Malasia, un gran espejo de culturas

Malasia es un espejo de culturas de una diversa y armoniosa mezcla étnica, difícil de encontrar en ningún otro lugar del mundo. De Kuala Lumpur guardo un recuerdo especial, no exactamente de la ciudad, de sus dos torres, de los parques, de los grandes “Malls” o centros comerciales, de los museos, de esos paisajes, de un calor intenso, sino de su gente, de esa variedad llena de vida y encanto, pero sobretodo lo que nos permitió hacer realidad  cada una de nuestras vivencias fue Wendy, la persona con la que convivimos en esta ciudad, donde cualquier sueño puede hacerse realidad.

 My Malaysia
Every country has its ups and downs… wonderful things and bad things too and it is always a choice how we choose to tell our story. Here is mine.
Every time I travel I would enjoy seeing new things and enjoying new experiences. Sometimes I would hope that Malaysia would be like the places I’ve been – I hope for better public transport, more tourist friendly signboards, cleaners toilets… and such things  but when I come home, am always happy to be home. Happy and blessed to be back in Malaysia… this is why 🙂
Food.  Malaysia has the best food at prices that a typical Malaysian could afford. We can enjoy something delicious depending on how much we want to spend. Coffee can be as little RM1 or RM16. Nasi lemak (our common breakfast food) can be just RM1 or you can also spend RM8 and ironically – Often, the RM1 Nasi Lemak taste better. That’s why Malaysians eat a lot and always. We love food and food is very affordable.
Side by side. Here in Malaysia you will find many things that seems like opposites just next to each other. The lush green forest is just 15 minutes drive from modern shopping malls. Traditional temples next to modern buildings. It is common to find a church next to a mosque and next to temple. There is always harmony between different things
Kindness. In general, Malaysians are very kind. If you are lost, hungry or need help, there is always somebody that is willing to help you. Recently a couch surfer couple  from Iran decided that they want to try hitch hiking. So I show them how to get to the highway and later they told me that not only did they got a ride, the driver even offered to give them some money because he assumed they had too little money and may need some money for food.
It is things like this that makes me smile when think about Malaysia. Above the many complaints people make… there is a beautiful side and we always have the choice to see what we want to see and appreciate what we choose to appreciate.
Couchsurfing has helped me appreciate Malaysia even more. When couch surfer tell me about the things they enjoyed about Malaysia. It help me see things from a different perspective and mostly it helps me appreciate things that for me is “normal” but for others it is “special”. Hosting couch surfers help me learn more about my country through the eyes of a traveler. So… to my travelling friends; thank you for sharing your journey with me!
Wendikaa Lim

Su casa esta a las afueras de Kuala Lumpur, conseguimos llegar en taxi a pesar de algunas complicaciones. La puerta se abrió y allí estaba ella de rasgos chinos-malayos. Permitirme presentaros a Wendy, la veréis en las fotos siempre con una sonrisa, pues ella es así: familiar, cálida, tranquila, en ese saber escuchar, trabajadora, generosa, dulce, amante de la buena cocina, sabe hablar en el lenguaje de los niños, una artista a pesar de que ella no lo cree así, en fin podría seguir poniéndole infinidad de adjetivos pero con los escogidos siento que ya dicen mucho de ella.

Durante el viaje se han presentado en varias ocasiones momentos de incertidumbre, por diferentes motivos, el equilibrio familiar cambia y todo queda trastocado en una centésima de segundo y sin saberlo parece que un huracán pase sobre nuestras cabezas. Así estaba la familia cuando Wendy nos abrió las puertas de su casa. Su presencia, sus conversaciones, su acompañamiento, el día a día  compartiendo pequeños instantes hizo que poco a poco todo volviese a la normalidad y de nuevo pudimos ver el vaso medio lleno.

Sumergiéndonos en Kuala Lumpur a través de los cinco sentidos

KL, como la llaman por esos lares, esta situada en el corazón del sudeste asiático, tierra donde conviven armónicamente una gran mezcla de culturas, y donde las diferencias se hacen posibles desde el respeto. Chinos, hindúes y malayos compartiendo viejas colonias, sabor de especias, sonidos de jungla, animales misteriosos, flores inimaginables, tejidos de grandes colores, la selva de Borneo en sus sonidos enigmáticos, Asia, lo sabroso y especial de cada receta que ligada a su cultura trasmite la magia milenaria de los sabores difundidos de generación en generación.

