenía mis batallas campales con Ángel como toda pareja que lleva una convivencia constante, pero tras cada pelea a veces incongruente a veces con su poco de razón sales con un entendimiento más profundo, y cuando lo miras desde la distancia nunca deja de ser divertido.

Cuando realizas un viaje de estas características, todo es un mundo, los niños con sus exigencias, la pareja con otras y cada individuo por separado con las suyas propias. Quizás era el calor constante, quizás era el tiempo fuera de España, el salir de Latino América, la desconocida Asia, quizás era cierta añoranza a la familia, a los amigos. Probablemente, casi seguro, el mail de mi padre, que recibí en Buenos Aires, en el que me explicaba que pasaba por una situación difícil pero que no quería que regresáramos, pues le hacia feliz el viajar con nosotros a través de nuestras fotos y escritos. No sé que fue, pero en Malasia todo me daba vueltas. Las conversaciones de Wendy, por la noche, cuando ya todo el mundo dormía me ayudaron a entender casi todo de una forma mas serena y a poder ver que cada cosa pasa en un sentido, en una dirección, enfocándote hacia un aprendizaje por el que quieras o no vas a tener que pasar.

Y a veces me venían ganas de llorar y regresar a casa junto al resto de la familia, y de pronto me ponía a reir y seguía con ganas de descubrir a cada persona que se va cruzando en nuestro camino, a esas tierras llenas de bellezas, a ese mundo que me llena de asombro. Y en las caras relajadas de Ishi, de Noa y de Ángel que plácidamente dormían veía ese amor que une a una familia, esa música que vas construyendo a medida que crecen, esa sinergia que ha nacido de la atracción y la pasión entre un hombre y una mujer. Y las peleas y los sinsentidos se esfuman puesto que te das cuenta de que todo tiene el sentido que la vida puede darte, esos momentos de locura, esa sensación de sentirte abrazada, esas ganas de vivir en presente sin que el pasado te atormente y sin que el futuro te de prisa por llegar a donde todavía no sabes.

Y que explicaros, pues quizás que en Wendy pude ver sus “alas deslumbrantes”  y me enseñó que una persona del todo desconocida puede aportar claridad y acercarse siendo próxima desde la afinidad, siendo sincera y hablando desde el corazón.

Para Wendy una mujer de alas deslumbrantes
Generosidad al abrirnos sus puertas, clases de cocina, tortilla de patatas y noodels,
Cariño a raudales, juegos con los niños, escondidos en una caja, dibujos y un poco de arte.
Excursiones a la montaña, un riachuelo, familias en el agua jugando a la pelota.
Mezcla de culturas, un coche de color rojo, dos torres unidas por un puente en las alturas.
Niños de diversas edades jugando a futbol, toboganes y columpios,
una cama limpia con un colchón suave, una habitación hogareña, una casa llena, vital, vivida.
Olor a galletas recién hechas con los nombres de Ishi y Noa, ¡ummm! sabrosa avena.
Luciernagas entre nuestras manos, una lucecita buscando la libertad, la luna llena reflejada en el agua.
Sabores sorprendentes, intensos, embriagadores, colores, olores, texturas.
Una mujer de amplia sonrisa, alegre, noble, amiga de alas deslumbrantes.
Mil gracias por cuidar de nuestra familia y darle calor.
 Diana y el resto de familia trotamundos

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Osaka y Nara. Ultimas andanzas en el país del sol naciente

Un país impoluto

Desde nuestra llegada a Japón hemos observado sucesivamente un sentido del orden  y del mantener los espacios tan espectacularmente limpios que te llega a fascinar y te hace indagar en el como lo consiguen. Si el mantener algo en orden y limpio  dependiese de una única persona no me sorprendería tanto, pero como todos sabemos cada uno de nosotros participa con su implicación en esa cadena de sucesiones en la que un espacio pasa de lo pulcro e inmaculado a algo desaseado, mugriento o inmundo.

Lo curioso del caso es que en nuestro viaje hemos visto todo tipo de suelos, de espacios de lugares en los que la limpieza pasaba por todos los estados y que el sistema de recogida de basuras modificaba el estado de los espacios dependiendo del comportamiento ciudadano. Así que en alguno de los países en los que los suelos daban pena, encontrabas que tanto la concienciación ciudadana como el sistema de recogida de basuras eran deficitarios o podía sobre todo mejorarse. Pero en Japón, era inusual el inmaculado estado en que encontrabas cada lugar por donde paseabas, las papeleras escaseaban, teníamos serios problemas en encontrarlas, parecían desaparecidas.

–          Caray Ángel ¿cómo puede ser, que no encuentras una sola brizna de papel por el suelo y por otro lado sea tan complicado dar con una papelera?.- En momentos que tenias que tirar algún papelillo o envoltorio te rondaba siempre esta pregunta.

–          Si Diana, es algo que a mi también me choca, no acabo de entender, parece que se escondan, ya lo reciclaremos mas tarde, dame.- Me contesto tras guardar en su mochila, la caja de plástico sobrante de los sushis que habíamos comprado para comer en un parque a modo de aperitivo

Por otro lado lo bueno del caso es que no deja de ser uno de los países con mayor producción de basuras, pues cada artículo que compras viene con su particular envoltorio, lo cual si compras algo al final del día tienes un sinfín de elementos de los que desembarazarte y reciclar. En fin, de nuevo mas enigmas en esa cultura japonesa.

Porque un punto rojo sobre un fondo blanco

Recuerdo una película en la que la segunda guerra mundial trastoca de arriba a abajo la vida de un niño. El final de la película es impactante y sobrecogedor, la recuerdo como si fuera ayer,  Jim se desprende de sus héroes de infancia con un canto muy especial que aprendió de pequeño, un canto de cisne con el cual se despide de su propia infancia. “El Imperio del Sol” es la obra más famosa y premiada de J.G. Ballard, y adaptada al cine por Steven Spielberg. En la película, Jim llevaba una cazadora de cuero en la que a su espalda pintada lucia una bandera japonesa.

A través del alma de las flores descubrimos el porque del punto rojo central sobre un blanco impoluto propio de la bandera japonesa, supongo que estaréis interesados en su historia, historia de la que es protagonista una flor hermosa, el crisantemo “flor del sol”. A lo cual paso a citar textualmente.

“Crisantemo(Chrysanthemum sinensis); La flor del Sol

La conmemoración de nuestros difuntos está rodeada de ritos y símbolos de cuya trascendencia, muchas de las veces, no nos percatamos. Uno de ellos, es la costumbre de ir a los cementerios para adornar las tumbas con flores ornamentales, sobre todo con crisantemos. El que sea precisamente esta flor y no otra (a pesar de que actualmente se prefieren también los claveles) tiene su razón de ser. Estamos ante una flor contradictoria: tan pronto es depositada en una fría tumba como elevada a insignia imperial. Representa a la vida, la muerte, el sol, la oscuridad, los santos y hasta los buenos y los malos presagios.

En tiempos de la dinastía C’in (siglo III a.C.), China se debatía en una serie de guerras intestinas y feudales. El noble señor Tan-Son, gobernador de una vasta región del sur, fue derrocado y tuvo que refugiarse en un pueblo del norte. Tan-Son estaba a punto de ser vencido por la desesperación, cuando contempló en pleno otoño una resplandeciente flor. Este nimio detalle fue para él una auténtica revelación. De repente se dio cuenta de su situación y de las enseñanzas que tiene reservada la naturaleza a aquellos que saben ver las señales. Esa flor, nacida en unas condiciones climáticas tan duras, representaba la esperanza. El aristocrático señor recuperó entonces su valor y su confianza. Abandonando sus sueños de poder, dedicó el resto de sus días a la poesía, componiendo inspirados poemas a la flor que tan oportunamente lo había salvado. Era el crisantemo, considerada la flor de la vida desde los remotos tiempos de Confucio.

De China, el crisantemo pasó a Corea y en el año 313 d.C. llegó a Japón, donde fue llamado kiku. En ese mismo año, en el otro extremo del mundo, el emperador Constantino emitía su famoso Edicto de Milán donde se establecía la libertad religiosa en el imperio, cesando la persecución contra los cristianos. Dos hechos que marcaron dos destinos.

Una variedad en particular, el hironishi, con 16 pétalos, se comparó con el sol y se convirtió en la flor imperial por su aspecto de flor radiada, dándole el significativo nombre de “materialización del sol”. En el año 1189, se grabó un crisantemo en las espaldas del Mikado (título de los emperadores japoneses), como símbolo de inmortalidad. Desde entonces, ropas, porcelanas y joyas de la familia imperial se adornaron con esa flor. No en vano, el emperador, que se cree descendiente directo de la diosa solar Amaterasu, tomó con la mayor naturalidad el crisantemo por emblema. Para los nipones es la “flor de oro”. Cada vez que vean una bandera nacional japonesa, sepan que el círculo rojo que campea es la alegoría del sol naciente, pero por medio de su símbolo terrenal: el crisantemo.

Es un símbolo de luz solar en el país del Sol Naciente (Japón) y, por lo tanto, de inmortalidad (los taoistas consideraban a esta flor una droga de la inmortalidad).”

Diccionario Floral

Visitando el Castillo de Osaka

Paseamos por el castillo de Osaka y sus alrededores, adentrándonos en su interior. Esta levantado en el centro de un parque enorme, lugar que los habitantes de la ciudad de Osaka eligen para pasear y recrearse. Reflejos en el agua de la fosa que rodea el castillo, formas asimétricas, tejados triangulares de bordes redondeados, blancos, verdes negros, dorados y plateados.

Fue construido por Toyotomi Hideyoshi a finales del siglo XVI. Durante la II Guerra Mundial varias bombas destruyeron el castillo y más tarde, en 1950, lo que quedaba de él fue arrasado por un tifón. Fue quemado y reconstruido en varias ocasiones, y finalmente en 1995 fue restaurado.

Al fin y al cabo, lo que cuenta es este presente en el que las antigüedades protegidas y restauradas nos explican los tiempos pasados, nos hablan los antepasados en ese eterno aprendizaje de lo que fuimos, de lo que somos, de lo que seremos. Paseando entre las sombras de lo que fue puedes entender el presente en el que estamos.

En los alrededores del castillo se realizaba un torneo de Kendo, arte marcial sorprendente, su técnica, su vestuario, su manera de danzar ante la pista era impresionante. Pasamos un buen rato con los niños sentados alrededor del tatami.

–          Caray mami!!!, has visto que golpe, que traje mas bonito que llevan.- Ishi no podía dejar de mirarlos con ojos embelesados queriendo ser uno de ellos.

Algo en el ambiente no dejaba que siguiéramos nuestro rumbo, el saludo antes de iniciar el combate, el respeto por el contrincante, el movimiento de las espadas de madera, el sonido al chocar de ambos elementos, la rapidez de movimientos, el olor a sudor, ese hablar japonés, los gritos de guerra, el ambiente que reinaba en la pista y fuera de ella donde nos mezclamos junto con los ciudadanos de Osaka.

Nara (奈良市Nara-shi) “nadaraka” lugar llano

Nara fue la primera capital del Japón medieval, en el año 710. Cuenta con muchísimas joyas arquitectónicas, culturales y la ciudad goza de uno de los templos budistas más antiguos. Los templos y ruinas de Nara forman parte del patrimonio de la humanidad de la Unesco. En Corea dicen que Nara proviene de la palabra Coreana “Nación”, pero la mayoría de filósofos defiende que proviene de la palabra japonesa “nadaraka” cuyo significado es “Lugar Llano”.

Los puestecitos de pequeñas delicias alimenticias y souvenirs se sucedían, contrastando con los templos y santuarios, los cervatillos paseaban libres por las callejuelas y los caminos que subían hacia los templos edificados en las montañas. Había un sinfín de grupos estudiantiles que nos paraban intentando practicar su ingles, tras lo cual nos obsequiaban con una pajarita realizada mediante el “Origami”, ese arte de hacer objetos mediante el uso  de hojas de papel. La compañía de ciervos Sika y monos hacían que el paseo fuese todavía más espléndido. Vendían unas galletitas especiales para los ciervos, redondeadas, crujientes, una delicia para sus sentidos, pues no dejaron de seguirnos hasta que los niños finalizaron su último trocito.

Los templos erguidos, altivos, siendo admirados en esas construcciones características, unos tras otros rivalizando en belleza. Y sin darte cuenta, el budismo se te inyecta directamente en las venas, y la sangre corre rauda fascinada, atraída en esa espiritualidad que se respira en cada rincón, en las figuras, en el incienso, en las personas, en las figuras inmensas de buda.

–       Mama, he visto a un grupo de niños que están pasando por un agujero a través de una columna, podemos pasar también nosotros.- Preguntaron Ishi y Noa tras recorrer de arriba a bajo uno de los templos budistas más antiguos.

–        Si claro, os acompaño y nos ponemos a la cola.- En la cola pregunte el significado de pasar por el pequeño agujero en la gran columna.

Decían que el pasar a través de esa columna es como pasar por la nariz de Buda e infiltrarte en lo mas profundo de su ser inundándote de su saber. La cola era inmensa, los colegiales esperaban pacientes, Ishi y Noa pasaron sin problemas. Y por cierto, el agujero me pareció tan estrecho y la cola tan larga que finalmente decidí al ver el agujero de cerca que yo no pasaría por semejante estrechez, podía intentarlo, pero y si me quedaba allí encallada jajaja, me troncharía y al mismo tiempo querría desaparecer de semejante situación. Preferí quedarme sin esa sabiduría transmitida, espero que Buda si quiere me la transmita algún día realizando otra prueba.

Fuimos de templo en templo en nuestro peregrinaje por Nara, nos cruzamos con un sinfín de estudiantes, y finalmente tras el ultimo templo, colocar un incienso y hacer sonar la campana, la hermana lluvia decidió visitarnos, los olores de bosque impregnaron el ambiente. Nuestro paso por Japón nos había mostrado pinceladas de una cultura muy especial. Era tiempo de regresar, el día siguiente nos esperaba un largo recorrido hacia Tokio donde cogeríamos un vuelo directo hacia Kuala Lumpur, Malasia.

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Takamatsu, la vida es bella

Seria la primera vez que conviviríamos con una familia japonesa desde nuestra llegada a este bello país que nos tiene del todo desconcertados. Su delicadeza con los niños, su calidez en el trato, el poder compartir estos días junto con esta encantadora familia hace de nuestra estancia en Japón todavía más enriquecedora.

De nuevo os hago memoria de nuestro paso por Los Angeles,  Patti y su familia con quien estuvimos en Los Ángeles habían pensado rencontrarnos en algún lugar durante sus vacaciones, pero finalmente decidieron visitar Japón mientras nosotros todavía estábamos en Argentina. No pudimos coincidir, pero teníamos noticias de primera mano sobre varias posibilidades, así que nos pusimos en contacto con ella para que nos aconsejaran sobre como organizar nuestra estancia en Japón, y su respuesta fue:

Queridos amigos:
Japón es un país increíble, ya lo veréis vosotros mismos. Como única recomendación que os hago  y que no podéis perder, es el convivir con  Yoshi y su familia en Takamatsu. Más noticias mas adelante.
Un gran abrazo.
                                                     Patti, Garry & Shea

Por supuesto no llegaron mas noticias, pero tomamos al pie de la letra su consejo. Dejamos las maletas en las escaleras de la estación de Takamatsu, sentados observábamos  una gran pantalla en la que se alternaban anuncios sobre diferentes productos japoneses. Hasta los anuncios te seducen por lo novedoso y divertido, todo nos parecía de lo mas cómico, el sonido del lenguaje incomprensible para el extranjero, los rasgos de los dibujos, la manera de expresar, la infinidad de luces y colorido, esas líneas con formas redondeadas que enlazadas unas con otras crean un vocabulario que mas que letras parecen arte, y un sinfín de puntos suspensivos que no acabaría de redactar.

Un hombre en un alegre caminar, pelo corto y una despoblada perilla venia directo hacia nosotros, una niña pequeña andaba con pequeños pasos cogida de su mano. Yoshi y Minori de tres años nos vinieron a recoger a la estación, Aya, su esposa y Yoshia, su hijo de un año nos esperaban fuera subidos a una bicicleta para saludarnos y darnos la bienvenida.

–          “Konichiwa”, hello, hola, bienvenidos.

Tempo de baños

En Japón, cada momento tiene sus tempos, en un orden imposible de copiar para uno que no esta habituado, pero fácil de seguir si alguien te marca el compas y te hace de guía. Y así paso durante esos días que convivimos en esa hermosa armonía creada por esta familia japonesa.

–          What do you want to do for the bath time? Use our bath or if you want you can go to the public bath? And before dining or after dining? It is good for you that the children eat first.”Arigato” gracias– Aya pregunto con el fin de organizarse.

