Yogyakarta, paseando entre sultanes y templos budistas

Ángel estaba como loco buscando compañías de bajo coste que sobrevolasen Asia. Puedes encontrar billetes bastante económicos, lo cual resuelve largos trayectos en bus. El traqueteo con los niños ya no lo vemos tan complicado como un año atrás. Es cuestión de avisarlos de antemano en cuanto se acerca el día de partida. Ellos se van adaptando fácilmente sin grandes complicaciones y sin poner ningún “pero”.

Cuando empiezan con los “pero” o el “pero si” o “pero cuando” o los “no es justo, porque los niños necesitan…” las cosas se complican, así que mejor evitarlos.

Ishi ya es un “todo trote”, y con Noa hay que insistir mucho en el factor tiempo, pues sino nunca sabe si viaja porque cambia de país o bien es un viaje en metro, autobús, tuk-tuk, bicicleta, barco… simplemente para conocer la ciudad o pueblo donde nos alojamos. A la pobre a veces la traemos de cabeza.

Yogyakarta es una de las ciudades más grandes de Indonesia, perteneciente a la isla de Java. En esta ciudad y el resto de Indonesia, la novedad fueron las motos, había motos por todas partes, de todos colores, ruidosas o escandalosas, ligeras o pesadas, gruesas o delgadas, con uno, dos tres, cuatro o nuestro record, cinco familiares enlatados en la misma moto, la familia al completo. Ángel no podía desperdiciar sacarles una foto, los cuales posaban con mucha alegría.

Oktaviana, para los amigos Okta, nos vino a recoger al hotel Rumah Mertua donde nos alojamos dos noches para después establecernos los dos días restantes en la “humilde morada” de nuestro nueva couchsurfer. “Humilde morada”, así le gustaba nombrar a su hogar y realmente el espacio era muy reducido y precario, pero la compañía grata y con un sinfín de ganas de disfrutar el momento.

–          Aita pero en esta casa tan viejita vive esta señora tan simpática.– Ishi y Noa estaban acostumbrados a diferentes hogares, no obstante el de Okta les asombró en su sencillez.

Okta es una mujer joven proveniente de una próspera familia católica, sus padres murieron en un accidente de coche, y ella tuvo que hacerse cargo de sus hermanos desde una edad temprana en la que todavía no había finalizado sus estudios. En sus formas, se nota una educación exquisita, pero desafortunadamente la vida les arrebató a sus padres cuando todavía precisaban de ellos.  Compartimos tres días junto a ella, tiene pensado abrir un Spa y si el tiempo me da la razón solo observar sus ojos y las ganas con que nos explicaba sus sueños, en breve, esa mujer emprendedora verá como hacerlo realidad.

–          Cuando siento tristeza o me siento sola, recuerdo a mi madre que me decía que rezase y la sentiría cerca, y así lo hago, me arrodillo junto mis manos y rezo sintiéndome inmediatamente mejor y acompañada. Ha sido duro ver como amigos que pensabas eran parte de tu vida, han desaparecido cuando han venido tiempos difíciles, incluso algunos hacen ver que no te conocen, pero ello me ha hecho mas fuerte.- Okta conversaba mientras compartíamos sentados en la alfombra de la habitación un arroz con huevo envuelto en una hoja de palma.

–          El cuidar de mi hermano pequeño, y trabajar para pagar sus estudios me ha enseñado a priorizar lo que es verdaderamente importante, antes me moría por salir con mis amigos y pasarlo en grande, pero la felicidad de ver la graduación de mi hermano no me lo ha aportado  ninguna otra noche.- A Okta le gusta conversar y sentirse acompañada.

De “couchsurfer” a “couchsurfer”, apartado referencias

Uno de las condiciones adicionales que se tienen al compartir experiencias en las diferentes familias con las que nos alojamos o contactamos a través de couchsurfing es dejar una referencia una vez ha finalizado la estancia juntos. De hecho, son muchas veces, la lectura de cada una de ellas y la de los perfiles buscados, las que nos hacen decidir por escribir a una u otra persona. Y una vez has experimentado la convivencia, es complicado el dar con las palabras acertadas para resumir lo vivido en tan poco tiempo, con tan poco espacio, dejando constancia de tu paso, resumiendo lo que consideras has disfrutado, compartido o has notado en falta tras esos días compartidos.

