Nueva Zelanda, nacida en la tierra de los sueños

Nueva Zelanda es un archipiélago de islas fértiles y montañosas del sudoeste del Pacífico. “Es una tierra elevada hacia lo alto”

 Abel Tasman, navegante holandés considerado como el primer europeo que divisó Nueva Zelanda, en 1642.

 “ He aha te mea nui o te ao he tangata”

IMG_1342Durante esos días y desde nuestra llegada a Nueva Zelanda toda la familia se hallaba de nuevo en un sinfín de fogosidades que se hacían notar en cada momento. Habíamos tenido una última reunión familiar en la que nos pusimos de acuerdo en que tras conocer un poco más de estas hermosas tierras regresaríamos a casa. Ummm! Esa casa, ese hogar, los amigos, la familia que nos esperaba con ganas de estrecharnos en un abrazo silencioso que ya lo dice todo, y tras el vendrían cien mil vivencias que explicar, anécdotas experimentadas a lo largo del camino en esa increíble, verdadera e intensa vuelta al mundo en familia que nos había cambiado a todos un poquito más.

Dos islas a recorrer, norte y sur, la energía que emanaba de ese parte del planeta se palpaba en cada rincón, la belleza de sus paisajes nos dejaba sin aire y nuestras mentes se dejaban llevar, recorriendo entre sueños distancias imposibles, te rodeaba un aura de olores, todos ellos ligados a una naturaleza emergente, explosiva, llena de vida. Las cumbres nevadas, las costas cortadas por fiordos y los pastizales salpicados de ovejas son imágenes que definen a este país.

Y, como todo, en el continuo aprendizaje te das cuenta que los círculos se cierran a lo largo de los años, lo que creías no entender cobra sentido, lo que empezó como un viaje sin plantearte una fecha de retorno, se convierten en momentos vividos trajinando por este hermoso mundo, espacios de lo más reveladores, instantes que pasan fugaces, durante uno o dos momentos recuperas los sentidos y te das cuenta que fluyes en una misma dirección, donde la alegría y la tristeza, el odio y la ternura, la ignorancia y la sabiduría se encuentran en un límite casi infranqueable. Y vibras en sintonía con cada una de las personas con las que por algún motivo han compartido tu camino. Nueva Zelanda se exhibía descubriéndonos una vitalidad apasionante y donde su gente te hace saborear todo, haciéndote sentir la persona más querida, la más importante, esa familia con la cual compartir pequeños momentos. Coincidiendo con la cultura Maori, en una sus conclusiones más vitales que hemos extraído de nuestro viaje.

–          “ He aha te mea nui o te ao he tangata”

–          “ Lo más importante en el mundo son sus gentes”

Una familia detrás de otra

Familia Mike & Roz

Familia Luis & Nicola

                 Familia Roz & Mike                                     Familia Luis, Nicola, Gaby & Liam

Fueron varias las familias con las que convivimos en Nueva Zelanda, eran por estas fechas muy cerca de las navidades y del fin de año. Donde unos dicen que todo es posible y donde otros tienen un sinfín de ganas de que pasen estos días ligados a momentos intensos llenos de amor o nostalgia. Pero que es la nostalgia sino un sinfín de amor.

Roz y Mike nos transmitieron una calidez exquisita,  los niños recorrieron la casa y sus alrededores en un ir y venir. Un hogar acogedor en cada uno de sus rincones, desde primera hora de la mañana un olor dulce nos acompañaba, ese chocolate siempre presente. Disfrutamos de su compañía, de las conversaciones de sobremesa, el sabor de nuevos platos acompañados en todo momento de un buen vino, la dulzura de su perrita cooker, delicia de los niños. Paseos alrededor de la casa, nos mostraron el rebaño de ovejas y el cuidado y trabajo que conlleva dedicarse plenamente a ello, como se esquilaban, como conducirlas de un cerco al otro. Ishi y Noa en un momento dado se empeñaron en querer coger una y vieron lo difícil que es conseguirlo. Más bien las ovejas consiguieron envestir al niño.

–          Mami, aita, ayudadme, vosotros por el otro lado y yo por este.- Ishi corría como loco detrás de ellas, y estas veloces lo esquivaban sin grandes dificultades.

Roz tejía con lana unos gorritos muy divertidos, Noa se enamoró de su forma. Roz no tenía tiempo de tejer uno para Noa pero al regresar a Barcelona nos llegó un paquete postal de Nueva Zelanda y ¿adivinar que era?…

Esperamos a que los niños llegasen del cole para abrir el paquete, un pequeño obsequio para Ishi una goma y una regla con motivos Neozelandeses, una ovejita dibujada por Noa con lana de verdad, de la vez que nos mostraron como esquilar a una oveja, la misma ovejita que dejamos pegada a su nevera deseándoles una feliz navidad y agradeciéndoles todo el cariño recibido esos días. Y por último un gorrito rosa pálido tejido a mano, por esas manos tan cálidas que supieron  darnos ese abrazo navideño que cuando estas fuera tanto echas de menos, y que nos hicieron sentir tan en familia como si estuviéramos conviviendo con la nuestra propia.