–          What do you prefer that we do?.- Pero, por supuesto, no obtuve respuesta, seria poco respetuoso decirme lo que tenemos que hacer.

Así que decidimos ir a los baños públicos, como experiencia y para no molestar, pues al haber llegado por la tarde, se iba acercando la hora de preparar cenas, toda la familia ……. También tendrían que bañarse y siendo ocho en la casa seria mejor que nuestra familia diese un paseo hasta el baño publico.

La experiencia fue espectacular.  En Japón, el uso de la bicicleta es fundamental, ya me gustaría que en España se pudiese utilizar tanto como aquí, , el carril bici se comparte con el ciudadano de a pie, y si no sabes en que dirección circula el peatón y en cual el vehículo de dos ruedas constantemente te cruzaras en su camino. Ahí nos tenéis siguiendo a Yoshi hacia el baño público.

–          Guau que chulada ir en bici, eeehhh! papis.- Ishi iba como loco dándole a los pedales.

–          Mami, yo también quiero ir en bici, no quiero ir sentada en esta sillita de bebe.- Noa protestaba sentada en la sillita de la bici que yo conducía.

–          Noa, no puede ser, sabes ir en bici pero no lo suficiente como para conducir entre los coches.- Intentaba hacerle comprender porque ella era la única que no tenía su propia bicicleta.

                                                                     Desnudos en Japón
La primera vez que fui a un baño público en Japón me quede impresionado. Separaban a hombres y a las mujeres, así que mami y Noa fueron a otro vestuario y a otro lugar, pero nos podíamos escuchar entre el chapoteo. Lo que a mi me sorprendió es que todos los hombres estaban desnudos. Yo y todos nos duchábamos juntos con una toalla muy pequeñaja nos frotábamos el cuerpo y algunos hombres se tapaban sus partes. A mi me daba un poco de vergüenza, pero al final no. Después de un baño relajante nos metimos en el jacuzzi. Pero a mi cada 6,7 u 8 minutos me mareaba y me duchaba otra vez pero con agua muy fría, así me podía volver a meter otra vez en el jacuzzi.
                                                                                   Ishi

Quien vaya a Japón y no pruebe los baños públicos, se pierde algo muy especial. Los baños a los que fuimos, los ambientes masculinos y femeninos están separados por un muro de forma que no te ves, pero te escuchas. Te descalzas a la entrada, imprescindible llevar una toallita con la que restregarse. Te desnudas dejando tu ropa en una pequeña taquilla. El vaho inunda la estancia. En primer lugar, tienes que sentarte en unas pequeñas banquetas, cada cual tiene un grifo con su correspondiente ducha, y dale que te dale a frotarte con jabón, restregarte y volver a frotar, hasta que tu piel quede de lo más exfoliada. Es una sensación de lo más agradable sentir como tu hija va bañándote como a un niño, cosquillas, risas, agua, nuevas aventuras. ¡Como no!, Noa quería tomar la batuta, y no dejó de participar tras haber visto como su mama le había dado un buen baño. Una vez tu cuerpo brilla como el diamante más puro, te espera una gran bañera llena de un agua extremadamente caliente. Por suerte, una mujer se apiado de mí al ver mi cara de asombro, pues una niña de unos 7 años disfrutaba de la misma agua como si nada y me explicó de la existencia de un grifo de agua fría con la que regular la temperatura. En fin, me alegre al comprobar que Noa dio un grito al meter su piececillo, parece ser que estamos hechas de la misma pasta.

–          Mami, esto esta que arde, pero esa pobre niña se va a quemar, mira que cara mas rojita tiene.– Noa expresaba exactamente mis pensamientos, pero la niña estaba feliz y su mama no parecía en absoluto preocupada.

Una vez tu cuerpo se habitúa, consigues llegar al relax. Al otro lado escuchaba la vocecita de Ishi conversando con su aita.

–          Aita pero estos hombre están todo desnudos, y que testículos mas grandes, pero que hacen con la toalla, se van a despellejar y esta señora que hace aquí, que me va a ver.- Ishi vergonzoso miraba desconcertado la desnudez de los hombres frotando sus cuerpos de forma enérgica con su toalla. La señora al cargo del baño entraba y salía de ambos vestuarios organizando las áreas.

–       Chico, tranquilo, que tienes tu que no tengan ellos.-Le contestaba Ángel divertido.

 Intercambiando sabores, exquisiteces compartidas

Aya cocina sabroso, en un sinfín de recetas, entre los cuatro hacen una gran familia, Yoshia le sigue allá donde va, gateando, arrastrándose o a pequeños pasitos si logra conseguir un punto de apoyo. Minori con su dulzura y sus alegres sonrisas, Yoshi con su presencia siempre pendiente de cada detalle.

–          Aita ven a ver esto, el papa de Minori a encendido un soplete y esta cocinando unos pescados que ha insertado en unos pinchos, caray cocinan como en un restaurante, y no sabéis la cena que tenéis, hace un olor exquisito.- Ishi estaba exultante y se relamía a pesar de haber cenado.

Los niños cenaban primero en la cocina, los platitos, los palillos, el te que siempre acompaña, ya te informa que  la cultura es totalmente diferente a la que perteneces. Mas tarde las dos parejas cenamos en el salón, en una mesa bajita, sentados en unas sillas sin patas adosadas al suelo. Los platillos en sus diferentes especialidades se suceden entrelazando sabores, platos fríos y calientes, vegetales, carnes, huevo y pescados, crudos o asados, entre tofu, arroz y salsas. Una cortina separa otro ambiente, las risitas de Noa y Minori se escuchan traviesas, sabiendo que es hora de dormir, pero queriendo que el día no terminase nunca.  Ishi protestaba queriendo participar o bien con los papis o bien con las niñas, sin saber donde ubicarse, era tarde y sabía que tocaba irse a la cama. Finalmente se durmieron y nuestros sentidos se despiertan en una exquisita ceremonia, donde la conversación fluye entre un batiburrillo idiomático, el inglés en su mejor o peor versión, el español y el japonés.

Tempo Udon shop

Yoshi y su familia hicieron que los días que pasamos junto a ellos transcurriesen deliciosamente. Nos levantábamos temprano y Yoshi ya tenia un plan para pasar el día, normalmente, la dulce Minori seguía nuestros pasos y los de su polifacético padre. La furgoneta se ponía en marcha y a primera hora desayunábamos en un restaurante de udón.

El udón es un tipo de fideo de harina grueso de unos 2 o 3 cm de diámetro y extremadamente largo, que se sirve en sopa de miso, dashi, salsa de soja y mirin. Se acompañan de diversos manjares, tempura, huevo, calamar, pescadito, algo que realmente hace de lo más feliz al paladar. Fue importado a Japón desde China en el S VI. No se si habéis visto la película Kungfu Panda, pero este tipo de restaurantes me recordaba mucho al tipo de negocio que el padre de Po regentaba y cuya receta guardaba un sabroso secreto, escondido y transmitido de generación a generación.

El olor, sabor y la magia de los largos fideos suspendidos en la sopa y acompañados de un sabroso tempura nos seguían a lo largo del día. Era increíble, la maestría con que la pequeña Minori utilizaba sus palillos. Varios días desayunamos en este simpático restaurante, donde su gente te hace sentir uno más. Tras ello y con nuestras barrigas de lo más alegres nos dirigimos hacia el parque de bomberos donde una gran exhibición sobre diferentes tipos de catástrofes naturales nos estaba esperando para sorprendernos gratamente. Apagamos un fuego, aprendimos a utilizar un extintor, sentimos lo que es estar sentados en una mesa mientras un terremoto de fuerza 9 en la escala Richter, sucede bajo nuestro pies, tuvimos que localizar la salida de un edificio que estaba lleno de humo, y la encontramos, y un tifón de 120 km por hora, hizo que el cabello y nuestras ropas se zarandeasen a su son. Finalmente nos despedimos del equipo que tan buen rato nos había hecho pasar, disfrazando a los niños de bomberos.

–          Mira mami, se  vuela la camiseta, no dejes de sujetarme vale.- Noa no las tenia todas consigo cuando el viento empezó a soplar.

–          No te preocupes cariño es solo una demostración.-  Al oir mi voz se tranquilizó, disfrutando del momento.

Seguimos la ruta planeada por Yoshi, llegando a Negoro-ji, un conjunto de templos de la Shingong (palabra verdadera), secta del budismo. La vista es hermosa al pasar por la puerta, los arboles te ofrecen bellos colores impregnándote de una energía especial que sientes fluir en cada rincón.

Antaño los peregrinos recorrían los templos de una ruta sagrada, la ruta a pesar de lo accidentada que pueda ser todavía hoy en día se recorre. Sus 200 km de peregrinaje recorre 88 templos  repartidos por toda la isla, de los cuales Negoro-ji es el numero 82.

En el templo nos encontramos varios grupos, sobre todo ancianos, de peregrinos.

–          Me han dado tres palitos de incienso Ishi, mira esa señora, los tiene guardados en esa cajita, corre pídeles también.- Noa estaba embelesada con la señora del gorrito de paja que le había regalado incienso.

El camino sigue los pasos que el maestro budista Kukai, en el SX recorrió encontrando la pureza que buscaba. La tradición me recordaba irremediablemente a nuestro querido Camino de Santiago, quizás albergando otras creencias religiosas, pero al fin y al cabo en el mismo estado de sintonía con el universo.  Los templos desinteresadamente suelen acoger a los viajeros que peregrinan en su búsqueda espiritual por los caminos más inaccesibles de esta isla montañosa. Les vimos pasear a nuestra vera, al ritmo de sus sutras budistas, hermosas figuras enfundadas en sus trajes blancos, agrupándose en sus cantos, con un sombrero en forma de cono, encendiendo el incienso en sus tres estados, “presente, pasado y futuro”, los incensiarios se llenaban con las peticiones de estas almas. La figuras budistas se asomaban en cada esquina, descubriendo secretos escondidos, la reflexión, los canticos grupales te estremecían y culminan en un aurea especial.

Yoshia tenia que trabajar, así que de regresó a casa, nos dejó en la puerta del Jardín Japonés Ritsurin, pasando varias horas. Una vez mas los jardines japoneses nos embriagaron con su belleza y tranquilidad. El día transcurría lleno de sorpresas, las relaciones humanas nunca dejan de fascinarte, nos sentíamos tan a gusto con esta nueva familia. Realmente en un inicio del viaje al pensar en convivir con familias muy diversas y en ese continuo cambio y movimiento que supone un viaje como el nuestro, nos hacia dudar a veces de si seria posible mantener una convivencia tan variada durante todo nuestro recorrido. Por supuesto, que a veces precisamos de momentos únicamente para nosotros cuatro, pero también es verdad de que uno de los pilares del viaje son las relaciones que establecemos en nuestro camino. Y te das cuenta que a veces el tiempo compartido que transcurre entre las personas es indiferente, si la intensidad, el equilibrio y la armonía se transmite en la relación que se establece.

Y por la noche, tempo de cocina española

A pesar de que a veces nos sigue costando acostumbrarnos a cocinas dispares, donde no sabes muy bien donde esta cada cosa, el vivir en casas diferentes te hace profundizar en ese sexto sentido con el que intuyes donde están los utensilios de cocina, únicamente pensando en como los nuevos amigos organizarían su cocina. Y curiosamente funciona, no sabes exactamente como, pero todo lo vas encontrando a medida que los ingredientes, los condimentos y el material de cocina va siendo necesario.

Esa noche era nuestro turno de cocina, y claro tras tremendas exquisiteces saboreadas la noche anterior, teníamos que pensar con especial atención que menú podríamos cocinar para acercarles y poderles mostrar en un bocado, un cachito de España. El listón estaba muy alto, como os he dicho, la noche anterior nos habían deleitado en cada preparación, presentación y sabor de cada uno de sus platos.  Finalmente  y tras un importante jaleo en la cocina, conseguimos que todo estuviese preparado en el tiempo adecuado, surgiendo mágicamente un puré de finas y frescas verduras, una esponjosa tortilla de patatas y como plato fuerte unas redondas y jugosas albóndigas en salsa de tomate. De nuevo, compartiendo y disfrutando de una agradable cena conversando con  Aya y Yoshi. Los niños ya en los brazos de Morpheo, las conversaciones a veces un poco suigeneris, inquietantes, intensas, llenas de ambigüedad entre culturas, sin tener claro si nos hacemos entender del todo, en un constante lenguaje corporal, entre risas  se nos hacen las tantas de la noche.

Tempo de diversión y relax

La furgoneta de Yoshi nos llevaba a los lugares más recónditos y especiales. Desayunamos de nuevo en el udon restaurante, es curioso como te acostumbras a los cambios, no me hubiese imaginado hace un tiempo el desayunar a base de fideos inundados de esa jugosa sopa de miso y acompañado de piezas de tempura.  Yoshi se había cogido el día libre, este hombre era una caja de sorpresas, tierno con Minori, siempre de la mano de su idolatrado papa.

Al arrancar la furgoneta, tras el desayuno no sabíamos todavía sus planes, únicamente sabíamos que pasaríamos el día fuera. Aparcamos en Kagawa Children´s Park, situado al costado del aeropuerto de Takamatsu.

–          Caray cuantos niños vestidos de uniforme.- Ishi observaba las filas de niños con sus trajes colegiales y sus gorras de diferentes colores haciendo fila mientras las profesoras pasaban lista.

El espacio esta dedicado al ocio y al aprendizaje científico, en relación a la ciencia aeronáutica, aviación, locomotoras, música… cada planta muestra una serie de actividades con las que los niños pueden aprender jugando. Las actividades y manualidades a realizar eran numerosas y la mañana pasó casi sin darnos cuenta.

Al salir, nuestros estómagos empezaban a quejarse, Yoshi nos llevó a un “Kaitensushi” restaurante de sushi giratorio, donde los platos de sushi corrían variados. Ya los conocíamos de España pero la tecnología en Japón como siempre daba un toque diferente. Una pantalla táctil enviaba la orden a la cocina y te llegaba en pocos minutos a tu mesa a través de otra línea mas elevada, había un agujero por donde echar los platillos ya consumidos, sorprendentemente cada 5 platos, aparecía una animación de dibujos en la pantalla de elección del menú, y cada no se cuantos platos más, te tocaba un premio y salía una bolita por otro orificio con un souvenir. Si cualquier adulto estaría asombrado, imaginaros las caras de fascinación de los niños.

Finalmente la excursión nos llevó a unas “hot springs”, donde nuestros cuerpos se relajaron tras un completo baño. ¡Que agradable sensación!, frotar, enjabonar, meterse en el agua cálida, ya nada te sorprendía como la primera vez, pero realmente te hace pensar en adaptar estas costumbres al regreso a nuestro hogar. Como siempre nos esperaba una sabrosa cena japonesa “okonomiyaki”, algo así como una tortilla de vegetales que había preparado Aya, junto con algún que otro sabroso platillo. Nuestra última cena en Takamatsu. Esta vez había una sorpresa para los niños, salimos a tirar unos petardos y encendimos unas bengalas que iluminaron la negra noche de luz y de risas infantiles.

Entre Homescholing y despedidas

Nuestro paso por Takamatsu coincidía con el fin del curso escolar en España. Hacer “homescholing” sigue siendo una de los continuos del viaje donde se hace complicado el conseguir un ritmo, unas semanas conseguimos establecer ciertas pautas, las siguientes las perdemos, así que va siendo una montaña rusa con sus días buenos  en los que llegas a pensar que gozada y sus días malos en los que retomar un simple problema consigue provocar la discusión mas absurda. El último día en la casa de Yoshi fue uno de los días malos en los que me llegué a plantear si realmente es tan necesario llevar adelante todo el ciclo escolar o bien ya se pondrá al día cuando regresemos a España. Pues lo que esta claro es que lo que el viaje les aporta no lo obtendrán en ningún colegio del mundo.

Mientras Ishi se quedó haciendo deberes, el resto de la familia salió en busca de un pequeño detalle para la dulce Minori y el buenazo de Yoshia. No siempre es posible, pero intentamos dejar algún detalle a cada familia con las que convivimos. Pero ¿que es un detalle?, no tiene que ser un regalo, a veces es un ramo de flores, recogido por el camino, una carta agradeciendo todos esos pequeños ratos compartidos, una tortilla de patata, recoger mínimamente la casa, un dibujo de los niños, no se, depende del tiempo de que disponemos, de la inspiración del momento. En su caso teníamos claro que lo importante para Yoshi y Aya son indiscutiblemente sus hijos, así que les dejamos un pequeño detalle tanto a Minori como a Yoshia con el cual agradecer toda la ternura que nos han aportado en estos días.