La ciudad es una eterna contradicción, desde los restaurantes mas impresionantes, los lujosos “malls”, a los pequeños puestecitos donde cualquier manjar te hace salivar inmediatamente, y donde todos tus sentidos te invitan a querer tastar un trocito de aquello que esta haciendo ese señor con tanta delicadeza, que huele tan rico y que no tienes ni idea de cómo se llama. Guauuu!!! los impresionantes rascacielos gemelos, las “Petrona Towers”, que te sorprenden tanto de día como en las luces nocturnas teñidas de un tono azulado que le aportan un aspecto impresionante. Su arquitecto representó en esas torres de forma singular, esa unión de culturas que no sueles ver convivir con tanta armonía como en esta tierra.

La ciudad es moderna y bulliciosa, con modernos rascacielos, edificios espectaculares, pero no ha perdido esa esencia llena de colorido, de riqueza cultural, persistiendo los edificios coloniales que te acercan a su pasado, un sensacional y movido barrio chino donde los vendedores ambulantes llevan sus carritos danzando un gran baile lleno de sabores de desconocidos secretos, mercados nocturnos aportando mas vida a la noche y distritos indios donde los sonidos cambiantes te aseguran  de haberte movido a otro mundo.

Los ejecutivos salían de sus puestos de trabajo enfundados en traje y corbata, la población en una gran mayoría musulmana vestía  con sus “Hihad” o “Niqab”, siempre ligados a una estética, valoran la apariencia, son pudorosos, y por supuesto lo que para un occidental puede ser una vestimenta adecuada, para el malayo puede estar totalmente fuera de lugar.

En mi opinión, siempre nos ha funcionado “allá donde fueres haz lo que vieres”, y realmente funciona, solo tienes que abrir los ojos, con las “gafas de ver”. Por supuesto, pues si lo ves con aire crítico, lo único que sucederá es que por un lado no disfrutaras, por otro te puedes encontrar con miradas que lo dicen todo y por ultimo os perderéis te perderás la posibilidad de adaptarte a las tres culturas desde una mirada llena de respeto. Y si bien no puedes ir por unos días con tirantes y pantalones cortos, que más da, si por otro lado te abrirán cienmil puertas. Así que esas “gafas de ver” son importantes y a veces no es fácil entender lo que uno no ha mamado desde pequeño. Y si, por supuesto, nos damos cuenta de que estamos cargados de puñetas desde que nuestra madre nos trajo al mundo y nos empezaron a educar y con ello poco a poco nos arrancan esa intuición innata que te acerca a la verdadera naturaleza de la vida.

Paseando bajo un sol abrasador

En Kuala Lumpur lo primero que tuvimos que hacer es acostumbrarnos a ese calor que podía más que las ganas que teníamos de visitar cada rincón. Con el calor, no hay nada que hacer, a medida que pasan los días el cuerpo va habituándose e incluso si te quedas lo suficiente eres capaz de sentir frio cuando refresca por la noche. No quedaba otra que respetar las horas del día en la que “el señor sol” podía ser mas respetuoso con el ciudadano de a pie.

En la ciudad conviven tres etnias; un 50% de Malayos, un 30% de chinos y un 10 % de indios. Existe un dicho popular en el que afirman que el malayo gobierna, el chino negocia y comercia, enriqueciéndose, y el indio es el que realiza el trabajo mas pesado. En cuanto a la mujer, como en todas partes se le complica un poco mas la existencia, pero sabíais que la mujer malaya dicen que es sumisa (yo no me lo acabo de creer), la china fría y calculadora, y la india apasionada y bella. Cada uno de los prejuicios, de las actitudes y los procederes persisten a pesar del grato equilibrio que han conseguido en esta triple convivencia cultural.

Por supuesto, la religión en Malasia tiene un peso muy importante, musulmanes, hinduistas, budistas y otras minorías viven respetándose, pudiendo observarse construcciones con características propias de cada cultura. No obstante hay un claro predominio islámico.

–          Mama ya están otra vez cantando, pero que cantan ahora tan alto.- Un canto desde una mezquita llamaban a los feligreses al rezo, el primero de los cinco avisos diarios que indican que es la hora de arrodillarse mirando a la meca y orar. Ishi no entendía el porque se tenia que enterar todo el mundo.