–          Aita mira que bien me sienta.- Noa tomo el gorrito en sus manos y se lo coloco en un gesto divertido muy coqueta.

–          Gracias Roz, Mike un placer haberos conocido.

Quedaban pocos días para tomar el vuelo de vuelta a casa, los nervios estaban a flor de piel, todo era muy intenso, por un lado las ganas de regresar a tu hogar y abrazar a los tuyos. Por otro, esa realidad presente, el final de un gran sueño llevado a cabo, una sensación agridulce recorría cada poro de nuestra piel.

Noa & Gaby disfrazadasUn último estar en familia, esta vez con amigos  de antaño. Dos días compartiendo risas, anécdotas, preocupaciones, pensamientos y momentos llenos de ganas de estar de verdad. Luis, Nicola y sus niños nos esperaban con los brazos abiertos.

–          Pero serás cabronazo Ángel ¿Cómo no nos dijiste que llevabais ya unas semanas por Nueva Zelanda?, es que hay que ser zoquete.- Luis iba soltando improperios a cada instante.

–          Ummm!, que genial rodearte de amigos

Historias Mitos y leyendas

Covcha de PauaEstábamos recorriendo parte de la isla norte, disfrutando de las costas cuando hicimos un alto en el camino.  Ángel fue a realizar fotografías en la playa y el resto de la familia estiraba las piernas un rato, tras un largo recorrido en coche.

–          Diana, corre mira que he encontrado en la playa, veras que tesoro.– Ángel tenía una medio sonrisa en sus labios.

–          Venga niños vamos a ver que ha encontrado aita.

Una montaña de conchas de paua nos esperaba a la orilla del mar. Nos dispusimos a recoger y a limpiar un sinfín de ellas, se apoderaba de nosotros la magia que guardan dentro, y que los maoris explican de una forma especial.

En el idioma maorí, Paua es el nombre dado a abulón. Sólo es posible encontrarlas en las aguas costeras de Nueva Zelanda. En promedio, una Paua posee alrededor de cinco pulgadas de tamaño, de forma ovalada. Son apreciadas por su carne, considerada un manjar tradicional de los maoríes, los cuales saben sacarle ese sabor marino en una intensidad tal que tus sentidos se deleitan disfrutando de una exquisitez digna de los dioses. En Nueva Zelanda, entre los maorís es costumbre el regalarse  conchas de paua por sus poderes mágicos. Entre las múltiples creencias,  aporta sensibilidad, armonía y conectividad.

Limpiamos las conchas una a una, el mar se iba llevando los restos que quedaban del marisco, y el sol al incidir en el interior de la paua nos mostró el sinfín de colores que se ven reflejados solo en aquellos ojos que están dispuestos a dejarse llevar por su magia y por su leyenda.

–          Mami has visto que preciosas son, ¿nos las podemos llevar todas a casa?.- Noa estaba encantada con el seductor colorido.

Colores vibrantes y difíciles de relatar, iridiscentes, vibrantes en su caparazón. Diferentes tipos de colores y tonalidades, del verde al azul, del anaranjado al rosa, al púrpura y al oro. Tradicionalmente los Maoris las utilizaban en sus obras de arte, resaltando los ojos de sus creaciones, reflejando la ira que representa a los ojos de los guerreros con conchas de rojizos colores. Muchas artesanías contemporáneas y tradicionales de Nueva Zelanda han hecho amplio uso de las conchas Paua también. Existe toda una tradición de su uso en el arte y la artesanía, siendo una parte indispensable de la elaboración de joyas en Nueva Zelanda.

Cuando hablo de las conchas Paua, no es sólo su belleza lo que viene de nuevo a mi mente, aquello que atrae a la gente, son los beneficios físicos y emocionales que se supone que se otorga a Paua. Los Maoris creen fervientemente en su magia, en su poder de reforzar el cuerpo, así como el corazón, llegando a tu espíritu. Si una persona lleva conchas de paua, es capaz de expresar sus sentimientos mostrando su ser, fluyendo en el mismo sentido de la naturaleza, dejándose llevar por su alma más pura. Creen que aportan sensibilidad, armonía y la conectividad en las relaciones. En el interior de la concha del abulón podemos disfrutar de un sinfín de arcoíris de colores, representando que la belleza de vivir la vida la encuentras sutilmente en los numerosos cambios que llegamos a experimentar todos los días, cada mes, durante el año y a través de las décadas.

Incluso las pelotas tiene una historia

Estatua Homenaje al RugbyEl rugby juega un papel especial en la conciencia nacional neozelandesa. Los “All Blacks” son su mejor representante. Recuerdo desde niña el escuchar hablar con admiración de este equipo. El poder ver insitu ese sentimiento neozelandés me hacía recordar todas mis vivencias ligadas a este magnífico estilo de vida. Fue increíble

poder vivir ese mes rodeada de nuevo de un ambiente tan intenso ligado al Rugby. En mi familia se ha saboreado de forma especial este deporte, y eso que en España no es uno de los más practicados. Pero mi padre nos inculcó a todos un gran amor y respeto por el deporte y en particular por esa pelota con forma elíptica tan diferenciada de las demás. Solo cerrando los ojos consigo oír su voz, pasándonos la pelota y haciéndonos sentir dentro de un gran partido, acudiendo a la Foixarda, el campo municipal de Rugby en Barcelona.

