Descubriendo los vestigios Incas en Machu Picchu

Llegando a Cuzco en un día gris y lluvioso

Cuando un autobús va con retraso y no saben informarte exactamente de la hora de salida, es una verdadera lata. Pero bueno, es cuestión de hacer tiempo, lo cual me hace pensar en la expresión “hacer tiempo”. ¿Es curiosa verdad?, seria fascinante si realmente supiéramos como crear mas tiempo, como hacer que pase mas o menos rápido a nuestro libre albedrio y según nuestras necesidades. Ahora bien, seria un desbarajuste que existiese mas de un “señor o dama del tiempo”, pues ¿cómo haríamos girar las agujas del reloj en su eterno clic, clac, ding dong, en que dirección, con que fin?. Bueno, la cuestión es que nuestro autobús hacia Cuzco salía hacia las 18 horas y finalmente no salió hasta las 23:00. Así que “hicimos tiempo” en la plaza central de Nazca, era fin de semana  y el lugar estaba repleto de familias haciendo que el día brillase lleno de juegos y conversaciones. Un grupo de jóvenes artistas argentinos que hacia meses que viajaban por Latinoamérica con un autobús, hizo de nuestra estancia mucho mas placentera. Nos olvidamos del retraso observando como realizaban un sinfín de malabarismos y bailes entre canciones y piezas musicales. Un niño pequeño se enamoro de Noa invitandole a subir a su auto de arrastre y entre los dos iban invadiendo el teatrillo donde los argentinos actuaban, formando parte del espectáculo.

Llegamos al autobús con los dos niños dormidos, nos costó subir las escaleras, pero al mismo tiempo, aliviados de que ya hubiesen conciliado el sueño. Durante el trayecto, empezó a diluviar, el vehículo se retrasó aun más, por encontrar derrumbes, por la intensidad con que caía el agua y por la lluvia que nos acompañó durante todo el camino y durante nuestros días en Cuzco.  El día era gris y lluvioso, escrito en la montaña podíamos leer con letras bien grandes utilizando a modo de lápiz, la arena y vegetación “Viva el Perú Glorioso”. El cambio de temperatura nos dejó medio helados y sin palabras, pero claro viajamos con ropa ligerita, y cuando disminuye la temperatura nuestros cuerpos se revelan. Definitivamente habría que comprar algo más de ropa.

En busca de Willy, nuestro “couchsurfer” en Cuzco

–          Hace un frió que pela aquí, ¡briiiii!.- Decía Ángel escuchando el tiritar de dientes de los niños.

–          Caray Ángel, para que lo digas tu, que eres el caluroso de la familia, como buen vasco.- Le contesté.

–          Aita, mami, no me siento mis manitas.– Noa comentaba mientras nos mostraba sus manos lilaceas.

El taxi nos dejó en una de las muchas callecitas en el que el trajín de los transeúntes hace el lugar tan especial. La dirección que Willy nos había dado correspondía a una entradita de piedra que daba a varias posibles puertas a las que llamar, ninguna de ellas contestaba. Dejamos las maletas a un lado del portal, y empezamos con el griterío.

–           “Willy, Willy, ¡heeeyyyy! Hay alguien allí?”.- Ángel fue un poco mas allá, mientras nosotros seguíamos con las llamadas,… una forma más de entrar en calor.

Un chico joven, de tez morena salió de un portal, muy alegre, cordial y con ganas de ayudar.

–          Si, yo soy Willy, les esperaba, suban arriba que estarán a cobijo y les muestro donde dormirán y organizamos un poco estos días.-  Willy salió a nuestro encuentro ayudando con las maletas.

Entre callejas empedradas y una gran plaza de armas

Willy trabaja como guía turístico oficial en una agencia de turismo. Nos acogió desde el primer momento en su apartamento, intentando resolver desde el mas superficial inconveniente, aconsejándonos donde podríamos encontrar ropa cálida y bien de precio, aconsejándonos como disfrutar de la mejor manera de Cuzco en esos días tan lluviosos en los que llegamos y ayudándonos a organizar el recorrido hasta Machu Picchu. Un hombre amante de la naturaleza y de su país, honesto, detallista, nos hizo sentirnos cómodos, y cálido con toda la familia que por el momento seguía “helada” por no decir “congelada”.

Y nos adentramos hacia el centro de Cuzco, calles empedradas, indígenas enfundados en sus trajes coloridos, con sus sombreros adornando sus cabezas, los cuales lucían con aire orgulloso, un orgullo cultural, del que se sabe dichoso por sus raíces Incas, los pelos trenzados, el color de su piel, sus rasgos, sus corazones que lucían alegres por los días de carnaval.

Algunas calles se caen por su antigüedad, pero siguen en pie con persistencia, otras relucen en su reconstrucción, respetando su antigüedad, el secreto de los incas se palpa a cada paso, el enigma, su sabiduría que ha pasado de generación en generación. Mercados de artesanías, transeúntes cruzando las calles, entre ese tráfico que nunca respeta la señal de paso de peatones. Pequeños comercios, ricas tazas de chocolate caliente, con su amargo sabor que te llena de energía, y al final esa grandeza en la Plaza de Armas.

–          Mire enrolle así su “chompa” (jersey) y ya tenemos a nuestro bebe.- Decía una de las niñas de la plaza con las que jugaba Noa.

A Ishi le querían limpiar los zapatos un par de niños indígenas que se dedicaban a lustrar, y astutamente consiguieron que se sentase en un lado de la acera.

–        No, no, yo quiero jugar con ustedes, no quiero que me limpien los zapatos, no me gustan brillantes, yo solo quiero jugar.- Ishi intentaba explicarse sin ser escuchado. Los niños ya le estaban limpiando cada uno de sus zapatos a dos soles.