Al llegar de nuevo a la casa, Yoshi ya se había ido a trabajar ¡ummm! que pena, no sabíamos que no nos podríamos despedir de él. Estaban solo Aya y los niños, las maletas de nuevo nos esperaban, les dimos su pequeño regalo, como todos niños del mundo sus ojos brillaban al desenvolver el papel. Un beso, un abrazo y un hasta otra.

–          Heyy, heyyy, see you later, big hug.- De la puerta de un hotel salió vestido de botones el sorprendente Yoshia, alzando su mano en alto de un lado a otro.

–          “Sayônara, matane, dômo “adiós, hasta luego, gracias”.- El podernos despedir de este dulce y carismático Japonés nos iluminó de nuevo el rostro.

A las 13:00 tomábamos el bus destino a Osaka.

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Hiroshima, la sabiduría del perdón

Hiroshima nos sorprendió a todos gratamente, a pesar de ser una gran ciudad, no percibes el ritmo desenfrenado de Tokio, y el ambiente que reina es muy agradable.
Esta vez nos esperaba Suzie, una escocesa con su hijo Joseph de 2 años. Noa e Ishi son felices cuando saben que hay niños en la familia con la que conviviremos. Joseph es un niño inquieto, dulce, extrovertido, iba siguiendo a Ishi, Noa y su mama por toda la casa, con pocas palabras en ingles o en japonés se hacia entender de maravilla. Suzie es madre soltera, encantadora, decidida, de aquellas personas que resuelven sus problemas de frente.

Una semana antes de llegar a su casa nos escribió diciendo que lamentablemente se había fracturado su pie derecho y que no podría acompañarnos a los lugares que había pensado mostrarnos y que entendía si decidíamos no alojarnos en su casa. Al llegar nos conquistó enseguida, miraba su pierna con disgusto, entristecida por la situación, pero claro a quien no le causa impotencia el tener que lidiar con un niño chiquito y enérgico, en esas circunstancias. Cenitas, recetas de cocina, conversaciones tras dormir a los niños, intercambio de opiniones, dudas, secretos, juegos. Se manejaba de maravilla y esos días le ayudamos tanto como pudimos y al mismo tiempo nos hicimos compañía resolviendo cada cual sus más inquietos pensamientos.

Un paseo por la ciudad

Suzie nos dejo su bicicleta, pudiendo disfrutar todos de ella, cada cual a su debido tiempo. Noa detrás, pues al ser tan grande para ella resultaba imposible manejarla, Ishi hacia sus pinitos en las plazas y los parques y de esta forma el recorrido se hacia mas simpático, incluso cogió tanta soltura que quiso comprobar si podía llevar a su hermana.

– Ala! mirad que bola de plata mas grande, te echo una carrera Noa.- Ishi salió en estampida hacia la esfera plateada.
– Heooooo! Hay alguien allí? Jajaja.- En la esfera había un agujero que recorría su centro, decidieron mandarse mensajes entre ambos lados.

Un jardín japonés hay que recorrerlo de arriba abajo, dejándose perder siguiendo tu instinto, saboreando cada pequeño rincón. En la puerta de entrada nos esperaba una tortuga realizada a base de piedras. Y es así!, sin mas, te recorre un sentimiento cálido que suavemente se apodera de ti y de todo lo que te rodea. Cada lugar del jardín es bello por su sencillez, por su armonía, por el cuidado tan delicado. La familia nos perdimos por los caminos, por los recovecos, besos, abrazos, risas, tiras y aflojas, el tiempo transcurre sin prisas, los momentos se suceden, dos novios paseando captando la belleza del lugar en un instante uno al lado de otro en ese enigmático ritual de pareja. El agua fluye invadiendo el centro, las tortugas en equilibrio con las carpas, unas carpas enormes que pelean por conseguir el más sabroso bocado.

– Aita yo quiero que las bolitas se las coman las tortugas, estas carpas ya están muy gordas, y son muy glotonas, pero esa tortuguita siempre pierde su bocado.– Noa e Ishi disfrutaron un buen rato alimentando a los animales en el puente que cruzaba el lago.
– Parecen dinosaurios, y estas carpas vaya boca que tienen.- Ishi, que últimamente dice querer ser veterinario, estaba de lo más observador en los pequeños detalles.

Admirando las tortugas puedes darte cuenta de la evolución de la especie, pues si fijas la mirada únicamente en su cuello, prescindiendo de su caparazón, podías imaginar a un gran dinosaurio estirando su largo cuello en busca de alimento.
Atardecía, nos retiramos, regresando a casa, y en el parque del edificio donde vivíamos estaba empezando un partidito de beisbol.

– Me dejáis ir a jugar con esos niños, ya me conocen de ayer y me están esperando.- Ishi rogaba con ojos bonachones, y por supuesto consiguió lo que quería.

De visita en la isla donde los dioses y las personas viven juntas
Miyajima Island, “Isla santuario”, es una pequeña isla a 50 km de Hiroshima. Ha sido declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco y es conocida popularmente como uno de los tres lugares más bonitos de Japón. Su belleza paisajística mantiene un equilibrio perfecto entre naturaleza y arquitectura, una flor que flota sobre el mar de Japón.

Los cervatillos nos dieron la bienvenida, era una maravilla verlos deslizarse tan gráciles entre los templos. Nos dirigimos al santuario de Itsukushima, lavándonos las manos antes de entrar, utilizando los recolectores de agua que salía de la boca de un dragón. Los monjes budistas nos deleitaron con el ritual de una boda. Los familiares del novio a un lado, los de la novia en hilera al lado contrario, tiernas miradas compartidas se entrecruzaban en la sala, los trajes tradicionales daban un aire de distinción y armonía, todo transcurría en una unión de tempos distintos, a raíz de los cuales la pareja uniría sus vidas en cuerpo y alma para el resto de sus días. Seguimos camino con una sonrisa en los labios, el ambiente te entonaba con alegría. Una figura de un buda, un pequeño “altar”, un sinfín de cajoncitos con un numero, una caja exagonal llena de bastones numerados. Nos fijamos como teníamos que proceder, agitamos la caja, sacamos un bastoncito y nos quedamos con el numero que nos señalaba el cajón a abrir.

– Mami mira que me ha tocado, me lo lees, que pone.- Noa me daba el papel que con letras japonesas describía tu fortuna.
– Tendremos que esperar a que algún amigo japonés nos lo descifre, pues tu mami todavía no ha aprendido a leer estas letras.- Le contesté explicando lo imposible que me resultaba.
– Ahhh! Entonces eres como yo que estoy aprendiendo.- Una gran sonrisa llena de satisfacción cubría su cara.

Miyajima es un lugar perfecto para pasear, disfrutando de los contrastes entre espiritualidad y el placer de recorrer las distancias en un trote alegre y lleno de armonía. ¿Recordáis alguna vez, haber disfrutado en alguna foto, de algo parecido a una gran puerta roja que parece flotar sobre el mar?. Es precisamente la enorme “Red Tori Gate”, este tori, preside desde el mar el famoso santuario conocido por Itsukushima, venerando así a la deidad del mar, evitando ofender a los dioses. La bahía posee forma cerrada, según la Antigua geomancia china Feng Shui, el lugar es ideal para la construcción del santuario.

Lamentablemente la puerta estaba en reconstrucción, manteniéndose tapada, pero la imaginación nunca esta de mas, y nos imaginamos ese gran Tori Rojo sobre el mar, subiéndonos sobre el, cogiéndonos los cuatro de la mano, sintiéndonos maravillados al poder divisar a los dioses del mar desde esa gran entrada, esa gran puerta llena de magia y enigma.

“Little Boy”
El “Hiroshima’s Peace Museum” es un lugar impactante donde cada pelo de tu piel queda inmediatamente erizado. Ese día me quedé con Noa, mientras Ángel mostró el museo a Ishi, quien desde que le explicamos la historia de Hiroshima no cesaba en sus preguntas sobre que es una bomba atómica.

«Una libélula revoloteaba delante de mí y se detuvo en una cerca. Me levanté, tomé mi gorra en las manos y estaba a punto de atrapar a la libélula cuando … «

El 6 de agosto de 1945, la primera bomba atómica de la historia explotó en la ciudad de Hiroshima. El reloj se detuvo a las 8.15, en el momento que la explosión, alcanzando una temperatura de 3000 grados durante tres segundos, prácticamente todo en un radio de 3 km fue borrado … “La cúpula de bomba” fue uno de los pocos edificios en pie después de la explosión, se trataba de una sala de comercio cuando la bomba fue lanzada casi directamente por encima de ella.

– Aita y porque decidieron lanzar la bomba en un lugar donde muchas de las personas no eran soldados, no me gustan nada las guerras, no entiendo porque existen.- Su alma de niño daba con preguntas difíciles de responder.

– A mi tampoco cariño, ojala fuéramos mas sabios y diésemos la manera de acabar con ellas y vivir en un mundo por la paz, vamos aprendiendo, poco a poco con vosotros vamos aprendiendo.- Cogidos de la mano fueron recorriendo el resto del museo.

Las fotos en el museo se sucedían mostrando la gran masacre de la que la naturaleza humana puede ser culpable, resultaba irónico el nombre inocente “Little Boy” con que EEUU bautizo el primer artefacto nuclear de la historia. En este parque conmemorativo, cada seis de agosto los habitantes de Hiroshima piden al mundo que la tragedia nunca caiga en el olvido, aprendiendo de ella.

Harry S Truman
Este año ha sido especial, se cumplía el 67 aniversario de la tragedia nuclear en Hiroshima, circunstancia en la que se recuerda a las victimas de la primera bomba automática coincidiendo con el primer aniversario del accidente de la central nuclear de Fukoshima que ha conllevado a un movimiento antinuclear cada vez mas consolidado.

Miles de personas congregadas en la plaza, rindiendo homenaje en ese minuto de silencio. El silencio si lo sabes interpretar expresa mucho mas que mil palabras, un minuto, una misma hora 8h:15m, al igual que no hace tantos años cuando los relojes se pararon llenos de dolor y tristeza, humillados bajo ese odio que no lleva a nada.

En la ceremonia de este año asistió el nieto del ex-presidente de EEUU Harry S. Truman, quien fue el responsable de ordenar el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en un 6 y 9 de Agosto de un triste 1945, cuando todavía el mundo no sabia lidiar con el odio.

Un nieto, una familia que ha sabido perdonar, para los cuales es importante comprender lo sucedido, intentando adaptarse a los zapatos que utilizó su abuelo y al mismo tiempo teniendo presente y siendo conscientes del dolor que causo esa decisión, la decisión de su abuelo.

Thousand origami cranes (Senbazuru,千羽鶴)

Senbazuru (千羽鶴), son un conjunto de mil grullas de papel, “origami cranes”, unidas por una cuerda. Una antigua leyenda japonesa dice que se concederá a la persona que doble mil grúllas de origami un deseo o bien se le concederá la suerte eterna, en vez de solamente un deseo, como una larga vida, la recuperación de la enfermedad o la herida. La grulla en Japón simboliza una criatura mística o santa, al igual que el dragón y la tortuga.

“I will write peace on your wings and you will fly all over the world”
Sadako Sasaki
Sadako Sasaki es el nombre de una niña japonesa que a la edad de dos años estuvo expuesta a la radiación de la bomba nuclear en Hiroshima.

Sadako fue diagnosticada de leucemia y a la edad de 12 años inspirándose en la leyenda de Senbazuru empezó a crear Origami Cranes “pajaritas o grullas” realizadas con papel, con el objetivo de crear mil. Al morir había doblado 644, y sus compañeros de clase crearon las restantes, y al llegar a 1000, las lanzaron al cielo en honor de su amiga y en un llamamiento de ayuda a la paz mundial.
– Mami como se hacen esas pajaritas, me enseñas.- Noa e Ishi querían al igual que otros niños dejar su mensaje de paz y enseguida comprendieron lo que significaban las pajaritas de vivos colores.

Peace Memorial Park, el odio transformado en amor

“La violencia no es el remedio, tenemos que hacer frente al odio con el amor.”
Martin Luther King

La sensación que te embarga desde que divisas la plaza a lo lejos y te adentras entre las docenas de cenotafios y monumentos que existen alrededor del “Peace Memorial Park” es sumamente parecida a la fascinación que te conmueve al observar una flor de almendro. La delicadeza de las figuras que esconden íntimos momentos llenos de dolor y dulzura, la belleza de la transformación del odio en amor, la ternura con que una madre abraza protegiendo a sus hijos del terrible impacto, un “goonggg” alargado, el sonido que emite la campana de la paz en ese querer transmitir al mundo un mensaje de paz, un grupo de colegiales colocando “mil grullas” de vivos colores como un símbolo de paz, los mensajes en un dialogo a voces, el museo, los monumentos a las victimas de todas las edades, la calidez de la llama “Llama de la Paz”, que permanecerá iluminando hasta que la amenaza de aniquilación nuclear deje el planeta Tierra, el Cenotafio Memorial “tumba vacía”, con la inscripción «Descansad en paz, pues el error jamás se repetirá», esas cinco puertas erguidas hacia el cielo “Puertas de la Paz”, cinco puertas de cinco metros de altura con la palabra «paz» escrita en varios idiomas…
Pero no es solo eso, es mucho más. El 6 de agosto de 1949 se decidió que todo aquel distrito conocido como “Nakajima” se dedicara a la construcción de instalaciones conmemorativas de la Paz, siendo el comienzo de lo que es hoy el parque. Todo podría haber quedado en una visita a un precioso parque con una idea loable llevada a cabo, pero lo que a nuestra familia realmente le impresionó, es sentir ese perdón que solo la sabiduría te puede llevar a conseguir. Los japoneses se han involucrado en este movimiento, en un llamamiento a la paz mundial y al desarme nuclear, donde se recuerda a las victimas desde el perdón, olvidando el odio y transformándolo en amor, un amor hacia toda persona, hacia todas las culturas, un amor eterno, infinito, incondicional, duradero a través de un mensaje de paz.

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Atacados por ninjas en el castillo de Himeji

Himeji (姫路市, Himeji-shi) es una ciudad localizada en la prefectura de Hyogo, Japón. Nuestra estancia fue corta  disfrutando esos días en compañía de Karina, una simpática chilena que lleva viviendo cuatro años en Japón.  Su piso estaba ubicado en un edificio cercano al colegio internacional donde daba clases de ingles. El pisito estaba dispuesto al estilo japonés, espacios pequeños pero bien aprovechados, los suelos de la habitación cubiertos de tatamis de textura suave que aporta calidez y un olor muy refrescante,  separando las habitaciones por puertas correderas. De esta forma un mismo espacio se puede utilizar como habitación por la noche desenrollando el futón y para diversos fines durante el día dejándolo recogido.

Karina es una chilena muy agradable, nos envolvió enseguida en esa calidez latina. Y los niños sintonizaron con ella de maravilla.

        – Mami tiene una videoconsola, podemos jugar.-  Ishi estaba contento con el lugar y con Karina que sabia escucharles.

Y así pasaron, esa primera tarde jugando con la videoconsola a bailar y seguir el ritmo, a juegos deportivos, saltando, riendo y disfrutando de algo de lo que hacia tiempo no disponían.

Visita a la escuela “Sakura International School”

Karina trabaja en el Sakura Internacional School, la noche anterior al preguntarnos sobre la vuelta al mundo nos comentó si estaríamos interesados en conocer su lugar de trabajo y explicar a los niños de la escuela nuestras andanzas compartiendo una mañana con ellos.

Cada escuela a la que asistimos tiene sus particularidades, en esta destacaba el joven profesorado motivado en la enseñanza de estos niños que normalmente no tienen otra puerta de entrada de esa segunda lengua Inglesa y que a través de los cursos vas viendo la evolución que consiguen, llegando a dominar ambas lenguas como una materna.

Era la hora de irse, los niños preparaban  sus fiambreras con una sabrosa comida japonesa preparada en casa, los palillos a un lado, manejados con una gran destreza increíble a pesar de su corta edad. La mañana pasó rapidísima.

Castillo de Himeji

La ciudad de Himeji es mundialmente conocida precisamente por su castillo, considerado uno de los castillos mejor conservados y de mayor importancia de la época feudal. Esta considerado patrimonio de la humanidad por la Unesco. Ha sobrevivido a terremotos, nunca fue destruido tras guerras e incendios, así que se conserva tal y como fue construido. Su torre principal estaba en rehabilitación. Sufrimos un ataque ninja dentro del castillo, los niños se dieron un susto pues no se lo esperaban, hasta que se dieron cuanta que era una simple broma para sumergirse en la época feudal.

– Socorro quienes son esos.