–          El rugby chicos, es un deporte de trúhanes jugado por caballeros, que nadie os haga pensar lo contrario.-  Los cuatro hermanos corríamos de un lado a otro del campo entre pases, melés y placajes al son de lo que su voz llena de pasión pautaba.

Eran numerosos los sábados que le acompañábamos a jugar alguno de sus partidos ya como veterano. En el rugby es característico el respeto por las reglas, tanto por jugadores como público, fomentándose la sociabilidad entre los compañeros de equipo y oponentes, con una cordial reunión después de los partidos denominada tercer tiempo, en la que también participaban los árbitros, los entrenadores y parte del público. Al final era como salir con una gran familia. Por supuesto, mi hermano Dani sigue practicando ese deporte y seguro que alguno de los nietos seguirá la pasión de su abuelo.

Fue mi padre, ese ser tan especial para todos nosotros quien nos enseñó a jugar con aquel balón oval, nos hizo crecer con ese gusanillo del rugby y lo más importante, una forma de vida, asociada a unos valores muy propios, llenos de pasión por seguir adelante, marcándote de forma constante en cada paso que das, e inculcándolos siempre sin darte cuenta al darse una mínima oportunidad.

Ishi pateando–          Esa va por ti papa.- dije gritando al viento

 –          y este por ti abuelito.- Chilló Ishi pegando fuerte a esa mágica forma ovalada, la pelota voló rauda en una elipse perfecta dibujando en el cielo un abrazo de oso de esos inmensos en los que mi padre solía envolvernos con un sinfín de amor.

Ya de regreso,… solo una cosa más…

Ese paisaje hermoso que nos rodeaba no cesaba de traer una energía envolvente que sin proponérnoslo nos serenaba y nos llevaba de nuevo a valorar este mundo infinito con plenitud. Que grato ese despertar la conciencia y sentir con orgullo todo lo acontecido. Verse rodeado de cada uno de sus momentos en esos infinitos olores, desde los más exóticos a los más comunes, en su amplia gama de colores desde el más fluido al más intenso y estimulante, del más cálido al más frío y apagado. Que belleza, que gozada, que apasionante poder haber disfrutado de esta vuelta al mundo, nuestra vuelta al mundo en familia.

De nuevo mirando hacia atrás y hacia adelante al mismo tiempo. Que caprichoso el ser humano, nunca quedando contento del todo, afianzándose a ese pasado y proyectándose al futuro.

– ¿Y ahora que Diana?, ¿Qué haremos al llegar a Barcelona?.- Mientras que nosotros dialogábamos en un intentar poner cada pieza en su lugar, pasando de pasado a futuro, en un sinfín de ideas nuevas. Ishi y Noa jugaban persiguiéndose en un campo de césped.

La familia en el Glaciar Franz JosefQue ventaja el ser niño!!!  y el poder gozar del presente sin tener el repiqueteo constante de pasado y futuro. Que delicia quien disfruta de su alma de niño, de ese ser interior que te mantiene en el mismo instante vivido en cada uno de sus estados emocionales.  

–          Ummm! No sé qué será será, dejémonos fluir como en el resto del viaje, ¿no nos ha ido mal, no crees?

–          Si, tienes razón, veremos que nos ofrece la vida.

Compartir las vivencias con vosotros ha sido aún más increíble, mil gracias por vuestros escritos, por vuestras respuestas, por la inquietud de querer leer un poquito más, de dejaros llevar y conocer a través de nuestros ojos, de disfrutar de la visión de esas imágenes captadas en cada uno de las experiencias. Un gran abrazo de oso de esta inquieta familia trotamundos.  

–          Si, un grandísimo abrazo de oso, mucho amor y un poquito más, vivid con intensidad, con sinceridad, con emoción y hacer realidad vuestros sueños…. 

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2 respuestas a Nueva Zelanda, nacida en la tierra de los sueños

  1. Montse Mas dijo:

    Me ha encantado todo lo que habeis ido publicando, las fotos y sobre todo la energía que transmitía vuestra aventura.
    En fi la veritat es que ha estat genial poder seguir-vos des de la llunyania, i sobre tot poder veure la manera com ho heu disfrutat. Cadascú de vosaltres a la vostra manera. Gràcies per compartir totes aquestes vivències amb la gent… gràcies per mostrar-nos que una manera diferent de conèixer el món i la seva gent es possible.
    Una abraçada per a tots i una molt especial per l’Ishi des de Palautordera.
    Montse

    • Hola Montse
      Quina alegria, t’escriurem al teu mail.
      L’Ishi esta molt content amb les teves lineas 🙂
      S’està adaptant bé a aquestes terres mexicanes.
      Una forta abraçada a tots i un peto amb molt de carinyo per a tu.
      Cuidat
      Una familia en Mexico 🙂

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