From  Angel Cabello      Positive
We visited Yogyakarta with the great luck of meeting Okta in her, as she likes to say “simply house”…but full of love. She spent most of the time with us, being even our personal guide 😉 . Ishi & Noa enjoyed a lot playing with her as if she was one more kid. Massages, walks, Asian foods, a motorbike for three, an elephant, Buddhism, simplicity, happiness and a lot of willing to share. Hope to meet you in Spain. Big Hug
Noa, Ishi, Diana & Ángel
For Angel Cabello        Positive
I hosted Noa, Ishi, Diana and Angel for 2days @ my simply home. The family was very inspiring, educating their children to respect differences, through traveling around the world and live with local people, was incredible.
When I was with Ishi I saw Angel “strong character and very fond of his children” and quiet when in the nature, and I saw Diana when I was with Noa “smiley girl and easy going – so positive energy”. 
Although only 2 days, I learned a lot of precious things from this family. The second day, I heard the Angel laughed heartily, and the most exciting day, because of I can just enjoy the day with Ishi and Noa, see the puppies, eating ice cream and play.
I was very happy to see the children smile and laugh.
In the evening, we had the foot massage 😀 I massaging Noa’s foot, and she was dozing off, I and D iana massaging Ishi’s foot, my foot being massaged by Diana, & the last, I massaging Diana’s foot. It will not be enough to write it all. It was a pleasant and funny day.
Oktaviana

De paseo en “tuk tuk” por Yogyakarta

La ciudad la visitamos de la mano de Okta, un taxi nos condujo al centro cerca del palacio del Sultan, de nuevo había que acostumbrarse a ese calor desesperante, solo dar un paso y las pequeñas gotas de sudor ya recubren todo tu cuerpo, por mucho esmero que pongas no hay modo alguno de mantener esa sensación de recién salido de la ducha. Crema protectora, botella de agua en mano, ropa ligerita e intentar evadir la hora más intempestiva, o bien organizarlo de tal modo de estar en algún lugar donde la sombra se alíe con tu necesidad de recuperar ese frescor tan agradable. Los lugares con sombra son muy preciados, buscamos el atrapar cualquier brisa, en busca de un poco de aire que refresque tu piel.

Visitamos el palacio del sultán, siendo decepcionante el estado en que se encontraba, bastante deteriorado y poco conservado. De allí recorrimos unas callejuelas estrechas hasta un taller de batiks donde nos explicaron ese arte desde su inicio hasta su acabado. Las telas, en sus coloridos, texturas y dibujos son preciosas. Existe la posibilidad de realizar cursos donde te enseñan y prácticas realizando batiks. Fotos de estudiantes extranjeros se encontraban colgadas de las paredes, las caras de satisfacción iluminaban sus rostros.  De los batiks pasamos a visitar el “Water Palace”, lugar actualmente muy deteriorado pero que si consigues evadirte de ello podrías escuchar a través de las piedras y el agua, historias llenas de belleza y secretos. El caos en Yogyakarta forma parte de su latido vital, el tráfico es indescifrablemente caótico, difícil de entender para un extranjero, pero sorprendentemente sigue un sentido muy propio, solo comprensible para los lugareños.

–          Tengo un hambre de lobo aita, cuando comeremos.- Ishi no puede prescindir de ninguna comida,  su reloj biológico puntualmente le indica que ya es hora de llenar su estómago.

–          Cojamos un “cetak” e iremos a un lugar donde cocinan muy rico y no es nada turístico.- Okta sin entender una sola palabra de lo que Ishi decía, solo con su lenguaje corporal comprendió que era hora de buscar un restaurante.

El triciclo “cetak”, algo parecido a un “tuk-tuk” es ideal para desplazarte por el interior de esas intrincadas callejuelas, las maniobras que realiza entre el tráfico son impresionantes, teniendo en cuenta que al fin y al cabo es un hombre pedaleando en un triciclo, llevando una carga digamos que “bastante pesada”. Cada dueño adorna el cetak según su gusto, así que encuentras de todo, más o menos colorido, con radio o sin ella, más deteriorado o muy adornado. Los conductores no parecían muy atléticos que digamos, sus gemelos debían de sufrir las consecuencias a lo largo del día. Las peleas en busca de los clientes eran impresionantes, defendiendo como leones el sustento del día, y por supuesto intentando fijar un precio muy superior al turista que al resto de habitantes de Yogyakarta. La comida estuvo espectacular y en el ambiente podías regocijarte en el sonido de su lengua y las risas distendidas de las familias y amigos que habían ido en busca de un poco de relax.