Al salir del castillo, te topas directo con el un pequeño zoo, donde los diferentes animales nos mostraron sus caras, y a pesar de que los zoos no son santo de mi devoción, visitamos al señor hipopótamo, al león, a la jirafa, a las focas y pudimos disfrutar del baño del gordote elefante medio pelón  que se refrescaba con el agua de la manguera. Mientras, el domador le iba colocando en las posiciones más apropiadas para que la ducha, con una manguera y una escoba, fuese de lo más efectiva. El elefante es uno de los animales preferidos de Noa,  así que relucía de contenta con la exhibición. De echo, desde aquel día nos dice que a su vuelta quiere que le regalemos o un perro o un elefante de los de verdad.

Luces en el cementerio al atardecer

Cerca de la casa de Karina había un cementerio japonés al que Ángel visito al atardecer. Las luces de la pagoda principal fueron tomando colores y sombras que le daban un aire fantasmagórico. La generación joven siente que la religión forma parte de la cultura tradicional. El budismo es la religión mayoritaria, el sintoísmo fue la religión oficial hasta el siglo VII, no obstante debido a la influencia china, también encuentras seguidores de Confucio y taoístas, así como una minoría de protestantes y católicos. Cada cementerio adopta construcciones y rituales diferentes dependiendo de su cultura. El arte, la espiritualidad y esa elegancia sencilla quedaban reflejados en cada rincón.

En Japón, se cree que los ancestros visitaran sus casas para reunirse con sus familiares los días de Obon, estos días son días especiales, los únicos que se recuerdan a los difuntos. Juntándose las familias para recordarles de manera especial, haciéndolo y reuniéndose con espíritu alegre, agradeciéndoles lo que han hecho y por el don de vida que han recibido.

Nos explicaron que durante esos días se limpian las casas y las tumbas, poniendo ofrendas: boles de arroz con dos palillos clavados, incienso, velas, pepinos y berenjenas donde también clavan palillos a modo de patas simulando un caballo y una vaca. Dicen que cuando el difunto llega lo hace a caballo, pues va con prisa regresando para ver y pasar un rato con sus seres queridos, pero cuando el espíritu parte de nuevo, monta en una vaca que se desplaza mas lentamente, lamentándose por tener que despedirse.

Mientras Ángel visitaba el cementerio, los niños y yo nos entretuvimos con Karina preparando la cena, pues había invitado a unos amigos.

Cena multicultural

Las cenas multiculturales suelen tener matices especiales, por un lado, el idioma suele ser a dos, tres o varias bandas. La comida tiene trazos exóticos, al menos para alguno de los invitados que desconoce mucho o todo de la mezcla cultural que la envuelve. Normalmente en estas cenas las personas tienen tantas ganas de compartir que todo vale y el lenguaje corporal y el batiburrillo de idiomas da lugar a un entendimiento muy propio.

Las conversaciones con o sin sentido se desencadenan unas seguidas de otras, la risa fluye y las malas interpretaciones dan lugar a caras de sorpresa. La energía que se emana en el ambiente suele ser poderosa y cada cual sabe dejar relucir aquello que más le conmueve y le atrae de su país, dándose cuenta al escucharse que sus raíces tienen una importancia vital, pues precisamente en tus raíces encuentras a la persona que eres. Otras veces, te das cuenta de aquello que realmente te disgusta de tu tierra o que querrías cambiar haciendo simplemente algo parecido a un cóctel multicultural.

Karina invito a unos amigos suyos, un japonés con raíces inglesas  que trabajaba en su colegio y al que habíamos conocido al pasar por una de las clases, y una chica japonesa que solo entendía y hablaba en japonés. Es curioso como cambian las personas en la vida laboral y en la personal. El profesor que habíamos conocido en el colegio con un comportamiento muy profesional se transformó en un simpático comensal de mesa, al cual le fascinaba hacer cosas diferentes según él contaba, cosas “freakis”, que le dieran la oportunidad de salir un poco de esa disciplina constante.

–         Desde niños se nos enseña a no mostrar sentimientos, a ocultarlos y a un control absoluto, con lo cual a veces es complicado vivir, compaginando las tradiciones y la modernidad. El trabajo es un pilar, pero a veces de lo mas absorbente. No disponemos apenas de vacaciones.- El chico nos iba poniendo al día.

–          Si es curioso yo como extranjera dispongo de un mes de vacaciones, realizando el mismo tipo de trabajo y mi horario es mucho más flexible que el suyo. Nunca recibirás un no por respuesta, es del todo grosero– Karina explicaba la cantidad de contrastes que observaba respecto a su propia cultura.

Mientras, la invitada japonesa disfrutaba peinando a Noa, le regaló su pañuelo de flores japonesas, estaba fascinada por el color de su pelo, por su piel, por su risa cantarina, por su fisonomía tan occidental. Y Noa se dejaba hacer todo por esas manos que tan delicadamente le peinaban en un recogido oriental. La cena tuvo lugar a tres bandas idiomáticas y el cantar de los idiomas se fundió en uno solo, la alegría de compartir varias culturas unidas por el inicio de una amistad.

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Kioto, el mundo de los sauces y las flores

Tras finalizar una lección de matemáticas, Ishi estaba satisfecho sabiendo que nos desplazábamos a Kioto y teníamos que tomar el tren Bala, mas conocido como “Shinkansen”. Como otras veces la sensación de orden era espectacular, la puntualidad británica y el formalismo de las personas que esperaban en el anden admirable.

–          Ala!! aita mira que tren mas precioso, que líneas, y es verdad que va tan rápido?.- Preguntaba Ishi admirado ante semejante maquina.

–          Si chico, ya veras saldremos volando.– Ángel bromeaba alegremente

La inmersión en Japón creaba en la familia un estado un tanto confuso, una cierta sensación de pérdida de lo cercano, de lo más característico, de una calidez latina exteriorizando constantemente sentimientos, la unión a través del lenguaje y de un lenguaje corporal fácilmente reconocible. Las calles entrecruzadas, los mapas en japonés, la dificultad de entender las lecturas en ese bello trazado de letras.

–         A ver déjame situar, estamos cerca.- Ángel iba girando el mapa de Kioto.

–        Si, menos mal que te sitúas, pues es bien complicado.- Yo le seguía dando vueltas de arriba abajo intentando localizar hacia que lado debíamos seguir.

La mayoría de japoneses no hablan en Ingles, y les es difícil de entender el acento, pero si les escribes en un papel probablemente les resulte mas fácil, pues lo han estudiado en el colegio. Era fascinante, no era capaz de reconocer los mismos signos, amago de sonrisas, el poco uso de sus manos al conversar, caras sumamente inmóviles,  las expresiones me eran del todo irreconocibles, el sonido de su lengua con un sinfín de lo a que a mi me parecían onomatopeyas, en ese “ heeeeeee” alargado al escuchar, o ese sutil intercambio de miradas me dejaba del todo descolocada, si bien con muchas ganas de reír por la situación inusual.

–          Ángel, no estarán enfadados?, que seriedad, que prisas, ¿pero donde van?.- Le comentaba sin entender por donde circular, siendo prácticamente arrasada por una bicicleta en la que viajaba una mama con dos niños.

–          Si, realmente parece que están enfadados, pero no es posible que coincida tanta gente en ese estado.- Ángel se junto hacia mi cogiendo a Noa de la mano, una nueva bicicleta tocaba el timbre para que nos apartáramos de la acera.

Su cultura les enseña a no exteriorizar sentimientos, a no mostrarlos,  siempre trabajando el interior, el dar negativas se considera poco educado. Tienen un sentido del respeto finamente detallado. Un silencio invadía el interior del vagón, solo se oían nuestras voces, mucho más sonoras y escandalosas.

Silencio,  japoneses durmiendo

Una vez en el interior los ciudadanos son capaces de dormir en cualquier posición, es inusual ver como cuando casi están a punto de dar con el compañero de asiento, algo en su interior les da la señal de alarma y se recolocan adoptando una postura mas erguida, postura que ira cayendo a medida que su cuerpo se relaje. No obstante en los días que estuvimos en Japón no vimos nunca ningún cuerpo dormido llegando a tocar con el vecino, también claramente dormido.

–       Mira mami, que se cae ese señor encima del libro, pobres japoneses están tan cansados, siempre duermen, ¿Qué no descansan por la noche?.- Noa intentaba hacerles carotas junto a su hermano, era su nueva modalidad de diversión.

–        Si Noa, si que duermen pero trabajan mucho y los ratitos que pueden descansan.

–        Ahhh! Ya decía yo.- Noa no dejaba de observarles.

Las preguntas de los niños descubrían nuestra propia realidad, el silencio, el constante observar sus móviles en sus diversos mensajes, la lectura de los libros siempre cubiertos por un hermoso envoltorio que no dejaba leer su titulo, pues por supuesto el mostrar el contenido por lo que uno muestra interés, es ofrecer al extraño una parte demasiado personal de uno mismo.

La lectura es de atrás adelante, de arriba abajo y de derecha a izquierda. Protegen su intimidad, ocultan sus sentimientos, son reservados, amables, preservando su cultura, sus creencias, sus tradiciones, honrando a sus ancestros.

The subway

El metro en Japón es sensacional, rápido, limpio, cómodo, fresco, grandioso, ahora bien has de tener la capacidad de situarte, descifrando que línea has de tomar para llegar a destino, de entre las infinitas posibilidades de pérdida. Las señales para un occidental son confusas, los funcionarios no suelen hablar ingles, el flujo de personas es abundante, los cajeros donde sacar los billetes tienen como toda maquina  sus cualidades y sus dificultades de aprendizaje, cuando no tienes la soltura que conlleva esos primeros días.

–          Tengo sensación de tortuga reumática, a ver hacia donde vamos, si creo que es este, el billete sencillo, pon las monedas, mierda!!! de nuevo en japonés, así no entiendo nada.- Ángel renegaba de vez en cuando mientras yo intentaba que Noa e Ishi no siguiesen el flujo de gente que venia en dirección contraria.

–        Aita, puedo yo poner las monedas?, déjame a mi por favor.- Ishi reclamaba participar en todo, pero Ángel intentando aclararse no estaba por la labor.

Finalmente llegamos a la salida adecuada y visitamos el Castillo de Nijo-ho.  El castillo se construyo en 1603 como la residencia oficial del primer Tokugawa Shogun. El castillo de Nijo-ho es uno de los más finos ejemplos de los tempranos periodos Edo y Momoyama.  Cada línea de su arquitectura te traslada a otra época.

Kioto nació hace 1200 años, ciudad que hasta el siglo XVII fue la capital del sol naciente. Todo ello hace de Kioto una ciudad de belleza inigualable, donde sus palacios, templos y jardines crean una atmosfera que irradia equilibrio. Japón disfruta de las cuatro estaciones del año, llegamos a Kioto al fin de la primavera y el inicio del verano, la primavera es una de las estaciones más bellas, el brotar de los cerezos en flor inspira a los habitantes empezar el nuevo año con frescura. No pudimos disfrutar de esos cerezos en flor, pero todo estaba impregnado de un verdoso resplandor.

Nishiki Foof Market, una delicia para los sentidos

El hotel donde nos alojamos era pequeñito pero acogedor, en realidad estaba destinado a hombres de negocios, así que desentonábamos un poco como familia con niños pequeños pero al mismo tiempo nos trataron con una simpatía de lo más cordial. El pelo rubio de los niños fascinó a las recepcionistas del hotel, así que se fundían constantemente en eternas sonrisas.

–          Mama, que hace ese hombre tocando las tetas de esa señora.- Noa se estaba partiendo de risa e Ishi estaba mirando la tele con los ojos que parecían salirse de las orbitas.

–          Pero que habéis puesto.- Ángel apago de inmediato el televisor quitando el mando de las manos de Ishi

Resulto que el mando tenia el teclado dividido en dos, con uno accedías a la programación habitual, con el otro lado accedías a un canal porno. Y la ley Murphy hizo su efecto y el porno apareció como pantallazo. En fin, la escena de las tetas y el hombre fueron comentadas por los niños con sus risas durante unos días.

Cerca del hotel te podías perder por el mercado de comida, donde los mas variados alimentos y rarezas culinarias eran expuestas  en un arte muy peculiar, los olores inundaban tus fosas nasales, la boca te salivaba, te daban ganas, de tocar, de tastar, de probarlo todo sin dejarte ni un solo manjar. Algas, pescaditos, vegetales aliñados en salsas, conseguían un colorido y  sabor inigualable. Los tenderos troceaban en diminutos bocados, listos para llevar a la boca.

–          Ummm! Que rico este, puedo probar más.- Los niños disfrutaban de los puestos.

–          Quiero la receta, mami la pedimos.- Noa quería cada receta de lo que probaba

Compramos unos pescaditos, íbamos avanzando saboreando, cogiéndolos a puñaditos. En otro puesto elaboran brochetas de frituras diversos, el olor era delicioso y el sabor tan delicado. La disposición de cada producto estaba tan cuidada que ya solo ese arte al presentarlo, el aspecto del producto y la infinidad de alimentos del todo desconocidos te atraía cual imán, dando ganas de quedarse en el mercado hasta conseguir saborear un poco de todo.

Llegamos a un templo donde serenarnos, de nuevo esa calma, ese espíritu, ese bienestar, ese misterio que encierran los templos. El olor a incienso, las velas encendidas, el enorme cascabel sonando “clongggg” tras tirar del cordón, el agua de la fuente saliendo de la boca del dragón y un monje plácidamente escribiendo sobre un libro en esa belleza de letras estilizadas.

Festival Aoi Matsuri en el Palacio Imperial

Nos comunicaron que el festival tendría lugar en el Palacio Imperial. Cuando a un español le hablas sobre festival, a tu mente acuden todo tipo de imágenes alegres, musicales, gente, condensaciones, bullicio, movimiento, espectáculo, diversión….. ¿No se os ocurre algo mas?, pero os aseguro que no estábamos preparados para observar lo que sucedió en el desfile de Aoi Matsuri.

Llegamos temprano, como familia nos consideramos madrugadores, y la verdad es que a pesar de ser cuatro nos organizamos de tal manera que normalmente llegamos a tiempo a cada evento. Caminar por Kioto es de lo más agradable, el ambiente que se respira esta falto de ese ritmo desenfrenado que invade Tokio. El Palacio Imperial esta rodeado de cuidados jardines, los ciudadanos estaban preparados, las personas esperaban a ambos lados de una avenida central que partía directamente de la puerta principal del palacio. Habían extendido telas diversas, ocupando un espacio siempre ordenado, observando desde esa posición sentada con las piernas cruzadas. El vestir japonés puede ser de lo mas variopinto dependiendo del sexo, la edad, el día, largas melenas al viento, recogidos altos formando un moño, gorros, paraguas que evitan que les de el sol, caras pintadas de blanco, ropa holgada, cómoda, faldas muy cortas, piernas desnudas luciendo diminutos calcetines que terminan en blancos bordados. Guantes que cubren de las manos a los codos, dedos al aire. Caminan erguidas, elegantes, susurrando en un hablar prácticamente imperceptible.

Y el desfile se inicio en un mutismo impactante, sin música, sin gritos, sin baile, sin apenas moverse, los jinetes avanzando en sus mágicos vestidos, te hacían sumergir en la época en la que los caballeros lucían esplendorosos, las geishas bajo la sombrilla en esa belleza pálida, los colores de las telas, la presencia de los carruajes tirados por bueyes, la disposición de toda la marcha, el orden, ese silencio cortado por algún murmullo, el ruido de las ruedas de los carruajes al avanzar en un lecho de gravilla, el casco de los caballos, las niñas de cara pálida en esos alegres vestidos.

–       Donde estamos mami, no íbamos a un festival?.- Preguntaba Ishi, a quien le confundía tanto como a mi el silencio en un entorno festivo.

–        Bueno cariño, cada cultura celebra a su manera, y este desfile es precioso, quizás yo también eche  en falta un poco de ritmo.- Le contesté, sin convencerle.

–          Pues a mi me parece de lo mas aburrido, cuanto falta para que acabe, puedo ir a jugar allí a los arboles.- Ishi no encontraba magia ni intentándolo.

Finalmente la ultima carreta paso por delante del lugar en que nos ubicábamos, y la gente tal y como había aparecido, fue difuminándose en silencio, y la multitud marchó siguiendo diferentes caminos.

Recorrimos el Palacio Imperial, y a pesar de no poder acceder a él, disfrutamos de su magnifica estructura. Ishi y Noa jugaban a caballeros  persiguiéndose alrededor del recinto y en un momento dado Ishi dio salto tremendo hacia el muro del palacio y el sistema de alarmas le dio un susto tremendo. Ángel sorprendido bromeaba con él.

–          ¡Ay Ishi la que has liado!, ahora veras que saldrá la guardia del emperador, “ring, ringgggg,ringggg”.- La alarma no cesaba, se había accionado al detectar a Ishi tocando la pared del muro.

