Cataratas del Niágara. Maravilla natural entre USA y Canadá

Las Cataratas del Niágara, están localizadas en la frontera entre EEUU y Canadá, en lo que se constituyó como primer parque nacional de los Estados Unidos, el “Niágara Falls National Park”.

Es curioso cómo cuando escuchas o estudias sobre algún lugar, automáticamente realizas un boceto sobre cómo debe ser. “Niágara Falls” nos sorprendió gratamente. La fuerza de la naturaleza te hace conectar con lo más profundo de tu ser. Al mismo tiempo nos enseño el lado más oscuro del ser humano, que puede romper su equilibrio natural sin ningún tipo de respeto.

Nuestra anfitriona, Karen, se ofreció a llevarnos en coche. Así, a eso de las 10:30 partimos, y en unos 20 minutos nos presentamos en Niágara Falls. Cuando ya nos acercamos a la localidad que acoge mayoritariamente establecimientos turísticos, Karen nos muestra a los lejos, una fumarola, que es el agua en suspensión que provoca la caída de las cataratas.

Dicha imagen, ya nos hace intuir la magnitud del  de la naturaleza que estamos a punto de presenciar.  Tras comprar un poco de agua, nos dirigimos a sacar los tickets del “Maid of the Mist”, compañía que ofrece los servicios de barco para acercarse a la base de las cataratas.


Pasamos por diferentes tiendas de souvenirs, accedemos a un mirador desde donde contemplamos parte de las cataratas, ya que la caída es sobre suelo americano, y al fondo una imagen, más propia de Las Vegas, ya que el lado canadiense está lleno de hoteles-casino rascacielos.

A pesar de estar en el mes de Julio, no tenemos la sensación de agobio turístico, y el barco que nos llevara hasta ellas está tan solo parcialmente lleno. A la entrada del barco nos dan una capa de agua, lo cual presagia una buena ducha al acercarnos a las caídas de agua. Niágara Falls están compuestas por dos caídas, a cada cual más espectacular. Ya en la primera empezamos a percibir la fuerza de la naturaleza que se traduce en una lluvia fina sobre nuestros cuerpos, pero no será hasta llegar al segundo salto cuando realmente disfrutemos de toda la plenitud que nos ofrece la madre tierra. El barco se mueve lentamente, haciendo maniobras para no acercarse demasiado, pero a la vez mantenerse los más estable posible para que podamos disfrutar unos minutos de semejante maravilla. El oleaje provocado por la caída del agua es tal que incluso crea una cierta sensación de inseguridad. Tras las fotos de rigor y con una grata imagen en nuestras retinas, regresamos al embarcadero.

El entorno que acompaña a las cataratas no es nada agradable, debido a la edificación masiva que se ha producido para el turismo, pero el espectáculo de las cataratas bien ha merecido la pena. Nos han aconsejado que crucemos el puente al lado canadiense, ya que las vistas sobre ellas son mucho mejores. Nos dirigimos al puente que lleva a suelo canadiense. Existe una pasarela para peatones, que nos conduce a la garita de aduanas canadiense, donde tras el sello de turno en los pasaportes, y alguna que otra pregunta por parte del oficial de aduanas, accedemos a Canadá.

El paseo hasta la cresta de la mayor de las caídas, goza de unos maravillosos parques con árboles, así que decidimos hacer una parada para descansar. Las vistas desde este lado son espectaculares, lo cual da pie a infinidad de fotos, con el objetivo de que alguna sea digna de ser conservada para el recuerdo. Una de las imágenes plasmadas más bonitas, se produce cuando los rayos del sol cruzan la fumarola de agua en suspensión, provocando un precioso arcoíris. Tras disfrutar de la vista de la cresta de la catarata mayor, emprendemos nuestro viaje de regreso a suelo americano,  donde el oficial que revisa nuestros pasaportes, nos hace 2 curiosas preguntas:

¿Hablan todos ustedes inglés? ¿Donde lo han aprendido?

La verdad es que a la segunda pregunta ya no sabemos qué contestar, pero al parecer tampoco esperaba respuesta, ya que sin la misma nos da permiso para cruzar. Suponemos que son preguntas de manual que van formulando de forma aleatoria, con el fin de observar si el interlocutor se pone nervioso, en cuyo caso tomarían otro tipo de acciones. Ello nos da pie a conversar sobre qué tipo de entrenamiento reciben los susodichos oficiales de aduanas para saber, en cada momento, que tipo de pregunta realizar y como observar las respuestas y el lenguaje corporal de su interlocutor.

Esta vez Ishi y Noa han podido hacer algo que les fue imposible en Nueva York, obtener un grabado en un “penny”, moneda de 1 centavo,  en una curiosa maquina que las grava dando vueltas a una manivela, Racata, racata, tatata….clink. Gran sonrisa de los niños al aparecer la moneda con forma ovalada y una imagen de un indio sobre una de sus caras. En Nueva York nos fue imposible, ya que no conseguimos que nadie nos cambiase una moneda de 25 centavos en monedas más pequeñas, y nos quedamos con las ganas.

Con un cierto cansancio en el cuerpo después de casi todo el día  al sol, regresamos a Kenmore donde disfrutamos de una cena en familia, con Karen, Bill y sus niñas.

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2 respuestas a Cataratas del Niágara. Maravilla natural entre USA y Canadá

  1. Marc dijo:

    Qué pasadaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!

  2. anina dijo:

    pero qué chulada de video ||

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