Yosemite National Park. Donde la tranquilidad sintoniza con la belleza

No teníamos idea de ningún pueblo llamado Mariposa, hasta que lo divisamos en el mapa como lugar estratégico para visitar el Yosemite National Park. El pueblo, de pocos habitantes tiene mucho encanto y la accesibilidad al parque es envidiable.

Los lazos con “couchsurfing” son siempre inesperados, a pesar de leer los perfiles y tener una referencia y varios mails intercambiados, siempre existe cierto nerviosismo antes de llegar al lugar, y conocer a la persona que nos espera. Es agradable saber que tienes un referente. Enriquecedor compartir experiencias con quien te recibe. Y realmente, es la mejor forma de introducirte en su cultura, viviendo junto a ellos el día a día.

Richard nos alojó en su casa por tres noches. Es un hombre amante de la naturaleza, lo cual se refleja en sus conversaciones. Trabaja como guarda forestal  y su horario laboral puede ser un tanto intempestivo según la necesidad. La verdad es que es una persona que transmite tranquilidad y respeto.

Los incendios durante la época de verano son realmente peligrosos. Las hectáreas que pueden desaparecer, si no se tiene un poco de cuidado, son alarmantes. Constantemente existen explicaciones sobre los lugares permitidos para encender fuego, localizados en los campamentos designados. No obstante, siempre hay algún incendio en el que intervenir y normalmente la causa es por un descuido o irresponsabilidad humana.

El parque Nacional de Yosemite está situado entre los afilados picos de la cadena montañosa de la Sierra Nevada, en la región este de California. Yosemite es una verdadera maravilla de la naturaleza. Formado durante la Edad de Hielo, hoy el Valle de Yosemite está compuesto por un mosaico de praderas, bosques con gran variedad de flores silvestres, pastos, arboles asombrosos y un sinfín de especies conviviendo en los distintos hábitats: mariposas Monarca, aves, ciervos, coyotes, osos negros… Las cascadas son impresionantes y numerosas. Las ves desplomarse por las paredes del valle, deslizándose entre las rocas con fuerza.

Siguiendo la ruta hacia la cascada ¨Yosemite fall¨

Tras una taza de té, un yogurt y unas cuantas tostadas con mantequilla y mermelada, salimos hacia el parque. Dejamos el coche en una explanada, y empezamos a caminar.

Un palo a modo de bastón,  iniciamos el ascenso a la gran catarata. Noa pasaba de mano en mano, pasos decididos, alguna queja de no puedo más, pero siempre la conquistábamos diciéndole que al final del camino descubriría algo muy especial.

El camino iba cambiando a medida que ascendías. En los diferentes niveles te sorprendes de su belleza. El rocío proveniente de la cascada de agua te moja en algunos tramos, y tienes que poner cuatro ojos donde pisas, pues a veces el terreno se torna resbaladizo. La senda se antoja sinuosa y empinada, pero con pequeñas paradas vas ascendiendo casi sin darse cuenta.

Finalmente, en la cima encontramos el merecido premio, los rayos de sol iluminaban la cascada, el agua rugía en su descenso libre y un gran arcoíris cruzaba de lado a lado desvergonzado, mostrando los siete colores volátiles, dibujando un lienzo en el aire.

Momentos que precisan de momentos. Momentos que conllevan ilusión

Porque iniciamos este viaje? Que nos aporta? Que estamos viviendo? Que nos depara?.

Algunas noches cuando todo está en silencio y no he caído rendida, me quedo sola con mis pensamientos. Es una gozada dejarse llevar por ellos. Puedes llegar a descubrir un mundo lleno de inquietudes, de porqués, de miedos, de sorpresas. Pero también puedes llegar a alcanzar grandes verdades, pues una persona sin dudas no es real. La mente te puede jugar malas pasadas y los sentimientos pueden doler, y el recrearte en ellos puede volverte loco.

Así tienes una noche de diversión asegurada pasando por varios estados, relajada, ausente, intranquila, serena, presente, perdida, feliz, indiferente, dolida, dichosa…..

Las imágenes se van formando y mostrando que finalmente toda elección te lleva a vivir momentos. La ilusión puede transformar cualquier situación y un momento inunda otro y otro y otro, hasta quedar dormida soñando y transformándolo todo.

Mil y un momentos transcurridos en Yosemite 

Podría recrearme en cada uno de los miles de momentos vividos. Cada cual tiene los suyos. Solo hay que saber verlos cuando están presentes, y lo difícil que es a veces poderte quitar ese velo que te ciega. Durante nuestra estancia en Yosemite descubrimos una forma diferente de observar el mundo, donde la tranquilidad sintoniza con la belleza.

Una ardilla besando a otra ardilla, ternura.
Una niña sonriendo a una flor, inocencia.
Una luz mostrando un sendero, seguridad.
 
Entre la hierba, un cervatillo oteando el horizonte, presencia.
Dos hermanos avanzando cogidos de la mano, serenidad.
Un paisaje, montañas, cascadas, naturaleza, inmensidad.
 
El trinar de un pájaro pintado de azul, belleza.
Dos príncipes subidos a un árbol, alegría.
Mostrando tan solo una parte de su cuerpo, juego.
 
Masajes, caricias, ternura  entre excursiones, dulzura.
Dos manos maternales avanzan suavemente,  complicidad.
Estirados sobre un tronco, los niños se relajan divertidos, entusiasmo.
 
Pinceladas de colores, arcoíris a través del roció, esplendor.
Un padre, una madre, una pareja abrazados, respeto.
Serenos descubriendo momentos vividos, crecimiento.
 

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