–          Son musulmanes y rezan cinco veces al día, y esto que escuchas es para avisar que es la hora de rezar.- le contesté.

–          Ciiincooo veces caaaadaaaa día, pero que le dicen a su Diós tantas veces, ¡vaya rollo!.- Ishi estaba asombrado

Luna llena, un rio y un sinfín de luciérnagas

Todo niño ha sentido un algo especial cuando por primera vez descubre el brillo luminoso de una luciérnaga, esos seres especialmente mágicos que hacen de la noche un cuadro repleto de puntos de luz que se encienden y apagan danzando un baile donde los pasos se pierden en la danza del amor.

Wendy propuso enseñarnos las “fireflies” (luciérnagas), nos desplazamos en su coche rojo alejándonos de Kuala Lumpur. El lugar era de ensueño,  había un rio, era de noche y la luna lucia llena de un blanco sublime, esperamos viendo los carteles que nos informaban sobre el ciclo de la vida de las luciérnagas.

–          Mami pero que son exactamente las “fireflies” y porque hacen lucecitas, ¿tienen una varita mágica?, ¿nos van a convertir en algún animal?.- Noa nos miraba mientras se ponía el chaleco esperando una respuesta a todas sus dudas.

–          Noa, pero no digas tonterías son como unos gusanos que por la noche dan luz por una cosa que llaman los que saben “luminialgo” y así hablan y se explican cosas.- Ishi explicaba de forma “experta” a su hermana moviendo sus manos de un lado para otro.

El paseo fue de lo más especial, una pequeña barquita que dirigía por ambos lados del rio un barquero mientras nos explicaba anécdotas sobre estos animales. Noche estrellada, luna llena, estelas de luz en el agua tintineando las olas. Y al llegar a los bordes del rio un sinfín de luces con un brillo verdoso despertaron nuestros sentidos, que belleza, que gozada poder disfrutar de estos pequeños momentos que hacen del mundo algo tan especial. Delicadamente y pidiendo permiso al barquero tome una de los cientos entre mis manos, mostrándoles a los niños mas de cerca y liberándola a los pocos minutos. Ishi y Noa no daban crédito y sus sonrisas eran un poema lleno de ternura. Quizás son simples luces, pequeños gusanos alados, creando un aurea resplandeciente en busca de pareja, el brillo pulsante de una luciérnaga en un lenguaje único, una maravilla nocturna que te seduce desde la primera vez que la vés.

Paseando con luciérnagas
Cuando Wendy dijo que iríamos a las luciérnagas, Noa y yo nos emocionábamos mucho. Cayo la noche y Wendy nos llevo a verlas, hicimos un paseo en una barquita, mi hermana y yo nos divertimos horrores cogiendo luciérnagas con mucho cuidado y mirando la luz de las luciérnagas entre nuestras manos, y luego las soltábamos y volaban hacia las hojas con las demás lucecitas que brillaban en la noche. El tipo de luciérnagas que había son de las que se encienden y se apagan a la vez, no se como lo consiguen, pues parece muy difícil. A la vuelta vimos muchos artilugios de luz y jugamos un rato en el parque y cuando volvimos a casa, Noa y yo nos quedamos roques.
                                                                                              Ishi

Las alas deslumbrantes

Los días iban pasando en casa de Wendy con una familiaridad asombrosa, yo tenía mis batallas campales con Ángel como toda pareja que lleva una convivencia constante, pero tras cada pelea a veces incongruente a veces con su poco de razón sales con un entendimiento más profundo, y cuando lo miras desde la distancia nunca deja de ser divertido.

Cuando realizas un viaje de estas características, todo es un mundo, los niños con sus exigencias, la pareja con otras y cada individuo por separado con las suyas propias. Quizás era el calor constante, quizás era el tiempo fuera de España, el salir de Latino América, la desconocida Asia, quizás era cierta añoranza a la familia, a los amigos. Probablemente, casi seguro, el mail de mi padre, que recibí en Buenos Aires, en el que me explicaba que pasaba por una situación difícil pero que no quería que regresáramos, pues le hacia feliz el viajar con nosotros a través de nuestras fotos y escritos. No sé que fue, pero en Malasia todo me daba vueltas. Las conversaciones de Wendy, por la noche, cuando ya todo el mundo dormía me ayudaron a entender casi todo de una forma mas serena y a poder ver que cada cosa pasa en un sentido, en una dirección, enfocándote hacia un aprendizaje por el que quieras o no vas a tener que pasar.