–        Pero si yo les he dicho que no quiero que me limpien los zapatos.- Ishi frunciendo el ceño, insistía en el detalle cuando los niños finalizaron su trabajo y le pedían los soles.

–      Ja, ja, ja, lo que te queda por aprender Ishi.- Ángel se reía de Ishi, quien seguía enfadado por lo que había pasado.

 Un domingo de Carnaval

Por un lado llegamos con lluvia, pero bien dicen que la lluvia trae felicidad, y el carnaval comportó dicha y alegría mostrándonos una costumbre ancestral en la que nos intentamos incorporar como uno mas de los lugareños.

El carnaval cuzqueño es una de las festividades religiosas que se celebran con más regocijo entre sus habitantes. Las comunidades vecinas participan con alegría en diferentes bailes, el colorido de sus trajes es llamativo luciendo disfraces, sus caras harinadas, se esconden entre el gentío, los juegos de agua y espuma de colores se entrelazan con alegría a través de un dialogo muy antiguo. Las mujeres se alían contra los hombres  en ese complicado universo de amor entre confeti y serpentinas de colores que inundan las calles de Cuzco.

“En las diferentes comunidades se da inicio al carnaval con rituales, danzas, cantos y músicas nativas. En las ciudades, los festejos son de algarabía, en el Valle Sagrado de los Incas se efectúan festivales folklóricos. Los festejos comprenden: el día de los compadres, comadres, domingo de carnavales y tentación.”

“Los carnavales en nuestra ciudad es motivo de unión familiar ya que ese día en todas las casas cocinan el delicioso “puchero” que nos viene muy bien después de haber jugado con agua y harina, y otros nos vamos al valle sagrado de los incas.”

                                                                                                                    Comentarios de los lugareños

Ishi y Noa se aliaron entre ellos persiguiendo a las familias, niños, niñas, mujeres y hombres, en una guerra de espuma y agua, acabando chopos pero felices.

–          Hey, niño, no funciona así. Tu eres hombre, tienes que ir contra las mujeres, y tu hermanita es niña, tiene que ir contra los niños y hombres.- Ishi empezaba a comprender porque cuando tiraba a los niños estos se quedaban parados, le señalaban y se tronchaban de risa.

–          Ahiii! Claro, gracias.- Ishi explicó a Noa que no podían hacer equipo juntos.

La lluvia seguía cayendo, pero no conseguía poner fin al carnaval, a sus bailes y las ganas de fiesta de su gente. Teníamos hambre y sobretodo los niños estaban empapados.

Nos adentramos entre los adoquines por una callejuela y dimos con un restaurante que preparaba menús, donde su primer plato era sopa de pollo caliente. Lo de caliente nos hizo decidirnos entre las otras posibilidades.

Zigzagueando descubrimos Machu Picchu

La espera en la estación de ferrocarril de Aguas Calientes fue muy agradable, el lugar, a pesar de lo turístico, tiene mucho encanto. Llegas a Machu Picchu mediante un trenecito que recorre la distancia entre los dos pueblos a través de un paisaje maravilloso. Los trenes son varios, todos diseñados con amplias ventanas para poder disfrutar de la vista durante todo el recorrido. Desde hace años el tren donde viajan las personas locales es distinto del que viajan los turistas, lo cual a mi parecer es una pena, pues seria más agradable el tener la posibilidad de relacionarnos desde el inicio. No obstante el ascenso y llegada a nuestro próximo destino fue más que agradable. Machu Picchu está en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1983, como parte de todo un conjunto cultural y ecológico conocido bajo la denominación Santuario histórico de Machu Picchu. Declarado en el 2007 una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno.

Nos levantamos hacia las 4:30 h, las ganas de conocer pudieron más que el sueño, no recuerdo el tremendo madrugón, sino una energía especial que invadía nuestros cuerpos. Desayunamos un chocolate caliente, y tostadas con queso. Descendimos hacia el autobús que nos llevaría zigzagueando hacia uno de los lugares más bellos que hasta entonces habíamos visto. La niebla casi no dejaba ver más allá, dando al entorno un aire fantasmagórico, prácticamente irreal, algo así como entrar en la nebulosa de un sueño. Pero tras la niebla, surgió un día soleado, el paisaje y la vegetación que le rodean te embriaga y te cala muy hondo. Un lugar donde habitan fauna y flora únicas en el mundo y a la vez acoge a miles de especies en peligro de extinción, lo cual le da un gran valor y le otorga el nombre de Santuario Histórico. La perfección y belleza de sus muros, piedras sobre piedras creando armonía en sus diferentes estructuras, cautivan y atraen cual imán poderoso. Se percibe la energía, que te recorre todo el cuerpo desde el primer paso que das hacia ese espectacular mundo, donde la riqueza sociocultural que alberga, la enigmática historia del pueblo Inca, los mitos, las leyendas que encierran entre sus muros nos ofrece una fuente de conocimiento inigualable. Todo ello, hace que te cerciores de la importancia de proteger, preservar y difundirlo, no solo haciendo responsable al pueblo peruano sino siendo menester de la humanidad en su globalidad.

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2 respuestas a Descubriendo los vestigios Incas en Machu Picchu

  1. Ester dijo:

    Guauuuuuuuu!! Que fotos mas bonitas y que colorido… Machu Picchu espectacular… se nota que estáis disfrutando de lo lindo…. Un fuerte abrazo

  2. Hola Ester,
    que bueno que te hayan gustado las fotos y el relato de Machu Picchu. La verdad es que el lugar es espectacular tal y como comentas….y en cuanto al disfrute, para que nos vamos a engañar, no nos podemos quejar 😉
    Un abrazo
    Noa, Ishi, Diana & Angel

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