–          Aita ahora que hacemos, yo no sabia.- Ishi estaba asustado

La alarma finalmente ceso, los japoneses que vieron la escena nos miraban divertidos, tranquilizamos a Ishi, riéndonos los cuatro a la vez.

El arte de servir el té

La ciudad se extiende a lo largo del rio Kamo. ¿Sabiais que en Kioto surgió la ceremonia del te, el arte del Ikebana “el camino de las flores”, los jardines Zen, el tatami como cama, la construcción de las casa de madera…..? Los japoneses son capaces de convertir las cosas más sencillas en una obra de arte. Sus ciudadanos sienten que modernidad con tradición no tienen porque estar reñidas, que es posible mirar el futuro sin necesidad de perder todo lo aprendido en su pasado. Los “Kyoto Jin”, hombres de Kioto se esfuerzan en trasmitir a sus hijos la sabiduría aprendida de sus padres y abuelos. Por ello, para el japonés actual, Kioto es un lugar de referencia que les conecta con sus orígenes.

Mi padre es un amante del té, y desde niña me he visto rodeada del aura que se respira cuando una persona prepara té, es todo un proceso lleno de armonía, desde el color y forma de la tetera, el tipo de té, la persona con la que lo compartes, la magia de la persona que lo prepara y el arte de servirlo. El aroma que se desprende de cualquier taza de té me hace adentrarme en ese mundo infantil en el que adorabas a tu padre, acompañándole y observando mientras danzaba mágicamente y los elementos necesarios se mezclaban dando el sabor apropiado al agua transformada en una bebida con un sabor especialmente delicado.

La ceremonia del té, es una forma de ritual, donde el pequeño grupo de invitados disfrutaran de un entorno tranquilo, lleno de equilibrio, armonía y hospitalidad, donde cultura e historia japonesas quedan impregnadas en su cálido sabor. A partir de la ceremonia del té intentamos llegar a un caminar en la vida mas agradable.

  • Educación y buenas formas.
  • Sintonizar creando mejores relaciones humanas.
  • Ganar en honestidad y despojarte de miedos.
  • Camino hacia los gustos refinados.
  • Armonizar con las estaciones del año.
  • Hacer la vida cotidiana más agradable.

Un aura especial en el distrito de Gion

En el barrio de Gion el tiempo se detuvo, las casas bajas de madera, las calles estrechas, los puentecitos cruzando algún afluente, pareces pasear en su época de esplendor hace casi 300 años. El barrio nació hace 500 años pero cobro especial importancia en el siglo XVII, cuando las Maikos “aprendices de geishas” y Geishas empezaron a servir en las casas de té.

Os recomiendo pasear al atardecer por sus calles y disfrutar de un té en una de las casas de barrio. Es curioso como vas paseando por un fondo gris, edificios, metrópolis, pero al adentrarte en Gion puedes escuchar los espíritus de sus ancestros, los fantasmas de la antigua capital y te imaginas en esa huella del pasado conviviendo en el Japón tradicional que existía antes de abrirse al mundo occidental.

Las casas de té o “Okiyas” te abren sus puertas mostrándote tradiciones ancestrales. Las aprendices de geishas, “Maikos”, tan bellas, parecen muñecas, avanzando a pequeños pasos, de movimientos suaves, pausados, silenciosos en un equilibrio que parece imposible de mantener por mucho tiempo.

–          Que ricas estas galletitas, ¿Por qué tienen blanca la cara estas señoras? ¿De que van disfrazadas?.- Noa no dejaba de mirarlas asombrada.

–          Noa son como Mulan, no te acuerdas de la peli, se ponen guapas para casarse y encontrar un novio.- Ishi le explicaba sonriendo a la geisha.

–          No, son geishas niños, expertas en distintas artes japonesas, tiene que estudiar muchísimo….- Intentaba explicarles acerca de esas mujeres.

–       Pero ,es una carrera universitaria mami?.– Ishi quería profundizar en el que hacían.

Un ángel en el camino

El hotel en el que nos alojábamos no tenía más habitaciones disponibles, habíamos decidido pasar dos días más en la antigua capital. Kioto nos había robado el corazón. Pero tuvimos que cambiar de hotel.

Tras tanto ajetreo, un cambio más de hotel no supone nada, pero si que conlleva enfrentarte de nuevo al acarreo de las maletas y a ver la ruta de metro que te llevará a tu siguiente alojamiento. Coger un taxi en Japón puede resultar caro si el trayecto es largo. La verdad es que Japón es un país caro y mas si llevas un presupuesto ajustado. El nuevo hotel disponía de  un servicio gratuito de bus desde la estación de trenes, así que organizamos todo para llegar a la estación  de Kioto para tomar el bus de la 16:40. La estación es inmensa y la densidad de personas circulando en diversas direcciones te deja sin respiración.

 –        La parada tiene que estar por aquí cerquita.- Con las mochilas íbamos de un lado al otro de la plaza preguntando por el autobús que realizaba el trayecto al hotel.

–          Pues chico yo no lo se ver, si quieres yo me quedo aquí con las mochilas y los niños y tu ves a buscar donde esta ubicado.– Le propuse a Ángel para agilizar la búsqueda pues el tiempo se nos echaba encima.

Como he dicho otras veces, los japoneses tiene dificultades en entenderte en ingles, y por supuesto para nosotros el japonés era imposible, así que nos mandaron de un lado a otro.

–          No hay manera de que nadie nos indique donde tiene la parada el bus, entre que la gente no habla ingles y los que hablan un poquito no me saben indicar la maldita parada, esto es enorme, Diana.- La camisa de Ángel estaba empapada de sudor

Finalmente a las 16:45, hora en que sabíamos salía el bus de la plaza en la que estábamos y casi a punto de rendirnos, temiendo que tendríamos que esperar  al siguiente bus que no salía hasta las 18:00, se nos acerca una japonesa preguntándonos si nos podía ayudar. Su inglés era muy limitado, pero finalmente nos conseguimos explicar, nuestras caras de circunstancia lo decían todo, en la odisea de conseguir llegar a tiempo.  Le explicamos el percance, y acto seguido se puso en contacto con el número de hotel que le habíamos proporcionado, comprendiendo finalmente que es lo que sucedía tras conversar con el recepcionista.

–          Lo siento mucho pero habéis perdido el autobús y el siguiente no sale hasta las 18h.– La mujer parecía tan preocupada como nosotros, pero de pronto tomo una decisión y nos sonrió.

Estoy segura de que la señora no iba siquiera en esa dirección, pero nos comento que mas de una vez viajando se había encontrado en situaciones parecidas y siempre le habían ayudado, así que con mímica nos dijo que la siguiéramos, que nos llevaría en taxi, que no nos preocupásemos que ella lo pagaba, estaba encantada de conocernos y podernos ayudar.  Por ello, desde ese día, todavía comentamos que nos cruzamos con un ángel, quien no quiso aceptar que pagásemos el taxi, quien nos acogió con una gran sonrisa y nos mostró una vez mas la gran hospitalidad japonesa.

Una de templos

Los occidentales entendemos el progreso como incompatible con todo aquello cargado de tradición. En Japón saben convivir tradición, religión y tecnología sin perder los orígenes culturales repletos de historias y conocimientos pasados. Nunca he entendido el porque de mirar al futuro precisa renunciar de un pasado, al igual que nunca entenderé que asentar la cabeza sea sinónimo

de enraizarse en un sitio fijo y con un trabajo estable. Para mi el equilibrio entre pasado, presente y futuro supone una gran sabiduría. El respeto a los ancianos nos hace más sabios, valorar el presente y poder disfrutar de un futuro mejor.

En Japón pudimos comprobar como el Zen y la sociedad del consumo viven de la mano, los monjes budistas y las geishas caminando entre “mangas” y ejecutivos, y vestuario futuristas, los templos y jardines Zen frente a los hoteles capsula y los grandes edificios…. En fin una gama de colores tan diferentes, tan distintos pero siempre formando equilibrio.

Kioto, en esa gran metrópolis, dispone de templos que presumen antigüedad cargada de belleza. Los colegiales en sus uniformes desfilaban buscando respuestas. El trabajo de los jardineros en ese cuidado equilibrio, la naturaleza dejando de ser salvaje dejándose peinar por dedos sabios que guían sus ramas. Las composiciones, el arte apareciendo tras un cuidado delicado, la dulzura en la energía que guardan los templos, la sabiduría de tantos años transmitida de generación en generación.

Visitamos el Templo de Plata, “Ginkaku-ji” y el Templo de Oro “Kinkaku-ji”, el mismo día desplazándonos en la misma línea de bus, la 204, que paraba al lado de nuestro hotel. Que os voy a decir, simplemente no os lo perdáis, no es solo bello, es espectacular, percibes la espiritualidad, te sumerges en sus jardines, una imagen teñida de miles de tonalidades, sublime, increíble, indescriptible, te hace vibrar, y te hace sentirte especial como nunca lo has sentido. Y de nuevo encendí una vela, toque la campana y pedí por aquello que más deseo.

 

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Tokio, hacia el país del sol naciente

Con el sabor latino en la boca

Nos despedimos de Buenos  Aires con cierta nostalgia. Hicimos escala en Santiago de chile, donde pasamos la noche en un hotelillo no muy recomendable,  lo cual no ayudaba nada con el sentimiento familiar que reinaba, un tanto desangelado. Pero al fin y al cabo teníamos que pasar la  noche, cargar pilas y tomar el avión que tras cubrir una larguísima distancia, y una escala en Sídney,  nos trasladaría hacia  Tokio.

Y sin darnos cuenta habían transcurrido un sinfín de andanzas en este bello continente americano. Y como todo hay un inicio y un fin, Canadá, EEUU, México, Cuba, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil y Argentina, cada cual con sus particularidades nos había ofrecido realidades muy diversas, encuentros afortunados, relaciones asombrosas, paisajes de primera, kilómetros y kilómetros llenos de vivencias que la vida nos brindaba en nuestro incesable caminar. Y al hacer las maletas esta vez, nos dimos cuenta de que Noa e Ishi habían crecido de lo lindo. Las piernas de Noa cada vez mas larguiruchas,  el ratoncito Pérez había acudido a recoger varios de sus dientes de leche, Ishi necesitaba otro numero de zapatos, pues los dedos se resentían en esa bamba tan “regastada” tras tanto repiqueteo. Y aun sonando en nuestros oídos ese alegre barullo latino, esos abrazos especialmente cálidos, ese lindo hablar cantarín, nos despedimos desde las alturas en un último adiós. Caray! existen momentos en que los olores, sabores, colores, pasiones  y vivencias  se juntan y se expresan en una sola canción, y su melodía sonaba dulce, armónica, vital,  con un no sequé tan sentido que no te dejaba respirar.

Recién aterrizados hacia la embajada española

El viaje intercontinental fue largo, pero no se hizo para nada pesado, realmente la tecnología ha conseguido maravillas para poder distraerte en estos enormes aviones. Entre película y conversaciones, los snacks y las comidas iban desfilando, recuerdo seguir constantemente la luz de día, nubes esponjosas y disfrutar de esos rosados milagrosos que el sol puede transformar al desaparecer.

Un total de 14 horas de Santiago de Chile a Sídney  y 9 horas de Sídney  a Tokio. Llegamos a Tokyo a las seis de la mañana y fuimos del Aeropuerto al centro de Tokyo en autobús tal como nos había recomendado Jenny.

Una cola perfecta bajo un silencio espectral nos esperaba en la parada del autobús, con solo aterrizar y pisar el aeropuerto, ya te dabas cuenta de que todo era sutilmente diferente, organizado, pulido, armónico. Incluso nuestras voces con ese son increíblemente mas alto, y nuestros cuerpos moviéndose al expresar desentonaban bajo ese sigiloso estar.

–          Mira Noa estos señores están saludando al autobús, jajaja.- Ishi y Noa se inclinaban hacia adelante con los brazos pegados al cuerpo imitando a dos hombres que esperaban pacientemente que el autobús parase para colocar las maletas en el compartimento.

–          Si Ishi, impresiona verdad, veréis que en Japón el respeto, el orden, el silencio, la armonía, la disciplina se consideran esenciales. Su cultura tiene una manera muy propia de hacer las cosas.– Ángel intentaba explicar a los niños el porqué del saludo.

No se si fue una locura tras tantas horas de viaje, pero queríamos dejar solucionado el asunto de los pasaportes de los niños,  una cosa así solo se hace precisamente cuando llevas tantas horas de viaje. El autobús nos dejo en un hotel y allí a pesar de no tener alojamiento preguntamos si podían guardarnos las maletas, no tuvimos que insistir, rápidamente y con eficacia asombrosa las maletas habían desaparecido de nuestras manos, acostumbrados al típico batallar latino, nos quedamos sin palabras. Incluso el botones, en su perfecto uniforme nos acompañó hacia la salida más adecuada indicándonos como llegar a la embajada española.

–          Arigato, arigato- Nos despedimos de nuevo en ese lenguaje corporal que parece excesivo si tienes en cuenta lo poco que gesticulan ellos.

De  nuevo la suerte nos acompañaba, al entrar por la puerta de la embajada, un señor con traje y corbata nos saludo cordialmente “Hombre!!! una familia española”

–          ¿Os puedo ayudar en algo?, soy Miguel Ángel Navarro, embajador de España en Japón.- Nos tendió la mano y nos presento al cónsul, Eduardo otro español trabajando en la embajada.

Explicamos nuestra situación y el motivo de nuestro viaje. Conversamos durante un rato, tenían mas clientes que atender, y el  equipo  no solo fue de lo mas amable sino que nos traslado a España en un abrir y cerrar de ojos y agilizo los tramites con una rapidez inaudita. Hasta los japoneses que trabajaban con ellos tenían un no sequé español.

–          Jo, así da gusto. mil gracias por todo.- Nos despedimos contentos con el resultado y la calidez del trato.

Japón nos abre los ojos, aventuras en Tokio

Tokio, fue fundada hacia 1450 por el guerrero Ota Dokuan. No obstante existen vestigios de vida desde el siglo III a.c. Esta ciudad es fascinante, es la mayor ciudad del mundo, capital de las luces, donde los contrastes te pueden desbordar, siendo posible convivir la tradición milenaria japonesa y la más alta tecnología. Un laberinto de calles y grandes edificios, un ir y venir de una gran afluencia de personas vestidos en sus trajes más diversos, es sus creencias, en esa pirámide de valores tan particularmente nipona.

Los palillos y esa sabrosa cocina japonesa nos esperaban a la vuelta de la esquina. La comida japonesa  te seduce totalmente desde su elaborada presentación, su equilibrada composición y su exquisito sabor, color y olor. A veces es complicado decidirte por algún plato, sobretodo cuando desconoces el idioma y eres incapaz de distinguir que demonios contiene el nombre de las posibilidades del menú.

La cocina japonesa no es únicamente Shashimi, sushi o tempura, es mucho más completa y elaborada. Es una delicia dejarte llevar por tus sentidos y sumergirte de lleno en cualquier sugerencia. Cada uno de sus platos proporcionara a tu paladar el sabor  más delicado. Su gastronomía es un fiel reflejo de la cultura japonesa.

–          Se cogen así, pero como hago para que no se me resbale el arroz de entre los palillos.- Ishi y Noa se esforzaban dando vueltas entre sus dedos en esa nueva forma de llevar la comida a la boca.

Durmiendo entre piezas de Lego

Llamamos a Oskar, para saber a que hora quedamos en su casa. Desde el inicio de nuestras andanzas la familia sueca Fürstenbach se había puesto en contacto con nosotros, invitándonos a pasar unos días con ellos en el caso de que pasáramos por Tokio. Jenny, Oskar, Morten de 7 años & Mathias de 4 años viven en esta ciudad desde hace 2 años . La familia al completo nos dio una cálida bienvenida, entre cenas, consejos, juegos y ponernos al corriente de la cultura japonesa, a la cual estaban mas que adaptados. Fue una suerte poder contar con su ayuda pues íbamos mas perdidos que un pulpo en un garaje.

Nos pusieron al corriente, sin alarmarnos, de las altas probabilidades que teníamos de sentir un terremoto en Japón. La ciudad ha librado batallas constantes con los terremotos que han azotado Japón  a lo largo de la historia. Por ello, tanto su población como las construcciones se han adaptado para soportar fuertes temblores. De hecho es impresionante el equilibrio de respeto que consiguen entre naturaleza, belleza y su constante reto por convivir en armonía cuando esta les muestra su cara más adusta. Es un constante andar en la cuerda floja, con un caminar decidido, consciente, organizado y enérgico. Un caminar que se ha visto reflejado claramente tras el accidente de la central nuclear de Fukushima posterior al Tsunami de marzo del 2011,  su proceder durante todo ese periodo es digno de admiración.