De Borobudur a Sunduk Beach

Tomamos la ruta hacia el templo de Borobudur, Okta nos propuso hacer de guía, nos trajo hasta una pamela por el sol, pamela de la que los niños todavía se ríen cuando me ven en las fotos.  Nos pusimos el “sarong” (pareo) y empezamos la ascensión. Desde 1991 esta incluido por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. El templo esta situado en el centro de la isla indonesia de Java, en una inmensa llanura observándose esplendido desde la distancia. Se construyo bajo los sagrados diagramas del budismo tántrico, expresándose a través de una complicada arquitectura religiosa javanesa, respetando a cada paso un estricto esquema geométrico que conlleva un profundo significado budista. Borobudur indica el camino que Buda siguió, del caos al orden, de lo terrenal a lo espiritual, de las prisas a la serenidad, de la desesperanza al equilibrio, la montaña sagrada representa el abandonar ese estado caótico por uno de pura interiorización.

–          ¿Porque los templos budistas siempre tienen las mismas estatuas y esa forma tan curiosa?.- Ishi no cesaba en sus preguntas.

–          Y ¿Porqué los budistas llevan esa túnica color azafrán y se cortan el pelo?.- Seguía en sus trece esperando respuestas.

–          Y ¿Porque la gente cree en ello si no es real, pues Buda existió de verdad?.- y seguía.

Los anillos que se van formando son concéntricos, estrechándose en su ascensión hasta lograr una gran stupa central simbolizando la verdad eterna, una flor de loto, “flor sagrada de Buda”. El camino que vas trazando es en círculos en sentido de las agujas del reloj, un camino de la vida que te llevaba desde el hombre en su fase más terrenal a su estado más espiritual. Un sendero trazado, un  fina línea a seguir donde tu alma, donde los sentidos abiertos a través de la meditación y de la contemplación podrían realizar ese aprendizaje de vida  descubriendo el mensaje encubierto.

–          Mami un elefante, vamos a acercarnos, guau que bonito.- Noa había divisado desde lo alto del templo a su animal favorito, descendimos de lo mas espiritual a lo mas terrenal a una velocidad de vértigo

Camino de Sunduk Beach paramos en un restaurante muy especial para Okta, uno de los restaurantes en los que solían ir su familia al completo. El lugar además de preparar unos platos deliciosos, tenía su encanto, las mesas a pie de suelo estaban situadas en pequeños bungalows alrededor de un lago, donde balsas construidas con bambú flotaban de un lado a otro. Ishi & Noa se lo pasaron en grande jugando a ser marineros.

Si no fuese por la conducción del chofer que manejaba el auto, el día hubiese sido delicioso, llegamos a Sunduk Beach serpenteando curvas en una conducción un tanto temeraria, por lo menos desde nuestra perspectiva pues a Okta se la veía muy tranquila. La playa esta localizada en Wonosari, es una playa pequeña pero llena de belleza, de una arena color crema muy especial, diminutas bolitas redondas, infinitas de ellas que se te escapaban entre las manos, nunca había visto un tipo de arena similar.  El océano rugía a lo lejos, inmenso, lleno de vida, una pareja sacaba erizos de entre las rocas, les pedí que me abriesen uno, recordando al saborearlo ese sabor a yodo que nos hacia tastar mi padre, tras un día de pesca, siendo niños a orillas del mar Mediterráneo.

–          Noa, los ponemos en libertad y vamos a jugar a enterrarnos, tu primero y después yo.- Noa e Ishi ya estaban cansados de su pecera. Habían construido una especie de piscina donde un sinfín de rechonchos gusanos de mar se movían intentando crear una nueva guarida.

Sunduk Beach nos regaló un atardecer rebosante de color, olor a mar, sensación de libertad, serenidad y ganas de regresar. Lamentablemente estaba oscureciendo, quedaba un largo camino de regreso y a la mañana siguiente partíamos hacia Bandung.

A la mañana siguiente, justo antes de partir, Okta nos sorprendió invitándonos a un desayuno típico indonesio, que delicia.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Indonesia. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Yogyakarta, paseando entre sultanes y templos budistas

  1. Romi dijo:

    Familia amiga, los extrañamos!!!!!!!!!Un abrazo de Mathi, Tere, Santi y mìo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s