New York City: Ciudad de los grandes rascacielos. La Gran Manzana.

Cerrando una puerta, abriendo un sendero
Con un giro de llaves, finalmente cerramos la puerta. Nunca me voy pensando cuando regresaré, pero tenía una sensación extraña, cierto apego al hogar del cual por suerte nos es difícil de olvidar.
Como tantas otras veces, mi madre nos acompaño al aeropuerto. Que sería el mundo sin esa calidez materna. Dejamos Palautordera muy temprano, todavía no despuntaban las primeras luces del alba.
No voy a explicaros la odisea del viaje Barcelona-Nueva York, seguro que Ángel contará más tarde con pelos y señales. Solo despuntar que parecía una tragicomedia, una aventura de película de las que cuestan de creer, pero finalmente con cierto nudo en el estomago llegamos a nuestro primer destino.

New York City: Ciudad de los grandes rascacielos. La Gran Manzana.

Muchos amigos nos han preguntado por el Jet Lag. Es una de las características de nuestros tres días en esta impresionante ciudad. A las 15:00, los niños tenían un sueño incontrolable, nosotros estábamos cansados, pero a ellos se les caían los parpados y nos tronchábamos. Lo malo es que a las 2:00 de la mañana ya querían guerra de nuevo. En fin, quien haya pasado por ello, sabe bien que conlleva esa gran energía infantil ligada a un horario intempestivo. No obstante, sobrevivimos!!!.
El restaurante del hotel, situado en Manhattan, donde pasamos las tres primeras noches, debe aun recordarnos. Cada día, en el desayuno, si no se le caía a Noa el “Chocolate milk” (leche con chocolate) , Ishi ya la había liado dejando un gran reguero de “peanut butter & jelly” (crema de cacahuete y mermelada), o bien yo misma, al deslizar con demasiado fuerza un plato lleno de fruta hacia el lugar donde quería sentarme, tras preparar una tostada a Noa. No hace falta decir que el plato paso de largo su destino, deslizándose demasiado y acabo cayendo al suelo. Menos mal que a Ángel le gusta pasar desapercibido…
En NY, nos vimos inmersos entre grandes edificios, un fluir y devenir de personas te rodean, pasándote a gran velocidad, todas en un ajetreo sin fin. Saludamos una gran estatua llamada Libertad, de un verde cobrizo inmejorable, en un día de calor de los que hacía tiempo no sufríamos. Paseamos por la famosa 5ª avenida, pudimos gozar como King Kong, de una vista preciosa de la ciudad desde el Empire Estate Building en Manhattan. Palpamos el colorido barrio chino “Chinatown”, donde descansamos en uno de sus restaurantes, obsequiándonos a la salida con galletitas de la fortuna. Nos empapamos camino al hotel, refugiándonos de la tormenta bajo una típica portería neoyorquina. Finalmente, en nuestro último día nos detuvimos en la zona cero, aun en obras y con un gran proyecto en construcción. Para acabar el día en ese gran pulmón llamado Central Park, donde disfrutamos recreándonos y refrescándonos, perdiéndonos entre sus entrañas.
Ishi y Noa realizaron sus primeros pinitos jugando con un sinfín de niños. Es agradable ver cómo a pesar del idioma, conseguían con más o menos intentos fluir entre ellos, y es una gozada ver como entre hermanos existe esa secreta alianza que puedes palpar casi sin darte cuenta.

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2 respuestas a New York City: Ciudad de los grandes rascacielos. La Gran Manzana.

  1. Marc dijo:

    Qué bueno lo del hotel!
    Seguid así y esperamos noticias vuestras!
    un abrazo

  2. Vis dijo:

    Jajaja, ya se lo diré a Yol, bsiiiin

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