Fue una suerte iniciar nuestros días en Japón, acompañados de esta familia, donde a parte de compartir nuestras vivencias y abrirnos las puertas de su hogar, nos adentramos en este mundo desconocido, sintiendo la presencia de cada uno de ellos que guió nuestros primeros pasos en Tokio.

–          Noa mira que habitación mas chula, hay un sinfín de piezas de lego, hacemos un castillo.- Los ojos de Ishi se iluminaron al descubrir la habitación donde íbamos a dormir, Mathias y Morten se unieron a la construcción.

Entre pescado y marisco

Estábamos del todo descontrolados con el jet lag, nos despertábamos de madrugada con los ojos como platos, sin ninguna intención de volverse a cerrar, “dichoso jet lag!!!”. Decidimos dejar en silencio la casa, y salir sigilosamente dejando que la nueva familia pudiese descansar sin tanto escándalo a esas horas intempestivas. El mercado de Sukiji, “Tsukiji fish market “, es el mayor mercado de pescado del mundo, y uno de los más grandes de alimentos en general. Fue impresionante y eso que no pudimos ver el despiece de los atunes, ya que el aforo es limitado y para coger número había que llegar allí a las 4:00 de la mañana según nos dijo un vigilante. Habiéndolo sabido de antemano, seguro hubiésemos llegado, pero preguntamos tarde, tras disfrutar de un fresco sushi acompañado con sopa de miso a modo de desayuno ¡guau, Que delicia!.

Los paquetes y cajas de pescado van circulando mediante unos vehículos un tanto extraños que se mueven ágiles, serpenteando por entre diferentes callejuelas, hay que tener cuidado, pues van con prisas en las entregas y  pongas donde te pongas siempre tienes la sensación de que a la que te descuides puedes interceder en su camino, y consecuentemente al entorpecerles te miran con cara de muy pocos amigos.

Los ojos van como locos, asombrados por el tamaño del marisco, de los atunes, de las diferentes especies de crustáceos, del sabor de las huevas, de la maestría de los vendedores al colocar sus mercancías, erizos, algas, peces globo, piezas de mejillones de tamaño descomunal…

Todavía con los sentidos desorbitados, tanto por el ajetreo del mercado como por los suculentos productos a la venta, paseamos por los alrededores camino del metro donde nos desplazamos hasta Akihabara,  barrio conocido como “la ciudad eléctrica”. Diríase una sub-ciudad tecnológica donde cualquier pieza electrónica puede resultar un algo especializado. Es impresionante la diversidad con la que te encuentras, videojuegos, robots, aparatos electrónicos, centenares de tiendas y locales especializados. Lugar donde las tribus urbanas se desenvuelven en un hábitat natural compartido, nerds, frikis, otakus… y un sinfín de grupos que sintonizan con diferentes movimientos culturales que ni sabia de su existencia.

Fue un día de lo mas distraído, al llegar a casa caímos agotados aun sintiendo no saber donde habíamos aterrizado.

Que mundo en el que vivimos, verdad aita.- Ishi se dormía explicando las anécdotas del día.

Divinos lugares, llenos de armonía

Si bien es cierto que Tokio es un fiel reflejo del enorme desarrollo que goza desde el final de la II Guerra Mundial, convirtiéndose en un importante centro financiero y tecnológico, también es cierto que no olvidan la importancia de convivir en armonía con la naturaleza. Encontrando la posibilidad de gozar de un sinfín de parques donde disfrutar de hermosos jardines, cuidados hasta el más ultimo detalle.

De esta forma descubrimos el palacio imperial, donde coincidimos con la salida del coche oficial del emperador y su familia, de hecho su residencia esta rodeada por frondosos jardines donde poder pasear.

 –          Noa, Ishi mirad al emperador de Japón y a la emperatriz, los veis allí, en ese coche, los que nos saludan.- Ishi y Noa en seguida levantaron sus manos diciéndoles adiós.

Increíble pero cierto, si hubiésemos ideado de antemano, no hubiese sido posible. Mas tarde nos desplazamos al parque Shinyuku Gyoen, donde las familias japonesas disfrutaban del domingo. Un poco de gimnasia, un partidito de fútbol, niños jugando a saltar la comba, magnificas burbujas de jabón, manteles dispuestos en la hierba daban pie a diferentes escenas familiares.

Para la cultura japonesa la vida es un continuo juego de opuestos, nacer y morir, blanco y negro, ying y yang. Opuestos que se complementan en un fluir constante en esa eterna relación entre el día y la noche. El paisajismo japonés tiene una fuerte base en el feng shui, intentando encontrar un equilibrio natural entre las energías del lugar, externas e internas. Piedras, arbustos, flores, plantas, rocas, el fluir del agua en ese eterno avance, las carpas, las tortugas… Sobriedad y elegancia, equilibrio y destreza siempre dotado de una gran simplicidad cargada de estética.

Con vistas a la ciudad desde el piso 45

El estar a diferente altura da pie a percibir los espacios desde perspectivas variadas. Ishi  en ese intento de parecerse a y seguir los pasos de su aita, de vez en cuando coge su cámara y fotografía diferentes momentos, quizás Ángel tiene fotos similares pero la altura y perspectiva desde donde se captan los mismos momentos varían y la foto queda enmarcada desde un ángulo distinto, lo cual identifica a su autor.

–            Hoy veremos Tokio desde las alturas.- Ángel nos lo anunció en el desayuno.

–           Volaremos en avión aita, si yo quiero volar otra vez.- Cualquier situación Noa la transforma en aventura  en esa inquietud infantil que le hace brillar de forma especial.

–            No chicos, subiremos al piso 45 de un edificio y desde allí disfrutaremos de las vistas.

Las alturas pueden proporcionar unas vistas impresionantes. En el piso 45 del edificio del gobierno hay un mirador al que puedes acceder de forma gratuita y disfrutar de las vistas de Tokio.

–          Mira Noa una foquita, que bonita.- Ishi se acercó a una mesa donde un bebe foca nos miraba con lánguidos ojos.

–          Oohhhh! Que suave, pero si se mueve, que susto, yo quiero una.- Noa al acariciar la foca percibió su movimiento.

En el edificio mostraban como habían ideado robots terapéuticos adoptando formas  de cachorros de animal, con el fin de proporcionar efectos fisiológicos, psicológicos y sociológicos en pacientes, niños y ancianos a través de un contacto físico con el.

Nos costó salir de la zona, algo inevitable no dejaba que nos fuéramos, el contacto con el bebe foca era de lo mas tierno y placido.

Tokio es una ciudad inmensa, los edificios en su eterna fortaleza a prueba de terremotos, las calles en sus encrucijadas, los rascacielos, los pulmones en ese tono verde dando un poco de vida a tanto cemento, los transeúntes llenando las calles, las bicicletas en un eterno rodar, los vehículos siguiendo un orden, las luces de los semáforos en un eterno ir y venir… movimiento, ajetreo, sincronismo. El monte Fuji se observaba a lo lejos en su grandeza, la ciudad latía en un ritmo propio, constante, una ciudad, un tipo de ciudadano, un ciudadano que normalmente ama el lugar que habita y lo hace suyo, una ciudad que protege, que acuna, crece y envejece al mismo ritmo que los seres que la habitan, que sufre transformaciones en cada desarrollo. Una ciudad emergente, acelerada, adornada en sus luces de neón, los templos escondidos que aportan esencias del pasado, que purifican espiritualmente ese stress enloquecido. Una ciudad, una cultura, un ciudadano, los japoneses de Tokio.

Un Japón urbano lleno de tradiciones

El barrio de Asakusa es uno de los barrios más tradicionales de Tokio. Calles estrechas, casas bajas, construcciones tradicionales. Su vecindario contiene historia, donde el comercio turístico se desencadena a pocos metros de un conocido templo budista Sensōji, donde nos encontramos con la diosa Kannon, la divinidad de la misericordia. Antes de entrar al templo nos llamó la atención el fluir de las personas que se dirigían a un

gran incensiario donde los japoneses realizaban un ritual con incienso, sus manos oscilaban en círculos atrayendo el humo hacia sus cuerpos, que se desprendía de las tres varitas “presente, pasado y futuro”. Moviendo las manos y purificándose mediante ese humo blanquecino, lavando sus caras y sus cuerpos en búsqueda de mejorar los males que padecen.

         – Que perrito mas bonito, puedo tocarlo.- Noa se enamoró de un perro que permanecía sentado en las escaleras del templo.

         – Por supuesto, ¿como te llamas?.- Entablamos conversación con el dueño del perro, contándole anécdotas de nuestra llegada a Japón, nos regaló un dragón con cascabel explicándonos que nos protegería durante el resto del viaje, el 2012 es el año del dragón.

En el barrio se palpa ese ritmo desenfrenado propio de la ciudad y sus habitantes, y desprende magia en sus contrastes, religión, budismo, comercio, consumismo, pasión por descubrir el valor esencial, misterio en sus tradiciones ancestrales,  geishas enfundadas en sus trajes, caminando a pequeños pasos, hombres con corbata acelerados, un hombre de negocios tirado en el suelo, probablemente ausente tras intentar olvidar sus demonios mojados en el alcohol, una boda, un novio y una novia luciendo kimono en su “rickshaw”, saliendo del templo. Nos sentamos en las escaleras tras saludar a la diosa, tratando de descubrir como se vive en esa parte del mundo donde cada detalle nos asombraba, Marte, Júpiter, Saturno, Japón.

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Buenos Aires, entre tangos y asados

Estancados en Rio Gallegos

De El Calafate tomamos un autobús a Rio Gallegos, para empalmar con un vuelo que nos llevaría directos a Buenos Aires a una hora intempestiva, las 2:00am. A veces el tiempo de espera en los aeropuertos pasa veloz, normalmente te entretienes de formas dispares, tiendas de ropa, recreándote en las diferentes posibilidades de perfumarse, maquillarse o acicalarse con alguna de esas cremas tan pringosas de las que solemos disfrutar las mujeres, cafeterías en nuestras pequeñas o grandes conversaciones, librerías husmeando las posibilidades de algún gran best seller, jugando a cartas, la típica baraja española o las que están de moda en la jerga infantil: “pokemon”, “gormiti”, “animals”, “el Uno”…etc. También se puede proponer el particular “veo veo, que ves” con el que disfruta tanto Noa, estar en silencio observando las diferentes escenas…… y un sinfín de oportunidades diversas. Ahora bien, cuando te enfrentas a horas intempestivas, un aeropuerto liliputiense con apenas una cafetería que abría y cerraba según vuelos programados, las posibilidades quedan mucho mas limitadas. Finalmente, llegaron las tan esperadas 2:00 am, por supuesto Ishi y Noa estaban roques.

–          Por problemas climatológicos, el vuelo Rio Gallegos-Buenos Aires queda cancelado hasta las 6:30 am de mañana.- Ángel y yo intercambiamos miradas.

–          No puede ser, oh no, por favor, no he oído bien.-  Me estaba empezando a impacientar.

Pero si, era real, así que nos fuimos directos a un hotel donde, por cierto, nos cobraron dos noches habiendo estado siquiera un día, pero por hora correspondían dos noches. Hacia frio o bien todos estábamos medio destemplados, pero no, hacia un frio del carajo. Hacia las 4:30h del día siguiente, nos desplazamos de nuevo al aeropuerto, a las seis pasamos a la sala de embarque y a las 6:30 am….

–          Señores sintiendo mucho las inconveniencias, el vuelo Rio Gallegos-Buenos Aires queda cancelado por niebla, las condiciones climáticas no son las adecuadas, esperamos su comprensión.- No nos lo podíamos creer.

–          Quilombo, quilombo, quilombo, sigamos juntos compa, quilombo, quilombo, sigamos juntos compañeros, no nos pueden dejar así tirados.- El murmullo se convirtió en un escándalo, la gente estaba enfadada de verdad y con razón, parecía una broma de mal gusto.

La gente quería una respuesta concreta a la salida de nuestro vuelo, pues parecía que no habría salida hasta dos días mas tarde: “quilombo quilombo”, no nos podemos ir hasta asegurar que el vuelo sale cuando desaparezca la niebla, y de esta forma, entre este desbarajuste y un tanto cansados aprendimos el significado de la palabra “quilombo”. Los argentinos son demasiado…. la sangre latina fluye a mansalva.

“En Uruguay, Argentina, etc. significa prostíbulo y también lio, tal como se define más arriba. Pero esa denominación es prejuiciosa ya que quilombo se toma del portugués, que a su vez la tomó de lenguas africanas, y así se denominaban los lugares lejanos, de difícil acceso, donde se refugiaban los esclavos que huían de sus patrones. La organización de estas comunidades era en especies de repúblicas muy ordenadas y con un fuerte sentido de la libertad y de la disciplina. Probablemente los esclavistas usaron la palabra quilombo como sinónimo de desorden para desprestigiar a esas organizaciones.”

Con el tiempo, quilombo era la palabra para designar a un prostíbulo. Y finalmente ha ido derivando y se aplica a todo aquello que resulte un lio, un tremendo caos.

Ante una habitación desordenada «Qué quilombo que hay», ante una vida llena de problemas «Mi vida es un autentico quilombo», ante una persona que grita, con mal comportamiento «Usted está haciendo quilombo»…

Como todo en la vida, las situaciones mas comprometidas terminan dando lugar a otros acontecimientos, la presión no se puede mantener de forma constante, no solucionas nada y termina todo en incomprensión, así que los ánimos se relajaron consiguiendo un avión que salía a ultima hora de la tarde. Decidimos hacer tiempo en el aeropuerto, teníamos un día largo por delante. Por deciros algo, conocimos e intimamos con todos los pasajeros, Ishi hizo buenas migas con tres mochileros, quienes le enseñaron un nuevo juego de cartas, los dos hermanos jugaban a ir en patinete con el carrito de las maletas y Noa hizo un amigo de sesenta y pico años, según ella.

Couchsurfing de emergencia

Entre tanto, a cada cancelación llamábamos a Andrea poniéndole al corriente de la situación. Andrea, una enfermera oncológica, nos había dado el visto bueno a alojarnos en su casa los próximos tres días. Pues Romina y Tere la familia que nos esperaba en Buenos Aires no podía acogernos hasta el fin de semana.

Por fin en casa, Andrea nos abrió la puerta presentándonos al gracioso y enérgico Franco, de cuatro años. Nos relajamos compartiendo anécdotas, mientras Franco jugaba con Ishi y Noa en su mundo de superhéroes.

–          Yo soy Spiderman ¡Scrunch!.- Ángel recibió un mandoble en el estomago

–          Chico estas fuerte, que superhéroe, ven que te doy un volteo.- Ángel se recupero del golpe y todos reímos.

Era tarde y estábamos cansados, pero al mismo tiempo, la energía de Franco despertó las cabezas adormiladas de Ishi y Noa. El niño estaba entusiasmado con tener otros dos niños con quien compartir su habitación. Andrea nos sirvió un café y empezamos a dialogar. El mundo de la enfermería crea una sutil unión imposible de separar. Teníamos mucho a compartir, siempre encuentras un lenguaje común entre personas de una misma profesión.

Caminando por la Boca

Que bien, por fin en Buenos Aires, solo por su nombre ya te da ganas de conocer y adentrarte en esa manera tan particularmente suya. Por un lado, nos encontramos con una ciudad inmensa y cosmopolita, donde su gente te conquista en ese sabroso movimiento continuo, en esa energía tan dinámica, ese hablar e intentar atraer tu atención, donde cualquier tema se puede convertir en una batallada conversación, donde la calidez y espontaneidad están a la orden del día y donde nada surge como lo esperado, en cualquier momento, todo puede cambiar y la tortilla darse la vuelta.

Franco, Ishi y Noa estaban de lo más enérgicos, tras su primera noche juntos habían establecido un sistema de juegos, Noa se desvivía por los puzles, Ishi y Franco en sus batallas contra los ultrapoderosos superhéroes.

La Boca es uno de los Barrios de Buenos Aires, Capital Federal. Posiblemente el barrio con más color de toda la ciudad. Te tropiezas sin querer con el conocido Caminito en su colorido de variados tonos. Pero si preguntáis a su gente, descubriréis que todo tiene un sentido en ese pasar del tiempo. La Boca fue un barrio de inmigrantes a orillas del río Riachuelo. La vida de estas gentes no era muy fácil en aquella época, y al no tener suficiente dinero para comprar la pintura de sus casas, utilizaban los sobrantes de las pinturas con el que se pintaban los barcos. Puertas y ventanas con lilas o verdes, azules, paredes combinadas de amarillos, naranjas, rosados, pintadas con personajes dando mas vida al lugar. Por ello el barrio fue tomando ese multicolor característico que lo hace distinto, que lo hace vibrar en una sintonía diferente, así que las dificultades atrajeron el color, y la melancolía la disfrazaron de tango.