Y a veces me venían ganas de llorar y regresar a casa junto al resto de la familia, y de pronto me ponía a reir y seguía con ganas de descubrir a cada persona que se va cruzando en nuestro camino, a esas tierras llenas de bellezas, a ese mundo que me llena de asombro. Y en las caras relajadas de Ishi, de Noa y de Ángel que plácidamente dormían veía ese amor que une a una familia, esa música que vas construyendo a medida que crecen, esa sinergia que ha nacido de la atracción y la pasión entre un hombre y una mujer. Y las peleas y los sinsentidos se esfuman puesto que te das cuenta de que todo tiene el sentido que la vida puede darte, esos momentos de locura, esa sensación de sentirte abrazada, esas ganas de vivir en presente sin que el pasado te atormente y sin que el futuro te de prisa por llegar a donde todavía no sabes.

Y que explicaros, pues quizás que en Wendy pude ver sus “alas deslumbrantes”  y me enseñó que una persona del todo desconocida puede aportar claridad y acercarse siendo próxima desde la afinidad, siendo sincera y hablando desde el corazón.

Para Wendy una mujer de alas deslumbrantes
Generosidad al abrirnos sus puertas, clases de cocina, tortilla de patatas y noodels,
Cariño a raudales, juegos con los niños, escondidos en una caja, dibujos y un poco de arte.
Excursiones a la montaña, un riachuelo, familias en el agua jugando a la pelota.
Mezcla de culturas, un coche de color rojo, dos torres unidas por un puente en las alturas.
Niños de diversas edades jugando a futbol, toboganes y columpios,
una cama limpia con un colchón suave, una habitación hogareña, una casa llena, vital, vivida.
Olor a galletas recién hechas con los nombres de Ishi y Noa, ¡ummm! sabrosa avena.
Luciernagas entre nuestras manos, una lucecita buscando la libertad, la luna llena reflejada en el agua.
Sabores sorprendentes, intensos, embriagadores, colores, olores, texturas.
Una mujer de amplia sonrisa, alegre, noble, amiga de alas deslumbrantes.
Mil gracias por cuidar de nuestra familia y darle calor.
 Diana y el resto de familia trotamundos

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2 respuestas a Malasia, un gran espejo de culturas

  1. Ester dijo:

    Guauuuuuuuuu, Malasia espectacular….
    Diana espero que el tema de tu padre este mejor… lleváis mucho tiempo fuera y es normal que paséis por altibajos emocionales, es un experiencia muy chula y enriquecedora pero claro también pasa factura el cansancio… jo pero es impresionante la capacidad de adaptación que estáis demostrando tener, sobre todo Noa e Ishi.
    Ishi me ha gustado mucho tu redacción sobre las luciérnagas…sabes? hace unos años de viaje por el norte de Italia y la zona de la Toscana vivimos un episodio que nunca olvidare…se hacia de noche y buscamos un sitio donde aparcar la furgoneta para dormir, era un lugar rodeado de suaves colinas salpicadas de algún ciprés, con el cereal recién segado y con un profundo olor a paja. Aparcamos en este entorno y encendimos una luz de coche para poder leer y preparar el itinerario que queríamos hacer al día siguiente y por las ventanillas del coche comenzaron a entrar una, dos tres ¿pero que es esto? LUCIÉRNAGAS. Apagamos la luz, nos salimos fuera del coche ya era de noche y………… INCREÍBLE……… cientos de luciérnagas rodeaban los campos recién segados, rodeándonos con sus luces, creando unas escenas indescriptibles, fue un momento mágico, no se me olvidara nunca… y para rematar sobre nuestras cabezas un cielo totalmente despejado con otros cientos de lucecitas con forma de estrellas…¿se puede pedir algo mas?…
    Mucho animo y mucha suerte y seguir haciéndonos disfrutar de vuestro viaje..

    • Hola Esther
      Disfrute mucho con las luciérnagas, y poderlas ver entre nuestras manos para luego soltarlas. Que historia mas chula nos cuentas. Mi abuelito ya esta recuperándose, 😉 pero mami tuvo que ir casi dos meses a España cuando lo operaron, ahora ya estamos todos juntos de nuevo.
      Ishi

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