Si nos damos cuenta, los colores están bien relacionados con las emociones, yo diría que las despiertan, llenándonos de euforia o lamentos, vistiéndonos de negro, grises, rojizos, tonos pasteles o la belleza de los lilas. El color atrae la belleza o la hace palidecer casi sin percibirlo. Que bueno que esos inmigrantes supieron instintivamente de su fuerza y se recrearon en sus paredes pudiendo poner una nota diferente en la precariedad de sus vidas.

Pero la Boca es mucho mas que los colores del Caminito y el turista, la Boca es cultura, es vida bohemia, es trabajo duro, es salir adelante cuando otros se quedarían atrás, es Tango con ese movimiento que desprende pasión, romance, atracción. La Boca son las personas que la hacen suya, es orgullo del futbol porteño, es ese amor por Maradona, es su Bombonera con esos colores “Amarillo y azul”. Son aquellas casitas típicas con aire y construcción de barrio de puerto, son esos niños, colegiales que van adentrándose con su libreta en mano buscando raíces, saboreando de su cultura disfrazada entre el color.

–          Bueno amigos ahora si queréis podemos desplazarnos en metro, seguro tendréis una grata sorpresa.- Andrea nos miraba con picardía.

Y así nos adentramos en un metro antiquísimo, considerado patrimonio cultural, y nos sorprendimos en ese interior de madera, en esos vagones conservados desde 1915, los niños en primera posición delante de todo observando las vías, riendo, contándose historias, maravillándonos con su funcionamiento, con su estado, en esa visita al pasado en ese presente 2012. El atardecer nos iba ganando terreno, el final del día estaba por llegar, y en un último recorrido nos dejamos fascinar por el ambiente del mercadito callejero en el barrio de San Telmo. Y de nuevo, rodeados de gente, callejeamos mientras que la mirada se nos escapaba en las innumerables posibilidades de compras variopintas.

Parque del Centenario

Segundo día en el departamento, junto con Andrea y Franco, el cuarto de franco se ha transformado en un continuo ir y venir de juguetes, las tres camas una seriada de la otra, con sus fundas de dibujos infantiles. Risas, golpeteos, y de repente un silencio sospechoso. Observamos la lámpara de papel del techo con un trasquilón.

–          Hey chicos ¿Qué ha pasado?.- Andrea entró en el cuarto y conversaba con su hijo, los tres en silencio con cara circunspecta.

–          Yo no he sido, yo no he sido, yo no he sido.– Como en cualquier familia de vecino nadie había sido el culpable.

Salimos a la calle, con lo cual esa energía se fue calmando, gran griterío, fuimos en búsqueda de uno de los buses para llegar finalmente al Parque del Centenario. La verdad es que en Buenos Aires puedes disfrutar de una gran cantidad de parques por los que caminar y ver diferentes escenas de la vida cotidiana, del argentino en su estado de relax.

Y como siempre, los niños buscan otros niños con los que jugar, Ishi se integro a un partidito de futbol, Noa prefirió jugar a escalar entre la construcción de unos columpios, y Franco con sus súper héroes prefería engatusar a su mami para que le llevase al tiovivo.

Una música estruendosa se escuchaba desde lo lejos, la verdad sea dicha, no se si querían conquistar  a la gente, o generar tal cantidad de ruido para finalmente hacer el parque suyo. A veces hay que tragar de todo, y lo que algunos llaman música otros lo consideran un ruido infernal.

No recuerdo que día era, pero si que era festivo y en el parque había mucha vida, un gran ajetreo y una exposición de una feria artesanal de la que no se podía perder partido. Era del tipo de rastro con mercancías de segunda mano, todo tipo de bisutería de estilos dispares, ropa hippie con esos colores tan vivos y una serie de antigüedades de lo más curiosas.

Romina, Tere, Mathias y Santiago

Hablar de nuestros días en Buenos Aires es imposible sin antes hablar sobre una familia que nos conquistó en un abrir y cerrar de ojos, dos mujeres generosas, vitales, amantes de la vida, verdaderas, comprometidas, desvividas por sus dos hijos a los cuales inundan de un amor incondicional, cada uno de ellos sin saberlo nos entregó un trocito de su corazón.

“La escuela es uno de los ámbitos privilegiados para promover a la diversidad como un valor y el respeto a las diferencias entendiéndola como una fuente de riqueza y de crecimiento.

La diversidad sexual, genérica, étnica, religiosa, política, cultural y social siempre estará presente en la vida de los niños y niñas.

Aprender a respetarla y valorarla es una de las grandes enseñanzas que la escuela puede darles”

Familias comaternales; Lesmadres

Nos adentramos en un mundo especial, donde “especial” como bien dice Mathi no significa nada malo, sino todo lo contrario, donde “especial” es entrar en un mundo mágico donde el amor incondicional es el valor más absoluto.

–          Soy un hijo de dos mamas, ¡que todo el mundo lo sepa! Tengo dos mamas.– Mathi de 10 años lo ha tenido claro desde siempre y desde los cinco años se expresaba tal cual. Lo que realmente importa es ese sentirse amado.

Y que familia, que alegría verlos como fluyen en sus días buenos y malos, en sus discusiones y sus alegrías, en sus ganas de abrirse paso en este mundo donde la incomprensión a veces hace daño, pero donde cuando ves realmente el camino encuentras una felicidad siempre presente. Mathias es un amor, de presencia seria, con un gran fondo, de mirada tímida, un hombre en un cuerpo de niño, sereno, con esa mirada que parece verlo todo.

Y Santi, el pequeñajo de la familia, te conquista sin apenas abrir la boca, tiene un don especial, donde el humor parece fluir con sus movimientos y en sus palabras.

–          Tede, Tede, Tede, escucha, que te voy a comer, espera, que te como otra vez.– Siempre en busca de ser escuchado en esa original forma de hablar arrastrando la d.

–          No, a quien si que me voy a comer va a ser a vos, no me provoqués, no me retés, que me enciendo y voy a por este pequeñajo entrometido……- Ya la tenían liada, en cuanto llegaba Tere, Santiago ya no tenia suficiente con su querida Romi, tenia que conquistar también a Tere.

Rencuentro con la profesión

Amo mi profesión, la enfermería es un mundo apasionante del que nunca te puedes llegar a cansar, me encanta estar rodeada de niños, me fascina todo lo que conlleva su despertar, su crecimiento, ese vinculo tan especial junto a sus padres, darles seguridad y cariño cuando están enfermos y aportarles lo necesario para su crecimiento en esa constante lucha hacia el mundo de los adultos. Por ello, me fuí decantando por la enfermería pediátrica, la cual ha formado parte de mi vida desde que empecé a trabajar, tanto en el ámbito hospitalario como en ese cercano y apasionante mundo de los centros de salud. Por otro lado, la vida me ha llevado a finalizar mi licenciatura de psicología, carrera que aporta a mi formación como enfermera mayor seguridad y una visión con una perspectiva diferente.

De nuevo, a veces cuando escribo, me despisto en mi relato, pues pienso que un punto importante en este momento en el que estamos, pero quizás pensareis.

–          ¿Y porque demonios nos explica todo esto ahora? ¿Que tiene que ver con su viaje?.- Vosotros los lectores, los que seguís nuestras andanzas y nos ponéis una sonrisa en la boca con vuestros comentarios.

Pues la profesión, cuando uno la disfruta, es otro de los aspectos que a mi particularmente me pueden poner nostálgica: el día a día con mis compañer@s de trabajo, las conversaciones y dudas con los familiares de los niños, el coger en brazos a un bebe mostrando a su madre como instintivamente su boca al rozar el pezón se abrirá y empezará a mamar, los talleres de masaje infantil, los de lactancia, el seguimiento de un prematuro, las actividades en las escuelas…..mis practicas de psicología junto a Carmen, que me ponía el camino mucho mas fácil viéndola como se relacionaba con los niños en su querer saber un poco mas de ellos.

En Buenos Aires, me topé con mis dos profesiones, Andrea como enfermera y Romina como Psicóloga. Y los astros se volvieron a unir y Romina me invitó a pasar una mañana en el hospital donde trabaja como psicóloga practicante del psicoanálisis, con pacientes, niños internados, pacientes de terapia intensiva, pacientes maltratados… Y así paso la mañana fugaz, entre sus compañeros de trabajo, los cuales me cuidaron como una mas del equipo, no dejándome pasar ni un solo rato a solas. Y los pasillos del hospital con sus innumerables anécdotas que contar, el trajín del ir y venir, el abrirse de nuevo la puerta de la consulta, el cafecito entre colegas, el subir a planta y preguntar por ese paciente que el otro día necesitaba de vos…. Todo ello me trasladó a mi época hospitalaria y a saborear de nuevo todo lo que implica nuestra profesión.

Piratas, una loca aventura

Angel, Ishi y Noa estaban de nuevo en una de esas largas excursiones para dejarme tiempo para escribir en el blog. A veces es increíble lo que me quejo, pero claro el escribir se va convirtiendo en un hobby, y todos los hobbies llevan tiempo, y si de algo no disponemos en este viaje, es de tiempo.

Es curioso  pues una de las preguntas habituales que nos hacen en el camino es “si estamos de vacaciones”, bueno eso los que no conocen que llevamos tanto tiempo viajando, los que lo conocen nos hacen la segunda pregunta del millón ¿Cómo nos financiamos?, a lo cual yo siempre respondo si se saben el cuanto de las habichuelas mágicas :).

Ahora en serio, la idea de vacaciones es impensable en un viaje que dura más de un mes, de hecho una de las estadísticas que más me impresionaron al conocerlas, fue que el número de divorcios aumenta tras el periodo de vacaciones estivales ¿Lo sabíais?. La convivencia viajando es increíble, las relaciones o crecen o caen en picado. Es un día a día, lleno de trajín, de cambios, de dialogar sobre que hacer los próximos meses, es la organización, el equilibrio entre lo que quieren los adultos y lo que quieren los niños. Es el reto constante por intentar mejorar en un simple “homeschooling”, por saber apreciar los pequeños detalles, por no dejar de escuchar los enfados de Noa o Ishi, pues siempre tienen un significado escondido. Es el dialogo y batallas campales con tu pareja cuando no coincides, el comunicarte con tu familia y amigos, es conseguir dialogar con un nuevo colegio, es aprender a relacionarte con una familia diferente, es conocer culturas, a veces lejanas, desconocidas, es superar barreras lingüísticas, es ver la vida con esos ojos de niño o a través de las “gafas de ver” que me cuenta mi amiga Anina, aquellas gafas que nos dejan observar el mundo en su lado de la botella más lleno.

Y ¿Dónde estábamos? Ah si… Ángel tenia un día de lo mas movidito, intentar renovar los pasaportes de los niños, en la embajada española. Los pasaportes no estaban caducados pero en algunos países piden un margen como mínimo de seis meses antes de su fecha de caducidad.   Resulta que tras tremenda liada de ir y venir, fotografiar esas caritas lindas y demás milongas, los de la embajada les dijeron que el tramite que podían hacer es solo del pasaporte antiguo, es decir, el que no es digital y con el que algunos países no te permiten pasar aduana.

Si hubiese podido mirar por un agujerito en aquel momento, seguro que la cara de Ángel lo decía todo, pues cuando se va de excursión el solo con los niños, todo acaba siendo una aventura. Y lo de aventura siempre me recuerda a esta bonita canción.

Una aventura es más bonita

si no miramos el tiempo en el reloj

Una aventura es más bonita

cuando escapamos solos tú y yo.

 

Una aventura es más bonita

si hacemos creer a los demás que no hay amor

Una aventura es más bonita

si existe dueño para cada uno de los dos.


Reventamos, estamos que reventamos

cada vez que de frente nos miramos

y los pies bajo la mesa nos tocamos

y un beso robado queda siempre como adiós.

Grupo Niche

Y como todo en la vida, finalmente se relajó, renegó de renovar el pasaporte en Buenos Aires, no seria Angel si no renegase. La renovación seria en Japón, fueron a comer e hizo feliz a los niños regalándoles una tarde en el cine, pudiéndose sumergir en esa gran pantalla donde la magia comenzó cuando las luces se apagaron y con letras doradas aparecia el titulo de la película en 3D, “Piratas, una loca Aventura”.

Un día en la escuela de Mathias

Romina había conversado con la directora de la escuela de Mathi sobre nuestro proyecto educativo y sobre la posibilidad de explicar en la clase de Mathi nuestra experiencia como familia dando la vuelta al mundo. Así que ese día, Ishi se incorporó a la clase de su amigo porteño enfundados ambos en sus batas de colegiales.

–          Mathi, porque se hace esto con la bandera, en mi colegio no lo hacemos.- Comentaba Ishi al inclinarse cada niño sobre la bandera argentina y saludar a su bandera “nunca te olvidare bandera”.

–          Pues bueno, aquí lo hacemos siempre, tras hacer la fila y antes de entrar en el aula, significa que amas tu tierra.– Ishi estaba impresionado con el saludo.

Mientras, Noa y yo nos presentábamos a la directora, una mujer encantadora quien tras conocer un poco más sobre nuestro proyecto y sobre las batallitas de lidiar con la educación de los niños me recomendó dos libros que nos servirián como guía en este próximo curso. Teníamos que comprar los libros necesarios en lengua castellana antes de  volver a cruzar de nuevo el charco en busca del continente asiático.

El profesor de la clase de Mathi nos estaba esperando con un mapamundi colgado en la pizarra y con una bola del mundo sobre la mesa, y de esta forma con Noa entre mis piernas, pues sigue de lo mas vergonzosa cuando iniciamos una charla en una clase, nos presentamos a esa enérgica clase, donde los niños gozaban con nuestra historia y en la posibilidad de coger sus mochilas y partir junto a nosotros.

–          Bueno chicos, ha sido un encanto compartir este ratito con ustedes, Noa y yo nos vamos, les guiñé un ojo y les dije “cuiden de Ishi”.- y la puerta se cerró y dejamos atrás ese griterío propio de una clase con niños de 10 años antes de salir al recreo.

Visitando Buenos Aires

Buenos Aires es una ciudad con encanto, el pasear por sus líneas subterráneas, el conocido “subte”, donde es inevitable no dar con Mafalda. ¿Recordáis a Mafalda?, ese ser encantador, redondeado, con esos mofletes que te dan ganas de besar, esa niña tan morena, tan preguntona, tan entrometida con el mundo adulto, ese ser tan maravillosamente bello, de altos ideales, defensora de las causas justas….

Si todavía no la habéis descubierto os la recomiendo sin ninguna duda. Y si queréis, os podréis sentar a su lado en uno de los bancos del barrio de San Telmo, donde con un vestidito verde y su divertida cabellera te contará alguna de sus anécdotas, o te hará alguna pregunta para dejarte sin palabras.

«No tiene importancia lo que yo pienso de Mafalda. Lo importante es lo que Mafalda piensa de mí».

Julio Cortázar

 «Puesto que nuestros hijos se preparan para ser, por elección nuestra, una multitud de Mafaldas, no será imprudente tratar a Mafalda con el respeto que merece un personaje real».

Umberto Eco

 «Después de leer a Mafalda me di cuenta de que lo que te aproxima más a la felicidad es la quinoterapia».

Gabriel García Márquez

Esta ciudad se ha de recorrer de arriba abajo, o de lado a lado, o bien dando toda una vuelta, que mas da, en cada rincón encontraremos algo que nos hará abrir de nuevo los ojos, las pintadas en las paredes, las tiendecitas, los mercadillos con esa vida tan particular, ese aire cultural, su gente, los autobuses en sus rutinas de ir y venir.

Existen un sinfín de alternativas diversas, pasar todo un día disfrutando del delta del rio Paraná, en Tigre, recorrer el jardín Japonés rodeado de un sinfín de jardines, para llegar al parque Tres de Febrero donde de nuevo nos dedicamos a hacer cabriolas junto a Noa, mientras Ishi iba danzando en uno de sus partiditos de futbol. Una niña tratando de bolar una cometa, los lagos, la Rosaleda en ese oloroso jardín de rosas.

Comimos en un restaurante del barrio chino, compramos tofu en una de esas tiendas donde todos los productos te parecen de lo mas extraño y regresamos a casa. No sin pasar por una peluquería de barrio donde a Ishi le cortaron el pelo.

Asado en Ciudad Evita

El coche iba hasta los topes, entre lo necesario para el asado, los niños, los no tan niños, es decir toda la “troupe” y sus artilugios, en dirección hacia Ciudad Evita, donde vive Isi, la abuela de Romina, nos esperaba un maravilloso día en familia.

–          Pásame el escarabajo, lo quiero estudiar de cerca.- Tere en el ultimo momento antes de entrar en el coche compró el ultimo numero de la colección de bichos, Mathi estaba fascinado con ello desde su descubrimiento.

–          No, lo “quiedo” ver yo y Noa, es mio.- Santi reivindicaba su derecho de tener la revista y el bicho incrustado en resina entre sus manos.

–          No mami, no se lo paséis a ellos, me arruinan las revistas, son unos pequeñajos y no las tratan bien.- Mathi protestaba.

Y así seguimos el resto del día, entre un fabuloso asado que consiguió Tere, una “abu” la mar de enérgica, con un humor muy sutil, el juego de los niños, sus enredos, alianzas y peleas, sus risas y conquistas. El sabor de esa carne recién asada, el mate, los helados de diferentes sabores, el favorito argentino, ese azucarado sabor a dulce de leche. Las conversaciones alrededor de la mesa, los platos y tenedores en su tintinear, las carcajadas tras la historia del nacimiento de Mathi, la anécdota de que “abu”, esa madrugada quedo encerrada en el coche, mientras que Romi era ingresada a punto de parir. Solo se percataron de que seguía encerrada en el coche cuando Mathias finalmente nació, una larga espera. Y finalmente, esa clase de conducir, Romi se examinaba en breve de la práctica y estaba de los nervios, así que le propuse hacer unas practicas por el barrio. Excepto por la sensación de ir a una velocidad de “tortuga reumática” pasó con creces la lección automovilística.  Y regresamos de nuevo a ese “hogar dulce hogar”, donde Santi y Noa nos deleitaron con un concierto en la oscuridad.

Un inciso “Las chicas”

El día que conocimos a esta familia, su casa estaba en la más plena oscuridad y tenían que partir hacia un encuentro con amigos. Tere estaba un tanto camuflada entre el hollín y grasa tras intentar reparar la persiana de madera que había caído tras un encuentro matutino con “Las Chicas”. La verdad es que no me quedó claro finalmente de quien fue la culpa, pero si de la vitalidad de las tres catalanas que habían pasado por su casa y a quienes conoceríamos nuestra ultima noche en Buenos Aires.

–          Uhhh! La que liaron, son tremendas, una bomba, no paramos de reir con ellas.- Romi y Tere nos contaban el paso de las tres mujeres.

“Las chicas”, como las solían llamar Romi y Tere, son un trio de tres catalanas con las que coincidimos una sola noche en su casa. Alegres, llenas de entusiasmo, dicharacheras, imposible de definir su edad, a mí me resultaba imposible seguirlas con solo escuchar sus andanzas. Más que visitar los lugares y recorrer Buenos Aires, fulminaron cualquier recorrido con una energía desbordante y aun, al final del día, se quitaban sus zapatillas deportivas, para tras una ducha y un pequeño snack adaptarse sus zapatos de baile y salir en busca de una noche más de tango.

Lejos de nuestro hogar, Romina, Teresa, Santiago y Mathias nos hicieron sentir como en casa. Con sus conversaciones, risas, paseos por la Boca, y buenos consejos sobre milongas, rutas, transportes y demás, nuestra estancia ha sido fácil e increíblemente agradable.

Gracias a ustedes hoy tenemos más buenos recuerdos que contar…hasta pronto!

«Las Chicas»

Tras nuestra partida hacia Chile

Romina y Mathi se despidieron a primera hora, mochila en mano, y bolso en bandolera dispuestos a emprender sus labores diarias. Romi hacia su querido hospital, donde algún paciente seguro esperaba de ella algo más de claridad. Mathi hacia la clase con la que compartimos un día de lo más especial. Tere y Santi dos horas mas tarde nos acompañaron a coger un taxi, de nuevo las maletas, esa mirada tristona en nuestras caras, abrazos alargados, cálida presión entre dos cuerpos, sabiendo que tenemos que decir adiós, pero sin realmente quererlo.

–          Hasta la vista guapísimos, nos vemos en Barcelona.– Nuestras manos se levantaron moviéndose suavemente hacia ambos lados.

Como os he contado, muchas veces las relaciones que establecemos en el camino son el mayor tesoro que estamos recibiendo a diario. Los lugares que cruzamos son hermosos, llenos de encanto, fuerza, belleza, pero las personas, que gozada poder disfrutar de cada una de ellas. Sus ilusiones, sus pensamientos, sus valores, su manera de ver la vida y disfrutarla, su generosidad, sus ganas de compartir.  Pues, que deciros, por supuesto que en el sendero que estamos trazando inevitablemente tenemos nuestros altos y bajos, nuestras incongruencias y miedos, ganas de regresar  a casa o de volver a tomar ruta hacia algún lugar desconocido. Cuando eso me sucede, pues soy yo la más nostálgica de la familia, miro de nuevo el blog, me dejo llevar por las vivencias al releer lo escrito o sumergirme en las fotos que tan delicadamente va plasmando Ángel.

Y entonces todo vuelve a encajar, cada pieza del puzzle vuelve a colocarse y mis ganas de conocer este mundo se renuevan de una energía inmensa y alegre.

Romina es una mujer que comparte una visión de un mundo que se asemeja inmensamente a mi forma de ver la vida: por un lado su esencia desprende un algo especial, su calidez desborda generosidad, la pasión por su familia emana belleza, su lucha por la incomprensión trasmite sabiduría y como dice ella en su libro Mamis por dos; Romina María Reinaudo, si uno se anima a transitar el camino que elije a recorrer, se llega inevitablemente a la felicidad.

Caray si fuimos felices conviviendo en su pisito de Buenos Aires, entre sus risas, las actuaciones de Noa y el dulcísimo Santi, el día que pasamos con la abu, la abuela de Romina, el asado argentino, la impresionante energía que desprende Tere, Mathias e Ishi compartiendo secretos, nuestras conversaciones nocturnas, mi día en el hospital con los colegas de Romi, desayunos, postres idas y venidas…… que gran familia comaternal.

Amigos queridos: por cualquier lugar de la casa que vayamos… hay cosas de ustedes: el elefante de Noa, una notita que Ishi le dejó a Mathi, su campera, el azulito que Noa dejó, Mujeres que corren con lobos con una dedicatoria hermosa… sé que debían seguir viaje, lo sé, pero no se imaginan lo que los extrañamos, porque la casa quedó muy silenciosa y no se si es que hoy tuve un mal día, pero estuve sensible ( te hice caso Diana y me fui al gimnasio) Creo que la experiencia de Couchsurfing es maravillosa, a medida que vienen nos pasa que nos sentimos tan a gusto la mayoría de las veces, que creo que hemos descubierto el sentido de este hermoso intercambio.

Nos dieron energía, impulso, fuerzas, para planear nuestro viaje.

Tienen dos hijos maravillosos y quiero que sepan, que si alguna vez alguno de ellos quieren tomar el rumbo por estos lados, aquí en Argentina, también tienen su casa.

GRACIAS GRACIAS Y MIL GRACIAS, POR SU EXPERIENCIA DE VIDA, SU FUERTE, SU ENCANTO Y SABIDURÍA.

Saben que? ya los quiero!!!

Pd: y esto de Buenos Aires!

Buenos Aires tiene ese no sé qué… una ciudad llena de rasgos europeos, clima tanguero y especialmente porteños plagados de ese furor latino, que hace de la ciudad, un lugar lleno de ruido, locura, acelere y encanto.

Mate dulce, amargo, con café, con yuyos, con edulcorante… alfajores negros, blancos; dulce de leche tradicional o repostero…

Un primero de mayo, llegaron ellos: Ishi asomado con curiosidad implacable, Noa, escondida detrás de Diana, con esa  sonrisa, que mantendría durante toda la estadía, y Ángel, con esos ojazos negros profundos y una cara de bonachón terrible!!!

Compartimos risas, charlas, proyectos, sueños, asados, sopas de verdura… planes… si, muchos creen que somos raros, pero eso es porque no tienen ni idea lo que queda en nuestro corazón y lo que a la vez se va, con ellos para siempre, un poquito de nosotros sigue viaje en cada uno.

                                                                                              Romina María Reinaudo

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El Calafate & Glaciar Perito Moreno. Entre hielos patagónicos.

De la Patagonia sur podríamos destacar sus extensas llanuras, paisajes cambiantes, te ves inundado por una belleza natural que te cautiva, tierras de nieve, donde la vida se observa en todo su esplendor, conviviendo y descifrando la cultura y la historia que te rodea. Sensaciones inolvidables. En la Patagonia puedes disfrutar del silencio, invadiendo la naturaleza en su estado más puro, más salvaje, donde las costumbres urbanas todavía no han llegado y el hacer de sus gentes es más pausado, sin esas prisas que caracterizan a las grandes urbes, todo ese conjunto hace que descubras sensaciones nuevas y cautivadoras.

Ángel va normalmente a unos metros de distancia, se pierde en la observación del paisaje, y a veces por mucho que lo llames, esta tan inmerso en sus vivencias que abstraído ni llega a escucharte, sé que al final del día disfrutaremos de sus fotos que va captando en cada rincón, fotografiando vivencias, sin darnos cuenta, pues su presencia es silenciosa e intensa. Mientras el resto del grupo caminamos jugando a escuchar los sonidos que la naturaleza te regala. Instantes fugaces, llenos de vida, instantes eternos que volverán a repetirse pero en otras circunstancias, paisajes cambiantes cual personalidades, bosques otoñales llenos en su intensidad de cálidos colores, y vamos andando, y vamos creciendo y vamos cambiando cada uno en nuestra particular forma de ver la vida.

–          A ver chicos, cerrad los ojos y escuchad muy atentamente.- os propongo un juego.

–          Mami escucho el piar de un pájaro, el agua, el viento y las hojas de los arboles que se mueven.- Ishi con los ojos cerrados va buscando sonidos atento, a Noa se le escapa la risa imitando a su hermano.

–          He Eh!!! mami yo escucho un tocotoctoctoco,….- Decía Noa.

Confundidos, abrimos nuestros ojos y en uno de los senderos un pájaro carpintero repiqueteaba el tronco  de un árbol, cresta roja, cuerpo negro, un carpintero macho.

Se escucha un gran crujido, el crepitar de la nieve y algo inmenso que cae al agua, de la lengua del glaciar se desprenden pequeños bloques de hielo, bueno pequeños en relación al glaciar, que te deja sin palabras por su inmensidad y belleza.

Tierras extensas, donde la fortaleza del hombre sobrevive y danza con una esencia en su estado mas puro. El universo entero se refleja en esos extremos lejanos del sur. Montaña, mar, llanura… Entre tanta forma y color, algo nos une con fuerza de imán. Somos esencia en la naturaleza.

                               Patagonia Sur. Colección Argentina Tierra adentro  

 Los hielos dominando el panorama

El Calafate es un lugar de lo más pintoresco, emplazado al pie del cerro homónimo, a orillas del Lago Argentino.  Dormimos en el Hostal Amancay ( www.hostalamancay.com ), un hostal familiar, donde Marcelo, Cecilia y sus hijos nos acogieron con calidez y con los que decidimos quedarnos un par de noches más, con el fin de organizar mejor la continuación de nuestro recorrido. Esa tierra inmensa, salvaje, bella y llena de lugares a recorrer. Nuestra vestimenta era un impedimento, al viajar ligeritos de equipaje no llevamos mucha ropa de abrigo, y realmente estamos siguiendo una ruta que persigue las primaveras y los veranos, así que generalmente hemos salido del paso con lo que llevamos. Teníamos que cargar pilas de nuevo, cuando uno lleva viajando largo y tendido, tiene que dar tiempo a que sus sentidos se relajen para poder disfrutar de nuevo. En el Hostal Amancay encontramos lo que buscábamos, acogedor, limpio, regentado por una cálida familia que conquistaba a los niños, incentivándoles a encontrar las diferentes soluciones a los juegos de mesa, todos ellos de madera, piecitas, puzles, entretenimientos varios que tentaban a nuestros hijos a adentrarse en el juego, como premio sabían que dispondrían de una soda.

–          Mami, Aita, tengo la solución, lo he conseguido, he ganado un Sprite, y estoy todavía alucinando pues me han hecho firmar en un libro donde solo están aquellos que han conseguido solucionar el problema, que contento….y que rica soda.- Ishi estaba exultante.

–          Aita, sabes que aquí los puzzles se llaman “rompecabezas”, que gracioso verdad jajajaja.- Noa también disfrutaba de la estancia

“El chico de la habitación de al lado”

En el hostal te relacionabas con las personas que iban acudiendo a él, realmente el ambiente que se establecía era muy familiar. Mientras Ángel y Noa descansaban en la habitación, entablé conversación con Julián, otro vasco en el camino, hace ilusión cuando te encuentras con gente afín. Y los vascos para mi tienen una cultura diferente que les hace especiales. Así conocí, al chico de la habitación de al lado, con el que apenas mantuvimos una conversación y quien nos sugirió un bar librería con un ambiente de lo mas peculiar en El Calafate.

Querida familia os deseo que lo estéis pasando bien por tierras argentinas yo ya he regresado a casa con algún contratiempo pero fue un placer compartir unos minutos con ustedes en el hostal ya que yo al día siguiente partía hacia Córdoba  vía Buenos Aires. y a lo dicho cuando terminen su aventura nos tomaremos esa cerveza para compartir aventuras y desventuras viajeras. Le deje a Ishi un trabajito que con la ayuda de internet habrá sabido solventar. Seguir así familia todos juntos con esa ilusión que mandáis a raudales. un abrazo desde euskadi.

Julián

Gracias a Julián y a nuestra conversación conocimos ese espacio ideal donde tomar una cerveza en compañía se convierte en algo de lo más placentero. Simplemente el lugar provoca esas ganas de charlar, de disfrutar de la frescura de la cerveza y de un pequeño snack a base de cacahuetes salados, mientras conversas puedes deleitarte leyendo los mil y un escritos que discurren por los altillos de la librería, sobre la mesa, una pizarra con los comics de la semana, las frases elocuentes, un toque cultural que convierte el espacio en un lugar lleno de colorido.

“Darme un punto de apoyo y tomare otra cerveza” (Arquimedes Lupulus)

“Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar” (Ghandi)

Paseando entre ríos de hielo

A solo una hora de viaje desde El Calafate, divisamos el Glaciar Perito Moreno. Tiene 30 kilómetros de largo, una superficie equivalente a la ciudad de Buenos Aires, al desparramarse frente al Lago Argentino presenta un frente de 4 kilómetros, cuyas crestas se alzan a 70 metros del nivel lacustre.

Y que decir de los hielos, esa eternidad inmensa, nieve sobre nieve convertida en grandes bloques congelados, que avanzan en forma de lengua, deslizándose lentamente por la montaña. El glaciar Perito Moreno tiene alma, tiene don, conversa con el viento en su eterno crujir, en el caer de sus bloques que se desprenden formando una geometría dispar que lo hacen doblemente bello. Los colores cambiantes, desde el puro blanco, al mas bello azul, una veta negra se deslumbra en el hielo, venas que quiebran formando grietas. Su inmensidad no te permite observarlo en su totalidad, tienes que alejarte para disfrutar de la espectacular  panorámica que presenta. Y al acercarte podrás disfrutar de las más diversas sensaciones, desde su olor a nieve, su color ambivalente, su sonido crepitante, su inmensidad desbordante y su alma llena en su enigmática presencia. ¿Que nos podría explicar si consiguiésemos entender sus conversaciones con el viento?, ¿que secretos esconde?, ¿que verdades podría avanzarnos?, ¿que encuentros ha tenido con la humanidad, que le observa asombrada día tras día?. Perito Moreno se ríe de nuestra inocencia, de esos seres pequeños, orgullosos, llenos de vida, ávidos de saber y tan lejos todavía de ese equilibrio que nos aleja de vibrar en sintonía con la madre naturaleza. Pero algunos sabios, solo algunos, corren, saltan, y consiguen fundirse en el mismo glaciar aprendiendo de el sus secretos. Secretos del alma.

Navegando hacia las crestas del glaciar

En 1981 el Parque Nacional Los Glaciares fue incorporado a la lista del patrimonio mundial, debido a su carácter excepcional y al valor único que le otorgan los trece ríos de hielo.

“Son testimonio remanente de los últimos dos millones de años y presenciaron el fantástico episodio del nacimiento de la humanidad”

                                                                                                                                  UNESCO

No tuvimos suficiente con ver el glaciar desde las pasarelas, recorrimos cada una de ellas, desde los miradores estratégicamente ubicados, pero finalmente decidimos lograr un encuentro mas cercano, así que tomamos un barco, que recorrió el Brazo Rico del Lago Argentino, permitiéndonos observar los témpanos caídos, el azul que se traslucía entre los hielos, la altura de la lengua que parecía engullirnos, las paredes del glaciar en su diversidad geométrica. Avanzan, retroceden, se quiebran, cambian de color, de forma, serpenteando el lugar en una eterna presencia.

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